Neon Genesis Evangelion: La 2nda Oportunidad

Capitulo 13: … Final

Escrito por: JimmyWolk

Traducido por: beamknight87

Fue en la tarde del día después de que presenció la muerte del Diecisieteavo Ángel cuando Rei se encontró a sí misma vagando por entre las calles de Tokyo-3. No estaba segura de por qué lo estaba haciendo. No servía a ningún propósito. Podría haber esperado estas últimas horas en su departamento o en NERV. Pero aún así aquí estaba, yendo en lo que la voz en el fondo de su mente había denominado "una última caminata".

Tal vez esto era lo que los humanos a menudo experimentaban como inquietud, esperando calmar sus nervios antes de un acto importante o espantoso en sus vidas. Tal vez era el hábito de la melancolía humana hacer algo por última vez, aún si sólo fuera caminar por un vecindario que nunca volverían a ver otra vez.

Por largo tiempo se había preguntado a sí misma si debía o no realmente buscar cumplir su destino. Con la ayuda de Ikari y más tarde la de Sohryu, había empezado a sentir que tal vez hubiera más en su vida, que tal vez encontraría otras razones para ella. Pero desde la muerte del 17avo, el llamado se había vuelto tan fuerte que cada fibra de su cuerpo le gritaba que finalmente cumpliera el propósito para el que fue creada y buscar el resto que él no le otorgaría de otra forma.

Pero tenía miedo. No podía negarlo. Toda su vida sabía que terminaría así y lo había esperado sin remordimiento. Pero ahora que el fin estaba cerca, la joven no podía acallar la duda en su mente.

La decisión del 17avo la había dejado pensando. Él había evitado su destino de unirse con Lilith y vivir para siempre al dejarse aniquilar. Para ella, para NERV, sin embargo, eso era exactamente lo que estaba destinado a suceder. Si incluso el destino sólo era cuestión de perspectiva… ¿Qué había del suyo?

Mientras caminaba a través de las calles casi vacías un débil sonido de repente la sacó de sus pensamientos. Más por instinto que por curiosidad, siguió el fuerte llanto hasta un callejón varios metros adelante. Al principio no vio nada, hasta que sus ojos se fijaron en el piso. Una pequeña niña, de cabello café, de no más de cuatro o cinco años de edad, estaba sentada temblando en una esquina. Su apariencia era similar a la de los vagabundos; sus ropas demasiado grandes para su pequeño cuerpo como si fueran lo único que tenía para vestir; sus pies descalzos y sucios.

Su débil llanto parecía pasar desapercibido por las pocas personas que pasaban. Era un aspecto común de los humanos ignorar el dolor de alguien a quien no conocían, diciéndose que los padres de seguro volverían eventualmente para ocuparse de ella, o pasar la responsabilidad a las autoridades o a otros que pasaran por ahí. Y ese hábito se volvía aún más natural cuando se trataba de aparentes parias de la sociedad.

Pero algo estaba mal con esa imagen. Las ropas de la niña sólo mostraban poca suciedad, la cual podía haber resultado de estar sentada en la calle, apoyada contra la pared detrás de ella.

Rei no estaba segura de la sensación que esta escena evocó en ella, pero no había nada que pudiera hacer. No tenía experiencia confortando niños, no sabía las necesidades de la niña o qué clase de ayuda deseaba. Y fuese lo que fuese que causaba su dolor, su penuria no duraría mucho de todas formas. Ya nunca más volvería a sentir dolor en cuestión de horas.

Pero cuando Rei estaba a punto de seguir su camino y olvidarse de este momento justo como todos los demás, la niña de repente cesó su llanto y mientras le escurría la nariz, la miró de vuelta con ojos llenos de lágrimas. ¿Se había quedado ahí parada mirando a la niña tanto tiempo que había atraído su atención?

La urgencia de irse se incrementó mientras la niña seguía mirándola sorprendida, inclinando su cabeza a un lado como si estuviera buscando algo en el rostro de Rei. Algo sobre esta niña la ponía muy nerviosa, pero Rei no podía decir qué era.

Más por instinto que por otra cosa, abruptamente se dio la vuelta y se fue sin mirar atrás. No podía identificar esa sensación en lo profundo de sus entrañas, no era una de peligro o muy alarmante, pero no le gustaba enfrentarla por alguna razón. Pero aún mientras mantenía su mirada al frente, sabía que no podría sacudírsela de encima tan fácilmente al oír los pequeños pasos detrás de ella, apresurándose por alcanzarla, luego adaptándose a su ritmo para mantener una distancia respetuosa. Aún cuando Rei apretó el paso, la presencia detrás la seguía.

Eventualmente, dándose cuenta que no podría escapar fácilmente, se detuvo.

"¿Por qué me estás siguiendo?" Rei preguntó sin darse la vuelta.

"Te ves como amiga", la pequeña voz respondió tímidamente.

Ahora giró su cabeza para mirar por encima de su hombro a la niña que aún la estaba mirando con miedo, pero también esperanza en sus ojos. "Debes de estarme confundiendo con alguien más. No te conozco".

"¿Cómo te llamas?"

"Soy Rei Ayanami", respondió automáticamente.

"¡Yo soy Aki!" la niña exclamó ahora más alegre. "Ahora ambas nos conocemos, ¿Verdad?"

Rei realmente no podía discutir esa lógica. Pero deseó poder hacerlo. "No puedes acompañarme", explicó. "Deberías buscar a tu tutor legal".

"¿Mi tutur?" la niña aparentemente no entendía la definición.

"Tus padres u otra persona que te cuidó hasta ahora".

Los labios de Aki empezaron a temblar otra vez ante esas palabras. "Mamá y Papá se han ido", dijo sollozando. "Y no puedo encontrarlos".

"Si estás perdida deberías buscar ayuda de una autoridad".

"¿Tú eres una autori?" Aki preguntó esperanzada.

"Me refería a la policía o una institución similar que tenga las capacidades para buscar a tus padres".

La niña aún no parecía realmente entender, balanceándose nerviosamente en sus pies desnudos. "¿No puedes ayudarme…?" preguntó tímidamente.

"No conozco a tus padres o su paradero actual", Rei le dijo sinceramente. Sin embargo, ver a la niña llorando otra vez también llamó de vuelta esa incómoda sensación que había sentido antes. "Aunque, puedo… llevarte a la estación de policía más cercana, si lo deseas".

Por primera vez, una débil sonrisa apareció en el rostro de la niña mientras asentía, conteniendo el llanto.

"Sígueme entonces", Rei le dijo a Aki y empezó a caminar sin mirar atrás. No necesitaba ver a Aki para saber que ella haría lo que le pidiera de todos modos.

"¿Rei?" Como esperaba, la voz de la niña pronto volvió a llamarla, muy cerca detrás suyo. "¿Eres parte de mi familia?"

Esa pregunta sobresaltó a la adolescente, ya que no le pareció que tuviera sentido. Las posibilidades de encontrar a un familiar desconocido en una ciudad del tamaño de Tokyo-3 eran más bien escasas, pero se figuró que la niña simplemente era demasiado joven como para calcular semejantes posibilidades. Y, dado el origen de su creación, no tenía familia de la cual pudiera hablar, por lo que respondió sinceramente, "No".

Aki, sin embargo, parecía estar muy complacida con esa respuesta ya que sonó mucho más feliz que antes. "¡Entonces eres una amiga!"

Sorprendida, Rei… no dijo nada.

OOO

Durante el trayecto, Rei rápidamente registró cómo Aki cerraba la distancia entre ellas cada vez más. Eventualmente, hubo un leve tironeo a un lado de su falda, una pequeña mano tomando la suya. Al principio Rei trató de no mostrar sorpresa al contacto. Pero al sentir el cuerpo de la niña presionando contra el suyo de vez en cuando, no pudo evitar mirar abajo y notar a Aki viendo nerviosamente los alrededores con ojos curiosos pero a la vez temerosos, y dando un respingo cada vez que alguien pasaba al lado.

"¿Le tienes miedo a los extraños?" Rei eventualmente preguntó, sin entender bien el evidente temor, ya que la niña no había mostrado mucha vacilación al acercársele.

Aki sacudió su cabeza. "De repente hay muchos. Y hace mucho ruido. No sé por qué. Y… y Mamá o Papá no puede decirme…"

Rei no estaba segura de qué pensar de esa explicación ya que la niña empezó a llorar otra vez al recordar a sus padres perdidos. Preguntándoselo ella misma, decidió indagar más, sabiendo que sería de ayuda más tarde. "¿Vienes de una región desolada?"

El cambio de tema pareció distraer a Aki de su humor deprimido, pero la incertidumbre en sus ojos al mirar de vuelta a Rei hizo obvio que ella había fallado en captar por completo la pregunta.

"Yo… ¿Yo vengo de casa…?" lloriqueó excusándose, adivinando correctamente que semejante respuesta no era de mucha ayuda.

OOO

Estaban a la mitad del camino a la estación de policía más cercana cuando Rei sintió un tironeo en su mano. "¡Eh! ¡Espera!"

"¿Por qué?"

Dándose la vuelta, vio a la niña pasando su mirada suplicante entre ella y la tienda departamental que acababan de pasar. ¿La niña reconoció este lugar? Era uno de los muy dispersos establecimientos de una franquicia muy conocida, y a su edad, cada tienda debía de verse igual de todos modos. Tal vez acababa de aprender que quizás hubiera la posibilidad de desahogarse dentro.

"¡Mis crayones casi se acaban! ¡Necesito nuevos!"

Rei miró a la niña extasiada soltar su mano y entrar a la tienda antes de que pudiera responder. Ahora que Aki estaba distraída y fuera de vista, Rei finalmente podía irse sin darle la posibilidad de seguirla. Finalmente podía terminar este encuentro que había tardado tanto y ya había perturbado demasiado sus rutinas usuales.

Pero se encontró a sí misma incapaz de moverse. El pensamiento de la niña felizmente saliendo de la tienda con su nueva posesión hasta que notó que había sido abandonada otra vez, quedándose sola y perdida la acechó. Y Rei no quería ser la culpable de los llantos que escucharía, aún cuando estuvieran fuera de su rango de audición.

Después de todo… un amigo no haría eso.

Un fuerte "¡Hey!" desde adentro terminó su tren de pensamiento e instintivamente se apresuró a entrar. Casi como esperaba, encontró a Aki temblando aparentemente al borde de las lágrimas enfrente del dependiente que sostenía un paquete de crayones.

"¡No puedes simplemente salir caminando con esto!" el joven le dijo de forma amistosa pero firme. "¿Tus padres no te dijeron que necesitas pagar antes?"

"¿Hubo algún inconveniente?" Rei llamó su atención.

El empleado la miró un momento. "¿Eres su hermana?" preguntó, señalando con su pulgar a Aki. "¿No la estabas viendo? Sé que los niños a su edad no manejan dinero, pero al menos tienes que aprender que no pueden simplemente tomar lo que quieran".

Por alguna razón, Rei sintió sus mejillas calentarse ante la implicación de ser la hermana mayor de la niña. No era por vergüenza, sino…

Un sollozo a su lado le trajo un rápido fin a su confusión.

"Me disculpo por el malentendido", Rei se dirigió al empleado, inclinándose formalmente. "Cubriré el pago".

OOO

Les tomó otros cinco minutos después del incidente en la tienda, el cual dejó a Aki notablemente perturbada, para llegar a la estación de policía. Se quedó callada todo el camino, apretando el paquete que Rei le había comprado fuertemente en sus brazos mientras se quedaba lo más cerca posible a la adolescente, aparentemente aún más temerosa de los extraños que antes. El encuentro con el empleado debió de haberla asustado mucho.

La estación era de hecho simplemente una de las pequeñas "cajas" de policía, así que no fue una gran sorpresa encontrar sólo un oficial detrás del mostrador que ocupaba casi todo el estrecho espacio. Alzó la vista de los papeles que estaba llenando mientras entraban, luciendo casi sorprendido de ver gente llegar.

"Oh… hola", pudo decir antes de recuperarse adecuadamente. "¿Puedo ayudarles en algo?"

"Esta niña aparentemente se separó de sus padres", Rei no perdió el tiempo, sin moverse para sentarse en la silla que se le ofrecía. Después de todo, la visiblemente estresada Aki estaba usando su cuerpo a modo de protección.

"¿Oh?" El Sargento Sato, como Rei leyó en la etiqueta del hombre de mediana edad, notó también los temores de la niña e hizo su mejor esfuerzo por formar una sonrisa tranquilizadora dirigida a Aki. "Hey, pequeña, ¿Cuántos años tienes?"

Pero Aki no respondió a la pregunta del oficial. Se le quedó viendo fijamente a Rei, aparentemente buscando apoyo de su recién hallada adolescente amiga, tras ser confrontada por este extraño.

"Por favor responder sus preguntas", Rei le dijo tranquilamente. "De lo contrario, no será capaz de buscar a tus padres".

Ella aún apenas y miraba al hombre detrás del escritorio, pero alzó su mano derecha mostrando tres dedos. "T-tengo tres", murmuró, antes de repentinamente lucir sorprendida como si hubiera recordado algo. "¡Pero pronto será mi cumpleaños! ¡Entonces tendré cuatro!" rápidamente añadió con una voz orgullosa mientras extendía otro dedo, pero ese arranque de alegría no duró mucho ya que retrocedió a ocultarse al lado de Rei casi instantáneamente, tal vez aún más por la vergüenza.

"Ya veo…" Sato dio una risa ahogada al tomar nota.

La mirada de Rei sin embargo permaneció sobre la niña, preguntándose si le habían dicho que pronto tendría cuatro años a menudo, o si ella misma se lo había figurado. Hasta donde sabía, no era común que los niños de esa edad pudieran llegar a semejantes conclusiones.

"¿Y me dirías también tu nombre?" el oficial continuó sus preguntas.

"Aki…" respondió tímidamente.

"Bien, Aki", Sato dijo mientras empezaba a garabatear la información. "¿Y cuál es tu apellido?"

"¿Ape-apellido?" Aki repitió, mirando confusa al oficial, luego a Rei, y de vuelta al piso.

"Sí", Sato asintió, inclinándose un poco más encima del mostrador. "Ya sabes, el nombre de tu familia".

Insegura, la niña empezó a morderse su labio inferior, obviamente sin entender aún qué le estaban pidiendo.

"¿Aki…?" intentó, los pequeños dedos en su mano libre abriéndose y cerrándose nerviosamente.

"No, mira", el Sargento intentó otra vez. "Me refiero a cómo otras personas llaman a alguien de tu familia. ¿Cómo llama la gente a tu padre por ejemplo?"

"¿Gente…?" Aki se apretujó contra Rei, las lágrimas empezando a acumularse en los ojos de la pequeña. Estas, para ella, preguntas imposibles visiblemente se estaban volviendo demasiado para su ya angustiada mente. "N-no lo sé…"

"¡E-está bien, está bien, n-no hay necesidad de llorar!" el oficial rápidamente trató de apaciguar a la angustiada niña, aunque hasta Rei notó que él era más bien torpe en eso. Aparentemente, tenía poca experiencia con niños. "¿Al menos… al menos sabes su nombre de pila?"

Esta al parecer era una pregunta más cómoda, ya que se calmó un poco y respondió sin vacilar: "Papá".

"No, mira", Sato se mordió la lengua para no ceder a su cada vez más notable y creciente frustración y pensó en algo más sencillo para la niña de tres años. "¿Cómo… cómo lo llama tu madre? Además de 'Papá' o 'Cariño' o algo así".

Esta vez le tomó a Aki un poco más de tiempo para pensar, pero su respuesta fue tan confiada como la anterior. "Baka".

Los hombros de Sato se hundieron. "Lo cual sería casi cada hombre casado en esta ciudad. No sirvió intentar identificarlo". Suspiró. "Bueno, si no obtenemos la información necesaria de ella, podría intentar otra forma y revisar si alguien llenó un informe sobre ella reportando su desaparición".

Pero mientras tecleaba, a veces pasando la vista del monitor de la computadora a Aki, su rostro se puso más serio con cada segundo que pasaba. Eventualmente, sacudió su cabeza. "Lo siento, pero no tengo una descripción que encaje con ella".

Rei miró a la niña que la a vez la miró fijamente consternada. Había hecho lo que podía, ¿Verdad? Y aún así, no se sintió bien cuando preguntó: "¿Espero que usted ahora se encargará de ella?"

"¡E-espera!" Rei había esperado que Aki expresara sus miedos mientras se daba la vuelta para irse, pero Sato se le adelantó a la niña. "No puedo tenerla aquí. Mira a tu alrededor, niña. La ciudad está siendo evacuada y nosotros también. Casi no queda nadie que no trabaje para NERV y tenemos órdenes de no interferir con sus asuntos. De momento nos estamos ocupando de este distrito con tres personas. Y dos de ellas están patrullando. No hay forma de que podamos cuidar a la niña ahora mismo". Se rascó la cabeza nerviosamente. "Hay algunos rumores de que la JSSDF viene en camino para ayudar. Pero hasta ahora todavía no escucho nada oficial al respecto. Hasta entonces, todo lo que te puedo ofrecer es llamar a un trabajador social que la llevaría a un orfanato en Gotemba u Odawara, pero eso tomaría al menos unas cuantas horas, sin contar el papeleo. Dudo que alguien esté tan dispuesto para venir aquí hoy".

"¿Lo que me está diciendo que ella no tendría un lugar en el cual pasar la noche?" Rei se figuró.

"Ah… mier-" Sato se contuvo cuando sus ojos se posaron en Aki. "Quiero decir… mira, podría meterme en un buen lío por sugerir esto, pero…" el oficial se encogió de hombros incómodamente, "¿Tal vez tú puedas… o quizás conozcas a alguien que pueda cuidarla por una noche?"

Rei sintió como si fuera empujada contra una esquina ante esa propuesta. No podía involucrarse aún más con la niña. Había hecho lo que podía...

No, había hecho lo que se habría esperado de ella. Pero en serio no podía… Bajo otras circunstancias, la Mayor Katsuragi tal vez hubiera acogido a la niña junto con Ikari y Sohryu. Pero esta opción no estaba disponible por ahora.

Un tironeo en su falda la hizo tomar su decisión.

"Ella… puede quedarse conmigo esta noche".

OOO

"¿A dónde vamos ahora?" Aki preguntó instantáneamente mientras seguía a Rei al salir del cubículo de la policía luego de que su tutora temporal dejara su dirección y número de su celular. El explotado oficial ciertamente se había sentido más cómodo con su propuesta cuando vio su tarjeta ID de NERV.

Sorprendida, la adolescente miró abajo a su mano derecha por un segundo cuando sintió a la niña agarrarla con su izquierda otra vez, pero no dijo nada. "Vamos a mi departamento. Pasarás la noche ahí".

Aki se quedó callada, pero no tardó en ponerse notablemente tensa. Eventualmente, expresó su preocupación. "¿Entonces ya no puedo ir a casa…?"

"Pero puedes regresar una vez encontremos a alguien que sepa dónde vives", Rei trató de calmarla.

"Pero yo sé dónde vivo…"

Eso realmente sorprendió a Rei, lo bastante como para hacer que se detuviera y mirara a la niña. "¿Conoces la dirección de tu residencia?"

El rostro de Aki se inclinó. "Bueno… no…"

"Entonces tú…"

"Pero conozco el camino de vuelta", la niña interrumpió rápidamente.

Rei sintió un débil dolor de cabeza. "¿Por qué no mencionaste esto antes?"

"No… no sabía que debía…" Aki admitió tímidamente.

"Es probable que tus padres eventualmente estarán ahí también", Rei explicó. "Podrías haberlos esperado ahí".

Los ojos azules de Aki nerviosamente miraron el piso. "Pero… esa mujer que da miedo estaba ahí…"

"¿Mujer que da miedo?" Rei repitió.

"¡Sí, desperté y Mamá y Papá no estaban ahí, pero esa mujer me dio miedo, así que huí hasta que te encontré!" Aki explicó, inspirando profundamente mientras explicaba como si estuviera olvidando respirar el aire necesario.

Rei simplemente miró a la pequeña, antes de tratar de analizar el problema en la forma más lógica posible.

"Esa mujer tal vez haya sido invitada por tus padres. También es común que los padres contraten a una 'niñera' para que cuide a sus hijos mientras están fuera". Aunque tenía que admitir, a pesar de no tener experiencia en semejantes cosas, que parecía inusual que alguien dejara a cargo a su hijo con un desconocido. "Deberíamos ir allí entonces. Si de verdad es tu casa, es casi seguro que alguien ahí te está esperando".

"Pero…" Aki empezó a protestar, pero luego bajó la cabeza, mirando fijamente sus pies. "¿Irás conmigo entonces…?"

OOO

"¡Esa es mi casa!"

El Sol ya se estaba poniendo cuando Aki señaló emocionada a la familiar casa desde la entrada de una propiedad más bien grande en las afueras de Tokyo-3.

Parecía una extraña coincidencia que la niña hubiera escogido esta. La tentación para no hacer la pregunta que estaba en la punta de la lengua de Rei era demasiado grande. "¿Estás segura?"

Su respuesta consistió una vez más en un par de ojos sin comprender.

"¿Estás segura de que este es el lugar donde vives?" intentó otra vez.

Aki asintió, pero dio un vistazo alrededor una vez más de todos modos. "Ya no está la valla… Pero todo lo demás se ve como siempre".

Rei frunció el ceño un poco. Al menos una de sus memorias las estaba engañando. Y dudaba de que fuera la suya. Pero sólo había una manera de asegurarse.

Mientras empezaba a caminar hacia la puerta, sin embargo, notó que su pequeña sombra del día por una vez ya no la estaba siguiendo. Mirando por encima de su hombro, vio a la niña aún parada en el mismo lugar, luciendo ansiosa e insegura de ir hacia delante o hacia atrás. "¿No quieres ir a tu casa?"

"¿Y-y si esa mujer aún está ahí?" Aki gimoteó, tirando de su camiseta amarilla. "Ella… ella me asustó…"

"No lo sabrás si no me acompañas", Rei dijo y fue hacia la puerta. Sólo tomó unos pocos segundos para que Aki corriera a su lado, aferrándose a la falda de la adolescente justo cuando ella tocó el botón del timbre.

Se oyeron claramente unos pasos al otro lado, acercándose rápidamente y con cada uno, Rei pudo sentir los pequeños dedos tirando cada vez más fuerte de la tela. Un fuerte lloriqueo se le escapó a la niña cuando la puerta finalmente se abrió, revelando a una anciana de cabello gris.

"Hola, ¿Qué puedo…?" La señora Yamadera comenzó hasta que sus ojos se posaron en la piloto de cabello azul. "Ah, ¿No nos habíamos visto antes?"

Rei simplemente asintió.

"Sí, eres esa chica que se desmayó cuando estabas de excursión con tus amigos, ¿Verdad?" la pensionada recordó. "Así que, ¿Qué te trae por aquí?"

Pero antes de que Rei pudiera responder, la señora Yamadera miró a su lado, aparentemente notando a la niña que estaba tratando de esconderse detrás de ella. "Oh, pero si es nuestra pequeña intrusa", dijo sonriendo y en un tono amistoso que anuló sus palabras acusadoras. Se inclinó un poco hacia Aki, pero eso sólo causó que la niña se acurrucara más contra Rei, apretando fuertemente la parte trasera de su falda. "Saliste corriendo tan rápido que ni siquiera pude hablar contigo".

Tras un momento, Aki usó la percepción de seguridad que el cuerpo de Rei le proveía para reunir un poco de valor. "¿¡Dónde están Mamá y Papá!?"

La anciana parpadeó. "Oh, me temo que no sé dónde están tu Mamá y tu Papá. ¿Los conozco? Si me dices tu nombre, quizás pueda ayudarte".

Hubo otra pausa, pero la presión en el uniforme de Rei disminuyó levemente. "Soy Aki…" murmuró cuidadosamente.

"¿Y cuál es…?"

"No puede recordarlo", Rei respondió la pregunta sin terminar. No tenía sentido repetir esa discusión otra vez.

"¿Oh? Bueno, ¿Por qué no pasan las dos por un rato y vemos qué podemos hacer? Creo que todavía me quedan unas galletas", añadió con un pequeño guiño a Aki.

Al parecer, fue suficiente para que la pequeña niña decidiera que la anciana tal vez no diera tanto miedo después de todo.

OOO

Unos pocos minutos después, estaban sentadas en la mesa en la sala de la casa Yamadera. La ya durante mucho tiempo ama de casa usó la rara oportunidad de tener invitados para ofrecerles algo de té. Rei había declinado cortésmente, pero encontró una taza en la mesa enfrente de ella de todas formas.

Aki se sentó en el sofá, mordisqueando tímidamente un gran galleta de chispas de chocolate que sostenía en ambas manos, sus valiosos crayones al lado, mientras miraba a su anfitriona aún con cierto nerviosismo mientras se movía, llenando una copa para ella misma.

"Así que ¿Cuál es la historia de ustedes dos?" la señora Yamadera preguntó a Rei tras tomar asiento. "¿La pequeña se perdió?"

"Todo indica que ese sería el caso", Rei respondió tranquilamente. "La vi sola en un callejón y desde ahí me siguió".

Dándose cuenta de que estaban hablando de ella, la vista de Aki pasó entre las dos mujeres mayores, pero decidió no hablar.

"¿Pero por qué pensaría ella que sus padres estarían aquí? ¿Están de visita en Tokyo-3?" Se dio la vuelta en su silla y bajó su cabeza para preguntar a Aki directamente. "¿Podría ser que vives en otra parte en una casa que se parece a esta? ¿Tuviste un largo viaje antes de separarte de tus padres?"

Chillando, al recordar a sus padres, la niña de cabello café solamente sacudió su cabeza.

"¿Estás segura? ¿Tal vez te dormiste durante el viaje?"

De nuevo Aki sacudió su cabeza negativamente, lo cual no sorprendió a Rei. Luego de que regresaron al callejón donde se conocieron, la niña había hallado el camino de regreso de una forma impresionantemente fácil; sólo rara vez mostrando duda y buscando características particulares, a pesar de siempre mirar alrededor con asombro y miedo. Cuando alcanzaron esta área, reconoció esta casa como su hogar el instante en que la vio. Era difícil de creer que alguien que había estado tan segura estuviera equivocada después de todo.

"No es una visita", la jovencita dijo con un fuerte lloriqueo. "Esta es mi casa".

La mujer mayor le ofreció una mirada de lástima. "Oh, lo lamento tanto, pero eso no puede ser. Yo y mi esposo hemos vivido aquí desde hace mucho tiempo". La sonrisa de disculpa aún colgaba de sus labios cuando los enderezó de nuevo. "Pero es verdad, por qué alguien querría visitar la ciudad en momentos como este, cuando todos sólo quieren salir de ella. La verdad todo se fue al caño antes de comenzara".

Suspiró, mirando fijamente al techo en forma soñadora al evocar los recuerdos. "Todavía recuerdo cuando esto sólo era una pacífica región en las afueras de Hakone. Pero como si el Impacto no hubiera hecho suficiente daño, vinieron con sus transportes, sus excavadoras y grúas y empezaron a cavar como si estuvieran buscando un tesoro enterrado. Cuando sólo encontraron esa enorme cueva pensé que se rendirían, pero en vez de eso decidieron por alguna razón construir la nueva capital ahí. A esos cobardes del gobierno probablemente se les ocurrieron esos edificios-elevadores para poner sus… quiero decir, para ponerse a salvo en caso de otra guerra. Sabía que justamente eso haría que semejante guerra empezara aquí, pero no quise abandonar este lugar que habíamos construido. No esperaba que nuestros enemigos fueran unos monstruos enormes, pero lo supe sin embargo. Y ahora que uno de esos robots destruyó casi toda la ciudad, temo que llegó la hora de que finalmente nos vayamos después de todo. Ya tenemos todo listo para mudarnos con nuestro hijo mayor en Tokyo-2, pero después de vivir aquí por tantos años será duro irnos en sólo unos cuantos días más…"

Ahora que se detuvo, finalmente notó que nadie la había interrumpido. "Oh, lo siento, estaba divagando otra vez. No he tenido la oportunidad de hablar con mucha gente últimamente. ¿Querían decir algo?"

"No", dijo Rei. Probablemente había escuchado tan atentamente como la niña que había visto, parecía estar reflexionando profundamente.

"¡Ya sé!" Aki sobresaltó a las dos cuando de repente brincó con una amplia, esperanzada sonrisa. "¡Puedo probarlo! ¡Yo… yo quemé la alfombra ahí en la esquina con una lámpara caliente y Mamá se enfadó mucho conmigo!"

Llena de energía, se apresuró al punto que había señalado, cerca de la puerta que daba a la terraza; las otras dos más o menos curiosas detrás de ella.

Pero la ancha sonrisa se desvaneció ya que no había nada que ver ahí. Las lágrimas se acumularon en los ojos de Aki y fuertes sollozos empezaron a salir de ella, mientras miraba frenética alrededor para ver si se había equivocado de lugar. Pero no había nada; ninguna señal de algo quemado, simplemente la llana, suave alfombra.

Ver sus últimas esperanzas ser aplastadas debió haber sido demasiado para la niña ya que empezó a llorar, más y más fuerte, tanto que su pequeño cuerpo se sacudía.

Aparentemente muy pronto fue demasiado para la mujer que había sido madre desde hace mucho tiempo y quizás incluso abuela. "Oh cariño, lo siento tanto", trató de tranquilizar a Aki mientras se arrodillaba, tomando a la sollozante niña en un cálido abrazo.

Rei no pudo decir muy bien por qué… pero podía entender esa urgencia de alejar la tristeza de esa niña de esa forma… ya que apenas y pudo contenerse de hacer lo mismo.

OOO

Ya estaba oscuro afuera cuando se fueron de la casa de los Yamadera. Aki eventualmente se calmó, pero había estado muy callada desde entonces. La amistosa anciana se había ofrecido a cuidar de la niña por la noche, también invitando a Rei a quedarse, ya que no le habría importado algo de compañía mientras su esposo estaba fuera de la ciudad preparando la mudanza y no esperaba que regresara a casa sino hasta muy tarde esa noche.

Pero Rei había declinado. No sería prudente quedarse tan lejos de NERV en estos momentos. Y Aki aún estaba muy apegada a su amiga como para quedarse sola con la mujer mayor.

Los sentimientos previos de la niña mientras estaban en la calle parecían haber cambiado a favor de la curiosidad, probablemente en parte porque apenas y vieron a alguien en su camino. Con sus grandes ojos azules, la niña miraba fijamente las luces de neón de los anuncios, señales y semáforos. Incluso el alumbrado público parecía fascinarla al extremo.

Rei por su parte se encontró extrañamente intrigada por el comportamiento de la niña de cabello café. No podía decir por qué. Nunca antes le había resultado fácil establecer una relación con otras personas, mucho menos con niños mucho más jóvenes que ella misma. Nunca había habido una razón para ello. ¿Entonces por qué ahora? ¿Ahora que ya era tan tarde para hacer una diferencia?

Un extraño sonido rompió el silencio de la noche, causando que Aki hablara otra vez. "Tengo… tengo hambre…" le dijo a su compañera tímidamente, enfatizando el hecho al colocar una mano sobre su estómago. "Mi pancita ya está gruñendo".

Rei miró a la niña un momento. "¿Has comido algo más hoy aparte de la galleta de la señora Yamadera?"

Aki se tomó un momento para pensar, pero sin sorpresa alguna eventualmente sacudió su cabeza. Aún faltaba rato para que llegaran a su departamento y ella misma comenzaba a tener apetito, por lo que Rei dejó vagar su vista alrededor hasta que vio un restaurante abierto un poco más adelante en el lado opuesto de la calle.

"Allí hay una tienda de Ramen", anunció. "Podemos comer ahí".

"¿Ramen?" Aki preguntó con curiosidad.

"Sí", Rei afirmó, ignorando lo extraño del hecho de que ella no conociera uno de los más famosos elementos de la cocina japonesa "Una sopa de fideos".

"¡Ah! ¡Ya sé!" Aki exclamó ante eso. "¡Papá a veces hacía eso!"

Rei tomó eso como un acuerdo y llevó a la niña al pequeño restaurante De hecho, era aún más pequeño que el puesto que había visitado hace meses con Ikari, Sohryu y la Mayor Katsuragi; sólo unas cuantas sillas frente al mostrador. Pero eso difícilmente parecía importar ya que ellas eran las únicas por ahí.

El chef, un hombre calvo de unos cuarenta años, aparentemente pensó lo mismo. "¡Oh, clientes! Ya me estaba preguntando si debía cerrar temprano hoy", admitió suspirando. "Debí pensar mejor el decidir quedarme cuando casi toda la ciudad está destruida o vacía".

Sin sentir la necesidad de hacer comentarios, Rei ayudó a Aki a subir a una de las altas sillas antes de tomar asiento en la que estaba a su lado.

El hombre sonrió amistosamente mientras se inclinaba encima del mostrador para dirigirse la lindura de tres años. "Bueno, ¿Qué puedo darte, pequeña?"

La pregunta irritó visiblemente a Aki. "Um… ¿Ramen?"

"Sí, ¿Pero qué sabor?" intentó de nuevo.

"¿Fideos?"

El chef echó la cabeza atrás con una sonora carcajada que duró un rato antes de calmarse de nuevo. "Puede hacerte uno sabor a pescado, pollo, puerco, camarón…"

"¿Puerco?" La curiosa niña interrumpió su listado. "¿Qué es eso?"

"¿No lo sabes?" el amistoso hombre preguntó. "Eso es carne de cerdo".

"¿Carne?" Ahora Aki se veía genuinamente sorprendida. "¡Wow! ¿Es algún día especial hoy?"

De nuevo el chef rió. "¡Claro que es un día especial! ¡Tengo a dos encantadoras señoritas como clientes!" justificó. "Así que uno de puerco, ¿Supongo? ¿Y qué…?"

"Ajo, sin carne".

OOO

"Se ve tan triste…" fueron las primeras palabras de Aki mientras miraba alrededor.

Cómo se suponía que una habitación expresara la emoción de la tristeza estaba fuera de la comprensión de Rei, pero no discutió. "Ha sido así desde que vivo aquí".

Que la apariencia de su departamento no fuera del agrado de la niña difícilmente era una sorpresa. Lo mismo había sucedido con las pocas personas que alguna vez la habían visitado, aún si la mayoría de ellas habían sido demasiado amables para admitirlo. Aunque para ella, siempre había sido suficiente.

"¿Pero no te hace sentir triste?" la niña dijo otra vez. "¡Necesitas algo para hacer que se vea más feliz!"

"Nunca en sentido la necesidad de cambiar nada".

"¡Ya sé! ¡Hacemos unos dibujos y los ponemos en la pared!" Aki exclamó y alzó su nueva caja de crayones, aparentemente sin haber siquiera escuchado. Sus ojos iban y venían alrededor de la habitación en busca de algo. "¿No tienes…? ¡Ah!"

Rápidamente fue a la alacena, donde el morral de Rei yacía abierto, y sacó un fajo de copias de la escuela, examinando sus reversos en blanco. "¡Podemos usar estas!" exclamó sin siquiera preguntarle a Rei su opinión al respecto.

Pero no había necesidad de preocuparse por ello de todos modos. No había ido a la escuela en mucho tiempo. Y muy pronto, nadie más volvería a hacerlo.

Aunque a Aki naturalmente no le importaban semejantes cosas, encontró un lugar en el piso donde dejó los papeles, la caja de crayones al lado, se puso de rodillas y empezó a dibujar de inmediato como si ni siquiera tuviera que pensar qué.

Rei vio a la niña llenar el papel con varios colores, cambiando de crayones a menudo, cuando notó algo al lado de Aki brillando bajo la luz artificial. Luego de perder su confianza en él; su débil esperanza de que tal vez le fuera más importante que un simple peón en su escenario después de todo, había destrozado el símbolo de esa esperanza y simplemente lo tiró en el piso donde había permanecido desde entonces. Nunca se había molestado en quitarlo de ahí, ya que no era un obstáculo y mucho menos una amenaza para ella. Se sabía, sin embargo, que niños de la edad de Aki eran inconscientes de ese posible peligro, así que fue y cuidadosamente levantó los afilados restos de los lentes rotos, la niña de cabello café al parecer demasiado ocupada en su trabajo como para notarla.

Los llevó al rara vez usado bote de basura, pero justo cuando estaba a punto de tirarlos, su mano no se movió. Rei de repente se preguntó si realmente era o no sólo indiferencia lo que le había evitado hacer esto antes. Mientras que había sido fácil pretender ignorar los lentes que había atesorado por tanto tiempo mientras yacían en el suelo, siempre habían permanecido a la vista. Ahora se irían de una vez por todas.

Ciertamente era extraño sentir semejante apego por un objeto inanimado. ¿Acaso todavía… era debido a él…?

Los restos rotos cayeron pesadamente en el bote vacío.

Dándose la vuelta, Rei esperaba que Aki siguiera trabajando en su dibujo, pero este yacía solo junto con los dispersos lápices de cera. En vez de eso, la niña estaba obstruyendo su camino, tendiéndole una de las hojas y un crayón verde oscuro.

"¡Tú también!"

"No tengo ninguna experiencia artística".

Aki inclinó su cabeza al lado, lo cual no parecía ser señal de haber entendido. Eventualmente, le ofreció los utensilios para dibujar otra vez. "¡Tú también!"

Dado que discutir aparentemente era inútil, Rei tomó el crayón y el papel, mirando como Aki instantáneamente corría de regreso a su lugar de trabajo para tumbarse y comenzar a dibujar otra vez con trazos salvajes.

Rei miró fijamente la hoja blanca en su mano. Nunca antes había dibujado algo en su vida, pero realmente no se preguntó cómo formar figuras en el papel. Sin embargo, estaba perdida en lo que se refería a qué elegir para dibujar. No era ni siquiera que hubiera poco de dónde escoger, más bien todo lo contrario.

Mientras miraba fijamente el espacio en blanco, sintió como si la estuviera llamando, ofreciéndole una oportunidad de llenar el vacío con lo que fuera que quisiera expresar, algo que nunca antes había podido. Nunca se había dado cuenta cuán intenso ello era. Simplemente no podía decidir.

El tarareo de una suave melodía la sacó de sus pensamientos y su vista regresó a la niña que yacía sobre su estómago, los pies pateando distraídamente en el aire. Y casi por sí solo, el crayón verde en su mano empezó a moverse sobre la superficie del papel, las líneas volviéndose estructuras, las estructuras volviéndose formas detalladas.

"¡Whoaa!" una sorprendida exclamación a su lado terminó el trabajo casi en trance. "¿Esa soy yo?"

Rei parpadeó, mirando el dibujo como un todo por primera vez, y sintió como si ni siquiera hubiera sido ella la que lo creó. "Sí".

"¡En verdad es muy bueno!"

Ciertamente lo era. Al menos hasta donde podía decir Rei. Parecía no haber fallas en las formas y proporciones, el sombreado creaba una sensación de profundidad, los finos detalles mostrando las características de la niña de forma precisa, tanto, que si no hubiera mantenido la cabeza agachada hacia sus propias hojas, habría sido instantáneamente reconocible. Era una copia lo más perfecta posible que se podía obtener con un lápiz de un solo color.

"¡Mira, yo también hice uno tuyo!" Aki exclamó orgullosa, tomando uno de sus muchos dibujos del montón y corriendo de vuelta a ella. Era una figura de palitos más bien grotesca con salvajes trazos azules como cabello, dos gruesas líneas como ojos y, a diferencia de su verdadero yo, una gran sonrisa. Mirando en los esperanzados ojos de la niña, no estaba segura de qué estaba esperando Aki.

"¿Te gusta?" eventualmente hizo que Rei dejara de preguntarse.

Sorprendida, la adolescente no respondió inmediatamente. Ser honesta seguramente lastimaría los sentimientos de la niña, y Rei no quería eso ¿Pero no haría lo mismo si le mentía?

"El… tono de azul está bien escogido", eventualmente se decidió a decir.

Aparentemente, fue suficiente cumplido para la niña ya que su sonrisa se ensanchó antes de impacientemente regresar a su lugar de trabajo. Rei la siguió en silencio, cierta curiosidad asomó cuando vio cuantos dibujos la joven artista ya había producido.

"¿Tu color favorito es el azul?"

La repentina pregunta la sorprendió. "No he escogido un color que prefiera por encima de todos los demás".

"¿Pero te gusta?"

Rei lo meditó. ¿El color significaba algo para ella? "Es… confortante".

"¡Mi color favorito es el rojo!" Aki declaró con orgullo, sin estar al tanto del conflicto en el que puso a su anfitriona.

"¿Rojo…?"

Tal vez no tuviera un color favorito, pero sentía cierta aversión contra el rojo. No era una elección consciente, más bien una instintiva, así que le pareció mejor no decirlo en la presencia de esta niña a la que le gustaba tanto.

"¡Sí! ¡Me gustan las cosas rojas! Me recuerdan al cabello de Mamá", Aki continuó, su voz haciéndose más débil en la última frase.

"¿El cabello de tu madre…?" Rei repitió. "Esa información podría ser útil para localizar a tus padres".

"¿Huh?" Aki ahora dejó de dibujar y la miró. "¿Por qué?"

"El rojo es una pigmentación del cabello relativamente poco común", explicó. "Aún más en países asiáticos como el nuestro. Sólo conozco a una persona que tiene el cabello de ese color".

Inclinándose encima del hombro de la niña para mirar su trabajo actual, un dibujo de lo que parecía ser una familia apareció frente a ella. La persona con el "cabello" corto y rojizo no podía ignorarse. "¿Eso representa a tu madre?"

"¡Sí! ¡Esa es Mamá, ese es Papá y esa soy yo!" Aki listó, señalando cada una de las figuras. "¡Y esa que estoy sosteniendo es Kiko!"

Rei no entendió muy bien la sensación que el dibujo evocaba. Parecía imposible reconocer a alguien por un dibujo tan simple al que le faltaba todo menos las características más obvias, e incluso si hubiera sido detallado, estaba segura de que probablemente nunca había conocido a estas personas.

Y sin embargo, había algo extrañamente familiar sobre ellas.

OOO

Una hora después, un bostezo anunció el fin de la sesión de arte. Rei no podía saber que la hora de irse a la cama de Aki ya había pasado desde hacía mucho cuando la niña reunió las hojas dispersas.

"Ahora hay que ponerlas en la pared", declaró cuando le presentó a Rei el fajo, ahora con mucha menos energía que antes.

"No estoy segura de tener algo con qué pegarlas a la pared".

"¿No tienes cinta adhesiva?" dijo en voz baja, pero si era por decepción o cansancio, Rei no podía decirlo.

No queriendo añadirla si la primera era el caso, sus ojos vagaron por el departamento en busca de una alternativa adecuada. Se detuvieron encima del refrigerador donde yacían sus suministros médicos. Rápidamente yendo hacia allá, fácilmente encontró lo que estaba buscando.

Sacando una gran trozo de la alternativa de material, esperó su aprobación, la cual recibió en la forma de una sonrisa y un asentimiento.

En cuestión de minutos, todos los dibujos estaban dispersos por toda la una vez desolada pared encima de la cama, sostenidos con curitas en cada esquina.

Rei miró fijamente un rato la extraña decoración, al extraño hecho de tener una decoración del todo, algo que no tenía más propósito que hacer que la habitación se viera menos "triste".

Y tenía que admitir que había tenido éxito.

OOO

Rei no pudo dormir esa noche. No podía decir si era por la ansiedad que sentía o por compartir no sólo su habitación, sino también su cama con otra persona por primera vez. No estaba acostumbrada a tanta proximidad y no estaba segura de si era placentero o repelente para ella, pero de cualquier forma, no trató de escapar. A diferencia de ella, Aki se había movido activamente en su sueño, habiéndose acercado más a ella y acurrucado contra la adolescente.

Mientras yacía despierta, Rei miró el cálido cuerpo recostado contra ella. La pálida luz de la Luna llena iluminaba la habitación lo suficiente para ver cada detalle de la niña de cabello café, los suaves rasgos del rostro de la niña que se contorsionaban cada cierto tiempo en sus sueños.

'¿Cómo sería sostener a alguien?' no puedo evitarse preguntar. Como por su propia cuenta, su mano derecha se movió hacia la cabeza de la niña. Se movió sólo lentamente, titubeante, pero Rei tampoco pudo detenerla, hasta que casi la tocaba, sólo un poco más y…

"Mamá" un fuerte lloriqueo de repente se le escapó a la niña mientras apretaba fuertemente la camisa de Rei. "Papá…"

Aunque ella nunca había sido capaz de experimentar uno, pudo decir que la niña aparentemente estaba teniendo un mal sueño. Esa había sido la tercera vez que había llamado a sus padres dormida.

Los dedos de Rei se quedaron en el aire por otro segundo… pero luego aterrizaron cuidadosamente sobre el cabello café. Y para su sorpresa, pareció tener un efecto tranquilizador en ambas. Tal vez sólo se sintió mejor porque Aki ya no se estaba aferrando tan fuerte a ella como antes, pero al ver las lágrimas que se secaban brillando bajo la luz de la Luna, supo que era algo más: No le gustaba ver a esta niña triste.

Esta niña…

Se veía tan… pura.

Si hubiera necesitado alguna prueba de que la Instrumentalización no era la única esperanza para que la humanidad evolucionara, yacía justo ahí. La humanidad nacía de nuevo con cada niño que veía la luz del día. Dependía de aquellos a su alrededor asegurar que no fueran corrompidos, que no sufrieran el dolor de la soledad.

¿Dependía de ella…?

OOO

Eventualmente, ella también se había quedado dormida, pero no pudo ser por mucho tiempo. La Luna aún estaba en una posición para brillar con fuerza a través de sus ventanas. Pero no fue eso lo que la despertó.

Podía sentirlo. La estaba llamando, más fuerte que nunca antes. La hora de cumplir su destino estaba cerca.

No hizo ningún sonido mientras se levantaba, sin molestarse en vestirse con algo más que la camisa que llevaba, y en silencio caminó hacia la puerta.

Sólo una vez más quería nadar, antes de que la llamara. Entonces, finalmente sería libre otra vez; libre de los dolores y preocupaciones que la acechaban en este mundo.

Sí, esa era la voz a la que se suponía debía escuchar. No la que la asustaba; la que le decía que toda su razón de existir estaba mal, que los deseos egoístas de él ya no importaban más. La que últimamente le hacía cuestionar la honradez en esta forma para la humanidad.

Si escuchaba a esa voz, nunca sería capaz de –

"¿A dónde vas?"

Los ojos de Rei se abrieron como platos. Su mano ni siquiera había tocado la perilla de la puerta.

Lentamente se dio la vuelta para ver a Aki incorporarse somnolienta en la cama. Siempre había sabido de las consecuencias de su propósito, que la humanidad se perdería contra su voluntad por su mano. La humanidad nunca significó mucho para ella.

Aunque había habido excepciones. El Comandante Ikari al principio, luego su hijo, la Mayor e incluso Sohryu. Sin embargo, ninguno de ellos fue capaz de recordarle las consecuencias, de recordarle que ellos también se irían junto con ella. Pero esta pequeña niña que no tenía ni siquiera un día de conocerla había alcanzado su corazón al simplemente estar ahí.

No podía. No podía dejar que esta niña se perdiera a sí misma. No podía dejar que fuera lastimada en cualquier forma.

"¡Rápido!" Rei ordenó mientras apresuradamente regresaba a la cama, recogiendo las ropas de Aki del piso y colocándolas sobre el colchón. "¡Levántate y vístete! ¡Tenemos que irnos!"

"¿Ahora?" Aki gruñó cansada.

"'Ahora' tal vez sea demasiado tarde…"

Ya que fuera lo que fuera a suceder en las siguientes horas, esta ciudad estaría lejos de ser un lugar seguro par ella.

OOO

Era una vista inusual para esta hora del día: Dos chicas, una adolescente con cabello azul en un uniforme de escuela sosteniendo la mano de una niña de cabello café descalza, con ropas demasiado grandes para ella mientras esperaban en la plataforma a la única línea que las llevaría a las afueras a esta hora. Pero nadie que pudiera haberlas visto estaría en esta desolada estación sino hasta varias horas después.

El tren finalmente que finalmente llegó después de 38 minutos no era tan distinto. Un pasajero yacía dormido en un asiento, un periódico sobre su rostro escudando sus ojos de la luz artificial. Otro estaba sentado, pero con el rostro agachado y escondido por una gorra de béisbol que estaba tan sucia como el resto de sus ropas. Un pesado aroma a alcohol llenaba el aire.

Rei llevó a Aki rápidamente al siguiente vagón, que estaba vacío. Ahí se sentaron en silencio mientras el tren seguía adelante, deteniéndose en las paradas correspondientes, pero sin que nadie abordara. La niña que había estado tan llena de energía y parlanchina antes, ahora sólo descansaba su cabeza contra Rei, a punto de perder la pelea para mantener sus párpados abiertos. El único sonido que saldría de ella de vez en cuando era un bostezo.

Usualmente, todo lo que Rei haría durante semejantes viajes sería sentarse derecha y mirar fijamente al frente hasta llegar a su parada, sin importarle sus alrededores en el tren o el paisaje. Pero esta vez, encontró sus ojos fijos en el pequeño cuerpo que presionaba contra el suyo.

Le ayudó a conservar la calma. Apenas y podía creer que de verdad estaba haciendo esto; huyendo del mismísimo propósito de su vida, desafiando al hombre que la creó. Por una vez no seguiría sus órdenes. A partir de ahora, tendría que tomar sus propias decisiones en la vida… tanto como eso durara.

Se había liberado de sus cadenas, pero había dado a cambio su seguridad. Todo sólo por ella.

Así que sólo era normal el sentirse nerviosa, temerosa de haber cometido un error… ¿Verdad?

"Queridos Pasajeros", un anunció de los altavoces internos del tren la sacó de sus pensamientos, "debido al daño en las vías por el último ataque, este tren se detendrá en nuestra siguiente parada en Togendai. Pasajeros a Gora por favor continúen por la línea 14, Pasajeros a Gotemba pueden usar el autobús con dirección a Sengoku. Su boleto será aceptado ahí. Disculpe las molestias".

Rei frunció el ceño ante el anuncio. "La línea no fue dañada en la pelea. Algo no está bien", musitó. Dando un vistazo a Aki, decidió confiar su sensación de alarma. "Tenemos que bajarnos ahora".

Se levantó, llevando a Aki consigo antes de que la tambaleante, somnolienta niña fuera capaz de comprender la situación; tomó la manija del freno de emergencia y lo jaló con todas sus fuerzas para activarlo. El chirrido le lastimó los oídos, y Aki, también, instintivamente se cubrió los suyos mientras el tren se sacudía en su involuntario intento por detenerse. La última sacudida casi la tumbó, pero logró mantener el equilibrio. Apresurándose a la salida, donde Rei usó la activación de emergencia, salieron tan rápido como fue posible.

"¿A dónde vamos?"

Rei se detuvo un momento, pero no le respondió a la niña que había llevado consigo. Sus ojos se dirigieron hasta donde las luces de la estación iluminaban a varias personas, obviamente armadas. Y por supuesto, ya se habían dado cuenta del alto prematuro del tren. Sólo sería cuestión de unos pocos minutos antes de que llegaran ahí para averiguar la razón de ello.

Sus ojos luego pasaron a las oscuras montañas que se asomaban sobre ellas, las cuales parecían ser aún más grandes, tan cerca de los límites de la ciudad.

"¿Rei?" Aki preguntó otra vez, "¿A dónde vamos?"

"Lejos", le dijo. "Tan lejos como sea posible".

OOO

"Estoy cansada y me duelen los pies", Aki gimoteó con honesta incomodidad. "Paremos aquí".

Contemplando, Rei miró a su exhausta compañera, ella misma respirando con dificultad. No hacía tanto calor como en su excursión con Ikari y Sohryu, pero el largo, empinado camino entre el bosque había agotado a ambas. Pero también sabía que aún estaban lejos de encontrarse a una distancia segura de la ciudad.

Ya habían pasado unas cuantas horas desde que se bajaron del tren; tenía ya bastante rato de haber amanecido.

"Tal vez habría sido más prudente conseguirte calzado apropiado", Rei le dijo a la niña.

"¿Calzado?"

"Zapatos", especificó.

"No me gustan los zapatos", Aki puso mala cara, aparentemente habiendo tenido ya antes una discusión similar. "Hacen que mis pies se pongan calientes, sudorosos y apestosos".

"Protegerían las plantas de tus pies", Rei discutió. "Nuestro progreso podría ser más rápido".

Aki sólo inclinó su cabeza sin comprender.

"No dolerían tanto como ahora", la piloto especificó.

"No es eso. Puedo caminar aquí. Sólo que no tanto".

Rei cerró sus ojos, tratando ella misma de recuperar el aliento. Cuando los abrió otra vez, se dio cuenta de que habían llegado a un pequeño claro. Unas cuantas grandes rocas yacían dispersas alrededor, invitando a ser usadas como asientos naturales. "Podemos descansar aquí por unos cuantos minutos", declaró y fue a sentarse en una de las rocas planas, Aki siguió el ejemplo al subir a una piedra opuesta a la suya.

Fue entonces cuando notó que podía ver la ciudad de Tokyo-3 desde ahí.

Allá abajo, él la estaría esperando, esperando a que cumpliera su propósito, el llevarlo a aquella cuya imagen había servido para que ella fuera creada. Aún podía escuchar el llamado que quería que ella regresara, al parecer sólo haciéndose más fuerte entre más se alejaba, sonando tan tentador, tan seductor, tan…

"¿Pasa algo malo?"

Rei jadeó por el shock. No se había dado cuenta hasta ahora que estaba temblando, el sudor frío combinándose con la transpiración de la extenuante caminata. Sus ojos cansadamente miraron a la niña que lucía preocupada en frente de ella, aún esperando una respuesta.

"Yo… sí… no…" Rei sacudió su cabeza. "No estoy segura…"

"¡Si te pasa algo malo lo sabrías!" Aki dijo con seguridad.

Sintiendo que la niña no se tranquilizaría tan fácilmente, Rei asintió. "Se… suponía que hiciera algo. Toda mi vida estuvo dedicada a esa tarea. Pero decidí no hacerla".

"¿Por qué?"

"Tal vez le habría causado mucho dolor a muchas personas", Rei le dijo a la niña curiosa, sin mencionar que ella era la mayor razón de su decisión. "Y no quiero que eso suceda".

Aki inclinó su cabeza a un lado. "¿Pero entonces por qué estás triste?"

¿Triste? Rei se preguntó si eso sólo era el limitado vocabulario de la niña otra vez, o si este sentimiento en verdad podía ser descrito así. "Estoy decepcionando a alguien con mi insolencia", explicó. "Alguien muy importante para mí, que ha estado ahí para mí toda mi vida. Pero… recientemente… Estoy confundida acerca de mis sentimientos por él. Y he estado cuestionando sus motivos. He llegado a la conclusión de que no puedo ayudarlo. De que no está bien". Sus ahora temblorosas manos arrugaron su falda mientras la apretaban. "Pero… pero aún así… yo… yo siento…"

Se temblor se detuvo abruptamente cuando sintió unos pequeños brazos sostenerla débilmente por la cintura. Ni siquiera había notado a Aki acercársele, pero levantando su cabeza se encontró mirando la cara llena de empatía de la jovencita.

"No conozco a ese alguien", Aki murmuró. "Pero aún me agradas".

Al principio, Rei no supo cómo reaccionar, confrontada con una preocupación tan honesta. Parecía demasiado sencillo cómo su pena fue aliviada por esas palabras. Pero entonces recordó lo que se suponía debía hacer en una situación así.

"Gracias", dijo sonriendo.

Un fuerte trueno encima las sobresaltó a ambas, Aki saltó gritando a los brazos de Rei. La Primera Elegida instantáneamente reconoció el origen como un VTOL rugiendo encima de sus cabezas hacia la ciudad. Y aparentemente no era el único.

Escuchando atentamente, notó el sonido de explosiones en la distancia.

"Ya comenzó", susurró para sí misma, pero Aki la escuchó.

"¿Qué cosa?"

Rei miró a su pequeña compañera. "No importa. Tenemos que seguir", declaró, jalando a la niña detrás de ella. Estaban demasiado expuestas en el claro. Si sólo una persona en las numerosas aeronaves hubiera visto abajo, habría sido reconocida fácilmente, poniendo a ambas en peligro.

Pero Aki no la siguió, habiendo plantado sus talones. Dándose la vuelta, Rei pudo ver que estaba mirando fijamente la ciudad, donde dos gigantes familiares habían aparecido para interceptar la fuerza de asalto. La niña parecía sorprendida por la vista, pero aparentemente no estaba asustada.

"¿Son esas… armaduras?" preguntó a Rei, sonando esperanzada. "¿En-enormes armaduras, bendecidas con los espíritus de las madres?"

Rei frunció el ceño por la sorpresa, pero Aki ya estaba explicando lo que iba a preguntar. "¡Papá una vez me habló de ellas!"

"¿Lo hizo…?"

OOO

Las palabras de Aki siguieron a Rei mientras continuaban su camino por entre el bosque, tratando de dejar la feroz batalla atrás. Podría haber sido pura coincidencia. Los Evangelions ya eran bien conocidos, así que el padre tal vez inventó una historia que se acercaba más a la verdad de lo que él mismo pensaba. O tal vez la niña solamente hizo conexiones con algún relato completamente diferente.

Pero la sospecha que se había formado sólo se reforzó, y la pregunta permanecía: ¿Y si no?

"Ein Männlein steht im Walde ganz still und stumm",

Rei parpadeó mientras la melodía se oía por encima de las constantes explosiones y disparos que se habían vuelto notablemente más fuertes desde que los EVAS se unieron a la batalla, interrumpiendo sus pensamientos.

"Es hat vor lauter Purpur ein Mäntlein um",

Se dio la vuelta hacia la pequeña fuente, cantando calladamente para sí misma mientras escalaba una roca.

"Sagt, wer mag das Männlein sein,

Das da steht im Wald allein",

"Aki", Rei perturbó la canción, "por favor guarda silencio".

La niña dio un respingo, visiblemente sorprendida por la repentina prohibición. "Sólo… sólo trataba… esos fuertes ruidos…" Aki murmuró una excusa, aparentemente pensando que había hecho algo por lo que la podían castigar.

"Me disculpo", Rei rápidamente se movió para aclarar. "Pero tu canción tal vez atraiga a alguien".

"¿Eso sería malo?" Aki preguntó ingenuamente.

"Hay hombres allá fuera que tal vez… nos lastimen si nos encuentran", trató de formularlo de manera que asustara lo menos posible a la niña.

Pero el silencio que siguió por una vez molestó a la propia Rei. Y no sólo porque se dio cuenta de algo más.

"Esas palabras… era alemán, ¿Verdad?" preguntó, volviendo a mirar a la niña que la seguía.

Aki asintió. "Mamá me enseño. Dijo que era mejor que Papá", exclamó orgullosa, pero su humor cambió ante la memoria. "A él nunca le molestó eso. Entonces sólo me dijo 'Bien por ti' y me alborotó el cabello. Yo… yo siempre decía que no me gustaba cuando hacía eso, pero… pero…" Sus labios temblaron mientras comenzaba a sollozar, lágrimas escapando de sus ojos. "¡Pero m-me gustaba!"

Se detuvo, ahora llorando a todo pulmón.

Rei titubeó sólo por un segundo. Fue hacia la niña que estaba llorando y se arrodilló enfrente de ella, sus pálidas manos cuidadosamente acariciando el rostro manchado de lágrimas. Tuvo el efecto deseado de calmar a Aki y hacer que la mirara.

"No te preocupes", Rei le dijo. "Pronto verás a tus padres otra vez".

"¿De verdad…?"

Ella asintió sinceramente. "De verdad".

Una gran sombra de repente oscureció el área, los sonidos de alas gigantes haciéndola mirar arriba, pero ya se habían ido. El pavor la estaba llenando, al haber sido esta cosa muy diferente de las aeronaves que ella conocía.

Empezó a correr sin pensarlo dos veces, la sorprendida Aki detrás de ella, hasta que llegaron a otro claro desde donde pudo confirmar su temor.

"¿Los EVA Series?" susurró para sí misma.

Los pequeños dedos temblaban mientras se hundían fuertemente en la falda de su uniforme, junto con el cuerpo que se presionaba acobardado contra ella. "¡Ellos-ellos lastimaron a Mamá!" Aki gimoteó con temerosos hipidos.

Rei no le quitó el ojo de encima a las nueve criaturas blancas con alas mientras descendían en un círculo perfecto hacia su presa designada. Superados en número por los modelos tecnológicamente más avanzados, sería una lucha difícil para que los EVAS de NERV probaran lo contrario. Especialmente para la Unidad-02 que dependía de un cable que sólo tenía la experiencia de su piloto como la única ventaja real sobre las bestias sin cerebro.

Un fuerte pisoteo rompió la concentración de Rei; la tierra se sacudía mientras la fuente del sonido se acercaba rápidamente. Incluso ella dio un respingo de sorpresa cuando de repente saltó por encima de sus cabezas, otra sombra gigante bloqueando el Sol por un momento.

Observando la voluminosa masa del Jet Alone precipitarse en el campo de batalla, donde la pelea ya había empezado, Rei colocó su brazo en la espalda de la asustada niña y la atrajo hacia sí. "No", le dijo tranquilamente. "No lo harán".

OOO

Había sido difícil al principio hacer que niña volviera a moverse otra vez, la pequeña de tres años estando demasiado absorta ante la vista de los Evangelions, pero Rei lo logró antes de que la verdadera pelea comenzara. Habían venido por buen camino, cuando los árboles de pronto terminaron, revelando una carretera despejada.

Rei miró en ambas direcciones para asegurarse de en verdad estuviera desierta, antes de brincar la valla de contención y ayudarle a Aki a hacer lo mismo. Rápidamente fueron a los arbustos que se encontraban al otro lado. La carretera tal vez habría hecho su viaje por la montaña mucho más sencillo, pero aún cuando los sonidos y temblores emitidos por los gigantes que luchaban apenas y se oían en la distancia, no estaban lo bastante lejos de la zona de batalla todavía como para arriesgarse a caminar a plena vista.

Sin embargo, la fugaz sensación de seguridad del bosque a su alrededor duró poco. La carretera debió de haber dado un giro brusco, ya que de repente se encontraron en el estacionamiento de un puesto de vigilancia, encarando un jeep patrullero con tres soldados de la JSSDF igual de sorprendidos que estaban recargados contra el vehículo.

Aunque el segundo de sorpresa desapareció demasiado rápido, sin darles siquiera tiempo suficiente para escapar, ya que los soldados alzaron sus armas contra los dos chicas. Sin pensarlo dos veces, Rei se colocó a modo de protección enfrente de Aki, quien parecía estar abrumada por la situación, encogida de miedo contra su defensora.

"Escóndete", le dijo en voz baja a la pequeña niña. "Tapa tus oídos y no mires atrás hasta que te lo diga".

"¿Qué… qué hay de ti?" la voz temerosa de Aki preguntó.

"No te preocupes por mí. Ahora vete, rápido. Pronto estaré contigo. Hasta entonces, no mires atrás", repitió una vez más. Tomó varios agonizantes segundos más durante los cuales miró fijamente y con cautela a los soldados que se aproximaban, hasta que la nerviosa niña finalmente tomó una decisión y Rei se sintió aliviada de oír los pequeños pies regresar entre los arbustos.

No se sentía amenazada por los rifles de los hombres. No tenía miedo de morir. Pero no quería que Aki viera el derramamiento de sangre. Un ser tan puro no debía de ser manchado. A cualquier costo.

"¡HEY!" el hombre que debía de ser el oficial comandante le gritó a Aki. "¡Yoshida, ve por esa niña!"

"Yo…" Ahora sintió pánico. Estos hombres… que quisieran matarla era algo entendible. Pero que estuvieran dispuestos a cazar y matar a un ser inocente era imperdonable. Así que el pánico se convirtió en la chispa que encendió una emoción que la asustó, pero que también la llenó de determinación.

"¡NO DEJARÉ QUE LA LASTIMEN!" Rei dudaba que soldados entrenados para el combate se sintieran muy intimidados por la exhibición de una adolescente ahí parada con los brazos aún extendidos a modo de protección, pero se detuvieron al alzar su voz por el enojo.

"Vamos, ¿De verdad creen que estaban entrenando mocosos como pilotos de esos monstruos?" el hombre más nervioso a la izquierda del oficial preguntó. "Esa chiquilla no estaba en la lista".

"¡No me interesa!" el oficial contestó de vuelta. "Estaba con esta y ELLA definitivamente es uno de los pilotos. No hay muchos chicos con cabello azul y ojos rojos. Esa otra niña probablemente es la primera de un nuevo grupo que NERV ha estado criando y ahora que saben que estamos aquí para detener sus planes, están tratando de ponerla a salvo para empezar otra vez en unos cuantos años".

Rei sólo sintió su irritación crecer por esos pensamientos paranoicos. "Ella no tiene relación con…"

"¡CÁLLATE!" el agitado oficial la silenció. "¡Tal vez no lo sepas, niñita, pero a ustedes los pilotos se les debe disparar a la vista! ¡Ishida!" Le hizo señas al soldado a su derecha, quien lentamente asintió y apuntó.

Rei cerró sus ojos, tratando de calmar su respiración y el alocado latir de su corazón que se había vuelto excesivamente rápido sólo ante la vista del arma que estaba apuntándole. Se enfocó, preparándose para que le dispararan, pero no sucedió nada.

"¿Qué estás esperando?" el líder del escuadrón demandó enojado tras varios segundos sin incidentes.

"Yo…" el soldado tragó saliva antes de abruptamente bajar su rifle. "Lo siento, Señor, yo… simplemente no puedo dispararle a un civil desarmado".

La ira del oficial parecía hervir. "¡¿Dónde diablos estuviste durante las reuniones sobre la misión?! ¡No podemos permitirnos ninguna misericordia!"

"¡Ya lo sé!" Ishida gritó de vuelta.

"¡Dijeron que cualquier que se lo pensara debía quedarse fuera de esto!"

"¡YA LO SÉ! ¡Demonios, sólo pedí una posición en las unidades de patrullaje por una razón!" Inspiró enojado. "Maldición, tampoco quiero que el mundo se acabe, pero… ¡Mierda, tengo una hija de su edad!"

Pero el líder no mostró comprensión. "¡Si no disparas ahora mismo, haré que te castiguen por traidor!"

"¡No me interesa! ¡Al menos tendré la conciencia limpia!"

El oficial bufó con disgusto. "¡Bien! ¡Entonces lo haré yo mismo!" declaró, alzando su arma para apuntar. "Nunca entenderé cómo pasaste el…" El sonido de un disparo terminó su frase. Su uniforme estaba lleno de sangre antes de que su cuerpo cayera al piso.

Ishida se lanzó sobre su otro compañero, pero los reflejos de Yoshida fueron más rápidos. Su cara de espanto hacía evidente que él ni siquiera se había dado cuenta en su intento por sobrevivir de lo que estaba haciendo, hasta que se oyó otro disparo e Ishida cayó a sus pies.

Rei esperaba que esto fuera suficiente distracción para escapar, pero Yoshida la notó antes de que pudiera dar más de dos pasos.

"¡A-ALTO!" Llamó con una voz que se sacudía tanto como sus manos que sostenían el arma manchada de sangre, con la cual le volvía a apuntar. El shock de los últimos segundos lo había dejado pálido. El shock de uno de ellos convirtiéndose en un traidor. El shock de haber matado a ese antiguo colega, quizás hasta viejo amigo.

Pero ahora, seguramente no dudaría en matar a quien era la responsable indirecta de ello.

Nunca llegó tan lejos. Un disparo vino salido de la nada, fragmentando un poco del concreto de la carretera; otro dio justo enfrente del soldado lleno de pánico; antes de que un último perforara su hombro. Gritó mientras tiraba su arma y luego él mismo caía, retorciéndose de dolor mientras sostenía su herida.

Confundida, Rei miró alrededor, ahora finalmente al tanto del sonido de un VTOL que se acercaba. Mientras se daba la vuelta hacia él, vio que aparentemente estaba tratando de aterrizar en la carretera a una distancia segura. Ante la vista de los hombres uniformados, al principio temió que vinieran en ayuda de estos miembros caídos de la JSSDF; los últimos disparos le habían apuntado a ella, pero habían sido fatalmente desviados. No tenía esperanza de escapar en ese momento.

Pero entonces notó un rostro familiar en los hombres que se acercaban.

"Aprecio su ayuda, Señor Kaji", lo saludó cuando estuvo lo bastante cerca. Que suponía estaba muerto no la molestó mucho, ya que, obviamente, no lo estaba.

"No hay problema", el hombre de la cola de caballo dijo, encogiéndose de hombros. "Aunque es toda una sorpresa verte aquí".

"Traté de escapar antes de que atacaran", Rei admitió tranquilamente. "Estaba segura de que no estaría a salvo en los cuarteles".

Kaji la miró un momento, pero como era usual en ella, su lenguaje corporal no decía más que sus palabras. "No estaba hablando acerca de razones de seguridad…"

"Yo…" Se sorprendió por su insinuación, aún cuando no era del todo inesperada. La vergüenza previa por su traición regresó un poco mientras se preguntaba acerca de cuánto debería de decir hasta que él estuviera satisfecho. "Tenía mis razones para no… ayudar al Comandante…"

No parecía completamente satisfecho, pero asintió. "Muy bien pues, eso debería facilitar las cosas bastante. "¡Sakamoto!" le gritó a uno de los soldados que lo había acompañado. "¿Tenemos espacio para alguien más?"

"¡Temo que ya iremos bastante apretados con estos tres!" el soldado respondió mirando a sus compañeros caídos que estaban siendo cargados al VTOL.

Kaji se rascó la barbilla, sus ojos se deteniéndose en el jeep de la patrulla.

"¿Crees que puedes acabar con esto tú solo?" lo llamó una vez más.

Hizo una leve mueca cuando Sakamoto alzó su pulgar, obviamente no muy feliz por la respuesta.

"Está bien entonces", Kaji se volvió hacia Rei. "Tomaremos el jeep y te llevaré a donde quieras hasta que esto se acabe".

Rei asintió, pero no se movió para seguirlo mientras él empezaba a caminar hacia el vehículo. Sus ojos se pasearon por el concreto manchado de sangre. "¿Podría llevar el auto al otro lado de esos árboles? No deseo pasar por este escenario otra vez".

"Um, claro", lo oyó detrás de ella mientras se dirigía al bosque donde había ido Aki, "¿Pero por qué no puedo llevarte conmigo ahora mismo?"

Ella se detuvo en seco. "Tengo que recoger a alguien", simplemente anunció antes de entrar en los arbustos.

Cualquier preocupación de que la niña tal vez haya corrido demasiado por el miedo no duró mucho, ya que Rei rápidamente descubrió su "escondite" detrás de un árbol que de hecho era más delgado que ella. Si algo hubiera salido mal, era casi seguro que no habría sobrevivido. Pero al menos las probabilidades de que hubiera presenciado algo eran muy bajas, ya que estaba encogida de miedo en la dirección opuesta, sus ojos fuertemente cerrados y cubriendo sus oídos como le habían dicho.

Funcionó tan bien que Rei tuvo que tocarla tras dos intentos vocales fallidos de llamar la atención de Aki, la niña jadeando de sorpresa cuando la mano tocó su cabeza. "Ya pasó el peligro", Rei le dijo, ahora que tenía su atención. "Ahora podemos irnos".

Aki no preguntó por los detalles. Tomó la mano de Rei para que la adolescente le ayudara a ponerse de pie y no la soltó mientras dejaban el bosque. Incluso apretó más fuerte, dando un respingo cuando vio al señor Kaji en el jeep esperándolas en la carretera.

"No te preocupes", Rei trató de calmarla. "Él está aquí para ayudarnos".

Aki pasó la vista entre él y Rei y una vez más antes dejar salir un tímido "Hola…"

El hombre parecía igualmente desconcertado ante la vista de la pequeña niña tímida escondiéndose detrás de la falda de Rei. Un cigarrillo recién encendido salió volando del auto sin que Kaji le quitara la vista de encima a Aki.

"Um… ¿Hola?" saludó de vuelta, dándole a Rei una mirada que ella reconoció como una que buscaba respuestas.

"Su nombre es Aki. La conocí ayer", explicó rápidamente. "La estoy ayudando a encontrar a sus padres. ¿Ya podemos irnos?"

"Sí, claro". Suban", murmuró, aún mirando fijamente, pero ahora dándole a la niña una sonrisa amistosa. "No quise asustarte, pequeña. Sólo que… ¿Podría ser que conozco a tus padres?"

"No te conozco", Aki respondió sinceramente mientras Rei la ayudaba a subir al asiento trasero.

Kaji rió. "No, creo que no nos hemos conocido antes. Jamás olvidaría a una señorita tan encantadora", dijo. "Pero hay algo en tus ojos que parece familiar…"

"Estoy segura de que pronto veremos a sus padres", Rei interrumpió, sintiendo la necesidad de recordarle lo severo de la situación a pesar del brillo de esperanza en los ojos de Aki. "Eso es, siempre y cuando eventualmente comencemos a movernos".

"Claro", Kaji se giró al volante. "¿Así que a dónde quieres ir?"

"Estaba planeando en dejar la ciudad lo más lejos posible y tratar de dirigirme a Gotemba o Hadano. Pero si usted en verdad va a lograr detener el ataque, eso ya no será necesario".

"¿Entonces te parece bien que vayamos a NERV?"

"No", sacudió su cabeza. "Llévenos a mi departamento. Si el asalto en los cuarteles fue tan agresivo como me temo, no deseo llevarla a ella ahí ahora, aún si para cuando lleguemos ya haya terminado".

"Muy bien pues", anunció mientras cambiaba las velocidades, dándole una última mirada de anhelo al VTOL ascendiente que acababa de rugir sobre sus cabezas en dirección al Geofrente.

Kaji se acercó a la ciudad más cuidadosamente, tomando desviaciones obviamente para evitar cualquier otro peligroso encuentro o quedar atrapado entre los frentes hasta que tuvieran noticias de que el fuego definitivamente había cesado. Sin mencionar la pelea entre los EVAS que podía alcanzarlos en cuestión de segundos si tan sólo uno de los gigantes saltaba en su dirección.

Rei de vez en cuando miraba a Aki. La pelea estaba lejos de ser inofensiva, ninguno de los participantes parecía estar al menos sin algunas cuantas heridas sangrantes por las filosas armas que estaban siendo usadas, incluso algunas extremidades habían sido cortadas. Y justo ahora, los EVAS enemigos se estaban juntando alrededor del Jet Alone que se había quedado en silencio por alguna razón, haciéndolo trizas.

Era difícil decir que cicatrices semejante pelea podía formar en esta alma inocente. Aún más debido a su… conexión personal.

Pero afortunadamente, la falta de sueño finalmente estaba cobrando lo suyo en la niña ahora que se sentía a salvo y sus ojos luchaban cada vez más por mantenerse abiertos que en molestarse en ver a los monstruos afuera.

Una explosión ensordecedora de repente golpeó el jeep, sacudiendo el vehículo violentamente. Los rápidos reflejos de Kaji los salvaron de volcarse, el auto dando media vuelta al detenerse con un chirrido luego de que la onda expansiva pasó.

Sólo tomó una mirada en la dirección de la fuente para confirmar el temor de Rei. Era difícil decir si fue uno de los enemigos el que había caído y se llevó a varios de sus hermanos con él, pero eso no importaba. El EVA-02 ya no estaba en el campo de batalla.

El pavor la llenó mientras miraba a la niña que no se había percatado y que aún estaba cubriendo sus oídos y cerrando fuertemente sus ojos como si no estuviera segura de si la aterradora experiencia ya había acabado. Kaji, por supuesto, entendió al instante, igual que Rei. Pudo ver el dolor en los ojos del hombre cuando se encontraron con los suyos. Pero él había encarado a la muerte bastante a menudo como para no quedarse inmovilizado por el shock y el dolor.

"Debemos seguir", murmuró con voz grave.

Rei estaba a punto de asentir en acuerdo… pero entonces la golpeó. Justo cuando Kaji ponía el jeep de vuelta en su curso, una enorme cantidad de dolor, desesperación y rabia surgió a través de ella, con una intensidad aún más allá de que lo ella misma pensaba podía ser capaz, de haber venido de ella.

"Oh no…"

Los otros no parecieron notarlo sino hasta unos cuantos segundos después, cuando una fuerte tormenta oscureció el cielo de la nada. Pero el sonido no fue un trueno. Era el grito rugiente del EVA-01 mientras desplegaba sus alas.

"Mierda…" oyó a Kaji maldecir por el asombro, pero apenas y lo reconoció por entre las terribles emociones que llevaba el ensordecedor grito.

"Ikari…" rogó en voz baja, sosteniendo su cada vez más dolorida cabeza. "Ikari, no…"

"¿Qué… qué está pasando?" Aki preguntó con mucho miedo.

"Lo está llamando", Rei murmuró, sin saber ella misma si estaba respondiendo o sólo aclarando los sentimientos que fluían a través de ella. "Lo está llamando para que termine… para terminar con todo…"

"¿Quién qué?" Kaji preguntó consternado desde el asiento del conductor.

"¡Ikari!" repitió, casi gritando por el dolor. "¡Rápido! ¡Tenemos que contactarlo! ¡Antes de que sea demasiado tarde!"

"Dudo que podamos. Tendríamos suerte si tan sólo lográramos encontrar una frecuencia abierta de NERV", Kaji discutió, pero ya estaba trabajando en la radio con una mano de todos modos.

"Es… es demasiado tarde. Ya viene…"

"¡…INJI, YA BASTA!" una voz familiar de repente resonó a través del ruido del comunicador.

El dolor, la infinita pena de una pérdida insoportable fueron instantáneamente barridos por un tremendo alivio que Rei no estaba segura si era sólo de él, o suyo también. Mirando de vuelta al campo de batalla, vio a la Lanza de Longinus apuntando directo al núcleo de la Unidad-01, pero sostenida a salvo en sus manos.

La pequeña pasajera a su lado estaba demasiado emocionada por algo más para notarlo. "Esa…" dijo apresuradamente, señalando la radio. "Esa fue…"

"Sí", Rei confirmó, asintiendo débilmente, "esa fue ella".

OOO

No pudieron ver el final de la pelea, su camino llevándolos alrededor de una montaña impidiéndoles ver a los EVAS. Pero con Shinji teniendo en su poder la Lanza de Longinus, no cabía duda de que fácilmente acabaría con los enemigos que sobrevivieron la autodestrucción de la Unidad-02.

Cuando finalmente fue anunciado a través de la radio que todas las operaciones de combate debían cesar, y a todas las unidades se les ordenó retirarse y esperar por futuras instrucciones, el alivio inundó a los dos ocupantes del jeep que podían hacer uso de esa información.

Había terminado. Mientras que era imposible para ellos decir si podían llamarlo una victoria, estaban a salvo por ahora.

OOO

Rei gritó.

Acababan de detener el vehículo enfrente del edificio de departamentos donde vivía, pero el momento en que bajó del jeep, todo su cuerpo gritó de dolor. Cayó, sin escuchar siquiera las frenéticas llamadas de sus dos compañeros. Este dolor era diferente del que sintió de Ikari. Este parecía mucho más físico. Sentía como si estuviera ardiendo, su piel, luego la carne debajo de ella, quemándose. Y las flamas sólo se detuvieron cuando fueron aplastadas junto con su cuerpo. Entonces…

Todo terminó en un solo instante.

"¡Rei!" oyó la preocupada voz de Aki mientras se levantaba de la acera, aceptando la ayuda de Kaji para incorporarse. La pequeña niña se limpió la nariz que le escurría con su brazo. "¿E-estás bien?"

Tuvo que mirarse a sí misma antes de responder, sorprendiéndose: "Sí".

"¿Qué sucedió?" Kaji preguntó. "¿Algo sobre Shinji otra vez?"

"No… creo que, Lilith…" hizo una pausa, mientras el significado de ese pensamiento se manifestaba en su mente, "El cuerpo de Lilith fue destruido".

"¿Lilith…? ¡HEY, cuidado!" La mantuvo en pie cuando dio un débil paso, amenazando con caerse otra vez. "¿Tal vez deba subir con ustedes?"

"Eso no será necesario", Rei le aseguró, el mareo lentamente desvaneciéndose. "Y supongo que usted desea ir a NERV lo más pronto posible".

"Está bien", Kaji acordó luego de pensarlo unos pocos segundos. "Pero ten cuidado. Quién sabe si no dejaron alguna otra sorpresa".

No esperaron a ver que se marchara. Tomando la mano de Aki con la suya, llevó a la niña por las escaleras hasta su departamento. La destrucción ya era evidente antes de que siquiera entraran, la puerta habiendo soportado una fuerte explosión, ya que había una gran abolladura en el metal. Fue peor una vez entraron. No había habido mucho que saquear para los soldados, pero aparentemente se habían llevado lo que pudieron.

Dejando a la aún desconcertada Aki atrás, fue hacia la cama que había sido arrojada a un lado, y trató de jalar el pesado canapé hasta que la gravedad hizo lo suyo, dejándolo caer de golpe de vuelta sobre sus patas. La atención de la pequeña niña regresó a ella por el fuerte sonido, pero la ayuda que ofreció mientras Rei colocaba el colchón en su lugar fue más bien redundante ya que apenas y podía proveer la fuerza necesaria. Una vez la cama estuvo colocada, aunque no en su vieja posición sino diagonalmente en la habitación, le hizo señas a Aki para que subiera a ella.

"Puedes descansar aquí ahora. Buscaré a tus padres".

"¿No puedo… no puedo ir contigo?" la niña tímidamente preguntó, obviamente asustada por el pensamiento de quedarse sola aún si sólo fuera por un corto tiempo, del cual la mayor parte probablemente lo pasaría durmiendo.

"Estás cansada, ¿No?" Aki a regañadientes asintió. "El viaje necesario tal vez tome una hora o más. Es mejor para ti que descanses".

"Pero…" Aki murmuró, interrumpiéndose. Aparentemente estaba esperando algo para continuar explicando su problema.

"¿Pero?" repitió para que siguiera.

"¿Pero y s-si los hombres malos vuelven?" terminó, temblando ante el pensamiento.

Rei miró a la asustada niña por un momento. Probablemente no tendría sentido tratar de explicar que los soldados de la JSSDF se estaban retirando y ya amenazaban sus vidas. Sus ojos fueron a la siguiente habitación, escondida por la cortina parcialmente arrancada.

"Si oyes a alguien venir, puedes esconderte ahí atrás", sugirió, sabiendo perfectamente que eso no le otorgaría ninguna seguridad del todo si alguien en verdad trataba de lastimarla. Pero Aki aceptó asintiendo, antes de acostarse en el colchón, hundiendo su cabeza en la recién recogida almohada.

Viendo sus ojos cerrarse, Rei se dio la vuelta para irse. Aunque no llegó muy lejos. "¿Rei? ¿Puedes… quedarte aquí hasta que me duerma?"

No respondió. Simplemente regresó y se sentó en el colchón, donde permaneció durante diez minutos más.

OOO

Mientras caminaba por la desolada ciudad, los pensamientos de Rei aún buscaban una explicación para la conclusión a la que había llegado. Aún no sabía cómo era posible, pero sabía que tenía que serlo. La herencia de la madre. El conocimiento del padre y sus bien conocidas palabras. Y sobre todo la familiaridad que sentía con la niña.

Las últimas dudas empezaron a desvanecerse cuando Aki reconoció a los EVA series enemigos, luego se borraron por completo cuando identificó la voz de su madre.

Aunque no podía hallar una explicación lógica, aunque no sabía cómo, conocía la identidad de los padres de Aki.

Mientras llegaba a un acceso hacia las profundidades del Geofrente, un único guardia estaba ahí visiblemente perturbado por la entrada demolida, una mirada de horror en su rostro. El rifle en su mano era todo menos firme. La JSSDF aparentemente había usado una pequeña ojiva o varias cargas explosivas para ganar acceso ya que sólo escombros y paredes ennegrecidas servían como recordatorios de las pesadas puertas. Eso, y ser el único hombre en una posición que se suponía debía ser defendida por tres, tras semejante ataque, era suficiente para poner al pálido guardia en extremo nervioso ante el mero sonido de sus pies.

"¡Alto! ¿Quién…?" Bajó su arma al reconocer sus rasgos inconfundibles. "¿Piloto Ayanami?"

No perdió el tiempo con saludos innecesarios. "¿Dónde puedo encontrar a los pilotos Ikari y Sohryu?"

OOO

Shinji sorprendentemente había tenido suerte y fue capaz de dejar la enfermería bastante rápido. Casi alcanzó a las chicas cuando llegaron al complejo de departamentos, pero habían entrado justo cuando había querido gritarles. Apresurándose tras ellas, subió corriendo las escaleras antes de detenerse jadeando frente a la puerta demolida del 402. Deseaba que Rei hubiera esperado con ese importante anuncio.

Sin embargo, al abrir la puerta y entrar, instantáneamente supo que se había perdido todo.

Se encontró incapaz de moverse ya que su mente estaba ocupada contemplando si la escena ante él en verdad podía ser real o si seguía en la cama de la enfermería, soñando un sueño imposible. Débiles sollozos resonaban por el aire desde donde Asuka estaba arrodillada en el suelo, su brazo sano abrazando fuertemente a una pequeña niña de cabello café que también la estaba abrazando.

Su pequeña niña de cabello café.

"Estás lastimada", la voz que había añorado oír otra vez durante tantos meses dijo cuando Aki notó los vendajes en el hombro de su madre, pero Asuka rápidamente sacudió su cabeza.

"No duele. Ya no", susurró, probablemente mintiendo parcialmente. Ella aún debía de sentir el dolor, pero se figuró que fácilmente era ensombrecido por mucho por la sensación de sostener a su hija en sus brazos otra vez.

"¿Dónde has estado? ¿Y por qué te ves tan extraña? Tu cabello… es tan largo".

"Es una larga historia", Asuka medio rió, medio lloró. "M-me lo cortaré tan pronto estemos en casa, ¿Está bien?"

Pero Aki sacudió su cabeza. "Se ve bonito", dijo, retrocediendo para mirar a su madre. "¿Estás triste?"

"No", Asuka rió. "No, para nada".

"¿Pero estás llorando…?"

Asuka sostuvo las mejillas de su hija, apretándolas dos veces como para asegurarse de la presencia de Aki. "Sonríes cuando estás feliz. Lloras cuando estás triste", repitió su vieja promesa. "Y haces ambas cosas cuando estás más feliz de lo que nunca has estado".

La niña no pareció entender por completo, pero asintió de todas formas. Su niña…

"Aki…" finalmente pudo decir, llamando su atención.

"¿Papá?" se preguntó, mirándolo fijamente por otro momento antes de separarse de su madre y correr riendo hacia él, extendiendo sus brazos para que la levantara.

Lo habría hecho de todos modos.

Dio un grito de alegría mientras la alzaba, sosteniéndola fuerte. El pequeño y cálido cuerpo contra el suyo, ese dulce aroma inundando su nariz; no había olvidado esto, pero nunca antes había parecido tan intenso. No quería volver a dejarla ir nunca más.

Aki, sin embargo, aparentemente tenía otras ideas ya que se alejó un poco. "¡Tú también te ves chistoso!"

"Y tú… te ves tal y como el angelito que recuerdo", Shinji contestó, lo tonto de sus palabras sacándole una risita a la niña en sus brazos. Sus ojos por un momento se encontraron con los de su esposa, mirándolos contento mientras ella se levantaba a regañadientes del suelo. "¿Cómo llegaste aquí?"

La pregunta se la había dirigido más bien a él mismo, pero por supuesto, ella decidió responder de todas formas en la siempre tan entusiasta manera de alguien de tres años de edad. "¡No sé, desperté y todos mis juguetes se habían ido, hasta Kiko, y también mis dibujos y tú y Mamá no estaban ahí, pero esa mujer que daba miedo, que no daba tanto miedo la verdad porque me dio galletas, aunque cuando desperté pensé que daba miedo por lo que huí y todo era muy raro y hacía mucho ruido afuera y había tanta gente! ¡Estaba muy asustada entonces, pero luego conocí a Rei y fuimos con un autori que vestía un traje muy gracioso y conseguimos nuevos crayones, pero no me los dejaron usar, porque querían un papel por ellos pero simplemente no lo dijeron!" Señaló la pared. "¡Hicimos todos esos dibujos con los crayones! ¿Te gustan?"

"Sí", Shinji rió, atrayendo para sí a su hija llena de energía otra vez. Sólo entendió a lo mucho la mitad de su historia, pero eso no importaba. Se sentía tan bien tenerla de vuelta en sus brazos después de todo el tiempo que temió nunca ser capaz de sostenerla otra vez. Escucharía cualquier cosa que quisiera contarle, cualquier dibujo de ella sería una obra maestra digna de ser exhibida, sin importar cuán simple o cruda le pareciera a los demás. "Son geniales".

"¿Verdad que sí? Entonces fuimos a casa, y esa señora aún seguía ahí, pero con Rei ya no tenía miedo y la señora entonces me dio galletas. Estaban buenas". Bajó un poco la voz. "Pero… pero ustedes aún no estaban ahí. Así… así vinimos aquí. ¡Oh, pero primero comimos Ramen! ¿Sabías que tienen carne?"

"¿En serio?" Actuó sorprendido.

"¡Sí! ¡Y luego vinimos aquí e hicimos dibujos y los pegamos en la pared para que no se viera tan triste! ¡Y luego nos fuimos a dormir, pero Rei despertó y a mí también y luego dijo que teníamos que irnos lejos de los tipos malos y subimos a un graaan auto! ¡Era tan grande que no pude ni siquiera ver quién estaba manejando! ¡Y luego caminamos muuucho, mucho por el bosque hasta que me dolieron los pies y Rei dijo que necesitaría zapatos, pero no me gustan! Y vimos unas enormes armaduras justo como en tus historias y hacían mucho ruido. ¡Entonces los hombres malos nos encontraron y me asusté mucho pero Rei y el señor Kaji los espantaron! ¡Y luego volvíamos aquí y oí a Mamá en el auto y a Rei le empezó a doler algo, pero después ya estaba bien y se suponía que durmiera aquí mientras ella no estaba, pero aún tenía miedo de que los hombres malos volvieran, así que desperté otra vez y entonces se oyeron sonidos, así que me escondí, pero luego vi que era Mamá, aunque no estaba segura al principio de si era ella, porque ahora se ve tan chistosa!"

"Vaya…" jadeó él, tratando de no preocuparse mucho acerca de ciertos elementos desconcertantes en su historia. Después de todo, no le había pasado nada. "Parece que tuviste un… día muy emocionante…"

Aki asintió, pero esa emoción aparentemente duró poco y la falta de sueño aún estaba afectándola ya que notó que se frotaba sus ojos. "¡Me divertí mucho con Rei!"

"¿Rei?" preguntó, y todos los ojos ahora se posaron en la joven de cabello azul. Hasta ahora había permanecido en el fondo de la habitación, observando en silencio la reunión familiar sin interrumpir. Ahora parecía encogerse ante la súbita atención.

"Rei", Asuka repitió agradecida, dando unos cuantos pasos hacia ella, antes de sorprender a la chica de cabello azul al darle un fuerte abrazo. "Gracias…"

Sorprendida por el aparecer inusual comportamiento de la pelirroja, le tomó un rato a Rei para reaccionar, antes de que, titubeando, regresara el abrazo. "De… nada…"

OOO

Era casi como si hubieran vuelto en el tiempo, o avanzado, una vez más. Una familia, finalmente reunida de nuevo, caminando por la ciudad desierta. Claro, la destrucción esta vez no era tan severa. Y los dos padres, cuyas sonrisas simplemente no se desvanecían, aún tenías apenas cuerpos de catorce años de edad.

"Pesa más de lo que recuerdo", Shinji dijo en el camino. Aki estaba montada en sus hombros, sus brazos instintivamente alrededor de su cabeza mientras su cuerpo descansaba contra el suyo en su sueño que finalmente la había vencido. Incluso la idea de Kiko esperándola ya no pudo mantenerla despierta.

"Baka", Asuka dijo burlándose. "Mi niña no se ha vuelto más pesada. Eres tú el que se volvió más débil".

"Sí, eso creo", se rió, cuidando que Aki no se resbalara. "Ya no tengo el cuerpo fornido de una granjero que trabaja duro".

"Bueno, pudiste haberte ejercitado un poco", Asuka declaró severamente. Pero ese acto rápidamente se desvaneció mientras miraba a su hija que dormía. Lágrimas de felicidad amenazaban con formarse otra vez mientras acariciaba débilmente la espalda de su hija con su brazo sano, aún necesitando el contacto para confirmar que esto no era sólo un sueño. "Volvió, Shinji. De verdad volvió con nosotros".

"Y para ella sólo fue un día", Shinji musitó, sacudiendo su cabeza mientras entraban al edificio de su departamento. "¿Por qué no volvió con nosotros de inmediato? Kaworu dijo algo acerca de una 'alegría inesperada' y que sería mayor que una anticipada. Ciertamente tenía razón", Shinji sonrió, saboreando la sensación del cuerpo de su hija descansando contra él, su calidez, su peso, los pequeños dedos enredados en su cabello, incluso el poco de baba que le escurría por atrás de la cabeza, "pero no puedo creer que fue sólo por la sorpresa. ¿Fue porque nosotros ya teníamos un cuerpo aquí mientras que el de ella tenía que ser traído de vuelta también? ¿O no se le permitía estar aquí sino hasta que nos aseguráramos de haber tenido éxito? Pero entonces, ¿Por qué ella volvió luego de la muerte de Kaworu y no después del día de hoy?"

"Te diré algo, Shinji", una gran sonrisa plasmada en su cara mientras subían las escaleras. "No me importa un carajo. Volvió y eso es todo lo que me importa".

No pudo evitar estar de acuerdo con eso, aunque se quedó en silencio el resto del camino. Aunque justo mientras entraban a su departamento, oyeron un pequeño murmullo de la niña dormida.

"a vine…"

OOO

Rei miró a su alrededor, un extraño sentimiento amenazando con abrumarla. La destrucción no la molestaba mucho; nunca había cuidado mucho este lugar de todas formas. Había vivido aquí sola por tantos años y la soledad no era nada raro para ella. Pero de algún modo el departamento lucía más vacío que nunca antes.

Tan… silencioso.

Había sido una emoción tan placentera, tal vez superando cualquier otra anterior, mirar la felicidad en los rostros de la familia reunida. Se había sentido bien haber sido agradecida tan a fondo, aún cuando no estaba segura de merecer la gratitud por algo que parecía haber sido pura coincidencia en primer lugar.

Pero ahora que se habían ido, tras haber experimentado semejante calidez, sintió frío otra vez a pesar de los rayos del Sol que pasaban por las ventanas. Su partida se había llevado algo de ella, dejando un vacío que anhelaba fuera llenado otra vez. Había pensado que la soledad no era nada raro para ella…

Pero ahora era mucho peor, cuando sabía lo que de verdad extrañaba.

Mientras daba un paso al lado, su pie rozó contra algo. Mirando abajo, vio una hoja de papel. Curiosa, se agachó para recogerla. Mientras la miraba, sus problemas de repente ya no parecían tan malos.

Cuidadosamente, la volvió a colocar en el espacio vacío en la pared, asegurándose que los curitas se pegaran de nuevo. Aunque el de la esquina superior izquierda no lo hizo, sin importar cuántas veces pasara su mano encima, así que tomó uno nuevo y lo reemplazó. Terminado su trabajo, dio un paso atrás, su vista pasando de dibujo en dibujo.

La mayoría de ellos mostraban a los miembros de la misma familia, una mujer con cabello rojo, un hombre con cabello café oscuro, y una niña, una pequeña niña. Algunos de ellos los mostraban juntos, en algunos otros sólo había uno o dos de ellos. Algunos dibujos sólo mostraban cosas que le gustaban a la niña. En algunos dibujos también había una persona con una mata de cabello azul y dos puntos rojos que servían como ojos. Y estaba el que Rei había hecho de Aki.

Eventualmente, la vista de Rei se detuvo de nuevo en el dibujo de en medio, el que acababa de poner otra vez. La pequeña figura de la niña estaba ahí parada junto a la que tenía cabello azul, las líneas de sus brazos entrelazadas. Todas le estaban sonriendo a Rei.

Y Rei les sonrió de vuelta.

OOO

Entrando a su departamento, Misato se sentía extremadamente cansada. La adrenalina que la había mantenido al máximo durante el día hacía mucho que dejó de fluir, reemplazada por pura satisfacción, pero incluso la alegría de haber visto a Kaji otra vez de momento parecía encogerse ante la alegría de ver una regadera pronto.

Inspiró profundamente cuando la puerta se abrió. Finalmente había terminado. Claro, aún habría un monto de papeleo por venir, un montón de decisiones que aún debían tomarse, un montón de preguntas que aún debían responderse.

Pero las peleas habían terminado. Esperaba que de una vez por todas.

Quitándose los zapatos de sus doloridos pies, sin molestarse en acomodarlos debidamente al lado, entró, sin notar a Shinji que estaba parado enfrente de su cuarto hasta que casi chocó con él.

"¡Shinji!" El cansancio instantáneamente pareció irse cuando, casi por reflejo, sus brazos se colocaron alrededor del igual de sorprendido muchacho.

"Mi-Misato…" susurró. "Es bueno verte, pero…"

"¡Misato!" Asuka siseó en voz tan baja como él, interrumpiéndolo mientras salía del pasillo aparentemente habiendo escuchado su fuerte saludo. "¡Shh! Guarda…"

Su tutora realmente no escuchó, sin embargo, y en lugar de eso sobresaltó a la pelirroja mientras también le daba un fuerte abrazo.

"¡Oh Dios, cuánto me alegro de verte!" Misato chilló de alegría. "¿Dónde han estado los dos? Cuando llegué a la enfermería ya se habían ido".

"Pfff, me pregunto por qué tardaste tanto en llegar ahí", Asuka murmuró, mientras trataba de zafarse del abrazo de oso ya que hizo que Misato se sonrojara con el recordatorio de su "emotiva" reunión con Kaji. "¡Pero ya guarda silencio!"

"¿Silencio? ¿Por qué…?" Misato aflojó el abrazo, mirando confundida primero a Asuka, luego a Shinji por respuestas. Pero en vez de eso su sorpresa aumentó cuando notó la pluma en la mano de Shinji y débilmente lo recordó usándola en su puerta antes de que casi se estrellara con él. Y justo cuando su vista se fijó en la madera en busca de la marca, pudo notar que su nombre en el signo con forma de corazón que una vez ella había puesto ahí estaba tachado y reemplazado con algo más. Pero sólo eso, ya no pudo leer más porque la puerta de repente se abrió.

"¿Mamá…?" una pequeña, cansada voz llamó y los brazos de Misato finalmente liberaron a sus encargados, cayendo inertes a sus lados justo como su boca se abrió de sorpresa ante la vista de la pequeña niña de cabello café que estaba ahí parada, frotándose sus ojos somnolientos con una mano, una muñeca de cabello café sostenida en la otra.

Asuka dudó en agacharse, gentilmente acariciando la espalda de la niña. "Hey Schätzchen. ¿Te despertamos?" preguntó, con una preocupación que Misato nunca había escuchado en ella. Tras asentir en respuesta, acercó aún más a la niña, sacudiéndola levemente. "Oh, lo siento. ¿Al menos dormiste bien?"

"Uh-huh…" vino una aún tímida respuesta.

La mente confundida de Misato apenas y podía articular las palabras mientras miraba a Shinji en busca de una explicación. "¿Esa… esa es…?"

"Sí", respondió llanamente, aunque su sonrisa, fácilmente la más grande que ella jamás había visto en él, habría sido suficiente respuesta.

"¿Misato Katsuragi?" Asuka preguntó en extremo formal, lentamente levantándose, su mano aún en la espalda de su hija mientras se hacía a un lado y despejaba el espacio entre las dos extrañas y los ojos curiosos de la mayor y la joven se encontraban. "¿Puedo presentarte a… Aki Ikari?"

OOO

Un techo desconocido.

Sólo lentamente, se puso al tanto de sus alrededores. Se encontró incapaz de moverse, siquiera hablar; y no sentía absolutamente nada en brazo derecho. Pero aún estaba vivo.

¿Así que ni siquiera se le permitía verla otra vez de esta manera? Tal vez realmente no lo merecía…

El sonido de una puerta abrirse alertó sus oídos, pero ni siquiera pudo mover su cabeza para ver quién estaba ahí, entrando en su habitación.

"¿De verdad quieres hacer esto?"

Esa voz era familiar. Sí, era… esa chica…

"He esperado lo suficiente para esto. No puedo posponerlo para siempre". Ese era el chico, su hijo. "Y no es como si Misato necesitara sostener otra mano".

"¿Quién es ese?" Esa era una voz que no conocía. Aguda, como de una pequeña niña.

"Ese es mi padre", Shinji dijo. "Tu abuelo".

¿Abuelo? ¿Podía haber pasado ya tanto tiempo?

"¿Está durmiendo?" La voz joven otra vez. "No es hora de dormir. ¿Por qué no lo despiertas?"

"Él… no despertará…" Shinji dijo, sonando casi arrepentido.

"¿Está acostado aquí por eso? ¿Está enfermo?"

"No, él… fue muy mal herido".

El rostro de la niña de cabello café de repente inundó su visión, mirándolo con curiosidad.

"¿Cómo puede dormir con sus ojos abiertos?" preguntó.

Shinji ahora apareció en su visión también. No podía estar seguro sin sus lentes, pero el muchacho realmente no se veía mucho mayor después de todo cuando puso su mano en el hombro de la pequeña niña. "Aki… No es como cuando nosotros dormimos por unas cuantas horas. Él duerme por un largo tiempo".

¿Aki? ¿Ese nombre…? ¿Esta era Aki? ¿Después de todo…?

"Pero no se ve feliz así", se quejó, mirando a su padre. "¡Deberíamos despertarlo!"

Shinji le sonrió. "Ya te lo dije, él no despertará. Los doctores dijeron que no saben si lo volverá a hacer otra vez".

"¿Nunca?" preguntó otra vez y el chico sacudió su cabeza. Los ojos azules de la niña mostraron honesta preocupación mientras veían los de él. "Pero eso sería muy triste". De nuevo miró a su padre. "¿Están seguros?"

"Temo que sí".

Ella pareció pensar en eso por un segundo, antes de… sonreír ampliamente. "¡Ya sé! ¡Es como en el cuento de hadas! ¡Si le doy un beso, de seguro despertará!"

Su padre aparentemente se movió para detenerla, y así lo habría hecho él mismo de haber sido capaz, pero Aki fue más rápida. Su pequeña boca se encontró de lleno con la suya en un pequeño picoteo. "¿Estás despierto ahora?"

Hubo una titubeante risa de Shinji así como de esa chica, Asuka, fuera de su visión. "Aki", llamó para atraer la atención de la algo decepcionada niña, "ven, ¿Por qué no dejamos que Papá hable con el Abuelo y vamos con la Tía Misato?"

Aki lo miró una vez más. "¡Adiós Abuelo!" dijo, antes de salir de su vista. Poco después, la puerta se abrió y cerró de nuevo.

¿Cómo podía ser esto? Sólo había durado una fracción de segundo, pero aún podía sentir ese tacto. Se había ido, pero aún podía ver esa sonrisa.

¿Cómo podía ser esto? Algo como esto no había pasado desde… ella

El sonido del metal chirriando, arrastrándose contra el suelo interrumpió sus pensamientos.

"Esto debe de ser extraño para ti", Shinji dijo, aparentemente habiéndose sentado en una silla en algún lugar al lado de su cama. "Ni siquiera te conoce y aún así te ama, sólo porque eres el padre de su padre. Eso es algo que tú nunca entendiste; que alguien puede amarte sin tener otra razón que ser de tu sangre. Quién sabe si ella lo haría, si te conociera…" murmuró bajo su aliento.

"De cualquier modo, es difícil imaginar que a ella no le agrade alguien. En alguna forma es gracioso que alguien, que vivió prácticamente sola, sin conocer a nadie más excepto sus padres por casi toda su vida pueda adaptarse y abrirse tan rápido a los demás. Y esa es la hija de dos personas que siempre tuvieron muchos problemas para eso. En su primera semana en el jardín de niños, hizo más amigos de los que yo hice en toda mi vida". Rió calladamente, su orgullo fluyendo por su voz.

"Tal vez te preguntes por qué aún estás vivo. De hecho, todos lo hacen. Los doctores trataron de explicarlo, pero aunque estudié medicina por varios años, apenas y pude entenderlo. La verdad, la neurología no fue parte de mis estudios. Pero aparentemente tu puntería te falló en el último segundo, tal vez debido a un temblor o tal vez porque incluso lo reconsideraste cuando tu dedo ya estaba jalando el gatillo".

"Aunque de todas formas habrías muerto si Ritsuko no te hubiera encontrado y ayudado. Al principio siempre decía que ni siquiera sabía por qué lo había hecho. Luego dijo que 'Tenerlo viviendo en esta condición en un mayor castigo para él que la muerte'. Aunque aún te visita bastante a menudo. La verdad no sé qué decir al respecto, ninguno de nosotros lo sabe, de hecho. Probablemente ni siquiera ella misma".

¿Akagi… Ritsuko… lo ayudó…?

"Hablando de visitas… Probablemente te estés preguntando por qué vine con todos aunque esté sentado aquí solo contigo ahora. Bueno, para ser honesto, no eres la principal razón de esta visita al hospital. Misato está… bueno, parece que Aki va a tener un pequeño compañero de juegos pronto". De nuevo Shinji rió. "Sorprendentemente, Kaji le propuso matrimonio casi inmediatamente, pero ella lo rechazó. Creo que sólo quiere dejarlo colgando por un tiempo como venganza, pero dudo que ella pueda dejarlo así más de unos cuantos meses".

"Por otra parte, Asuka y yo nos vamos a casar de nuevo pronto, en tres semanas para ser exacto. Pensé que habría tomado más tiempo obtener una licencia, dada nuestra edad física, pero tengo la sensación de que Misato tiró de unos cuantos hilos. Creo que debería decir algo como 'Desearía que también estuvieras ahí', pero no estoy seguro de si eso sería totalmente honesto", suspiró.

"Supongo que también te estás preguntando sobre Rei. No te ha visitado todavía, ¿Verdad? De verdad deberías verla, es casi como si fuera una persona diferente. Bueno, está bien, estoy exagerando un poco, pero aún así… ¿Sabías que tiene el talento de una artista? Supongo que no; empezó justo después de que conoció a Aki. Pero en serio, sus pinturas son impresionantes. Incluso vi la carta de una galería en su departamento cuando fuimos, pero no me dijo nada al respecto.

"Aki y ella son prácticamente inseparables cuando están juntas. Es bastante fascinantes verlas interactuar, casi me atrevería a decir 'lindo'. Tan sólo la semana pasada fuimos a la feria con ellas por primera vez, y ambas tenían la misma mirada de asombro en sus rostros cuando vieron la rueda de la fortuna".

Su risa entonces desapareció. "Hubo una discusión sobre si debíamos o no irnos de aquí; obtener una nueva identidad para asegurar que podamos vivir en paz. Por supuesto que sería más seguro, quiero decir que todos sabemos de esos fanáticos religiosos allá afuera y que los potenciales no muy contentos seguidores de SEELE no nos saludarían amistosamente si nos vieran en la calle. También nos daría una fácil oportunidad de ajustar nuestra edad un poco y tener un certificado 'oficial' de nacimiento de Aki, ya que eso evitaría un montón de preguntas incómodas y formalidades sobre la situación inusual de nuestra familia. Después de todo, incluso algunas personas que conozco no creyeron que realmente fuera nuestra hija hasta que tuvimos los resultados de la prueba de ADN.

"Pero Asuka no quiere saber nada de eso, y tengo que admitirlo, yo tampoco. No es sólo la pérdida y negación de nuestros nombres y pasados. Aki simplemente se acostumbró a la vida aquí, no le haría ningún bien arrancarla de nuevo de otro mundo y alejarla de sus recién encontrados amigos. Y SEELE no debería de ser mucha amenaza por un tiempo de todas formas".

"El presidente Keel fue hallado muerto, aparentemente sufrió un ataque cardiaco durante su ataque. Se determinó que el estrés fue demasiado para ser compensado por sus implantes. Mientras que los otros… Bueno, Kaji de alguna manera 'olvidó' detener su virus de computadora y provocó un escándalo político a nivel mundial. Uno de los llamados miembros de SEELE cometió suicidio luego de que las noticias se expusieran, otro lo intentó, pero fue encontrado antes de tener éxito. El resto está o negando su rol en la organización o tratando de culpar a los otros miembros con tal de zafarse fácilmente. Así que deberían de estar ocupados arrancándose las cabezas los unos a los otros, antes de ir por nosotros".

"Otra razón por la que nos gustaría quedarnos es porque los Yamadera nos ofrecieron el poder comprar nuestra vieja casa otra vez ya que decidieron quedarse a vivir con su hijo en Tokyo-2 y estarían encantados de que la tuviéramos. Los hemos visto bastantes veces desde la pequeña aventura de Aki, ¿Sabes? Extrañamente, fueron de los pocos que nos creyeron al instante cuando nos presentamos como sus padres. Aún tenemos que ver cómo manejaremos las finanzas, pero el pensamiento de volver a casa es aún más intrigante, especialmente por cómo estamos viviendo actualmente. No queremos que Aki viva en mi pequeña habitación, sin ventanas por más tiempo, y Kaji y Misato pronto necesitarán más espacio también".

Shinji inspiró profundamente después de tanto hablar y hubo una larga pausa antes de continuar. "Tú… ¿Sabes? Hay algo más que quería admitir contigo", murmuró en voz más fuerte. "Tal vez… tal vez puedo entenderte un poco mejor ahora. Cuando pensé que lo había perdido todo, estuve casi dispuesto a seguir tus pasos. Sólo fue por un corto momento, pero habría sido fatal. Porque entonces realmente habría perdido todo. Tal vez eso fue lo único que tú nunca pudiste entender…"

La puerta se abrió otra vez, terminando el monólogo de Shinji. La pelirroja apareció en su vista, cargando a su hija que sostenía su blusa. "Hey, ¿Ya terminaste?" Asuka preguntó en voz baja. "El chequeo de Misato ya acabó".

Shinji lo miró una vez más antes de lentamente levantarse de su asiento. "Sí, eso creo", respondió al ver a las dos. Aki sonrió ampliamente a su padre, instantáneamente agarrando sus ropas con una mano en un intento por subirse a él, a lo cual la ayudó al recibirla de los brazos de Asuka. "Hey, mi angelito. ¿Te divertiste?"

La sonrisa de la niña se transformó en una mueca. "No me dejaron jugar con las muñecas".

"Se refiere a los modelos de los fetos en varias etapas", Asuka explicó medio gruñendo, medio divertida, alborotando el cabello de su hija con lo que logró cambiar la mueca a una sonrisa. Inclinándose hacia él, plantó un breve beso en la mejilla de Shinji. "Así que, ¿Cómo está?"

"Oh, él…"

Pero Gendo ya no pudo seguir oyendo la discusión más tiempo. La plática se desvaneció y el velo ante sus ojos pareció caer otra vez, dejando la imagen de esta familia rondando en su mente como la última antes de que el sueño lentamente lo consumiera otra vez.

Una familia…

Sin que él lo notara, sonrió ante ese pensamiento. Eso era todo lo que siempre había querido. Casi lo había olvidado por el camino que tomó en estos últimos diez años, pero… ellos habían sido así una vez también. Sólo que una vez que Yui se fue, hubo una parte crítica faltante que no pudo ver reemplazada por nadie más que ella. Sin ella, no podrían haber sido felices.

Ahora Shinji tenía todo lo que él siempre había querido. Una vida con gente que lo amaba sin dudarlo. Gente con la que podía ser feliz.

Gendo sintió envidia de su hijo por eso. Pero más que nada, por una vez, estaba lo más orgulloso de él que un padre podía estar.

FIN

Notas del autor:

¿Aún conservan los dientes? ¿Niveles de insulina adecuados? Ya sé, ya sé, fue un casi exagerado, final feliz lleno de clichés; todos juntos, todos (los buenos) son felices, los malos recibieron lo suyo… pero demándenme, me gustan los finales felices. Y no es como si no se los hubiera advertido. ;P

¿Era este capítulo en verdad necesario? Bueno, ahí le estás preguntando al tipo equivocado, ya que como autor diría naturalmente que sí. Aún si "sólo" parezca un epílogo demasiado largo (a pesar de tener el verdadero epílogo al final) para algunos. Pero difícilmente habría sido divertido apenas tener a Aki frente a frente con todas las rarezas de la vida "normal", ¿No? Y también quería que Rei tuviera un rolo mucho más grande, más allá de "El 16avo".

Notas varias:

Estaba pensando en hacer que Aki cantara "Hänschen Klein" en vez de "Männlein im Walde", ya que eso tiene el extravío como tema. Pero una canción de "un tipo con un manto púrpura" era demasiado atractiva…

Hacer que Aki contara el capítulo entero en sus propios términos no era tan necesario creo, pero en verdad me encantó la idea de que describiera el tren como un "graaan auto". :D

La escena final de Rei es una de mis favoritas en toda la historia. Llegar ahí, sin embargo, fue un dolor de cabeza. Rei ciertamente no tendría utensilios para dibujar en casa, y ya era algo exagerado hacer que Aki regresara con sus ropas puestas (todo lo de "se quedó dormida así"). Claro, como dije, quería mostrar algunos conflictos entre ella y el mundo "normal" y ella tratando de salir de una tienda sin saber que tienes que pagar es un ejemplo perfecto. Pero al final, esos crayones hicieron bastante daño… XD

Dos de mis prelectores señalaron que no era tan obvio cuánto tiempo pasó entre Misato conociendo a Aki y la visita al hospital. Personalmente, pensé que era obvio que no fueron sólo unos cuantos días, pero tampoco tanto tiempo (los años de estudiar medicina de los que Shinji habla por supuesto son esos en el mundo post-TI). Pero quise dejarlo ambiguo a propósito, ya que un tiempo fijo sólo me habría dado problemas con… ah, vean más abajo…

Notas generales del autor:

Bueno, eso es todo. Tras más de cuatro años (de hecho exactamente cinco para el día en que esto sea publicado), "La 2nda Oportunidad", ciertamente por un largo tiempo my fanfic más largo, finalmente está terminado. Es verdad, no fueron cuatro (cinco) años muy consistentes. Aún así, ha sido un largo trecho desde la idea de lo que fue esa primera escena y el preguntarse qué pudo haber llevado a Asuka y a Shinji a compartir una afección secreta.

Aunque fue por mucho mi más ambiciosa historia, ciertamente no fue perfecta. Más de una vez cierta, um… "ingenuidad" hizo acto de presencia, ya fuera casi al principio, como con Shinji y Asuka reconciliándose con los traumáticos eventos del TI horriblemente rápido, su nuevo hogar estando casi en perfectas condiciones; o en los últimos capítulos, como lo del JA o Kaji descubriendo a SEELE. Algunas cosas las traté de arreglar o explicar más tarde, otras no. Algunas estoy dispuesto a hacerlas otra vez, ya que, como dije en las N/A del "16avo", sólo es fanfiction. Se supone que esto es por diversión, no para entrar en las listas de la mejor literatura del mundo.

Aunque… divertido o no, algo que me molestó un poco fue cómo a menudo usé a Gendo y a Misato sólo para mantener la historia a raya y temo, especialmente en el caso de Gendo, más de una vez dañó la caracterización.

No todas las ideas que tuve para esto llegaron a la versión final. En una giro omitido de la trama, Asuka se suponía que se embarazara poco antes de que hubieran regresado, pero no le había dado a Shinji la sorpresa todavía. El 15avo habría usado eso como golpe final, preguntando cómo se atrevería a sacar fuerzas de Shinji cuando "¿Nunca le hablaste siquiera de mí?" (como "otra" voz habría preguntado). Poco después (¿O poco antes?), Asuka se habría embarazado otra vez, lo cual al final, por supuesto, habría sido ese segundo niño que presumiblemente perdió con el salto temporal. Pero mientras que el embarazo habría sido una buena razón para traer a Kaworu como el piloto de reemplazo, los embarazos simplemente habrían sido demasiados y el segundo niño se habría llevado algo de la importancia de Aki. Aunque la charla de "nunca volverá a ser ella otra vez", se originó de ese segundo (tercer) embarazo.

El tema de los "amigos" también tal vez pudo haber sido manejado un poco diferente. Estaba pensando en darle a Aki un amigo invisible o hacer que tratara a Kiko como tal y hacer que sus padres se preocuparan por eso. Pero al final, en vez de eso me gustó más su desconocimiento (también porque ella encuentra su primera amiga en Rei aquí).

Otra idea, que nunca tomé en serio, fue hacer que Asuka y Shinji se separaran por alguna razón tras el nacimiento de Aki, y sólo su desaparición tras su salto temporal los volviera a reunir. Como dije, realmente nunca quise pasar por eso; sólo fue algo que apareció en mi mente mientras escribía esas escenas de "Shinji regresa con ella de un paseo".

Algo que tengo que admitir que jamás siquiera se me ocurrió, pero que varios lectores señalaron: Hacer que la propia Aki fuera la razón del salto en el tiempo. Nunca lo consideré porque a) se suponía desde siempre que ella fuera una niña normal (así que nada de poderes angelicales tras el Impacto o algo parecido) y b) su plática al mar rojo en "Criar", lo cual al parecer le dio a muchos la idea de que pudo haber sido su deseo por el bien de sus padres en vez de al revés, había sido escrita mucho después de que hice el flashback en "El 17avo" así que creo que me quedé ciego ante esa opción. XD

Otra cosa que he visto sobre la que varios lectores se estuvieron preguntando fueron los animales salvajes en el mundo post-TI; especialmente la escena con los monos en "Criar" dejó a mucha gente con dudas, o eso parece. Primero, no salieron de un zoológico, hay macacos que de hecho viven en Japón (cuántos sobrevivieron el Impacto(s) es otra cosa, pero la verdad ignoré ese problema de todas formas…). La cuestión radica en si trataron de secuestrar a Aki… ¿Tal vez para compensar algo…? -pistapista-

Con todo, jamás tuve la intensión de hacer una gran trama acerca de pelear con las fuerzas salvajes de la naturaleza. Claro, con los humanos fuera, los animales irían más a menudo a las ciudades, incluso los peligrosos. Pero eso era todo: simplemente quise mostrar que hay una clase de peligro acechando en el de lo contrario despreocupado mundo post-TI, algo de lo que Aki necesitaba ser protegida. Nada más, nada menos.

Ahora, quisiera agradecer a aquellas historias que me inspiraron para esto. No necesariamente para que no se aburran ahora con algo "nuevo" para leer (algunas tal vez incluso sean ilegibles ya que los filtros de ffnet empezaron a afectar las viejas historias), pero creo que es justo. Así que felicítense si notaron las influencias, ríanse de mí, sacudan la cabeza por la incredulidad o gruñan molestos por ver eso en los créditos otra vez:

Primero que nada estaría la bien conocida "Higher Learning" de Strike Fiss. La verdad no me di cuenta de las (descaradas) similitudes sino hasta después, pero merece este lugar de todos modos por ser el fic que me enganchó a ser un fan de Eva.

En segundo lugar, estaría "Destiny and Time" de Locke1. Muchos han seguido desde que lo leí, mejores y peores, pero fue (o más bien su secuela inconclusa) en "verdad" el primero del tipo viaje-en-el-tiempo/segunda oportunidad que leí, así que debe ser mencionado aquí.

Gran parte de la idea principal vino de "The Sandman Effect" de darksaber, en el cual su maravillosa vida post-TI no fue sino el sueño inducido por un Ángel. Mientras que la historia no es exactamente de mis favoritas, enfocándose más en triángulos de amor y malentendidos, en verdad (obviamente) me gustó esa premisa. El nombre de "Aki" de hecho se originó de esta historia (así como la idea del principio de "Repetir" con Asuka pidiéndole a Shinji que le diga que no fue sólo un sueño). Y supongo que el famoso doujin de Kimigabuchi, RE-TAKE tampoco debe faltar. Mientras que realmente no afectó la historia en general (el primer volumen apareció años después de que se me ocurriera esto), ciertamente tuvo algo de influencia en una escena o dos.

Y quisiera agradecer a todos mis prelectores, aún si probablemente a menudo me dieron más problemas que cualquier otra cosa. :P

Primero, por este capítulo Eric Blair, Tarage, LD y William T. Martin. Aparte de estos cuatro: Divine Chaos, Bal'ferrin, Fool's Gold, Nova, Leathal GD Weapon, dan01, Zeroasalimit y dennisud (quien merece una mención especial por hacerme hacer un control de calidad, que valió la pena). Muchas gracias chicos, aún cuando muchos de ustedes ya no están activos y muy probablemente nunca leerán esto.

Los créditos también van para aquellos a quienes les gustó tanto esta historia que la tradujeron para que más gente la disfrutara: el siempre veloz L-Voss (polaco), beamknight87 (español), y Seppuku/Chad/EvilClon(The Breeze)/quien más sea que esté trabajando en la traducción a alemán para la que soy demasiado perezoso. :P

El mayor agradecimiento, por supuesto, es para todos ustedes los lectores que siguieron esta historia durante los pasados cinco años, y soportaron los interminables retrasos.

Bueno, con eso concluyo. Más o menos. Aún quiero ir al menos a los capítulos 6 y 7 una vez más. Aún quiero tener al menos una imagen por capítulo para las páginas donde es posible (ejemplo, evamade y mi propia web). Y de hecho estoy pensando en hacer una versión con comentarios para mi web… pero dudo que vaya a haber suficiente interés para eso (supongo la mayoría ya se están saltando las interminables notas aquí :P).

Y hay algo más que me va a mantener pegado al universo de L20. Así que antes de recibir comentarios como "¡Secuela plz!", "¡Dame más detalles acerca de lo que Shinji dice al final!" o "¿Cómo reaccionó (…) frente a Aki?"… bueno, tal vez quieran ver mi página (si no están leyendo esto ya ahí, deberían poder encontrar un link en mi perfil). ;)

Traducido al español el 13 de Julio del 2009

OOO

Notas del traductor: finalmente, tras 3 años, esta historia terminó de ser traducida. Con poco más de un año de demora respecto a la publicación original en inglés pero más vale tarde que nunca al ser un proyecto que estaba muy cerca de completar pero que simplemente dejé de largo por muchas cosas que pasaron este año, aunque más probablemente, el principal culpable sea mi gradual desinterés por la serie en general, el cual fue avivado un poco gracias al reciente lanzamiento de la segunda película del Rebuild y la continuación al fin del manga oficial. ¿Quiere decir esto que mi pasión por la serie se reavivó al mismo grado de antaño que me permitió escribir 2 historias bastante largas y traducir otras 2 más o menos de la misma magnitud en un tiempo relativamente corto? No, no realmente.

No puedo decir otra cosa más que me sentirme muy feliz de haber podido completar este trabajo en espera de que más personas allá fuera puedan disfrutar de este relato en su totalidad, el cual como menciona el autor del mismo, me gustó tanto que me di a la loca idea de traducirlo. De igual forma, marca lo que muy probablemente sea mi último trabajo aquí en ffnet, por lo menos como traductor, ya que como autor aún es probable que me de a la tarea de escribir algo (no necesariamente de Evangelion y probablemente no algo muy largo y casi seguro en inglés) ocasionalmente. Por lo tanto, me gustaría pasar la estafeta a alguien dispuesto a terminar "Un Ángel Involuntario", una historia igualmente magnífica (y corta, 70,000 palabras) y con bastantes toques de originalidad centrada esta vez en Rei para darle un poco más de variedad en lo referente a quién es la heroína en las historias largas de Evangelion.

Sin más que decir, me despido al cerrar el telón de otro gran relato.

Hasta que nos volvamos a ver en otra historia.