Neon Genesis Evangelion: La 2nda Oportunidad

Capitulo 8: Criar

Escrito por: JimmyWolk

Traducido por: beamknight87

Aún estaba oscuro a estas horas poco antes del amanecer. La niebla se arrastraba por los campos en los valles de la región de Hakone, envolviendo las ruinas de la alguna vez orgullosa ciudad de Tokyo-3. No se oía ningún sonido, ninguna ave cantaba su canción todavía, ni siquiera las cigarras siempre presentes estaban despiertas. Todo ser dentro y cerca de la única casa habitada aún estaba dormido.

Al menos hasta que un, ya bastante familiar, lloriqueo perturbó la paz matutina.

"Mmm… Shinji…" una voz cansada murmuró. "¡Shinji!".

"¿Qu-quépasa…?" una voz no menos cansada respondió. "Sólo cinco minutos más. ¿Está bien…?"

Dado que su anterior leve golpeteo con el pie no trajo el resultado deseado, Asuka decidió patearlo un poco más fuerte. "Es tu turno…"

Shinji suspiró al incorporarse lentamente, sus ojos aún cerrados. "¿Cómo es que siempre es mi turno…?"

"Porque tú eres el mejor padre y esposo en este mundo y harías lo que fuera por su familia".

Él sonrió cansinamente. Sus palabras probablemente habrían sido más alentadoras si él no fuera el único padre y esposo de este mundo, y si ella no hubiera usado ese cumplido tan a menudo que ya no era más que un susurro somnoliento ahora. "Lo más seguro es que tenga hambre de todas formas, así que tú tampoco vas a regresar a dormir".

Sólo dando una risa ahogada ante el fuerte gruñido que obtuvo de respuesta, lentamente se paró. No tenía ganas de discutir por algo que realmente no le importaba, no tanto al menos. Claro, a él también le gustaría quedarse un poco más en la cálida y confortable cama y estaba rezando por la noche que pudiera finalmente dormir entera otra vez. Pero Asuka tenía razón en algo: Él haría lo que fuera por su familia.

Antes de que lo supiera, ya estaba enfrente de la puerta con ese familiar signo en forma de corazón. El día que habían regresado del hospital, había tachado su nombre y lo había reemplazado con el de la nueva ocupante de la habitación. Ya habían pasado poco más de dos meses desde entonces.

Aún podía recordar cuán largo había sido el viaje de regreso. Asuka se había rehusado a soltar a su hija todo el día, sin importar qué tan a menudo le dijo que sería mucho más seguro usar el asiento para bebés. Si Asuka hubiera peleado ese día de su forma usual, tal vez haya sido capaz de persuadirla. Pero no había tenido oportunidad contra la aún cansada pero a la vez serena sonrisa que había lucido todo el tiempo, así que eventualmente se había rendido cuando suavemente ella le pidió que sólo manejara con extra cuidado.

Para satisfacer otra demanda a la que nunca habría sido capaz de negarse, abrió la puerta y entró a la "Encantadora Suite de Aki".

Rápidamente, se paró enfrente de la cuna donde su pequeña hija lloraba por atención. Gentilmente levantó a la niña en lágrimas, meciéndola levemente. Ya había crecido notablemente en tan poco tiempo, pero aún se veía tan frágil. No obstante, no era tan malo como había sido al principio, cuando temía lastimarla con el más mínimo tacto equivocado.

Sus dedos pasaron de forma tranquilizadora a través de la pequeña mata de cabello café mientras inhalaba el dulce aroma de talco para bebé que la rodeaba, la mayor parte del tiempo al menos.

"Shh", Shinji susurró mientras se daba la vuelta para salir de la habitación. "Te traeremos algo de comida. ¿Hm?"

No supo si fue su calidez y su tono tranquilizador o si ella de hecho entendió que sus demandas estaban a punto de ser cumplidas, pero su llanto se suavizó a un leve gimoteo.

Cuando entraron al dormitorio, Asuka ya se había puesto cómoda en una posición sentada con la almohada a su espalda contra la cabecera de la cama. Sólo intercambiaron una sonrisa de entendimiento cuando cuidadosamente le pasó su bebé a los brazos en espera de su esposa, antes de regresar él mismo a la cama.

Asuka también susurró unas palabras tranquilizadoras mientras acomodaba a Aki en su regazo y se levantaba la parte superior de su pijama. Mientras miraba la boca de Aki expectante a su seno y empezaba a alimentar al infante, cuidadosamente sosteniéndola y acariciando la parte trasera de su pequeña cabeza; Shinji no pudo evitar sino mirar fijamente a las dos cosas más importantes en su vida, reflejando la sonrisa contenta de su esposa mientras eventualmente se perdía a sí mismo en esa vista.

"¿Y qué estás viendo?" la pregunta de Asuka no era de un tono muy amenazador, pero finalmente lo sacó de su trance. Ciertamente ella nunca había perdido esa sonrisa. "No estás celoso de tu propia hija. ¿Verdad?"

Dio una risa ahogada y sacudió su cabeza. Para alguien que siempre lo llamaba hentai, ella realmente tenía una mente sucia como para pensar en algo así incluso en una situación como esta.

"No", le dijo. "Pero viéndolas a ustedes dos así siempre me recuerda lo mucho que te amo…"

"Baka", lo regañó, antes de plantar sus labios en los de él en un breve beso. "Si no me gustara tanto, te golpearía por ser tan cursi".

De nuevo dio una risa ahogada antes de que su tono se volviera un poco serio. "Me alegro de que amamantarla de hecho funcione, y tan bien hasta ahora. Pero aún no estoy seguro si será suficiente hasta que ella pueda comer alimentos sólidos".

"¿Entonces qué quieres hacer?. ¿Buscar una vaca después de todo?"

"Bueno, una cabra sería más fácil de mover…"

"¿Leche de cabra?. ¿Tratas de envenenar a mi bebé?", sonrió. Notando que Aki había dejado de succionar, colocó a la niña sobre su hombro, levemente dándole palmadas en su pequeña espalda. "Además, no te has quejado hasta ahora. ¿Verdad?" Asuka le preguntó a la bebé, obteniendo como respuesta un eructo de aprobación por parte de su hija.

"Oh, no es justo cuando ustedes dos se ponen en mi contra", Shinji trató de quejarse, aunque no pudo evitar dar una risa ahogada. Había estado consternado por todo el asunto del amamantamiento, no sólo si el cuerpo joven de Asuka era capa de producir suficiente leche para satisfacer a Aki o si la bebé la aceptaría apropiadamente, sino también porque él había aprendido que podía ser doloroso para la madre.

Por supuesto, Asuka había zanjado eso al instante. Admitió que "se sentía un poco raro", pero rápidamente había añadido cómo la habilidad de realmente sentirse a sí misma alimentar a su hija era mucho más intenso que cualquier posible incomodidad. De esa forma, él realmente se había sentido un poco celoso.

Pero aún si no podía compartir una conexión tan íntima con su hija, haría todo en su poder para mostrarla a Aki lo mucho que le importaba.

"Ahora que ya estamos despiertos", empezó eventualmente, su vista saliendo por la ventana a la oscuridad en retirada ante la llegada del amanecer, "¿Nos vamos yendo?"

Asuka asintió, sonriendo, sin mirar en otra dirección mientras gentilmente acariciaba el cabello de su hija que ya se había dormido en sus brazos otra vez.


"Bueno, ha pasado el tiempo…"

"Ya la última vez no fue precisamente la mejor…"

"Pero pudimos arreglar las cosas y ahora…"

"Queremos presentarles a alguien".

Con esas palabras, Asuka presentó el bulto en sus brazos hacia el vasto océano que brillaba con los rayos del Sol saliente, quitando un extremo de la cobija de la cara de la niña. "Esta es nuestra hija. Mundo: Esta es…" le dio una sonrisa maliciosa a su esposo.

"¡Esta es Aki Ikari!"


"¿Aún te sientes incómoda sin luces artificiales?"

Asuka no estaba segura a lo que él se refería al principio. Pero al mirar hacia las oscuras siluetas que alguna vez compusieron Neo Tokyo 3, la memoria de esa discusión regresó, aún cuando en ese entonces la ciudad no había estado en ruinas y no había ninguna cabeza gigante de Rei desmembrada en la distancia. De hecho, ella había estado justo ahí con ellos.

La colina cubierta de césped fuera de los límites de la ciudad parecía haberlos invitado a disfrutar su visita y el tiempo voló mientras simplemente se sentaban ahí, disfrutando la vista y la mutua cercanía en las sombras de los árboles detrás de ellos. Eventualmente, el Sol se había puesto y una por una de las incontables estrellas habían aparecido en el cielo que se oscurecía. Aki ya estaba dormida en los brazos de su madre cuando la noche cayó, pero sus padres aún no tenían ganas de regresar a casa, tratando de mantener la atmósfera romántica por el mayor tiempo posible. El calor del día de verano se estaba disipando muy lentamente, así que Asuka aún no tenía que preocuparse de que la temperatura bajara mucho para la pequeña en bastante tiempo.

"Supongo que me acostumbré a ellas hasta cierto punto. Pero ya no hay humanos ahí, así que mi punto se mantiene", Asuka respondió a la pregunta de su esposo secamente, recargando la cabeza contra su hombro. Pero al mirar arriba, una pequeña sonrisa apareció en sus labios. "Aunque también tenías razón. El cielo es mucho más hermoso así".

Era difícil no sentirse así. Aún con la franja roja pasando a través de ellas, las estrellas brillaban fuertemente, intocables por nada que hubiera sucedido en este pequeño planeta. Pero aún contra semejante muestra abrumadora de inmensidad, Asuka no se sentía intimidada o pequeña. Más bien se sentía bienvenida como parte de ellas.

"Rei tal vez haya sido aún más filósofa que yo, e incluso que sí misma, en ese entonces".

Esta vez fue Shinji quien fue tomado por sorpresa. "¿Huh?"

"¿Recuerdas lo que dijo acerca de los humanos que sobrevivieron al dominar el fuego para escapar de la oscuridad? Aparentemente ella sólo quería decir que la ventaja humana de la ciencia, la cual nos permitió evolucionar en lo que nos convertimos, nació del miedo. Pero me pregunto si acaso no se referirá más bien a algo dentro del corazón humano. Que sin ese fuego, esa luz dentro de nosotros, terminaríamos consumidos por esa solitaria oscuridad.

Un fuerte suspiro le permitió ver el bulto en sus brazos y sonrió al ver y sentir a Aki tratando de apegarse lo más posible contra el cálido pecho de su madre mientras dormía. "Tengo mi más brillante luz justo aquí. Y la protegeré de la oscuridad al igual que ella lo hace por mí. Estoy segura, de que mientras nos tengamos los unos a los otros, no habrá nada que podrá lastimarnos".


"¡Ouch!. ¡Aki!. ¡Aki, por favor detente!" Asuka hizo una mueca de dolor cuando la punzante molestia regresó otra vez. "¡Ah!. ¡Aki, estás lastimando a Mamá!"

Sin embargo, la divertida bebé en sus brazos no podía entender el significado de su tono suplicante. Cuidadosamente, Asuka trató de desenredar el mechón de cabello suelto del agarre de su hija con una mano, pero el ángulo tan cercano y el miedo de tirar a su hija accidentalmente en el proceso le dejó únicamente las puntas de sus dedos para trabajar. Y para alguien tan pequeña, su hijita era bastante fuerte. Con ojos grandes, Aki miró a su madre mientras trataba de poner el cabello que capturó en su sonriente boca.

Eventualmente, Asuka se rindió. "¡Shinji!"

"¿Qué pasa…?" dijo desde el pasillo, pero se interrumpió al entrar a la habitación de Aki y ver el predicamento de su esposa. "¿Está jalando tu cabello otra vez?" preguntó lo obvio, ya moviéndose para ayudar.

"¿Ah?" Aki lo miró con confusión mientras la sostenía y desenredaba los mechones rojos de su pequeña mano. Antes de que pudiera empezar a llorar ante la pérdida de su "juguete", Shinji cuidadosamente la tomó de los brazos de Asuka y la sostuvo cerca.

"¿Se puede saber qué se trae siempre con mi cabello?" Asuka preguntó exhausta, aunque su pregunta no estaba dirigida a nadie en particular.

"Bueno, definitivamente le gusta", Shinji acordó de todas formas, colocando a Aki cuidadosamente en su cama. "Huele bien después de todo, y es de un rojo taaan brillante". Exageró las últimas palabras, haciéndole cosquillas a la bebé, quien respondió pateando salvajemente y con fuertes risas en su cara.

"No la molestes tanto", Asuka murmuró, sin verlo realmente mientras daba vueltas a su cabello entre sus dedos. "Es hora de su siesta, es por eso que quería acostarla en su cama".

"Está bien, está bien", susurró ahora mientras colocaba las sábanas sobre su hija y le daba un beso en la pequeña frente. "Dulces sueños, Aki".

La niña gimoteó un poco mientras salía de su vista, pero se forzó a sí mismo a ignorarla. Se dio la vuelta hacia Asuka y se acercó a ella, pero lo detuvo antes de que pudiera rodearla con sus brazos. "¿Shinji?" preguntó en voz alta. "¿Podrías ir por las tijeras?"

"¿Huh? Hicimos los cortes de cabello hace sólo unos cuantos días", se preguntó.

Asuka suspiró profundamente. "Lo sé. Yo… pienso que sería mejor si pierdo un poco más".

"¿Eh?. ¿Quieres decir…?"

"Bueno, sería más práctico. Quiero decir¿Qué tan a menudo me he olvidado de atarme el cabello, especialmente cuando ella está llorando en la noche?" Se giró hacia él, de alguna manera formando una débil sonrisa. "Y no es como si me amaras sólo por mi largo y sinuoso cabello. ¿Verdad?"

La miró fijamente, aparentemente preguntándose si estaba seguro sobre esto, pero tras un segundo le regresó la sonrisa y asintió lentamente.

"Está bien pues. Prepárate. Regresaré en un momento".


Asuka se estaba viendo a sí misma, sentada en una pequeña silla enfrente del espejo del baño. No podía negar la nostalgia que sintió ante su propia vista, sabiendo que otro aspecto de su vida estaba a punto de terminar. Se tensó al ver a Shinji acercándose detrás de ellas, tomando un par de tijeras de los utensilios para cortar el cabello.

"Así que. ¿Cómo…?"

"No-no demasiado", lo interrumpió, más severamente de lo que quería. Inmediatamente, se encogió de hombros otra vez. "Sólo lo suficiente para que ella… bueno, para que ella no sea capaz de alcanzarlo tan fácilmente. N-no lo sé… ¿Los hombros?" Suspiró derrotada. "¿Quizás un poco más arriba?"

Él sólo asintió.

Asuka cerró sus ojos cuando él empezó su trabajo. No quería verlo. Ya era bastante difícil escuchar el tintineo constante de las tijeras mientras cortaban ese familiar peso de ella. Había tomado años para crecer y cuidarlo, y siempre había estado orgullosa de los saludables mechones, regocijándose en los halagos a su cabello desde antes de que llegara a Japón, donde resaltó aún más gracias a su natural brillo de color rojo. Y ahora sólo fue una cuestión de minutos hasta que Shinji dio el último toque.

"Está bien, creo que ya terminé", anunció.

Ella inspiró profundamente dos veces, insegura sobre si realmente quería ver el resultado, pero entonces, titubeando, abrió sus ojos otra vez.

En realidad él había hecho un trabajo decente. Su cabello ahora se detenía poco más encima de sus hombros en varias hebras finas, un poco más corto a los lados. Pero de alguna forma se sentía raro creer que la persona que la miraba de vuelta desde el espejo realmente era ella misma. Casi ausentemente, pasó su mano a través de los restos de su melena roja.

"Me veo vieja…" declaró cansinamente.

"No", Shinji dijo, sonriendo tranquilizadoramente mientras se inclinaba hacia ella. "Te ves como una madre…"

Y por alguna razón, deshacerse de todo ese cabello revoltoso de repente no parecía tan malo después de todo.


"¡Oh, no otra vez!" gimoteó Shinji, sosteniendo de lejos a su hija mientras corría con ella al baño. Si su cara de "Uh-Oh" no era suficiente para decirle lo que acababa de hacer, la peste seguramente lo era.

Asuka estaba ocupada cargando la lavadora por segunda vez ese día, cuando entraron a toda velocidad, yendo directo a la mesa para cambiarla.

"¿De nuevo?" preguntó instantáneamente, igual de cansada que él. "¡Es la tercera vez desde esta mañana!"

"Lo sé", gruño Shinji, ya quitándole a Aki su mameluco. "Si esto sigue así, tendremos que ir por más pañales después de todo".

"¡Yo más bien me pregunto dónde poner todos los usados! No podemos gastar combustible con visitas diarias al basurero".

"¿Tal vez deberíamos usar los de tela?".

Asuka señaló el montón de ropa a sus pies. "¿Y tener que lavar aún más?" Cometió el error de caminar encima de ella justo cuando Shinji quitó el pañal. "Ooh", cerró fuertemente sus ojos, tratando de alejar el hedor, mientras que Aki daba risitas ante las caras graciosas que le daban sus padres. "¿Podría ser que haya algo malo con su digestión?"

"Temo que no", sacudió su cabeza, limpiando a su hija tras arrojar el pañal lleno en la "unidad de contaminación" como tendían a llamarle al cesto de basura ahora. Mientras tanto, Aki sólo agitó sus dedos a sus asqueados padres mientras el talco para bebé era aplicado.

"Pero también está vomitando mucho", Asuka señaló, mirando al montón de ropas en las que la cena de ayer de Aki era fácilmente visible en su playera favorita.

"Quizás sólo le estamos dando demasiado… ¡HEY!" Shinji protestó mientras era arrojado a un lado por su esposa.

"Déjame manejar esto", anunció ella, tomando un pañal fresco de la canasta.

"¡Pero ella siempre está gimiendo cuando tú lo haces!. ¡Los pones muy ajustados!"

Y ciertamente, el rostro de Aki frunció ligeramente el ceño cuando su madre jaló los extremos elásticos. Asuka sin embargo se mantuvo firme en su resolución.

"¡No, lo estoy poniendo correctamente!. ¡Tú los pones muy flojos!. ¡Tal vez le tome un poco más acostumbrase a ellos, pero al menos no se escurrirá después, lo cual sería mucho peor para todos nosotros!" Asuka explicó mientras volvía a vestir a su hija, quien, fiel a las palabras de su madre, ya se estaba olvidando de la apretada incomodidad cuando fue levantada de la mesa. Envuelta en los cálidos brazos de su Mamá, rápidamente regresó a su energética ella misma…

Por unos diez segundos.

"¿OTRA VEZ?" sus padres se quejaron al unísono.

Suspirando, Asuka empezó a desabrochar el mameluco de nuevo. "Recuérdame¿Hasta cuándo vamos a poder empezar con el entrenamiento de la bacinica?"


"¡Ya vine!" Shinji anunció en la casa mientras se quitaba sus botas y ponía la cubeta con los resultados debajo de las expectativas de su salida a pescar al lago. El fuerte llanto de Aki retumbaba en el aire, así que cuando no obtuvo respuesta, pensó que Asuka simplemente no lo había oído.

Que su interpretación estaba lejos de ser correcta se volvió aparente cuando su esposa entró corriendo al vestíbulo, meciendo a su hija en su hombro. Una mirada en los ojos rojos y llorosos de Asuka sólo aumentó la impresión de que algo estaba terriblemente mal.

"¡Shinji!" sollozó al borde de la histeria. "¡Ya quería ir a buscarte!. ¡C-creo que está enferma!. ¡Yo-ella-!"

Shinji no perdió el tiempo y rápidamente cerró el espacio entre ellos, colocando una mano tranquilizadora sobre su preocupada esposa quien instantáneamente hundió la cara contra su hombro, la otra en la espalda agonizante de su hija. Sintiendo a Asuka calmarse levemente, cuidadosamente tomó a Aki, sintiendo la temperatura de la bebé, pero sin encontrar ningún signo de una fiebre.

"Ella-ella ha estado llorando todo el tiempo", Asuka le dijo sollozando. "Pero no hay nada en su pañal y no tiene sueño y tampoco hambre. Y no importa lo mucho que la cargue, ella no se calma".

"¿Probaste con su chupete?" Shinji trató de mantenerse racional, limpiando la humedad de las lágrimas y la saliva de la barbilla de Aki.

Asuka sacudió su cabeza. "Está babeando demasiado. Temí que le pudiera causar problemas para respirar. Pero tampoco parece que se haya tragado algo".

Él asintió en entendimiento mientras gentilmente metía un dedo en la boca de su hija, al cual ella instantáneamente se aferró como si tuviera pinzas. Sus mandíbulas no eran lo bastante fuertes como para lastimarlo, pero su reacción sólo era otra indicación para su suposición. "Probablemente ella sólo quiere algo para masticar".

"¿Masticar?"

Shinji probó su mejor sonrisa confiada ante su expresión atónita. "Creo que le están saliendo los dientes", explicó. "No parecen haber salido todavía, pero supongo que eso podría ser ya cualquier día. Deberíamos tener algo para que ella muerda en algún lado; eso tal vez alivie…" se interrumpió al notar que Asuka no compartía su entusiasmo, pero se deslizaba al suelo pegada a la pared. Una mano temblorosa subió a su frente.

"¿D-dientes?" respiró antes de que los sollozos sacudieran su cuerpo mientras las lágrimas manchaban su cara.

Preocupado, Shinji se acuclilló, con cuidado para mantener a Aki balanceada en sus brazos quien también estaba viendo a su madre con ojos preocupados.

"Asuka…"

Pero ella solamente se encogió. "P-pensé… y luego ella sólo…" sacudió su cabeza. "Debí haberlo sabido. Debí haberlo sabido, pero no se me vino a la mente. ¿Qué… qué clase de madre soy?

"Asuka, no digas semejantes cosas. No eres una mala madre sólo porque no puedes leer instantáneamente cada signo que ella te da".

"P-pero esto no es darle un juguete equivocado o… o tratar de alimentarlo cuando sólo quiere que la abracen. ¡Debí haber sabido esto!"

"Shh", trató de calmarla, liberando su dedo y poniendo su mano en su mejilla, secando las lágrimas de la sollozante mujer. "¿Cuánto dormiste la pasada noche?"

"¿Q-qué?" Asuka gimoteó, obviamente confundida ante la al parecer inapropiada pregunta.

"He notado que a menudo te quedas despierta como si esperar que ella empiece a llorar en cualquier momento", Shinji explicó, cambiando su posición para gentilmente mecer a Aki en su rodilla derecha quien parecía estar a punto de empezar a llorar otra vez.

"No… no lo sé", Asuka eventualmente admitió. "Yo… yo sigo temiendo que ella pueda necesitarme en cualquier momento. El más mínimo sonido que hace me mantiene despierta en anticipación de más que vengan". Suspiró con una expresión enojada; un signo para Shinji de que se estaba regañando a sí misma. "Creo que a menudo sólo estoy imaginando cosas…"

"Ahí lo tienes", aclaró. "Sólo estás cansada. Creo que Aki ha estado durmiendo mucho mejor que tú durante las últimas dos semanas".

"¡Ah!"

El sonido hizo que ambos miraran a su bebé quien también estaba viendo a Asuka con una mirada consternada en sus brillantes ojos azules.

"¿Ves?" Shinji preguntó sonriendo mientras su esposa cerraba la distancia entre las dos manos de la niña. "Ella tampoco quiere ver a su grandiosa madre triste".

Eso finalmente le sacó una pequeña risa a Asuka. Shinji le dio un breve beso antes de continuar susurrando. "Ve a descansar un poco. Me encargaré de ella por el resto del día".


Una última vez, Shinji revisó el contenido de las ollas en la estufa antes de que estuviera lo suficientemente satisfecho y se diera la vuelta para salir de la cocina. Al entrar en la sala, vio a las dos mujeres de su vida mirándose la una a la otra.

Asuka yacía sobre su estómago, la cabeza descansando en su brazo izquierdo, mientras miraba fijamente a los ojos brillantes de su hija. Aki estaba sobre sus pequeñas manos y rodillas, moviéndose animadamente arriba y abajo mientras miraba a su madre desde su "campo de entrenamiento". Habían colocado la sábana acolchada en el suelo donde pudieran mantener un ojo en su hija donde ella pudiera hacer sus intentos de gatear en una superficie más suave que la alfombra.

Entre madre e hija, sin embargo, no estaban los juguetes usuales que yacían esparcidos en la sábana detrás de la bebé, sino nada más un trozo de papel y una caja de crayones, uno azul en el pequeño puño de Aki, dirigiéndose a su boca.

"¡Oh no no no, eso no es para comer!" Asuka rápidamente intervino, cubriendo la mano de Aki con la suya propia y llevándola abajo al papel, guiándola por la superficie para que la cera formara un círculo. "Así, pones eso en el papel y dibujas lindas líneas de colores".

"¡Ah!" los ojos de Aki se abrieron como platos, su mano libre chocando contra el suelo en excitación ante ese nuevo asombroso descubrimiento, sonriendo ampliamente mientras miraba a su talentosa madre quien podía producir semejantes maravillas.

Shinji, sin embargo, estaba mirando la escena con un punto de vista mucho más consternado. "Eh..."

"Oh hey", Asuka giró su cabeza al notarlo, "¿Está lista la cena?"

"Sí, pero… Asuka, yo… eh…"

Sus ojos se entrecerraron. "¿Qué?"

Suspiró, el tono llano de su voz advirtiéndole de lo inevitable. "Ah, nada…"

"¿Qué, baka?" lo presionó con más agresividad, pero no tan amenazante para no asustar a Aki, quien seguía examinando curiosamente el crayón en su mano.

"Bueno… ¿No crees que aún es muy pronto para que ella haga dibujos?"

Asuka sólo giró sus ojos. "Por supuesto que ella no puede dibujar una segunda Mona Lisa, pero estoy segura de que le gusta ver que puede crear algo, aún si sólo son un montón de líneas al azar".

"Sí, pero temo que no sea sólo en papel sino también en las paredes, la alfombra, sus ropas… y por supuesto su boca", concluyó, señalando a su hija quien ya estaba tratando de probar la cera otra vez.

Sobresaltada, Asuka se giró de vuelta, tomando la pequeña mano de nuevo. "¡Oh, Aki, no¡Te dije que eso no es para comer!" repitió suplicando la reciente lección, pero dada la mirada extrañada de la bebé, con el mismo pobre resultado. Asuka suspiró derrotada.

"Bien pues, si tienes tanta hambre, mejor vamos", murmuró a su hija, levantando a Aki mientras se incorporaba. "Papá ya tiene la cena lista después de todo".


Ella había peleado muchas feroces batallas, luchado contra monstruosos enemigos, peleado al borde de la muerte por el bien de nada menos que la raza humana entera (y su ego). Pero ninguna de esas peleas había requerido tanta fuerza de voluntad, la había llevado tan cerca de admitir la derrota como las veces en que se enfrentó con estas armas definitivas: Los brillantes ojos azules de su hija.

"No me mires así", Asuka suplicó calladamente, meciendo a Aki en sus brazos mientras la llevaba a su cuna en el cuarto ya oscuro. "Sabes que es hora de que duermas".

"¿Eh?"

Asuka suspiró cansada, pero al mismo tiempo no pudo evitar sonreír cuando Aki ladeó su cabeza, acercándose más en un intento de ganar más simpatía. Instinto materno o lo que fuera, de alguna forma estaba bastante segura de que su pequeña sólo fingía ignorancia, sabiendo realmente bastante bien que ya era hora de terminar el día.

Su pequeña… de hecho ya no era tan pequeña como solía serlo. Asuka siempre había girado sus ojos ante los padres que se lamentaban acerca de que sus hijos crecían muy rápido, pero que ella misma estaba enfrentando los rápidos cambios, había comenzado a entender un poco más semejantes comentarios. Aki ya había excedido la talla de tres mamelucos y el rosa que estaba vistiendo ahora también estaba comenzando a quedarle ajustado. La fina mata de cabello café se había vuelto más bien gruesa y comparablemente larga, una buena pulgada cayendo libremente de su cuello.

Y no sólo era en términos de tamaño. Ella gateaba alrededor de la casa y el jardín tan rápido que Asuka casi se sentía vieja, teniendo que mantener el ritmo con la energética niña cada vez que Aki tomaba demasiado interés en los demasiado apetecibles, pequeños objetos, puertas abiertas que llevaban al mundo exterior o en las escaleras y otras alturas milagrosas.

Finalmente la habían hecho comer comida sólida hacía un tiempo, tanta como en realidad entraba en su boca claro está. No era que no le gustara, más bien lo contrario. La primera vez que Shinji trató de alimentarla, había agitado tanto sus brazos de alegría a la primera degustación que accidentalmente había golpeado el tazón de su silla alta en tal ángulo que había sido catapultado en el aire, desparramando el contenido sobre su camisa antes de aterrizar en su cara.

Asuka aún tenía que dar una risa ahogada ante la memoria de él cubierto en el puré de zanahorias, el por supuesto que no. De todas formas, alimentarla aún era la mejor opción. No es como si ella no pudiera sostener una cuchara y ciertamente tampoco que no fuera capaz de llevarse algo a la boca con sus manos, aunque faltaba bastante coordinación. Pero más importante, ella a menudo olvidaba los contenidos de sus manos o a propósito empezaba a jugar con ellos, así que alimentarlo consumía mucho menos tiempo que tener que limpiar la cocina entera (así como también a la pequeña niña).

Aunque sólo era cuestión de tiempo para que la pequeña granuja en sus brazos aprendiera eso también.

Pero Asuka no sentía la punzada de tristeza que usualmente venía junto con las consternaciones de algunos padres sobre los cambios. No, ella se sentía alegre, orgullosa cada vez que veía a Aki hacer nuevos descubrimientos, aprender nuevas cosas acerca del enorme mundo a su alrededor, obtener nuevas habilidades. Después de todo, era su hija, su pequeña niña. Verla florecer era el mayor logro que Asuka jamás obtuvo.

La madre pelirroja no se había dado cuenta hasta entonces que estaba tarareando una canción de la cuna para la ahora bostezante niña, quien finalmente cesó de resistirse y aceptó que era su hora de ir a dormir. Aki no peleó del todo cuando su madre cuidadosamente la acostó en su cama y tras cantar otro verso de la canción, sus ojos se cerraron por completo. Ascua sonrió ante la pacífica vista, acariciando los mechones cafés de su hija una vez más.

"Gute Nacht, mein Schatz". Un último beso en la frente de la bebé, luego se fue para dejarla dormir como siempre. Pero esta vez no llegó lejos.

"¡Nah!"

Asuka instantáneamente se dio la vuelta. "¿Qué?" Con sólo dos pasos enormes, regresó a la cama donde una muy despierta Aki estaba dando risitas ante su vista. "¿Acabas de decir…?"

"¡Nah!"

Con los ojos como platos, levantó a su hija otra vez, una orgullosa sonrisa lentamente se formó en su boca que aún estaba abierta por la sorpresa.

"¡Shinji!" gritó. "¡SHINJI!"

Sólo le tomó unos cuantos segundos llegar corriendo a la habitación con una mirada de pánico en la cara. Debió haber confundido la urgencia de su llamada como una emergencia, la cual también era evidente en su voz. "¿Qu-qué pasa?" jadeó.

Sentirse culpable, sin embargo, era lo último en la mente de Asuka. "¡Ella dijo su primera palabra!" exclamó radiante, ni siquiera pensando en disculparse por asustarlo.

Shinji suspiró de alivio. "Ah. ¿Eso es todo? Ya pensaba que…" se interrumpió cuando sus palabras finalmente alcanzaron sus más altas funciones cerebrales. "¡Espera!. ¿Qué?"

"Le deseé buenas noches y ella trató de repetirlo", Asuka explicó, sin quitar los ojos de la risueña niña en sus brazos quien obviamente disfrutaba la atención extra que estaba recibiendo esta noche.

Shinji sin embargo se rascó la cabeza, luciendo más bien incrédulo. "Probablemente sólo estás interpretando un poco de más los sonidos que hace. Ella siempre a murmurado un poco¿No? Aún es muy pronto para que hable".

"¿Oyes eso?" Asuka no se molestó en responderle directamente y sólo se dirigió a Aki. "Tu Papá no cree que aún puedas hablar. Pero le mostraremos. ¿Verdad?"

"¿Uh?" la niña gimoteó.

"¿Puedes decir 'Mama'?"

"Asuka", Shinji intervino, suspirando a medias.

Ella aún lo ignoró sin embargo. "Vamos, di 'Mamá' ", suplicó.

"¿Ah?"

" 'Ma-ma' ".

"Asuka, no tiene sentido forzar…"

"¡Amam!"

La habitación quedó instantáneamente en silencio excepto por la inocente risa de la niña de diez meses de edad cuando las sílabas salieron de la boca de Aki.

"¿Ves?" Asuka radió.

"Eso es… ciertamente… uh… sorpresivo", Shinji admitió, pero por una vez, su esposa lo ignoró en vez de pavonearse por el hecho de tener razón.

"¿Puedes decir 'Papá'?" urgió a la niña mientras la seguía meciendo en sus brazos, excediendo de orgullo por su inteligente hija. "'Pa-pa' ".

No fue decepcionada. "¡Baga!"

Los dos casi adultos se miraron el uno al otro con sorpresa idéntica, pero mientras que la de Asuka se convirtió en risas, la de Shinji más bien se volvió. ¿Temerosa? "Ella realmente no acaba de decir lo que creo que dijo. ¿Verdad…?"

Sin embargo Asuka estaba demasiado ocupada riéndose para contestar. Pero eso disminuyó a una débil sonrisa al sentir el pequeño cuerpo contra ella, y notó sus brazos apretujarse un poco más alrededor de Aki, acercándola más.

Otra "primera vez" que se iba…

Está bien, puede que tal vez hubiera una cierta punzada después de todo…

Pero sólo una real, realmente pequeña.

En verdad.


"Dos semanas…"

Sin entender del todo el significado de las palabras que murmuró para sí mismo mientras se desparramaba sobre su escritorio, la curiosidad de Asuka demandó saber más.

"¿Huh?"

Shinji se movió levemente, aparentemente no percatándose de ella en el marco de la puerta hasta que se dio a notar. "Oh, hola. ¿Terminaste por hoy?"

"Sí, eso espero", Asuka bostezó. "Está dormida y siento que muy pronto la voy a seguir".

El Sol no se había ocultado totalmente, pero se sentía más cansada que tras una interminable sesión de entrenamiento. ¿Por qué nadie le había dicho que cuidar a un bebé podía ser tan agotador?

"¿Por qué no te vas a la cama entonces?" Shinji ofreció de forma predecible. "Estaré contigo tan pronto termine aquí".

Sacudió su cabeza. "Tómate todo el tiempo que necesites, probablemente ya ni me dé cuenta cuando vengas de todos modos", murmuró sintiendo sus párpados volverse más pesados otra vez. "Sólo… ¿Qué quisiste decir con 'dos semanas'?"

"Oh eso…" una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Shinji. "En dos semanas será un año".

"¿Un año desde…?" Asuka repitió expectante hasta que se dio cuenta. Su cansancio fue instantáneamente hecho a un lado por la excitación, al menos por un momento. "¿Quieres decir… es el cumpleaños de Aki?. ¿Te mantuviste al tanto de él?"

"Sí. ¿Nunca lo viste?" preguntó, sosteniendo un calendario casero que, al menos por ahora, parecía consistir únicamente de un único y enorme mes. "Ya han pasado 351 días".

"El tiempo pasó tan rápido. Siempre creí que eso sólo era algo que la gente mayor pensaba cuando no tenían nada mejor que hacer excepto envejecer. Pero creo que no se detiene tampoco para nosotros", Asuka musitó, sonriendo levemente. "Así que es en dos semanas más. ¿Eh? Veamos. ¿Qué necesitamos para la fiesta? Regalos por supuesto y un pastel, oh, y decoraciones; ¿Aún tenemos globos?"

"¿Fiesta?" Shinij la interrumpió. "¿Crees que todo eso será necesario? De todos modos aún es demasiado pequeña para tener recuerdos agradables de ella cuando sea mayor.

"¿Y qué?. ¡Será divertido! Y como buenos padres, por supuesto es nuestro deber tomar fotos de su primer cumpleaños, vistiendo un lindo sombrero y su cara llena de pastel para torturarla con ellas en unas cuantos años".

Shinji dio una risa ahogada a eso. "Creo que mejor busco una cámara de vídeo también entonces".

Asuka concordó con su risa, alborotando su cabello, "Oh, me encanta cuando eres malo".


"Dios, de verdad te empiezas a ver como Kensuke con esa cosa", Asuka gruñó, antes de que tuviera que evitar ser golpeada por la cámara cuando su dicho esposo se dio la vuelta sin quitarla de su ojo.

"¿Qué? No pude grabarla cuando gateó por primera vez porque no lo había pensado y tampoco pude grabar sus primeras palabras porque no creí que esa de hecho fueran sus primeras palabras. No me voy a perder también sus primeros pasos".

Asuka giró sus ojos mientras sacudía su cabeza y se dejó caer de nuevo en el sofá. A su lado, Shinji instantáneamente enfocó los lentes en su hija quien se había alzado a sí misma para mirar por encima de la mesa, moviéndose arriba y abajo levemente mientras miraba fijamente a su pelota favorita en ella, como una leona observando a su presa. Una pequeña y demasiada atolondrada leonesa. Asuka consideró sólo darle el juguete de rayas rojas y amarillas, pero había aprendido que eso habría arruinado la mayor parte de la diversión para Aki y se aburriría con él muy pronto tras recibirlo de esa manera. En el peor de los casos, ella incluso empezaría a llorar por haber arruinado su "juego".

Era verdad que ella debía de empezar a caminar. De hecho ella ya había dado unos cuantos pasos tambaleantes cuando se sostenía fuertemente a los mubles o de las manos de sus padres, pero hasta ahora nunca antes lo había hecho libremente por su cuenta. Aunque sólo era cuestión de tiempo.

Así pues, Shinji había empezado a seguir las actividades de su hija con la cámara que obtuvo hacía poco durante todo el día. Una parte de Asuka lo encontró más bien lindo, pero incluso esa parte fue lentamente dominada por la otra que lo encontraba increíblemente tonto. Y había una pequeña parte que empezaba a sentirse ignorada…

"Ya ríndete. Llevas haciendo esto por casi tres días ya", se quejó. "Aparentemente no tiene intención de convertirse en una estrella de cine".

"Lo dudo", Shinji murmuró sin siquiera mirarla. "Es tu hija después de todo".

"¿QUÉ FUE ESO?"

Casi tiró la cámara, tal vez ni siquiera estando al tanto de que había dicho eso en voz alta. Asuka ya estaba encima de él, haciendo su mejor esfuerzo en su expresión más intimidante y no le falló, ya que el miedo y la confusión estaban escritos en la cara de él.

"¡¿Estás diciendo que soy egocéntrica?!" lo acusó mientras él retrocedía cada vez más.

"B-bueno… no… Y-yo…" llegó al borde del sofá y más allá mientras pudo.

Pero ella siguió persiguiéndolo. "¡¿Qué siempre quiero estar bajo el reflector?!"

"C-cariño, yo…" débilmente trató de calmarla, y Asuka tuvo que cuidarse de no dejar escapar una sonrisa. Sólo usaban semejantes tonos dulces si actuaban extremadamente cursis por diversión o si ellos (él) trataban de calmarse el uno al otro.

"¡¿Que quiero ser glorificada por cada ser vivo en el planeta?!"

Prácticamente lo había puesto de espaldas contra la pared ahora, aún cuando él todavía trataba de retroceder más mientras ella lo miraba directamente a sus ojos. "N-no, por supuesto que no…"

"¿No?" repentinamente se echó para atrás, poniendo más que suficiente decepción en su voz. Ahora ya no podía esconder más su mueca ya que ella no le dejó ninguna ruta para escapar. "Pensé que ya conocerías al menos esa parte de mí para ahora".

Con un suspiro, se derrumbó al finalmente darse cuenta de la broma, y ella no pudo evitar dar una risita.

"Después de todo este tiempo, aún eres…" se interrumpió al darse la vuelta y encontrar su camino bloqueado.

Aki sólo sonrió ante su atónita cara. "¿Mamam?"

El anterior asombro fue combinado con una infinita cantidad de orgullo y la renovada sonrisa de Asuka ya no era por una tonta pequeña broma. El asunto entero no había tomado más que unos pocos segundos; la pequeña niña no podía haber gateado hasta allí, y mucho menos, levantarse sin ayuda en ese tiempo.

Un suspiro vino detrás de ella. "Y me lo perdí otra vez".


Aki rió fuertemente, obviamente disfrutando la caminata sobre el gracioso suelo, sosteniéndose de las manos de sus padres. Sus ojos estaban fijos en sus pies que se hundían en los granos de arena cada vez que daba un tambaleante paso. O estaba completamente ausente de sus alrededores o, lo que era lo más seguro, no le importaba, no conociendo nada acerca de la horrible vista o incluso la anormalidad de los EVAS crucificados o la cabeza gigante en la distancia.

"Que no se moleste siquiera por el olor…" Asuka dijo en voz alta.

"Bueno, es su primera vez en la playa", Shinji razonó. "La primera vez en que no es cargada y está durmiendo la mayor parte del tiempo, al menos. Así que sólo es algo nuevo que aún debes descubrir¿Verdad?"

Miró la cara sonriente de Aki en esa última frase, la niña, aún cuando era improbable que hubiera entendido mucho de la discusión, fue capaz de decir por el cambio en su tono que le estaba hablando a ella. Liberó su mano de la de su madre señalando algo ante ella.

"¡Mama wawa!" exclamó alegremente.

"¿Mamá qué?" Asuka le preguntó, pero sólo su respuesta en la niña que también se estaba liberando de la mano de su padre y empezaba a correr.

Entonces, para su horror, Asuka entendió. Con su muy limitado vocabulario, Aki Aki había usado más de una vez la palabra "Mamá" como un sinónimo para algo rojo. Su corazón casi se detuvo cuando vio a su hija corriendo dando risas hacia el océano de LCL.

"¡No Aki, espera!"

Instintivamente, salió disparada hacia delante para atrapar a su hija antes de que pudiera entrar en contacto con el fluido, antes de que se volviera… como ellos…

Pero de repente se encontró a sí misma siendo detenida. Mirando fijamente a Shinji en shock e incredulidad, trató de liberarse, de salvar…

"Déjala", dijo él, increíblemente calmado, como si nada estuviera mal. "Es lo suficientemente poco profundo por aquí".

"Pero…" finalmente escapó de su apretón, pero vio que ya era demasiado tarde, Aki corría chapoteando, obviamente asombrada ante la "Mamá-agua". Nada había pasado.

Los hombros de Asuka se encogieron en alivio, pero también se sintió increíblemente tonta por su irracional ataque de pánico. Por supuesto que nada había pasado. Habían estado en contacto con el LCL miles de veces sin ser reducidos a él instantáneamente también. Pero desde que todo eso pasó… Ninguno de ellos lo había tocado desde que escaparon del océano.

Naturalmente, aún la hacía sentir enferma el pensar en lo que su hija realmente estaba corriendo tan despreocupada, pero por supuesto, Aki no podía saberlo.

Nunca había envidiado tanto la ignorancia de su hija.


"¡Aki, no pierdas el tiempo, por favor!"

La niña de un año y medio alzó la vista ante la llamada de su padre, acelerando el ritmo de sus temblorosos pasos para alcanzarlo. Sonrió brillantemente, apretando con firmeza su nueva posición en la forma de un libro para colorear con ambos brazos.

Shinji trató de regresar la sonrisa, pero fue más bien forzada. Se sentiría mejor si pudiera cargar a su hija. No sólo eso sería mucho más rápido, sino también mucho más seguro para la pequeña niña que aún estaba un poco incómoda en sus propias piernas, especialmente en estos alrededores. Pero su carga de su carga de su salida de "compras" ya estaba llevando sus capacidades al máximo.

Podía entender que era excitante para ella venir aquí, pero las ruinas de Tokyo-3 eran un lugar demasiado peligroso como para andar tonteando para su gusto. Pero si la mantenían únicamente en la casa y el jardín, más aumentaría su curiosidad sobre el mundo exterior y haría sepa qué cosa para verlo.

Un poco de curiosidad difícilmente era un crimen, al menos para una niña de su edad. Pero deseaba que eso no incluyera arrastrarse por cada agujero que estaba en peligro de venirse abajo, espiar por cada esquina y subir sobre cada pila dispersa de concreto, sólo para ver qué nuevas y excitantes cosas tal vez la esperaban allí.

Eso ya era suficiente para que se preocupara con cada uno de sus pasos. Habría manejado la pick-up justo enfrente de la tienda, pero el área era una de las más afectadas, los escombros de los alguna vez majestuosos edificios hacían imposible que nada excepto un compacto o algo lo bastante delgado pudiera pasar a través del pequeño corredor de lo que quedaba de la amplia calle.

Y los edificios inestables no eran el peligro más grande.

"¿Papa?" Su curiosa voz hizo que Shinji se detuviera otra vez. Lo miró con los ojos azules como platos y señaló algo con su pequeña mano izquierda. "¿Perrito?"

Sus sentidos entrenados para el combate instantáneamente se activaron. Siguiendo la dirección con sus ojos, su puso defensivamente enfrente de su hija, lentamente bajando las tres bolsas de compras llenas al piso. No estaba bastante seguro de qué yacía detrás de una pila de escombros con sólo el pelaje naranja-café mostrándose, pero los acechaba en su camino y no iba a arriesgarse a un ataque sorpresa de su parte.

"Quédate aquí", le susurró a Aki. "Enseguida vuelvo".

Tomando un tubo de acero oxidado que una vez había sido parte de la estructura de un edificio, cuidadosamente se movió hacia delante, rezando porque fuera algo inofensivo que se echaría a correr ante la mera vista de él. Hacer un fuerte sonido tal vez tuviera el mismo efecto y terminaría el asunto, pero también podría poner algo menos peligroso al tanto de ellos en primer lugar y él prefería tener el momento sorpresa de su lado en ese caso.

Mientras escalaba la pila, el arma alzada sobre su cabeza con brazos para golpear con todas sus fuerzas en cualquier momento, maldijo al accidentalmente patear una roca que retumbó varias veces en su cuesta abajo. Por fortuna, fuera lo fuera debía de estar o sordo o dormido o…

… muerto.

Al llegar a la cima de la pila, listo para golpear, notó que ya no había necesidad de eso. Lo que debió de haber sido un gato callejero yacía hecho pedazos en un charco de sangre.

Sangre fresca.

No era tanto la vista brutal que le mandó escalofríos a los juegos, sino el hecho de que esto debió de haber sucedido muy recientemente. Fuera lo que hubiera hecho esto probablemente hacía sido perturbado, y casi seguramente por ellos dos. Lo cual quería decir que aún estaba cerca.

Instantáneamente se dio la vuelta para buscar a Aki. Hubo un momento de pánico y shock, cuado sólo vio su libro nuevo en el lugar donde la dejó, pero rápidamente se sintió aliviado cuando reconoció su forma tratando de escalar un gran trozo de concreto destruido. Estuvo detrás de ella en cuestión de segundos, sacándole un grito sobresaltado mientras la levantaba del concreto hasta que se dio cuenta de que era él.

"¿No te dije que te quedaras ahí?" Shinji hizo su mejor esfuerzo para convertir su consternación en firmeza, pero bajo su mirada inocente no le tomó mucho para derretir su máscara. Con un suspiro, la trajo cerca de sí, una sonrisa cansada en su cara. "De verdad era una pequeña chimpancé. ¿Verdad?"

"¡Chimpangce!" Aki acordó alegremente, dando risitas contra él.

"Vamos. Será mejor que regresemos". La acomodó para que pudiera sostenerla con un brazo, se agachó para recoger su libro y se lo dio, luego tomó las bolsas con su mano libre. No estaba seguro cómo, pero aparentemente al máximo, sus capacidades aún podían manejar un pequeño peso extra siempre y cuando viniera en la forma de una pequeña niña de cabello café.


"¡Ya llegamos!"

"¡Gamos!" Aki acompañó su aviso mientras entraban, el rápido zapateo indicando que iba corriendo delante de su padre.

"¡Bienvenidos a casa!" Asuka gritó desde el baño, donde rápidamente se secó las manos y salió. El cansancio que las últimas horas de trabajo le habían causado fue rápidamente olvidado al ser inmediatamente saludada por un cohete de 90cm de altura que iba directo hacia ella.

"¡Mamá!"

Radiante, Asuka no titubeó en agacharse y dejarle a su hija ir justo a sus brazos abiertos. "Hey, hallo mein Schätzchen", le dio la bienvenida a Aki mientras levantaba a la vivaz niña. "¿Te divertiste?"

Aki asintió enérgicamente, luego presentó el libro que estaba sosteniendo. "¡Miga!"

"Ooh. ¿Qué tienes ahí?" Asuka preguntó con extrema curiosidad.

"¡Libo paga cologear!"

"¿Un libro para colorear?" preguntó de nuevo fingiendo fascinación extrema, continuando con su rol de padre ignorante. "¿'Convenciste' a Papá otra vez para que te consiguiera algo?"

Miró con una mueca a su esposo quien estaba ocupado desempacando las bolsas de compras. Él rápidamente apartó su mirada, juguetonamente poniendo mala cara ante el regaño oculto. "No es mi culpa que ella sea tan irresistible cuando quiere. Sacó eso de ti".

Que ella nunca hubiera sido alguien que se sonrojara fácilmente con los cumplidos no quería decir que Asuka no supiera apreciarlos, aún si en ese entonces eran muy casuales. Sonriendo ampliamente, regresó su atención a la niña en sus brazos. "¿Por qué no salimos al porche a colorear unas cuantas páginas?"

"¡Yah!" Aki gimoteó alegremente, pero cuando su madre dio unos pocos pasos hacia la puerta que llevaba al jardín, comenzó a tensarse. "¡Espega!"

"¿Huh?. ¿Qué pasa?" Asuka preguntó, sabiendo muy bien qué era lo que faltaba.

"¡No cayones!"

"¡Oh sí, necesitamos crayones para eso!. ¡Lo olvidé por completo!. ¡Qué bueno que eres una niña tan inteligente!" elogió a su hija, alborotando su cabello para sacarle una risita. "¿Sabes qué? Tú ve y escoge los dibujos que quieres colorear ahora y yo iré por los crayones luego de una pequeña charla con Papá. ¿De acuerdo?"

"Cuerdo", Aki asintió y tan pronto como fue puesta en el piso sobre sus pies se dirigió afuera tras forcejear con la puerta "pesada", pero siendo la "niña grande" que era, logró abrirla. Aún vistiendo la sonrisa orgullosa, Asuka pudo zafarse de esa demostración y se dirigió hacia Shinji quien aún estaba ocupado acomodando las cosas.

"Entonces. ¿Cómo estuvo el viaje?"

Shinji suspiró, sin apartar la vista de su tarea. "Sabes cómo me siento cuando la llevamos a la ciudad".

"¿Así que prefieres malcriarla para compensarlo?"

"No la estoy malcriando…"

"Claro, es por eso que ella siempre obtiene algo cada vez que ustedes dos salen", se burló. Pero su sonrisa cayó cuando sus intentos lo golpearon como una brisa de aire al chocar contra una roca. "Oh, vamos, fuiste tú quien dijo que ella necesitaba salir más a menudo y no ha habido ningún incidente hasta ahora".

"Todavía…" Shinji repitió calladamente.

Asuka gruñó. "Está bien¿Qué te está molestando de verdad?"

"¿Hm?"

"Cuando estás tan distraído que ni siquiera me miras cuando hablo contigo, usualmente significa que algo grande te está molestando".

Ahora la miró, parpadeando de sorpresa.

"¿Qué?. ¿No debería una buena esposa conocer los hábitos de su marido?" cuestionó indignada, aunque realmente sólo había sido una buena suposición, pues hasta un ciego habría visto que algo estaba mal con él. "Apuesto a que estarías haciendo eso de abrir y cerrar las manos, si no las tuvieras ocupadas ahora mismo".

"Eso es algo que hago cuando estoy nervioso acerca de una decisión", respondió llanamente.

"Eh… ¿Entonces en qué estás pensando?" rápidamente cambió el tema.

"Estaba pensando que…" Hizo una pausa por un segundo para tomar un respiro. "Tal vez deberíamos reforzar la cerca".

"¿Por qué? Se ve en buena forma".

"Vi otro. Aún fresco".

Ahora se encogió de hombros tanto como él, inmediatamente entendiendo sus palabras. La atmósfera de repente se volvió tensa. "¿Aki lo vio…?"

Rápidamente sacudió su cabeza. "No lo creo; bloqueé su vista con mi cuerpo cuando pasamos a su lado".

Asuka suspiró enojada, sosteniéndose a sí misma cuando un escalofrío involuntario le recorrió la espalda. "Ese sería el sexto en las últimas semanas: Dos conejos, un gato, el bebé chimpancé, incluso un perro, y ahora…"

"Otro gato", Shinji terminó. "Al menos eso creo, a juzgar por los restos. Tal vez sea esa manada de perros salvajes pasando otra vez por la zona. No se quedaron mucho tiempo el año pasado, pero…"

"Pero tienes razón. Tal vez debamos mejorar nuestras defensas".

Shinji de repente sacudió su cabeza. "Aún así no tiene sentido. Matar pero dejar atrás a la presa… ¿No es esa una conducta inusual para un animal?"

Asuka sonrió débilmente. "¿Por qué sólo los deberían de ser los únicos con una enfermedad mental?" Inspiró profundamente entonces, tratando de forzar el peligro potencial fuera de su cabeza, no queriéndolo rondando en su mente cuando jugaba con su hija. "Bueno, podemos continuar esto después. Será mejor que no deje sola Aki mucho tiempo".

Como si lo hubiera invocado, un fuerte chillido hizo erupción afuera.

El shock congeló a ambos padres en su lugar por un segundo antes de que salieran disparados hacia la puerta que daba al salón. El libro para colorear yacía abierto en la mesa, pero Aki no estaba sentada en la banca enfrente de ella. No estaba por ningún lado.

"¿Aki?"

El pánico que se estaba formando dentro de Asuka crecía con cada segundo que frenéticamente examinaba el área por una señal de su pequeña niña, sin resultado. Su corazón le dio un vuelco cuando oyó la risa clara de Aki, extrañamente pareciendo venir desde algún lugar arriba de ellos.

¡Ahí!. ¡Las ramas del árbol cerca de su valla se estaban moviendo a pesar de la falta de viento! Asuka corrió la corta distancia a una velocidad que excedía sus mejores tiempos durante el entrenamiento, alimentada por el medio por su hija que le permitió olvidarse acerca de Shinji o preguntas sobre cómo Aki pudo haber subido allá arriba por sí sola.

La respuesta a eso era más bien sencilla: Ella no lo había hecho por sí misma.

"¡Mamá!" la niña la saludó alegremente. "¡Chimpangces!"

Aki estaba riendo alegremente, sin estar al tanto de lo que realmente le estaba pasando mientras dos de sus ruidosos nuevos compañeros de juegos trataban de levantarla, sosteniendo a la niña suspendida en el aire por sus antebrazos en su intento por escalar. De alguna forma debieron de usar unas de las ramas que se posaban encima de la cerca para meterse. Un tercer macaco le gritó ferozmente a Asuka, pero ella ni le prestó atención, ni siquiera cuando rompió una rama y se la arrojó. Apenas y la notó golpear su frente.

"¡AKI!" Saltó, tratando de atrapar a su bebé, pero sus dedos sólo rozaron sus pequeños pies. Instantáneamente, lo intentó una vez más, pero no sólo falló otra vez, tampoco logró aterrizar y tambaleándose, cayó al suelo.

Un frío acero pareció aplastar su corazón mientras trataba de ponerse de pie, mirando a los animales gritar y burlarse de ella mientras estaban a punto de continuar su huida, junto con su hija.

Asuka nunca antes se había sentido tan impotente en toda su vida.

No podía ser. No podía ser que no pudiera hacer nada.

Pero justo cuando contemplaba sus oportunidades de trepar por el liso árbol tras ellos, una pala apareció en su vista.

Shinji había usado la diversión que su esposaba había creado para acercarse sin ser notado, logrando ejecutar un golpe perfecto a uno de los monos que estaba sosteniendo a Aki, causando que perdiera su agarre. El peso Aki fue demasiado para el segundo, y se deslizó fuera de apretón. Moviéndose puramente por reflejos Asuka se lanzó hacia delante y de alguna forma logró atrapar a su aún risueña niña, instantáneamente abrazándola con fuerza, lágrimas de alivio brotando libremente.

"Aki", sollozó, acariciando su cabello café. Algo que casi temió por unos cuantos agonizantes segundos no sería capaz de hacer otra vez. "Oh Dios, Aki".

Nunca antes se había sentido tan impotente. Nunca antes, ni siquiera al mirar directo a los ojos a la Muerte, había sentido tal miedo.

Por el rabillo del ojo, vio a Shinji agitar la pala, amenazando a los monos que se alejaron y en el fondo de su mente, un viejo apodo resurgió. El "Invencible Shinji". Haciendo todo lo que ella no podía. Tomando la fama y la gloria que deberían de haberle pertenecido a ella.

Pero su ego no tenía nada que decir en este día. No cuando él había salvado a su bebé.

La niña risueña había dejado de hacerlo en los brazos de su madre, finalmente dándose cuenta de que no sólo había sido un juego divertido.

"Mamá no lloges", Aki dijo tristemente, retrocediendo un poco del abrazo de Asuka y pasando su pequeña mano por la mejilla de su madre en in intento por imitar los patrones tranquilizadores que ella misma había recibido antes a menudo.

"Está bien. Está bien, Schätzchen", Asuka aseguró a su hija, su voz aún tan agitado como su ritmo cardiaco mientras su respiración lentamente se calmaba otra vez. Alzó la vista para buscar a su esposo. "¿Shinji? Empecemos con esa cerca ahora mismo".

Él sólo asintió, ya dirigiéndose al cobertizo de herramientas. "Empezaré cortando ese árbol".

Ella asintió de vuelta agradecidamente.

Nunca antes se había sentido tan impotente. Nunca antes había sentido tanto miedo. Y sin importar lo que costara, se aseguraría de nunca sentirse de esta manera otra vez.


Metiendo la pala en la tierra, Asuka se apoyó en ella mientras se enjugaba el sudor de su frente. El calor y el trabajo ya eran bastante malos por sí solos, pero juntos, ciertamente estaban cobrando su deuda en ella y necesitaba un descanso, aún si fuera sólo por pocos segundos.

Por supuesto también lo usó para mirar, como era tan a menudo, hacia la valla. Siempre había sido normal para ella y Shinji mantener a Aki al menos dentro de su rango de visión si ninguno de ellos era capaz de encargarse de ella. Y aunque no quería que la niña sintiera que estuviera bajo constante vigilancia, el incidente con los monos unos cuantos meses antes sólo la habían hecho más cautelosa.

Más grande fue su shock cuando no vio a la niña de cabello café botando su pelota como había estado haciendo hacía sólo un minuto. Por fortuna su ataque de pánico sólo duró un segundo ya que la misma pelota aterrizó en la tierra justo enfrente de sus pies.

"¡Quiego juga!" Aki se paró ante ella, poniendo mala cara.

"Nein, Schätchen, te dije que tenía que trabajar. No puedo jugar contigo". Asuka dio una sonrisa cansada. Podía muy bien entender que su hija de dos años estaba aburrida con su madre trabajando y su Papá habiendo ido a pescar. Estas, junto con el deseo de tener un tiempo a solas con su esposo de vez en cuando, eran las veces que deseaba poder simplemente contratar a una niñera de vez en cuando.

Aki resopló con ira, aunque se veía demasiado linda así como para ser amenazadora. "¡Quiego juga!" repitió.

Los hombros de Asuka se hundieron al mirar al resto de la línea que estaba cavando en la tierra. Por mucho que prefería jugar con su hija, su conciencia la estaba fastidiando para no ceder ante el Principio del Placer. Hora de un compromiso.

"Mira, terminaré con esta línea, plantaré las semillas y me aseguraré de que los pajaritos no se las coman. Entonces, jugaré contigo. ¿De acuerdo?" Tendría que olvidarse de dos líneas adicionales que deseaba hacer si quería hacer algo del todo.

"¿Tempo?" Aki preguntó consternada de que tendría que esperar una eternidad a su Mamá.

Asuka suspiró. "No lo sé; si me apresuro tal vez lo haga en treinta minutos".

Aki sólo parpadeó. "¿Tan tempo?"

"No es demasiado", Asuka trató de asegurar. Pero sabía muy bien que sería una eternidad para una niña de su edad. Agachándose, tomó la pelota y se la regresó a su hija. "Y entre más pronto pueda regresar a trabajar, más rápido terminaré".

La niña pareció aceptar eso, ya que asintió y caminó de regreso a la cerca.

Sin embargo, Asuka no había progresado mucho cuando Aki ya había regresado.

"No, Aki, treinta minuto no…" interrumpió el recordatorio a la impaciente niña que había esperado se cumpliera, cuando vio que Aki ya no sostenía su pelota sino una pequeña pala de plástico en su mano.

"¡Ah ayudag!"

"¿Tú… tú quieres ayudarme?" Asuka inquirió sorprendida.

"¡Ayudag!" Aki confirmó asintiendo. "¡Paga entonces juga!"

Asuka no puedo evitar reír. No había duda de que la ayuda sería, literalmente, más bien pequeña, dada la cercanía a la inexistente fuerza de trabajo de la ayudante y la inadecuada herramienta.

Habría sido una tonta para no aceptarla.


El colchón chirrió fuertemente cuando un cuerpo cayó en él y un suspiro femenino emitió absoluto agotamiento.

Había sido uno de los días más difíciles. Aki había sido bastante "poco cooperativa" de nuevo cuando tocaba su hora de bañar. El resultado de las siempre repetitivas peleas de voluntades fue una vez más una chiquilla limpia, pero también un baño inundado y dos padres agotados. Tan pronto Asuka se tiró en su cama, sus ojos se cerraron y esperó a que el sueño la reclamara.

Sin embargo, fue alguien quien hizo eso. Aparentemente Shinji tenía una mejor idea en vez de dormir. Y por la forma en que lo estaba haciendo, fácilmente habría sido convencida, el cansancio ya empezando a disiparse.

"¿Qu-qué estás haciendo?" medio gimió mientras él continuaba besándola hasta el cuello, mientras sus manos empezaban a rondar.

"Oh, pensé que es bastante obvio", Shinji susurró seductoramente en su oreja, Le tomó toda su concentración no ceder justo ahí pues su cálido aliento la cosquilleó.

"No… no podemos", murmuró. ¡Ira fulminante sobre él si en verdad se atrevía a detenerse!

"Sí, sí podemos", proclamó, ya fuera siguiendo el juego o no dispuesto a acallar sus necesidades por ella tan fácilmente esta vez. "Aki está dormida y las veces en que se despierta a mitad de la noche hace mucho que terminaron".

Asuka jadeó cuando empezó a mordisquear el lóbulo de su oreja. Al diablo con hacerse la difícil. Tenían demasiadas pocas noches de deseo y pasión desde que Aki nació y la última había sido hacía demasiado tiempo. "¡Oh, ya estás haciendo que la tierra tiemble!"

Shinji se detuvo abruptamente. "Temo que ese no soy yo".

Ambos se separaron, y ciertamente, todo lo que no era pesado o estaba asegurado al suelo o las paredes se estaba sacudiendo y tintineando.

"Oh no…" Asuka gruñó al dejar caer su cabeza de vuelta en la almohada.

Los terremotos siempre habían sido bastante comunes en Japón y los Impactos no habían ayudado mucho al respecto. Pero mientras que ella había presenciado suficientes para ahora calificar uno tan débil como una simple molestia, había una pequeña personita que rara vez experimentaba un temblor, mucho menos mientras estaba al tanto de él.

Así que sólo fue una cuestión de segundos antes de que la puerta fuera tímidamente abierta.

"¡Mama!. ¡Papa!. ¡Todo se sacude!"

Poniendo una, como esperaba, sonrisa tranquilizadora en sus labios, Asuka se incorporó para mirar a su hija que se estaba agarrando asustado al marco de la puerta. "Sí, Schätzchen. Es un terremoto", trató de explicar.

"¿Tegemoto?" Aki preguntó tímidamente.

"Sí", Shinji intervino. "Pero este no es malo. Se terminará muy pronto".

Aki aún no se veía muy convencida, ya que estaba mirando a sus padres del uno al otro entre sus padres, cambiando su peso nerviosamente en sus piernas.

"¿Puedo dormir aquí?" eventualmente suplicó con sus grandes ojos.

Asuka rápidamente intercambió una sonrisa de entendimiento con su esposo. Ambos habían estado esperando esa pregunta desde el mismo momento en que los leves temblores comenzaron.

"Claro", Asuka dijo con la señal de un suspiro, jalando la sábana. "Sube", añadió, enfatizando su invitación con un gesto de su cabeza.

Ya antes de que terminara esa corta frase, la niña de dos años de edad rápidamente había corrido a la cama y había trepado en medio de los cálidos cuerpos de sus padres, quienes se volvieron a acostar.

"Gut' Nacht, mein Schatz", Asuka susurró mientras los tres se acomodaban juntos.

"Nach, Mama… Papa…" Aki murmuró, ya volviendo a dormirse. Muy pronto, su pecho subía y bajaba a un ritmo estable.

Cuando Asuka miró de ella hacia Shinji, no pudo evitar dar una risa ahogada en voz alta, al encontrarlo en una condición similar.

El temblor hacía mucho que ya había terminado. Y así también otra noche llena de deseo y pasión…


"Shh…"

El suave sonido fue la primera cosa que Asuka oyó cuando despertó a la mañana siguiente.

"¿Hmm?" gruñó, no completamente despierta para entender la instrucción de Shinji de quedarse callada. Parpadeando, lo vio haciendo gesticulaciones al bulto grande bajo las sábanas en su pecho.

"Todavía está dormida…" susurró.

Frotándose los ojos para quitarse el sueño, reconoció a Asuka durmiendo plácidamente encima de él. "¿Cuánto tiempo has estado despierto…?" susurró de vuelta.

"Sepa… treinta minutos, una hora tal vez…"

"¿Y todavía estás en la…?" se interrumpió a sí misma al finalmente notar que él se veía algo tieso. "¿Qué sucede?"

Gesticuló otra vez hacia su hija. "Ella todavía está dormida", repitió con un suspiro, regresando la vista al techo. "Y por mucho que la amo, se está poniendo bastante incómodo tras un rato".

La niña fácilmente siempre se ponía irritable cuando la despertaban, y en el peor de los casos no diría ni una palabra al que la hubiera sacado de su sueño durante todo el día, así que no era mucha sorpresa que no quisiera arriesgarse a eso. Pero no es que tuviera que hacerlo, siempre y cuando tuviera cuidado¿Verdad? "¿Por qué no sólo la acuestas a un lado tuyo?"

"Lo intenté", explicó, demostrativamente poniendo sus manos a los lados de Aki para cuidadosamente levantarla. Pero la respuesta vino rápidamente en la forma de un somnoliento, gruñido de desaprobación, mientras que las manitas se agarraban fuertemente a su camisa.

Asuka tuvo que cubrir su boca para suprimir la risa, causando que su esposo suspirara una vez más.

"Ni siquiera sé por qué le gusta dormir así", murmuró, suavemente acariciando la espalda de Aki. "Mi pecho no puede ser tan cómodo. ¿Verdad?"

"Bueno, el latido de tu corazón es muy tranquilizador", Asuka dijo, aún sonriendo al acercarse un poco más. "Lo sé por experiencia…"

Él gruñó en silencio, sus mejillas colorándose levemente. Aunque no intentó resistirse al inevitable beso.

"No te preocupes, me encargaré del desayuno", susurró antes de salir de la cama, estirando sus extremidades. "Pero creo que primero tomaré una laaarga ducha refrescante antes de hacerlo".

Sus risas sofocaron los gruñidos de él cuando mientras se apresuró a salir de la habitación.


"...und wenn sie nicht gestoben sind, dann leben sie noch heute..."

Su curiosidad aumentada por las palabras desconocidas, Shinji miró a la esquina de la habitación justo cuando Asuka cerraba el libro, mirando soñadoramente a su hija que parecía haberse quedado dormida en su cama ya antes de que la historia llegara a su fin. Esta imagen probablemente se habría quedado así por un rato, si accidentalmente no hubiera hecho ruido con la alfombra, causando que Asuka lo notara, sacándola de su trance.

"Oh, hey", susurró ella, cuidadosamente parándose para que la silla no chirriara.

"Hey", la saludó de vuelta igual de quedamente, encontrándose con ella en la mitad de la habitación para compartir un abrazo y un fugaz beso. "¿Te dio muchos problemas? Las oí a ustedes dos desde el fondo del jardín".

"Ah, sólo se puso un poco irritable por tener que cepillarse los dientes, pero eso rápidamente se olvidó cuando la amenacé con no leerle una historia de buenas noches hoy".

"Puedes ser realmente muy mala. ¿Sabes?"

"Sí", admitió, su astuta sonrisa reflejando la suya. "Pero funciona mientras no se dé cuenta de que jamás quiero dejar de hacer esto".

"¿Qué leías de todas formas?" Shinji finalmente quería satisfacer su curiosidad. "Sonaba alemán".

"Bueno, probablemente porque lo era", Asuka dijo con total naturalidad, señalando el libro. "Es una colección de cuentos de hadas alemanes".

"¿Y ese era…?"

"Dornröschen, respondió ella, pero al ver su mirada confundida, rápidamente continuó, "La Bella Durmiente. Es su favorito", murmuró, recargándose contra el pecho de Shinji quien siguió su mirada hacia Aki.

"No me sorprende. Ella misma es una". Y mirando a donde su esposa parecía a punto de quedarse dormida, dando sólo un zumbido de concordancia como respuesta, tuvo la impresión de que Aki tal vez no sería la única por mucho tiempo. Sin embargo, eso todavía no era precisamente lo que quería saber. "¿Pero por qué le estabas leyendo algo en alemán? Realmente no puede entenderlo. ¿O sí?"

Pudo sentir el suspiro de Asuka soplando contra él. "Realmente no se ha quejado. Es una parte de mi herencia, y también de ella. ¿No es comprensible que quiera enseñarle un poco también?"

"Sí, pero… ¿No es un poco temprano? Sé que es inteligente, pero apenas y habla japonés apropiadamente".

"¿Pensaba que era mejor para los niños aprender un segundo lenguaje desde muy temprano?" Su cabeza de repente lo miró súbitamente, sus ojos casi entrando en pánico. "N-no la estoy forzando a nada, sólo estoy leyendo. No la estoy poniendo bajo mucha presión¿Verdad? Yo realmente… yo realmente no quiero…"

"Shh", rápidamente la calmó, acercándola a él. Realmente podía golpearse a sí mismo por insinuar algo así luego de que Asuka le hubiera dicho cuánto había sufrido ella bajo la constante presión de aprender tanto y tan rápido como le fuera posible cuando era pequeña. "No, no quieres. Y tienes razón supongo; otros niños bilingües probablemente escuchan mucho más e incluso más temprano. Así que tal vez deberíamos hablar algo más de alemán para que ella se ponga al corriente".

"¿Deberíamos?" preguntó con una mezcla de incredulidad y sorpresa, la cual se igualaba en su rostro al alzarlo una vez más. "¿Desde cuándo hablas alemán?"

Shinji no lo pidió veces para seguir el juego, frunciendo el ceño ligeramente. " unas cuantas palabras en alemán".

Asuka, ahora sonriendo ampliamente, lentamente se acercó más y más a su cara con sus brazos alrededor de su cuello. "¿Sí?. ¿Y esas serían…?"

"Bueno, sé 'Baumkuchen'", empezó y casi tuvo que detenerse en ese momento ya que ambos trataron de contener su risa ante la memoria de su primera pelea juntos contra un Ángel. "Conozco 'Guten Morgen' y 'Guten Nacht', sé que esa 'Schatz' o 'Schätzchen' quiere decir algo como 'cariño' o 'querida' como llamas a Aki tan a menudo, conozco…" sus ojos vagaron un momento a la silueta dormida en la cama, "… un montón de maldiciones que no debería repetir con ella en la habitación…" Otra pequeña risita fue suprimida tan rápido como fue posible, desvaneciéndose al instante ya que la pareja se miró a los ojos otra vez. "Y sé otra…"

"¿Sí?" preguntó ella expectante.

"Sí", respondió, sintiendo su aliento ya en sus labios. "Ich leibe Sie".

El beso próximo… fue instantáneamente abortado ya que Asuka falló en contener otra risa ahogada.

"¿Qué?" Shinji preguntó perplejo.

"Na-nada", sacudió su cabeza, jadeando por aire. No fue muy convincente. "Es sólo que tienes un… lindo acento…"

"¿Me salió mal, verdad?" Shinji gruñó disgustado.

"No tanto", Asuka dijo disculpándose, recomponiéndose otra vez.

Descansando su frente contra la suya, llevó sus labios a la posición en la que estaban antes. "Ich leibe dich", respiró, finalmente besándolo suavemente.

"Creo que aún tengo mucho que aprender si quiero mantenerme a la par con ustedes dos", murmuró mientras sus labios continuaban rozándose los unos a los otros.

"Siempre puedes preguntar…"

"¿Qué tal ahora…?"

"Está bien", susurró seductoramente, echando un rápido vistazo a la niña todavía inconsciente. "Pero no aquí…"


"… af de See,

Shimmen af de See,

Köpfen in das Wassa,

Schänzen in die Löh!"

Asuka sonrió para sí misma mientras miraba a Aki sentada entusiasmada en su silla para niños en la parte trasera del auto, curiosamente mirando los nuevos alrededores mientras cantaba. Eventualmente, la madre pelirroja pudo zafarse de la conmovedora demostración y suspiró felizmente mientras se recargaba contra el hombro de su esposo.

Realmente nunca había notado qué tanto los últimos cuatro años la habían tensado, pero cuando Shinji había salido con la idea, el prospecto de unas vacaciones, aún si sólo era por unos pocos días, parecía como una invitación desde cielo. Se habían encargado de los animales, juntaron suficiente comida y agua para ese corto periodo, y en caso de que la madre naturaleza interfiriera con su viaje, era menos de una hora el regreso a casa manejando.

"Casi llegamos", Shinji le recordó. "Tal vez quieras esperar a relejarte hasta que estés en las aguas termales".

Asuka dio un gemido de burla, pero por fortuna él tenía razón. Sólo tomó dos minutos más hasta que el auto se detuvo justo enfrente del hotel en el que se estarían quedando durante los siguientes dos días. La emocionada pelirroja apenas y podía esperar, así que el equipaje rápidamente fue descargado y puesto en la primera habitación lo bastante grande para los tres.

Sólo diez minutos después, tras deshacerse rápidamente de sus ropas, un profundo gemido escapó de Asuka mientras su cuerpo lentamente se sumergía en el agua caliente del manantial al aire libre del hotel, todos los pequeños y grandes calambres y nudos en su cuerpo instantáneamente parecieron desvanecerse. Un sonido de chapoteo le dejó abrir sus previamente cerrados ojos otra vez para ver que Shinji la había seguido. Le había tomado a él un poco más ya que también tuvo que ayudar a Aki a desvestirse.

La niña, sin embargo, no había hecho todavía como sus padres, miraba desconfiadamente al estanque que echaba vapor.

Asuka extendió sus brazos hacia ella. "Vamos, el agua está genial".

Aki miró una y otra vez entre sus padres y el agua caliente. Eventualmente, decidió confiar en su madre y a regañadientes dio un paso adelante.

Gritó tan pronto sus pies tocaron la superficie e instantáneamente brincó hacia atrás varios pasos.

"¡Caliente!" gimoteó.

Asuka asintió simpáticamente. "Schätzchen, se supone que sea así. No es tan malo".

Pero Aki sacudió su cabeza fuertemente, las lágrimas amenazando con salir en cualquier momento. "¡Calienteeeeee!"

"Tal vez realmente es un poco demasiado para ella", Shinji diagnosticó mientras se inclinaba hacia su esposa. "Los niños son más sensibles después de todo".

Asuka aún miró a su hija titubeante con creciente tristeza. Realmente quería disfrutar los refrescantes maniantales, descansar y relajarse por el fin de semana. Pero difícilmente sería una vacación familiar si Aki no quería unírseles y sólo sentarse al lado.

Calladamente, Asuka salió de la piscina y fue hacia su hija. "Está bien", le dijo a Aki mientras la levantaba para calmarla. "No tienes que entrar si no quieres".

"¿Estás enojada conmigo?" Aki murmuró disculpándose mientras era cargada hacia el hotel.

Asuka suspiró, acariciando el cabello café. "No, no estoy enojada contigo", le dijo sinceramente. Pero aunque no podía sentirse molesta con su hija, era difícil ocultar su decepción. "Es sólo que esperaba con impaciencia nuestras vacaciones".

"¿Entonces estás triste?"

Asuka se mordió el labio antes de que un 'sí' se le saliera e hiciera a Aki sentir todavía más culpable. "E-estoy segura de que podemos pensar en algo más que todos podamos…" Se interrumpió ya que Aki empujó contra ella, dando señal de que quería que la bajaran y Asuka lo hizo antes de que la inquieta niña se le resbalara de los brazos y se cayera.

Tan pronto como los pies de Aki tocaron el suelo, corrió de vuelta al manantial, pasando a su igualmente confundido padre quien las había seguido. Miró fijamente al agua por un momento, pero cuidadosamente metió su pie derecho otra vez. Notablemente dio una mueca de dolor ante el contacto y Asuka ya quería decirle que no tenía que hacer esto, pero valientemente continuó.

"¡No es tan malo en ezte lado!" proclamó mientras se sentaba en una piedra en el agua, mintiendo obviamente, ya que su pecho subía y bajaba pesadamente en un intento por obtener aire fresco dentro para compensar el calor afuera.

Sonriendo agradecidamente, Asuka rápidamente regresó también al baño caliente, arrodillándose enfrente de su hija. "¿De verdad estás bien así?"

Aki titubeó, pero, viéndose un poco sorprendida ella misma, asintió eventualmente ya que su cuerpo se acomodó a la temperatura.

"Gracias", Asuka susurró y la besó en la frente. "¿Sabes qué? Te voy a enseñar un nuevo juego por eso". Miró lascivamente a su esposo que acababa de unírseles. "Se llama 'Papá Ebrio'".

Shinji tragó saliva.


"¡Aki! Hora de…" Shinji se interrumpió, pasmado cuando entró en la habitación de su hija.

Ciertamente no era el desastre lo que lo sobresaltó; Aki siempre había sido como su madre en este aspecto, así que ver bloques, animales de peluche, libros para colorear y crayones dispersos por toda la habitación no era ninguna sorpresa.

Ni siquiera el que la niña a la que quería (cuidadosamente) tratar de despertar aparentemente había dejado de dormir por su cuenta lo asustó.

No, la vista era mucho peor.

"¡Me veztí yo zola!" la más que despierta niña exclamó, parándose en su cama donde orgullosamente presentaba su ropa.

"Sí… puedo… ver eso…" Shinji murmuró con una sonrisa nerviosa. El shock inicial desvaneciéndose, pensó rápidamente cómo evitar lastimas los sentimientos de su hija a la vez que le decía que la combinación de una playera amarilla tan grande (el agujero de la cabeza tan amplio que la playera penas y podía quedarse sobre sus hombros) y unos igualmente holgados pantalones cafés eran todo menos convenientes. "Hiciste eso… eh… muy bien. ¿Pero no crees que algo más quedaría mejor?"

Aki olió la trampa sin embargo y se aferró a la playera con ambas manos, sacudiendo fuertemente su cabeza. "No", dijo desafiante.

Pero Shinji no esta dispuesto a rendirse tan fácilmente. Dirigiéndose al guardarropa, abrió la puerta y rápidamente examinó las ropas para encontrar algo más apropiado.

"Aquí. ¿Qué tal esa pequeña falda azul?" pidió medio rogando, medio demandando mientras sacaba dicha prenda. "Eso junto con la blusa con esos lindos conejitos. ¿Hm? Siempre te gustó esa".

"¡No!" Aki gritó poniendo mala cara. ""¡Me veztí yo zola!"

"Y eso es genial, pero…" trató de discutir una vez más, aunque fue interrumpido cuando Asuka entró para ver de qué iban esos gritos.

"¿Pasa algo?"

"¡Mama!" La cara de Aki se iluminó ante la vista de su madre y extendió sus brazos. "¡Mira, lo hice todo yo zola!"

"¡Awww!" Asuka chilló, corriendo hacia su hija y dándole un abrazo, levantándola mientras que Shinji gruñía en silencio. "¡Mi niña grande se vistió por sí sola por primera vez!"

"Asuka…" Shinji gimoteó, pero sólo obtuvo un silencio que fue lo bastante callado y a la vez cortante como para que la orgullosa, niña dando risitas en sus brazos no lo oyera.

"¿Sabes? Eso merece un Omelet especial a la Sohryu para desayunar. Las niñas grandes necesitan alimentarse bien", anunció, bajando al suelo a una radiante Aki, dándole palmaditas en la espalda mientras se incorporaba otra vez. "Démonos prisa, antes de que alguien más lo consiga".

Asintiendo enérgicamente, Aki pasó corriendo entre ellos, dirigiéndose a la cocina.

"Asuka…" Shinji intentó otra vez, suspirando.

"Un huevo frito no la matará", respondió antes de que pel pudiera preguntar, aún sin dirigirle la mirada para ver fijamente en la dirección en la que su hija se había desvanecido.

"Sabes que eso no es a lo que me refiero. Deberíamos de estar en el mismo lado, no quitándonos la autoridad el uno al otro".

Gruñendo levemente, Asuka se agachó para recoger la ropa sucia de los días previos que estaba dispersa por el piso. "Lo sé. Pero ella está haciendo esto para impresionarnos", explicó. Levantándose, finalmente se dio la vuelta para poner las ropas usadas en los brazos de él mientras le quitaba las aún pulcramente dobladas para regresarlas a su lugar. "Y ya no quedan muchas 'primeras veces' que esperar, así que deberíamos estar orgullosos de todas estas cosas por las que quiere que la felicitemos".

"No es como si no esté orgulloso de que se está volviendo más independiente", admitió, aunque no estaba tan seguro de que no hubiera rastro de cierta punzada de tristeza en ese hecho. "Pero no es suficiente saber cómo hacerlo, sino también cómo hacerlo bien".

"Oh, vamos", Asuka gruñó, cerrando el guardarropa. "¿Importa cómo se vea? No hay nadie que pudiera señalarnos con dedos acusadores por ser 'malos padres' aún si ella prefiriera andar por ahí en harapos".

"¡Pero esas ropas holgadas son demasiado peligrosas para ella!" protestó. "¡Podría enredarse, tropezar y caer demasiado fácilmente!"

"Aw, pobre Shinji", Asuka se burló, acariciando su mejilla "tranquilizadoramente". "Si se tropieza, probablemente recordará la preocupación de su inteligente Papa y elija algo más adecuado la próxima vez". Besando el otro lado de su cara, se dirigió a la puerta. "Ahora pon eso en la lavadora y ven a desayunar". Guiñó un ojo. "No quieres que alguien más se lo coma. ¿Verdad?"


"¡Ya vine!"

Normalmente, Shinji habría dado una risa ahogada, oyendo la llamada enérgica de Aki. Por alguna razón, había encontrado muy divertido anunciar su presencia, haciéndolo cada vez que tenía oportunidad de. Eso quería decir no sólo cuando regresaba de un viaje, sino también cuando regresaba sólo del jardín; incluso la había oído una vez cuando nada más entró a su habitación.

Por lindo que eso fuera, hoy lo hizo maldecir. ¡Era demasiado pronto!

Buscando frenéticamente por una forma de escapar, rápidamente agarró el montón de papeles y los arrojó en el primer cajón de la alacena de la cocina, antes de que se apresurara a interceptar a las dos mujeres. Como era de esperarse, Aki se arrojó a sus brazos tan pronto como apareció.

"Hey, bienvenida a casa", la saludó de vuelta con un breve abrazo. "¿Cómo estuvo el campo de juegos?"

"Mojado", Asuka respondió por su hija, arrastrando los pies tras ella. "Por si no lo has notado, está lloviendo afuera".

"¿Oh?" Parpadeó, mirando por la ventana para ver que ciertamente el chaparrón afuera, y la playera de la Aki de repente también se sintió húmeda. Pero la niña rompió el abrazo, ya moviéndose de nuevo al pasar corriendo al lado de él.

"No lo noté, estaba, ya sabes, ocupado", le dijo a su igualmente empapada esposa mientras se levantaba. "Y ustedes llegan un poco, ya sabes, temprano".

Asuka gruñó, unas cuantas gotas escapando su corto cabello mientras sacudía su cabeza incrédula. "¿Aún no has terminado¡Eso no debía de haber tomado más que unos cuantos minutos!"

"Es más fácil decirlo que hacerlo", susurró de vuelta. "Es difícil hacer una elección…"

"¡Tienes que estar bromeando! Todo lo que tienes que cuidar es no dejar un espacio demasiado grande en algún lugar en medio y de ser posible no los más recientes…"

"¡¿Qué es eso?!" una llamada de la cocina la interrumpió, causando que ambos se estremecieran.

Asuka le dio una mirada de "Ahí lo tienes", antes de que fueran con Aki, esperando que no lo halla notado. Ella estaba, sin embargo, ya en el mismo cajón que él había usado para esconder dentro su "crimen". Aparentemente un poco demasiado rápido, ya que la mitad inferior del montón se asomaba.

Shinji quería decirle que debería ignorarlo, pero, interrumpido por un codazo de la fastidiada pelirroja a su lado, fue incapaz de detener a su niña de sacar los papeles.

"¡Mis dibujos!" exclamó, visiblemente confundida.

Una mirada que Shinji odiaba mucho, la segunda solamente a otra. Y estaba seguro que vería esa temida mirada lastimada en cualquier momento si no se inventaba una buena historia.

La esperanza de ayuda de su esposa fue aplastada antes de que pudiera expresarla. "Voy por unas toallas y ropa fresca", anunció, ya dejándolo para manejar su desastre por su cuenta.

Aki aún lo estaba mirando fijamente con grandes ojos expectantes, apretando sus "obras maestras" contra su pecho.

Suspiró.

"Ven aquí, Aki", le pidió, sentándose en una silla, ayudándola a subir a su regazo. Una vez sentada y sus brazos alrededor de ella, continuó. "Mira alrededor. ¿Qué ves?"

Aki miró alrededor por un rato, sus ojos vagando por todos lados. "La cocina", eventualmente respondió honestamente y no puedo evitar sonreír ante eso.

"Sí¿Pero qué hay en las paredes, en el refrigerador y las alacenas?"

Esta vez la respuesta vino un poco más rápido. "¿Mis dibujos?"

"Sí, tus dibujos", Shinji suspiró otra vez, dejando que sus ojos vagaran también por todos los crudos dibujos, la mayoría de ellos representando su pequeña familia u otros importantes escenarios en su corta vida. Honestamente, no le llamaría a ninguna de estas piezas obras de arte dignas de una exhibición.

Pero había sido su hija quien las había dibujado, presentándolas con orgullo y alegría. ¿Cómo podía no ponerlas? Asuka a menudo se quejaba que accedía demasiado fácilmente, que por eso las habitaciones estaban tan llenas con dibujos que tal vez también ya eran papel tapiz. Por supuesto, ella a menudo "se olvidaba" que en la mayoría de los casos muchos de ellos habían sido puestos ahí por ella misma.

Sin embargo, desde hacía mucho ya se había vuelto demasiado. Finalmente tenían que trazar la línea. Pero ninguno de ellos quería ser "el malo" para decirle a Aki que ya no querían más sus dibujos. Así que habían decidido en secreto hacer espacio para sus trabajos nuevos de vez en cuando, quitando un dibujo viejo de aquí y allá; no demasiados, ni trabajos muy recientes que pudieran atrapar la atención de la pequeña. Había funcionado bastante bien por un tiempo.

Hasta ahora.

Su brazo derecho se apretó alrededor del pequeño cuerpo de su hija, su mano izquierda acariciando su cabello aún húmedo que le llegaba a los hombros. ¿Cómo decirle esto sin lastimar sus sentimientos?

"Ve… verás, eres tan productiva que nos estamos quedando sin espacio para tus dibujos. Así… así que tenemos que quitar algunos".

"¿Ya no te gustan?"

Shinji hizo una mueca de dolor ante esa voz. "¡No! No, no es eso. Pero no podemos poner más de tus nuevos… hermosos dibujos. ¿Entiendes eso?"

Aki se rascó su cabeza. "Eso creo…" murmuró. "¿Entonces que vamos a hacer con los viejos?"

Shinji se mordió la lengua. Difícilmente podía decir "tirarlos a la basura"¿Verdad?

"¿Q-qué tal una gran caja para ellos?" ofreció. "¿'La gran caja de dibujos de Aki'?. ¿Sería esa una idea?"

Una gran sonrisa apareció en el rostro de la niña mientras asentía.

"¿Por qué no vamos arriba para buscar una entonces?" continuó entusiasmado, aliviado al máximo. Las cosas que tenía que hacer para verla sonreír.

Pero antes de que Aki pudiera responder, una toalla mullida de repente cayó sobre su cabeza, sacándole un chillido.

"¡No tan rápido!" Asuka los detuvo, dándole una fugaz sonrisa a Shinji mientras empezaba a frotar el cabello empapado de la niña. "No quieres que te dé un resfriado. ¿Verdad?"

"¡Nooo!" Aki protestó dando risitas, antes de que su madre cesara de secarla.

"Entonces primero deberíamos quitarte esas ropas", Asuka explicó mientras la levantaba del regazo de Shinji, poniéndola de vuelta en sus pies.

Aki continuó secando su cabello mientras era llevada por su madre fuera de la cocina. Pero justo antes de que salieran de la habitación, se soltó de la mano de su madre y se dio la vuelta hacia Shinji. "Y Papa", dijo, alzando la toalla un poco de su rostro radiante. "No te preocupes. ¡Dado que te gustan tanto, haré mi mejor esfuerzo para dibujar tantos nuevos dibujos tan rápido como me sea posible por los que tienen que irse!"


"¿Y de verdad puedo escoger lo que yo quiera?" Aki preguntó por milésima vez mientras enérgicamente guiaba a su padre a través de la ciudad.

"Bueno, eso es lo que prometí. ¿No?" Shinji respondió con un suspiro. Ya estaba retractándose de haber escogido semejantes palabras para apaciguar su consciencia. Había tomado lo de los dibujos mucho mejor de lo que esperaba, pero aún se había sentido culpable por haberle mentido todo el tiempo. Y podía funcionar como un regalo prematuro para su cercano tercer cumpleaños. Aún así… debió haber sido más específico en términos de su naturaleza.

"Siempre y cuando sea algo razonable", trató de recordarle.

La ancha sonrisa que su hija le mostró fue todo menos tranquilizadora sin embargo. Obviamente tenía algo especial en mente, pero no se atrevía siquiera a pensar en lo que escogería. Y mucho menos cómo se suponía que se lo explicaría a Asuka. Más grande fue su suspiro de alivio cuando tras varios minutos de ser jalado a través de las ruinas, notó que estaban frente a la tienda de juguetes que habían frecuentado juntos de vez en cuando.

Aki ya estaba a punto de escalar por el mostrador con la ventana rota, antes de que él la atrapara en sus brazos.

"¡Cuidado!" advirtió a su siempre presurosa hija, levantándola. "¡Te cortarás con el vidrio si no tienes cuidado!" el padre demasiado preocupado explicó, mientras la ayudaba a pasar los restos filosos y puntiagudos de la ventana y la ponía en un área sin fragmentos.

Shinji sonrió orgullosamente al mirar los grandes ojos de su hija buscando el objeto de su deseo, aún más cuando empezaron a brillar al haberlo encontrado. Pero el sentimiento cálido de inmediato se congeló al ver lo que Aki había escogido cuando lo alcanzó.

"¡Quiero esta!" proclamó felizmente mientras la sostenía en sus brazos.

"De todas las cosas… ¿Esa…?"


"¡Ya vine!"

Asuka sonrió al escuchar la voz de su hija convertida en totales risas cuando Shinji añadió: "Yo también".

Más sorpresa fue para ella ver la cara malhumorada de él cuando fue a saludarlos. Aki, sin embargo, radió más que nunca, aún más cuando vio a su madre.

Y entonces, todo pareció congelarse.

Los ojos de Asuka se abrieron como platos por el miedo, un miedo que pensaba haber olvidado hacía mucho, al ver lo que su hija sostenía tan felizmente.

"¡Mira, Mama!"

Una muñeca.

"¡Se parece a ti, Mama!"

Una pequeña muñeca de trapo con esponjado cabello rojo.

"¡Ahora Mama puede estar siempre conmigo!"

"¡NO!"

En una furia ciega, tomó el juguete de sus pequeñas manos y lo arrojó con todas sus fuerzas. Se estrelló contra la pared, causando que una costura ya suelta alrededor de su cuello se reventara.

Por un momento todo estuvo en silencio excepto por sus propios jadeos.

Eso fue hasta que un pequeño gimoteo la trajo de vuelta a la realidad. Mientras se daba la vuelta su corazón fue apresado por un terrible sentimiento de culpa, cuando vio a Aki mirándola incrédula y herida.

"¿Qu… Ma…?" Sus sollozos incluso cortaron las palabras. Con ojos húmedos miró al ahora objeto roto que había sido su razón de felicidad sólo hacía unos momentos; luego miró a su madre. No era difícil suponer lo que quería preguntar, sus ojos diciendo más que suficiente.

¿Por qué había hecho esto?. ¿Cómo pudo ella, su madre, lastimar sus sentimientos así?

Asuka, sin embargo, no tenía respuesta. Y el quedo lamento de Aki se convirtió un desgarrador grito del corazón.

"Aki…"

Pero cuando Asuka dio un paso titubeante hacia su hija, la pequeña niña se alejó de ella.

"Aki, yo…"

Pero Aki se dio la vuelta y corrió llorando hacia su habitación.

Asuka quería sostenerla, decir algo, que lo sentía, que no quería lastimarla, pero cuando abrió su boca su voz le falló.

'¿Qué he hecho…?' Trató de contener sus propias lágrimas. ¿Cómo pudo haber asustado a su propia hija así…?

"Lo siento…" Shinji, quien se había quedado en silencio todo el tiempo, murmuró mientras levantaba los restos de la muñeca. "Traté de persuadirla para que escogiera algo diferente. Sabía que tal vez reaccionarías… de forma delicada al respecto. Pero ella, ella lo deseaba tanto. Se veía tan feliz, simplemente no pude…"

De repente se quedó callado otra vez cuando Asuka sacudió su cabeza y titubeando tomó el cuerpo de la muñeca de su mano y la cabeza de la otra.

"Yo soy la que debe disculparse", murmuró, cuidadosamente tomando las partes separadas. "Es hora de que entierre a mis demonios. Especialmente si también empiezan a lastimar a mi hija…"


Asuka respiró profundamente, antes de tocar suavemente la puerta de la habitación de Aki. Sin esperar realmente una respuesta, lentamente la abrió y entró.

Dolor por la culpa aferró nuevamente su corazón, viendo la pequeña forma de su hija estremecerse ante su presencia, yaciendo acurrucada en la cama, sin dirigirle la mirada.

"¿Aki?" la llamó suavemente, pero la única respuesta de la niña lastimada fue temblar aún más.

Asuka suspiró tristemente. Sabía que no sería capaz de alcanzarla en este estado. Calladamente, caminó hacia la cama y se sentó en un lado. La única reacción de Aki fue un fuerte gemido entre los silenciosos sollozos.

"Aki, yo… lo siento por lo que pasó allá fuera. No fue tu culpa, yo sólo estaba… no sé… asustado por un momento. Sólo fue un reflejo de un mal recuerdo. Pero eso ahora se acabó, lo prometo".

Miró a su hija por cualquier señal de respuesta a su excusa, pero Aki o no lo entendió o estaba siendo la hija de su madre, demasiado testaruda para acceder tan fácilmente. Y tal vez Asuka no se merecía el perdón así nada más.

Pero es por eso que pagó con dos pinchazos en sus dedos mientras hacía las costuras. "Puedo entender si no quieres hablar conmigo otra vez por lastimar tus sentimientos así. Pero… aquí hay alguien con quien tal vez quieras hablar".

Cuando colocó la muñeca justo enfrente de sus ojos, la tensión de Aki inmediatamente se desvaneció. Dudando la niña agarró a la pequeña pelirroja, luego instantáneamente rodeó sus brazos a su alrededor. Se incorporó, la boca abierta al finalmente mirar a su madre de nuevo, todo rencor olvidado.

"¿Pero… cabeza…?" se preguntó entre sollozos.

"La arreglé", Asuka le dijo sonriendo, acariciando el cabello de su hija. Los labios temblantes de Aki fueron la única advertencia que obtuvo, antes de que el pequeño cuerpo s estrellara con el suyo. Asuka puso sus brazos alrededor de la niña, sosteniendo a Aki de cerca mientras ella lloraba.

"Shh", la calmó. "Lo siento. Lo siento si te asusté. No hiciste nada malo. No tienes por qué llorar…"

Aún sollozando, Aki secó sus lágrimas con un brazo. "Está bien. Ya no lloraré más".

Un escalofrío recorrió la espalda de Asuka al escuchar esas palabras. Concientemente, sabía que Aki no quiso decirlo de esa manera, pero con el fantasma del pasado aún rondando en su mente, sonó demasiado como esa resolución fatal que ella misma hizo una vez.

"No", rogó, sosteniendo la mejilla de Aki para verla a los ojos. "Llora cuando estés triste. Ríe cuando estés feliz. Nunca contengas tus sentimientos o un día olvidarás cuál es verdadero. ¿Me lo prometes?"

La niña se veía confundida, pero asintió de todos modos. "Lo prometo".

Asuka dio un suspiro de alivio, acercando a Aki a su regazo, quien a su vez tenía a la muñeca en sus manos.

"Entonces… ¿Cuál es su nombre?"

"¿Nombre?" Aki se preguntó.

"¿Quééé?. ¿Todavía no has pensado en un nombre?" Asuka preguntó exageradamente. "Estoy segura de que se pondrá triste sin uno. Tenemos que pensar en algo que podamos llamarla".

Aki se rascó su cabeza. "Pero no lo sé…"

Una sonrisa apareció en los labios de Asuka cuando una idea le llegó. ¿Qué sería mejor contra sus demonios que enfrentarlos valientemente sin mostrar una pizca de miedo?

Sus dedos pasaron a través de los mechones rojos de la cabeza de la muñeca mientras descansaba la suya sobre el hombro de Aki. "¿Qué tal Kyoko?" susurró apenas.

"¿Ky-Kiko?"

"No, no, Ky-o-ko". Asuka trató de explicar, pero la atención de Aki aparentemente ya estaba en otro lugar en vez de escuchar a sus consejos.

"¡Kiko!" exclamó alegremente, abrazando la muñeca. Su gran sonrisa haciendo obvio que no habría forma de hacerle cambiar de opinión otra vez.

Asuka dio una risa ahogada ante la conmovedora escena, alborotando el cabello de su hija. "Está bien entonces", dijo inclinándose y besando la parte trasera de la cabeza de Aki. "'Kiko' se llama".

Se sentía genial finalmente dejar ir el pasado. Pero eso no era nada comparado con verla feliz.


"¡Nooooo!"

"Sííííí", Shinji respondió a la protesta de la niña en sus brazos. No importaba lo que ella dijera, obviamente estaba cansada, habiendo ya pospuesto su hora dormir por una hora. "¿O quieres lavarte los dientes otra vez?"

"¡Nooooooo!" Aki gimoteó aún más fuerte, sacudiendo tan fuerte su cabeza como pudo.

"Bueno, está arreglado entonces", declaró mientras la sentaba en su cama. No peleó mientras le sacaba la blusa por la cabeza. Sin palabra alguna, le dejó a su padre vestirla en su camisón.

"Aki. ¿Saliste sin tus sandalias otra vez?" preguntó al ver sus pies cuando se arrastró a su almohada.

Ella sólo asintió mientras se daba la vuelta, tomando su muñeca para ponerla a su lado.

"Sin sandalias, sin zapatos, sin calcetines", Shinji murmuró, sacudiendo su cabeza. "¿No te duele correr por ahí así cuando pasas encima de todas esas rocas puntiagudas allá afuera?"

"Uh-uh", negó Aki.

"Sí, supongo. Sólo mira los callos que ya tienes ahí. Ya ni siquiera te dan cosquillas aquí". Una sonrisa maliciosa se mostró en sus labios. "¡Pero apuesto a que todavía te dan bajo las axilas!"

Aki no pudo hacer más que chillar de risa cuando su padre le saltó encima, sus dedos tamborileando bajo sus brazos. El ataque sin embargo sólo duró unos cuantos segundos ya que vino a verla descansar, sus risitas desvaneciéndose en una amplia sonrisa.

"Buenas noches", le dijo a su hija, dándole un beso en su frente, antes de arroparla. "Duerme bien".

"¡A Kiko también!" Aki instantáneamente murmuró desde debajo de las cobijas.

Shinji dio una risa ahogada antes de agacharse y darle un breve beso a la muñeca. "Buenas noches, Kiko", dijo juguetonamente. Al mirar de nuevo a su hija ella ya tenía sus ojos cerrados. La vista le derritió el corazón y la saboreó unos cuantos segundos más hasta que fue a apagar las luces.

"¿Papa?" la voz baja de Aki lo detuvo. "Cuéntame una historia".

'Debí haberlo sabido'. Sonrió para sí mismo mientras regresaba a la pequeña butaca al lado de su cama.

"¿Algún deseo en especial?" preguntó, mirando a la mesa a su lado donde sus libros de cuentos favoritos yacían en una pila desacomodada. La única respuesta fue una sacudida de su cabeza.

"Bien pues…" empezó calladamente. "Había una vez un príncipe solitario, que siempre estaba demasiado asustado de acercarse a los demás, una misteriosa princesa de sangre angelical, y una feroz princesa de un país muy lejano. Juntos, lucharon contra muchas bestias con sus enormes armaduras mágicas que estaban bendecidas con los espíritus de sus madres. La armadura del príncipe era púrpura con un gran cuerno que salía de su cabeza. La de la misteriosa princesa era azul y tenía un único ojo. La de cuatro ojos era de la princesa extranjera y era tan roja como el cabello llameante de la princesa".

"Al príncipe realmente nunca le gustó pelear, pero sabía que las princesas y sus recién hallados amigos necesitaban de su ayuda y lo hizo por su bien, ya que ellos eran la razón por la que ya no se sentía tan solo desde que los conoció. Pero sólo se engañaba a sí mismo. Aún estaba demasiado asustado para acercárseles; se dijo a sí mismo que ya había obtenido la felicidad al ser aceptado por pelear contra sus enemigos".

"Pero cuando las dos princesas fueron lastimadas en las batallas, se dio cuenta de que estaba solo otra vez. Un extraño se le acercó durante ese tiempo, y de nuevo el príncipe tomó el camino fácil. Pero el agradable extraño resultó que había sido enviado por el enemigo. El príncipe no tuvo opción más que pelear con él, pero el extraño no ofreció resistencia alguna, pidiendo incluso ser eliminado ya que no quería que el príncipe perdiera su vida. Habiendo sido forzado a tomar una decisión tan espantosa, el príncipe perdió la porca fe que le quedaba en las personas y en sí mismo".

"Nueve bestias blancas atacaron mientras estaba en este estado. La princesa extranjera, que acababa de recuperarse, peleó valientemente contra ellos y pareció ganar. Pero estas bestias asquerosas no podían ser eliminadas y la atacaron una y otra vez. El príncipe sabía esto, pero aún estaba perdido en su autocompasión, diciéndose que no podía hacer nada para ayudarla en ninguna forma, que eventualmente la perdería de todos modos".

"Fue su armadura la que tomó la decisión por él, moviéndolo por sí misma a la pelea. El príncipe gritó al llegar al campo de batalla: La princesa aparentemente había caído a manos de las bestias; sólo pudo verlas devorando su armadura roja. La pérdida aguijoneó su corazón, ya que había comenzado a amar a la princesa extra jera y la culpa nubló su mente por no haber venido más pronto a su lado".

"La princesa misteriosa oyó la agonía del príncipe y decidió otorgarle los poderos de sus ancestros angelicales. Con ellos, llamó a cada alma de la Tierra y le ayudaron a darse cuenta de que podía tener cualquier cosa que deseara si sólo creía en sí mismo. Por el deseo del príncipe, la princesa misteriosa usó sus poderes restantes para limpiar el planeta de amigo y enemigos por igual, pero también se había exiliado a sí misma en el proceso. El príncipe temió que sería el único en vagar por la Tierra de ahora en adelante, pero entonces vio a la princesa extranjera que amaba. Había sido revivida y juntos ellos…"

"¿Papa?" Aki lo interrumpió cansada.

"¿Sí?"

"No deberías ponerte a ti y a Mama en tus historias…"

Sonrió, gentilmente pasando su mano sobre la cabeza de ella. "¿Te diste cuenta?"

"Hmm…" fue lo último que pudo decir en afirmación.

Shinji se quedó sentado al lado de su hija que estaba durmiendo por varios minutos, la sonrisa orgullosa nunca desapareciendo de sus labios mientras lentamente acariciaba su cabello, compartiendo su calidez para dejarle saber, aún en su estado subconscientes, que su padre estaba allí para protegerla de cualquier mal sueño.

Al príncipe nunca le gustó pelear. Pero habría todo en su poder para asegurar que su y la hija de la princesa extranjera viviría feliz para siempre.


"¡PAPA!"

Sobresaltado, la atención de Shinji fue llevada del montón de ropa sucia que estaba organizando a la figura sollozante de su hija que fue corriendo hacia él al baño. Instantáneamente, la rodeó con sus brazos.

"Hey, hey, shh", trató de calmarla, "¿Qué pasa?"

"Mama… Mama fue mala conmigo…" Aki chilló mientras se pegaba más a su padre, con lo cual entendió de qué iban los gritos que escuchó afuera hacía poco. Había hecho algo para disgustar a Asuka quien la regañó por ello y ahora estaba tratando de ponerlo de su lado contra su esposa. Y realmente odiaba tener que ser atrapado entre las dos mujeres que podían hacerlo hacer cualquier cosa que ellas quisieran.

"Oh… bueno, sé que Mamá puede enojarse mucho a veces…" trató de decir en la mejor forma que pudo pensar para complacer a Aki, pero antes de que pudiera clarificar, sintió una punzante bofetada en la nuca. "Pero estoy seguro de que ella tuvo una buena razón…" rápidamente terminó por miedo de enojar a la pelirroja detrás de él todavía más.

"¡Puedes apostar a que la tenía!" la voz enojada de Asuka le retumbó, antes de dirigirse a Aki. "¡Y pensé que me expliqué lo suficientemente bien, kleines Fräulein!. ¿No te dije que te fueras a tu habitación?"

"Pero…" Aki intentó, pero fue instantáneamente bloqueada.

"¡Sin peros!" Asuka gritó, su dedo señalando hacia el cuarto de la niña. "Ahora mismo".

El rostro de Aki era una mezcla de dolor y enojo, el ceño fruncido, los labios temblando, pero eventualmente corrió fuera del lugar, el sonido de una puerta azotándose siguiéndola poco después.

Shinji pudo decir que estaba molesta, asustada sólo de un castigo, a diferencia del incidente en el día en que obtuvo a Kiko. Pero aún así, verla de esa forma le dolía a él también. "¿No fue eso un poco rudo?"

"¡Si no me quiere escuchar cuando le explicamos las cosas tranquilamente, supongo que tenemos que alzar la voz a veces!" gruñó de todas formas.

Shinji tragó saliva fuerte. Sabía que había algo de verdad en eso, pero dudaba que fuera capaz de ser tan agresivo con su pequeña niña.

Poniéndose detrás de Asuka, puso cuidadosamente sus manos sobre sus hombros, algo temeroso de que estallara ante el contacto. "¿Por qué… por qué no te calmas un poco primero¿Realmente fue tan malo lo que hizo?"

Tuvo más éxito del que esperó ya que ella de repente se oyó alicaída y cansada en oposición a su rabia previa. "Estaba en el techo, revisando los paneles solares. Podía verla jugar en el jardín desde allá arriba y sabe que no debe seguirme, así que pensé que estaba bien. Pero de repente estaba allá arriba, balanceándose cerca de la cuneta, incluso con Kiko en sus brazos. Probablemente sólo quería ver qué estaba haciendo, pero…" De repente tembló ligeramente bajo su tacto. "¿Y si se hubiera asomado demasiado lejos? Pudo haberse roto una pierna o un brazo o algo peor si se hubiera caído. ¡La semana pasada quemó la alfombra al jalar la lámpara y ahora esto!"

"Bueno, probablemente está probando sus límites", se figuró Shinji.

"¡Sí, y es por eso que necesitamos dibujar una línea ahora o ella irá más y más lejos! Finalmente necesita entender que algunas cosas son demasiado peligrosas de hacer".

Shinji suspiró, mordiéndose el labio mientras miraba a su esposa. Sabía que tenía razón, pero…

"¡Y deja esa mirada de súplica!. ¡No voy a ser la única 'mala'!. ¡Vas a regañarla también cuando sea necesario!"

Una vez más, Shinji suspiró. "Sí, querida…"


Una cosa acerca de la que Shinji Ikari no podía quejarse era la falta de sorpresas en su vida. No siempre eran tan devastadoras como ser persuadido a pilotear un "robot" gigante contra un monstruo que casi te aplastó como un insecto antes; saber que te convertirías en padre; o incluso ver a un pingüino demasiado parecido a un humano secándose justo cuando estabas a punto de entrar al baño. Pero eso no quería decir que fuera inmune a las más pequeñas.

Justo como esa mañana en la que, aún somnoliento y bostezando, entró a la cocina para encontrarla únicamente iluminada por varias velas. Habría esperado algún tipo de problema con la energía, si las velas no hubieran estado en un minuciosamente decorado pastel que estaba en la mesa y las dos aparentemente mucho más despiertas mujeres detrás de él.

"¡SORPRESA!" lo saludaron en voz alta, sacándole el sueño instantáneamente, pero su confusión no se desvaneció tan fácilmente.

"¡Feliz cumpleaños, Papa!" Aki gimoteó mientras corría hacia él, estirando sus brazos para darle a su atontado pero condescendiente padre un gran abrazo que sólo estuvo dispuesta a romper para dejarle el lugar a su madre.

"Feliz cumpleaños, Liebling".

"Pero si ni siquiera sabemos cuándo es mi cumpleaños", Shinji indirectamente preguntó a su esposa calladamente mientras le besaba una mejilla.

"Ella me preguntó cuándo era el suyo y sólo dije que el tuyo era tres meses después y el mío en otros dos", Asuka susurró de vuelta. "Realmente no esperaba que lo recordara, pero hace tres días me preguntó que deberíamos darte de regalo".

"¿Un regalo también?" preguntó él, más fuerte esta vez.

Lo bastante fuerte para que Aki lo oyera, "¡Oh, voy por él!"

"¡No, espera!. ¡Eso es muy pesado para ti!" Asuka llamó a la niña que ya estaba fuera de la habitación, rápidamente siguiendo a su hija.

Shinji tomó la oportunidad para dejarse caer en una silla. "¿Muy pesado?" se preguntó.

Pronto, las dos conspiradoras regresaron, cargando (o más bien Asuka cargando y Aki sosteniendo sus manos contra él) un grande, voluminoso objeto, más o menos escondido por varias capas de papel de envoltura. Shinji sonrió ante la linda vista, pero también porque ya podía adivinar la naturaleza de su regalo por la forma, especialmente con el cuello sobresaliendo.

¡Wow!. ¿Me pregunto qué será?" fingió ignorancia de todos modos mientras recibía el paquete.

"¡Es un shello!" Aki reveló emocionada antes de que siquiera empezara a desenvolver el paquete, instantáneamente escondiendo su dulce risa detrás de sus manos ahora que le había dicho a pesar de que se suponía que no debía hacerlo.

"¿Lo es?" le siguió la corriente, arrancando los últimos trozos de papel, exponiendo el instrumento y su arco acompañante. "¡Aw, en verdad lo es!"

"¿Te gusta?. ¡Mamá dijo que te gustaría!"

"Sí, es genial" Shinji exclamó, dándole a su hija un abrazo con un solo brazo, teniendo cuidado con el cello en con el otro. "Muchas gracias", añadió, mientras también miraba a su sonriendo contentamente esposa.

"Bueno. ¿Qué estás esperando?" Asuka preguntó demandante, después de que dejó ir a Aki. "¿No vas a probar nuestro generoso regalo?"

Shinji la miró fijamente, luego al instrumento. "Uh… probablemente estoy bastante oxidado", murmuró disculpándose, jugando con el arco en una mano mientras la otra colocaba el cello. "Y probablemente necesito afinarlo primero…"

"¡Oh, vamos!"

"Está bien, está bien, déjame ver si puedo recordar algo", concedió. La expectativa de ella en esto le hizo preguntárselo. Después de todo, nunca había tenido mucha oportunidad de tocar para ella antes. Con el paso de los años, casi había olvidado que había tocado del todo.

Mayor fue su propia sorpresa al poner el arco sobre las cuerdas y la música empezó a fluir, sonando casi como si nunca se hubiera detenido. Difícil de creer que en verdad él había extrañado tanto algo que había hecho por tanto tiempo sólo porque nadie le dijo que dejara de hacerlo.

Asuka atrapó a Aki justo antes de que sus dedos pellizcaran el pastel al que se dirigía y jaló a la ligeramente sobresaltada niña en su regazo mientras ella misma se sentaba. Cerró sus ojos, sosteniendo de cerca a su hija mientras escuchaba como tocaba él. Por la forma en que sonreía, rápidamente pareció derretirse en la música, dejando que la llevara a donde su mente fuera.

Unos pocos minutos después mientras la música seguía, él pudo oírla susurrar a Aki. "¿Sabes? El día que oí a tu Papá tocar su cello por primera vez también fue el primer día que nos dimos nuestro primer beso".

Shinji difícilmente pudo contenerse para no unirse a las risitas de las chicas, pero por mucho que se concentraba en las notas, una gran sonrisa revelaría que la memoria de ese beso había llegado a sus pensamientos también.

Finalmente la canción terminó y dio una pequeña reverencia mientras su esposa aplaudía muy fuerte para señalar a la jovencita a que hiciera lo mismo. Pero Aki no intervino.

"Todo eso es muy triste", murmuró decepcionada. "¿Por qué no tocas una canción feliz?"

Shinji alzó una ceja. "¿Una canción feliz?"

"Sí, ya sabes, una canción que sea más…" La niña miró al suelo, pensando por un momento, antes de agitar sus brazos de forma expresiva. "Feliz".

"Ahhh… una canción 'feliz'…" Shinji trató de sonar como si hubiera entendido, pero sólo pudo hacer una suposición de a lo que se refería. Tal vez fuera lista para su edad, pero a veces desebaba que su vocabulario fuera sólo un poco más explícito.

"Te diré algo", continuó, inclinándose hacia ella. "Practicaré más hasta que me vuelva tan bueno como solía ser y luego tocaré la canción más feliz, sólo – para – ti". Con la última palabra levemente tocó su nariz con al punta del arco, sacándola una risita su hija.

… Quien continuaba mirándolo fijamente con grandes, expectantes ojos. "¿Ahora?"

Shinji se tragó su quejido bajo una débil sonrisa. "A-ahora mismo no. ¿Está bien? Dame un poco más de tiempo…"

"¿Entonces en el almuerzo?"

Esta vez, ni siquiera trató de ocultar su suspiro. "Y-ya veremos…"

No estaba seguro si Aki estaría satisfecha con eso como respuesta, pero Asuka intervino de todas formas, dejando a su hija volver al suelo. "¿No hiciste un dibujo de cumpleaños especial para Papá?"

"¡Oh sí!. ¡Iré por él!" Aki exclamó, ya de camino a su habitación.

Shinji dio un suspiro de alivio, antes de dirigir su mirada suplicante hacia su esposa. "Por favor dime si conoces alguna canción 'feliz' que pueda tocar con esto".

"¿Yo?" Asuka rió, dándole palmaditas en su hombro. "Oh no, no, no. Tú te metiste en esto; ahora veamos cómo sales por tu cuenta".


El día era tan brillante como el rostro de Aki. No podía recordar cuánto había pasado desde su último picnic, pero para ella le parecía una eternidad.

"¡Aki, no tan rápido!"

Pero como una niña típica de tres años de edad, no tenía intención de escuchar la petición con buenas intenciones de su madre, de cuya mano acababa de liberarse. Ahora que los destellos azules del lago estaban a la vista, la tentación de correr el resto del camino para llegar ahí tan rápido como fuera posible era demasiada para resistirla. Por supuesto, a comparación de sus padres tenía la ventaja de que sólo estaba cargando a Kiko, no utensilios de pesca, una nevera y dos bolsas con el resto de cosas y comida que necesitaban para su día lleno de nadar y hacer un picnic.

Pero como una típica, demasiado apresurada niña de tres años d edad, Aki se dio cuenta de que mejor hubiera escuchado a su madre al tropezar con una rama y caer de bruces en el pasto. El dolor no fue tan malo como para revertir el entusiasmo previo completamente en un fuerte lloriqueo, pero el shock le borró la sonrisa de la cara. Aún antes de que pudiera volver a levantase, la calidez de los brazos de su madre ya la había rodeado.

"Oh, Aki. ¿Está todo bien?" la voz tranquilizadora de la mujer la confortó mientras cuidadosamente le daban la vuelta. Aki asintió lentamente mientras los ojos consternados de su Mama examinaban el diminuto cuerpo buscando cualquier magulladura, pero sólo había algo de tierra en las rodillas que rápidamente fue sacudida. Un beso en la frente de la niña completó el breve chequeo.

"¿Ves? Es por eso que te dije que no corrieras tan rápido", su Mama explicó, por fortuna sonando no demasiado como un regaño.

De nuevo Aki asintió y tomó la mano de su madre mientras se levantaba, tímidamente caminando al lado de sus padres el resto del camino. Pero no importaba qué tan desconcertador había sido ese incidente, rápidamente se ocultó en el fondo de su mente cuando finalmente llegaron al lago. Instantáneamente se apresuró a la orilla, riendo mientras dejaba que el agua que bañaba sus pies descalzos salpicara mientras corría a través de ella.

"Todavía no te metas", vino el recordatorio innecesario desde atrás de ella, donde sus padres estaban colocando la gran manta. Amaba el lago, pero aunque no lo admitiría, estaba un poco asustada de estar ahí dentro sin Mama o Papa a su lado para cuidarla.

"Ve con ella", oyó a su Papa decir. "No parece que pueda seguir así por más tiempo. Yo terminaré esto".

Se dio la vuelta expectante para ver a su madre acercarse con dos objetos familiares en su mano, su ancha sonrisa reflejando la propia de Aki.

"Así que. ¿Está mi pececita de oro tan ansiosa de ir a nadar?" preguntó mientras se agachaba hacia su hija, quien respondió asintiendo salvajemente. La mujer dio una risa ahogada ante eso. "La verdad no entiendo porque no estás entusiasmada ni tan de cerca en casa cuando se supone que debes tomar un baño. Oh bueno, vamos a prepararte entonces. ¿Huh?"

Rápidamente, su Mama ayudó a Aki a quitarse la ropa, antes de poner los flotadores en sus pequeños brazos. A Aki no le gustaban mucho, pero sus padres insistieron en ello y hacía mucho había aprendido que protestar era inútil en esta cuestión. Una vez su madre la soltó, la niña lentamente vadeó en el lago hasta que sus pies fueron completamente cubiertos por el agua, antes de que la incómoda sensación regresara y miró atrás, esperando a que su Mamá terminara de desvestirse y la siguiera.

Kiko tenía que ver desde la orilla mientras iban más profundo en el agua y Aki rápidamente sintió la humedad subir hasta su pecho. Aún le daba una sensación de peligro, pero al sentir a su madre detrás de ella, lista para ayudarla en cualquier caso, no se preocupó. Aún cuando sus pies ya no tocaban más el suelo.

Trató de seguir un poco más, probando su valor para ir aún más lejos que antes. Pero por supuesto, Mama instantáneamente lo había notado.

"¡No Aki, hasta ahí es suficiente!" le recordó.

Aki quiso protestar, tratando de obtener permiso para ser más atrevida hoy, pero nunca tuvo la oportunidad. Su Mama la agarró, le dio la vuelta en el agua para mirarla, y Aki no pudo evitar reír cuando su propio cuerpo cortó la superficie, causando una gran ola.

Su Mama era demasiado grande para sumergirse por completo, pero se acuclilló para que Aki pudiera mirar directamente en su cara sonriente. Su expresión se convirtió sin embargo en una de shock, ya que la niña risueña la salpicó.

"¡Oh pequeña…!" Mama amenazó juguetonamente, su cabello rojo chorreante.

Una pelea de agua siguió casi instantáneamente, chillidos y risas haciendo eco sobre el lago hasta que ambas estaban empapadas casi igualmente tanto abajo como arriba de la superficie. Eventualmente sin embargo, la diversión empezó a cesar y Aki empezó a cansarse un poco, así que se declaró la paz (por ahora).

Mirando alrededor, vio una figura distante sentada en una gran roca en la orilla, una caña de pescar en sus manos.

"¡PAPA!" gritó, agitando la mano excesivamente. Él respondió de forma más reservada.

"¿Por qué está tan lejos?" preguntó a su madre.

"Bueno, eso es porque asustaríamos a los pescaditos si estuviéramos demasiado cerca y entonces Papa no podría atrapar a ninguno".

"¿Pescaditos?"

"Sí por supuesto", su Mama le dijo. "¿Nunca los has visto nadar por aquí?"

Aki sacudió su cabeza.

"Supongo que siempre eres un poco demasiado latosa¿Eh?" Mamá rió. "¿Tal vez si estamos calladas, podamos ir a donde Papa está y ver algunos pescaditos?"

Su curiosidad echando chispas, Aki enérgicamente asintió, prometiendo su silencio al usar ambas manos para cubrir su boca. Sin hacer ruido innecesario, salieron del lago y lo rodearon luego de que Mama le hubiera quitado los flotadores para ir con su padre.

"¡Hola, Pa…!" empezó, pero fue instantáneamente interrumpida por sus dos padres levantando sus dedos a sus labios, y concordó con el "shh" ella misma, antes de terminar susurrando con "… pá".

"Aki quería ver los pescaditos", su madre explicó con una voz baja y Aki asintió.

"¿Oh?" su Papa se preguntó. "¿Quieres ayudarme entonces? Puedes ver muchos de ellos desde aquí".

Los ojos de Aki se abrieron como platos así como su boca. Esa oferta para "trabajar" con su Papa era, después de todo, aún más atractiva. Él dejó ir su mano izquierda de la caña y le hizo señas para que se acercara, ayudándola a colocarse en su regazo unas vez que estuvo en rango.

"Ten", susurró él, guiando sus manos a la caña con las suyas propias. "Ahora vamos a atrapar unos cuantos pescaditos".

"Mira, Aki", su Mama dijo mientras le daba un codazo, señalando una masa gris, que se movía rápidamente bajo la superficie brillante. "Ahí hay uno".

"Oh, y ahí hay otro", su padre notó. El que señaló era más grande y lento, viendo el mundo submarino con ojos vidriosos.

Hubo un sonido de chapoteo un poco a lo lejos, la aleta de la cola aún en el aire pudo ver Aki. "¡AHÍ HAY OTRO!" exclamó emocionada, aunque instantáneamente se cubrió la boca otra vez, dándoles a sus padres una risa de disculpa al darse cuenta de su error. Ninguno sin embargo hizo intento de regañarla.

Se olvidó de todas formas, cuando hubo un firme tirón en el otro extremo del hilo.

"¡Oh, tenemos uno!" su padre explicó. "¡Rápido, tienes que jalar!"

Ella apretó la caña y jaló con todas sus fuerzas, echándose para atrás tanto como pudo, mientras su Papa "ayudaba" a enrollar el hilo. Su Mama dio una risita por algo, pero Aki estaba demasiado ocupada para molestarse en pensar sobre qué, jadeando y cerrando fuertemente sus ojos mientras forcejeaba con su poderoso oponente.

"¡Yay!. ¡Lo atrapaste!" su madre aplaudió finalmente y Aki abrió sus ojos otra vez para ver al pez sacudirse salvajemente en el otro extremo de la caña, su Papa ya jalándolo cada vez más cerca. Le quitó el anzuelo y lo arrojó en la cubeta roja a su lado.

Radiante de orgullo, Aki bajó de su regazo para investigar su (y un poco de su padre) atrapada. El pescadito aún salpicaba nerviosamente en la poca profunda agua de la cubeta.

"¿Qué vamos a hacer ahora con él?" se dio la vuelta hacia sus padres, cuyas sonrisas disminuyeron un poco.

"Bueno", su Papa empezó a explicar. "Ehm… tú… ¿Tú sabes lo que usualmente hacemos con los pescaditos que llevo a casa…?

¿Los que llevaba a casa…? Los llevaría a la cocina y entonces…

Le tomó unos pocos segundos darse cuenta, pero entonces su rostro se contrajo en shock. ¿Su pescadito se suponía que se convertiría en la cena?

"¡NO!" gritó, parándose defensivamente enfrente de su atrapada.

"Aki…" su madre intentó, pero no lo logró.

"¡NOOOO!" gritó, azotando con sus pies para enfatizar su punto. No les dejaría comer su pescadito. Tomando la cubeta que era la mitad de grande que ella con ambos brazos, simplemente la arrojó al lado.

El pescado se agitó dos veces en el suelo antes de alcanzar su seguridad y libertad en el lago.

Aki se dio la vuelta hacia sus atontados padres, su sonrisa orgullosa y desafiante.

"Temo que de alguna manera siempre vamos a tener que encontrar una manera de alimentarla con pescado en secreto de ahora en adelante", pudo oír a su Papa susurra a su Mama.


Asuka nerviosamente daba vueltas en la sala, esperando a que Shinji regresara de la habitación de Aki. ¡Ese idiota, diciéndole que saliera! Debería de ser lo bastante profesional para no ser distraído por sus sugerencias. ¿Y qué si ella no era de mucha ayuda?

¡Después de todo su bebé estaba enferma!

Claro, no es como si Aki no hubiera estado enferma ante, pero usualmente no era más que un resfriado. Una fiebre alta como esta estaba enteramente en un nivel diferente.

Pareció como una eternidad de ansiosa incertidumbre hasta que Shinji finalmente emergió de la habitación.

"¿Bueno?" instantáneamente preguntó mientras se acercaba caminando.

"Creo que tiene sarampión", reportó su diagnóstico.

"¿Sarampión?" Asuka repitió horrorizada, sus ojos abriéndose como platos por el miedo.

"Sí, incluso ya tiene unos puntos rojos", Shinji empezó, instantáneamente alzando sus manos al notar su consternación. "Pero no te preocupes. Aún tenemos algo de medicina que debería funcionar y ya le di algo para bajar la fiebre…"

"¡No, no, no entiendes!" rompió su intento por calmarla. "Yo… ¡Yo nunca tuve sarampión!"

La miró fijamente en shock obvio, sus ojos aún abiertos como platos y fijos en ella mientras se derrumbaba en la butaca cerca de él. Asuka en verdad empezó a preocuparse cuando él no se movió luego de varios segundos. Su reacción era difícilmente una sorpresa, las noticias no pudieron haber venido en peor momento, incluso si no era muy probable que fueran reveladas de otra manera.

"Pero…" finalmente dio señal de vida, su voz cargando un deje de esperanza, "¿De seguro te vacunaron?"

"No lo sé", Asuka murmuró solemnemente, sacudiendo su cabeza. "Quiero decir, es lo más probable. Pero nadie se molestó en decírmelo y nunca me molesté en revisar semejantes cosas".

De nuevo se quedó callado, los pensamientos y preocupaciones que estaban pasando por su cabeza casi visibles para ella. Si ella, como una adulta, se contagiara de una enfermedad de niños, fácilmente podía volverse mucho peor y llevar a complicaciones. Para ella, fácilmente podía ser…

"Está bien…" Eventualmente respiró, aún luciendo pensante a pesar de haber empezado la frase. "Yo… no debería de ser mucho problema para ella superarlo, pero para ti…" Shinji tragó saliva, nerviosamente frotando su frente. De repente la miró directo a los ojos. Y ciertamente a ella no le gustó esa mirada. "Probablemente sea para lo mejor si hacemos todo para asegurarnos que no te infectes en primer lugar".


Asegurarse de que no se infecte. Había odiado el sonido de esa idea inmediatamente, porque había sabido lo que quería decir eso antes de que él fuera capaz de hacerlo.

Aislamiento.

Había sido separada de Aki durante todo el tiempo que duró la enfermedad de la niña. Separada de su pequeño rayo de Sol por días cuando ella la necesitaba más que nunca.

El adiós temporal había sido más desgarrador que lo de para siempre. Aki ya había empezado a llorar antes de que fuera capaz de explicar las razones a su hija ansiosa y toda la esperanza de hacer a Aki entender la situación fue en vano. Shinji había tenido que sostener a la niña, incapaz de tranquilizarla ya que ella trató desesperadamente de ir con su madre, queriendo nada más que ser tomada en sus brazos. Nunca se había sentido tan difícil para Asuka no acceder. Muchas lágrimas fueron derramadas esa noche, demasiadas. Tal vez hubiera sido mejor si simplemente la hubiera evitado sin anunciarlo.

Realmente tenía sus dudas de que esto valiera la pena. Los farmacéuticos no eran precisamente de lo mejor años después del Segundo Impacto, pero las probabilidades aún eran altas de que Gehirn/NERV se hubiera encargado de que sus pilotos candidatos no sufrieran por una simple enfermedad infantil. Y era más que seguro que dondequiera que Aki hubiera cogido el virus ella lo hubiera contraído también hacía mucho. Después de todo, había pasado un montón de tiempo con su hija durante el tiempo de incubación. E incluso si ciertamente ella no estaba infectada por pura suerte, unos pocos segundos con su hija no la matarían enseguida.

¿Pero y después de esos pocos segundos? Tenía que admitirlo, tenía poca fe en su fuerza para otra separación. Viendo los pequeños brazos estirados hacia ella sin poder ser capaz de abrazar a la niña; los grandes, llorosos ojos llenos de miedo y abandono sin ser capaz de alejar esas preocupaciones, se sintió increíblemente egoísta, pero no podía soportar semejante escena desgarradora otra vez.

Pero esto tampoco era mucho mejor. Estaba demasiada preocupada para trabajar, sus intentos por sacarse eso de la cabeza nunca tenían éxito más que unos poco minutos. Así que se paró en el pasillo, al lado de la puerta de Aki, reducida a escuchar los intentos de su esposo por alegrar a la niña enferma.

"¿Quieres que toque tu canción feliz?" lo oyó preguntarle. Ya era hora de acostarse para ahora, la canción supuestamente una de cuna.

No hubo respuesta vocal, pero hubo un débil susurro el cual Asuka figuró era el movimiento de la cabeza de Aki contra la almohada.

"¿No?" Shinji sonó exageradamente decepcionado. "Incluso tengo el cello. ¿Quieres que toque algo más?"

"¡Zólo quiero a Mama!" el quejido cansado de Aki le hizo a Asuka dar una mueca de dolor. Era agridulce escuchar a su hija extrañarla de la misma manera, pero dolía mucho más el tener que negarle ese deseo.

"Aki…" Shinji suspiró tristemente, notablemente cansado por tener que decirle una y otra vez a través de sus lágrimas que su madre no podía verla por ahora. "Tocaré de todas formas y tú trata de dormir. ¿De acuerdo?"

Empezó a tocar la canción que había compuesto él mismo como un extra para ella cuando no pudo encontrar nada que se pareciera a su pedido de una "feliz" y Aki había estado muy complacida con el resultado. Realmente había logrado una pequeña obra maestra, mucho mejor que cualquier cosa que hubiera podido sacar de páginas de hacía siglos, y rápidamente se volvió un favorito que a menudo se escuchaba en la casa, ya fuera tarareada o tocada en el cello. Hoy sin embargo, no sonó tan "feliz" como siempre, el sombrío tono natural del cello brillando a través mucho más a menudo.

Pero el enfoque de Asuka estaba en otro lado de todos modos. Se esforzó por escuchar los sonidos de su hija, su movimiento, su profunda respiración, el único contacto que tenía. Estando tan atenta con las señales de que Aki se ataba quedando dormida, Asuka falló en darse cuenta de que la melodía había dejado de tocar hasta que la puerta se abrió.

Shinji pareció igualmente sorprendido. "¡Asuka!" susurró enojado al instante. "¿Qué estás haciendo aquí?"

"¿Qué crees que estoy haciendo?" siseó de vuelta calladamente, agitando su mano a la habitación oscura, hacia la cama. "¡Mi bebé está enferma y llamándome!. ¡No puedes esperar que sólo haga mis tareas y ni siquiera la revise!. ¡Ya no puedo soportar esto!"

"Por supuesto que te está llamando. Está enferma y tiene fiebre, así que no es ninguna maravilla que esté un poco irritable. Pero eso no va a cambiar sólo porque estás ahí. Llorará por algo más entonces".

"¡'Algo más' difícilmente se compara con el amor de su madre!. ¡Claro, tal vez sólo llore porque quiere, pero no puedes decirme que no hay algo que ella realmente necesita!"

Él desvió la mirada. "No quiero y no puedo discutir eso", admitió y ella lo tomó como una señal de derrota, moviéndose hacia la habitación de Aki.

"Qué bueno que estamos de acuerdo en es…" Fue interrumpida cuando se brazo se enrolló alrededor de su cintura justo cuando estaba pasando al lado de él, reteniéndola.

"Temo que no", murmuró, mirándola a los ojos. "¿Crees que esto es fácil para mí? Tiene miedo, Asuka. ¡Y me duele verla así cada vez que entró ahí, teniendo que decirle que de momento no puedes entrar!. ¡Sé que está sufriendo y asustada de que tal vez la abandones y no quieras volver a verla otra vez, a pesar de lo que le digo!. ¿Pero cómo crees que se asustará si le dijo que podría matarte estar con ella ahora mismo?"

La bofetada vino demasiado rápido para que cualquiera la evitara. Pero aún si era la primera vez en años que habían sido nada más que juguetonas, Asuka no se arrepintió ni un poco. "Te amo, Shinji", jadeó. "Pero no te atrevas a interponerte entre mi hija y yo".

Shinji, sin embargo, sólo aumentó la presión en su agarre. "Lo siento, Asuka. Puedes golpearme todo lo que quieras, pero no puedo…"

"¿Mama…?"

La suave voz instantáneamente terminó la pelea, aunque Shinji le dio una última mirada de advertencia, antes de dejarla ir y regresar a la habitación, cerrando la puerta detrás de él.

"Hey. ¿Pensé que ya estarías dormida?" Asuka lo oyó preguntar.

Aki sin embargo ignoró la pregunta. "Pensé que oí a Mama…" murmuró.

Shinji digo algo, pero Asuka no puedo entenderlo bien. Se acercó más, poniendo su oreja contra la puerta de madera.

Las siguientes palabras, sin embargo, le atravesaron el corazón.

"¿Mama me odia?"

Sus oídos escucharon los intentos de Shinji de apaciguar a la niña enferma que este no era el caso, pero su mente no lo registró. Sus puños temblaron cuando la cruel acusación hizo eco en su cabeza, tenía problemas para respirar.

No podía soportarlo más. Sin mirar atrás, corrió tan rápido como le fue posible.


"… aún te ama más que nada, pero…"

Shinji no pudo ir más lejos cuando la puerta fue abierta a la fuerza. La figura estaba ensombrecida por la luz detrás de ella del pasillo, pero eso cambió al entrar corriendo.

"¡Mama!" Aki gimoteó alegremente, estirando sus brazos hacia Asuka, ahora poniéndose la rápidamente recuperada máscara facial médica.

"¡Asuka!" Shinji instantáneamente protestó, pero fue silenciado con una rápida mirada que no dejaba duda de que no estaba dispuesta a discutir más su decisión.

"¡Mama!" Aki repitió, antes de que su rostro se tornara acusado. "¿Dónde has estado todo el tiempo?"

"Oh, lo siento", Asuka se disculpo mientras se arrodillaba al lado de la cama, señalando la máscara blanca. "Tengo que usar esto por un rato y tenía miedo de que te rieras de mí por eso". Obviamente mintió, pero era suficiente para una niña enferma de tres años de edad.

"Esa es una razón estúpida", Aki simplemente reprochó frunciendo el ceño.

Acariciando el cabello castaño enredado de su hija, Asuka sonrió detrás de la máscara, mirando de vuelta a su esposo quien aún se veía lejos de estar feliz por su cambio de planes. "Supongo que entonces soy un poco estúpida".


"¡Y siempre me has llamado a 'baka'!" Shinji murmuró mientras sacudía su cabeza, unas cuantas lágrimas brillando en sus ojos.

"Maldita sea, Shinji, todavía no estoy muerta", Asuka gruñó, sintiendo dolor en todo su cuerpo mientras se daba la vuelta en la cama en la que vivido por los últimos dos días. "¡Tranquilízate?. ¿Y si Aki te ve así?"

Sí, él había tenido razón. Sí, se había infectado. Sí, sentía que se estaba quemando.

Pero no se arrepentía, para nada. Esto era mucho mejor que perder la confianza y el amor de Aki.

Sin embargo, no podía negar un cierto temor en que él también tuviera razón acerca de la severidad de su condición. No era grande, aunque se sentía peor que nunca. Pero el pensamiento de dejarlo a él… y ella… detrás estaba plagando su consciencia. ¿Qué madre sería al forzar a su hija a crecer sin ella? Igual que las de ellos…

"¿Mama?"

Ambas de sus vistas sobresaltadas fueron a la puerta, desde donde la tímida llamada había venido. Aki aún estaba vistiendo sus pijamas rosas, Kiko sostenida en ambos brazos.

"Hey", Shinji se movió para interceptarla, "ya deberías de estar en la cama".

"¡Pero estoy bien otra vez!" Aki se quejó, y aún cuando ciertamente se había puesto mucho mejor, su voz aún la contradecía. Sus ojos también, rápidamente se suavizaron de nuevo al ir de su padre hacia la cama. "Y quería ver a Mama…"

"Aki…"

"Déjala", Asuka lo interrumpió tan tajante como su dolor de cabeza se lo permitió. "Por unos cuantos minutos".

Shinji visiblemente no estaba de acuerdo, pero asintió a regañadientes y Aki caminó los pocos pasos hacia la cama.

Asuka se forzó a sonreír. "Hola, Schätzchen".

"Hola", murmuró débilmente, su vista desviada mientras jalaba nerviosamente el cabello de la muñeca. "¿C-cómo estás Mama?"

"No es tan malo", la pelirroja mintió, pero se dio cuenta que no había sido muy convincente. "¿Qué hay de ti?"

Aki no respondió. Aún estaba mirando fijamente al suelo, su labio inferior empezando a temblar. "¿Es… es esto mi culpa?"

"Oh…" Asuka estaba a punto de ello al ver a su hija tan llena de culpa. Usando su fuerza restante, se movió hacia el borde de la cama, y lanzó sus brazos alrededor del tembloroso cuerpo. "Oh, Aki…"

"No. No, no es tu culpa. En dado caso, es…" Se detuvo, volviendo a pensar sus palabras. Echarse la culpa a sí misma tal vez fuera más noble y verdadero, pero podría llevar a malentendido que sólo incrementaría la carga sobre los hombros de la niña si algo pasaba del todo. "No es la culpa de nadie. No te preocupes, estaré bien pronto, igual que tú".

Pero a pesar de sus palabras tranquilizadoras, las lágrimas de Aki fluían libremente ahora, sollozos entrecortando su voz, "Amo, Mama".

El corazón de Asuka dio un vuelco ante esas palabras y su sonrisa ya no era forzada a través del dolor. Incluso se ensanchó.

No era la primera vez que Aki las decía, había murmurado su primer "Ta ama" tan pronto comenzó a hablar. Pero Asuka podía decir que esta era la primera vez que lo decía sin repetir una frase que a menudo oía de sus padres. Esta vez, Asuka supo, lo quería decir con todo su corazón.

"Ich liebe dich auch, mein Schatz", susurró como respuesta, besando el cabello café de su hija en el fuerte abrazo. "Te amo tanto".

La sostuvo hasta que Aki se calmó para solamente sollozar un poco. "¡Me… mejórate pronto!" la niña de tres años medio rogó, medio demandó.

Viniendo de una lagrimosa niña, le pareció bastante divertido y Asuka ni siquiera trató de suprimir la risa. "Haré lo que pueda. ¿Está bien?"

Aki asintió, secando la humedad en sus mejillas con el dorso de su mano derecha.

"Aki", Shinji trajo la atención de vuelta a él, "Mama realmente necesita su descanso ahora. Y tú también".

De nuevo asintió, pero se dio la vuelta hacia su madre otra vez. Sin palabras, alzó su muñeca con ambos brazos.

"¿Quieres que me quede con Kiko?" Asuka inquirió confundida. Desde que lo había recuperado de ella, Aki básicamente nunca se había separado del juguete.

Pero una vez más, asintió, aunque de forma tímida. "Ella puede vigilarte cuando yo no pueda".

Sonriendo ampliamente, Asuka tomó a Kiko. "Gracias", dijo, dándole a la niña otro beso. "Ahora vuelve a la cama¿Sí¿O quieres que me mejore yo primero?"

Aki sonrió débilmente, pero no dijo nada. Obedientemente, arrastró los pies hacia la puerta, pero no se fue sin darse la vuelta otra vez para agitar la mano en un breve adiós y recibir la apropiada respuesta de sus padres.

Asuka siguió mirándola por un rato aún cuando hacía mucho que había cerrado la puerta tras ella. Eventualmente, su vista se movió a la muñeca de cabello rojo en sus brazos.

"¿Ves?" murmuró a su esposo, pasando sus dedos por entre los mechones rojos de la más valiosa propiedad de su hija. "No podría estar más lejos de estar muerta".


"¡No quierooo!" Aki gimoteó, brincando al otro extremo del agarre de Shinji.

"Bueno, quieras o no, vas a tomar un baño", dijo tranquilamente.

"¡Pero no puedo!. ¡Todavía estoy enferma!"

"Has estado perfectamente bien por una semana", no aceptó su excusa. "Incluso Mama hace mucho que se curó".

Sostuvo su mano en el agua que fluía en la bañera, aún cuando sabía que no tenía mucho sentido. Su pequeña granuja tenía la asombrosa habilidad de alguna manera notar cuando la temperatura no era la correcta aún por un simple grado.

Y por supuesto, apenas la sumergía en el agua, instantáneamente ella gritaba y pateaba cuando sus pies apenas tocaban la superficie. "¡Muy caliente!. ¡Muy caliente!"

Shinji giró sus ojos, levemente moviendo la manija del grifo hacia "frío" con su codo, para que Aki finalmente se dejara meter en el agua.

"Ya no tienes que hacer eso de todas formas…" Aki gruñó poniendo mala cara, alejando algo de la espuma. "Puedo meterme a la bañera por mí misma".

"¿Ah sí?" Shinji le sonrió mientras tomaba el jabón y la esponja en lo que ella empezaba a jugar en el baño al cual le había declarado su odio eterno hacía sólo momentos antes.

"¡Sí, soy lo bastante grande para eso!"

"Bueno, eso es genial por ti", dio una risa ahogada, alborotando la mata castaña del cabello de Aki. La niña disgustada protestó como siempre había hecho cuando él hacía eso con un fuerte grito, agitando sus brazos en el agua.

Sonriendo, recordó la primera vez que había usado esas familiares palabras. No se dio cuenta de su origen sino más tarde, luego de que Aki hubiera salido hacía mucho de la habitación para ir a jugar otra vez y él ya se había sentado en su escritorio, repleto de sus libros. Vinieron simplemente de forma natural con su orgullo cada vez que ella venía corriendo hacia él, llamando su atención con un excitado "¡Papa!. ¡Mira!" para enseñar algo nuevo que había encontrado o hecho, un dibujo que salía especialmente bien a sus ojos o si aprendía algo que sorprendía por completo a la niña de tres años de edad.

"El problema es solamente que temo que ya no estarás muy limpia cuando decidamos dejarte encargarte de eso sola", explicó mientras empezaba a tallarla.

Aki frunció el ceño otra vez, pero al menos no trató de luchar con él. "¿Por qué tengo que bañarme de todas formas?"

Shinji rió, siempre había preguntado esto en un punto u otro. Pero a diferencia de la mayor parte del tiempo, ahora tenía una mejor respuesta que "Porque tienes que hacerlo".

"Tú", enfatizó, frotando la esponja contra su pequeña nariz, "tienes que estar limpia, porque mañana vamos a hacer una visita especial".


Era una vista bastante inusual para sus padres ver a Aki tan tímida. La usualmente tan energética niña ahora se escondía detrás de su madre, aferrándose asustada a su falda con su mano libre mientras que la otra sostenía su siempre presente muñeca cerca de ella.

"¿Qué pasa, Aki?" Shinji le preguntó a su hija, consternado, quien apenas y se atrevía a mirar por el miedo.

"¿Qué es todo esto?" respondió tímidamente, apenas audible.

Asuka extendido su mano a su espalda para tocar tranquilizadoramente la cabeza de la niña con su mano. "Este es el lugar donde toda gente de la que te hemos hablado se ha ido", explicó, dándole una conciliadora sonrisa por encima de su hombro. "Ya has estado aquí¿No te acuerdas?"

La niña sacudió su cabeza. Mientras las lágrimas empezaban a formarse en sus ojos, sus padres intercambiaron una mirada triste.

"No… no tienes que ir, si no quieres", Shinji trató de calmarla, habiéndose puesto en sus rodillas para estar al mismo nivel que Aki. "Pero te juro que no hay nada que debas temer".

La niña se mordió el labio inferior, insegura de tomar esa oferta de escape o de confiar en las palabras de sus padres.

"Hey", Asuka suavemente llamó para recuperar su atención, estirando su mano. "Sabes que estaré ahí, sin importar qué".

Titubeando, Aki tomó la mano presentada en la suya, apretando el agarrón instantáneamente al sentir la calidez de su madre.

"¿Está bien ir entonces?" Asuka preguntó y obtuvo un tímido asentimiento en respuesta.

Mientras se dirigían por la playa hacia el mar rojo, pudo sentir la pequeña mano apretándose alrededor de sus dedos tan a menudo como Aki observaba los escalofriantes alrededores. Probablemente era un poco de más para alguien de su edad después de todo, pero dado que ella había sido tan despreocupada a pesar de todo esto la última vez que habían estado ahí, no habían esperado este súbito cambio de actitud.

"¿Qué son?" la voz casi susurrada de su hija la alcanzó. Siguiendo los ojos de Aki, vio las estatuas crucificadas que una vez habían sido dos EVAS de Producción en Masa.

"Ellos… me lastimaron una vez…" le dijo un poco demasiada de verdad, sin darse cuenta de su mala elección de palabras hasta que sintió a Aki pegarse a sí misma gimoteando contra ella, lejos del monstruo. "No te preocupes", rápidamente añadió. "Ya no hacen nada".

Sollozando, Aki se relajó un poco, pero hizo una mueca de susto una vez más al distinguir la forma de la "colina" blanca en el horizonte. Pero ya no sonó tan asustada como antes; curiosidad y tal vez compasión por la triste sonrisa gigante aparentemente tomando el control al girar su cabeza de lado. "¿Quién es ella?"

"Ella… ella era una amiga…" Shinji le respondió, la melancolía inconfundible en su voz mientras miraba fijamente al mar.

"¿Una amiga…?" Aki repitió preguntándose. "¿Dónde están todas las personas así?"

Los ojos de sus padres se encontraron en confusión como hacían a menudo en esperanza de que el otro hubiera entendido lo que quería decir. Pero muy a menudo, preguntar era la única posibilidad de descubrir qué pasaba por la mente de la pequeña. "¿Así cómo?"

"¡Tan grande!"

Con una leve risa ahogada de los dos mayores, la atmósfera pareció haberse convertido completamente por esa pregunta inocente de la asombrada niña.

"No", Shinji le dijo sonriendo, "ella era bastante… excepcional".


"¡Hola! Mama y Papa me dijeron que hablara contigo, pero no estoy segura de qué", la niña se rascó su cabello café. "Uhm… bueno. ¡Soy Aki y esta es Kiko!. ¡Es mi favorita, porque tiene cabello rojo justo como Mama y también un vestido rojo!. ¡Y realmente amo a Mama, y a Papa también!"

"A menudo dicen que también me habrías gustado y tú a mí¿Así que por qué te fuiste? Mama y Papa no me lo dirán. A menudo se ven tristes cuando hablan de ti. No me gusta cuando están tristes. Así que no sé si me hubieras gustado, porque los pones tristes". Aki frunció el ceño ante el mar rojo. "Pero Papa dijo que no era tu culpa y están tristes porque les agradabas tanto que ahora te extrañan. ¡Así que tal vez me hubieras gustado después de todo!"

"Bueno, uhm…" Miró atrás a donde Mama y Papa estaban sentados sonriendo en la arena, su Papa asintiéndole. Dándose la vuelta al mar una vez más, agitó la mano en señal de despedida. "¡Adiós entonces; nos vemos!"


Se había vuelto bastante tarde cuando finalmente regresaron a casa, la oscuridad de la noche sólo perforada por las luces del carro mientras rodaba los últimos metros en el camino antes de que se detuviera. Asuka paró el motor y dio una última mirada al espejo retrovisor. Aki naturalmente aún estaba sentada a salvo en el asiento para niños, sosteniendo a Kiko contra su pecho.

La niña se había quedado inusualmente callada hacía rato, pero Asuka lo atribuía al cansancio. Ya pasaba mucho de la hora de acostarse, y a cada rato se había preguntado si la niña había caído en la tentación de dormir. Sin embargo todavía se veía bastante despierta por ahora.

Shinji ya se había quitado el cinturón de seguridad y salido, moviéndose a la puerta trasera de su lado para sacar a Aki. Asuka acababa de salir cuando oyó el murmullo en voz baja del otro lado mientras él alzaba a la niña en sus brazos.

"¿Papa?. ¿Qué es un amigo?"

"¿Un amigo…?" Juzgando por su voz, estaba tan sorprendido por la pregunta de Aki como Asuka misma. Estaba en una edad en l que haría muchas preguntas al parecer de la nada, y no siempre eran fáciles de responder. Pero esta ciertamente era diferente de "¿Por qué el cielo es azul?"

"Bueno…" Shinji empezó su intento por explicar, sin duda de que su cerebro estaba trabajando a todo vapor. "Un amigo es alguien quien… juega contigo y… uhm… puede hablar acerca de todo, que está ahí para ti…"

"¿Entonces Mama y tú son mis amigos?" Aki cansadamente preguntó más allá, apenas audible desde la posición de su madre.

"Eh, no… no realmente…" Shinji medio suspiró, medio gruñó. "Un amigo es usualmente alguien que no está en tu familia".

"¿Entonces no puedo tener a ningún amigo?"

El silencio cayó sobre ellos como una cortina sofocante.

Asuka no se movió para intervenir, no sólo por el acuerdo que habían hecho de que ninguno debería interrumpir cuando el otro explicaba algo a Aki para prevenir que ella favoreciera a uno de ser más listo. De hecho lo vio a través de las ventanas del auto, dándole a ella una mirada suplicante. ¿Pero cómo ayudarlo cuando ella misma no podía pensar en ninguna palabra?

"¿Papa?" Aki esperó por una respuesta.

"Mira, no es tan malo, Mama y yo nunca tuvimos…" detuvo lo que estúpidamente había balbuceado, tomando una respiración para calmarse. "Veremos… veremos qué podemos hacer para encontrarte un amigo¿Está bien?" Pero realmente ya es hora de irse a la cama ahora".

Aki por fortuna no protestó ante su escapatoria, frotando sus cansados ojos con su brazo mientras su padre la cargaba dentro de la casa.

Asuka no los siguió inmediatamente. Su vista fue a la oscura ciudad detrás de ella.

No estaba segura de si fue el día completo, visitar el mar de LCL, o sólo la pregunta inocente de Aki lo que había golpeado un punto mucho más delicado de lo que la pequeña niña pudo anticipar, pero, por primera vez en años, tenía esa incómoda sensación ante la falta de luces…


Notas del autor: Bueno… No fueron once meses. ¿Verdad?

Realmente, me distraje aquí y allá con esto y aquello. Este capítulo fue todo menos de ayuda con el bloque de escritor; de hecho, fue más que a menudo la razón por ello. El mismo contenido del episodio, mucho más incluso que "Amar" y "Dar a luz" ya que pasan varios años y la dificultad para "conectarlos", llevó a la falta de un único hilo guía a través del capítulo, lo cual a veces hacía difícil continuar. Uno de mis prelectores también comentó que era el capítulo más lento debido a esto, pero espero no sea tan malo. Es, después de todo, "sólo" acerca de Aki creciendo, o en otras palabras: Extractos de la vida "normal" de una joven familia Post-Impacto.

Además, la vida diaria no siempre es tan excitante, pero realmente no quise sacar ninguna escena (como el prelector sugirió) para ganar un mejor ritmo, ya que, al menos en mis ojos, todas ellas tienen un propósito, aún si es por balance no aparentes hasta capítulos posteriores. De hecho, referirse únicamente a estos extractos ya fue otro problema. Tenía muchas ideas, pero la mayoría de ellas eran simplemente muy pequeñas o realmente no habrían hecho mucho por el capítulo/fic para valer una escena entera. Cumpleaños, comidas, entrenamientos de bacinica, los "Ya vine" de Aki, la composición de Shinji y otras fueron fragmentos o fusiones con otras para colocarlas en al menos parcialmente contextos interesantes.

La función más importante de este capítulo es sin discusión darles a ustedes una idea apropiada de Aki. Aunque yo la conozco perfectamente bien, caracterizar el mismo centro de este fic (ya que todo más o menos gira alrededor de ella) en un único capítulo ciertamente me estaba dado problemas. Tenía que ser lo bastante linda y adorable para hacer creíble que alguien como Asuka la viera como la cosa más importante en su vida (sin depender completamente en "¡Duh¡Ella es su madre!"), pero también ser irritable y quejumbrosa y un poco latosa a veces para hacerla creíble en general. Espero más o menos haber tenido éxito ni para hacerla ver como una perfecta angelita ni como una mocosa malcriada, sino como una niña bastante normal.

Más o menos eso espero. Dado que realmente no tengo un modelo de rol cerca de mí (además de la hija de 18 meses de edad de mis amigos o mi hermana que me visitó hace poco este mes), estaba perdido a veces en su desarrollo en algunos puntos, lo cual ya era razón por la que subí su edad final de tres a "casi cuatro" años. Y el resto, puedo culparla por ser hija de su madre. :P

Notas varias:

- Realmente quería tener la escena del terremoto. No porque esa pequeña escena es muy importante para el fic. De hecho esa es la misma razón. Siempre me pareció raro que los fanfics, pero también en Animes y Mangas ya que estamos en el asunto, rara vez mencionan un fenómeno natural tan común en Japón, a menos que juegue un rol muy grande en la trama.

- Dornröschen en realidad no termina con "… und wenn sie nicht gestorben sind..." en la versión clásica Grima. Pero es la frase que generalmente se percibe como línea final en los cuento de hadas alemanes.

- La canción que Aki canta en el viaje a las aguas termales es "Alle Meine Entchen", una canción infantil alemana bastante común, aunque igual que su "Japonés" en ese momento, no es muy fluida con el texto.

- La historia que Shinji cuenta… Mientras que la "necesitaba" dentro, no estoy seguro de si salió muy bien. Por un lado parece muy simplificada, pero en el otro tal vez sea más complicada para ser una historia de buenas noches. Pero otra vez, tal vez esté mal mirarla con los ojos de un eva fan, y por supuesto, no hay nada que pruebe que Shinji sea bueno contando cuentos de todos modos. XD

- Sí, me golpeo a mí mismo con lo del "vocabulario limitado".

- La crisis del sarampión de hecho se suponía que fuera un ejemplo que Shinji usara en el flashback en "El 15°" cuando le dice a Misado acerca de la profunda conexión de Asuka con su hija. Ya no estoy completamente seguro de por qué lo dejé fuera. Creo que tenía algo que ver conmigo no queriendo contarlo do veces, cuando una versión detallada sería suficiente. Pero tal vez re-añada eso.

- Encuentren las referencias del doujin. Hay dos hasta donde recuerdo.

- Esta no es la versión final del capítulo. Lo terminé hace poco menos de una semana y lo quería sacar hoy, así que no todos los prelectores tuvieron tiempo para regresármelo. Eric Blair, William T. Martin y Dan01, sin embargo, lo lograron de alguna manera. Muchas gracias, chicos.

- Debido a eso, esto probablemente no marque el inicio de una publicación mensual para los capítulos restantes, como tenía planeado. Pero pueden estar tranquilos, no pasará mucho tiempo.


Traducido al español el 15 de Septiembre del 2007

Notas del traductor: vaya, ha pasado mucho tiempo desde el último capítulo de esta historia, el cual concido con Jimmy, se siente un poco de "relleno" pero supongo que jugará un papel vital al momento de relacionarse con capítulos posteriores.

Algunas de las expresiones de Aki fueron difíciles de entender, pero lo de "Mama" y "Papa" no es que me haya comido los acentos, después de todo, así se dice en alemán, así que supongo que esa era la idea, digo, la versión original no mencionaba "Mom" o "Dad"...

Gracias a Theblacksun y a BurningFlower por fungir como prelectores de este capítulo tan largo pero que disfruté bastante en traducir, aunque la verdad estoy más interesado en los posteriores referentes a los Ángeles.

Y ahora... desvaríos... no muchos. Hablando de juegos de PS2, SRW OG'S es genial, si tienen la oportunidad, consíganlo, no se arrepentirán. Muero por el lanzamiento de OG Gaiden. Lo mismo puedo decir del increíble A.C.E. 3 donde, como era de esperarse, algunos mechas son barbaridades tremendas (Freedom, Wing Zero Custom). En cuanto a Animes de esta última temporada... Higurashi Kai es de lo mejor, junto con Lucky Star y Gurren Laggan y ni que decir del épico final de temporada de Code Geass. Sin embargo, si leen esto, es más que probable que estén interesados en el Rebuild de Evangelion... meh, han choteado tanto el anime que no me interesará tanto sino hasta ver el final "coherente" que se supone van a ofrecer en vez del malísimo que fue el de End of Evangelion.

klasnic: veamos que opinas de este capítulo y la traducción.

Darklight ultimate.: pues aquí tienes el siguiente capítulo compañero, esperemos sea de tu agrado.

Sherihilde: este fic no es mío, me limito a traducirlo por el deseo propio de compartilo con la comunidad de habla hispana, pero después de casi un año, aquí sigue.

Bueno, en fin, como de costumbre con los semestres de la universidad, son algo duros, especialmente este por ser tan corto y tener un horario pésimo. En cuanto a la traducción de los siguientes capítulos de este fic... reclamen a Jimmy si quieren que salgan más pronto, pues lo más probable es que mi solicitud de intercambio a la UBC de Canadá se cumpla y me esté una temporada allá desde el próximo enero, inhabilitándome para cualquier tipo de escritura y/o traducción.

Hasta la próxima.