Capítulo 8: ¿Por qué?

Hermione entró corriendo al Gran Comedor de nuevo y buscó a Matt con la mirada desesperadamente. Había tanta gente, la música sonaba tan fuerte y las luces la cegaban tanto que se sintió mareada de nuevo.

- Hermione- una mano la detuvo. Volteó y se encontró cara a cara con Allison. Un sentimiento de culpabilidad la invadió.- ¿dónde está Ron?

- Se quedó en los terrenos- la voz le temblaba- se sentía un poco mareado...

- Ya.- acotó la joven morena. Sus ojos se clavaban en los color miel de la castaña.

- Creo que está en la orilla del lago, junto a un gran pedrusco.- excplicó Hermione intentando no aparentar nerviosismo.

- De acuerdo- respondió secamente Allison dirigiéndose hacia el hall, para después salir a los terrenos.

Hermione siguió su camino. A lo mejor Matt está en la zona de las bebidas, pensó. Efectivamente, allí charlaba con Terry Boot y dos amigos más.

- Matt- lo llamó tirándole de la manga.

- ¡Herm!- exclamó este.- ¿estás mejor?

- Sí...

- Estás palida.

- Estoy bien.

- ¿Pasó algo?- preguntó mirandola detenidamente.

- No- respondió ella, quizás demasiado rápido- todo va bien.

- De acuerdo.- parecía que no le hubiese creido mucho- bueno, tíos- les dijo él a sus amigos- nos vemos luego.

Los otros se despidieron con un ademán y sonrieron pícaramente a Matt. Después miraron a Hermione furtivamente y le guiñaron un ojo.

- Parece que tus amigos han bebido más de la cuenta...- le susurró. Matt rió sonoramente.

- Creo que no han sido los únicos.- replicó con una sonrisa. Hermione se sonrojó, avergonzada.

- ¡Nunca en mi vida había bebido!- gritó medio enfadada- ¡y encima, cuando lo hago, me pilla todo el colegio!

- No te avergüences- le dijo el joven mientras sentaban en las escaleras del primer piso- las fiestas están para eso. Para beber y ahogar las penas.

Hermione suspiró cansada. Y que lo digas, pensó.

- Creo que esta noche ha pasado algo que no quieres contarme...- dijo Matt inesperadamente. Hermione se sobresaltó.

- No ha pasado nada, pesado- replicó la castaña mirando al muchacho. Este sonrió. Era realmente guapo. Hermione se preguntó porque narices no podría darse una oportunidad con él. Era buen chico y la trataba bien. Su respuesta pasó por delante suya, aunque Ron no dio signos de haberla visto a ella. Al parecer Allison ya había dado con él y se dirigían juntos hacia la zona de baile. El pelirrojo no tenía muy buena cara.

- Entiendo- Hermione se sobresaltó- estoy cansado y son ya las dos y media, será mejor que vaya a la cama.

- Está bien- respondió Hermione encogiendo los hombros.

A lo lejos, la castaña consiguió ver a Lavender Brown, la cual parecía que no estuviera pasando por su mejor momento. Hermione sintió la rabia crecer poco a poco...

- Matt, buenas noches- le dio dos besos al muchacho, uno por mejilla y añadió- tengo un asunto que aclarar antes de ir a mi sala común.

- Está bien, nos vemos.

Hermione caminó con paso firme hasta donde se encontraba la ex-novia de su amigo pelirrojo.

- ¡A ti te quería yo pillar!- le gritó estampando a Lavender contra la pared de piedra del vestíbulo.- ¡eres una arpía!

- No se de que me hablas, mi señora- la otra enfatizó las dos últimas palabras y sonrió con maldad.

- ¡Le encargaste a Allison mi misma falda!- gritó- ¡ibamos idénticas!

- No me di cuenta...- rió sonoramente.

- ¡Escuchame!- la zarandeó con brusquedad y Lavender se calló de golpe- ¡y escúchame bien!, no se porque me odias, nunca lo entendí...

- Por la misma razón que tú me odiaste a mi durante un año entero. Yo tenía a Ron para mi sola y tu te morías de celos.

- ¡Ron es mi amigo!

- ¡No lo es!, no cuando te enfadaste con él por salir conmigo. No te picaste igual cuando Harry salió con Chang ni cuando al fin quedó con Ginny Weasley.

- Porque...- no tenía ni las más remota idea de cómo salir de aquella conversación. Ni idea.

- Yo estaba muy celosa de ti.- replicó Lavender en un tono de voz desconocido en ella. Un tono humano, sincero.- estaba celosa porque sabía que aunque yo tuviera a Ron a mi lado no podía evitar que pensara en ti.

Hermione rió, una risa irónica.

- ¿Pensar en mi?

- Vamos, Hermione, lo tienes todo. Eres bastante guapa- Hermione arqueó una ceja. ¿Lavender llamandole guapa?, un coro de angeles cantaban en su cabeza- inteligente y... buena amiga. Yo no lo soy.

- Lavender...

- No dejes pasar más tiempo- la interrumpió- se que tú has conseguido sin darte cuenta lo que yo intenté conseguir dejándome la piel- sonrió- y hasta aquí he llegado, no puedo competir contigo y aunque quisiera competir no podría ganar. Hay veces en las que una ha de aceptar su derrota y retirarse...

- Ron no es un concurso.

- Lo se.- Lavender suspiró- es inútil que tú y yo sigamos intentando jodernos cada vez que nos crucemos por el camino.

Hermione se sintió fatal. Tenía a Lavender metida en una encerrona, haciendo de sirvienta particular... ¿para qué?, ella no tenía la culpa de que Ron estuviera con Allison. Siempre pensó que Lavender intentaba joderla, pero la chica parace ser que hacía tiempo que se habia retirado de la lucha y Hermione no lo supo ver.

- No se que decir, tú eres... eras mi enemiga número uno- dijo la castaña sentándose en el suelo. Lavender se sentó a su lado.

- No te pido que seamos amigas, ni nada parecido. Sería un hipócrita si lo hiciera. Solo te pido que nos dejemos de tonterías de una buena vez.- Hermione la miró y sonrió.

- Tienes razón en todo menos en una cosa.

- No entiendo- replicó la otra.

- Ron es mi amigo, él no siente nada por mi.

- Eso es porque nunca lo viste desde la perspectiva de una chica. Solo lo viste como una amiga, su mejor amiga. El poco tiempo que tuve para conocer a Ron me sirvió para saber que es una persona que no se jugaría nunca a cara o cruz la amistad.

Hermione suspiró y se levantó del suelo viejo de mármol. Lavender no lo hizo.

- Yo llevo siete años de conocer a Ron y te juro que nunca había sacado una conclusión tan buena como la tuya.

- ¿Lo dudabas?, aun sigo siendo Lavender Brown.

Hermione rió y se alisó la falda.

- Gracias por todo, me alegro de que todo se haya solucionado... ¡Ah!, por cierto, quiero que sepas que me retiro de este estrés, ser la Asesora de Moda y Eventos de Hogwarts es un trabajo agotador. Por culpa de esto he tenido algunos problemas...

- Si me dices esto porque piensas que voy a recuperar mi puesto te equivocas. Ser la más popular no siempre es bueno, me he distanciado bastante de Parvati.

- No has sido la única.- Hermione vió a lo lejos como Ginny la miraba con ojos escrutadores, pero volteó rápidamente la cabeza al ser descubierta por la castaña.- Bueno, creo que me voy a la cama, estoy agotada.

Se giró para subir la escalinata pero la voz de Lavender la hizo parar a mitad camino.

- ¿Te tengo que seguir llamando Mi ama?

Hermione rió y respondió- solo si tú quieres.

- Prefiero no hacerlo- agregó la otra con cara de disgusto.

- Entonces todo en orden- finalizó Hermione mientras continuaba su camino y se perdía por uno de los pasillos.

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Hermione no subió directamente a su habitación. Se quedó en la vacía sala común, sentada en su sillón favorito. Pensando. Tenía tantos miedos, tantas ideas y había tantos malentendidos que no sabía por donde empezar.

La guerra, la batalla. Ahí estaba, exponiendolos a todos en un peligro de los que muy pocos saldrían ilesos. Y sus amigos. Ginny, Harry... Harry. Que enorme peso cargaba el chico sobre sus hombros. Ron... Merlín, Ron. Temía tanto por él, temía tanto por todos que no pudo evitar que una lágrima saliera inconscientemente de sus ojos. Aquella noche. Aquel beso. Y las miles de dudas que habían quedado. Dudas, dudas, dudas... las cuales no acababan.

Sintió abrirse el retrato de la Señora Gorda y levantó la vista. Harry y Ginny reían felices. Una felicidad que no se sabía cuanto duraría. Reían, como si mañana fueran a llorar. Disfrutaban como si lo que les quedara de vida pudiera volverse el infierno más abrasador.

Harry fue el primero que se dio cuenta de la presencia de Hermione. Ginny fue la segunda, al ver que Harry callaba miró hacia donde el muchacho posaba la vista. Hermione le dedicó una media sonrisa a su mejor amiga. Harry, al ver la situación, se despidió de la pelirroja con un beso en la mejilla y le dedicó a Hermione una sonrisa y un ademán con la mano antes de subir hacia su habitación.

Ginny se quedó parada. Ambas amigas se miraron. La pequeña Weasley optó al fin por sentarse al lado de su amiga. Permanecieron calladas durante un buen rato y al final fue Ginny la que se decidió a hablar.

- ¿Te encuentras mejor?

- He estado mejor otras veces.

Otro momento de silencio. Ginny se frotaba las manos, como hacía Ron. Hermione sonrió con disimulo y decidió que tenía que empezar por una disculpa.

- Ginny, lo siento mucho...

- No, Hermione- la interrumpió la pelirroja- la que lo siente soy yo. Me pasé... y mucho.

- Todo lo que dijiste era verdad- añadió la castaña con voz queda- me he comportado como una estúpida durante estas semanas y tú te mereces una disculpa.

- Te dejé sola cuando lo que necesitabas era alguien que estuviera contigo. Simplemente me limité a soltar toda mi frustración de golpe y no paré a pensar en el daño que te podía hacer.

- No tienes que decir nada- volvió a insistir Hermione- lo único que me hizo daño es la verdad. Ver la realidad es lo peor que te puede pasar y más cuando, por pretender ser alguien que no eres, dañas a una amiga.

Ginny permanecía callada. Sin decir nada. Solo escuchaba a su amiga.

- Tengo que reconocerte algo.

- ¿El qué?- preguntó la pelirroja mirando por fin a la castaña.

- Todo esto...- suspiró y continuó- todo esto de ser popular, pensaba que así la gente me sobrevaloraría más pero veo que otra vez me he equivocado.

- ¡Hermione, tú vales mucho!- exclamó Ginny frunciendo el ceño.- vales demasiado como para ponerte a ser la copia barata de... yo que se... ¿Lavender Brown?.

- Lo se, hice mal.- respiró profundo y cerró los ojos.- ¡todo esto es tan...!- aclamó frotándose las sienes con las dos manos.

- Se a que te refieres. La guerra... los amigos... la familia...- enumeró la pelirroja.- Pero para superar todo esto debemos permanecer unidos. Hermione, no es el momento más oportuno para comenter estupideces. Harry nos necesita a todos más que nunca... y últimamente cada uno va a su puñetera bola.

La castaña no comentó nada ante esto último. Ginny tenía absolutamente toda la razón. últimamente se habían distanciando demasiado y su amigo no necesitaba eso. Debían (igual ella que Ron) estar ahí, apoyandole. Así que mañana, se tragaría sus sentimientos, se tragaría los sucesos de aquella noche e iría a hablar con Ron el tema.

- Creo que Harry se merece una enorme disculpa- murmuró Hermione bostezando.- estoy agotada...

- Yo también.- respondió Ginny bostezando igualmente. Hermione le había pegado el bostezo.

- ¡No me has contado que tal esta noche!- exclamó Hermione sonriendo.

- ¡Ni tú tampoco!- replicó la pelirroja riendo.

- Mañana...

- Sí, mañana mejor, ¿no?

Pesadamente, ambas se levantaron de los cómodos sillones y, dirigiéndose tambaleantes a su habitación se despidieron con un leve 'buenas noches'.

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A la mañana siguiente, domingo, todo era un absoluto caos. Los alumnos tenían unas ojeras enormes y todo el mundo hablaba sospechosamente en voz baja, asegurando que aquello tenía que ver con la denominada 'resaca'.

Casualmente, aquel domingo había entrenamiento de quiddicht, así que Hermione no vió a sus amigos en toda la mañana. Harry y Ron se había levantado muy temprano y a las once ya estaban entrenando con el resto del equipo. Mientras Hermione desayunaba con tranquilidad, junto con Neville, llegó Ginny con prisas y con pinta desaliñada.

- Buenos días- saludó Hermione mientras comía sus cereales favoritos.

- ¡Lo serán para ti!- exclamó la pelirroja.- ¡Harry me mata, llegó media hora tarde al entrenamiento!.

- Ten, una manzana- le tendió Hermione mientras reía.- No te preocupes, no creo que Harry te regañe demasiado. Es lo bueno de haber estado liada con el capitán.

- Ja, ja- rió la pelirroja con ironía.- no sabía que tus borracheras derivaran al día siguiente en verdaderos espectáculos de humorista.

Esta vez fue Hermione la que tuvo que callarse y mirar con semblante retador a su mejor amiga, la cual le sacó la lengua. Ginny dió cuatro mordiscos a la manzana que Hermione le había alcanzado y mirando su reloj palideció.

- ¡Merlín, treinta y cinco minutos tarde!- gritó. Hermione y Neville y unos cuantos alumnos cercanos cerraron los ojos y se masajearon las sienes.- Lo siento...- susurró ahora más bajo.- me olvidé de la resaca.

- No importa- respondió Neville, con cara de dolor.

- Me tengo que ir, deseadme buen entrenamiento- exclamó mientras corría hacia la salida y se colocaba bien las coderas. Hermione negó con la cabeza y bebió un trago de leche.

Neville removía con lentitud su café con leche y de vez en cuando echaba alguna que otra mirada furtiva hacia la mesa de ravenclaw.

- ¿Pasa algo, Neville?- preguntó la castaña con cautela.

- No, que va.- murmuró evitando el tema.

- Sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad?- insistió Hermione dejando el bol en la mesa y girándose hacia el muchacho.

- Sí, solo que... Hermione, ¿tú entiendes a las chicas?- Hermione rió.

- Te recuerdo que soy una.

- No, no quería decir eso, solo que me gustaría que me dieras un consejo.

Sabía que el consejo tenía que ver con Luna, aunque eso nunca se lo iba a desvelar a Neville, bastante apurado parecía el chico como para encima confesarle que les había pillado besándose en la fiesta de anoche, no.

- ¡Claro!- asintió ella.- dime.

- Que hacer cuando una chica te gusta...- se puso rojo.- y tu piensas que le gustas a ella también, pero no te lo ha admitido al cien por cien.

Eso es justamente lo que le pasaba con Ron. Aquel beso... Pensó que, por una vez, tenía algo en común con Neville.

- No se... Puedes probar a hablar con ella. Que te aclare la situación.- respondió Hermione intentando ser lo más sensata posible.

- Ya...- asintió él.- ¡Eso, haré!- gritó. Luego se puso más rojo todavía- digo... eso haría si me pasara algo así...

- Ahí tienes el consejo.

- Muchas gracias, Hermione.- Neville sonrió como nunca lo había visto sonreír.

- Me tengo que ir...- empezó la chica levantándose.

- ¿Vienes a ver el entrenamiento?- preguntó el chico.- es que no quiero ir solo.

- ¿Por qué no le dices a Luna que te acompañe?, también se la ve sola- opinó la castaña.

- Porque...- empezó el joven- bueno, vale, ahora se lo digo.

- De acuerdo, nos vemos luego.- se despidió Hermione.

Al salir por la puerto se asomó por una esquina y comprovó, con satisfacción, como Neville se acercaba a la muchacha rubia y le preguntaba. Acto seguido, Luna asentía con fervor y Neville le sonreía. Hermione suspiró. Quizás aquello de dar consejos a los demás sobre temas amorosos no estaba tan mal, aunque... ¿quién se los iba a dar a ella?.

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- ¡Vamos, Ron!- gritaba Harry.- ¡no, te he dicho miles de veces que si no te concentras no vamos a ganar!.

- ¡Me estoy concentrando!- gritaba furioso Ron. Tenía ya suficientes cosas en la cabeza como para ponerse a pensar en como iba a parar la quaffle del siguiente partido.

- ¡Diez minutos de descanso!- anunció el moreno. Todo el equipo suspiró y bajaron de sus escobas cuando tocaron el suelo.

Ginny se quedó apartada hablando con Demelza y con Allison. La pelirroja y la novia de su hermano miraron con preocupación el estado de ánimo de Ron.

Ron se dirigió como un torbellino a los vestuarios y se lavó la cara con agua bien fría. Cuando alzó la cabeza para secarse el agua, comprobó que Harry estaba detrás de él con los brazos cruzados.

- No se si te pasa algo, pero si es así, más vale que sea un buen motivo para que pases olímpicamente en los entrenamientos.- dijo Harry con firmeza. Ron se sentó en un banco, apoyando la cabeza en la pared.

- No me pasa nada.- respondió tajante.

- Claro que sí- insistió Harry- y no voy a continuar el entrenamiento hasta que me lo cuentes, mira por donde.

Ron miró furioso a su amigo. No estaba furioso con él, sino con todo. Con todo y con todos. Gruñó y se levantó del banco, para despues pegarle una patada a este. Harry miraba impasible.

- Pienso en ella.- susurró, aunque Harry lo oyó perfectamente.

- Pues si piensas en ella, cuando termine el entrenamiento vas y te pegas el lote, pero no me montes escenitas en el partido, ¿de acuerdo?.

- ¿De quien demonios hablas?- preguntó Ron arqueando una ceja. Pensaba que había quedado clarísimo de quien hablaba.

- Pues de Allison, ¿de quien coño hablabas tú?- interrogó el moreno.

- De Allison no, Harry- respondió sentándose de nuevo.

- ¿Pues de quien?.

- De ella.

- Me ha quedado clarísimo.- respondió Harry con tono sarcástico.

- ¡De Hermione, joder!- exclamó Ron. Harry se quedó en shock. - ¡pienso en ella todo el maldito día!, y desde anoche...

- ¿Discutisteis?- preguntó Harry tranquilamente. Seguro que habría sido una estúpida pelea, como siempre.

- No.

- ¿Y qué, entonces?- preguntó. O él era muy corto o Ron que no se explicaba bien. Más bien era por culpa de Ron.

- Nos besamos- susurró. Harry abrió los ojos y sentó al lado de su amigo. Ron se alborotó el pelo y cerró los ojos.- bueno, yo la besé.

- Joder...- murmuró el moreno sin dar crédito a sus oídos.

- ¡Lo se!- exclamó el pelirrrojo.- ahora no la puedo mirar a la cara, ni creo que ella me mire a mi. Y para postres está Allison... ¡le he puesto los tochos a mi novia!

- ¿Ella te correspondió al beso?- preguntó Harry ya calmado.

- Estuvo unos segundos, sin hacer nada y luego... se separó.

- Estaba seguro que ella sentía algo por ti.- dijo Harry palmeándole la espalda a su amigo en señal de apoyo.

- Y yo, joder.- gruñó Ron- me dijo cosas como: 'no puede ser... no en estas condiciones'. O: 'Estás con Allison' y 'cuando te aclares...'.

- Entonces eso no significa que no sienta nada- dijo Harry- a lo mejor piensa que es el segundo plato y se siente utilizada.

- ¿Desde cuando entiendes a las chicas?- preguntó Ron, una milésima más aliviado, con una media sonrisa.

- Estuve con tu hermana- respondió Harry encogiéndose de hombros- necesito entender a las chicas.

Ambos rieron, entonces Harry preguntó:

- ¿Y Allison?

- ¿Qué con ella?- aludió Ron.

- ¿Vas a cortar?- preguntó el moreno.

- Supongo que será lo mejor- respondió con un suspiró el pelirrojo- pero no se como hacerlo, necesito unos días para pensarlo.

- ¿Vas a decirle a Hermione lo que sientes?- preguntó el chico de la cicatriz codeando a Ron.

- No lo se... creo que primero tenemos que pensar en lo que pasó. Ambos.

- ¿Si salimos vas a intentar jugar bien?- tanteó Harry levantándose del banco.

- Se puede intentar.

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- Hola.- Hermione se asustó al oír susurrar a Matt en su oído. A continuación se sentó a su lado. La chica dejó de escribir y lo miró enfadada.

- ¿Por qué diantres me susurras en el oído?

- Estamos en una biblioteca.- respondió inocentemente el muchacho sonriendo.

- ¡Oh!- exclamó Hermione sonriendo quedamente.- es cierto...

Matt rió un poco más alto, lo que ganó un 'chsss' de la señora Prince.

- ¿Qué haces?- preguntó el chico viendo lo que hacía la castaña.

- Colocar fotos en mi album.

- ¿Es tu album de Hogwarts?- volvió a insistir.

- Se podría decir que sí.- respondió ausente mientras untaba pegamento en una foto de ella y Ron. Cuando la pegó en el album se quedó mirándola surante unos instantes. La foto se movía, mostrando como Ron acercaba su brazo para rodear los hombros de Hermione con confusión, pero al final no llegaba a hacerlo. Ella sonreía pronunciadamente y le daba un fugaz y pequeño beso en la mejilla.

Un ¿qué pasó ayer? de Matt la sacó de sus pensamientos. Borrando la sonrisa que se le había formado al ver la foto.

- Pasó lo que no debió pasar- respondió cabizbaja- por lo menos aun no debió pasar.

- Hermione, no pretendo que me lo cuentes. Solo te voy a decir algo y espero que te sirva. Si quieres algo lucha por ello.

- Lo se... Pero no me veo ahora con fuerzas para pensar en romances cuando, al asomarte a la ventana, ves que hay una guerra en tus narices y piensas que muy poca gente saldrá ilesa de ella.

- Yo también pienso en ello.- se sinceró Matt.- no te estoy pidiendo que inicies una relación. Solo te aconsejo que digas lo que sientes y lo que tenga que surgir surgirá. Si esa persona de verdad siente algo muy fuerte por ti no te dejará marchar y esperará por ti una guerra o incluso dos.- Matt sabía de sobra que todo aquello iba por ese tal Ronald.

- Eso que has dicho es precioso- alagó Hermione sonriéndole ampliamente.- pero... no es tan fácil decir algo con lo que has estado pensando más de tres años.

- Pues tómate tu tiempo.

- Creo que eso haré- acotó la chica frunciendo el ceño.- gracias de nuevo.

- No hay de que.- Matt se levantó de la silla- tengo que irme, he quedado.

- ¿Con una chica?- preguntó juguetonamente Hermione.

- No, con Slughorn, pero podríamos llamarlo una cita.- ella rió y el 'chsss' de la señora Prince fue esta vez más alto.

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Hermione había ido a buscar a Ginny a los vestuarios de chicas del campo de quidditch. Pero también tenía algo en mente.

- ¿Qué haces aquí?- preguntó la pelirroja estrañada mientras se ponía una camiseta particular de manga larga.

- Venir a buscarte.

- Nunca vienes a buscarme.- rió Ginny peinándose su pelo rojo con un cepillo- y ha pasado media hora desde que sirvieron la comida... ¿vas a decirme a que has venido realmente?

- A buscarte a ti y a Ron- susurró mirando de nuevo todo el vestuario.

- ¿Por qué hablas tan bajo?

- Allison.- respondió nuevamente en susurro.

- Ella y Demelza salieron de aquí hace un cuarto de hora, estamos solas.

- En ese caso...- volvió a elevar la voz- ¿dónde están Harry y Ron?

- ¿No buscabas a Ron?- preguntó con picardía Ginny cerrando su neceser.

- Harry, Ron. Ron, Harry. ¿Qué más da?, ¡donde está uno está el otro!- exclamó Hermione de los nervios.

- Están en los vestuarios de al lado. Pero ten cuidado, igual acaban de salir de la ducha y los ves en...

- ¡Ginny!- gritó Hermione. La pelirroja rió socarronamente.

- Vamos, te acompaño.

Ambas salieron de ese vestuario y llamaron a la puerta del de los chicos. Se oyeron murmullos y Ron abrió la puerta. Solo con una toalla en la cintura. Cuando las vió se puso notablemente rojo y cerró con un portazo.

- ¡Vamos, hermanito!- exclamó impacientemente Ginny.

Ron volvió a abrir la puerta. Esta vez con pantalones vaqueros y camiseta de manga larga. Su pelo rojo chorreaba.

- ¿Qué quieres, Ginevra?- preguntó de malas pulgas. Evitaba mirar a Hermione ante todo.

- ¿Yo, de ti?, nada, no te emociones- respondió con maestreza de ironía la pelirroja.- Es Hermione la que quiere hablar contigo.

En ese momento Ron miró a la susodicha y está le mantuvo la mirada.

- Esta bien.- El pelirrojo salió de los vestuarios con lentitud.- ¿qué pasa?

- Vale, vale, como veo que sobro me voy.

- ¡Espera Ginny!- gritó Harry saliendo como un torbellino del vestuario.- te acompaño a comer.

- Gracias, Harry- sonrió Ginny recortando el paso para que Harry pudiese alcanzarla.

Ron empezó a andar también, sentando en un árbol alejado de los demás. Hermione lo siguió, pero no se sentó a su lado.

- ¿Qué pasa?- volvió a preguntar Ron. Hermione sabía que se refería al porque no se había sentado a su lado. Pero prefirió llevar el tema a otra parte. No era el momento, no sentía las fuerzas para hablar con Ron de la noche anterior.

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- Harry...- susurraba una joven pelirroja que estaba siendo aprisionada a la estatua de Morgan, el travieso del cuarto piso.

Harry ya hacía al menos cinco minutos que abatallaba sin pudor el blanquecino cuello de Ginny Weasley, pero a ella no le importaba lo más mínimo. Al contrario, se dejaba hacer.

- Harry- volvió a suspirar ella intentando controlar un gemido que no tardaría en escapara de sus finos labios.- Merlín... nos van a oír.

- No- respondió el moreno ahogadamente besándola, capturando el labio inferior de la chica.

- ¡Harry!- exclamó cuando este bajó su mano desde la cintura de Ginny hasta el muslo, protegido por la gruesa textura de los baqueros.- espera...- lo separó un poco.

- ¿Qué pasa?- preguntó confundido.

- Te quiero- murmuró Ginny sonriéndole dulcemente.- te quiero muchísimo, Harry.

Él la abrazó con fuerza, con la suficiente para que ella se sintiera, protegida, segura... Porque sabía, sabía perfectamente que aquella pelirroja escasearía de aquel calor cuando él tuviese que ir por Voldemort.

- Yo también te quiero- respondió Harry besándole y acariciándole el pelo.

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- Nada, no pasa nada- respondió Hermione temblando inconscientemente ante aquella mirada. Aquella mirada que desde aquella noche no deseaba encontrarse de nuevo.

- ¿Entonces?- preguntó el pelirrojo medio sonriendo. La castaña pensó que no sería mala idea sentarse, pero se contuvo de nuevo.

- Vengo a hablarte de Harry- dijo ella evitando mirarle.

- ¿Qué con él?

Hermione bufó, exasperada.- Lo hemos dejado mucho de lado últimamente.

- Honestamente, no te entiendo.- Merlín, pensó Hermione al ver como una gota de agua bajaba por la naríz de Ron, perdiéndose en la abertura de su boca.

- ¡Lo hemos dejado mucho de lado te digo!- exclamó volviendo a desviar la mirada.- Yo pasé de él por el tema de la fiesta y la organización y todo eso... Y tú también, desde que sales con Allison.

A Hermione le pareció oír un leve risa. Pero prefirió no mirar, era lo mejor.

- ¿Por qué lo haces?- preguntó Ron. Ahora si que lo miró.

- ¿Qué hago?- exclamó ella de malas pulgas. Por ser tan endemoniadamente atractivo, pensó.

- Estar a la defensiva.- respondió él clavandole la mirada.

- No estoy a la defensiva, Ronald.

- ¿Ves?- exclamó Ron riendo.- solo me llamas Ronald cuando estás a la defensiva. Y ahora estás a la defensiva.

- Piensa lo que quieras. El punto es Harry. Necesita nuestro apoyo.- habló Hermione conteniéndose las ganas de gritarle a aquel chico que no se enteraba de lo que realmente sucedía.

- Ya, Harry.

- ¡Sí, Harry!- gritó de nuevo, obsequiándole con una mirada retadora.- ¿Acaso insisnuas algo?

Cierra la boquita, Hermione, linda. Pensó ella perdiendo la paciencia.

- Te creería si me miraras a la cara.

- Te estoy mirando a la cara.- replicó ella.

- ¿Desde cuando te intimido?- preguntó él sonriendo. Borra ya la condenada sonrisa, Ronald Weasley.

- No me intimidas. ¿Tendrías que hacerlo, acaso?

- No se, eso lo deberías saber tú.- respondió Ron cambiando de posición. Se recostó en el tronco del árbol, con las piernas estiradas y los brazos detrás de su cabeza. Marcando pecho.

Quizás si me intimidas, solo un poco. Pensó Hermione mordiéndose el labio inferior.

- Eres un arrogante.

- Un insulto nuevo- exclamó extrañado el muchacho riéndose- ahora resulta que no soy solo subnormal si no que soy, además, un arrogante.

- Yo no te he llamado subnormal.- protestó ella bufando.

- No, es cierto. Pero arrogante, sí. Me gustaría, si puede ser, que me dijeras en que te basas para alegar tal cosa.

No me baso en nada. Eres arrogante y punto y final, Ronald Weasley. Te odio, te adoro... me muero por volver a besarte y esta vez no me quedaré quieta. Te lo juro... Pero no lo haré, no te besaré por ser un puto arrogante que va de seductor y luego te deja con la miel en los labios. Un maldito arrogante que levanta pasiones y que ha crecido. Un arrogante que ante todo ha crecido... demasiado.

- No me baso en nada.- replicó Hermione con expresión adusta.- Me voy a comer.

- ¿Por qué no me correspondiste al beso?- Ron preguntó algo que Hermione nunca creyó que preguntaría. La pregunta la dejó tan descolocada que se paró en seco y se giró, encarándolo, escrutándolo...

Porque tuve miedo, porque me impresioné, porque no reaccioné, porque tienes novia, porque se llama Allison...

- Creo que sería mejor preguntarte a ti porque me besaste, ¿no?- rió Hermione.

- No se si te guste la respuesta - respondió él levantándose del césped y encaránola. Hermione tuvo que levantar la cara, pues Ron era bastante más alto que ella.

- Prueva- lo retó ella rehgañándose a sí misma por seguirle el juego a ese Ron tan endemoniadamente alto y atractivo.

- Te digo que quizás no te guste- replicó él dedicándole una sonrisa torcida.

- Y yo te repito que prueves- retó ella levantando el mentón.

- Está bien.- se rindió el pelirrojo pasándose la mano por el pelo.- quizás porque me pusiste un poco cachondo.

¿QUÉÉ?, ¡definitivamente Ron se ha vuelto loco!. ¿Qué yo le puse cachondo?... bueno, quizás un poco... pero estaba borracha. Ahí ya no lo estaba. ¡Fui yo y puse chachondo a Ronald Weasley!.

Hermione no pudo reprimir las carcajadas.

- ¡No puedo creer que me hayas dicho eso!- susurró Hermione dejándose llevar por su risa. Nerviosa, acelerada.

- Es la verdad, demonios. Ya está. Me tocaste y me puse cachondo, ¿y qué?

- ¿Cómo que y que?- respondió ella parando de reír. Ron pensó que se había enfadado.- no sucede todos los días que un amigo al cual conoces de hace siete años te mira a la cara y te dice que le pones cachondo.

- Yo no te he dicho que me pones cachondo- mentira, pensó él de inmediato.- solo digo que anoche me pusistes cachondo y ya.

- Quieres decir que cuando te toque o te de un beso en la mejilla tengo que tener cuidado de no ponerte cachondo, ¿no es así?- intervino la castaña con una leve risita.

- Quizás...- le susurró él sin borrar la sonrisa.

- Tendré cuidado a la próxima. Aunque pensé que te gustaban más las chicas guapas como Lavender o Allison.- retó de manera juguetona. No juegues, Hermione, para.

- No te lo niego.

- Pues entonces.- murmuró malhumorada.

- Pero anoche te tocó a ti.

¿Desde cuando se ha vuelto Ron tan... tan... impulsivo?

- No creo que esta conversación sea muy agradable, ¿no crees?- tanteó la castaña separándose un poco de él.- eres el primero que me dice algo así.

Y espero ser el último, pensó Ron.

- Y eres mi amigo...

- Te estás equivocando. No te estoy diciendo que me gustes- soltó él separándose también y mirando más allá de Hermione.

Ella frunció el ceño, disgustada. Le había dado el placer a Ron de tomarle el pelo como una tonta. Y ella se había dejado llevar esperando algo que no llegó. Francamente, que esperabas... se burló su conciencia.

- No me he equivocado. En absoluto.- gruñó ella.- me voy a comer.

- Voy contigo- se ofreció.

- No te molestes, quizás tengas mejores cosas que hacer.- replicó virándose y acelerando el paso a traves de las grandes extensiones de hierva.

Se ha enfadado, pensó Ron sonriendo.

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Tenía que hablar con él. Ya había dejado pasar suficiente tiempo. Ayer ya fue el colmo, mientras los veía hablar desde la lejanía, en los terrenos.

Sabía que la culpa había sido suya. Había dejado que aquello pasara. No le había parado los pies. Y ahora tenía que atenerse a las consecuencias. Allison sabía que había jugado y que tenía todas las de perder. Lo sabía cuando empezó a salir con él, aunque nunca perdió la esperanza de que ella se fuera de su pelirroja cabeza.

Sabía que Hermione era muy importante en su vida. Pero nunca se imaginó cuanto. Ahora, era más dolorosa la realidad que antes de salir con él. Ahora la sentía en su propia piel, porque Ron y ella tenían una relación.

Aquella noche se la había pasado llorando, desde el baile las cosas habían ido a peor entre ellos, y juraría que pasó algo con Hermione Granger en los terrenos del colegio. Pero él no había dicho ni palabra de esa noche. Había un secreto de amigos, de algo más que había que ocultar. Pero ella, Allison, lo había descubierto antes que nadie. Que aquellos dos se morían de deseo cuando se veían. Y ella estaba en medio. Estaba entorpeciendo lo que sabía que algún día llegaría, y eso no hacía más que causarle dolor. Porque Allison quería a Ronald Weasley.

Pero no puedes competir con algo así, se dijo a sí misma. Hay veces que has de saber cuando retirarte...

Y aquel era el momento de hacerlo. Asumir su derrota en el corazón de Ron y cedérselo a ella. Justamente a ella.

- Ron. – lo interceptó a la salida del invernadero seis, junto con Harry. Allison sabía que tenía media hora libre.

- Hola- respondió sorprendido Ron plantándole un rápido beso en la boca. Harry los miró con el ceño fruncido.

- Tenemos que hablar- soltó ella con una sonrisa triste. Ron frunció el ceño.

- ¿Podemos hacerlo más tarde?- inquirió el pelirrojo nerviosamente, mirando de reojo a Harry, el cual negaba con la cabeza.- tengo que terminar unos ejercicios de transformaciones.

Ron nunca hace los deberes, pensó la joven.

- No puede esperar- respondió rápidamente, mirando fijamente a Ron.

- De acuerdo- accedió al fin él- esto, Harry...

- Está bien, me voy- lo cortó el moreno- te espero en media hora en clase de McGonagall.- recitó de un tirón despidiéndose de ambos con un leve gesto de mano.

Cuando el moreno se alejó lo suficiente, Ronald miró a Allison, la cual tenía la cabeza gacha.

- ¿Qué ocurre?- preguntó tan normal.

Pero ella levantó la cabeza y se lanzó posesivamente sobre sus labios, haciendo que varias cabezas de alumnos que salían de los distintos invernaderos voltearan a verlos. Pero nunca le importó menos. No lo dejaría sin antes haberle robado un último beso. El beso se profundizó, haciendo que ella soltara unas cuantas lágrimas.

Lágrimas que para Ron no pasaron desapercibidas.

- ¿Qué pasa?- susurró asustado.

- Tenemos que dejarlo- murmuró ella compugida.

- ¿Qué?- preguntó el pelirrojo, aunque había oído a la perfección la frase.

- Tenemos que dejarlo- repitió Allison sin dejar de sollozar.

Pasaron unos cuantos segundos hasta que Ron reaccionó. No se sorprendía de aquello. Durante los últimos días había pasado bastante de su novia. Además, era él el que le dijo a Harry que quería dejarla. ¿Y porque te sientes mal, entonces?, le reprochó su mente, burlona.

- ¿Por qué?- soltó en un gorjeo casi inaudible.

- Porque no podemos seguir así. No estás centrado en la relación.

- ¡Si que lo estoy, demonios!- exclamó. Allison soltó más y más lágrimas.- Dime que ocurre, Allison. La verdad.

- ¿Enserio quieres oír la verdad?- gritó ella. Menos mal que ya no había nadie rondando por allí.- La verdad es que yo tengo la culpa. Me cegué contigo, te quise en silencio incontables años. Pero sobre todo me engañé. Pensé que teniéndome a mi olvidarías a Hermione Granger. Pero me equivoqué, y ahora lo estoy pagando...

- ¡Espera!- la cortó Ron, sintiendo un escalofrío.- Que quede clara una cosa. Yo estuve contigo porque quise, no para olvidarme de nadie.

Y era verdad. Allison lo miró detenidamente. Y vió verdad en su mirada.

- ¿Me amas?- preguntó ella con los ojos chispeantes a causa de las lágrimas.

- ¡Claro que te quiero!- exclamó Ron, desviando la vista.

- No te he preguntado si me quieres, te he preguntado si me amas.- replicó ella sonriendo con vagueza. Cuan tonta fue...

Ron la miró de nuevo. No, no la amaba.

- La verdad...- suplicó la joven.

- No.- respondió él. Hasta le pareció oír el corazón de su ¿novia? romperse en pedazos.- no te amo.

- Entonces no tiene sentido que estemos juntos, ¿no lo ves, Ron?- lloró ella a lágrima viva.

- Pero yo quise amarte, de veras- susurró él limpiándole las lágrimas. Ella se soltó.

- Con el amor no se puede jugar. Si el corazón ya está ocupado por alguien, por muchas chicas que aparezcan en tu vida ninguna te va a borrar a la persona a la que realmente amas.- recitó Allison.

- No quiero que acabe así...

- No fue culpa tuya- lo cortó de inmediato.- la culpa fue mía, por meterme donde no me llaman.

- Hermione es mi amiga- dijo él. Como si aquello fuera a solucionar algo.

- No repitas más esa frase, Ron, te deja en evidencia- rió quedamente.- Se lo que son los amigos. Y a los amigos no se les besa en la boca.

¡¿QUÉ?!, gritó la mente del pelirrojo. Allison, al ver la cara del muchacho, decidió añadir algo.

- Os vi el día de la fiesta- confesó ya sin llorar.- Vi como la besabas, tú. Entonces decidí que ya no podía seguir así.

- Ella no quiso besarme. Fui yo- reconoció incómodo. Nunca había confesado unos cuernos. Es más, nunca había puesto los cuernos a Lavender. Aunque motivos tenía. Pero sinceramente, nunca, jamás, se le pasó por la cabeza ponerselos a Allison. En cambio...

- Lo sé. Sé lo que vi, Ron.- respondió con dolor.

- Lo siento. Quise quererte, pero no lo conseguí.

- Yo sabía donde me metía. Sabía antes que tú lo que sentías por Hermione.- rió, esta vez de verdad- quizá te suene raro, pero no odio a Hermione.

- Deberías- murmuró Ron frotándose las manos por el frío otoñal.

- Sí, puede que deba odiarla. Pero con eso no sacaré absolutamente nada de bueno- reflexionó seria, mientras se apartaba un mechón de pelo de los ojos.

- Si soy sincero, yo iba a cortar contigo.

- Lo se- le sorprendió ella- ¡vamos, no me mires así!, estaba cantado, Ron.

- Esta es la situación más incómoda de mi vida. Bueno, la más incómoda quitando cuando mis hermanos gemelos convirtieron mi peluche favorito en una araña gigante, o cuando Lavender Brown me empezó a chillar en medio de toda la sala común. Incluso más que cuando Hermione hechizó unos canarios asesinos para que me atacaran.

- Ron, eres buena persona- le susurró su ya ex novia abrazándolo. Él, incómodo, también lo hizo aunque más débilmente.- escucha- añadió separándose y mirándolo a los ojos.- se que piensas que Hermione pasa de ti y esas cosas. Pero no es así, aunque yo no soy la adecuada para decirte esto. Lo tienes que descubrir por ti mismo. Tienes que luchar por lo que quieres, tienes que intentarlo, y si por algún motivo fracasas no habrá sido en vano.

- ¿Qué quieres decir?- preguntó Ron sin comprender.

- Quiero decirte que yo lo intenté y te aseguro que no me arrepiento de lo nuestro. Estuve saliendo contigo, lo intentamos y fuí felíz. Me has hecho la chica más felíz del mundo mientras estabamos juntos. Por eso tienes que intentarlo, luchar por Hermione y no rendirte.

- No es fácil luchar cuando hay una guerra esperando ahí fuera. Esperando para matar. No quiero que le pase nada malo y por eso no quiero lanzarme, porque luego la caída puede ser más dolorosa- la contradijo el pelirrojo.

- Suerte, Ron. Solo eso.- le susurró la chica antes de acariciar la mejilla del chico y entrar dentro del castillo. Con lágrimas, sí, pero sabía que le había dejado el camino libre a Ron y que el chico iba a saber como sobrellevar la situación. Lo sabía.

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¡Ya estoy de nuevo aquí, gente! xDD

Y nada, que mañana empiezo nuevo curso y digo 'pues voy a subir el capítulo del demonio'.

Y digo del demonio porque este capítulo ha costado más de hacer que la estatua de la libertad, vamos, que este capítulo ha sido retocado más veces que yo que se. Y al final creo que me ha salido una patata, pero patata podrida.

En fin, que espero que no esté tan tan mal como opino yo. Decidí que Allison y Ron tenían que cortar ya, pues no iba a hacer sufrir más a la pobre chica, aparte que en la historia ya no aportaba nada.

Algunos se preguntarán que Ron y Hermione se llevan un rollo muy extraño. En realidad acaban de descubrir un poco lo que sienten, y saben ya de alguna manera que son correspondidos. Pero por el momento no desvelo más. Solo se que lo que va a venir puede decepcionar a algunos y puede que a otros lectores les encante.

Sinceramente no se cuando narices actualizaré xDD, ya que lo primero va a ser el colegio y esto lo dejaré secundario, solo por el momento.

Siempre digo lo mismo, ya lo se, pero mi otra historia se ha quedado estancada. No se si la continuaré, ni siquiera se si me van a venir ideas. Por supuesto, si se me ocurre algo la continuaré, de eso no cabe duda.

Me despido ya, no sin antes agradecer como siempre el enorme interés que recibo para que actualice. Gracias a aquella gente tan leal que no me abandona jamás. Así da gusto :D !!!

Los reviews los dejo a vuestra eslección, ya que no me gusta exigir. Pero siempre es bueno tener por escrito el apoyo de todos vosotros.

Gracias, besos ..

Cris.