Título: Everything
Disclaimer: Blood+ pertenece a IG Production y Aniplex
Advertencia: Spoiler del capítulo 43
Notas: Después de leer un resumen en inglés del citado cap, no pude resistirme a escribir esto. SayaxHaji. Oneshot.


Ella es mi novia.

Ella es mi todo.

Saya no podía dormir. No importaba lo mucho que lo intentará, el resultado era el mismo; en cuanto cerraba los ojos docenas de imágenes regresaban a su mente. Solomon. Diva. Riku. Kai. Haji.

Sentía la necesidad de dejarse llevar por la impotencia y llorar, llorar durante días, sin pensar en nada más que no fuera el dolor. Pero no podía hacerlo. Muchos la veían como un líder, aquella destinada a acabar con el mal del mundo...

Diva.

... esperando los hijos de Riku.

Saya se llevo una mano a la boca, tratando de ocultar el gemido que imprudentemente había escapado de su boca. Era una tonta. ¡No podía llorar!

Pocos segundos después, en una respuesta a su silenciosa súplica, comenzó a escucharse una melodía lánguida... triste, nostálgica.

Haji.

Saya se envolvió más en las tibias sábanas. Intento dejarse llevar por la música... por primera vez, quería olvidar todo. Sabía que era una petición egoísta, y que de haberla escuchado alguien... seguro le reclamaría. Al menos, Kai lo haría. Y sería bastante justo, porque ella era la causa de todas las desgracias, de todas las muertes.

Gracias a su incompetencia e inseguridad, Saya había lastimado a sus seres más queridos. George, Kai, Riku...

Saya no se atrevió a pensar en su Caballero de nuevo. Le dolía, porque era a él a quien le había causado mayor daño... y, sorprendentemente, era él quien siempre estaba a su lado, sin importar la situación. Él nunca le había mentido. Él la había protegido infinidad de veces, arriesgando su propia vida.

Y jamás había pedido algo a cambio. No esperaba nada de ella.

... es mi todo.

Al recordar sus palabras, Saya se ruborizo. ¿Por qué tenía que decir algo así... enfrente de Solomon¿Estaba celoso¡No¡Haji era parte de su familia... era como un hermano ma...!

La frase se ahogo en si misma, incapaz de continuar con una afirmación que no parecía estable. O completamente sincera. Saya no sabía que pensar. Quizás fuera mejor que no pensará, que lo dejará ir...

Se sentó en la cama, odiándose por sentirse tan confundida... ¡lo único que le faltaba, atormentarse por un fantasioso triángulo amoroso!

— Saya...

Haji había dejado de tocar al verla incorporarse. La forma en que su nombre fue pronunciado por el Caballero, inquieto a la chica. Él no solía expresar sus emociones, pero cada vez que la llamaba... dejaba que fluyeran, a través de una puerta abierta, tan sólo para ella. Ahora lo notaba.

— Continua, por favor...

Respondió débilmente, incapaz de decir algo más. Sus pensamientos no estaban en orden, ni siquiera eran lógicos...

— Si ese es tu deseo.

El corazón de Saya dio un respingo. ¿Por qué tenía que ser tan fiel, tan entregado a ella?. Lo observo, creyendo que encontraría la respuesta en cualquiera de sus movimientos. No lo hizo; sólo estaba Haji, tocando para ella. Había recogido su cabello otra vez, dándole a sus facciones una rigidez innecesaria.

Saya se levanto de la cama, caminado lentamente hacia Haji. Estaba sentado en un sillón de piel negro, junto a la ventana. No dejo de tocar, hasta que Saya llego frente a él. Pequeños rayos de luna se reflejaban en su largo cabello, realzando su oscura tonalidad. Las manos de la chica no tardaron en quitarle el lazo de terciopelo que lo mantenía sujeto; después, comenzaron a enredarse en él. Jugando.

Ella tuvo que admitir que se veía más atractivo de esa manera. Incluso... incluso parecía un ángel rebelde que venía para llevarla a algún lugar secreto e inalcanzable, donde sólo estarían ellos dos.

Sólo ellos dos.

La idea se le antojo demasiado pretenciosa. Se daba cuenta de sus acciones, pero algo le impedía detenerlas. Quería... estar con él. Y olvidarse del mundo.

Saya lo miraba directamente a los ojos, sorprendiéndose con la gama de colores que poseían, abarcando desde el azul profundo hasta el gris. Se perdió en ellos, inundada de paz y tranquilidad.

Noto cuando las manos de Haji tomaron su estrecha cintura, dejando caer el violonchelo y el arco, para acercarla a su cuerpo. Ella sonrió, feliz por estar entre sus cálidos brazos de nuevo; tenía el rostro apoyado en su pálido cuello, aspirando su aroma. Era dulce, exquisito, tentador... sin pensarlo siquiera, Saya mordió a su Caballero; los finos dedos de la chica se aferraron a él al sentir la sangre bajar por su garganta...

Lo soltó casi de inmediato, asustada por sus instintos. Haji la apretó contra él, susurrando a su oído frases que no alcanzaba a comprender. Daijoubu, Saya... Su voz le parecía mucho más melodiosa y encantadora que antes. Debo estar soñando, pensó la chica con incredulidad.

Haji comenzó a besar ligeramente su rostro, bajando hasta su cuello. La mente de Saya estaba nublada, apagada, inconsciente. Los labios de Haji se posaron sobre su sensible piel, enviando pequeños escalofríos al resto de su cuerpo; su esbelta figura, sentada sobre él, tembló al sentir la mordida del Caballero. Era terriblemente placentero.

Saya suspiro.

Era... demasiado perfecto.

Haji se separo con delicadeza, para subir nuevamente por la curva de su barbilla. La boca de Saya se entreabrió, adelantándose a las acciones del hombre... los rosados labios de la chica se unieron desesperados a los de él, disfrutando de cada movimiento. Los brazos de Saya estrecharon la distancia.

Ella es mi novia.

Ella es mi todo.

Saya comprendió la diferencia en ese instante. Era cierto que Solomon le atraía, y que casi había caído en la tontería de besarlo; menos mal... que Haji había llegado a tiempo. Porque, lo que sentía por su Caballero era infinitamente más profundo.

Fue él quien rompió el beso.

— Ve a descansar, Saya.

Ella obedeció a pesar de sí misma. No tenía ninguna necesidad de alejarse de él, prefería quedarse, abrazarlo... hasta que llegará la mañana. Sin embargo, seguía confundida. Su sentido común no dejaba de gritarle que se había vuelto loca...

Al acostarse, un inusitado cansancio se apodero de su cuerpo; pero antes de quedarse dormida, logro escuchar una nueva melodía inundando la habitación.

Quizás... Haji también era todo para ella.

(( Owari ))


Cassiel's Notes: Um, talvez debí llegar al lemmon. ¡Ganas no me faltaron, pero pensé que podría arruinarlo. Sinceramente, no soy muy buena con el tema. Además, es la primera vez que escribo sobre estos dos y ¡me atreví solamente porque los adoro!. Releyendo (bajo la influencia de música de Rozen Maiden), creo que voy a llorar. Okas, espero que les haya gustado... aunque fuera sólo un poco.