Dos caras

(Two Faced)

Por Rozefire

Traducido por Inuhanya e IR-CHAN

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Capítulo 1

La Bienvenida

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Media ciudad se había reunido al costado del puerto y estaban observando con anticipación cuando el pequeño barco estuvo a la vista y ancló en uno de los lugares más cercanos a la orilla del agua. Apenas había un trozo de pasto verde visible ante toda la espesa masa de personas que habían llegado para ver a LA chica. Así era como hablaban de ella. No muchas personas en realidad recordaban su nombre.

Kagome ya podía escuchar a la multitud afuera y de repente se sintió muy débil de las rodillas. Era difícil ajustarse tan rápido. Había pasado tres encantadores meses en la costa al otro extremo del país, lejos de todas esas personas y quedándose son su humilde madre. Y ahora estaba de regreso en lo grueso de las cosas… y ni una simple cara conocida estuvo viajando con ella… y apenas llevaban una sonrisa.

"Srta. Higurashi, es hora de ir." Su guardaespaldas le indicó que lo siguiera. Él era nuevo y realmente no lo conocía muy bien. De hecho, no muchos de sus guardaespaldas parecían durar tanto.

Pero ella lo siguió de todas formas por la puerta y a la cubierta del barco. Una aturdidora cantidad de ruido de repente retumbó por el aire de la multitud, haciéndola querer meter sus dedos en sus oídos y correr adentro. Sólo tuvo una breve vista al mar de cabezas allá afuera antes de que un tomate chocara contra su mejilla, haciéndola tambalear. Pero lastimó aún más de lo que pareció.

Su guardaespaldas finalmente tomó la iniciativa y se paró en frente de ella mientras la guiaba por los escalones hacia la pista y comenzó a dirigirse hacia el corredor que había sido forjado a través de la multitud. Incontables números de oficiales de policía estaban empujando a las multitudes con la ayuda de varias barricadas y cercas… pero aún era un duro trabajo. Y aquí, más cerca de la multitud, Kagome encontró aún más duro esquivar lo que le lanzaban.

Algunas veces rosas le eran lanzadas… algunas veces era fruta podrida. La amaban y la odiaban en cantidades iguales, y mantuvo diciéndose que no importaba lo que pensaran… no tenía que preocuparse. Pero para ella, todo lo que podía sentir eran golpes de frutas empapadas e incluso gránulos y piedras.

Sólo era media milla desde el puerto hacia la carretera donde su auto estaría esperando para alejarla. No muy lejos… pero cuando tu camino estaba bloqueado con tantas personas era una tarea difícil. Cinco hombres altos en traje caminaban en círculo con ella, casi escondiéndola de vista y haciéndola sentir como si estuviera en un lugar más estrecho de lo que estaba en realidad. No estaba ayudando.

Otra rosa en el aire rasguñó un ribete por su antebrazo y otro tomate pasó entre sus escudos humanos y explotó sobre su oído, bañándola con disgustante jugo y semillas. Por qué todos parecían odiarla? Ella no les había hecho nada.

Después de los que pareció como una eternidad finalmente ella ubicó su auto esperando adelante en el bordillo del la carretera. Al otro lado de la calle había más barricadas y oficiales. Casi estaba ahí… entonces estaría a salvo…

De repente una mujer consiguió arrastrarse sobre las barricadas y pasar a los oficiales quienes estaban muy ocupados conteniendo el resto de la multitud para ir tras ella. Corrió hacia Kagome quien se detuvo de repente, luciendo como una coneja atrapada en los focos de luz.

"Perra asesina!" gritó la mujer, a punto de estrellarse con ella. Si no fuera por los treinta o más guardaespaldas a la defensa de Kagome entonces lo habría hecho. En vez, fue atrapada y arrastrada rudamente por dos fornidos hombres. "Te quemarás en el infierno, perra! Recibirás lo que mereces!"

Kagome la observó ser arrastrada con ojos más endurecidos que antes. Sólo cuando los hombres a su alrededor comenzaron a tirar de sus codos para hacerla mover, notó que había estado fija. Y los siguió rápidamente, aprendiendo a bloquear los sonidos de gritos y ánimos a su alrededor. Ocasionalmente captaba el extraño 'Enorgullécenos, niña!' pero de alguna forma sus oídos eran más propensos a distinguir en vez el 'Muere, perra!'.

Mientras se acercaba a la limosina su guardaespaldas personal dejó su lado y se adelantó para abrir la puerta y entrar. Ella lo vio pronunciar las palabras, 'enciende el motor.'

Y así lo hizo el chofer.

Una luz pareció envolver el área, haciendo a kagome levantar sus manos para escudarse, justo antes de que una asombrosa cantidad de calor y llamas envolvieran el auto ante ella. La fuerza de la explosión fue suficiente para tumbar a media multitud como dominó y lanzar a Kagome y a los otros hombres también.

Kagome se enroscó en el suelo, su corazón latiendo a una milla por minuto. Miró otra vez cuando el rugido de las llamas murió a un nivel más bajo y vio lo muy poco que quedaba del auto… a su guardaespaldas y chofer…

Un temeroso silencio que desmintió a las miles de personas a lo largo de la costa barrió los alrededores. Nadie habló. Hasta unos pocos momentos después cuando un gran rugido irrumpió, aún más fuerte que la explosión. Kagome se sentó en el piso, mirando incrédula su antiguo medio de transporte…

Al menos los oficiales de policía recordaron mantener sus puestos cuando la multitud surgió aún más fuerte contra las barricadas. Todo estaba agitado y gritando o en llamas… y todo por ella. Sólo era una chica.

Cómo la querían muerta tan malamente. Ese carro bomba había sido dirigido a ella… no había duda de eso. Quienquiera que la hubiese instalado había anticipado que estaría dentro del auto antes que ese encendiera el motor.

Sus guardaespaldas la dejaron sola momentáneamente para correr hacia los restos… y Kagome nunca se había sentido tan vulnerable y pequeña en toda su vida.

Entonces notó un pequeño punto rojo de energía en su muslo antes de subir a su pecho e irse después… presumiblemente entre sus ojos. Kagome gritó cortamente mientras se agachaba de una vez cuando un abrupto crujido dividió el aire. Una bala rebotó en la grava tras ella. "Hay un francotirador!" gritó ella a los guardaespaldas quienes la miraron de una vez. Ella señaló el desierto edificio opuesto al auto desde donde había provenido el disparo. "ALLA!"

Cinco hombres se apresuraron mientras el resto permanecía atrás y llamando un auto de apoyo. Había llegado en treinta segundos y fue cargada dentro antes de irse a una gran velocidad por la calle. Dios ayude a quien atravesara esas barricadas para meterse en la carretera en ese momento.

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Inuyasha maldijo cuando la joven abajo señaló al edificio en el que estaba sentado. Afortunadamente, ellos pensaron que estaba adentro y habían derrumbado la puerta rápidamente mientras la chica era alejada antes de que pudiera hacer mucho más. Casi huye a paso perezoso, trotando por el techo para saltar por el espacio entre ese techo y el siguiente edificio. Cubrió todo el bloque antes de finalmente deslizarse por un desagüe y tirar el arma en una caneca de basura. Los recogedores de basura estarían por ahí al día siguiente y el arma sería triturada y deportada a otro lugar. Estuvo por girarse y hacer una salida casual cuando se estrelló con algo duro… es decir, su hermano.

"Oh mira… fallaste." Sesshomaru suspiró, pero no parecía molesto. "Como si hubiese ofrecido mucha fe en primer lugar."

Kouga se materializó en el codo de Inuyasha, mientras Kagura llegaba a su otro lado.

"Detonaste muy temprano la bomba." Comentó Kouga.

"Se supone que lo haría cuando el auto se encendiera."

"Sin embargo ella no estaba dentro." Kouga sonrió.

"Lo noté." Inuyasha le frunció sus ojos a Kouga antes de mirar a su hermano. "Creo que lo hice muy bien con esa cosa considerando que sólo me dieron una vara de dinamita, un chip de computadora, un trozo de hilo, un lápiz y un poco de goma."

Kagura resopló y cruzó sus brazos. "Aún fallaste un perfecto disparo a ella."

"Se movió y me señaló. Qué se supone que debía hacer?"

"Dispararle otra vez?" Respondió Kouga.

Sesshomaru se irguió, mentón alto. "Sabes que nunca te probarás digno del gusto de nuestra raza cuando te deshonras como lo has hecho hoy."

"Al menos nos hará notar."

"Nosotros ya somos notables, Inuyasha." Le dijo Sesshomaru cortamente.

"Estoy dentro?" preguntó Inuyasha rápidamente con un tono esperanzado.

"Lo veremos." Sesshomaru volteó y se alejó, seguido por Kouga.

Kagura dudó un momento. "Lo hiciste bien, híbrido."

Él curvó su labio cuando ella le sonrió y se alejó en su usual forma marimacho.

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El Sr. Higurashi miró a su hija entrar tras sus numerosos guardias. Estaba rígida y orgullosamente ante él, aunque estaba goteando con jugo de tomate, su cabello estaba mojado y había varios cortes y heridas en su piel expuesta. Esto movió las fibras de su corazón.

"Cariño," él se levantó de su escritorio para darle un abrazo de oso. Ella lo devolvió brevemente pero se separó. Obviamente tenía algo que decir y no quería distracciones.

"Papá, quiero regresar al campo con mamá." Dijo ella cuidadosamente, esperando por su reacción con ojos resueltos.

"No puedes hacer eso, cariño…" él frunció. "Sabes que tu hora viene muy pronto."

La determinada pose de Kagome vaciló un poco.

"Lo siento… también por tu nuevo guardaespaldas." Él suspiró gravemente. "Y… creo que es hora que empleemos alguien que sepa lo que están haciendo."

Kagome suspiró. "Ningún otro hombre de la agencia… ellos son retirados semanalmente. Nadie quiere tomar más el trabajo."

"No estoy hablando de esos carcamales – no tienen habilidades en lo absoluto."

Él dijo esto en una habitación llena de diez de tales hombres quienes intercambiaron molestas miradas.

"Quién más está entrenado aparte de ellos?" preguntó Kagome, sintiendo aprehensión.

"Conoces a mi compañero de negocios… el Sr. Kosaka?"

"Sí…" respondió ella lentamente.

"Bueno él tiene un hijo…"

"Oh no…" Kagome se alejó de él y comenzó a pasearse levemente. "Eso no va a pasar!"

"Pero él es extraordinario! Es un mejor candidato que nadie más."

"Papá – creo que todo este dinero y poder y la basura de destino está nublando tu juicio-"

"Lenguaje, jovencita." Dijo él firmemente.

"Él es de mi edad! No puede hacerlo!" protestó Kagome.

"Y – tendrás un compañero. No tienes amigos, verdad?"

Kagome hizo una mueca. Ese comentario fue como un golpe en el intestino. Nunca tuvo muchos amigos… principalmente porque había sido colocada en este pedestal lejos de otros niños de su edad. Ahora tenía dieciséis años y todavía estaba sola. Ella miró a los guardaespaldas, queriendo decirles irse – ya que esta era una conversación privada. Pero no había caso. Había intentado eso antes y no había funcionado.

"Tengo a Sango." Dijo ella al fin.

"La hija del General?" su padre levantó una ceja y frunció.

Kagome resintió eso. Sango puede ser poco femenina cuando se refiere a actitud y metas… pero era la chica más agradable que Kagome haya conocido – y tampoco se vestía como un chico. Por qué su padre insistía en que era un marimacho?

"Necesitas alguien que pueda protegerte." Repitió su padre.

"Tengo a esos hombres." Kagome gesturizó alrededor a los hombres neutralmente expresivos.

"Pero el hijo del Sr. Kosaka tiene la fuerza que puede igualar a quince de esos hombres! Con él alrededor tuyo no tendrás que preocuparte por francotiradores o carros bomba – los detectará enseguida."

"Papá…" Kagome no podía entender por qué su padre podía ser tan confiado. "Él es un MEDIO demonio!"

"Y? Es más fuerte!" su padre cruzó sus brazos sobre su corbata de seda.

"Y!" Kagome le gritó ahogadamente. "De quién crees que he estado huyendo desde mi vida pasada!"

"Estás olvidando – también es mitad HUMANO." Su padre la corrigió. "Los demonios mataron a su padre y madre – por supuesto que está de nuestro lado. Él te protegerá de los gustos de otros demonios."

Las manos de Kagome juguetearon. "Pero tampoco les agrado a todos los humanos papá – él no es un buen candidato."

"Kagome… no quiero verte lastimada como resultado de esta profecía." Él avanzó para colocar un húmedo mechón detrás de su oreja. "Eres quien liberarás a tu gente de los demonios y limpiarás la superficie de la tierra de esa asquerosa raza. Es tu obligación protegerlos a todos… y es obligación de alguien más protegerte."

"Papá…" chilló Kagome.

"A algunas personas no les gusta el hecho de que matarás demonios. Ellos lo llaman 'genocidio'!" él volteó sus ojos. "No entienden lo que pasará si no lo haces."

Kagome se sintió incómoda. Su padre creía de corazón y alma en esta tan llamada profecía. A Kagome no le importaba un comino las profecías. No era una asesina – y ciertamente no tenía intención de matar toda una raza de seres… aún si eran demonios. Pero no había caso en discutir con su padre de esto.

"Entonces está arreglado, llamaré a Kosaka." Él se había retirado antes de que Kagome pudiera protestar.

Ella se desplomó en la cama del hotel y miró a sus guardaespaldas. "Y… tienen cambio para una lata de soda?"

Ellos no dijeron nada.

Kagome pausó brevemente antes de suspirar y acostarse sobre su espalda con sus brazos sobre sus ojos. Cuando levantó la vista aún estaban ahí. "Necesito bañarme – entendido!"

"Primero revisaremos la ducha."

Genial.

Y sólo media hora después finalmente consiguió darse esa ducha que quería. Después de que los hombres habían peinado cada baldosa en el baño por alguna especie de arma o micrófono oculto.

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"Maldito hermano bastardo…" Inuyasha golpeó furioso la puerta de su armario. "Ni un maldito gracias por nada…!"

Él la pateó otra vez e hizo una mueca cuando la madera crujió un agujero apareció… "Mierda…"

"Inuyasha?" llamó una voz desde afuera. "Puedo entrar?"

Rápidamente él pateó una banqueta en frente del agujero de la puerta y se sentó sobre ella. "Síp."

La secretaria de su padre entró luciendo alegre y animada. "Buenas noticias. Acabo de colgar el teléfono con el asociado de tu padre – el Sr. Higurashi."

La sangre de Inuyasha corrió fría. El padre de la chica… sabía que era él?

"Ellos quieren ofrecerte un trabajo, un buen pago por eso."

"Oh…" Bueno, eso era mejor de lo que había esperado.

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Continuará…

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Nota de Inu: JEJEJEJE!... Hola a todos! Feliz de estar de regreso junto a mi querida IR-CHAN para llevarles a todos ustedes otra de las buenas historias de Rozefire… me alegra mucho saber que las han disfrutado al igual que yo, mil gracias por todos sus lindos y motivadores comentarios, el apoyo que nos han brindado es increíble… por eso y para no dejarlos esperar mucho tiempo aquí tienen el siguiente fic… espero que les guste pues es con todo el cariño del mundo… IR-CHAN, un besote como siempre…

Nota de Ir-Chan: Wow! Como ven otra maravillosa historia de Rozefire, espero que tenga tanto éxito como las otras dos. Hasta ahora la que ha tenia mejor aceptación entre las lectoras es Dead Famous. Este fic tiene 24 capítulos así que la traducción terminara probablemente en Marzo del próximo año xD. No se preocupen tal vez hagamos algo con esto… Así que ¡Disfrútenlo!