Disclaimer: Hemos osado revivir a los muertos, atentar contra las parejas establecidas en los libros y hasta corromper el cannon, porque el amor que se dará entre Draco & Hermione es prohibido, claro que los personajes como ya todos sabemos no nos pertenecen, son de JK Rowling, y uno que otro inspirado en Candy Candy propiedad de Kyoko Mizuki y Yumiko Igarashi.


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TODO POR EL QUIDDITCH

Alcohol, Deportes y Amor.

By

The Darkness Princess & Lady Muerte


(N/as: Comenzamos la historia en el séptimo año, en la segunda semana de noviembre de 1997 xD)

¡Los niños son unas ratas!

Sólo se oían los pasos apresurados y la respiración agitada de varias personas por el desierto corredor del castillo de Hogwarts.

—Rápido chicos, deprisa... Snape ahora si nos va a correr —apuró Harry a sus amigos.

—Si, ahora si que nos van a bajar varios puntos —agregó Ronald con respiración entrecortada.

—Pero si... los de Slytherins, también llegan tarde —comentó Harry mirando a los demás chicos que corrían tras ellos, rumbo a las mazmorras.

—Si… pero Snape no nos va a bajar la misma cantidad de puntos, así que mejor llegamos lo mas rápido posible —aseveró lógica Hermione.

Apuraron la marcha, hasta llegar a la puerta, la cual abrió lentamente el buscador, esperando oír los regaños del profesor de pociones y no se decepcionó, ya que al verlos en la puerta, sólo asintió fríamente con la cabeza y exclamó:

— 20 puntos menos para Gryffindor…por la tardanza de sus compañeros —se giró nuevamente hacia el pizarrón cuando nuevamente la puerta se abrió.

Esta vez eran sus preciados alumnos de Slytherin únicamente miró significativamente a Draco, el cual paso con su andar arrogante y se sentó con toda la elegancia que pudo, que no era mucha ya que venia igual de agitado que los demás.

El trío dorado miró a Snape esperando que asignara algunos puntos menos a las serpientes, pero el hombre siguió explicando el procedimiento de la poción que terminaba de anotar en el pizarrón, dejando a los tres leones furiosos por su notable preferencia al grupo de Slytherins.

—Eso no es justo… estábamos entrenando con la selección de Quidditch para el Torneo —rugió Potter, en su voz se notaba su molestia, sacó sus materiales poniéndolos de mala manera en su mesa aún sin separar su mirada resentida de Snape.

—Eso es de menor relevancia, señorita Granger es sabido por todos que las mujeres no son admitidas en este tipo de Torneos ¿se puede saber su excusa? —inquirió clavando sus oscuras pupilas en la castaña.

—Bueno... yo estaba entrenando con ellos —se defendió, esperando ya una reprimenda por parte de Snape.

— ¿Entrenando, dice usted? Señorita Granger, si usted fuera de Slytherin… estoy seguro de que podría ser de ayuda para sus amigos en cuestión de deportes, pero siendo una Gryffindor, es bastante notoria su falta de capacidad en este deporte, siéntense y cállense y no es viable esa excusa de nuevo en su caso —exclamó con desprecio.

Hermione se sentó, oyendo las risas sofocadas de parte de las serpientes, sobre todo de cierto rubio oxigenado que la hacia perder la poca paciencia que le quedaba, tomó su pluma y empezó a escribir rápidamente lo escrito por Snape, concentrándose en la poción, después de todo, no quería bajar de calificaciones por culpa del Quidditch, aunque este fuera una de sus nuevas grandes pasiones, aparte de la lectura.

Así trascurrieron las 2 horas de pociones, entre puntos menos y mas, y significativas miradas de parte de Draco a la castaña, las cuales regresó demostrando lo tonto que le parecía a ella la actitud de todopoderoso que manejaba.

Malfoy al salir de el aula no pudo evitar lanzarle una burlona frase a la marimacho acompañante del Cara-rajada y el Come-babosas.

— ¿Lo ves Granger? Todos saben que las mujeres no juegan Quidditch, peor si son Gryffindor y más si son sangre sucia como tú.

— ¡Cállate Malfoy! Nadie a pedido tu opinión —exclamó furiosa con la cara ardiendo de indignación.

—Herms… ignóralo, no dejes que te molesten sus idioteces —expuso Harry clavando su mirada de advertencia en el rubio.

—San Potter al rescate de la sangre sucia, que asco —masculló con desprecio.

—Malfoy cierra la boca ¡Herms juega mejor que tu! —defendió el pecoso pelirrojo.

— ¡Cállate pobretón!, ni siquiera puedes atrapar la quaffle sin que te caigas de tu escoba —añadió con burla, las risas de sus amigos acompañaron su pulla.

—Hijo de… —exclamó abalanzándose hacia el rubio, pero siendo detenido por Harry.

—Ron, tranquilo... no vale la pena pelear con este.

—Nuevamente San Potter al rescate —manifestó irónico Draco, rodando sus ojos con dramatismo.

—Ron sólo quedan una semana para el Torneo, no puedes hacer que te suspendan — tranquilizó Potter a su amigo.

—Seria bueno, ya que sin el pobretón jugaríamos mejor —exclamó con diversión el Slytherin.

—Malfoy... porque no te largas y dejas de estar molestando —gruñó Harry aún deteniendo a su amigo.

—Porque no se me da la gana Cara-rajada, por eso —aseveró retadoramente, listo para empuñar su varita hacia su némesis.

—Hurón, mejor lárgate con tus gorilas —señaló la castaña tratando de evitar que las cosas se pusieran peor.

Draco volteó, mirando fijamente a sus "amigos", levantado una rubia ceja en muda pregunta.

—Tenemos clase de Herbología — expuso Goyle.

—Si y si llegamos tarde ten… —intentó agregar Crabbe siendo interrumpido por su líder.

—Si, si... ya cállense, vámonos —dando media vuelta se alejó de los Gryffindor, sin siquiera dirigirles otra mirada, seguido por sus inseparables gorilas.

—Un día, chicos… un día le daré una patada en su maldito trasero a ese hurón, de verdad —bramó la castaña, resoplando aún con enojo.

—Yo te ayudo, de verdad que es insoportable —mencionó Weasley.

—Tranquilos chicos, vámonos tenemos una hora para ir a cambiarnos, no olemos muy bien que digamos después de todo lo que jugamos, así que andando… si llegamos tarde a clase nos bajaran más puntos y con lo de Snape tenemos suficiente —completó lógico Harry.

— ¡Aaarrrhhhggggg no lo menciones! ¿Oíste lo qué me dijo? —preguntó molesta— «las mujeres no juegan Quidditch» —repitió mordiendo las palabras— ¿Qué sabe él de Quidditch, si nunca ha jugado?, es más no sabe lo buena cazadora que soy, lo cual me ha costado, ojala pudiera estar en el Torneo —exclamó con frustración.

—Bueno Herms, si eres medio buena pero no te comparas con los hombres —el pelirrojo no sabia la tormenta que había desatado con esas palabras, Harry sólo atinó a entrecerrar lo ojos en espera de el grito que sabia soltaría su amiga.

— ¡¿Qué?! ¡¿Qué dijiste Ron?! —rugió clavando su mirada ardiente de furia— ¡Soy mejor jugadora que tú! —con eso se dio media vuelta se alejó de los chicos, murmurando por lo bajo lo ratas que eran los hombres, en especial los rubios cara de hurón y los pelirrojos cobardes.

—Ron, eres un tonto —mencionó Harry, mirando como se alejaba su amiga.

—Creo… creo… que no debí decir eso, ¿verdad? —preguntó con su típica cara.

—Ron, acabas de declararle la guerra a Herms con esto ¿sabias? —anunció, compadeciendo a su amigo.

—Glup… ¿no crees, qué se le pase en un rato? —cuestionó con ingenuidad.

—Ron, Ron, Ron ¿de verdad, crees qué con lo que dijo Snape, luego Malfoy y para rematar tu, Hermione se va a calmar pronto? —preguntó con ironía—. Estas loco, lo único bueno de esto, es que no esta enojada conmigo, porque sino hasta a mi me tocaría una quaffle en la cabeza el día menos pensado.

— ¿Tu crees? —inquirió medio traumado por las palabras de su amigo.

—Estoy seguro, vámonos… tenemos que ducharnos y tal vez escondernos de Herms por un rato —colocó su manó en el hombro de su amigo, animándolo a caminar, encaminándose hacia Gryffindor.

*º*º*º*

Mientras tanto la castaña ya estaba en su Sala común, como premio anual tenia el privilegio de tener una habitación exclusivamente para ella, pero para su mala suerte, compartía su Sala común con el otro premio anual, el hurón, rubio oxigenado, mejor conocido como: Draco Malfoy.

Hermione estaba furiosa, paseándose como fiera enjaulada por el lugar, pensando en lo machistas que eran los hombres en Hogwarts.

—Primero Snape, con su tontería de que solo las mujeres de Slytherin jugaban al Quidditch y no conforme con eso… llega el idiota de Malfoy, con sus estupideces racistas acerca de la sangre y por último Ron, con sus comentarios machistas, o sea el hecho de que su novia Lavender tenga una chicharra por cerebro, no la da derecho a juzgar a todas las demás de la misma forma —apretó un cojín de la sala, aventándolo con rabia.

—Ahhhh lo único bueno fue Harry, él me defendió de ese hurón… y sabe que juego mejor que muchos de los jugadores de la Selección de Hogwarts —respiró tranquilizándose.

—Si… no soy buena buscadora, porque para eso Malfoy y Harry, ¿pero cazadora?, nadie me puede ganar, es más hasta el Ron, ha recibido en más de 20 ocasiones los puntos que he anotado —manifestó con una sonrisa—, aunque casi bufara de coraje en los entrenamientos —agregó recordando los quejidos del chico.

— ¡Si tan solo pudiera jugar! —exclamó frustrada, dejándose caer en su cama—Les demostraría a todos esos idiotas como se juega al Quidditch, si tan sólo fuera hom… —sin terminar su frase, se levantó de golpe y deteniéndose a analizar lo que había dicho.

Hermione empezó a elucubrar un plan, que si todo salía bien, podría enseñarles a todos lo buena jugadora que era y cerrarle la boca a más de uno, corrió a su escritorio y en un trozo de pergamino, empezó a escribir su plan, mientras pensaba en voz alta.

—Poción multijugos, eso me servirá para hacerme niño, sólo necesito el cabello de alguien, lo que me plantea un problema, ¿de dónde voy a sacar el cabello? —se preguntó —. No puede ser de Harry o Ron porque ellos estarán ahí, ¿Víktor?, no él también jugara, tiene que ser de algún otro lado… alguien que no conozcan y que sea nuevo en la escuela —siguió pensando en sus conocidos—. Veamos… ¿y si…? ¡eso es! —escribió en un trozo de pergamino.

Tomó su túnica y se encaminó hacia la Lechucería, ato a la pata del ave el mensaje, mandándola al mundo muggle, donde estaba la única persona que podría ayudarle… Gerry.

*º*º*º*

En cuanto la lechuza se fue, regresó a su Sala y siguió escribiendo los detalles para su plan. Necesitaría avalar su estadía ahí como hombre, así que necesitarían transferirlo de otra escuela.

— ¿Qué tal Durmstrag?… pero es la escuela de Víktor, seria raro que nadie me reconociera en el Torneo —suspiró cansada, se acercó al gran librero que ocupaba toda una pared y buscando rápidamente encontró uno en el que señalaban las diferentes escuelas de hechicería del mundo, repasó el contenido hasta que ubicó lo que buscaba, una escuela en Estados Unidos para ser más específicos en Salem y como Gerry era americano, no tendría problemas con el acento.

Escribió en un pergamino lo que acaba de descubrir, además de los detalles faltantes, usaría un encantamiento desilusionador para poder entrar en la oficina de Dumbledore, para dejar su transferencia temporal al equipo de Quidditch y así obtendría el uniforme y la escoba, sólo era cuestión de que regresara la lechuza y todo estaría listo.

De pronto oyó que la puerta de la Sala común se abría, así que rápidamente recogió todos los pergaminos que tenia en el escritorio, no quería que el rubio supiera sus planes, además si él regresaba era porque ya había pasado la hora que tenían libre y ella tenia una clase a la cual asistir, así que tomó sus libros, salió de su cuarto y se encaminó a la salida topándose con él.

—Pero ¿mira lo qué tenemos aquí?… el ratón de biblioteca Granger, ¿retrasada para una clase? —rió burlonamente impidiéndole el paso.

—Cállate Malfoy… y quítate —exclamó, intentando pasar por un lado, pero el Slytherin volvió a taparle el paso.

—Granger… no se para que sigues intentándolo, nunca serás como nosotros... los magos puros —expuso con intensión de molestarla más.

— ¡Gracias a Merlín! ¡Jamás pertenecería a Slytherin!, son demasiado estúpidos —replicó desafiante.

— ¿Estúpidos? ¡Estas loca… es más estúpido ser un Gryffindor! —alegó acercándose a ella amenazadoramente.

La castaña no se iba a dejar amilanar por él, así que también se fue acercado soltando insultos sobre las serpientes, mientras que el rubio refutaba burlonamente todo lo que la chica decía, provocando que la ira de los dos fuera en aumento, hasta que sus cuerpos y sus rostros estaban a menos de diez centímetros, como si fueran atraídos por un imán, de pronto se hizo el silencio, cuando Draco, miró fijamente los labios de la castaña y ella los del él, pasaron cerca de sesenta segundos en los que ninguno de los dos hizo nada, hasta que el fuerte golpe en la puerta los sacó de su ensueño, se alejaron rápidamente sorprendidos por la cercanía y los pensamientos poco inocentes de cada uno.

—Yo… se que soy irresistible, pero al menos tu deberías de controlarte, no eres merecedora de un premio como yo, por muy premio anual que seas —espetó rápidamente, notando las mejillas ardientes de la leona, desvió su mirada, esperando que no notara los mismos efectos que tenia ella en él.

—Estúpido… antes de que eso ocurra, creo que preferiría el suicidio, a mi me gustan los hombres no los niños —expresó con nerviosismo, aventándolo a un lado abrió la puerta de un fuerte tirón, topándose con Zabinni, pero antes de salir tenia que dejarle caer una última pulla—, además los rubios de bote no son de mi agrado —cerró la puerta dejando a Draco con la palabra en la boca, solo oyó el grito a través de la puerta.

¡Soy rubio natural idiota! y la carcajada de Blaise mientras se alejaba corriendo a su clase.

*º*º*º*

Adentro…

—Cállate ya idiota — comentó molesto el rubio.

—Lo siento —dijo Zabinni sosteniéndose el estomago, ya que las carcajadas le hacían doblarse de la risa, notando como Draco, se paseaba por el cuarto, maldiciendo a la Gryffindor.

— ¡Que te calles ya! —ordenó harto de escuchar sus carcajadas.

—Ya… ya… tranquilo… yo no tengo la culpa de que, lo que te dijo, fuera tan gracioso —mencionó tratando de controlarse.

— ¿Gracioso? ¿Te pareció gracioso lo qué dijo? ¿Estas loco?

—La verdad es que debes admitir que siempre tiene una respuesta a todo lo que le lanzas —alegó con una mueca burlona.

—Claro, si es un maldito ratón de biblioteca —aseveró arrugando su gesto.

—Pues será ratón y lo que tú quieras, pero es muy ingeniosa —agregó con una media sonrisa.

— ¿Ingeniosa? ¿Quién demonios eres? ¿Zabinni? —preguntó mirando as u amigo con extrañeza

— ¿De parte de quién estas?

—Tranquilo Draco, por supuesto que de tu lado… pero debo admitir que para ser una Gryffindor, es bastante sagaz en lo que te dice, además… —mencionó tratando de razonar con su amigo, pero evidentemente él no quería hacerlo.

— ¡¿Qué?! ¿Me vas a decir qué te vas a cambiar a Gryffindor? —levantó su rubia ceja altaneramente.

— ¡Claro que no!, sólo decía que a mi no me molestaría cambiarte la habitación cuando quieras… tal vez podamos…tu sabes… —insinuó jugando, molestando más a su amigo.

— ¡¿Qué?! ¿Tú y ella? —inquirió atónito, sintiendo una punzada en el pecho, inexplicablemente.

—Pues… fea no es, tiene unos atributos bastante llamativos, que lo esconda es otra cosa —exclamó haciendo señas sobre su cuerpo.

—Bueno… en eso tienes… —trató de afirmar ruborizándose un poco, mientras desviaba la vista, recordando lo que había ocurrido momentos antes de que Hermione saliera de la Sala, la manera de mirar sus labios, el extraño sentimiento que lo invadió mientras la miraba, las ganas de abrazarla y «¿qué demonios te pasa Draco?... ¡es la sangre sucia… Granger!». Se regañó así mismo, sacudiendo su cabeza, tratando de alejar esos pensamientos.

—Si, la verdad… si yo tuviera que vivir aquí con ella, yo si lo aprovecharía —aseguró Blaise fastidiando, notando lo extraño que estaba su amigo.

—Es que tú eres un pervertido, además es una sangre… —aseveró recriminante.

—Lo sé, lo sé, es un sangre sucia —completó Zabinni.

—Claro que a ti eso no te detendría —señaló Malfoy, mirándolo fríamente.

—La diferencia entre tú y yo Draco, es que yo aprovecho la oportunidad —aseguró el moreno, aunque realmente no pensaba en llevarlo acabo, él si era selectivo en sus presas.

—Te recuerdo idiota, que a mi no me faltan las oportunidades, después de todo… ¡soy Draco Malfoy! ¡El hombre más sexy, guapo, rico y acechado! ¡Soy lo mejor de Hogwarts!

—Tranquilo Draco, si te inflas más llegaras a la luna… además no todas caen ante tus pies —replicó lógico.

— ¿Cómo qué no?, a ver dime… ¿quién se puede resistir al gran Draco Malfoy? —interrogó expectante.

—Muy fácil… Granger —señaló con una amplia sonrisa Zabinni.

— ¿Granger?... pero ella no cuenta —respondió rápidamente.

— ¿Por qué no?... el punto es que ella se resiste a ti —recalcó burlón el moreno.

—Porque no y ya ¿sabes qué?… cállate ya, voy a ducharme y después nos vamos a comer ¿ok? —mencionó cortando de tajo su platica, queriendo huir de todo lo que tenía que ver con esa sangre sucia.

—Como quieras, voy por tu admiradora número 1 —comentó Blaise dejando escapar un tono dolido, pero aliviado de que el rubio no lo notara—, me ha de estar esperando en la Sala común ¿nos vemos en 15 minutos, bien? —gritó mientras se salía de la Sala, dejando solo a Draco, recordando lo sucedido con la castaña.

*º*º*º*

Hermione oyó el grito del chico, lo ignoró y corrió a su clase de Encantamientos, ignorando en todo momento a Ron que hacia intentos tontos de disculparse y solamente hablando con Harry cuando era necesario, sobrellevo el resto de las clases hasta que por fin pudo regresar a su habitación, sólo esperaba que Malfoy no estuviera ahí, no tenia ganas de entablar otra discusión, sobre todo después de lo que pasó en la anterior, fue demasiado vergonzoso la manera de mirar sus labios.

— ¡Por Merlín! —exclamó traumada por sus deseos, sintió ganas de abrazarlo y no solo eso, lo cual era muy malo y no auguraba nada bueno—. Olvídate de eso Hermione —se dijo a sí misma, pronunció la contraseña y entró para su buena fortuna encontró el lugar solo.

Al ingresar en su habitación encontró a la lechuza que esperaba pacientemente con una pequeña bolsa, además de una hoja colgando de su pata derecha, rápidamente la desató, verificó el contenido del saco, sonriendo ampliamente al reconocerlo. Tomó la nota, abriéndola rápidamente, sus ojos se desplazaron por el contenido.

Linda Herms:

No se para que los necesites pero como me pediste te mando un mechón de mi cabello, espero que te sirva y que no lo utilices para malos propósitos ¡eh! y si vas a hacerme un hechizo de amor, sabes que no es necesario, yo te quiero así como eres… es broma, espero verte pronto, cuídate y pórtate bien, tu amigo Gerry.

P.D. Tráeme algo bonito en navidad, ¿ok?

—Gracias Gerry, te debo una —sacó sus pergaminos, donde tenía su plan asentado y así poder seguir fraguándolo, el fin de todo esto era poder demostrarles ¡quien era Hermione Jean Granger!

*º*º*º*

Continuará...

*º*º*º*

* La historia la comenzamos a escribir cuando aún no salía el último libro por lo cual muchos hechos cambiarán, en la medida de lo posible trataremos de adaptar la trama a los eventos de la última batalla.

* Es una historia un tanto AU ya que todos sabemos que a Hermione no le gusta volar, aún así esperamos que le den una oportunidad.