Espejos del alma

Por Yoali Iizax Luin

Basada en el anime llamado en el anime Ribbon No Kishi de Osamu Tezuka, con los personajes de Card Captors Sakura de Clamp.

Summary: Universo Alterno. Los secretos del alma sólo pueden ser reflejados de una manera.

Creció creyendo que era hombre, la vida la hará encontrarse con ella misma, su pasado, su futuro, un amor perdido y uno que encontrará. Su poder más importante será siempre el poder elegir.

Capítulo 1. Vida

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En un tiempo en el que reyes y nobles gobernaban las tierras, en la que los privilegios estaban en función del tipo de la sangre, el título y el ser hombre o mujer, se desarrolla esta historia.

Las montañas cubiertas de blanquísima nieve servían como fondo para el lugar, de esas hermosas montañas descendía un río, en cuyo cause sólo había agua cristalina, reflejaba a la perfección el azulado cielo. Las mujeres iban a tomar el agua y llevarla a casa, no muy lejos varios pequeños poblados se acercaban a su cause. Pero en esta ocasión estaba vacío. Sólo una mujer llevaba agua, pero otra le dio alcance habló algunas palabras con ella y de inmediato soltó todo y ambas corrieron en la misma dirección.

Atravesaron algunas colinas ascendiendo, llegaron a una preciosa planicie, donde algunos sembradíos apenas florecían, en otros lugares apenas removían la tierra, todas las herramientas habían sido abandonadas por las personas que los trabajaban. No se encontraron a nadie, cruzaron un pequeño bosque de altos y frondosos árboles de varios tipos que dejaban caer algunas hojas secas, dando a su viaje una serie de sonidos que unidos con el cantar de los pájaros les daban la bienvenida. Las mujeres hablaban y sonreían en su viaje, recordando acontecimientos importantes de su vida, dejaron de hablar al salir del bosque y ver frente a ellas un enorme fuerte, una muralla que se extendía varios kilómetros, y varios metros de altura, la observaron con asombro por más que lo vieran no se acostumbraban a disfrutar de tanta belleza, estaba tapizada de piedras muy hermosas parecidas al mármol, pero casi transparente, con varias columnas de las que se levantaban torres que sostenían la bandera del reino.

Se aproximaron a la entrada, era de grandes dimensiones custodiada por no menos de 50 soldados, con bellas armaduras plateadas, con una lanza en la mano, una espada en su cintura y enormes cascos que no dejaban ver sus rostros. Las mujeres saludaron de manera escueta y entraron, y aunque tenían aspecto humilde a nadie se le negaba la entrada pues casi todos los habitantes de los pueblos cercanos eran conocidos por los guardias.

Dentro había otra pequeña ciudad donde vivían algunos nobles y la servidumbre del palacio, caminaron por calles empedradas, por donde había muy pocas personas hablando sobre el gran acontecimiento. Tuvieron que subir muchas escales decoradas con algunas estaturas y otras estructuras.

Estaban ya cansadas por la caminata, pero no les importo, ya pasaban de las 9 de la mañana. Siguieron avanzando y mientras más se acercaban las decoraciones eran más bellas. Un poco más y llegaron a la últimas escaleras para encontrarse más adelante una enorme cantidad de personas reunidas, todos hablaban y reían. Frente a todos se levantaba una de las partes más altas del palacio, donde se celebraban las reuniones, se hacían los anuncios y se llevaban a cabo las fiestas, era un lugar enorme decorado con algunas estatuas y fuentes, rodeado por un hermoso jardín que lucía blanco por las rosas blancas que ahora florecían.

En ese lugar estaban reunidos tanto nobles como pueblerinos, pero claro los nobles al frente y los otros atrás. Todos vigilados de cerca por guardias que portaban lanzas y otros el escudo del reino, un león sobre una roca con el hocico abierto como si estuviera advirtiendo a sus enemigos no acercarse, pero sobre él estaba un ángel con las alas abiertas y con las manos juntas como si estuviera rezando. El ángel simbolizaba el corazón puro que pretendía el reino y el león su fuerza y capacidad de defenderse. Era el mismo escudo en las banderas que adornaban un enorme balcón desde donde hablaba el rey en ocasiones importantes.

Este es el reino donde comenzará una historia llena de aventuras, amor, traición y todo aquello que el hombre puede hacer, este es el reino de "Dhairya" que significa Valor.

Pero no todo era color de rosa, a pesar de los esfuerzos de los reyes en mantener una relación cercana con su gente y gobernar con justicia y prudencia, tenían enemigos, no sólo en los reinos vecinos, sino en su propia sangre en su familia cercana, aquellos a quienes le tendieron la mano y los traicionaron sin dudar.

Ahora era un evento de suma importancia para su reino y para reinos vecinos, había llegado a todos la noticia, la reina estaba en trabajo de parto. El hijo del rey Fujitaka Kinomoto y Nadeshiko nacería ese mismo día, las miradas se concentraban en el balcón principal donde el rey anunciaría su nacimiento.

Dentro estaba en iguales condiciones, guardias moviéndose de un lugar a otro, servidumbre que corría de igual manera, con mantas y agua. Por los pasillos principales adornados con pinturas de sus antepasados, armaduras y hermosas decoraciones en piedras y metales preciosos, daban a una habitación especialmente custodiada.

Una mujer de hermoso cabello negro entraba con un paño en una vasija de plata. Dentro habían algunas personas del servicio que comenzaban a salir. La mujer de cabellera negra se acercó al lecho real, donde una joven y hermosa mujer mantenían un gesto de enorme dolor, las contracciones eran más continuas. La partera y pariente lejana de Nadeshiko, Sonomi cambiaba el paño en la frente de la mujer por uno nuevo.

- Tranquila, pronto tendrás a tu hijo en tus brazos - le dijo tratando de animarla y es que era visible que realmente estaba sufriendo mucho. Tenía ya varias horas en trabajo de parto y su palidez iba y venía, Sonomi estaba muy preocupada temía que se desmayara, su cuerpo era frágil y tanto tiempo con tanto esfuerzo, la tenían preocupada.

Un gemido salió de sus labios y sus manos se cerraron fuertemente asiendo las sabanas. Después de intensos segundos pudo abrirlas de nuevo, era como morir de dolor. La reina sabía que debía resistir, ese hijo suyo debía nacer y ella que lo amaba desde que supo que estaba encinta no dejaría que algo malo le pasara.

- Falta poco - la ánimo su prima lejana - lo haces muy bien.

- No lo creo - trato de sonreír y acarició su gran abdomen - "por favor, quiero tenerte ya en mis brazos" - hablo a su hijo en sus pensamientos.

- Quiero que todos salgan.

- ¿Qué?

- Por favor - tenía un muy mal presentimiento, algo en su interior le avisaba que algo no estaba bien.

- Como desee su majestad - Sonomi se inclino y pidió a las mujeres que le ayudaban que salieran, estas se sorprendieron pero obedecieron.

- ¿Pasa algo Nadeshiko? - la actitud de la monarca la había sorprendido y estando a solas eran de más confianza.

- Tengo un mal presentimiento - logro decir antes de que una nueva contracción hiciera que sus bellas facciones cambiaran, sus largos y blancos dedos buscaran algo a que asirse encontrándose con una mano mucho más grande que la de ella, no vio de quien se trataba ya que el dolor fue tan intenso que cerró los ojos.

Al pasar el dolor abrirlos se encontró con el amor de su vida, su esposo, Fukitaka Kinomoto el monarca de Dhairya. Al verlo algunos recuerdos llegaron a su mente, lo recordó al día que se conocieron, fue una boda arreglada para conveniencia de los reinos que se unieron en uno solo, con el correr de los meses se enamoro de él, era una persona excelente, bondadoso, justo, caballeroso, gracioso cuando se lo proponía y aún más importante, la amaba.

Él se enamoro primero de ella, de su carácter, de sus ojos, de su humildad y gracia y por supuesto de su belleza, en resumen de todo lo concerniente a ella.

- ¿Que haces aquí? - se supone que esperaría hasta que el bebé naciera.

- Vi a las mujeres salir me preocupe ¿Qué pasa? - la mirada de su esposa basto para comprender que ella no estaba bien y no era sólo físico, también había mucha preocupación.

Sonomi cambio el paño y se alejo para traer el resto de los instrumentos, era seguro que tardaría sólo minutos en nacer.

- No lo sé, tengo un mal presentimiento - se aferro a su mano buscando consuelo.

- Todo estará bien - acarició su rostro y acomodo algunos cabellos desordenados - recuerda que el hechicero ha dicho que será un varón lleno de energía y vida, que hará cosas grandes en la vida. El hechicero no se ha equivocado.

Ella asintió sin estar muy convencida.

Un nuevo dolor y Sonomi se preparó.

Fuera en el pasillo, los guardias estaban por todas partes y la servidumbre merodeando para esperar la noticia.

También había una niña de apenas un año de edad, cuidada por una mujer de avanzada edad.

- Pequeña Tomoyo¿no deseas ir a dormir?

Ella negó, apuntó a la puerta de la habitación - mamá, mamá.

- Saldrá en un momento querida.

En ese instante en el pasillo resonó un llanto. El heredero de Dhairya había nacido, los guardias, mucamas, damas de compañía y la nana de Tomoyo sonrieron al escucharlo.

Dentro la situación era diferente.

El bebé lloraba con buenos pulmones y a todo volumen, dando sus primeros suspiros.

Abrió grandes los ojos al recibirlo, permaneció en silencio mientras tomaba a la bebe en sus brazos sin hacer comentario alguno.

- ¿Qué pasa Sonomi? - quiso saber el rey que noto la extraña actitud de ella.

- Mi bebe ¿esta bien? - se alarmó Nadeshiko.

- Esta bien - dijo ella y termino con su deber de partera cortando el cordón y anudando el ombligo para luego envolverlo en más finas cobijitas de seda y dárselo a su madre - aquí esta - se lo entrego sonriendo nerviosamente, el recién nacido al sentirse con su madre dejo de llorar.

- Sonomi - habló el Fujitaka con voz seria - ¿qué pasa?

- Es niña.

- ¿Niña? - el rey se acercó a la bebe que ahora Nadeshiko sostenía con mirada preocupada.

- Una niña pero...

- Los hechiceros no son dios - fue lo que dijo Sonomi.

Nadeshiko le sonrió a la bebe y le dio un beso en la frente un tanto sorprendida pero feliz de que naciera bien.

El rey tenía una expresión indescifrable, se quedo quieto y callado. Miles de pensamientos se arremolinaron en su mente. Sonomi continúo con sus labores finales, mientras Nadeshiko acariciaba a la pequeña.

Ante las caricias la bebe abrió los ojitos con dificultad y dijo ver unos ojos verdes oscuros preciosos, y casi de inmediato sonrió.

Ese gesto devolvió a la vida al rey.

- Sonomi, esto nadie más debe saberlo.

- ¿Qué? Pero...

- Lo que se dirá es que esta mañana nació un varón.

- Fujitaka - Nadeshiko estaba más que sorprendida.

- Sonomi, debes guardar el secreto, esta bebe será criado y tratado como un varón y será nuestra responsabilidad mantener en secreto.

- Pero... - su madre no estaba de acuerdo y lo leyó en su mirada. Pero el rey no sólo pensaba en sí mismo, en su esposa y el la pequeña también en el bienestar del reino.

- Si no lo hacemos, se corre el riesgos innecesarios - suavizo su mirada hacia su reina - Estas demasiado débil para intentar tener otro bebé, si se sabe que este día nació una niña comenzaran a pelear por la herencia del reino. El hechicero ha predicho el nacimiento de un niño, eso nos ayuda para tener un poco de tiempo y después arreglar todo, todo saldrá bien.

La reina le miró con preocupación y tristeza, ese no era el futuro que quería para su bebé.

- Sólo para tener un poco de tiempo, después todo estará bien - habló para su reina, para su hija y para sí mismo.

La reina asintió de nuevo, la pequeña se movió en sus brazos algo inquieta.

El rey sabia que no había herederos al trono con sangre más pura, si nacía una niña se corría el riesgo de guerras y asesinatos entre los que más posibilidades tenían al trono, sin mencionar que en pocos años una turba de pseudoprincipes vinieran a pedir la mano de su hija en matrimonio para quedarse con un reino tan prospero como el suyo. También sabía que algunos campesinos por alguna razón lo odiaban y si se sabía que no tenía una descendencia segura, era muy probable que los derrocaran, por ahora no tenía muchos aliados que los ayudaran en caso de que suceda, necesitaba hacer alianzas con reinos vecinos.

El rey salió de la habitación con una sonrisa fingida y se paro en la terraza que daba a la plaza donde la muchedumbre ya estaba feliz.

- El heredero de este reino ha nacido - dijo en forma solemne y todo el reino grito con emoción - ¡Viva el rey Kinomoto¡Viva la reina Nadeshiko¡Viva el príncipe!

El rey se dio vuelta y dándoles la espalda susurro para si mismo.

- Le he mentido a mi pueblo.

- "Pero pronto todo se arreglará."

El rey regreso con su esposa, ella ya amamantaba a la pequeña que parecía habida de vida, pues comía con ahínco, Sonomi la instruía ya que una reina no da de amamantar a sus hijos, son las nodrizas las que lo hacen pero esta, era una excepción.

- Nadie debe saberlo - dijo el rey viendo por la ventana que todos festejaban.

- Nadie lo hará - contestó Sonomi - la cuidaré bien.

- Ella tampoco debe saberlo.

- ¿Qué? - se sorprendieron ambas.

- Ella debe pensar que es un hombre para actuar como tal, cuando el momento llegue le diremos todo. En realidad espero que sea pronto - dentro de la mente de Fujitaka comenzaban a gestarse planes, para proteger a su familia y rezar para que sólo sea temporal.

Fuera había fiesta, la noticia pronto se esparció por todo el reino y los reinos vecinos.

- Será difícil de ocultar - reflexionó Sonomi.

- Nos encargaremos de todo - el rey observaba a la gente bailar y cantar en la plaza - estará fuertemente vigilada, la atenderá sólo personas de confianza.

- ¿Quiénes?

- Mitzuky y sólo ella. Sabe de hechicería y magia será una excelente aliada. Después veré con quien más puedo contar.

Nadeshiko parecía muy pálida, su cuerpo había quedado muy débil, temía por su pequeña y esperaba que no heredara su fragilidad. Esperaba que fuera como su padre fuerte y decidido.

Un recuerdo triste ensombreció su mirada.

- Todo estará bien - le dijo Fijitaka - ella estará bien - beso la frente de su hija que poco a poco cerraba sus ojitos con sueño.

- Pase lo que pase, todo estará bien - dijo ella tomando la mano de su esposo. Mientras por fin los ojitos verdes de la pequeña se cerraban y caía en un dulce sueño, ajena a todo lo que pasaba a su alrededor.

Sonomi los observaba a la distancia, su mente también trabajaba, con esa escena frente a ella recordó el nacimiento de su amada hija Tomoyo, de su marido que ahora las cuidaba desde el cielo. Las que habían sedo sus tierras ahora quedarían abandonadas para cuidar a la pequeña princesa y ayudar a su amiga, su vida y la de su hija habían cambiado de rumbo.

El caballo galopaba a toda velocidad, su jinete se aferraba al crin tardo varios minutos en llegar a su destino, se bajo del caballo y con paso veloz se acercó a una gran cerca y luego a un lugar que parecía una hacienda, habló con algunos hombres y entro a una habitación finamente arreglada, dentro un hombre con un vaso en la mano lo esperaba.

- ¿Y?

- Ha nacido, el heredero de Dhairya ha... - no pudo terminara ya que el vaso que estaba en la manos del hombre se fue a estrellar contra el suelo.

- Retirarte - habló con calma.

- Si señor - se marcho lo más rápido que pudo.

El hombre de larga cabellera castaña, se levantó de su lugar y sirvió otro trago.

- Malditos Kinomoto - maculló.

- Tienes razón querido - la voz femenina no lo inmutó en lo absoluto.

- Si no tienes buenas noticias, no te acerques - le dio la espalda y bebió de una sola vez, luego rodeo el escritorio y se sentó.

- No seas dramático - no era una mujer era una niña.

De apenas unos 12 años de edad, o eso aparentaba. Con soltura se acercó al escritorio y se sirvió una copa para tomarla sin hacer gesto alguno.

- No se preocupe "Duque" Mondrey - a lo que el hombre finalmente la observó, ella se inclino con respeto - nos desharemos de este chiquillo, el reino Dhairya se quedará sin heredero, de nuevo y será su turno para ocupar su lugar.

- ¿Cómo¿Cuándo? - se exalto el hombre - hemos intentado muchas veces matar a los reyes y no hemos podido.

- Corrección... señor, no ha podido. Se le han dado lo necesario y ha fallado en cada ocasión - eso hizo enfurecer al hombre, poco falto para que se levantara y abofeteara a la pequeña, pero conteniendo su ira se sirvió una vez más.

- El hechicero es poderoso - había fallado cada intento que hacía de matar a los reyes, era desesperante.

- No es así.

- ¿Qué dices chiquilla?

- Ese estúpido hechicero no es poderoso, ya lo hubiéramos derrotado sin ningún tipo de problema, hay alguien más que los protege y por eso han sobrevivido todo este tiempo.

El duque sonrió con burla - pensé que eran poderosos, entonces ¿Por qué no ha podido con él? - con ese comentario recibió una fría mirada por parte de la chiquilla que le hizo estremecerse, pero lo disimulo y evitó su mirada.

- Hay cosas, más allá de tu pobre comprensión – lo observó con una fría mirada - por ahora ten paciencia, sólo ten paciencia - la niña se dio vuelta y se perdió en los pasillos del lugar.

Lo que no sabía es que su paciencia se pondría a prueba tendrían que pasar años para volver a verla.

- "Imbécil" - dijo la niña mientras salía, siendo reverenciada por los guardias - te soportare sólo por ahora. Después de todo ya ha nacido, ahora es necesario que crezca - se perdió entre los árboles.

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Hola.

Bien me presento, soy Yoali Iizax Luin, antes conocida como yuen chan. He vuelto, siii por fin con un nombre más largo pero me encanta. Estoy feliz muy feliz de volver y traerles esta nueva historia, que surgió cuando recordé que alguna vez cuando era pequeña llegue a ver alguno de los capítulos de Ribbon No Kishi, mejor conocida como La princesa Caballero, era una buena historia, la verdad es que no recuerdo toda la serie, así que muuuuchas cosas saldrán de mi imaginación. Sólo espero que les guste.

Saludos.

Yoalitzin