Espejos del alma

Por Yoali Iizax Luin

Gomen ne, Im sorry, perdón, ya no sé ni en que idioma disculparme, en verdad lamento la tardanza, más de tres meses, tal vez no merezco perdón pero créanme que tuve varios inconvenientes entre accidentes, trabajo a montones, la culminación de un proyecto muy importante, enfermedades, falta de tiempo e inspiración pues se me fue el tiempo.

Este epílogo va dedicado a todas las personas que se dieron en tiempo de leer esta historia, mil gracias.

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Cerró el libro que había en sus manos y suspiro.

Aún no lo terminaba de leer, pero hasta donde había leído le había ayudado a despreocuparse un poco.

Antes de leerlo estaba muy triste, perder a su madre fue la mayor desgracia de su corta existencia, ahora vivía con su abuelo, pero él siempre tenía trabajo y negocios que atender. Se sentía muy sola, en ocasiones su prima la visitaba y hasta ahora era su mejor amiga pero se separarían al terminar las vacaciones.

Nunca antes se había sentido más vacía que ahora, tal sola, tan inútil. Las palabras de aliento que cientos le brindaron después de su perdida, parecían ecos lejanos de una realidad alterna. Quería refugiarse en la nada y olvidar todo, comprendió entonces que quizá las personas que tienen algún vicio de debía a que se negaban a sentir esa horrible sensación, y la ocultaban tras alguna adicción.

Ella ya había adquirido una, no era mala para su salud por lo menos, leer.

Mientras leía sentía que podía salirse de sí misma y entrar en mundos fantásticos y reales, entrar en los personajes y sus emociones, en las situaciones y todo el maravilloso mundo de la literatura. Había pasado días encerrada en la enorme biblioteca, casi devorando libros de todo tipo.

Podía viajar a mundos lejanos y refugiarse en ellos, incluso crearlo gracias a las descripciones que hacían los escritores. Sin duda había encontrado un refugio perfecto.

- ¿Señorita? - la llamo por décima vez una muchacha de no más de 20 años.

- ¿Si? - contestó saliendo de su ensoñación.

- Acaba de llamar su abuelo, no podrá acompañarla a cenar esta noche, de nuevo.

- Entiendo - su voz era como un dulce canto de un pajarillo herido, al igual que su mirada - no cenaré esta noche, me retiro a descansar - le dijo a la mujer.

La muchacha asintió y luego negó con la cabeza, pobre chica todo lo que tenía que sufrir, la vio salir de la biblioteca con un enorme libro en sus manos, hacía días que lo leía.

Se dirigió a las escaleras con pasos cortos y lentos, subió con gran elegancia cada escalón y luego desapareció en el pasillo de arriba.

La chica entro a su cómoda habitación, se dio una ligera ducha, se puso su pijama y se acostó. Mientras su cabellera negra se secaba, tomo de nuevo el libro, sólo unas hojas más y la aventura que le ofrecía el libro terminaría.

- Todo tiene un final - dijo en casi un susurró, tomo el libro y lo acarició.

Era un libro muy viejo, lo encontró escondido debajo de uno de los estantes de la biblioteca, estaba muy empolvado, algo que le pareció extraño ya que el resto del lugar estaba extremadamente limpio.

Igual le llamo la atención la cubierta, muy bien decorada con una imagen difícil de descifrar pero fue por esa imagen que termino por abrirlo y encontrarse con que era una historia, un libro de ficción que la había hecho reír, enojarse, divertirse o por lo menos entretenerse.

Lo abrió en la página que se había quedado, sabía que no podría dormir hasta terminar de leerlo y comenzó.

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Epílogo

Se dice que uno no valora las cosas hasta que las pierde, muchas veces es necesario que se pierda para que se valore en toda su importancia. Ahora comprendía el porqué de ese dicho, después de meses en extrema tensión, preocupación y angustia, por fin se respiraba un poco de paz en el gran continente.

Los reinos, ahora convertidos en naciones, eran mucho más productivas y ricas que en otros tiempos, pero de ninguna manera había sido fácil. Después de combatir con armas y poderes, ahora había que combatir las viejas ideas que muchas veces limitaban una mejor convivencia.

Por eso todo el continente contaba con crecientes y exitosas escuelas en las que los niños aprendían como forjarse un futuro mejor. Aunque algunas razas como los seres oscuros se negaban a participar en muchas actividades, los gobernantes no se daban por vencidos y seguían trabajando.

Ahora la paz y el respeto era asunto de todos.

Se sentía feliz, después de tanto tiempo, de tantos problemas y peleas, podía vislumbrar un mejor futuro.

Aunque no todo era color de rosa.

Mientras su corcel corría como el mismo viento, seguía reprochándose por no haber regresado antes. Atrás un par de jinetes más trataban de seguirle el paso pero los pobres caballos no estaban tan bien entrenados como el suyo, sólo pasaron unas horas y los dejo de ver tras de sí, pero no le importo y continuo con la cabalgata.

Se detuvo unos minutos cerca de un río para llenar un recipiente con agua y para que el hermosos caballo bebiera y descansara. Se acostó en el verde pasto por unos momentos mientras el animal se refrescaba, el cielo le daba señales de una buena tarde y noche, había pocas nubes y el sol no era demasiado extremo.

Tuvo el impulso de cerrar los ojos y soñar un buen tiempo, pero de pronto recordó que tenía que llegar al palacio de Dhirtya lo más pronto posible. Observo al caballo que se veía más relajado y comía un poco de hierba fresca, se lavo el rostro y subió de nuevo al corcel comenzando de nuevo la loca carrera.

Sak se sentía como una persona nueva y útil, y eso le daba una energía impresionante, así como su caballo no se veía agotado después de días de viaje. Distinguió el palacio a lo lejos y el corcel corrió aún más rápido sabiendo que entre más pronto llegaran, más pronto comería y descansaría.

Pasaron por el pueblo que antecede al palacio, hechos un rayo tan rápido que nadie los reconoció. Por fin llegaron a la entrada principal.

- ¿Señora? - preguntó un tanto indeciso el guardia que la recibió frente a la puerta principal.

Ella sonrió y el hombre le dio paso.

En realidad no la había reconocido, estaba algo sucia y vestida como un hombre, sólo la reconoció por el caballo, Spy lo había llamado Sak, era un caballo pura sangre que se distinguió por oponerse a ser amansado, tiro a más de un entrenador de su lomo y sólo Sak había podido subirse en ese animal.

Siguió por los jardines del lugar aún a una buena velocidad hasta detenerse frente a la entrada del palacio, el hombre que recibió al animal una vez que ella se bajo de él, le dirigió la misma mirada asombrada que el primero.

- "En verdad necesito una ducha" - pensó Sak al ver la mirada que todos le dirigían a su paso.

No podía presentarse así ante su padre o Sonomi o Tomoyo, les daría un infarto sin duda. Había salido del palacio luciendo un hermoso vestido rosado, con un complejo peinado y en un carruaje. Camino por los pasillos más vacíos que encontró y se dirigió a la alcoba que le tenían reservada para sus visitas.

Más cuando faltaban unos cuantos pasos para llegar a la alcoba escucho un tremendo.

- POR TODOS LOS CIELOS ¿Sak?

Al darse vuelta se encontró con una Tomoyo con unos ojos enormes viéndola fijamente de arriba a abajo.

Ella sonrió algo sonrojada - Eh... Tomoyo me alegra verte.

- ¿Que fachas son esas? - dijo llevándose las manos a la cintura.

- Je je yo... tuve un pequeño incidente - decía rascándose la cabeza, por cierto el cabello estaba bastante desordenado.

- ¿Incidente? - su amiga cambio el semblante a uno preocupado - ¿qué paso?

- Nada importante, ya sabes unos ladrones nos encontraron de regreso y bueno, no pude evitar ensuciarme. Pero prometo que me baño, me cambio y voy a anunciarme - la explicación la hizo recordar sus tiempos de príncipe.

Tomoyo dio un suspiro de resignación - nunca cambiaras.

- Creo que no - dijo algo avergonzada.

- Ahora entra a bañarte, tu padre estaba preocupado por ti.

- Lo lamento - ambas entraron a la habitación de Sak.

- No sé porque, le envié dos cartas para decirle que tardaría un poco más.

- Pues no ha recibido nada - decía Tomoyo sacando un vestido adecuado para su amiga.

- Es raro - dijo Sak pero no le dio mayor importancia.

- Bien - le entrego el vestido - ponte esto y ve a ver a tu padre lo más pronto posible, se le ve preocupado.

- Lo haré, gracias - sonrió - no olvides que esta noche quiero hablar contigo.

- Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.

- Es importante.

- Pero ¿qué es... - Tomoyo hizo una mueca y no pudo decir más porque Sak ya se había encerrado en el baño.

Se ducho y se cambio, aún no se acostumbraba a los vestidos eran bastante estorbosos para su gusto y eso que Tomoyo se había encargado de hacerle unos realmente bellos pero sin los accesorios que aún utilizaban algunas damas. Se estaba peinando cuando escucho unos golpes en la puerta.

- Adelante – invitó a pasar mientras seguía con su tarea de arreglar su cabello, apenas le llegaba a los hombros pero para ella era terriblemente problemático lidiar con él.

- Te tardaste - escucho una furiosa voz y ella sólo sonrió.

- Tranquilo, todo estará bien - le dio la cara y le dio mucha risa lo que vio.

El hombre estaba muy bien arreglado, con una vestimenta que podía considerarse de lujo, algo despeinado pero lo que más gracia le hizo fue su mueca de nerviosismo, jamás lo había visto así.

- Debiste haber llegado hace más de seis horas - comenzó a dar vueltas en la habitación y ella sólo lo seguía con la mirada, quería echarse a reír pero se contuvo.

- ¿Tienes todo listo?

- S... si - dudo en decirlo - ¿estas segura que así debe ser?

- Por supuesto¿acaso crees que no se lo merece?

Su hermano hizo un gesto de incredulidad primero, para después asentir - se lo merece - afirmó.

- Bien, esa es la actitud - se acercó a él y le dio una palmada en la espalda.

Sin duda, aún tenía hábitos de hombre.

- Ahora tengo que ir a ver a papá, te veré en una hora ya sabes donde, ya sabes para que - le guiñó el ojo y Touya sólo bufo.

- Monstruo - le dijo antes de verla desaparecer en la puerta.

Quién diría que había llegado a desarrollar mucho cariño por esa chiquilla, la mayor parte del tiempo que estaban juntos peleaban, pero sabía que podía contar con ella.

El hecho era que ahora no tenía más opción que confiar en ella, aún nervioso salió de la habitación y se perdió en los pasillos

La heroína de la guerra fue recibida con gran alegría por parte de su padre y Sonomi, les contó su pequeña aventura y ambos la comprendieron. Después de hablar algunos minutos sobre como andaban las cosas en Sideris, lugar que había ido Sak, tomaban un té cuando Tomoyo apareció.

Estuvieron hablando unos minutos más hasta que Sak le pidió a Tomoyo que la acompañara, sus padres continuaron con su charla. Últimamente se llevaban tan bien, que Nakuru hacía bromas diciéndoles que debían casarse, pero ellos lo tomaban como broma.

- ¿Qué pasa Sak? en verdad comienzas a preocuparme.

- No es grave Tomoyo, sólo que quiero hablar seriamente contigo hace mucho tiempo, pero siempre...

- Lo sé, siempre te llaman a algún lugar – completo Tomoyo mientras caminaban por los pasillos.

Sak suspiró - esto de la paz es más difícil de lo que pensé.

- No te preocupes lo entiendo, cuando tienen que hacer un acuerdo siempre te llaman, confían mucho en ti.

- Es alentador por un lado, confían en mí, pero por otro parece que no pueden hacer las cosas sin mí.

- Es cuestión de tiempo - la consoló Tomoyo.

- Eso espero - ya salían del palacio hacía los jardines traseros.

Ya oscurecía, y cuando ya no hubo más guardias ni gente pasando, Tomoyo decidió que era el momento.

- Y bien¿de qué quieres hablarme?

- Es... Shaoran - de inmediato su sonriente rostro cambió a uno serio.

- ¿Tienen problemas?

- Bueno... tanto como problemas no, es complicado.

Llegaron a la parte más solitaria de los jardines, sólo algunas antorchas alumbraban el pequeño camino.

- Veras a él lo llaman a una nación y a mí a otra, no hemos podido estar juntos. Después de la boda nos hemos visto unas dos veces y sólo para pelear, incluso yo he pensado que es mejor... - dijo con tristeza.

- ¿Qué¿Sak qué estas insinuando?

- Nada, estoy algo confundida – perfecto, se dijo estaba muy interesada en la conversación.

- Pero Sak, yo no creo que debes pensar bien antes que nada.

Sak siguió avanzando - tal vez tienes razón, debo pensarlo.

- Sak... - Tomoyo se detuvo cuando vio que más adelante había una mesa con comida caliente y varias antorchas alrededor muy cerca de una hermosa fuente - ¿qué es eso? -preguntó curiosa acercándose al lugar.

Revisó los platos y vio a su alrededor - alguien debe estar cenando en este lugar ¿tu qué crees?

Volvió su mirada hacia Sak, que hacía señales a la nada.

- ¿Sak?

- Eh... je je, tienes razón, tal vez alguien quiere cenar al aire libre.

- Tienes razón - dijo ella dándose vuelta decidida a regresar.

Más la otra se quedo ahí - vamos Sak no queremos interrumpir.

- Je je dije: ALGUIEN quiere cenar al aire libre - dijo más fuerte.

Entonces Tomoyo se dio cuenta de lo que pasaba, pero sólo para no arruinar la sorpresa puso cara de inocencia e incomprensión.

- Vamos Sak, no queremos importunarlos.

Sak tenía una venita en su frente a punto de estallar.

- Tomoyito, espérame un segundo ¿sí?, ahora regreso.

- ¿Qué¿A dónde vas? - la vio perderse en la oscuridad del jardín.

- No te muevas - le contestó alejándose.

Tomoyo regreso a la mesita, había dos sillas y todo estaba perfectamente dispuesto para una romántica cena, de inmediato noto que las comidas le eran muy familiares, sonrió al pensar en todo lo que habían pasado para darle esa sorpresa.

Pero no pudo pensarlo más, ya que de pronto y sin previo aviso algo o alguien la había empujado hasta casi caer sobre la mesita.

Escucho como murmuraban maldiciones, pero se hizo la sorprendida al darse vuelta y verlo.

- ¿Touya? - preguntó con inocencia.

- To...moyo - dijo como pudo el pobre hombre.

A la mera hora, se había arrepentido del plan tan tonto que su hermana había hecho para preparar la sorpresa, por eso no había salido cuando escucho la palabra clave, pero su hermana no escucho explicaciones y prácticamente lo había lanzado al lugar. Ya se las pagaría, por ahora tenía que calmar sus nervios, se sentía como un chiquillo en su primera cita.

- ¿Qué pasa? - preguntó ella actuando de manera muy convincente.

- Sorpresa - dijo con un leve sonrojo.

Tomoyo sonrió divertida - una cena al aire libre - miró a su alrededor - jamás me lo habría imaginado, es muy dulce de tu parte - le planto un ligero beso en la mejilla.

Touya se relajo un poco, pero no podía evitar pensar que hacía demasiado calor esa noche.

Por supuesto que el resto de la cena, Sak no volvió a aparecer.

Ambos estaban cenando lo que más les gustaba con un poco de vino suave, Touya tuvo que aceptar que todo iba bien y que su hermana por fin había hecho algo bien en su vida.

Hablaron cosas sin mucha importancia, y ella permanecía con esa sonrisa que le agradaba tanto a él.

Al terminar la cena a Touya se le acabaron los temas de conversación, estaba muy nervioso.

- Gracias por la cena, estuvo muy deliciosa – agradeció su novia, sólo por verla sonreír él pensó que todos los problemas que paso habían valido la pena.

Sólo asintió.

- ¿Y ahora qué sigue? - preguntó con voz seductora y ojos anhelantes.

Touya puso cara de pánico, él lo sabía era la hora que más había esperado, al mismo tiempo la hora que temía.

- Es broma - aclaró ella logrando que el chico se relajara - gracias de nuevo y creo que será mejor que regresemos al palacio hace frío - se levanto de su silla, él la imitó dejándose llevar, algo perturbado sin saber como empezar.

Como la noche en efecto era fría, pasó su brazo por los hombros de la chica buscando brindarle un poco de calor. Tomoyo sonrió ante el gesto tan cariñoso e inesperado, ambos se brindaron un poco de calor.

De pronto Touya sintió como una piedrita chocaba con su cabeza, dio un leve gruñido y busco a su hermana alrededor no ver nada siguió su camino con un debate interno, hacerlo o no. Dos pasos más adelante y la piedra esta vez era más grande y si que le dolió, dio un gruñido mucho más fuerte.

- ¿Qué pasa? - Tomoyo se preocupo al verlo sobándose la cabeza.

- Tomoyo - la llamo de forma dulce y se colocó frente a ella, tomándole ambas manos.

- ¿Qué pasa? - se emociono al ver como la miraba, con esa mirada tan dulce y tierna que solía regalarle sólo a ella.

Touya retuvo sus manos mientras llevaba una de sus rodillas al suelo - ¿quieres casarte conmigo? - dijo casi en un susurro suplicante, le había costado horrores pronunciar aquellas sencillas palabras.

Touya con todo y su cabeza dura, necedad y dureza había hecho meritos en varios lugares del continente, como si quisiera de alguna manera enmendar sus errores pasados y merecer a Tomoyo, por eso había estado viajando durante algún tiempo ya aplazando la petición a Tomoyo. Sólo cuando su molesta conciencia comenzó a sentirse tranquila, dejo en paz y él pudo sentirse capaz de ser feliz.

Ella abrió la boca, ahora sí muy impresionada se había esperado cualquier cosa menos eso.

- Touya...

- Sé que no soy el mejor hombre del mundo, pero sé que soy el hombre que más te ama y al que tú amas. Y si te pido que te cases conmigo es por que sé lo importante que es para ti.

Ella paso de su asombro a una gran felicidad - claro que sí - dijo abrazándolo con todas sus fuerzas.

Se besaron un largo rato, en los que Tomoyo pensaba estar soñando y Touya apenas podía creer su respuesta, la sensación era de una infinita felicidad. Se levanto y los pies de ella dejaron de tocar el suelo al unirse en un abrazo que parecía querer fundirlos. El frío desapareció al mismo tiempo que los temores de Touya al rechazo.

Finalmente él puso en el pequeño dedo de su ahora prometida el anillo que anunciaba su compromiso.

Justo en ese momento se dejaron escuchar varios aplausos.

Tomoyo se sorprendió al ver como dos antorchas se encendían no muy lejos, unas ramas eran apartadas para dar paso a su madre, Fujitaka, Nakuru, Yukito, Shaoran y por supuesto Sakura. Todos aplaudían contentos.

- ¡Monstruo! - se escucho en todo el lugar.

- Tranquilo - dijo Sak sonriendo.

- ¿Desde cuando están ahí? - dijo tratando de calmarse, estaba demasiado feliz para enfadarse.

- Lo suficiente para escuchar el sí - dijo Fujitaka, tratando de calmar a su hijo.

Sonomi fue la primera en correr a abrazar a su hija casi llorando.

- Tranquila mamá - la consolaba su hija, llena de felicidad.

Sabía que un día su hija se casaría, que un día haría su vida, pero era tan pronto, muy pronto.

Fujitaka se acercó a su hijo y le dio una palmada en la espalda y lo felicito, Touya apenas contestó, luego fue a felicitar a Tomoyo y tratar de calmar a Sonomi.

- Felicidades - dijo sin mucho ánimo Shaoran acercándose a su cuñado.

- Gracias - arrastro las palabras Touya.

- SAKURA - dijo su hermano y ella dio un pequeño respingo.

- Todo estuvo genial, pensé que lo ibas a echar a perder - fingió molestia.

Fue cuando Touya vio que la chica tenía una enorme piedra en su mano.

- ¿Y eso? – cuestionó levantando una ceja

- Era por si no entendías las dos anteriores - tiró la piedra a un lado y rió nerviosamente - pero lo hiciste - para evitar cualquier reprimenda de parte de su hermano, hizo un gesto al estilo Nakuru y lo abrazo muy fuerte.

Su hermano se sorprendió, pero finalmente con algo de torpeza le correspondió el abrazo, era la primera vez que lo hacían y se sentía extraño, pero muy cálido y reconfortante.

- Más te vale que la trates bien - lo amenazó y el sólo sonrió.

Después el abrazo no fue tan delicado, Nakuru utilizado todas sus fuerzas para demostrarle su felicidad, Yukito fue menos emotivo.

Mientras Fujitaka trataba de calmar a la llorosa Sonomi, Sakura felicitaba a su próxima cuñada.

- Te dije que me las pagarías Tomoyo - decía Sakura abrazándola.

- En verdad me sorprendiste, no pensé que convencieras a tu hermano.

- Y yo no puedo creer que hayas aceptado, la verdad es que había preparado un espectáculo de consolación para mi él.

- ¡Sakura!

- Je je, felicidades voy a ayudarle a papá con la tía.

Tomoyo recibió las felicitaciones de Shaoran, Nakuru y Yukito se sentía muy feliz sin duda.

Después de que Sonomi paro de llorar decidieron regresar al palacio para celebrar como se merecía, una gran celebración con vino y todo.

Mientras regresaban al palacio Sak seguía discutiendo con Touya y atrás se quedo Tomoyo a propósito y en cuanto pudo se acercó a Shaoran.

- No esperaba verte Li, me alegra que estuvieras en este momento.

- Llegue hace apenas unos instantes y me alegra poder ver que alguien me quitará a mi cuñado de encima.

- Tenlo por seguro - dijo sonriente.

- ¿Estas segura de haber tomado la decisión correcta? - dijo con un dejo de burla.

- Claro que sí.

- Como quieras - dijo levantando los hombros, que mujer tan valiente.

- Y dime Li¿cómo van las cosas con Sakura?

Shaoran dio un largo suspiro mientras veía como peleaba con su hermano - supongo que bien, es que casi no nos vemos.

- No quiero entrometerme pero creo que sería bueno que lo hablaran.

- El problema es que cada vez que comenzamos a hablar terminamos peleando, creo que tiene que ver con que ella se crió como hombre y esta acostumbrada a tomar sus decisiones, y yo también. La última vez que nos vimos peleamos por el color de la casa, ella la quería blanca y yo verde.

Tomoyo recordó la hermosa casa que hicieron para ellos, no muy lejos de Dhirtya en unos terrenos hermosos que les dieron como regalo de bodas.

- Pero… es amarilla - recordó ella.

- Exacto, ninguno cedió.

- Supongo que con el tiempo se adaptaran.

- Eso espero yo.

- ¿Tienen pensado... separase?

- Claro que no – enfatizó, sería la última cosa que se le hubiera ocurrido - como lo haz dicho es cuestión de tiempo

Una vez que estaban todos en la calidez del palacio y con una copa del mejor vino en sus manos, brindaron por la felicidad de los prometidos, ahí Tomoyo se enteró de la otra sorpresa, todo estaba arreglado para que la ceremonia se llevará a cabo en tres meses Todo gracias a los esfuerzos en conjunto de Nakuru y Sakura tenían todo listo.

Brindaron y hablaron hasta altas horas de la noche.

Sonomi no paraba de llorar y Fujitaka de consolarla, Naruku de bailar con un resignado Yukito, por supuesto que Touya no dejaba ni por un segundo a Tomoyo mientras eran felicitados por algunos invitados a la celebración, Sak iba y venía con copas y hablando con algunos invitados.

Cuando finalmente se desocupo indico a los músicos tocar algo suave. Se dirigió directo a Shaoran que hablaba con varios hombres sobre negocios y lo saco a bailar.

- Hola - le saludo ella con una sonrisa, con tantas prisas ni siquiera había podido saludarlo.

- Hola Sakura - le contestó con una sensual sonrisa y Sak no pudo evitar estremecerse.

- ¿Cómo va todo?

- Muy bien.

- ¿Cuando volverás a casa?

- ¿Y tú?

Ambos se quedaron callados.

- Debemos hacer algo, esto no puede seguir así.

- También lo creo.

Un mesero paso con unas copas y Sak tomo dos y se las tomo de un solo sorbo.

- Sakura, no debes beber así.

- Lo siento, tengo sed. Debemos hacer algo o el único lugar donde estaremos juntos será en la tumba.

Shaoran le dedico una sonrisa algo triste, para luego cambiar - ¿Tú que propones? - dijo de manera insinuante.

Sakura sonrió - ¿qué tal otra luna de miel? la anterior fue muy corta - se quejo.

- Pero la aprovechamos bastante bien - le susurro al oído y la chica enrojeció.

- Lo recuerdo muy bien - sus cuerpos se unieron más, pero lamentablemente la pieza acabo y llamaron a cada uno por un lugar diferente.

- Te veo esta noche – le dijo él alejándose y Sakura sonrió.

Ambos estuvieron ocupados el resto de la velada, algunos invitados aprovecharon su presencia para pedir consejo sobre algún asunto de política o negocios. Cuando los últimos invitados salían, sólo quedaban las dos parejas, Touya no paraba de asesinar a Shaoran en miles de formas con la mirada. Para no queda viuda Sakura sacó a su esposo lo más rápido que pudo, despidiéndose aceleradamente de la pareja de prometidos.

Su hermano mayor los siguió con la mirada desaprobatoria, jamás lo aceptaría como adecuado para su hermana - Touya, me gustaría ser el centro de tu atención - Tomoyo le volvió el rostro hacia ella - ¿recuerdas?

- Tomoyo - suspiró él - es sólo que ese sujeto no es bueno para Sak.

- Eres su hermano, para ti no hay nadie bueno para ella pero ella lo eligió, como yo a ti.

Su prometido cambió su semblante y decidió concentrarse en lo que ahora sería su futuro, Tomoyo.

- Sí nos elegimos - sonrió antes de besarla hasta quedarse sin aliento.

No muy lejos, en uno de los pasillos, otra pareja caminaba pero una de ellas se tambaleaba.

- Te dije que no bebieras de más - dijo sonriendo Shaoran.

- Yo no estoy ebria, sólo un poco mareada - se aferro al brazo de su esposo.

- ¿Crees que Tomoyo y Touya estarán bien?

- Claro que si no tienes porque dudarlo, a pesar de que tu hermano sea un cabezota hueca...

- Oye, es mi hermano.

- Eh... cierto, no sé como puedo olvidarme que es mi cuñado. Lo que quiero decir es que estarán bien, serán muy felices juntos sino ya me encargaré de que se arrepienta.

- Un momento, es mi hermano y si alguien va a torturarlo seré yo no tú.

- Como quieras - para ese momento entraban a la habitación de Sakura.

Sakura se dirigió a la cama con el leve mareo.

- Creo que si estoy ebria – dijo al notar que toda la habitación parecía bailar ante sus ojos.

- ¿En serio? - dijo burlonamente Shaoran sacando de una maleta una pijama.

- Creo que si.

Sakura fue adquiriendo una tonalidad rosa, luego roja y después casi morada. Shaoran muy despreocupadamente se quitaba la ropa con una increíble lentitud, ella tuvo una vista genial de todo su cuerpo, cada músculo en su lugar sin ser exageradamente grande, cada parte de su piel destilaba una masculinidad impresionante, y ni hablar de su aroma que comenzó a llenar el ambiente.

Aún morada de vergüenza no podía quitar sus ojos de ese hombre, mientras él con toda naturalidad se puso su pijama listo para dormir, cuando se dio la vuelta para buscar la cama, encontró a una Sak hipnotizada, con la mirada perdida en él.

Ella lo vio aproximarse lentamente con una sonrisa que juraba que le cortaba la respiración, aún no podía creer que se había casado con ese hombre. De aquel niño travieso, de aquel adolescente rebelde, de ese hombre casi perfecto. Porque si algo le faltaba para ser perfecto era estar con ella todo el tiempo.

Sak recién despertó por las sonoras carcajadas del chico - Ja ja ja.

- ¿De qué te ríes? - dijo molesta sin saber donde meter la cabeza y pasando a un color morado pero de coraje.

- Te sonrojas... - se sentó a su lado.

- ¿Qué tiene de gracioso? – dijo volviendo la vista a otro lado.

- Recuerdo la primera vez que estuvimos juntos y no parecías tan puritana, es más fuiste tú quien me sedujo.

- ¿Qué dices? - brinco escandalizada.

- Claro que sí, lo recuerdo perfectamente – pudo uno de sus dedos en su mentón y sonrió.

- Yo, yo... - rayos si no tuviera razón - no me creíste que era mujer.

- ¿Y quién lo iba a hacer? parecías un hombre.

- ¿Y ahora?

- Ahora - se acercó a ella y le susurró al oído - eres la más hermosa mujer en todo el universo.

- Shaoran.

- ¿Me deseas?

Como respuesta sintió como él la empujaba acostándola en la cama, luego con lentitud se colocó sobre ella, para después robarle un beso casi salvaje por la intensidad.

- ¿Eso responde a tu pregunta? - dijo con voz enronquecida.

- Shaoran Li - tomo su cara entre sus brazos - recuérdame cómo nos amamos - dijo con voz suplicante.

- Siempre - dijo él y ambos comenzaron una noche llena de pasión.

Disfrutando el momento fue él tomo la iniciativa en las caricias, su esposa, esa chiquilla que le había robado el corazón sin saberlo, a quien quiso como amiga, deseo como mujer y amaba con toda su alma como esposa.

El inicial engaño fue duro para él, pero después de que ella le demostrara lo que era capaz de hacer por amor por la gente que amaba, no había podido evitar también admirarla y al final decidir que era ella con quien quería pasar con el resto de sus días.

No era más aquel niño que conoció mientras se balanceaba entre los árboles, ni aquella adolescente que se entregó a él pensando que jamás lo vería de nuevo, era una mujer. Lo descubría cada vez que la miraba a los ojos, y ahora aún más. Desamarró las cintas del vestido con gran rapidez, ella le ayudo a deshacerse de la estorbosa ropa.

- Sakura - el verla con ropa interior era muy excitante, pues acostumbrado a verla casi siempre con ropa de hombre, el ver su verdadera figura detrás de esos atuendos era como quitar la envoltura a un dulce chocolate.

Un chocolate blanco con bellas y sinuosas curvas que invitaban al deleite, al disfrute y a la perdición de la razón en aras de la pasión. Comenzando con un beso profundo quitaron lentamente cada prenda restante, quedando al descubierto sólo la piel.

Cuánto habían extrañado y deseado esas sensaciones, el contacto, la fricción, la calidez. Sus manos cargadas de deseo recorrían la piel ininterrumpidamente, a ella le agradaba acariciar su cabellera castaña y rebelde, sentir cada hebra recorriendo sus dedos, mientras con la otra mano acariciaba su espalda, él por su parte le agradaba deleitarse sumergiéndose en el cuello de su esposa, aspirando ese olor tan embriagante y adictivo.

Sus piernas jugaban entre ellas subiendo y bajando, invitando a las caricias y al placer, ambos soltaban sonrisitas entre beso y beso.

- No juegues Shaoran, quiero más que sólo besos - dijo ella entre susurros.

- Eso es lo que quiero, que me desees más y más - le sonrió traviesamente.

Como no tenían mucho tiempo para pasar juntos, trataban de disfrutarlos al máximo con jueguitos que ayudaban a jamás olvidar cada minuto.

Ante la mirada anhelante de su esposa, él comenzó a subir la intensidad de sus caricias. Como reconociendo la anatomía de su esposa, comenzó a recorrer su delicada piel desde su rostro, bajando por su cuello, sus firmes pechos, el estomago y vientre planos y perderse entre las piernas.

- Shaoran - suspiro ella y él siguió las caricias, paso la entrepierna para un bufido de desconsuelo de parte de Sakura.

Subió a su estrecha cintura y jugo con su ombligo.

- Basta - dijo ella entre sonrisas.

Sakura atrajo de nuevo el rostro de su esposo - te enseñaré como se hace.

Sin que Shaoran pudiera evitarlo, ella giro y quedo encima de él.

- ¿En serio? - él levanto las cejas como retándola.

- Claro - sonrió ella y comenzó a besar sus labios, luego su cuello y comenzó a bajar lentamente.

Cada parte de la piel de él se incendiaba al instante que ella lo recorría, haciendo que su excitación crezca cada vez más.

- Sakura - ella regreso a sus labios - ahora querido esposo - se sentó a horcadas sobre él - déjame sentirte.

Con mucho cuidado comenzó a sumergirse en él. Las sensaciones se volvieron un huracán en el interior de él, la belleza de la visión de su esposa y las increíbles sensaciones parecían llevarlo a un mundo alterno donde sólo ellos dos existían.

Cuando ambos estuvieron acoplados, Sakura gemía levemente.

- Ahora es mi turno - logro decir Shaoran y fue él quien le dio vuelta a la situación.

- Te haré pisar el paraíso - le susurro al oído.

- Ya estoy en él - dijo ella.

La danza comenzó, con movimientos primero delicados y casi inocentes, para después desbordar una gran intensidad, toda la pasión contenida de días separados parecían explotar al unísono.

- Sakura.

- Shaoran.

Era lo único que sus bocas pronunciaban además de los sonoros suspiros y jadeos, el placer casi rayaba en la locura, y sus cuerpos pedían más y más mientras sus almas bailaban de felicidad.

Al tiempo que se unían de nuevo sus labios, pronunciando el nombre de su amor, ambos llegaban al clímax bañados en sudor. Pero no se detuvieron hicieron muchas veces el amor esa noche, prometiéndose que ya no se separarían por tanto tiempo.

La mañana llego para todo el continente y Sakura de inmediato se encontró con el cuerpo de su esposo al despertar.

Él la observaba con una sonrisa en su rostro.

- Hola - dijo a modo de saludo y lo único que hizo fue acomodarse entre sus brazos.

- Hola dormilona.

- ¿Cuánto tiempo llevas despierto?

- Una hora más o menos.

- Y no te has levantado.

- No, aquí se siente muy bien - sus piernas también estaba entrelazadas - ¿sabías que roncas?

- ¿QUÉ? - dijo ofendida - es mentira.

- Je je sólo quería asegurarme que despertaras, ahora o nos levantamos o seguimos en lo que estábamos.

Ambos sonrieron y se besaron comenzando de nuevo el juego.

Pero de pronto Sak se detuvo.

- ¿Qué pasa? - preguntó su marido extrañado.

- ¿Qué hora es? le prometí a Nakuru acompañarla para recibir a Meiling.

- No te vayas - suplico él reteniendo su cintura.

- Debo ir, de todas formas tú tienes un compromiso.

- Si, pero es más tarde - no estaba dispuesto a soltarla.

Lo beso rápidamente sólo dejándolo con ansias de más - nos veremos después - se levanto de la cama con un rápido movimiento, en ocasiones Shaoran olvidaba lo fuerte que era. En la confusión y dada la velocidad de Sak quedo tirado a un lado de la cama, ella se dio una ducha rápida y salió vestida con un lindo vestido blanco sencillo pero elegante.

- Te ves preciosa cariño - dijo él desde el suelo.

Ella le sonrió, así como estaba tirado en el suelo sólo con la sábana cubriendo algunas partes, le pareció un guapísimo dios griego. Incluso esa mirada seductora y cautivante, tuvo que pellizcarse para no caer en la tentación de quedarse el resto de la semana en la habitación.

- No tardaré - le sonrió.

- Tu te lo pierdes - utilizo la voz sensual y erótica que solía utilizar en sus momentos íntimos y Sak salió muy acalorada.

Pero antes de cerrar la puerta - toma una ducha fría - cerró la puerta.

Shaoran soltó un suspiro de resignación.

La puerta se abrió nuevamente y Sak metió la cabeza - no mejor consérvalo para esta noche - dijo guiñándole el ojo levemente sonrojada.

Shaoran sonrió y mejor se fue a duchar.

- Felicidades – decían tanto Sakura como Nakuru, Mei había llegado hace unos minutos y no pudo aguantar la emoción y les dio una noticia que a ambas mujeres sorprendió.

Eriol le había pedido matrimonio y ella había aceptado, razón por la cual decidió visitar a Sakura y Nakuru, pues como no tenía experiencia tratar gente y menos en eventos como bodas, prefirió ir con ambas mujeres quienes tenían ya experiencia en ello. Además había aprendido a confiar en ellas.

- Vaya, Eriol es un tonto, no me dijo nada cuando fui a verlo el mes pasado – se quejo Sak.

A menudo ella iba a visitarlos, tenían una pequeña pero acogedora casa no muy lejos de Narwain, se habían alejado por completo de los asuntos de gobierno y se dedicaban a los negocios. Aún sufrían algo de discriminación, al parecer muchos no podían olvidar lo que él había provocado y aún les tenían rencor, por eso iba Sak a visitarlos para que los demás pudieran ver que podían confiar en ellos ahora.

- Hace unos días me lo propuso – dijo recordando y sonrojándose.

- Será una época de casamientos – dijo una alegre Nakuru – no te preocupes te ayudaremos en todo.

- Gracias – dijo la mujer agradecida.

- ¿Te parece si vemos algunas telas? Alguna te podría gustar para el vestido – Nakuru se veía muy emocionada con la noticia.

- Claro.

- ¿Sabes? – interrumpió Sak – Tomoyo también se casará con Touya.

- ¿En serio?

- Sí, anoche se lo pidió y ella acepto.

- Me alegra mucho – por algún tiempo ella se sintió insegura, pensaba que en cualquier momento Eriol iría en busca de Tomoyo. Los primeros meses de su noviazgo estuvo con ese temor latente en su corazón.

Pero él se encargo de disipar esas dudas, era muy atento y cariñoso con ella, a pesar de que ella no sabía ser tierna y delicada él le infundió confianza en su relación. Ella poco a poco se abrió y fue conociendo una parte de ella que era muy alegre y cariñosa, ahora ambos se complementaban bastante bien y el matrimonio no era más que un trámite ante toda la sociedad de que estaban juntos.

- Estoy segura que a Tomoyo le gustaría que vinieran a su boda – dijo segura.

- ¿Dónde esta ella?

- Salió, tiene mucho que hacer la ceremonia será en tres meses.

- Creo que no habrá problema.

- Entonces ¿vamos a ver las telas? – animo Nakuru.

Mei asintió.

- Las alcanzó en un rato – dijo Sak.

- Claro – ambas se fueron hablando de los preparativos, mientras Sak se salía a la puerta del palacio.

Había sentido algo, algo extraño una energía conocida, sólo por un segundo le pareció que…

- ¿Sakura? - dijo una voz masculina a sus espaldas

Ella se dio vuelta rogando no estar soñando.

- ¿Isil? - en cuanto vio su amplia sonrisa se lanzo a sus brazos.

- Isil te extrañe tanto - lo abrazo sin medir sus fuerzas y el pobre chico se puso rojo sin aire.

- Nadie puede evitarlo - dijo con una sonrisa y a media voz.

- ¿Cuándo llegaste¿Dónde has estado¿Por qué no me escribiste¿Cómo te ha ido? - lo ametrallo con preguntas después de soltarlo.

Isil sonrió - hace unos segundos, por todos lados, lo lamento y bien, serían las respuestas a tus preguntas pero preferiría que las hiciera más despacio.

- Oh, lo siento vamos adentro debes estar cansado.

- Sólo un poco.

Ambos entraron a la sala que fungía como recibidor y como no había nadie de servicio ella misma fue por algo de agua para su agotado amigo.

- Me alegra verte tan recuperada.

Ella sonrió y le tomo las manos - no sabes como te he extrañado.

- Mmmrrrr - escucharon un sonido y vieron a Shaoran recargado en la puerta con cara de pocos amigos.

- Li, me alegra verte.

- Sí claro, veo que Sakura esta feliz que estés aquí - dijo viendo las manos unidas.

Ella se dio cuenta y en vez de retirarlas las afirmo más, Isil la miró y le susurro - ¿acaso quieres que me mate?

Sak frunció el ceño - no estamos haciendo nada malo, él DEBE confiar en mí - dijo con semblante serio para luego endulzarlo - además eres como mi hermano.

Isil se enterneció por la manera en que lo dijo - claro que si.

Ambos escucharon un estridente sonidito y al buscar su fuente se encontraron con que eran los dientes de Shaoran que temblaban con furia, Sak prefirió alejarse de Isil.

- ¿Por qué no viniste anoche?

- Lo intente, pero no me alcanzaba el tiempo a regresar.

- Pero te quedarás para la boda

- Claro que sí, además habrá mujeres ¿cierto?

- No me digas que no conociste a ninguna en tus viajes.

- Muchas, pero ninguna me tomo en serio, no sé a qué se deba – dijo falsamente preocupado.

- Tienes razón, esas chicas no saben de lo que se pierden.

- Ejem… - dijo fuerte ¿acaso se había olvidado que él permanecía ahí?

- ¿Pasa algo Shaoran? – preguntó ella y él frunció el ceño – tengo que ir a recoger a alguien, regresaré en unas horas.

- Bien – le sonrió y siguió con la conversación con su amigo.

Shaoran rodó los ojos, sí era cierto sentía celos de ese hombre, Sakura lo consideraba como su segundo hermano, como si no tuviera suficiente con uno. Tantos habían sus celos antes que incluso el día de su boda monto una escena que quedaría grabada en la memoria de todos los invitados como la más clara evidencia de amor por Sak, pero prefería no recordarla, lo había dejado en ridículo.

Cuando unos días después de la boda anunció que partiría, Sak se puso muy triste, pero él prometió regresar y visitarla, para tranquilidad de él no lo había hecho hasta ahora. Pero ahora no tenía desconfianza de que ella le fuese a ser infiel, no más bien los celos eran porque su esposa parecía más atenta con Isil que con él.

Más tarde después de la comida en la que casi todos estuvieron presentes, pues Touya, Tomoyo y Shaoran no habían llegado, hablaban de algunos problemas en el lado de Narwain, cuando Shaoran llego.

- Buenas tardes - irrumpió en la sala - tenemos visita - anunció con una sonrisa.

Tras de él aparecieron un par de jóvenes, una chica y un chico y a juzgar por el gran parecido eran hermanos.

- Ellos son Merie y Yael Ginto, seguramente han escuchado hablar de ellos eran terratenientes y ahora son unos exitosos empresarios en el este de Vidya, gracias a ellos muchas personas tienen donde sembrar y los ayudan a mejorar las cosechas - dijo con una sonrisa.

Los chicos parecían bastante tímidos y apenas saludaron con un movimiento de cabeza a los presentes, cada uno se presentó.

Yael comenzó una charla muy amena con Fujitaka y de inmediato hubo química entre ambos sus opiniones en la política coincidían. La chica parecía aún más tímida y a pesar de los esfuerzos de Sak y de las chicas a entrar en conversación se limitaba a los monosílabos, fue hasta que Shaoran comenzó a hablar con ella que pareció explayarse mucho más en sus respuestas.

Sak no pudo evitar una punzada de celos, la chica destilaba femineidad por cada poro, desde su piel blanca y aparentemente suave, cada cabello cuidadosamente peinado sin ser exagerado, con un maquillaje apenas perceptible que resaltaba sus hermosos y grandes ojos miel, y un vestido muy elegante y fino.

Sólo sonreía cuando cruzaba palabra con su marido, decidió que no permitiría que le molestara que su marido fuera tan atento. Después de todo según había escuchado su conversación, él se interesaba en la manera en que dirigían los cultivos y los beneficios para la población.

Prometiéndose que no sería una neurótica celosa con cada mujer hermosa que se apareciera ante Shaoran, siguió con la conversación que ya habían armado las chicas.

Isil fue la otra persona que había mantenido la mirada sobre la chica, algo en ella le parecía fascinante además de su belleza, no parecía tener algún tipo de energía o magia poderosa. Quien de inmediato notó el interés fue Shaoran y no dudo en incluirlo en la plática, Merie no parecía muy entusiasmada con la inclusión de Isil, pero el chico sabía mucho gracias a sus numerosos viajes y terminó por interesarla.

Shaoran sonrió, ambos parecían llevarse bien y haría lo necesario para que "casualmente" pudieran encontrarse y establecer una relación. ¡cielos! Se sorprendió a sí mismo pensando en ello, pero no era mala idea, así Isil no pasaría demasiado tiempo con Sak en su ausencia.

Tendría que partir a Vidya pronto, su madre había mandado a decirle que en cuanto pudiera fuera a visitarla, sabía que no era nada malo pero tenía que ir a verlas, al igual que a Sak las veía pocas veces. Después de su boda apenas las había visto dos veces y sus hermanas no paraban de tener hijos, cada vez que las visitaban era o un embarazo o un bebé.

En cierto sentido se sentía algo extraño, pero feliz. Al cuarto día de haber llegado a Dhirtya partió a Vidya, despidiéndose de Sak y de todos partió. No pudo evitar sentir de nuevo algo culpa dejando a su esposa de nuevo, pero estaba seguro que pronto estarían juntos de nuevo.

En un abrir y cerrar de ojos, tres meses pasaron como agua en el río.

Todos iban y venían como locos, flores, comida, trajes, zapatos, de todo en un mar de personas que querían lucir lo mejor posible. Faltaban una hora para la boda y Touya iba y venía en su habitación, quien había sido el idiota que invento tantas cosas para un traje de novio. Gracias al cielo Tomoyo no metió sus manos en eso, si no sólo el cielo sabía si ahora no se estuviera poniendo un par de moños de colores en el traje.

Y quién le había llevado esos horribles zapatos¿acaso nadie sabía que su talla era mayor?

- Demonios - se maldijo, eso le pasaba por no involucrarse más en la preparación de la boda.

- ¿Puedo pasar? - tocaron la puerta.

Genial, justo a quien quería ver - Adelante - dijo de mala gana.

Shaoran entro a la habitación y casi se le salen las carcajadas al ver el mal estado de su cuñado, vestido a medias, y con un humor de perro cuando le quieren quitar su comida. Reprimió las carcajadas a duras penas, y pensar que él estuvo peor el día de su boda.

- ¿Qué quieres?

- Necesitas ayuda - no era una pregunta más bien una aseveración.

- No, menos la tuya - decía mientras peleaba con el zapato.

- Estúpido zapato.

- Los zapatos no entienden de insultos, créeme no se compondrá porque le digas groserías, yo lo intenté y no funciono.

- Estúpido zapato, entrometido cuñado - murmuraba el hombre ignorándolo.

- Sakura sabía que algo así pasaría y te envió esto - le mostró un par de zapatos que hasta ese momento tenía ocultos tras él.

Touya lo volteo a ver con llamas en los ojos, se levanto y le arrebato los zapatos, para su tranquilidad y la de Shaoran estos le entraron sin mayor problema.

- Es normal estar nervioso - dijo acercándose a la ventana donde se veía todo el movimiento abajo - no todos los días te casas con la mujer que amas.

Touya la hubiera insultado hasta cansarse pero lo dijo con un dejo de tristeza que prefirió callar.

- Mi matrimonio no es un error, como el tuyo "mocoso".

En otras circunstancias hubiera contestado pero ahora no era el momento ni el lugar, menos la persona.

- Apresúrate, creo que tu padre quiere hablarte antes de la boda.

Touya bufo y Shaoran salió y fue donde estaban arreglándose las chicas.

Le abrió la puerta una radiante Sakura, como pocas veces se había arreglado como una mujer de la época, no pudo evitar estremecerse.

- Te vez hermosa.

- Gracias - contestó ella - ¿quieres ver quien sí esta hermosa?

- Claro.

Sakura se hizo a un lado y Shaoran sólo dibujo una enorme sonrisa.

Tomoyo estaba radiante, con un vestido diseñado por ella misma, sin ser demasiado ostentoso menos sencillo, era espectacular. Y lo que mejor le adornaba era la hermosa sonrisa, se notaba que amaba al cabeza dura de su cuñado, Touya sí que tenía suerte.

- Te ves... divina, como dirías tú - se acercó a saludarla y la chica le agradeció el gesto.

- ¿Lista?

- Como nunca en mi vida.

Tomoyo estaba muy segura de su decisión, estaba nerviosa pero la emoción era mucho más fuerte. Su madre les había dado su bendición y Fujitaka también, no necesitaba más que saber que ambos sentían lo mismo para dar ese importante paso.

Se miró al espejo y apenas se reconoció, había trabajado tanto en ese ajuar que no podía estar más que satisfecha, era un poco más conservador que el que llevo Sakura el día de su boda, pero se sentía feliz.

- Suerte - le dijo Shaoran saliendo del lugar - las veré en unos minutos.

- Sí.

Sakura regreso con su amiga y acomodó los mechones de su negro cabello - mi hermano se va a desmayar cuando te vea.

- ¿Tu crees? - pero su mente aún vagaba en los recuerdos hermosos.

- Aún llegan invitados - dijo Sakura que estaba en la ventana viendo llegar a los demás asistentes - será el evento del año.

Fujitaka no pudo más que sonreír cuando vio a su hijo listo.

- Veo que estas listo.

- Siempre - dijo seriamente - ¿de que quiere hablar? - no podría esperarse más amabilidad.

Durante años enteros creció odiando a su padre por provocar la muerte de su madre, no le fue fácil borrarlo, pero fue aún más difícil construir algún tipo de cariño al hombre.

Fujitaka perdió su sonrisa y se acercó a su hijo, éste le llevaba varios centímetros de altura, pero aún así lo enfrento.

- Sé que eres ya un hombre y que lo que diga o haga puede importarte. Pero quiero que sepas que mi sueño fue siempre ser feliz con mi familia, pensé que podía lograrlo siendo un monarca, controlándolo todo para asegurarles un futuro. Pero la vida me hizo entender que no podía controlarlo todo, primero te perdí a ti, luego a Nadeshiko y por poco pierdo a Sakura, yo no hice más que provocar problemas y sufrimiento a quienes amo. Pero... tú y tu hermana tomaron sus vidas en sus manos y las condujeron como pensaron y al final fueron ustedes quienes se forjaron una vida más feliz que la que yo pude ofrecerles - bajo su cabeza por unos instantes, luego la levanto y Touya vio algunas lágrimas contenidas en sus ojos - gracias por dejarme ser parte de sus vidas y por hacerme no un rey, sino un hombre feliz.

Su hijo le concedió una leve sonrisa - todo esta bien - dijo mientras revolvía el cabello de su padre, como lo hacía con los niños.

- Gracias - susurró su padre, era el máximo gesto de cariño que conocía de su hijo y estaba más que satisfecho.

- Apúrate, ya casi es hora - dijo para evitar llorar - hazla muy feliz - susurró Fujitaka, después de todo Tomoyo también había crecido con el y era como una hija para él.

- No lo dudes - contestó y salió, no reprimió una pequeña sonrisa.

- Es hora - vio a su monstruo, es decir, a su hermana a medio pasillo con las manos en la cintura - apresúrate debes estar abajo - ordenó la chica.

Él se dio media vuelta y se dirigió abajo, donde Tomoyo lo alcanzaría en cuestión de minutos, al dar la vuelta para llegar al jardín donde la ceremonia estaba por comenzar, se topo de frente con alguien.

- Lo siento - se disculpo y vio a una llorosa mujer.

- Eres un tonto - grito su futura suegra - y lo peor es que así te quiere - sollozo antes de irse en dirección a la alcoba de su hija.

Bueno, la única con un gran disgusto por la boda era Sonomi, y no era para menos, después de todo era su única hija, su único y amado tesoro y se lo entregaría a ese torpe y arrogante hombre.

Fue curioso, pero sólo después de que se hizo oficial el compromiso la suegra comenzó a notarle todos los defectos que tenía, aunque en realidad tenía temor de que él pudiera dañarla. Pero después de muchas discusiones termino por aceptarlo, Tomoyo lo amaba y no podía hacer nada para cambiarlo.

Se limpió las lágrimas que no dejaban de salir y entro a ver a su hermosa hija lista para la ceremonia.

- Hija - la abrazo con fuerza.

¿Cómo era posible que su bebé se casara?

- Mamá tranquila.

- YO ESTOY TRANQUILA - dijo casi gratando - ¿Tu... tu como estas?

- Feliz - no faltaron más palabras y su madre tuvo que tragarse las ganas de suplicarle a su hija que lo pensara un par de meses o años si era posible.

- Todo esta listo - anunció Sakura entrando.

- Vamos - dijo Tomoyo levantándose.

Tanto Sakura como Sonomi se maravillaron de la decisión y seguridad de la chica.

- Vamos.

Todos ya estaban en el jardín, había tantas personas que la capilla fue insuficiente para la multitud por lo que se había decidido hacerlo en el jardín más grande y hermoso del palacio.

Los invitados eran cientos, todos ansiosos por la llegada de la novia.

El novio estaba que se moría de nervios pero como todo un exsoldado parecía tranquilo esperando, los invitados susurraban y sonreían. La hora de la ceremonia llegó, Sakura hizo una seña a los músicos y la suave música comenzó a invadir el ambiente al tiempo que todos callaban.

En el pasillo aparecieron varias chicas vestidas igual en un tono mármol, con flores en las manos, las damas incluidas Chiharu y la ya casada Rika caminaron por el pasillo de pétalos. La siguiente a quien vio fue a su hermana igualmente vestida pero con una gran sonrisa.

Touya sintió como su corazón dio un brinco, cuando la música cambio y en el pasillo aparecieron Fujitaka y Tomoyo. Ambos se veían radiantes en sus trajes, pero la vista de Touya se clavo en la figura de su aún prometida y aunque llevaba el rostro cubierto por un velo, pudo ver sus hermosos ojos amatista ansiosos como los propios.

Dios cuanto habían esperado este momento, Fujitaka entrego a la novia y la ceremonia comenzó. Sonomi no paraba de llorar mientras Sakura la trataba de calmar, mientras los demás seguían la ceremonia. Ambos aceptaron amarse y cuidarse y todos estallaron en aplausos. La pareja sello su compromiso con un largo beso que emocionó a más de uno.

Sakura también lloro, de felicidad por su amiga, recordando el día no muy lejano en el que ella y Shaoran habían hecho la misma promesa. Sus ojos esmeraldas buscaron al hombre que era su esposo y se sorprendió que él también la observara con gran atención parecía que recordaran lo mismo.

La fiesta estaba en su apogeo, la noche había llegado pero el festejo continuaba. Touya y Tomoyo bailaban a mitad de la pista de baile, estaban tan sumergidos en su mundo de felicidad que estuvieron largo tiempo sólo bailando y como todos lo notaban evitaban interrumpirlos, nadie se atrevería a interrumpir a Touya ahora, no si quería conservar su vida.

Sakura iba y venía, era la coordinadora de todo aquel festejo y no todo había salido a la perfección tal parecía a que la comida no iba a alcanzar, los invitados seguían llegando y los cocineros estaban al máximo con la comida. Pero no quería preocupar a nadie con eso, así que termino yendo ella a ayudar a terminar de hacer la comida.

Touya tomo a Tomoyo de la cintura y no quiso separarse de ella el resto de la velada, en cambio Fujitaka tuvo una pieza con Sakura.

- ¿Todo bien? - preguntó su padre - no te había visto desde la ceremonia.

- Un pequeño incidente, pero ya todo esta arreglado.

- Debiste decírmelo, te busque por todas partes.

- No fue nada, todo esta bien.

- ¿Segura?

- Claro.

La siguiente pieza la bailo con Isil, quien por cierto había llegado tarde a la ceremonia.

- ¿Dónde habías estado? – dijo molesta.

- Je je por ahí, no te enojes es sólo que estaba haciendo otra cosa y se me paso el tiempo, pero si llegue para escuchar lo importante.

Sak levantó una ceja – casualmente también Merie llegó retrasada, anda Isil no me creas tan tonta.

- Esta bien – dio un suspiro e hizo un gesto que Sak jamás le había visto – estaba con ella¿sabes? Creo que le gusto.

Ahora fue Sak quien suspiró – lo siento, sé que no debo entrometerme no es asunto mío pero eres mi amigo y me preocupo por ti, en estos últimos días te he visto muy cambiado. Por lo que veo, tus sentimientos van en serio.

- Me temo que sí.

- ¿Y ella? No me gustaría que te lastimaran.

- Gracias por preocuparte por mí Sak – se detuvo para darle un abrazo – pero no te preocupes estaré bien.

- Eso espero, y me invitarás a la boda ¿cierto?

- Ey, ahora ere tú quien va muy rápido.

Sak sonrió – sería tu turno Eriol y Meiling no tardan en casarse.

Ambos voltearon a donde la pareja bailaba, no se veían tan enamorados como Touya y Tomoyo, pero sin duda lo que si los delataba era su mirada. En todo el día no hacían otra cosa que hablar y sonreírse.

No muy lejos de ellos estaban las otras parejas disfrutando el festejo. Yukito y Nakuru, la pequeña Yui también bailaba con un niño pequeño. Fujitaka y Sonomi quién aún no acababa de aceptar que su hija estuviese casada, Chiharu y Yamazaky y por supuesto que Rika y Terada, por cierto a la joven ya se le notaba el pequeño bulto que crecía en su vientre.

Incluso estaban en la celebración, no en la pista de baile pero si cerca, Kaho y el mismísimo Yue, no se les había visto en mucho tiempo por esos lugares. Ambos desplegaban una presencia casi celestial, su energía ahora parecía casi neutra, tenían mucho trabajo en casa pero se dieron el tiempo para asistir a la boda, no permanecerían sólo lo suficiente, era la región que menos problemas tenía, estaban haciendo un excelente trabajo. Finalmente pero no menos importante, Mixtli y Atzin en representación de los sílfide. Formaban una linda pareja a ambos se les veía contentos.

El día después de la boda el lugar parecía haber sufrido un ataque o la llegada de un huracán, así que había mucho que hacer. Sak y Shaoran se quejaron por tener que levantarse después de toda la noche anterior estuvo llena de acción.

Todo el día ambos estuvieron ocupados, en la noche se volvieron a ver al ir a despedirse de Tomoyo y Touya pues se iban de luna de miel, ambos se veían radiantes de felicidad y de nuevo Sonomi lloro hasta cansarse, claro después de que se fueran. Ese mismo día se marcharon Atzin y Mixtli y Yue y Kaho, claro no sin antes cruzar algunas palabras.

Sakura y Shaoran se retiraron a dormirse, estaban muy cansados como para seguir en su segunda luna de miel, así que sólo se acostaron.

- Shaoran.

- ¿Sí?

- ¿No te has dormido?

- al parecer no ¿sucede algo?

- Es que estaba recordando algo.

- De qué se trata.

- Creo que no te conté cuando fui a ver a la curandera.

- ¿curandera? no, no me contaste.

- ¿Quieres escucharlo?

- Adelante, tal vez así me duerma más rápido - dijo bromeando y se gano un codazo de su esposa.

- Ahora tendrás que oírlo todo.

- Adelante - se acomodo a escuchar la dulce voz de su esposa.

Mientras ella rememoraba lo que algunos meses atrás había vivido.

Flash back

Por cierto Sak sé que no muy lejos de Narwain hay un lugar en donde hay una curandera que hace maravillas con las mujeres – dijo Meiling

- ¿Maravillas? - pregunto sin entender

- Es cierto - intervino Nakuru - le estaba comentando a Yukito que una exlady me había dicho de una curandera muy buena.

- Sí - apoyo Meiling dice que es partera y además ayuda a las mujeres que no pueden tener hijos.

- ¿En serio? - sus ojos se iluminaron.

- Si - dijo Nakuru - ¿recuerdas que después de Yui no quede muy bien?

Sak asintió.

- Pues esa persona me dijo que si podía vaya con ella y era seguro que podría quedar en cinta de nuevo - dijo sonriendo.

- Que bien.

- Entonces esta dicho, iremos a verla - dijo Meiling.

- Pero - interrumpió Nakuru - también me dijo que era un lugar muy peligroso, es una de las zonas en las que aún hay problemas.

- No importa, si es cierto el riesgo vale la pena - dijo decidida Sakura.

- Tranquila Nakuru, no tienes de que preocuparte llevaremos una pequeña guardia, además con Sak a nuestro lado nada puede pasarnos.

Unas horas después.

- ¿Estamos perdidos? - dijo enojada Nakuru.

- Creo que sí - dijo tímidamente Meiling.

- ¿Cómo es posible? - Nakuru se estaba exaltando.

- Tranquila - trató de calmarla Sak - seguro encontraremos el camino.

- Pero...

- Lo lamento - decía Meiling.

Atrás de ella el par de guardias examinaban de nuevo el mapa, no entendían que sucedía.

Siguieron en sus caballos y sólo parecían dar vueltas en el mismo lugar.

- Esta es la quinta vez que veo esa roca - decía una malhumorada Nakuru.

- No entiendo - decía Meiling la última vez que vine por estos lugares no estaba así.

- Hay algo raro - después de buscar alguna manera de salir del lugar, Sak comenzó a tener un presentimiento.

- ¿Qué pasa?

Ella toco el piso y concentro su energía, recordando las lecciones que los Silfide le dieron.

- Es una trampa - abrió de golpe los ojos.

Los dos guardias sacaron sus armas, Sak invoco su espada y Meiling se puso en guardia.

Todos rodearon a Nakuru que era la única indefensa.

Sak cerró los ojos - se acercan por el este.

Todos dirigieron su mirada al lugar, de un momento a otro aparecieron un cuarteto de jinetes, todos vestidos de negro y con la cara cubierta.

- Oscuros - susurro Sak.

Todo a su alrededor se oscureció de un momento a otro.

- Entreguen todo lo que posean - se escucho una voz gutural.

- No es eso lo que quieren - los encaró Sak.

- Tiene razón - dijo otro - queremos su energía.

Todos tuvieron un escalofrió al ver como los rodeaban, los jinetes bajaron de los caballos y todos los imitaron, pero en cuanto lo hicieron los caballos parecieron en la oscuridad.

- ¿Qué pasa? - Nakuru se asusto.

- Tranquila, buscan asustarnos, sólo no se separen.

- La energía de sus caballos es deliciosa, pero la de ustedes es mejor - dijo uno de ellos acercándose.

Sak se apresuro a susurrar un hechizo, las armas de Meiling y la de los guardias comenzó a destellar un aura rosada.

- Ya pueden derrotarlos, no permitan que los lastimen - fue el grito antes de que la batalla comenzara.

Eran buenos muy buenos.

- Ahora entiendo porque han sobrevivido, son poderosos - le dijo al hombre con quien peleaba.

- Lo mismo digo - contestó - pero tendré el derecho de decir que fui yo quien mato a la famosa Sak Kinomoto.

- No te hagas ilusiones.

La batalla se hizo más y más feroz, no podían evitar moverse de sus lugares y Nakuru parecía haber quedado descubierta, al notarlo Sak se apresuro a acercarse.

- No se separen - grito, pero entonces vio que los guardias ya estaban siendo derrotados.

- Rayos - dijo enojada comenzaba a sentirse cansada, era por el lugar les estaban quitando las fuerzas incluso Nakuru.

Antes de que nada más pasara, susurró un nuevo hechizo y una gran cúpula de energía emergió.

- Todos adentro - todos la obedecieron.

Los otros hombres intentaron entrar pero no pudieron, hicieron hechizos pero nada funciono.

- Muy astuto - dijo el hombre que aún peleaba con ella.

- Sak - grito Mei – entra -pero ante su horrorizada mirada vieron que los otros hombres se acercaban a ella.

- No salgan - grito al ver las intensiones - me encargaré.

- Y cómo lo harás - dijo otro de ellos saboreando la victoria.

- Oscuridad y luz - dijo ella con una sonrisa - sé como terminar con esto.

Hizo un conjuro subió sus brazos al cielo con su espada en mano, de ella salió una enorme cantidad de luz, cegó por unos segundos a los hombres que desconcertados se alejaron.

- No quiero matarlos, pero si siguen con esto lo haré - dijo decidida - váyanse ahora.

Los cuatro se quedaron sin saber que hacer.

La espada volvió a destellar con fuerza y finalmente los hombres se fueron y con ellos la oscuridad.

Después de algunos segundos pudieron ver la luz de la luna.

- ¿Estas bien? - Mei fue la primera en acercarse.

- Claro - dijo con una sonrisa, se veía muy pálida sin duda hizo mucha fuerza.

Lo mejor había sido que habían escapado, pues ni ella misma sabía si hubiera sido capaz de matarlos en aquellos momentos.

- Ya sé donde estamos - dijo uno de los soldados viendo a su alrededor no falta mucho.

- ¿Nakuru? - vio como la mujer parecía próxima a un colapso - ¿qué pasa?

- No me siento bien.

- Vamos.

Según parecía estaba por amanece cuando llegaron a una vieja cabaña.

- ¿Hola¿Hay alguien?

Nadie contestó.

- ¿Estas seguro que es aquí? - pregunto Mei no muy convencida viendo al guardia.

- Sí - asintió.

- Hola - empujo la vieja puerta y esta rechinó.

- Sólo falta que no este - se quejo Nakuru con un poco más de color en su rostro.

Sak entro, todo adentro estaba a oscuras.

Al final de la cabaña se veía sólo una vela a punto de apagarse.

- ¿Hola? - entraron todos.

Cerca de la entraba había un par de sillas y se sentaron.

- ¿Y ahora?

- No sé.

Se quedaron callados pensando que todo había sido una perdida de tiempo.

Cuando de pronto escucharon un sonoro ronquido porvenir desde el fondo.

- ¿Escucharon eso? -pregunto Sak.

- Sí.

- Iré a ver.

Se acercó con sigilo hasta el final y encontró a una mujer ya de edad durmiendo a pierna suelta.

- ¿Disculpe? - trato de despertarla llamándola, empujándola pero nada sirvió.

- Esta muy dormida - le dijo a los demás y todos suspiraron.

- Será mejor descansar, no tardara en despertar.

Todos se quedaron en las sillas y no tardaron en dormirse, estaban muy cansados.

Sak fue la primera en despertarse al notar como alguna energía la rodeaba, para su sorpresa abrió los ojos y se encontró con unos ojos algo arrugados que la veían con mucha atención.

- Eh, hola - dijo pero esos ojos negros no dejaron de verla, después con mucha calma bajo su mirada cansada y la recorrió de abajo arriba.

- Tu... - dijo con voz bastante seria - no eres tan bonita como dicen, yo era más hermosa.

- ¿Eh...?

Luego la mujer le sonrió y le tendió la mano - soy Soraya.

- Un placer soy...

- Kinomoto Sakura, si chica eres bastante famosa.

- Pero como...

- Soy una anciana querida, pero sé de energías.

- Ah...

- Veo que tus amigos están dormidos, no los despertemos. Sígueme

- Sí.

Ambas caminaron al final de la cabaña y Sak pudo ver la enorme cantidad de plantas que ahí recolectaba, llegaron hasta lo que parecía ser una cocina.

- ¿Un poco de te?

- Claro, gracias.

- ¿Y a qué debo tu visita?

- Yo, vine a...

- Es cierto - dijo la anciana - una de tus amigas se ve mal.

- Nakuru...

- La revise mientras dormía, pero no tengo la planta que necesito te importaría ir por ellas, no esta muy lejos.

Sak asintió - bien así para cuando despierte tendré su remedio - dijo la anciana y la condujo a la salida y le explico como llegar.

Aún sorprendida por las capacidades de la curandera siguió sus indicaciones, llevaba veinte minutos caminando y estaba muy segura de que estaba perdida, pero si las indicaciones fueron muy fáciles.

Estaba justo frente a un río y la mujer no le había dicho nada de un río.

- ¿Quien eres? - escucho a alguien hablar tras ella.

Al darse vuelta se encontró con unos ojos curiosos que la observaban.

Era un hombre, un poco mayor que ella, tenía unos impresionantes ojos negros bastante calidos, cabello negro, piel blanca y una gran altura, estaba vestido como un campesino.

- Hola, yo me perdí - dijo sacando la lengua avergonzada.

- Viniste a ver la curandera - aseguró el chico con una sonrisa.

- Sí, me pidió una flor azulada que crece en un árbol muy ancho.

El chico se acercó - sé donde esta ¿quieres que te lleve?

- Si muchas gracias.

- Es por acá - señalo y Sak se sintió avergonzada pues ella ya estaba convencida de ir al lado contrario.

Mientras caminaban estuvieron hablando de varias cosas, como el clima y las habilidades de la curandera.

- Es esa - indicó el chico.

- Genial - se acercó y arranco una, pero no contaba con la dureza del tallo y termino lastimándose.

- ¿Estas bien? - pregunto el hombre al ver la cara de sufrimiento de la chica.

- No creo, es más dura de lo que creí.

- ¿En serio? nunca he intentado arrancar una - lo hizo y con algo de dificultad logro arrancar una - si que es fuerte - dijo y le entrego la que había logrado sacar.

- Gracias.

Al entregárselas noto que había algo de sangre en las manos de Sakura.

- Te lastimaste - sin previo aviso tomo la mano de la chica y lo examino.

- No es nada.

- Bien - soltó su mano no muy convencido - cuantas necesitas.

- Unas seis.

El chico logro arrancarlas con un poco de dificultad y se las entrego.

- Gracias de nuevo.

- No hay de qué, nos vamos.

Ella sonrió y lo siguió, siguieron hablando todo el camino de regreso.

Él se detuvo e pronto y se metió entre la maleza.

- ¿Dónde estas?

Le dio miedo la idea de quedarse sola y perderse de nuevo.

- ¿Hola?

El chico salió no muy lejos de ella.

- Tranquila - le sonrió.

- Sentémonos.

- Ah... - no le dio oportunidad de decir nada y tomo su mano, se sentaron en una piedra no muy lejana.

Entonces Sak vio que él llevaba unas plantas en sus manos, antes de que ella hiciera una pregunta ya las estaba rompiendo y haciendo una mezcla con ellas, no pregunto nada y seguía los movimientos del chico.

- Listo - tomo las manos de la asombrada Sak y comenzó a untar la extraña mezcla.

Sak se sorprendió al sentir como sus manos parecían haberse refrescado con la sustancia.

- Con esto tus manos regresaran a la normalidad.

- Gracias - dijo algo avergonzada, pues había tomados sus manos como si se tratase del cristal más delicado del mundo.

- No hay cuidado, además yo también la necesitaba - dijo mientras también él se ponía la mezcla.

Siguieron caminando hablando de cosas sin importancia, hasta que ella se dio cuenta de que el camino le era muy desconocido, una leve molestia de desconfianza comenzó a inquietarla.

- ¿Estas seguro de que es por aquí?

- Lo siento, la verdad es que pensé que deseabas ir a un lugar - dijo con una leve sonrisa.

- ¿Lugar?

- Es un lago - siguió caminando - se dice que tiene propiedades mágicas, creo que puede servirte.

- ¿Qué? pero yo tengo que regresar - se detuvo en seco.

El chico también se detuvo para luego regresar y plantarse frente a ella - confía en mí.

Sak tuvo aún más dudas, lo vio a los ojos y sintió su energía tratando de encontrar en ellos algo que le indicara lo que pretendía, pero nada, no sintió mala energía o malas intenciones en su mirada.

- Sólo unos minutos - dijo él indicándole el camino.

Ella se limitó a asentir, pero desde ese momento estuvo al pendiente de cada movimiento del chico en caso de que fuera alguna trampa. Como lo dijo no tardaron en llegar a un hermoso lago rodeado de altísimos árboles.

- Waw - dijo asombrada acercándose más.

El agua era tan cristalina que se podían ver algunos cardúmenes de pececillos nadando en él, de varios tamaños y colores, más abajo podían verse algunos corales en tonos marfil y más al centro unos color verde azulado. Incluso más al centro había cientos de nenúfares de color blanco, era un lugar de ensueño.

- Jamás había visto algo parecido - dijo y sin poder contenerse metió una mano al lago.

Para su sorpresa al momento de hacerlo no sólo los pececillos se espantaron por las pequeñas olas que causo, también desaparecieron al enturbiarse el lago y tomar un color verdoso como si fuera agua estancada de años de un pantano.

- ¿Qué pasa? - volvió su mirada al chico llena de pánico - ¿Qué hice?

- Tranquila - se acercó y ahora fue él quien metió la mano en el agua, el proceso de revirtió y de nuevo pudo ver el fondo del lago.

- ¿Cómo haces eso¿es una clase de magia?

- En realidad sí - le dijo sonriente y levantándose la llamo - vamos.

- ¿A dónde?

Ambos caminaron un poco alrededor del agua, ella disfrutaba el hermoso paisaje. El chico saco de sus ropas una pequeña botella de cristal, la lleno del agua y luego se la entrego.

- ¿E s curativa?

- Sólo funciona si le tienes confianza.

- ¿Es una clase de placebo?

- Algo así.

- ¿Tengo que tomarla?

- Esa es la idea.

Ella miró algo desconfiada el agua, era cristalina así que sin pensarlo mucho la bebió, pero no sintió nada.

- ¿Estas seguro que funciona?

- Sólo si lo crees así. Cierra los ojos y concéntrate.

Sak cerro los ojos y se concentro en la nada al principio, luego su mente se lleno de hermosos recuerdos y de sensaciones agradables, rodeada de una gran tranquilidad.

Así relajando su cuerpo al máximo, y desplegó toda su energía. La sensación fue casi abrumadora, la tensión de días pasados desapareció al instante y sintió que recobro las fuerzas en su totalidad.

- Esto se siente muy bien – fue lo primero que dijo al abrir los ojos.

- Es por el agua, el agua es un elemento de vida - explicaba el chico mientras ella disfrutaba del paisaje y la sensación - al ser creados nuestro primer entorno es el agua. Puede relajarte porque te recuerda la seguridad del vientre materno, tiene propiedades curativas y regenerativas, saberlo ayuda a que pueda ser usada a favor de la vida – explicaba mientras llenaba de nuevo el frasco para dárselo a Sak.

- Esto es fabuloso.

- Es hora de irnos.

- ¿Crees que algún día pueda traer a otras personas para que entren al lago?

El chico le sonrió - pues por mí no hay problema, si ellos tienen la misma energía que tú no habrá ningún problema.

- ¿Puedes sentirla?

El chico asintió.

- Es cierto no te he preguntado¿dónde vives?

- Aquí en el bosque.

- Pero…

- Ya llegamos - dijo el chico y le mostró la cabaña de la mujer.

- Eh... si no sé como agradecerte - dijo verdaderamente agradecida.

- No es necesario, es más creo que te debemos mucho a ti y a todos los valientes guerreros que impidieron que muchas más vidas fueran arrebatadas, nos dieron la esperanzada de un futuro mejor y sólo quiero agradecérselos sobre a todo a ti.

- Fue gracias a todos en realidad. ¿Sabes quién soy?

- Sería más extraño que no lo supiera. Bueno tengo que irme - se inclino y sin que ella lo esperara planto un beso en su mejilla, peligrosamente cerca de la comisura de sus labios, quedo tan impresionada por el acto tan inesperado que sólo lo vio sonreír y perderse de nuevo en la maleza, se sonrojo hasta las orejas y corrió a la cabaña de la anciana.

Todos debieran estar despiertos, evito decirle nada a nadie de lo sucedido, ella aún no se lo creía. Además no había hecho nada malo o ¿sí?

Pausa del Flash back

-UN MOMENTO – gritó Shaoran en medio del relato - ¿quieres decir que ese sujeto te beso?

- En la mejilla Shaoran, nada más paso. Confía en mí ¿quieres? Y deja de interrumpir.

- Esta bien, pero tenemos que hablar.

- Sí luego.

Sigue el Flash Back

Llego cuando la anciana hablaba amenamente con sus visitantes. La anciana era muy sabia además de saber de las propiedades de las plantas, sabía lo de la guerra, las batallas, los problemas que ahora enfrentaban las diferentes razas.

Mientras relataba algunas recetas hacía un te para Nakuru, lo bebió y en cuestión de minutos se le vio la mejoría.

- Dicen que sabe sobre los malestares femeninos - dijo Nakuru cuando los guardias salieron a estirar las piernas.

- Así es señora ¿tiene algún problema?

- En realidad sí, después de tener a mi hija no he podido quedar en cinta.

- Entiendo - señalo su cama - acuéstese y veremos que sucede.

Sak y Meiling prefirieron salir, estuvieron hablando afuera

Mei le contaba como era que Eriol realmente parecía arrepentido de lo que había hecho y que en mucho se lo debía a ella.

Cuando Nakuru salió tenía una cara de nauseas que ambas se hicieron a un lado, la mujer paso a un verde oscuro y corrió para sacar todo lo que su estomago contenía no muy lejos.

- je je - salió la anciana - no se preocupen es normal, se repondrá muy bien.

- Eh... yo también quisiera una consulta - dijo tímidamente Sak y no muy segura por lo que acababa de ver.

- Adelante.

La anciana hizo que se acostara y comenzó a palpar su vientre.

- ¿Quién te dijo que no podías tener hijos?

- Un médico de Dhirtya, dijo que las batallas fueron demasiado intensas, en una de las últimas tuve mucho sangrado, pero logre recuperarme.

- Eres muy fuerte - aseguro la anciana con una sonrisa.

- Cree que pueda...

- Tranquila cariño ¿qué pasaría si no puedes tener un hijo?

Sak dio un gran suspiro - nada, supongo que buscaría adoptar a un pequeño.

- Realmente lo deseas o sólo quieres complacer a los demás.

- Lo deseo - dijo con un poco de inseguridad - eso creo. La verdad es que como crecí pensando que era hombre, eso de tener hijos no se me cruzo por la cabeza en ningún momento, no estoy preparada para semejante responsabilidad. Pero mi esposo, a pesar de que siempre me ha apoyado y dice que no hay problema, él si lo desea aunque no me lo dice, yo lo sé - dijo bajando la cabeza.

- Creo que es difícil por lo que estas pasando, pero en tu caso la maternidad será una decisión tuya y sólo tuya.

- No entiendo.

La anciana sonrió y negó con la cabeza - creo que no puedo hacer nada por ti

Sak estaba algo dolida por la noticia - tu lo haz hecho ya - dijo la mujer luego le sonrió enigmáticamente.

Fin del Flash Back.

- No le entendí, después regresamos, y ahora me enteré de que Nakuru espera a su segundo bebé. ¿Tu que piensa? - preguntó pero no hubo respuesta Shoran Li ya tenía los ojos cerrados y la respiración pausada.

- Shaoran - lo volvió a llamar - tonto - dijo al darse cuenta que estaba muy dormido.

Enojada se dio vuelta y durmió a pierna suelta toda la noche.

A la mañana siguiente.

Esta vez fue Shaoran quien se levantó temprano para atender un asunto, aunque supuestamente estaba de descanso. Sak estaba algo aburrida sin Tomoyo todo era diferente, aunque claro le dejo una lista de los vestidos que debía usar en su estancia.

Camino despreocupadamente por los pasillos después de desayunar con su padre y Sonomi. Se encontró con un contento Isil que coqueteaba Merie, para sorpresa de Sak a ella le parecían divertidas sus bromas.

- Ajá - le dio un pequeño codazo cuando la chica se retiró - ya te vi Isil.

- Tal vez¿podrías decirle a Li que le hable de todas mis cualidades?

- No creo que Shaoran sepa que las tienes.

- Muy graciosa, pero si se las digo yo dirá que soy muy presumido y sabes que soy muy modesto - le sonrió y ella le devolvió el gesto.

- Te extrañe tanto - dijo de pronto.

- Sabía que no podían vivir sin mí, pero estás casada.

- No digas tonterías, que esté casada no significa que deba olvidar a mis amigos.

- Eso espero, por cierto...

- ¿Qué pasa?

- Te veo extraña¿estas enferma?

- No ¿Por qué lo preguntas?

- No lo sé hay algo raro en tu energía, no sé que es pero es raro.

- Se supone que no deberías sentirla, la estoy escondiendo.

Isil levanto los hombros - pero la siento inquieta como antes de la batalla.

- No entiendo.

- Tal vez es sólo mi imaginación - trato de tranquilizarla

- ¿Qué tal unas carreras de aquí a los jardines traseros?

- Sak no somos unos niños.

- Cobarde, si me ganas hablaré con la chica y de diré tus cualidades, si no tendrás que quedarte en Dhirtya mínimo un mes.

- Pero...

- 1, 2 y 3 - contó lo más rápido que pudo, Isil tuvo que seguirla.

Ambos iban muy parejos.

- Hasta la fuente - gritó Sak

En el último instante Sak aceleró y llego primero.

- No es justo - se quejaba Isil - hiciste un hechizo yo corrí sin hechizos.

- Eras un mensajero, tienes ventajas además no dijimos las reglas así que gane.

- Sak...

Sus palabras se quedaron en el aire cuando una nube negra cubrió el lugar.

Sin decir nada ambos tomaron posición de defensa.

- ¿Quiénes son? - preguntó Isil.

- Viejos amigos - dijo Sak al tiempo que las cosas a su alrededor desaparecían, era la misma energía que los había atacado cuando iban con la curandera.

- Esta vez no perderemos - dijo la voz gutural conocida y aparecieron 7 figuras a su alrededor, todas con túnicas esta vez sin caballos.

- ¿Acaso no sabes alejarte de los problemas? - reprocho Isil.

- Ellos me siguen a mí, no tengo la culpa de que sean tan débiles. Además trajeron a sus amigos.

El ataque comenzó, los hombres eran fuertes pero no lo suficiente. Isil hizo gala de nuevos movimientos y hechizos.

- Haz estado practicando.

- Claro que sí¿por qué crees que me ausente? Busque a los mejores maestros y estoy cerca de poder vencerte.

- Sueña si quieres, pero no me vencerás - hablaban mientras luchaban, cosa que hizo enfadar a los hombres aún más.

- Ya me aburrí - dijo Isil - ¿terminamos?

- Terminamos - dijo ella y al mismo tiempo lanzaron un ataque que tuvo la virtud de asustar tanto a sus atacantes que no tuvieron más opción de huir.

Todo a su alrededor volvió a la normalidad.

- No creo que regresen - decía Isil mientras se sacudía la ropa.

- No - ambos hicieron un pequeño baile de victoria, haciendo movimientos extraños con las manos.

- ¿Sak? - llegó corriendo Shaoran - ¿qué paso? – había sentido las energías.

- Nada, antiguos conocidos, pero ya se retiraron - de pronto Sak llevo su mano a su vientre.

- ¿Estas bien? - preguntaron ambos.

- Es... un ligero dolor - dijo cerrando un ojo.

- Será mejor que te vea un doctor - dijo Isil y Shaoran la cargo.

- No es necesario, en serio ya paso - se quejaba ella pero Shaoran no le hizo caso.

Sak aún sufría algunos dolores repercusiones de la pelea, pero ninguno era de mucho cuidado.

Por la boda un doctor venido de Narwain estaba alojado en el palacio y fue el primero en acudir, el hombre la reviso de arriba a bajo en silencio, después de explorar su vientre la miró con las cejas algo fruncidas.

- ¿Dijo que sintió el dolor después de pelear?

- Si.

Shaoran e Isil que también estaban ahí, se preocuparon.

- No debería pelear en su estado.

- ¿Estado? - preguntaron los tres.

- Esta en cinta - dijo el doctor como si fuera lo más obvio del mundo.

- ¿QUÉ? - se escucho e todo el palacio.

- Debe ser un error - se apresuro a decir Sak - me habían dicho que jamás tendría hijos.

- Pues si no es un niño, no sé que crece dentro de usted - dijo cambiando su semblante a uno amable y sonriente.

Isil y Shaoran habían quedado en Shock.

- ¿E...sta seguro? - preguntó con algo de miedo.

- Tanto como que usted es mujer.

Sakura busco la mirada de Shaoran y de Isil y ambos sólo la observaba con ojos como platos y la boca abierta.

- Felicidades, no debe hacer grandes esfuerzos es mejor que se cuide, la veré en dos semanas, aún estaré por aquí, y veremos como avanza, ahora si me disculpan me marcho - el doctor se fue y el lugar quedo más callado que un panteón.

- ¿Shaoran¿Isil¿Están bien? Me preocupan.

- Em...barazada - dijo a duras penas Isil - es... fantástico felicidades - le dio un abrazo - te dije que no confiaras en los doctores de Dhirtya son algo tontos.

- Gracias - luego observo a su esposo que aún seguía en shock.

- ¿Crees que debería golpearlo? - dijo Isil burlonamente.

- No, ese es mi trabajo, pero déjalo tiente que asimilarlo y creo que yo también aún no lo creo. No, no entiendo ¿Cómo...?

- Ay Sak no me dirás que no sabes como lo hicieron.

Sak se sonrojo - no me refiero a eso, pero... - tratando de explicarse el aparente milagro recordó el agua del lago, habría sido eso.

- El agua.

- ¿Cuál agua?

- Un chico que conocí cuando fui a ver a la curandera, me dio agua de un lago muy hermoso que era curativo.

- Un momento ¿sentiste su energía?

- Sí, era calida casi como la del bosque pero más llena de vida.

- Sak, ese que conociste no era un humano, era un hebalim.

- ¿Hebalim?

- Sí.

- pero ellos no hablan con humanos, menos con magos.

- No hay otra explicación, tal vez ellos quisieron ayudarte con agua.

- Vaya nunca me lo imagine, si los vuelvo a ver les agradeceré mucho - terminó ella con una gran sonrisa.

- Eh... ¿no crees que debes atender a tu marido? - dijo Isil apuntando a la estatua que se había convertido Shaoran - creo que se va desmayar, mejor voy por otro médico - Isil salió sabiendo que la pareja quizá quería estar sola.

- Shaoran - le habló y se acercó a él - ¿estás bien?

El chico estaba igual de estático, había de pronto mucha información en su cabeza y de pronto nada.

Se había convencido a él mismo que no debía presionar a Sak con lo de los hijos y que sería fuerte por ambos, así que se había preparado al máximo para jamás recibir esa noticia.

Ella paso sus brazos por su cuello y lo atrajo hacía ella.

- Shaoran amor, me estar preocupando - se alejo de él y mientras robaba un beso de su esposo, tomaba las manos de él y las colocaba en su vientre.

Sólo entonces Shaoran parpadeó.

Sak se alejo de él y lo miró a los ojos y por fin sus pupila dilatas se centraron en ella - serás padre - dijo con una sonrisa.

- Sakura, te amo - dijo abrazándola por fin.

Una inexplicable y sublime sensación los invadió y ambos terminaron derramando lágrimas de felicidad. La felicidad invadía sus corazones y un tercero comenzaba a latir cada vez más fuerte.

- Gracias Sakura - ella retiró las gotas que salían sin parar de los ojos hermosos de su marido.

- Ambos lo hicimos - él marco cada lágrima suya con un tierno beso.

Estuvieron abrazados por un largo rato.

- Aún no lo puedo creer - decía él- parece un sueño.

- No lo es, y si es así no quiero despertar.

- Sakura.

Pronto sintieron que la tierra temblaba y segundos después entraban como estampida Nakuru, Yui, Isil, seguidos de Fujitaka, Sonomi, Mei, Eriol y tantos más que tenían en gran estima a la pareja, que eran casi todos.

La lluvia de felicitaciones y abrazos los obligaron a separarse.

- Isil eres un chismoso - dijo Sak al chico que desde lejos sólo sonreía.

- Comunicador, no olvides que fui mensajero.

Sonomi y su padre no pudieron evitar algunas lágrimas de felicidad.

Se preparo una gran celebración para la ocasión, tan rápido se expandió la noticia que un día después ya estaban de regreso Tomoyo y Touya dejando su luna de miel.

Touya casi asesina a Shaoran, y Tomoyo estaba tan ilusionada que prometió toneladas de ropa para la madre y el pequeño. Al día siguiente regresaron a su luna de miel.

Hicieron un trato de permanecer juntos el mayor tiempo posible y en verdad lo intentaron, hasta los últimos meses.

Unos meses después estaban en casa, Sakura lucía una redonda y saludable pancita. Se veía muy rara y ala vez hermosa, tenía antojos muy muy extraños que Ieran reconoció como los que su hijo le había provocado.

Por supuesto Ieran y las hermanas Li fueron a felicitar, más bien a casi asfixiar al matrimonio al saber la noticia.

Faltaba un mes para el día estimado del parto y Sak no podía estar más insoportable, no estaba cómoda en ninguna posición y eso la tenía de un pésimo humor. Pocos se atrevían a acercarse a ella, sólo la empleada de confianza y el propio Shaoran a quien no le quedaba de otra.

Mientras su marido dormía, pues todo el día estuvo haciendo los antojos de su esposa, ella daba vueltas y vueltas en la cama, en los últimos días era un verdadero reto dormir.

- Shaoran - lo empujo.

- ¿Qué pasa? - pregunto cargándose de toda la paciencia que tenía.

- No me puedo dormir - dijo con aire triste.

- ¿Por qué?

- Tu hijo no se deja de mover.

Shaoran sonrió y se volteo para tocar la enorme panza de Sak - será un gran hechicero.

- Así será, pero ahora realmente quiero dormir.

Shaoran puso su mano en el abultado vientre - hijo...

- o hija - corrigió ella.

- Bien, hijo o hija pequeño Li Kinomoto por favor sé un buen bebé y deja dormir a tu madre, y de paso a tu padre.

Al contrario sintió como la piel de Sak se movía aún más.

- Es igual de necio que tu - dijo Sak sonriendo.

- Y tú, ya sé que tal si seguimos con la lectura.

- Espero que tu voz lo haga dormir.

Shaoran tomo uno de los libros que leían en esas noches difíciles y comenzó.

Con todo el sueño del mundo él comenzó a leer palabra por palabra en un tono suave y rítmico, no tardo mucho y Sak se quedo completamente dormida. Pero el bebé parecía estar muy despierto pues podía sentir como se movía, pero poco a poco se fue quedando quieto.

Al sentir que no se movía Shaoran beso el vientre de su esposa - espero que nazcas pronto, ya quiero conocerte.

Su casa era un lugar acogedor y tranquilo, habían hecho todo lo posible por tener todos esos días juntos. Sólo los visitaban las personas más cercanas, pues si permitían que todos los que quisieran fueran a ver a Sak tendrían al continente entero alojado en su casa.

Al día siguiente seguían con la rutina del desayuno de Sak que consistía en unos tres platillos exóticos, por no decir raros, acompañados por un poco de jugo. Luego una caminata por los jardines de la casa el cual tenía como mayor adorno un pequeño árbol de Sakura plantado el mismo día que regresaron del palacio. Como lo habían hecho con el árbol de Shaoran, el pequeño o pequeña crecerá como él.

Ahora estaban sentados en una banca cercana al arbolito que era el más protegido y cuidado de todo el jardín.

- Entonces ¿qué quieres que sea? - preguntaba ella.

- No lo sé, pero sea lo que sea lo amaré tanto como a ti.

- Anda Shaoran dime la verdad¿qué quieres que sea¿niño o niña?

- Si por mí fuera serían uno y uno - dijo sonriendo.

- Sería bueno sólo si tu tuviera al otro, no en serio ¿qué quieres?

- Pues... la verdad es que me gustaría que fuera niña, una replica tuya.

- ¿En serio? a decir verdad a mi me gustaría que fuera un pequeño niño, no sabría como criar a una niña.

- ¿Qué eres pequeño? - le preguntó Shaoran al pequeño bulto en el cuerpo de Sak pero éste no se movió.

- Nos quiere dejar en ascuas hasta ese día.

- Disculpen - llamó una chica de unos 20 años, la otra persona que aguantaba con heroica paciencia a Sak.

- ¿Que pasa Madelein?

- Llegaron más cajas de la señora Kinomoto...

- Déjalas donde están las otras.

- Es que... la habitación esta llena no cabe una más - Tomoyo había cumplido su promesa con la ropa del bebé.

Ambos suspiraron - esta bien déjalas en el recibidor por favor.

- Sí.

- Esa Tomoyo esta algo obsesionada.

- No tienes idea.

- Es cierto me dijiste que iban a venir pronto.

- Si la próxima semana vendrán todos.

- ¿Quienes todos?

- Tranquilo no son tantos, quieren darme algunas recomendaciones para cuando nazca, además quiero verlos los extraño mucho.

- Esta bien mandaré a arreglar las habitaciones.

- Eres un amor ¿verdad bebé?

El pequeñín se movió y cada vez que sus padres lo sentían no podían evitar sentirse felices.

Como Sak dijo llegaronNakuru, Yukito, Yui, y por supuesto Fujitaka, Sonomi, Touya y Tomoyo y finalmente Isil, Ieran Li y sus hijas, quienes partirían pronto. Kaho y Yue habían mandado sus disculpas pero prometían ir en próximas fechas.

Traían regalos y muchas ganas de verlos, por supuesto que hubo algunas confrontaciones verbales, sobre todo de Tuoya con Shaoran, pero la reunión transcurrió muy tranquila a pesar de las miradas asesinas.

Esa noche de nuevo Shaoran leía al bebe para que durmiera.

Sakura ya se estaba quedando dormida, fue un día un poco cansado pero estaba muy contenta de verlos a todos.

Ella se quedo dormida y Shaoran dejo de sentir que el bebé se movía y se disponía dormir cuando escucho un gemido por parte de su esposa.

- Sakura ¿qué pasa?

- Shaoran - dijo ella a media voz - creo que ya es hora.

- ¿QUÉ?

- Es hora.

- Falta un mes - dijo alarmado.

- Eso díselo a tu hijo - llevo ambas manos a su barriga.

- Oh no, mandaré por el doctor - prefirió no avisar a nadie pues probablemente era una falsa alarma como habían dicho que podía suceder.

Según se había acordado, el bebé nacería en esa casa tenían todo listo. Shaoran salió disparado hablándole a Madelein para que fuese con el doctor, la chica feliz y preocupada fue corriendo, el doctor que llevaba el control de su embarazo no vivía muy lejos.

- Tranquila - para cuando regreso Sakura acababa de tener una contracción y tenía los ojos apretados y las manos las sabanas sentían su dolor.

- ¿Estas bien?

Ella pareció relajarse un poco después de la contracción - ¿tu que crees? vamos - le ayudo a levantarse la habitación preparada para la llegada del bebé no estaba muy lejos pero tenían que atravesar el pasillo.

Sak iba apoyada en su esposo, él se veía mucho más afectado que ella - todo estará bien - repetía una y otra vez al mismo tiempo que le daba besos en toda la cara.

- Tranquilo Shaoran he aguantado dolores más intensos, podré con este pequeño.

- Si.

Su caminar se detuvo cuando de pronto ella pareció perder fuerza en sus piernas.

- Sakura - no pudo evitar dar un pequeño grito, pero pronto ella hizo acopio de su fuerza y se sostuvo.

- Estoy bien - trato de calmarlo.

- Respira cariño - el pobre se había llevado el susto de su vida.

Siguieron caminando pero pronto varias voces se dejaron escuchar.

- ¿Ya es hora? - fue la pregunta en todas las bocas y todos los invitados se acercaron a la pareja, aún en pijamas se acercaron a ayudarle a la pareja.

- Pero es muy pronto - decía Touya.

- Puede suceder - explicaba Nakuru.

- ¿Estarán bien? - cuestionaba un preocupado Fujitaka.

- Claro es normal - trataba de calmarlo Sonomi.

Por fin entraron a la habitación, todo estaba muy limpio y preparado para la hora del parto.

Todos parecían exaltados a excepción de Yukito e Ieran Li, el resto iban y venían sin tener idea en que podían ayudar exactamente. Sakura les brindaba sonrisas tratando de calmarlos e incluso bromeaba, Shaoran no se había separado ni un segundo de ella y realmente se veía muy pálido mientras le sostenía la mano.

Gracias al cielo el doctor no tardo en llegar y se encontró una habitación llena de curiosos.

- Será mejor que salgan - dijo con voz fuerte.

Todos lo vieron como bicho raro y ninguno movió un músculo para obedecerlo.

- Por favor, es necesario - explico una muchacha que iba con él, según sabía Sak era una especie de enfermera.

- Háganlo por favor - dijo Sak con voz sutil.

Al momento todos obedecieron y se salieron, menos Shaoran que insistió en quedarse.

El doctor rápidamente la reviso - señora Li, creo que el bebé nacerá esta noche, ya tiene unos centímetros de dilatación, debemos esperar - dijo con una media sonrisa.

Sak asintió y sonrió.

Afuera todos daban vueltas en su lugar mientras otros eran tranquilizados por sus parejas.

- Ella estará bien y el bebé igual - le decía Tomoyo a Touya quien parecía estar al borde de un colapso nervioso.

- Debemos esperar - explicaba Nakuru y para tratar de calmarlos comenzó a relatar como fue su parto, logro captar la atención de todos y se centro en los detalles graciosos del acontecimiento. Incluyendo una crisis nerviosa del siempre tranquilo Yukito, el relato funciono y los ánimos se calmaron

Tardaron varios minutos, en los que la enfermera salía de vez en cuando a pedir algo que necesitaran pero se negaba a dar información.

- En ocasiones estas cosas pueden tardar horas, e incluso días - dijo Nakuru y todos se vieron más preocupados.

- Sería mejor que fuéramos a descansar - sugirió Fujitaka, a todos se les veía preocupados.

Pero nadie se movió - no creo que nadie pueda dormir esta noche - dijo Tomoyo.

Madelein también estaba ahí - les puedo ofrecer algo - dijo de pronto, se supone que ese era su trabajo pero estaba tan preocupada que se le había olvidado.

- Te ayudaré a traer algunas tazas de café - se ofreció Tomoyo y la acompañaron Nakuru y las hermanas Li.

Los demás comenzaron a hablar entre sí, pronto sacaron algunas sillas de las habitaciones e intermitentemente veían a la habitación, para angustia de todos ningún sonido podía escucharse de dentro.

Ya llevaban tres rondas de café y eran como las cuatro de la mañana, todos tenían sueño pero nadie hacía nada por retirarse.

Después de mucho rato sin que nadie se asomara salió Shaoran con un semblante que a todos atemorizo.

- ¿Qué paso? - preguntaron todos a la vez.

- No estoy seguro.

- ¿Qué¿por qué? - cuestionó Tomoyo.

- Parece que hay una complicación - dijo a media voz.

- ¿Cómo?

- No lo sé - se tomo la cabeza y realmente se veía afectado - pero ella insiste en que todo estará bien, dice que no se preocupen.

Todos se alteraron.

- Es tu culpa mocoso - saltó Touya.

Shaoran sólo bajo la mirada.

- Tranquilo Touya - entre Fujitaka y Tomoyo lograron hacer que no atacará a Shaoran.

- Ella estará bien - dijo hablando fuerte y entrando de nuevo.

Por un segundo en que la puerta se abría y cerraba todos pudieron ver a Sakura, seguía en la misma posición, su cara estaba pálida y estaba bañada en sudor pero a pesar de todo les sonrió antes de que la puerta se cerrara.

Hicieron un enorme esfuerzo por tranquilizarse, sobre todo Touya que tenía ganas de estrangular a Shaoran primero y al estúpido doctor después, pero Tomoyo estaba ahí diciéndole que todo estaría bien y recordándole cuan fuerte era ella.

Largos fuero los minutos en los que el silencio de hizo presente después de que todos se quedaron en silencio esperando algún ruido, pero nada. Eran las cinco de la mañana y los primeros rayos del sol daban a la casa cuando el llanto del bebe hizo que todos saltaran de sus asientos.

Nerviosos se arremolinaron alrededor de la puerta.

Unos minutos después salía un sonriente Shaoran - todo salió bien.

Todos volvieron a respirar y dieron un gran suspiro casi al mismo tiempo.

- En un momento podrán pasar - entro de nuevo y todos se abrazaban de felicidad, felicitándose por ser tíos unos y abuelos otros.

El doctor salió con una sonrisa, lo mismo que la enfermera - pueden pasar.

Al instante todos se empujaban por entrar, al poder hacerlo la escena frente a ellos arranco más de un par de lágrimas a más de uno.

Sakura estaba en la cama con el pequeño bulto en sus brazos, Shaoran como siempre a su lado abrazando a ambos, los dos sonreían mientras veían al pequeño.

Comenzaron a hablar todos al mismo tiempo y Sak sólo sonreía, se veía realmente cansada pero feliz.

- ¿qué fue? - preguntó alguien y todos callaron.

- Un... Li - dijo el orgulloso padre y se gano una mirada asesina de parte de Touya.

- ¡Shaoran! - se quejaron los demás.

- Es un pequeño Shaoran Li - dijo la madre - fue un varón.

Todos tomaron turnos para acercarse a los nuevos padres.

El pequeño dormía en los brazos de su madre, así que todos lo vieron descansando. Pero después tenían tal escándalo mientras los felicitaban que despertaron al recién llegado al mundo, dio tal grito de enfado que todos se quedaron sorprendidos por la potencia de su voz.

- Un pequeño monstruo - dijo Touya y ahora fue Shaoran que le envió una fiera mirada.

- Tranquilo bebé - lo consolaba su madre logrando que dejara de llorar - aquí hay muchos que te quieren conocer.

El bebé lo que vio fue un montón de caras que lo veían sorprendidos, por primera vez todos le vieron sus hermosos ojitos, verdes como los de su madre, pero tan intensos como su padre.

- Es hermoso¿cómo se llamará? – habló finalmente la orgullosa abuela.

Ambos padres se vieron y dijeron al mismo tiempo.

- Xiao Lang.

Ese fue el primero de muchos pequeños que llegarían con el paso del tiempo, nació después el segundo fue de Yukito y Nakuru, el siguiente para sorpresa de todos fue de Tomoyo y Touya fue una niña que salió con el carácter del padre. Después fue el turno de Meiling y Eriol que tuvieron una pequeña replica de Eriol pero en niña y otro más de Touya y Tomoyo.

De terribles guerreros y príncipes, terminaron en la labor más importante y gastante de sus vidas, por la responsabilidad que tenían encima, como padres.

Pero a pesar de todo, sabían que tenían a sus esposos y esposo y amigos con quienes contar, la vida no sería fácil de ahí en adelante, pero sin duda estaba llena de esperanza. El futuro era prometedor.

Aprenderían a amar de manera diferente.

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Dejo caer el libro cuando vio la última palabra, luego dio un largo suspiro vio la hora era ya casi madrugada.

Debía dormir al siguiente día entraría en su nueva escuela, le era muy difícil conocer a las personas, antes era muy sociable y alegre antes de la partida de su madre pero ahora...

Evito pensar nada, entro a bañarse, salió y se seco el largo y hermoso cabello.

Se vistió con el uniforme de la escuela y con pasos lentos bajo, la muchacha que hacía la limpieza la miró llegar y sonrió sutilmente. Se había arreglado como lo hacía antes de la perdida, era una joven de una enorme belleza natural, sus curvas eran perfectas pero finas.

- Buenos días - la saludo mientras la chica tomaba asiento en la mesa y ella le ponía en frente el desayuno.

- Buenos días - contestó con voz dulce.

Vio como su mirada se dirigía al lugar casi siempre vació de su abuelo, luego desayuno en silencio.

Partió de su casa muy temprano, camino lentamente para llegar, había rechazado el auto y el chofer que su padre le había asignado porque la escuela estaba muy cerca. Iba con la vista en el suelo, no veía a nadie sólo cada paso que daba, entro a la escuela y había muy pocos estudiantes dentro, se dirigió directamente a la dirección donde la secretaria le proporcionó su horario de clases y todo lo necesario para internarse en su nueva escuela. Cuando los tramites terminaron, las clases ya habían comenzado.

Le dieron una nota para presentarse con sus nuevos profesores, lo agradeció y salió a buscar el salón.

Toco levemente y escucho un fuerte - Adelante.

Esto era lo que odiaba o por lo menos la intimidaba al primer segundo todas las miradas se centraron en ella, se quedo quieta, le dio pánico y por un segundo se arrepintió de haber rechazado los profesores particulares. Sentía que todos podían ver a través de ella, sus miedos, su cobardía, su tristeza, todos sus secretos.

Después de unos segundos en silencio algunos de los alumnos adentro comenzaron a murmurar, eso la asusto aún más, quería huir pero su cuerpo se negaba a moverse siquiera.

- Adelante por favor - escucho una voz masculina.

Encontró a su dueño, era el profesor en turno, era muy joven le sonreía abiertamente. Tenía el cabello marrón y lentes, era muy alto y parecía amable. Aún así no conseguía moverse.

- Debes ser la nueva alumna - se dirigió hacia ella y por instinto ella dio un pequeño paso hacía atrás.

Él le sonrió aún más, para tranquilizarla con la mirada.

- Soy el profesor Fujikata Kino, imparto la clase de literatura - le extendió la mano y la chica no supo como pero la recibió.

Ambos se dedicaron una reverencia.

- Ahora preséntate ante el grupo.

Casi los había olvidado, pero armándose de valor lo vio a todos y a ninguno en especial, con la mirada del profesor encima se sonrojo levemente.

- Buenos días, mi nombre es Nadeshiko Ayanami espero que seamos amigos.

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- Edi-Wan Kenobi, -Ishari, -Undine, -yuuko-hime, -darthmocy, -yasnna, -meli17, -Khorih, -keri01, -kibun No Tenshi, -Nitoky Hanayime, -Fiorela, -Luna-Box, -Nardu, -Celina Sosa, -[VeRo, -kumiko-chan, -Black Star Dragon Girl

Gracias por su apoyo y palabras de aliento, sin ellas no hubiera llegado hasta aquí.

Estoy contenta de haber terminado esta historia, como me escribieron: es mi pequeña obra de arte. En fin, ahora podré continuar con la otra historia que tengo. Cuídense y lean mucho.

Yoalitzin.