Bueno sólo quería deciros que este fic ya lo eh empezado a publicar en otro sitio, pero pensé que había gente que quizá no frecuentaba dicho sitio y le gustaría leerlo, sólo pro si acaso. Un besito y espero q os guste.

NOTA: Ni jack Sparrow ni los personajes de la peli de piratas del caribe me pertenecen, si no que pertenecen a la disney (menuda suerte que tienen). Ala pues un besito… y a leed

Capítulo 1

Lo que os voy a contar, me sucedió hace muuuuuuuuucho tiempo, cuando apenas tenía 20 años, y yo era una hermosa doncella, hija del noble más importante de toda la isla de Pompeo.

Recuerdo aquel día como si fuera ayer, pues aunque entonces pensé que fue el peor día de mi vida verdaderamente estaba muy equivocada fue el mejor. Me encontraba en el lago que había junto a mi castillo, en la montaña de Iris, solía ir allí todas las mañanas a bañarme y a peinar mis largos cabellos castaños que eran la envidia de toda la ciudad. Mis damas de compañía cuidaban de mí, pues decían que yo era muy bella y miles de curiosos intentaban siempre pillarme in fraganti, desnuda mientras me bañaba.

Mientras me daba mi baño diario se armó un gran revuelo por los alrededores, la gente gritaba, y corría, parecía como desesperada, jamás en mi vida los había visto de aquella manera…

-¡¡¡piratas! ¡¡Vienen piratas!¡¡Huyan!

¡¡Escóndanse dónde puedan! ¡¡Es el capitán Jack Sparrow!

Mis damas de compañía salieron despavoridas, la verdad es que no cumplieron bien la misión de cuidarme, y yo me quedé petrificada, sin ropa y sin saber que hacer allí en medio del lago. Fue entonces cuando lo vi, aquel extraño hombre de cabellos oscuros y recogidos por extraños nudos, con miles de diversos objetos colgados de la cabeza, con los ojos maquillados, con ropa de lo más extraña y …lo más particular, lo que me heló la sangre, lo que me hizo temblar fue su mirada, Su intensa y viva mirada. Allí estaba yo, apenas tapando mi desnudez con lo que podía, y un hombre mirándome embelesado, no hizo nada, no me intento dañar, simplemente sonrió con aquella media sonrisa que aun me acelera el corazón, y me hizo una reverencia

-Querida, si hubiera sabido que esta mañana contemplaría algo tan bello, habría venido antes.

Volvió a sonreír aún más abiertamente y se marchó.

Yo no supe que decir, simplemente me quede temblando de frío, allí en medio del lago, y esperando que aquel atractivo Hombre y los compinches que lo acompañaban se fueran de una vez.

En cuanto los perdí de vista salí tiritando, y me puse como pude mis ropas, dispuesta a buscar a aquellas desagradecidas mujeres que me habían dejado sola, desnuda y a merced de tantos hombres.

Las encontré escondidas, llorando y temblando de miedo, detrás de un árbol.

Las miré con furia contendida con mis ojos azul oscuro como la mar y comencé a gritarles una serie de barbaridades que desde luego no eran adecuadas par una chica de mi nivel.

Ellas no reaccionaron se quedaron allí paradas, parecía no importarles lo que me había pasado, parecía que la presencia de aquellos piratas les intimidada aún más que yo.

Dándome por vencida y sin hallar ninguna respuesta por su parte, salí corriendo hacia el castillo, si aquellos hombres eran piratas, desde luego atacarían mi castillo y yo no pensaba permitir aquello.

-¡¡no señorita! ¡¡no vaya que es muy peligroso!

-¡¡ahora te preocupas por mi!- grité furiosa-, pues gracias… pero… no me importan tus consejos.

Corrí lo más rápido que pude, el corazón parecía salírseme del pecho, y tras una media hora de carrera al fin llegué, lo que allí encontré fue desolador, el castillo estaba destrozado, parecía haberse librado una gran batalla, entre los soldados de mi padre y los hombres de aquel pirata, en la que parecía que no había habido ganadores.

Comprendí que aquello había sido obra de mi padre, él odiaba a todos los extranjeros, en especial a, los piratas y seguro que aunque estos hubieran ido en son de paz a reponer provisiones el los habría atacado.

Tenía que reconocer, que aunque Lord Jackman era mi padre, y por ello lo quería era ,un hombre, furioso, malvado y despiadado.

-¡¡hija!- gritó mi padre con voz grave¡¡ponte a salvo! ¡¡Los piratas! ¡¡Escóndete!

Cuando me dispuse a correr alguien me agarró de la cintura, y me inmovilizó sin darme oportunidad de escapar.

-um… asi que esta preciosidad es la hija de este Noble prepotente- era el hombre con el que me había cruzado en el río, tenerlo tan cerca de mí me puso la piel de gallina y me aceleró el corazón.- ¡¡señor Jackman! ¡¡le advierto que si no nos deja en paz a mi y a mi tripulación, tendré que requisar a su hermosa hija!

Mi padre enfureció pero como me temía, prefirió perderme antes que dejar escapar a esos piratas, los odiaba, y yo tan sólo era una mujer, y para un noble en la época en la que vivimos, su honor y su valentía, valen mucho más que todo el oro del mundo incluso mucho más que su familia.

Fue así como caí en manos del capitán Jack Sparrow y su tripulación, fui secuestrada, por el Pirata más temido del Caribe español, (aunque ahora no se que es lo que se teme de él)

Me llevaron en brazos hasta su barco, en medio de una brutal lucha contra mi padre y su ejército, yo pataleaba, intentaba morder y gritaba, sin ningún resultado.

-¡¡pequeña!- me decía- no seas tan bruta que no te va a pasar nada malo

Tras una hora horrible de camino, por fin llegamos al hermoso barco de aquel pirata al que tiempo después me enteré de que llamaban la perla negra, y una vez que zarparon, rumbo al norte, me dejaron libre.

Cuando me soltó el pirata, caí al suelo, agitada, enfadada, furiosa y sobre todo impotente por no poder haber hecho nada, y lo miré con toda la rabia del mundo, el se limitó a sonreírme amablemente diciéndome:

-Bienvenida a mi tripulación preciosa, ahora eres nuestra prisionera.

Creí que me iba a violar o algo peor, pero no, aquel hombre me tendió la mano para levantarme nunca sin dejar de sonreírme, y me dijo…

-Te acompañare a tus aposentos… -llevándome hasta un hermoso camarote, lleno de objetos preciosos, tesoros y luz.

-descansa que te hará falta, por cierto… siéntete como una invitada, y si alguien te molesta, ¡¡me avisas!. Aunque no te preocupes, en ésta tripulación sólo hay pobres hombres, pero de grandes corazones. milady… - me cogió la mano y me la besó… dejándome de piedra y sin saber que decir.

CONTINUARA…

presiento que es una buena historia y os pido que le deis un voto de confianza.

Besitos y gracias por leer….