Hola!! Bueno, como todos saben, hoy termina esta para mi maravillosa historia. Algunos dirán, que presuntuosa, al decir esto. Pero saben? Es lo que pienso, y saben por que, porque la hice con el corazón…

Agradezco a todos los que pasaron por cada uno de los capítulos… a todos los que me pidieron consejos, datos, los que me agradecieron por haberles dado, a través del fic pequeños tips o datos para una mejor relación con su pareja… Por eso creo que ha sido maravillosa, porque a algunos les ha servido de una u otra manera.

Mi objetivo, fue acercarlos a la poesía… y apreciar las canciones que a mí me inspiran… y aunque algunos me dijeron que los poemas no tienen nada que ver con el relato… yo les digo, los poemas son como uno quieren que sean… Si alguno después de leer un capitulo se acercó a las Rimas de Bécquer, mi misión esta cumplida…

Quiero agradecer a todos los que en un principio me acercaron cantidad de letras de canciones, y sepan que si en algún momento erré en alguna traducción, o letra en ingles, no es mi culpa, para el ingles soy medio queso, y las letras las bajo de Internet.

Lamentablemente, en estos últimos tiempos, he descubierto que alguien (una tal Nuria) ha plagiado esta maravillosa historia, y ha mancillado los personajes haciéndolo con los protagonistas de Rebelde, una tira mexicana. Me duele muchísimo la falta de ética, pero no se puede tener todo no? Mas me duele cuando Harry se llama Poncho, Ginny es una tal Dulce Maria… y Hermione, es una chica que dice "honey" a cada rato…

Gracias por fin a todos los que siguieron esta historia, y espero que este final no los desilusione

Por ultimo, les cuento que Ya conseguí el trabajo que andaba buscando…a si que la entrega de mis otras historias se hará mas pausada en el tiempo, pero no se preocupen, seguiré con este esparcimiento... así que hay anatripotter para rato! (A menos que se cierre la pagina)

Cumplo en decir que este, es el capitulo que mas spoilers tiene, si no han leído el séptimo, please, no lo lean…

Epílogo

Cinco años después….

La orquesta tocaba una suave melodía. No podía saber con exactitud cual era, porque era como un susurro… algo calmado y reposado. Se acercó a la ventana de su habitación. Era su casa. El valle, donde Ella y Harry hacía años habían decidido comenzar su vida juntos, estaba verde, y el día estaba diáfano. Vio una enorme cantidad de sillas blancas apostadas en un lugar estratégico del terreno… cerca del arroyo, delante de aquel árbol donde Harry pusiera una hamaca. Sonrió al ver a Luna, con una túnica naranja fosforescente tratando a atrapar algo dentro de él y a Neville tratando de que esta no se cayera al agua. Las cosas habían salido como se esperaba. Estaba vestida y preparada. Caminó una vez mas hacia el espejo en la enorme habitación que desde ese día compartiría con su esposo… "Mi esposo", pensó. Se miró detenidamente. No había crecido mucho desde que salió de la escuela, pero se veía mas esbelta, mas mujer. Se acomodó el corazón de Harry, sobre el pecho. La esmeralda tenía un verde brillante y despedía un calor intenso. Sonrió. Sabía que Harry sentía lo mismo que ella. La puerta fue aporreada con ganas. Y sin esperar que ella los dejara pasar, sus hermanos gemelos entraron estrepitosamente, y se detuvieron en seco, con los ojos abiertos como platos y la boca haciendo una graciosa mueca de sorpresa. Mas atrás entraba Bill, él la miraba con ternura, Charlie, que aun no soportaba la idea que su pequeña hermanita se casara, entró en tercer lugar. Percy fue el más educado, aunque también sonrió. Ron tenía las orejas coloradas. Todos estaban elegantemente vestidos con túnicas negras, que en el frente, parecían los Smokings muggles. El detalle, una flor de jazmín en la solapa.

- ¡Wow! – dijeron Fred y George a la vez, y apuntándola con sus varitas – ¿Quién eres y qué hiciste con la loca de mi hermana? ¡Te pareces demasiado a una mujer, para ser nuestra Ginny! – Ella les tiró con un cepillo para el pelo.- ah, es pura fachada… - les dijo Fred a sus hermanos – si la ves de cerca se le ve lo bruta - rieron.

- Bien… - dijo Bill – es el día…

- Estoy muy enojada con ustedes… - dijo Ginny tratando de componerse. El que ellos estuvieran ahí para saludarla, le había conmocionado.

- ¿Y por qué será? – dijo George poniendo los brazos como su madre cuando se enojaba.

- Pues… - dijo ella acercándose a su varita- Será pórque ustedes, fueron los culpables de la borrachera de mi futuro marido… y agradezcan que él es lo bastante estúpido y que tiene conciencia, porque si yo me enteraba que aceptaba ir a donde ustedes querían llevarlo… - los chicos carraspearon y bajaron la cabeza – no solo no habría boda, sino que tendríamos que presenciar los funerales de siete idiotas…

- Ya sabemos que Harry es estúpido Ginny – dijo Ron – Solo estando en ese estado se casaría contigo…

- Bien – dijo ella – tu deberías tener cuidado de lo que dices… y ustedes también – dijo señalándolos con su varita de uno en uno - Porque a mi, sin querer, se me podría escapar el dato de que ciertos hermanos míos, habían organizado la despedida de soltero de mi Harry, en un burdel de mala muerte… y yo me pregunto ¿quién fue el de la idea? – ellos tragaron en seco – ¿y si el responsable fuera casado, comprometido… o en cualquier estado, pero ocupado? Qué podría pensar su compañera…

- Bien – dijo Bill levantando las manos, como rindiéndose – solo veníamos a desearte suerte… - la abrazó. Ella se apretó a su hermano mayor – pequeña… parece que fue ayer cuando mami te trajo a casa… eras una cosa chiquita y colorada…

- Sigue igual – dijo Charlie, abrazándola – y ese si te hace sufrir solo házmelo saber… puedo dejar suelto algunos de los dragones…

- Charlie – dijo dándole un beso a su hermano – él sabe lidiar con dragones… - rió.

- Claro – dijo Fred, abrazándola – Tendrá que lidiar contigo… un auténtico bola de fuego chino.. – Ella le dio un coscorrón – estás hermosa… hazlo que babee, ¿si? – ella asintió – ¡la foto para el álbum será de antología!

- Hermana – dijo Percy – espero que sepas entender la enorme responsabilidad que conlleva el acto que estás a punto de cometer…

- Vamos Percy, sólo se casa – dijo George dándole un empujón y besando en la frente a su hermanita – ¡no va a robar un banco! – la miró – suerte… y si te engaña, dale donde te enseñamos Fred y yo – ella abrió los ojos – justo en la entrepierna…

- ¡Basta! – rio – ustedes me van a matar de la risa. – miró a su hermano Ron. El estaba un poco reservado en estos días. El y Hermione habían decidido casarse, el próximo mes. – ¿tu no vas a saludarme y a mofarte de mi? – él se acercó y la miró seriamente.

- Ginny…- ella se puso seria – solo voy a desearte que seas muy, pero muy feliz… has hecho hasta lo imposible por hacer tus sueños realidad, y lo has logrado – la abrazó – te admiro tanto… - le dio un beso en la frente – quisiera tener un poco de tus agallas, de tu decisión y coraje… - ella lo miró y por primera vez en el día tuvo ganas de llorar - se feliz… y hazlo feliz…

- Estamos felices por ti, Ginny,- dijo Charlie y se acercó para hacer un abrazo de grupo, seguido por todos sus hermanos – pero no podemos dejar de pensar que estamos perdiendo a nuestra bebé…

- Por Merlín, me van a hacer llorar…

- No seas tonto, Charlie – dijo Ron sonriendo – yo no siento que pierdo a mi hermana. No estoy triste, estoy contento, porque estoy ganando un hermano.

- Ayyyy… - suspiraron los gemelos causando la risa general – ¿por qué no te casas tu entonces con el cuatro ojos?

- ¿Estás loco? – dijo riendo y dirigiéndose a la puerta – ¡Jamás me casaría con Potter! ronca de noche…

- ¡Mentiroso! – dijo Ginny sacándole la lengua – ¡No ronca en absoluto!

- ¿Y tu cómo lo sabes? – dijeron Bill y Charlie a la vez. De pronto Hermione entró en la habitación. Tenía un hermoso vestido color durazno, que resaltaba el tostado de su piel.

- ¿Qué se suponen que están haciendo aquí arriba? – dijo enojada – ¡Ustedes tienen que estar en el jardín, ayudando a sus padres a acomodar a los invitados! – los empujó hacia la puerta

- Un momento Hermione… – dijo Bill – Ginny tiene que…

- Ginny tiene que terminar de arreglarse… por si no te diste cuenta, ¡se casa!

- Está bien, ya nos vamos - bufaron los tres hermanos mayores – ¡no nos arríes como ganado, podemos caminar solos! – Hermione los corrió y cerró la puerta.

- Uf… - dijo Ginny riendo – me salvaste de una… a mi y a Harry.

- ¿Que pasó?

- Bueno, tu tonto prometido, les dijo que Harry ronca, y yo les asegure fervorosamente que no… - rieron.

- ¡Estás hermosa! – Ginny se miró al espejo.

- ¿Lo viste? – dijo terminando de maquillarse. Hermione asintió – ¿Cómo se encuentra?

- Mejor… le di una poción para la resaca, y todo solucionado…

- Pobrecito… -dijo Ginny acomodándose el peinado – Pero… ¿Está nervioso? ¿Se muestra arrepentido? ¿Tiene ganas de sacar la escoba, largarse y dejarme plantada?

- Ginny – dijo acercándose y acomodando la falda de la túnica – conoces demasiado bien a Harry – Ginny asintió – si está que lo llevan los nervios no lo demuestra para nada.

- Si, mi príncipe, es tan reservado en ese aspecto…

- Creo que está ansioso…

- ¿Por qué?

- Bueno… - sonrió con picardía – Ha esperado mucho por este momento, y además tu lo has dejado sin… - Ginny sonrió – ¡un mes! Pobrecito…

- ¡Si! – rió - en ciertos momentos, pensé que caminaba por las paredes… -más risas.

- Merlín, ya es la hora… - dijo Hermione y se acercó hacia la ventana – ya están casi todos los invitados…

- ¿Está el padrino especial ubicado?

- Si… ¡y Grawp!!

- ¡Yo lo invité! – dijo sonriendo – lo hice Cuando fui curarle el catarro…

- Le fuiste a… - dijo Hermione asqueada.

- No seas tan quisquillosa… sólo fue necesario que Hagrid me prestara su viejo paraguas rosa, y un buen hechizo de impermeabilidad. El catarro en los gigantes puede ser fatal para los comunes mortales.

- Bien… terminaremos de arreglarte porque en un momento tu madre comenzara a llorar para que… - golpearon la puerta.

- Adelante – dijo Ginny. Su madre entró con su túnica verde claro, los ojos rojos, de tanto llorar, y detrás de ella – ¡Tía Muriel! – dijo Ginny saltando de su silla y abrazando a la anciana – ¡qué alegría que pudieras venir! – la soltó – ¿estás bien? – le tomó el pulso- ¿Todavía tienes vértigo al caminar? ¿Estás tomando las pociones para la infección del oído que te receté? – le puso la mano en la frente para tomarle la temperatura.

- ¡Por Merlín! ¡No estoy en la consulta, Ginevra! – dijo Muriel espantada- solo vengo a desearte suerte y felicidades… y además… - de un enorme bolso sacó un estuche algo viejo y desgastado. Ginny sonrió, sabía que era. –Quiero que…

- No… - dijo serena – esa tiara se vería hermosa en ti tía, pero yo no soy esa clase de chica.

- Ginevra… Es una tradición en la familia… la usó esa francesa esposa de Bill, la usas tu, y la va a usar Hermione, cuando se case el próximo mes con el tarambana de Ronald. Aunque sigo pensando querida que tienes los codos delgados…

- Gracias Muriel… - dijo Hermione mordiéndose los labios – será un honor usarla, pero no creo que sea beneficioso para usted, que siga llamando a Ron de esa manera… - Muriel sonrió.

- De todas maneras, Ginevra…

- Sólo usaré esto… - dijo acomodándose el simple tocado que tenía en su pelo.

- Ginny… - trató de decir su madre.

- Mami… - dijo ella serena – por favor…

- Siempre he querido ver esta tiara en ese estupendo cabello – dijo la anciana, acariciando la trenza al costado que Ginny se habia hecho- tu tienes el pelo como todas las Prewet. El rojo de los Weasley es muy común… el tuyo, resalta en cualquier lugar… - sonrió. Ginny la miró y le pareció que su dura y anciana tía, tenía los ojos acuosos. – Estás tan hermosa… tienes el sol en tu cara, niña, eres feliz… ¿No podrías hacer feliz por una vez a esta pobre anciana? quizás no dure mucho y me gustaría que cumplieras mi deseo… - la miró. Ginny suspiró. Miró su simple peinado y la tiara… maldita sea. La vieja era igual de manipuladora que ella.

- Está bien – dijo, y comenzó a deshacer la trenza- pero tendrán que ayudarme a realizar un peinado especial… y si Harry me grita por hacerlo esperar, les enviaré el peor hechizo que puedan imaginar…

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Ron llegó riendo a la habitación de la casa que Harry tenía para los huéspedes. El dueño de casa, renegaba con la estúpida corbata, que tenía que ponerse debajo de la estupida túnica de color negro, que era el mismo modelo que el de sus cuñados. Ron al verlo arqueó una ceja, negó con la cabeza, y sin decirle nada, se acercó a acomodarle el lazo..

- Tranquilo… es normal – dijo el pelirrojo – recuerdo que Bill estuvo nervioso todo el día y…

- No estoy nervioso – dijo Harry – ¡ Es… solo que no me gusta ponerme corbata!

- ¡No te la pongas!

- Ginny quiere que la use… - dijo fastidioso, mientras Ron apretaba de mas el lazo en su cuello.

- Pero tu… - dijo, y en un instante la acomodó perfectamente. Harry, le agradeció con la mirada.

- Es solo una corbata Ron… - dijo sonriendo – no la desilusionaré en este día tan especial para ella, porque no me guste ponerme una corbata… solo es por hoy. Puedo hacer un pequeño sacrificio, solo por ver a mi nena feliz.

- Trata de no decirle nena en mi presencia… - Harry lo miró extrañado – y mucho menos en la de mis hermanos…

- ¿Qué sucede?

- Bueno… - resopló, mientras se acomodaba el pelo frente al espejo. – es que… hemos despertado con cierta nostalgia, y una terrible sensación de protección fraternal.

- Ah…

- Y por tu bien… no te acerques a Charlie hasta después de la ceremonia. Aunque conociéndolo te aseguro que vendrá a ponerte ciertos puntos para que puedas seguir viviendo con todos tus miembros en su lugar… y feliz.

- Pero… - se puso rojo – ¿que piensan? ¿Que me caso y tiro la chancleta? – Ron se encogió de hombros, sin poder contestarle - ¿Creen que me caso con su hermana solo para hacerla sufrir, o volverla mi esclava sexual?- sonrió- espera… - sonrió mas, pensando en la imagen mental que acababa de surgir – si… bueno, no puedo asegurarte eso…

- ¿Cállate, si? – Harry rió – depravado…

- No tienen por qué sentirse amenazados por mi – dijo acercándose al espejo y revolviéndose el pelo – solo quiero hacerla feliz…

- Lo saben – dijo Ron poniéndole una mano en el hombro – pero bueno, siempre será nuestra pequeñita… ¡y tu el maldito degenerado que nos la roba! – le dio un golpe en el brazo.

- No la robo… - dijo Harry adolorido y sobandose la zona- ella se autosecuestrará en mi casa… - rieron – ¿Ginny está bien?

- Está perfecta, si caminara por una noche oscura, la verías venir, porque parece que brilla… radiante, esa es la palabra – dijo Ron y Harry sonrió – está hermosa… tiene la mirada serena, calmada… por favor, tu y ella parecen calcados. Si está que se la comen los nervios, no lo demuestra.

- Ginny no es de esas chicas… - Ron lo miró sin entender – es lo que más amo de ella. No es de llorar todo el tiempo, tiene los nervios de acero. Sabe comprenderte y espera a que tu tengas la suficiente voluntad para contarle todo lo que te sucede… es paciente, y es la mujer mas extraordinaria del mundo… cocina como los dioses, y … ¡Merlín, me estoy casando con la mujer ideal!

- Recuerda que es algo desquiciada con eso de sus planes…

- Lo sé, pero ella no se está casando con una joyita de colección, yo también tengo mis cosas… no soy perfecto.

- ¿Recuerdas como metía los codos en la mantequilla cuando te veía? - y de pronto rió – ¿y el poema? Que imaginación….

- No me lo recuerdes – dijo bufando.

- ¿Estás más calmado?

- No estaba nervioso – dijo sonriendo – estoy ansioso…

- Es lo mismo…

- No – dijo sereno – no estoy nervioso. No puedo estar nervioso por algo que he esperado tanto tiempo. Estoy feliz porque todo lo que quiero estoy a punto de lograrlo. Solo estoy ansioso porque quiero que todo se termine ya… así…

- ¿Así qué?

- ¡Así puedo ser más feliz!

- No será porque hace treinta días que…

- ¡Y eso también!

- No te digo, eres un degenerado…

- Ja – se burlo él – ¿tu te casas el próximo mes no?

- Si…

- Bueno… no tengo que avisarte que Hermione, hará lo mismo que Ginny, ¿Verdad? – dijo riendo y salió corriendo de la habitación

- ¡Por Merlín… ¡Un mes!! – dijo y salió corriendo detrás de su amigo.

La mayoría de los invitados estaban en sus asientos, al igual que una hilera de pelirrojos con sus respectivas parejas. Lupin, y el pequeño Teddy, estaban sentados en la segunda fila. El niño era igual a su madre, pero con la personalidad de su padre. Victoire, la hija de Bill y Fleur, se daba vuelta a cada rato y le lanzaba miraditas. Teddy apenas la miraba. Estaba atento a que su padrino pasara, así lo saludaba. Harry llegó cinco minutos antes de comenzar la ceremonia, y se quedó un segundo contemplando la imágen que tenía en frente. La pequeña pérgola de un blanco intenso, engalanada con rosas blancas, y en el centro de esta, el hombre que iba a oficiar la ceremonia: Elphias Dodge, el viejo amigo del profesor Dumbledore. La gente se daba vuelta y lo saludaba con la mano a lo que él sólo respondió con un movimiento de cabeza. Muchos invitados, amigos de Ginny de la escuela de sanadores, amigos de él del cuartel de aurores, algunos compañeros de la escuela, profesores… y su familia, los Weasley, que en estos momentos lo miraban de diferente manera. La señora Weasley se acercó a darle un beso, sollozar un par de cosas que no entendió, y marcharse para su lugar, acompañada de una Muriel, que lo miraba con el ceño fruncido, y se iba murmurando que era hora que ese descorazonado le haya hecho caso a su sobrina nieta favorita, y que hubiera hecho algo con ese salvaje cabello. Bill, lo saludó con el rostro afable, Charlie, sólo carraspeó, pero luego le palmeó la espalda… aunque no estaba seguro que haya sido de manera afectuosa, por el modo en que sus huesos crujieron. Los gemelos, le aseguraron que el espectáculo después de la ceremonia sería de colección, a lo que él rogó que a esos dos no se les fuera la mano con el festejo. De pronto sintió una gran palmada en la espalda, que si la de Charlie le desacomodó los huesos, esta tuvo el efecto contrario. Miró a quien lo saludaba, que tenía un enorme traje de color marrón, y su corbata a lunares característico. Sonrió a su amigo Hagrid, y se abrazó… ahora si, toda su familia estaba presente…

- ¿Todo bien Harry? – dijo el semigigante.

- Si, Hagrid, ahora todo está bien….

- Estás nervioso por el paso que vas a dar, ¿no?

- No – dijo sereno – sólo estoy molesto porque no me gusta ser el centro de atención…

- Oh… - Dijo y luego tomó su enorme pañuelo - te mereces todo lo feliz que vas a ser Harry… eres igual a tu padre y a tu madre… tu padre también tenía esa cara de felicidad cuando se casó con tu madre…

- Lo sé, Hagrid, lo sé… - se acomodó el cuello de la camisa – espero que sea rápido… y que no haya interrupciones, como Rita Skeeter…

- Hermione se encargó de ella, no te preocupes…

- Gracias por ser mi padrino… significa mucho para mi y para Ginny…

- ¡Claro! Esa pelirroja siempre supo lo que quiso, ¿eh? – Harry sonrió – Me parece que fue ayer cuando iba a mi cabaña solo para ver si tenía la suerte de verte… - más risas.

- Bueno… - dijo viendo a Ron acercarse a las zancadas – creo que llegó la hora. – y sintió a Hagrid moquear – ¿y ahora por qué lloras?

- Porque hay tanta gente que me gustaría que estuviera aquí… tanta gente Harry…

- Están aquí… – dijo palmeándolo – en mi corazón y en mis recuerdos… sé que están aquí.

- Siempre fuiste un chico especial, ¿eh, Harry?

- Bien – dijo Ron jadeando, e interrumpiéndolos – el novio y los padrinos debemos llegar hasta la pérgola, porque mi hermana amenazó que si no estaban realizando la ceremonia en tres minutos, se iba a vivir contigo ilegalmente…

- Bien, ella siempre tiene la razón… - dijo Harry y comenzó a caminar seguido de sus amigos.

+-+-+-+-+

Ginny resopló una vez al espejo… hubiera preferido miles de veces su simple peinado a este tan sofisticado… Tenía el cabello recogido hacia arriba, con pequeños rulos, que iban formando un peinado (igual al que le hubiera visto a la actriz protagonista de la película "Orgullo y prejuicio") y encasquetada en lo alto de su cabeza la diadema, que no era espectacularmente grande, pero los diamantes y los ópalos que la adornaban resaltaban en la roja cabellera. El vestido que tenía lo había diseñado ella misma, era parecido a las túnicas que usaban las diosas griegas. Era de color champagne, con un solo hombro, y tenía un delicado drapeado, que bajaba desde el ancho bretel en diagonal hasta la cintura, y desde allí otro drapeado, realzaba sus curvas, a modo de faja, de color dorado que marcaba su estrecha cintura. La falda era muy amplia y vaporosa, aunque el peso de la tela le daba una caída espectacular; y en los pies, unas delicada sandalias de tacón, doradas. No llevaba velo. Suspirando una vez mas, salió de la habitación, esperando que todo saliera como Harry y ella lo habían planeado.

La sala de la casa no era muy amplia. Lo más destacado de ella era la enorme chimenea, un inmenso sofá en frente de esta, y unos cuantos muebles. La escalera de piedra, que comunicaba la planta de abajo con el piso superior, iba bordeando la pared. Ginny bajó lentamente los escalones que la separaban de su padre, que la esperaba al pie de la misma. El señor Weasley vestía de rigurosa túnica, también negra. Arthur era un hombre serio, rara vez dejaba ver sus emociones. Levantó su rostro y cuando la vió descender, Ginny pudo jurar que su padre, casi lloró. Ella antes de pisar el último escalón, le tendió la mano, y el sonriente, la tomó y la besó, para luego abrazarse a su pequeña hijita.

- Hagamos una promesa... – le dijo antes de soltarse – tu no me relatas una tierna historia de mi niñez, y yo no lloraré… - lo miró con una sonrisa radiante y el señor Weasley sonriendo también, asintió.

- ¿Tengo permitido decirte lo hermosa que estás?

- ¡Eso si! – rieron – Hermione… - dijo y su amiga se acercó – el ramo… - Hermione le pasó un ramo donde predominaba el color verde y habían un montón de rosas blancas, jazmines y pequeñas florcitas que se estilan poner en un ramo. – avíspate amiga, porque este ramo ira directo a ti… - rieron – Ron no tendrá oportunidad de arrepentirse.

- Como si yo le fuera a dar esa oportunidad…

- Señoritas, la charla está muy buena, pero hay un joven que espera… - tomándose del brazo de su padre, caminó hacia el jardín.. no tenía por qué estar nerviosa… todo saldría como siempre lo soñó.

Harry estaba parado a la izquierda del oficial de ceremonia, cuando una suave melodía de violines comenzó a sonar. El sabía que era el momento. Por última vez pasó su mano por el cabello, y escuchó el silbido de Fred, acompañado, por "Así estas bien galán" de George, que causó las risas de los presentes. Aguantando las ganas de enterrarse vivo en ese mismo lugar, vio que todos se ponían de pie, y miraban hacia su casa… "Maldita sea, no puedo ver nada" pensó, y luego se puso mas ansioso al oír la exclamación de Hagrid… el cantante de la orquesta comenzó a cantar una suave canción, y fue cuando la vió, al final del pasillo, al comienzo de la alfombra roja…

"Through the darkness (A través de la oscuridad)
I can see your light…"
(Puedo ver tu luz…)

Ginny avanzaba lentamente del brazo de su padre. Todas y cada unas de las hipótesis que tejió la noche anterior, referente a lo hermosa que su mujer podría estar ese día, habían fallado estrepitosamente… Sonrió. Ron tenía razón, ella brillaba… No era el estupendo vestido que le delimitaba las impresionantes curvas de su cuerpo… no era los tacones que la hacían verse mas alta… no era esa diadema y ese vestido que la hacían verse una diosa… era ella. Harry sabía que aunque ella hubiera venido vestida con el uniforme de Quidditch, tendría el mismo efecto en él… ese que lo hacia querer abandonar todo en ese instante y llevársela lejos, y disfrutarla solo él. El codazo de Ron lo trajo de nuevo al mundo.

"And you will always shine (Y tu siempre brillas)
And I can feel you're heart in mine.
(y puedo sentir tu corazón en el mío)

Your face I memorized (tu cara memorizé)
I idolize just you…" (Te idolatro, solo a ti)

Ginny lo miró a medida que avanzaba a su encuentro. Tenía la sonrisa que a ella tanto le gustaba. Esa que le aseguraba que estaba todo bien. Lo miró detenidamente. Cada detalle, cada rasgo característico, cada movimiento de labios y de ojos… todo iba a retenerlo en la memoria. Cuando él la miró a los ojos y le sonrió, ella le devolvió la sonrisa. Faltaban pocos pasos, y todas sus fantasías se volverían realidad….

"I look up to

Everything you are

In my eyes you do no wrong
I've loved you for so long
And after all is said and done
You're still you (aun eres
tu)
After all (después de todo)
You're still you" (aun eres tu)

Al llegar a la pérgola, donde estaba Elphias Dodge, el señor Weasley se detuvo ante Harry, y soltando la mano de su hija, lo abrazó. Se miraron mutuamente, y luego, le tendió la mano de su hija, que Harry tomó sonriente. Ella caminó unos pasos mas, sólo para sorprenderse con un beso de su novio en la mano que sostenía, y una mirada intensa de esos ojos verdes, que la hizo temblar por primera vez en el día. "Maldita sea" se dijo a si misma "prometí no llorar, y con solo ese gesto de su parte, estoy a punto de inundar el valle". Le sonrió.

- ¿Lista para el salto, Weasley? – le preguntó Harry para distender el momento. Ella lo miró arqueando una ceja, y luego sonrió divertida.

- Desde que tengo uso de razón… - y los dos se acercaron al oficial. Elphias carraspeó, y fue la señal para que todos se sentaran en sus asientos.

- Queridos amigos… - comenzó – que maravilloso día hoy… el sol parece acompañar a esta bonita pareja que hoy decide unir sus vidas… - La orquesta seguía tocando una tenue melodía, que acompañaba a la canción anterior, mientras el señor Dodge hablaba - el matrimonio… es un paso, mas en la vida de las personas, y hoy nos hemos reunido para acompañar y celebrar junto a Harry y a Ginevra, la enorme decisión que han tomado, motivados por el amor mutuo y el entendimiento. – Harry y Ginny se miraron y sonrieron, acompañando ese gesto con un suave apretón de manos. – ¿Harry, Ginevra, están aquí por propia voluntad?

- Si – respondieron los dos seguros.

- Bien… - volvió a carraspear – Señor Harry James Potter, ¿acepta a Ginevra Molly Weasley, como su esposa?

- Claro…

- Eh…

- Digo si, acepto – corrigió colorado, ante las burlas de los presentes. Ginny no aguantó y le dio un beso en la mejilla.

- Aun no es el momento señorita… - mas risas –Bien… Ginevra Molly Weasley, ¿aceptas a Harry James Potter, como tu legítimo esposo? – Ginny lo miró unos segundos, tratando de hacerse a la idea, en el momento menos oportuno. "Señora de Harry Potter, Señora Potter… Ginny Weasley Potter… Ginny Potter… sanadora Potter… sanadora Weasley Potter…"

- Eh… ¿Ginny? – dijo asustado Harry. Ella lo miró con cara de boba – ¿vas a responder?

- ¿Qué? Eh… ¡si! ¡Acepto! – Harry suspiró.

- Bien… por el poder que me confiere el ministerio de ma…

- Espere… - dijo Harry – se que no es usual en la ceremonia mágica, pero en la muggle es natural que intercambiemos anillos y nos digamos unas palabras… - dijo esto rápidamente y todo colorado – Ginny y yo, así lo decidimos y quisiéramos…

- Bien, entonces, ¿tienen las alianzas? – Ron extrajo de su bolsillo un juego de anillos y les dio uno a cada uno. – si mal no recuerdo, señorita Weasley póngale la alianza a su novio y si tiene algo que decir, la escucharemos…

- Bien.. Harry – dijo tratando de contener el llanto – no voy a sacar a relucir mi repertorio poético, con el que intente conquistarte años atrás – Sus hermanos rieron por el comentario – Pero haré lo posible por no hacerte quedar en ridículo.- Suspiró – Eres.. siempre has logrado tener ese efecto en mi sabes? Me dejas sin palabras – Harry sonrió y le apretó la mano dándole ánimo – Es absolutamente imposible que encuentre palabras que me puedan hacer expresarte cuan feliz soy en este momento, el momento que he estado soñando desde que era una niña y me hamacaba en mi casa lejos de mis hermanos… soñando con el niño que sobrevivió, pensándolo como un príncipe azul, héroe, dispuesto a rescatarme de cualquier peligro. Luego te conocí, y me enamoré del hombre atrás de la leyenda…. Solo espero que la vida me de la oportunidad de poder compartir cada momento que me toque vivir junto a ti… solo espero tener el tiempo suficiente para que podamos realizar todos y cada uno de lo sueños que aquí en este lugar, hace algún tiempo nos propusimos realizar… ¿recuerdas? – Harry asintió- Lo único que me resta decirte, es quete amo, a ti Harry… solo a ti y todo lo que eres… te necesito a mi lado, y en este lugar, frente a todos nuestros queridos prometo ser tu alma, tu socia, tu amiga… y prometo amarte en las tempestades, con lluvia o sol… juro seguirte a donde vayas, hasta el fin, donde vuelve a empezar el mundo… Donde tengas que ir, estoy y estaré contigo en lo absoluto… - se miraron una vez mas a los ojos, y escucharon a Hagrid, sonarse la nariz estruendosamente, con su pañuelo a lunares.

- Muy bonito, señorita… - dijo Elphias suspirando - bien, ahora su turno señor Potter.- Harry Pestañeó un par de veces antes de hablar. Escuchar lo que Ginny le dijera, había sido demasiado para él… respiró profundamente y la miró a los ojos.

- Ginny…. "Amor, yo no tengo tanto que decir, sino que simplemente aquí estaré forjando con los años el placer de hacer la vida a golpes, a dos manos contigo…. Amor, nos queda una distancia recorrer, la batalla del tiempo lo dirá, si puedes hasta entonces resistir, me seguirás llevando de la mano contigo… amor, me queda por decir que soy feliz… había olvidado la vida, que se arrastra con incierto porvenir, hasta que me topé contigo y ahora mi vida es cierta, es feliz, y lo es gracias a ti… amor, no has podido cambiarme enteramente, pero siento a estas alturas que me parezco mas a ti que a mi – Ginny sonrió, Harry aprovechó para delicadamente ponerle la sortija en su dedo, levantó la delicada y blanca mano de su esposa, y con dulzura le dio un beso, sin dejarla de mirar a los ojos – Amor, yo no tengo tanto que decir, me sobran mil palabras para amar… y si algún día muero, y si es cierto que algún día podremos renacer… quiero que sea de nuevo, de la mano contigo…"(1) – sin esperar las palabras del oficial, lentamente Harry la tomó de la cintura y le dio un beso.

- Bueno, esta demás que les diga que pueden besarse… - se separaron.

- No… - dijo Harry – termine la ceremonia como corresponde, por favor.

- Bien… entonces, por el poder que el ministerio me confiere, los declaro marido y mujer… ahora si, Señor Potter, puede besar a la novia - y sin escuchar la cantidad de aplausos se unieron en un beso cargado de felicidad. Se separaron justo para escuchar el sonido como de dos cañones, y desde el techo de la pérgola, una lluvia de pétalos blancos caían sobre sus cabezas, y se convertían en mariposas que revoloteaban a su alrededor, y luego se perdían por el verde prado.

- Bien… ¿ya todo terminó no? – dijo ella aun abrazada a su esposo y recibiendo la caricia de los pétalos.

- No, cariño… - le dijo el dándole un beso y acercando su boca al oído - todo recién comienza, Señora Potter – se miraron un instante y se abrazaron para después salir acompañados de aplausos, y de la misma canción de la iniciación de la ceremonia…

"I look up to

Everything you are

In my eyes you do no wrong
And I believe in you
Although you never asked me to
I will remember you
And what life put you through…"

Al final de la alfombra, y sabiendo que ya no tendrían al menos por unas horas una ocasión pará compartir juntos, Harry la tomó rápidamente del brazo y la besó, mientras todos se levantaban pará que desaparecieran las mesas y se armara la pista de baile y las mesas de comidas, y la canción daba los últimos acordes…

"And in this cruel and lonely world (Y en este mundo cruel y solitario)
I've found one love (he encontrado un amor)
You're still you (aun eres tu)
After all (despues de todo)
You're still you…"
(aun eres tu)(2)

La primera que los separó fue su madre… Luego una horda de pelirrojos, Harry presumió que eran todos Weasley, se abalanzaron hacia ellos dispuestos a saludarlo y desearles felicidad. El solo sonreía y asentía con la cabeza, mientras veía a su esposa, a lo lejos, que sonreía y abrazaba a medio mundo. En un instante se cruzaron las miradas, y con un movimiento de hombros, y una sonrisa, continuaron con la tarea de recibir las salutaciones de todos los invitados.

A pesar de que la señora Weasley rezongara, y dijera que era lo usual en las fiestas de casamiento, Harry se negó rotundamente a permanecer en una mesa al centro de todo, captando las miradas que todos los que estaban en la fiesta les dirigieran. Decidió que elegiría cualquier mesa, y disfrutaría de la comida y la música, con sus amigos, y no sentado siendo "la atracción central de la feria", según fueron las ultimas palabras que le dijera a su ahora suegra. Ginny estuvo de acuerdo con su esposo, y sin más preámbulos, se dirigieron a una donde estaban Luna, Neville, Ron y Hermione, que tenían sendos platos, y copas con vino de saúco. Al llegar los amigos se levantaron y alzaron las copas.

- ¡Vivan los novios! – gritó Ron algo exaltado, y los demás respondieron sonrientes. Ginny se sentó, y bebió un trago de zumo de calabaza. Harry bebió un poco de vino y se sentó a su lado

- Por favor Ron, - dijo Ginny – ¡No empieces con eso de vivarnos a cada rato!

- Pero…

- Pero… - bufó ella – sabes que si hay algo que no soporto, es que en una boda estén a cada rato diciendo: "¡Vivan los novios!" "¡Vivan los padrinos!" – dijo imitando a su hermano. – me enferma…

- ¿Pero es lo usual no? – dijo Hermione risueña.

- No después de que el mismo idiota que siempre lo repite se toma todo el vino, y comienza a ser algo fastidioso – rieron.

- Además – dijo Harry, hincando el tenedor en una papa deliciosamente asada – eso significa que todo el mundo levante la mirada y nos ubique en el espacio…. - miró a su amigo – Ron, por favor, si lo haces de nuevo te dejo el ojo como el de Ojoloco, y te juro que utilizaré para sacártelo, este tenedor. – Ron sonrió. Ginny acarició la mejilla de su ahora esposo y sonrió.

- Sabes que a Harry no le gusta que todos los miren…. ¡El sólo quiere estar para mi! - Harry sonrió mirándola con cara de idiota

- ¡Ay cuñado, cierra la boca o se te caerá la papa! – dijo Fred – ¡Vivan los novios! – chilló, a lo que todo el mundo giró para saludarlos y vivarlos.

- ¡Era una bromita! – dijo mirando la cara de enfado de su hermana.

- Solo no te hechizo, porque me encantó el truco de los pétalos y las mariposas…

- Fue idea de Harry… - ella se acercó y lo besó.

- Te amo…

- No fue nada… - dijo mirándola a los ojos, y rozando con su nariz la pequeña y pecosa nariz de Ginny.

- Melosos… - dijo George – suéltense un rato, ¡vamos a beber Whisky!

- ¡Si! – dijo Ron efusivamente.

- No - dijo Hermione lacónica – parece que no te ha bastado con lo de anoche…

- Bueno… - dijo Ron, moviendo los hombros, y aceptando las palabras de su prometida.

- Eh… - dijo Fred- nos vamos… esta es la mesa de los gobernados… - y se fueron riendo.

Después de una estupenda comida, regada con exquisitos vinos, llegó la hora del baile. Ginny sonreía y se preguntaba si Harry le habría hecho caso y fuera a aprender a bailar el vals, tan romántico y tradicional que se bailaba al comienzo de todo baile de casamiento. Mientras de un movimiento de varita todas las mesas eran corridas hacia los costados de la gran carpa que apareciera casi llegando el rocío del anochecer, todos los ojos fueron a parar a la pareja, que sin poder atrasar mas ese momento, tuvieron que seguir con el protocolo nupcial. Harry se levantó, y luego de un suspiro, le tendió la mano a su esposa, y sonriendo un poco tenso, la acompañó hasta el centro de la pista. Todos los miraban. Muriel bufó cuando vio que Harry, en un arranque de rebeldía se había quitado la corbata roja, que había logrado quedarse a medias dentro del bolsillo de la túnica. Aun tomada de la mano, Ginny dio una vuelta alrededor de Harry, y se situó en la posición correcta y lista para el baile. Harry se pasó la mano por el pelo, alborotándolo un poco, y levantó la mirada, mostrándole una brillante sonrisa. Ella arqueó una ceja, tratando de comprender por qué, si ella sabía que él odiaba esa parte especialmente de la fiesta, tenía esa cara de felicidad… De repente, se escuchó un solo de batería que venía desde un pequeño escenario donde antes se encontraba la orquesta, y una explosión hizo que en lugar de esta, ataviadas con sus estrambóticas vestimentas, aparecieran Las Brujas de Macbeth, el grupo de rock favorito de Ginny, produciendo un griterío entre los invitados que en su mayoría eran todos jóvenes…. Luego del riguroso aplauso, ellas comenzaron a tocar una movediza canción, que no tenia nada que ver con la música que Ginny estaba esperando escuchar. Miró a su marido, que le guiñó un ojo y le sonrió.

- Espero que este, mi regalo, te haya gustado… - la miró- ¿Es tu grupo favorito, no?

- ¡Sabes que si!! – lo abrazó- ¿Eh… ¿Harry? – dijo un segundo después.

- ¿Si? – preguntó mientras comienza a danzar lentamente, y a guiarla.

- ¿No es un vals? – Preguntó divertida. El solo la miró, sonriendo.

- Tu no eres chica de vals… - ella sonríe también.

- ¿Ah, no? – dijo ella.

- No… esta canción la elegí especialmente… es una sorpresa - le susurró al oído – Disfrútala, es solo para ti.

- Bien, entonces señor Potter… - lo besó – sorpréndame…. – solo atinó a reír, y a dejarse guiar por su flamante esposo, mientras las brujas comenzaron a cantar una pegadiza melodía…

Every time I look into your lovely eyes,
I see a love that money just can't buy.
One look from you, I drift away.
I pray that you are here to stay.
Anything at all, you got it.
Baby!

Anything you want, you got it.
Anything you need, you got it.

Un momento después toda la pista estaba repleta de gente, dispuesta a divertirse y a compartir ese momento con ellos. Los flashes de las fotos, se sucedían uno detrás de otro, pero a ellos poco les importaba. En ese momento estaban uno dentro de la mirada del otro, disfrutando como si estuvieran solo ellos en ese lugar, y que esa música sonaba solo para ellos…

Every time I hold you I begin to understand,
Everything about you tells me I'm your man.
I live my life to be with you.
No one can do the things you do.
Anything you want, you got it.
Anything you need, you got it.
Anything at all, you got it.
Baby!
Anything you want
Anything you need
Anything at all

En un breve interludio, mientras la banda tocaba, Harry la tomá de la cintura y la acerca a su cuerpo. Ginny lo mira a los ojos y él le da un suave beso en los labios que produce el aplauso de todos los presentes… la mira a los ojos y tomándola suavemente de la espalda, empiezan a bailar mas lento, pero sin dejar de mirarse. Fue el momento en que Harry le recitó la ultima parte de la canción….

- I'm glad to give my love to you. I know you feel the way I do. Anything you want, you got it. Anything you need, you got it. Anything at all, you got it. Baby! – El beso seguido fue mas intenso, mas visceral. El abrazo fue mas vehemente… Harry no podía entender, y mucho menos creer que toda esa felicidad pudiera sentirla una sola persona, y con esa actitud trataba de hacerse a la idea que todo lo que le estaba pasando era real, y era cierto… Se separó un instante, solo para ver a su pelirroja con los ojos cargados de lágrimas, casi a punto de llorar. Se veía tan hermosa, con ese mechón rebelde de pelo que le caía por la frente, y bailaba al compás de la música. Embelesado, tomó el cabello y lo pasó por detrás de la oreja y le acarició el rostro. Ella sonrió y una lágrima cayó por la mejilla. El le limpió el rostro con la yema de sus dedos – ¿Esto no es un sueño, verdad? – dijo casi en un susurro.

- Claro que no, Harry – dijo ella abrazándolo y sonriendo - claro que no…

"Anything you want, you got it

Anything you need, you got it

Anything at all, you got it, Baby.
Anything at all
Baby
You got it!"
(3)

Tres días después de la boda, se encontraban los ahora esposos Potter en la habitación de su hermosa casa, situada en el valle junto a la colina de Stoatshead. La noche era fresca, y una suave brisa entraba por la inmensa ventana que daba al frente de la casa, donde había un balcón. Harry estaba recostado en la cama, esperando ver a su esposa entrar en cualquier minuto a la habitación. Las sábanas blancas contrastaban con el verde oscuro de su pantalón pijama… No llevaba puesta la parte de arriba de la prenda. Dos segundos y cambió la posición, colocándose de costado sosteniendo su cabeza en alto apoyado en su codo, miró insistentemente hacia el baño. De pronto la luz de ese lugar se apagó y él sonrió. Se abrió la puerta y su esposa salió lentamente. Tenía puesto un short color Gryffindor y una remera con finas tiritas. Lo miró para sonreírle, lanzarle un beso, y acercarse al tocador para acicalar su cabello. Tomó el cepillo y se sentó en la banqueta. Harry suspiró.

- ¿Ya estás aburriéndote de mi? – dijo ella mirándolo a través del espejo. – Harry bufó – La próxima semana conectarán la televisión satelital, pera que no te aburras cielo.

- No estoy aburrido – dijo al fin. - no me aburriría nunca contigo… - sonrió – no me canso de mirarte…

- Te amo - dijo sonriendo.

- Ya pediste los días para ir de viaje.

- Harry…

- Ginny… entiendo que tu hayas tenido que quedarte unos días para terminar tu tesis, pero ya teníamos planeado salir de viaje de bodas…

- Okay…

- ¿Puedo peinarte? – ella asintió sonriendo – ven aquí… - dijo dándole palmadas al colchón. Ella se acercó y se sentó al borde de la cama y él se incorporó a para arrodillarse cerca. La larga cortina roja caía sobre su espalda, cuando ella le tendió el cepillo. El lo tomó y delicadamente comenzó a pasarlo. Sonrió complacido cuando ella hizo un ruidito con su boca parecido al ronroneo de un gato.- Sabes, de todas las cosas que me imaginé hacer contigo, estando casado, esta es una de las que mas deseaba hacer… cepillar tu pelo.

- Me encanta que me peines – él se acercó a su cuerpo y mientras pasaba apenas el cepillo, su boca comenzó a besar su cuello, con delicados toques, haciendo estremecer a Ginny.

- ¿Te he dicho últimamente que te amo? – ella sonrió, con los ojos cerrados – ¿te he dicho que no hay nadie por encima de ti…? - Ella suspiró cuando su boca, recorrió el hueso del maxilar inferior y la beso en el mentón. – Llenas mi vida de satisfacciones… alejas todas mis tristezas… haces que todo sea fácil – la miró a los ojos y la besó, tomándola de la nuca – eso haces tu… (4) - sonrió y volvió a cepillarle el pelo.

- Te has convertido en un autentico romántico ¿sabías? – él rió

- Tuve una excelente maestra… - ella sonrió complacida - ¿Pasé el examen?

- ¡Con un extraordinario! – dijo en una risita cantarina.

- ¿Nunca esperaste que esto sucediera, no es cierto?- dijo él.

- La verdad no… - dijo cerrando sus ojos y disfrutando del suave masaje que Harry le hacía en los hombros.

- Nunca creíste que me ibas a tener así… solo para ti, ¿verdad?

- Puedes apostarlo – dijo.

- Ni siquiera cuando planeaste ese absurdo plan para hacerme dar celos con el noviazgo ficticio que inventaste con Ernie, ¿verdad? – ella dio un brinco y lo miro pálida.

- Harry…

- ¿Qué? – dijo alejándose – ¿acaso no ibas a decírmelo nunca? ¿Pensaste que de yo nunca iba a enterarme de que todo ha sido una farsa que tu inventaste para hacerme sufrir, y vengarte de algo que te hice?

- Harry… - dijo acercándose y él se alejó – yo iba a decírtelo, en verdad! ¡Te juro que yo… nunca tuve intención de ocultártelo siempre! – dijo angustiada. Harry chasqueó la lengua, incrédulo.

- Ah, fuiste muy… ¿cuando ibas a decírmelo?

- Te juro que yo…

- Claro, ibas a decírmelo cuando ya no pudiera… - ella lo interrumpió con un sollozo.

- ¿Vas a deshacerte de mi?

- Ya no puedo hacerlo… - dijo lacónico – las leyes mágicas me lo prohíben ¿verdad? – dijo serio. ella sintió que la sangre la abandonaba.

- ¿Quieres dejarme por eso? –El la miró severamente unos instantes. Ella estaba a punto de llorar. – ¿no vas a perdonarme verdad? – preguntó.

- Ginny… – ella bajó la mirada – eres una tonta… - lo miró y él sonrió – lo único que no podría perdonarte es… ¡diablos… que cabeza que tienes, me hiciste sufrir como un idiota! - la abrazó – jamás podría enojarme contigo…- le tomó la cara con ambas manos – te amo demasiado…

- Perdóname… por favor, yo…

- Te entiendo – le dió un beso en la boca – Se que yo tengo la mitad de la culpa de que esto se haya extendido hasta ese punto, pero bueno… Sufrí mucho.

- Yo también… - él sonrió.

- Si claro… - dijo con sarcasmo.

- ¡Claro que si! – dijo seria – las noches que no podíamos estar juntos…

- Ginny… ¿Crees que como vidrio o soy ingenuo?

- ¡Claro que no!

- Bien… - carraspeó - te dice algo la frase "Somnus encantáre"? – ella se puso roja.

- ¿Cómo?

- No te hagas la tontita, que de tonta no tienes ni un pelo – rió – Se que hemos pasado noches encubiertas, en ese hechizo, y…

- ¿Hermione te lo dijo? – preguntó Ginny dando un salto en el colchón

- No, pero… - la miró – ¿Hermione te habló de ese hechizo?

- ¡Claro! Ella lo usa con Ron cuando se enojan por su causa, y lo manipula para que mi hermanito haga lo que ella quiere…

- ¡Vaya! Creo que tendré que hablar con mi amiga… ese hechizo está prohibido…

- Ayuda mucho – dijo ella abrazándose, y sonriendo con picardía al recordar los momentos pasados.

- ¡Ya lo creo! – dijo él, pensando lo mismo que su esposa.

- ¿Cómo te enteraste?

- ¡Cielo! – dijo mirándola con suficiencia – estás hablando con el mejor auror del ministerio – ella le dio un pellizco en el estómago – Aunque no lo creas, ese hechizo, para ti inofensivo, está prohibido, porque en esencia es parecido al "imperio" – ella abrió la boca sorprendida. – De alguna manera juegas con el inconsciente de un mago y puede llegar a hacer estragos en su psiquis, o manipularlo de tal manera, igual que la maldición imperdonable.

- ¿En verdad?

- Aha… - dijo acomodándose los anteojos – no está penado con cadena perpetua en Azkaban, pero si te garantiza unas largas vacaciones a la sombra.

- ¿Como supiste que yo…?

- Como te dije, soy auror… - sonrió – no sé exactamente cuando lo usaste por primera vez…

- En la fiesta de aniversario de mis padres…

- Me lo suponía…

- ¿Por que?

- Pues… - sonrió - me acosté vestido y me desperté todo sudado, desnudo y en una cama que estaba hecha un desastre… - rieron – aunque seguía pensando que era un sueño…

- Después lo usé, en las vacaciones de Navidad.

- Ahí fue cuando me di cuenta de tu hermosa estrategia… Te escuché aparecerte en mi cuarto, en la noche y luego decir el hechizo… la principio caí, pero luego me esforcé mentalmente y pude romperlo… sabes que puedo con el maleficio imperio.

- Y seguiste actuando las siguientes noches…

- Bueno, si tu te aprovechabas de mi, ¿Por qué yo no podría aprovecharme de ti?! – dijo besándola – Creo que era un aprovechamiento mutuo – sonrió – pero me gusta hacerlo conciente… ya no es necesario recurrir a ese ardid – la miró - ¿Está claro? - terció arqueando la ceja – ella lo miró y sonrió.

- Claro, como el cristal - se besaron nuevamente - ¿Me perdonas?

- Lo único que no puedo perdonarte es el tiempo que me hiciste sufrir… podríamos haberlo dedicado a disfrutarnos el uno del otro!

- Lo sé… pero eso fue como una bola de nieve… cada vez era mas grande y no podía pararla… hasta que apareció esa rubia, y bueno… tuve que poner en practica la fase dos del plan…

- ¿Fase dos?

- Si, bueno, la salida al club muggle… y todo lo que pasó allí.

- Ah…

- ¿Cuándo lo supiste? lo de Ernie...

- Cuando acordamos ser novios…

- ¿Y aun así… seguiste con la farsa? – dijo ella extrañada.

- Si… al principio quería matarte, pero después me dije que era lo que me merecía por ser tan idiota contigo. Así que me tomé el tiempo para que tu veas que yo puedo ser lo que tu quieras, porque te amo.

- No quiero que seas lo que yo quiero que seas, quiero que seas tu. Yo me enamoré de ti… lo de ser romántico fue porque tu me lo pediste.

- Pero… acaso me hiciste leer esa cantidad de poemas sólo porque yo…

- De alguna manera, quería que entendieras que no era amor lo que sentías por Cho… pero sabía que si te lo decía de frente, no me harías caso y podría perder tu amistad… así que opté por ser mas delicada, y que tu lo vieras por ti solito.

- ¡Vaya, nunca lo hubiera pensado!

- Si, Hermione me ayudó con ese plan… - dió un brinco y se puso frente a su esposo – ¿fue ella verdad?

- ¿Qué?– Preguntó… se había quedado pensando en lo que le dijera su mujer – Cielo no te escuché…

- Si fue ella quien te lo dijo, lo del plan con Ernie.

- No… -sonrió.

- ¿Ron?

- ¿El lo sabia?

- Siempre lo supo… pensó que yo estaba mal porque estaba embarazada. El fue el primero que supo que tu y yo… bueno, habíamos estado juntos… y al que se le escapó que tu estabas enamorado de mi! – sonrió.

- Con razón en esa época me miraba y quería comerme con los ojos… - sonrió – pero no, no fue Ron.

- Mis padres, ¿no? Cuando fuiste a pedirles permiso para ser mi novio.

- ¿Ellos lo sabían? – dijo asombrado. Ella asintió.

- Mi madre fue la que me instó a que te hiciera salir las entrañas del sufrimiento.

- Bueno, eso es nuevo - dijo - siempre pensé que le caía bien…

- No te alteres, mi padre no estaba de acuerdo… - le dio un besito – ¿Fue Tonks o Remus?

- ¡No puedo creerlo! – dijo indignado- ¿Ellos también estaban complotados contigo? – ella asintió – ¿acaso hay alguien en el mundo mágico, aparte de mi, que no sabía que lo tuyo con Ernie era un ardid? – ella lo negó – con razón dicen que soy lento para caer… - lo abrazó.

- Estás enojado.

- Ya te dije que no – se besaron tiernamente – fue Ernie…

- ¿Quién?

- ¡Ernie! – rió – Bueno, creo que lo asusté demasiado para que cantara solito… ¡y no sabes cómo alzaba la voz en los agudos!

- ¿Agudos?

- Bueno, apretaba con saña ciertas partes de su anatomía.

- ¡No puedo creerlo! – dijo dándole un almohadonazo – ¿lo golpeaste?

- ¿Qué esperabas? – dijo defendiéndose- Tu apenas unos momentos antes, habías aceptado ser mi novia. Se apareció de repente en la taberna, preguntando por ti, y queriéndote dar una carta… - susurró con su boca en el cuello – no iba a perderte en manos de ese idiota; no cuando al fin había logrado lo que quería… Tenerte para mi.

- ¿Estabas celoso? – dijo ella ronroneando.

- Si – dijo él con los ojos chispeantes – así que lo saqué de la taberna, le di unas cuantas sacudidas con mi puño y él cantó solito.. – le quitó la parte de arriba del pijama y suspiró – hermosa… no me cansaré nunca de decírtelo - y acarició la curva de su seno derecho.

- Tonto – dijo ella abrazándolo – Ernie quería verme, porque se iba a casar con Susan.

- ¿Susan?

- Su verdadera novia.

- Ah… - la tiró en la cama y se recostó encima de ella, cuidando no aplastarla - Dejemos de hablar de Ernie ¿no?

- Ella estaba embarazada… me quería decir que se iban a casar… y la carta, que según tu, era un pedido de disculpas y un volver a empezar la relación, era en realidad la invitación a la boda…

- ¿Así que embarazada? – dijo acariciando con suavidad el plano vientre de Ginny y sonrió - Y yo pensaba que ese era un moscón…

- Te amo… - dijo ella mirándolo a los ojos, anhelando lo mismo que él anhelaba, con esa caricia – No terminaste de cepillarme el cabello – dijo cuando él rápidamente le quitaba los pantaloncitos.- él la miró divertido.

- Bueno… – lanzó la prenda al suelo – encontré que esto es otra de las cosas que mas deseaba hacer cuando estábamos casados.

- ¿Ah si? – dijo ella suspirando cuando Harry le mordió el lóbulo de la oreja – ¿y qué mas?

- Te amo – dijo exaltado.

- ¿Sólo a mi? – él negó con la cabeza mientras su boca mordisqueaba el mentón. – a quién mas….

- "Amo mi cuerpo…

- Vaya, eres la humildad representada… – dijo sonriendo y acariciando su negra cabellera.

- Amo mi cuerpo cuando está con tu cuerpo… es un cuerpo tan nuevo de superiores músculos y estremecidos nervios – la miró – amo tu cuerpo… - ella pasó suavemente la mano por su brazo y luego por la espalda haciéndolo estremecer – amo sus actos… - Ginny arqueó la columna, cuando él bajó su mano y recorrió su espalda apenas rozándola con sus dedos, haciéndole erizar cada centímetro de su piel- amo, palpar las vértebras
de tu cuerpo y tus huesos…
la otra mano se apresuró a rozar uno de sus pechos y a jugar con uno de sus pezones, para luego darle un suave beso - y la estremecida firme suavidad a la que quiero… - ahora sus besos en esa zona eran mas lentos y delicados, haciéndola suspirar - una y otra vez besar… - se separó un instante para besarla con brusquedad, metiendo su lengua en su boca haciéndole sentir la necesidad de tenerla siempre así, para él- amo este beso, esto y aquello de ti, - se acomodó con sus piernas sobre su cuerpo, la miró a los ojos y ella sonrió, aceptándolo como cada noche ocurría después de casados - quiero frotar … - gimió- tu eléctrica piel, y lo que sea acabe en dividida carne… y los grandes ojos, trozos de amor,… - con un movimiento, estuvo dentro de ella, ese momento era tan mágico y especial para él… era la culminación de todo lo que siempre soñó, la felicidad eterna de tenerla solo para él, y se dio cuenta que, cada momento íntimo, sería algo único y especial… porque esa fusión que sentía cada vez que la tenía entre sus brazos solo iba a sentirla con ella, su amor - -… y tal vez la estremecida emoción tan siempre renovada de estar sobre ti."(5)

- ¿Por que siempre hacer eso? – dijo ella susurrando cerca de sus labios, tratándose de recuperar de lo vivido momentos antes.

- ¿Qué? – dijo el tratando de serenar la respiración y dándole cortos besos desde el mentón hasta su cuello. Lo que pasaba en esa habitación era siempre así, tremendamente agotador, pero altamente satisfactorio. Luego se recostó a su lado, e inmediatamente la atrajo a su cuerpo y la abrazó. – ¿hice algo malo? – ella se aferró a su cuerpo y lo beso.

- No… hiciste todo perfecto – él sonrió. Ginny adoraba verlo así, después del sexo, y acariciar lentamente su cuerpo cubierto por una capa de fino sudor, que le perlaba el rostro - siempre haces eso…

- ¿Qué?

- Decir cosas que me hacen… - la miró.

- Tu tienes la culpa… tu provocas lo que siento, y lo que digo… me hiciste así.

- No tienes que hacerlo a cada rato… – él arqueó una ceja – ser romántico todo el tiempo.

- ¿Ya no te gusta que lo sea?

- No es eso…. Es solo que creo que lo haces porque…

- Es lo que siento… - la abrazó – y no lo hago todo el tiempo. Solo lo soy contigo, porque quiero que sientas que te amo, no solo decírtelo con las palabras básicas… quiero que explotes de felicidad de estar conmigo – suspiró – es lo que me pasa cuando estoy contigo… - se quedó callado un momento y luego agregó - lo haré si no quieres…

- Haces que todo sea perfecto. Haces mi vida perfecta Harry… y si, quiero que sigas así... pero solo conmigo – lo besó en el hueco de la garganta.

- Tu haces que todo sea perfecto… - la besó en la frente – estoy cansado…

- ¿Apagas la luz? – dijo ella sonriendo – él tomo la varita y con un movimiento apagó las velas. La cortina del ventanal se movía lentamente, como danzando con la brisa de la noche. La luna brillaba, dejando pasar su luz, iluminando el rostro de Ginny. Harry siempre se quedaba despierto un rato mas que ella. Siempre que su mujer se dormía, pasaba unas horas contemplándola. Todavía no podía creerlo. Había pasado por tantas cosas en su vida… tanta falta de afecto, que en ese momento, solo podía agradecer a Dios, que ella estuviera ahí, con él… y que lo amara. La apretó a su cuerpo, mientras, le acariciaba el cabello. Ginny tenía el rostro sereno, y su respiración era profunda y pausada. Era un hecho, estaba en su casa, tenía a su esposa… solo faltaba una cosa para completar su felicidad. Inconscientemente pasó su mano por el estómago de su mujer, y fantaseó con verlo abultado, atesorando algo valioso, algo suyo mezclado con algo de ella. Sonrió, y se dijo que aun había tiempo para eso… ya nada lo apresuraba. No había mandato divino, ni profecía, ni nada que le impidiera disfrutar cada momento con Ginny. La miro una vez mas, se acomodó en la cama, y aun abrazándola se acercó a su oído, y le susurró unas palabras.

- "Ya eres mía… Reposa con tu sueño en mi sueño.
Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora.
Gira la noche sobre sus invisibles ruedas
y junto a mí eres pura como el ámbar dormido.
Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños.
Irás, iremos juntos por las aguas del tiempo.
Ninguna viajará por la sombra conmigo,
sólo tú, siempreviva, siempre sol, siempre luna.
Ya tus manos abrieron los puños delicados
y dejaron caer suaves signos sin rumbo,
tus ojos se cerraron como dos alas grises,
mientras yo sigo el agua que llevas y me lleva:
la noche, el mundo, el viento devanan su destino,
y ya no soy sin ti sino sólo tu sueño." (6)

Sonrió, al escucharla suspirar entre sueños. Y se preguntó cuando en su vida hubiera podido imaginar convertirse en un hombre meloso y cursi. "un auténtico romántico". La miró y se convenció una vez más que sólo ella podría convertirlo en eso, y más. Le dio un beso en el pelo, acarició lentamente con su nariz el rostro pecoso de Ginny…Y lentamente cerró los ojos, y le ganó el sueño… mañana, y esperaba que el resto de su vida, despertaría con ella a su lado.

Finite incantatem…


Nota del autor: Les pido que dejen un pequeño comentario, así les pues agradecer personalmente, el haberme acompañado en algún momento de la historia. Es necesario que se registren (si, entiendo que es un paso algo tedioso, yo misma a veces nunca lo hago, pero es la única manera de que pueda contestarles personalmente. O al menos dejen una dirección de mail…

Lo que no es mío y utilice en este epilogo:

(1) A dos manos (Canción de Pablo Milanés)

(2) "You are still you", de Josh Groban (Una de mis canciones favoritas)

(3) "You got it" (Roy Orbison (Otra de mis canciones favoritas… no se, siempre quise qe alguien me cantara esta canción… espero que algún día se me dé)

(4) Esta es una traducción chapucera, hecha por mi, de la canción "Te he dicho últimamente que te amo", De Rod Stewart.

(5) Es una traducción, que encontré en Internet, de un poema de E.E Cummings.

(6) Soneto nro 81 (Cien sonetos… De Pablo Neruda)

Bien, si les pareció cursi, cumplí mi objetivo… y les digo hasta la próxima aventura

Espero que todas las explicaciones que me pidieron y las dudas aparecidas, se hayan disipado con este epilogo... sino, ¡manden fruta de estación!

GRACIAS TOTALES!!

Saludos Silvia