CAPITULO 11

Príncipe y esclava, comienzos

Bulma se había despertado esta mañana mucho mejor, y había decidido ir hoy al laboratorio a trabajar. Pero antes, quería hablar con Vegeta, la conversación que mantuvo ayer con él la había dejado algo confusa. No dejaba de darle vueltas y preguntarse por qué el príncipe le había revelado sus planes en contra del sistema de gobierno en Vegetasei. ¿Acaso pensaba mezclarla a ella en esos turbios asuntos?. Probablemente, querría utilizar sus habilidades como científica para alguna cosa que él tuviera en mente. No estaba segura, pero iba a dejarle muy claro que no contara con ella para eso.

Decidió salir de la enfermería, y cuando empezó a caminar, se fijó que los soldados que estaban apostados a la puerta, comenzaron a seguirla. Se dio la vuelta y dijo:

- ¿Vais a seguirme a todos lados? – Preguntó algo confusa.

Uno de ellos, la miró y luego contestó:

- Tenemos órdenes del príncipe de acompañarte donde tu vayas, mujer –

- Bueno, si es así, entonces tal vez me podáis llevar hasta dónde se encuentre el príncipe- Replicó Bulma.

- Eso no va a ser posible, mujer. El se encuentra entrenando y no se le puede molestar – Dijo de nuevo el soldado.

- Gracias por la información, soldado, entonces iré a buscarle a la sala de combate – Repuso mientras cambiaba el rumbo en dirección opuesta a la que llevaba. Ella conocía muy bien donde se encontraba ese lugar, puesto que se había preocupado de estudiar a la perfección los planos de todas las estructuras de Vegetasei, y que un día, logró sacar del ordenador central del laboratorio.

El soldado se puso enfrente de ella, y le dijo alzando un poco la voz:

- Ya te he dicho que no puedes ir allí, esclava. –

Bulma se le enfrentó, y con los brazos en jarras le dijo:

- Y yo ya te he dicho donde voy, y si no queréis acompañarme, allá vosotros...pero no creo que al príncipe le haga mucha gracia saber que habéis desobedecido sus órdenes. –

Los dos soldados se miraron el uno al otro, y se quedaron callados. Bulma aprovechó para seguir caminando, comprobando a los pocos segundos que los dos saiyajins la seguían. Sonrió. Estaba claro que la inteligencia era mucho más efectiva que la fuerza bruta...

Vegeta y Nappa entrenaban duramente en la sala de combate. Nappa intentaba esquivar los puñetazos y patadas que el príncipe le propinaba, pero a duras penas conseguía hacerlo, pese a que Vegeta no estaba empleando ni la mitad de su poder.

- ¿Qué ocurre, Nappa?. ¿Ya estás cansado?. – Exclamó Vegeta sonriendo tras haberle pegado un golpe a su compañero, que éste no pudo evitar y cayó en el suelo desplomándose.

- Has mejorado mucho, Vegeta. Hace mucho tiempo que me superaste con creces. – Dijo Nappa con voz entrecortada por el esfuerzo realizado.

Al momento, un soldado hizo su aparición dentro de la sala, y Vegeta al verlo, gritó enfurecido:

- ¡Maldita sea!. ¿Cuántas veces tengo que decir que no se me moleste cuando estoy entrenando?.

- Lo siento, señor. Solo quería informarle de que ella ya está aquí esperándole – Dijo el soldado temblando de miedo.

- ¿De quien hablas, estúpido?...yo no esperaba a nadie...- Volvió a gritar Vegeta.

El hombre se puso más nervioso de lo que ya estaba y señalando con su dedo totalmente tembloroso le dijo:

- De esa esclava, señor...Ella...dijo que la trajéramos aquí...-

Vegeta dirigió su vista hacia la cristalera que estaba un piso más arriba y allí descubrió a Bulma que lo miraba fijamente.

Al cabo de un rato, Vegeta entró en una pequeña habitación donde Bulma lo esperaba. Cuando la vio en la sala de combate, ordenó que la llevaran allí. El, decidió antes de reunirse con ella, darse una ducha. Llevaba puestos sus pantalones de batalla, su torso se encontraba desnudo y tenía una toalla blanca colgando de su cuello.

Sonrió al verla, y acercándose a ella le dijo:

- Ha estado bien lo de engañar a mis soldados, Bulma...veo que hoy te encuentras mucho mejor...-

- Si...me ha venido bien descansar..- Repuso la mujer

Vegeta se acercó mas áun y agarró con una mano la barbilla de la mujer.

- Dentro de unos pocos días, ese golpe habrá desaparecido por completo.- Dijo mientras examinaba su rostro.

Se quedaron durante unos segundos así, mirándose a los ojos mutuamente, hasta que Bulma reaccionó y se soltó. Comenzó a hablar con nerviosismo y algo enojada:

- Vegeta, no he dejado de darle vueltas a lo que me dijiste anoche...y quería decirte que sea lo que sea lo que se te haya pasado por tu retorcida mente, no cuentes conmigo para ello...creo que ya me has utilizado bastante...y yo...-

- ¿De qué estás hablando, mujer? – Le interrumpió Vegeta.

- Sabes muy bien a lo que me refiero...y yo no quiero involucrarme en ese asunto...- Contestó Bulma alzando un poco más la voz.

- No entiendes nada, Bulma...Lo único que quise ayer que comprendieras es la situación en la que estamos los dos. Desde lo ocurrido con Raditz, las cosas han cambiado tanto para ti como para mi. – Contestó Vegeta con voz firme.

- ¿Por qué han cambiado para ti? – Preguntó la mujer con curiosidad.

Vegeta se quedó callado unos segundos, se apoyó en la pared con su postura habitual y le dijo algo más calmado:

- En estos momentos, habrá varias personas intentando averiguar el motivo por el cual yo casi acabé con la vida de uno de mis mejores hombres, aunque probablemente ya lo sabrán.-

- Pero...tú eres el príncipe ¿no?...nadie puede hacer nada contra ti...- Dijo Bulma con ingenuidad.

- Eso es lo que debería ser, pero no es así. El Consejo tiene mucho poder e intentarán demostrar ante mi padre y ante todo el pueblo mi...debilidad... – Dijo bajando la voz ante ésta última palabra.

- ¿debilidad?...el ayudar a otras personas no es un síntoma de debilidad, sino de honra y admiración...- Repuso Bulma.

Vegeta la miró seriamente y exclamó:

- No seas estúpida, mujer. Eso tal vez sea así en tu patético e inútil planeta, pero aquí no. Ya deberías saberlo. –

Bulma se enfureció con estas palabras y le gritó:

- Desde luego que lo sé. No se cómo he sido tan ingenua al pensar que, tal vez, tú podrías llegar a tener algún tipo de sentimientos o que ayer me salvaste porque significaba algo para ti..pero ahora veo que me equivoqué. Probablemente lo hiciste para demostrar tu poder ante tus soldados, o porque pensaste que Raditz me mataría, y claro, aún me necesitas viva¿no es cierto?.- Una lágrima comenzó a rodar por su mejilla golpeada.

- Eso es ridículo...no tengo que demostrarle a nadie mi fuerza, todo el mundo sabe que soy el guerrero más poderoso de todo el universo.- Dijo con seguridad. - Pero...tienes razón, te necesito...- Contestó el príncipe acercándose de nuevo a ella.

Bulma dirigió su vista a sus negros y penetrantes ojos intentando descifrar su mirada..

El se detuvo enfrente de ella a pocos centímetros de su rostro...y la besó.

Bulma correspondió a su beso, el cual se alargó durante varios segundos. Cuando terminó, Vegeta se separó un poco de ella y le dijo:

- Ahora debes irte, este lugar no es seguro. Ya buscaré un sitio donde podamos hablar más tranquilamente –

Bulma asintió y se dirigió hacia la puerta. Se volvió a mirarle de nuevo, y salió de la habitación.

Al caer la noche, Vegeta llegó a su dormitorio conyugal. Syra lo estaba esperando y él sabía que no podía evitarla durante más tiempo.

- Hola, Vegeta – Saludó su esposa con el semblante serio.

Vegeta la miró y comenzó a despojarse de su uniforme de combate.

- ¿Cuándo te vas a dignar a contarme lo que ocurrió?.- Preguntó Syra sentada en uno de los lujosos sofás que adornaban la habitación.

- No hay nada que contar. Simplemente vencí a Raditz en un altercado, y se me fue la mano, no es la primera vez que ocurre. – Contestó Vegeta quitándose la armadura.

- Ya...y supongo que la presencia de esa esclava no tuvo nada que ver en el asunto...- Exclamó Syra con ironía.

Vegeta se volvió hacia ella, y con una media sonrisa reflejada en su rostro, repuso:

- ¿Y entonces para qué demonios me preguntas si ya tienes tu propia versión de los hechos, mujer? –

Syra se levantó de su asiento y se acercó a él con rapidez.

- Te acuestas con ella¿no es así?...Raditz intentó violarla y tu te enfureciste por su osadía de intentar tocar lo que es tuyo...¿verdad?.- Le dijo con bastante enojo.

Vegeta empezó a hartarse de la situación y de las incómodas preguntas de su mujer.

- Si así fuera, Syra, supongo que sabes que no tengo que disculparme ante nadie y mucho menos ante ti. Asi que...déjame en paz de una maldita vez – Le dijo alzando el tono de voz.

Syra se enfureció con esas palabras, reflejando la ira en sus ojos.

- ¿Cómo te atreves a tratarme así?, soy la princesa de Vegetasei, fui elegida entre todas las mujeres del más alto linaje de todo el planeta. Guárdate tus insultos y desprecios para esa zorra terrícola a la que te estás follando – Gritó la mujer.

- ¿Qué demonios te pasa, Syra?...Ya has conseguido lo que querías¿no?, casarte conmigo para convertirte algún día en Reina de Vegetasei, ya tienes todo el maldito poder que añorabas...entonces..¿qué mas quieres?.- Le devolvió los gritos.

- ¡No voy a consentir que me humilles de esa forma! – Exclamó con todas sus fuerzas.

- ¿Ah, no?...¿y qué vas a hacer para evitarlo?..- Preguntó el príncipe. – Tu no eres nadie para darme órdenes, mujer. Lo único que sabes hacer bien es comportarte como una auténtica puta en la cama. – Le dijo totalmente enfurecido y con los puños cerrados.

Syra enloqueció de odio al escuchar las palabras de Vegeta, y con su ki elevado casi al máximo, le abofeteó con toda su energía.

- ¡Eres un cerdo y un cabrón! – Le dijo después de golpearle.

Aquella acción de Syra lo pilló desprevenido y provocó que ella consiguiera lastimarle, aunque su golpe, que habría conseguido acabar con la vida de cualquier ser de otro planeta, a él tan sólo le provocó una pequeña herida en el rostro. Vegeta se tocó y notó que empezaba a sangrar levemente.

Ella le miraba fijamente con los ojos rojos de ira, desafiándole como buen guerrera saiyajin que era.

Vegeta fijó su vista en ella, con una expresión de desprecio y conteniéndose para no devolverle el golpe. A los pocos segundos, se volvió y salió de la habitación visiblemente enojado.

El príncipe caminaba por los pasillos de palacio, con su torso desnudo y con una herida en su rostro. Llegó hasta la habitación de Nappa y llamó a la puerta.

- Nappa, abre. Soy Vegeta.- Dijo con voz firme.

El enorme saiyajin abrió y se sorprendió al ver a su príncipe en ese estado.

- Vegeta¿qué diablos ha ocurrido? – Dijo con preocupación y dejándole pasar al interior.

- Una "pequeña" discusión matrimonial..nada más... – Dijo el príncipe.

- ¿Syra te golpeó?. ¿y tú qué hiciste?. – Preguntó Nappa temiéndose lo peor.

- ¿Tu que crees?...esa estúpida debería dar gracias a que no suelo ir por ahí maltratando mujeres.- Contestó Vegeta. – Nappa, préstame algo de ropa para ponerme. Tuve que salir de allí a toda prisa antes de que mi instinto me obligara a defenderme.-

Nappa le entregó una camiseta de tirantes a juego con los pantalones de batalla que llevaba puestos. Vegeta cubrió su torso con ella y comenzó a hablar:

- Escucha, Nappa: a partir de mañana quiero que te ocupes de cambiar a Bulma de habitación. Solamente tú, yo y dos hombres de tu mayor confianza y encargados de su seguridad, debemos conocer su nuevo emplazamiento. Ahora tengo que irme. – Dijo el príncipe dirigiéndose a la salida.

- ¿Dónde vas?...no pensarás ir a verla..- Dijo Nappa.

- Eso mismo es lo que voy a hacer – Contestó Vegeta .

- ¿Te has vuelto loco¿no te ha causado ya demasiados problemas esa mujer? – Exclamó Nappa alzando un poco la voz. – Escucha, Vegeta, creo que lo mejor sería que la enviáramos a alguna colonia, que la alejaras de ti. Estoy seguro de que al cabo de poco tiempo terminarás por olvidarla y todo volverá a ser como antes .- Dijo con algo más de tranquilidad.

- No pienso hacer nada de eso. – Repuso con firmeza. – Y Nappa...si tanto te he defraudado como tu príncipe, lo mejor será que cambies inmediatamente de escuadrón. Por mi parte, me gustaría que continuaras a mi lado, pero no voy a obligarte si tú no quieres. – Le dijo de forma imperativa.

Nappa se quedó helado al escuchar las palabras de Vegeta. Comprendió que nada ni nadie iba a conseguir que el príncipe cambiara de opinión, por lo que no le quedaba más remedio que aceptar sus decisiones si quería seguir siendo su amigo y compañero.

- Lo siento, Vegeta...sabes que nunca he puesto en duda ninguna de tus decisiones, y tampoco lo haré ahora. No te preocupes, mañana cumpliré tus órdenes. Cuenta conmigo para lo que necesites, mi príncipe. – Contestó Nappa con determinación.

Vegeta le sonrió y salió de la habitación encaminando su rumbo hacia el pabellón donde se encontraba toda la zona del laboratorio.

Bulma estaba dormida cuando de repente escuchó que llamaban a la puerta. Se sobresaltó, despertándose completamente y sin entender quién podía ser a esas horas.

Se acercó despacio hacia la puerta y escuchó una voz que decía en voz baja:

- Bulma...despierta..-

Enseguida reconoció la voz de Vegeta y abrió la puerta un poco asustada, descubriendo al príncipe allí.

- Vegeta...¿ocurre algo?...- Preguntó algo nerviosa.

El príncipe le indicó que le dejara pasar y ella aceptó. El hombre entró y cerró la puerta de nuevo.

Justo cuando iba a preguntarle de nuevo, se fijó en la pequeña herida que Vegeta tenía en su rostro.

- Vaya...¿qué te ha pasado? –

- Nada importante...- Contestó el príncipe fijando su vista en ella.

- Ya...bueno...y...¿sabes qué hora es? – Dijo Bulma sin lograr tranquilizarse del todo aún.

- Lo sé...y no habría venido si no fuera realmente necesario..- Repuso el hombre acercándose un poco más a ella.

Bulma no se movió del sitio ni dijo nada más, solamente observaba a Vegeta intentando descubrir lo que él se proponía hacer y esperando que le explicara su presencia allí.

- Mañana te cambiarán de cuarto...y no debes revelarle a nadie tu nueva ubicación – Dijo Vegeta deteniéndose a unos pocos centímetros de ella.

- ¿Por qué? – Preguntó Bulma algo exaltada.

- Debes confiar en mi, mujer..- Repuso el príncipe. –

De repente, Bulma se percató de que la herida del príncipe sangraba de nuevo.

- Será mejor que te cure esa herida..- Dijo mientras se dirigía al cuarto de baño. – Aquí tengo un botiquín.

- No es necesario, Bulma. -

- Si no te lo curo, se infectará..- Exclamó la mujer mientras acercaba un algodón impregnado hacia el rostro del príncipe.

Vegeta se echó a reir a carcajadas mientras decía:

- Creo que has olvidado que soy un saiyajin, nuestras heridas sanan rápidamente –

- Saiyajin o no, esta herida debe ser curada...y éstate quieto de una vez... – Repuso mientras contactaba el algodón con la piel de Vegeta.

El hombre se quedó quieto, observando a Bulma limpiar la herida suavemente. Al cabo de unos minutos, ella cesó en lo que estaba haciendo y él miró fijamente sus ojos y, casi sin pensarlo, ambos acercaron sus rostros y se besaron...primero lentamente para inmediatamente después hacerlo con pasión.

Mientras se besaban, las ropas de ambos comenzaron a esparcirse por el suelo. A los pocos segundos se encontraban tumbados en la cama desnudos, el encima de ella, besando y lamiendo todos los rincones de su cuerpo. Ella echó los brazos hacia atrás, dejándose llevar por el placer y el delirio, estremeciéndose a cada contacto de su piel con la del príncipe. Vegeta acercó su rostro al de ella y enfrentando sus miradas, le dijo susurrándole:

- Me vuelves loco..Bulma... nunca he deseado tanto a una mujer como a ti...-

- Vegeta...hazme el amor. Se que nunca lo has hecho...quiero que lo hagamos juntos...ahora..- Contestó ella con dulzura.

Al cabo de unas horas, Bulma descansaba su cabeza sobre el pecho de Vegeta mientras él la abrazaba y acariciaba su espalda.

Se encontraban en silencio hasta que ella dijo:

- Vegeta..¿cómo es ella? –

El saiyajin la miró extrañado y preguntó:

- ¿Te refieres a Syra? – Bulma asintió. – Es la mujer que eligieron para ser mi esposa y madre de mi heredero –

- Eso ya lo sé...lo que quiero saber es como es tu relación con ella. – Hizo una pausa y luego continuó hablando – Tu...¿sientes algo por ella? – Preguntó algo temerosa.

Vegeta levantó sus cejas en señal de asombro y dijo:

- Ya sabes la respuesta a esa pregunta, mujer.. Mi unión con ella es un paso más en mi recorrido para llegar algún día a ser rey. –

- Vegeta...yo...no quiero compartirte con nadie..- Dijo Bulma con sinceridad.

Al instante, el príncipe se volteó mientras la abrazaba con fuerza, logrando ponerse de nuevo encima de ella. Fijó sus penetrantes ojos negros en su rostro y le dijo mientras sonreía:

- Y no vas a hacerlo...no pienso pasar una noche más sin ti, Bulma – Se acercó y la besó. Comenzó de nuevo a besarla el cuello y a acariciarla.

- Pero ella es tu esposa...no creo que le haga mucha gracia este asunto..- Dijo la mujer con algo de inquietud.

Vegeta continuaba sus besos y caricias sin parar, ahora centrándose en sus pechos, para luego recorrer el camino desde allí hasta su abdomen con sus labios.

- Olvida ese tema, mujer...¿no crees que ya hemos descansado bastante?...- Le dijo mientras mordisqueaba suavemente sus pezones.

Bulma gimió con este acto y con la voz entrecortada le dijo:

- Creo que yo si...pero de ti no estaría tan segura...-

Vegeta ascendió de nuevo hasta su rostro y sonriéndole de forma irónica le dijo:

- ¿Olvidas que soy un saiyajin?.. hmm...ya veo...aún no has tenido bastante, no te preocupes, ahora te lo demostraré – Replicó el saiyajin mientras volvía a besarla apasionadamente...

CONTINUARA...

- DarkYuni, Vegeta le ha dejado muy claro a Syra lo poco que le importa su opinión. Gracias por tu review. Saludos.

- Shadir, aún no sabemos lo que hará Syra al respecto. En cuanto a lo de Raditz, la verdad es que a mi también me gusta, pero en esta ocasión le ha tocado a él ser uno de los malos..jajaja...pobrecillo. Gracias de nuevo.

- Diva destruction, me encanta que te vaya gustando. Te aseguro que Syra no va a quedarse tan tranquilita, a ver que se le ocurre a la víbora esa..jajaja. Te agradezco nuevamente tu review.

- marinlucero chiba, es que Kabark disfruta haciendo sufrir a la gente..jajaja. A ver lo que pasa entre Syra y Bulma, y si Vegeta logra evitar que ambas se encuentren. Saludos y abrazos para ti tambien. Gracias.

- Rose Adriana Maculen D'Astolfy, muchas gracias por tus sugerencias, alguna de ellas la tendré en cuenta. El final todavía falta un poquito...no seas impaciente..jajaja. Besitos.

- RunlineY, te agradezco que te vaya gustando. Sobre lo del cambio de personalidad de Vegeta, tienes razón, soy consciente de que lo estoy modificando, pero verás, tengo una explicación para eso: Creo que Vegeta no hubiera sido la misma persona que todos conocemos si nunca hubiera ocurrido, siendo él un niño, todo lo que Freezer le hizo a su planeta, a su raza y a él mismo. Todos esos acontecimientos, probablemente modificaron su personalidad, convirtiéndole en ese hombre atormentado, cerrado, desconfiado..etc...que en la historia original se nos muestra. De todas formas, gracias por el review y la pequeña crítica y muchos saludos.