Disclaimer: Todo lo que les suene conocido es propiedad de J.K. Rowling, etc. La historia es propiedad de KawaiiTenshi27, yo sólo me doy a la tarea de traducirla.

Warnings: UA. Remus es mayor que los otros tres merodeadores y no estudió en Hogwarts. Slash!

Right Kind of Wrong

Capítulo Uno

"Yo… ya me voy", el chico de diecisiete años pasó dos dedos por su cabello negro rehusándose a mirar los ojos dorados en frente de él. "Salimos de Paris mañana… regresaremos a casa".

"Ya veo". La respuesta del otro fue suave y sus ojos dorados no mostraron emoción. A pesar de que el otro hombre estaba cerca de los veinte años y era más bajo y más delgado que el joven de los ojos grises que seguía jugando con su cabello, sus ojos mostraban una madurez más allá de sus cortos años.

"Lo siento…" dijo el más joven.

"No lo sientas". Esa fue la respuesta del otro.

"¡No me quiero ir!" gritó casi violentamente el chico de los ojos grises. "¡Quiero quedarme aquí! ¡Contigo!"

"No sigas, Sirius" contestó fríamente. "Sabíamos desde el principio que esto no podría ir más allá de este verano. El verano ya terminó. Nosotros debemos terminar también".

"¡No digas eso!" Sirius lo sujetó por las muñecas. "¡Por favor!"

"Sirius, sabíamos…"

"Regresa a Inglaterra conmigo" Sirius lo interrumpió.

"¿Qué?" Los ojos dorados se abrieron en sorpresa.

"Regresa a Inglaterra, Remus", suplicó Sirius. "Tú mismo dijiste que hacía mucho tiempo que querías regresar. ¡Ahora tienes una razón para hacerlo!"

"No puedo levantarme e irme como si nada, Sirius. Mi vida está aquí al igual que mi trabajo y mis amigos. Crecí aquí y este es mi hogar".

"Tenías un hogar en Londres hace años", le recordó Sirius. "Me dijiste que vivías ahí antes de venir a la escuela en Francia".

"Pero ya no tengo nada ahí"

"Podemos formar un hogar juntos" insistió Sirius.

"Sirius, eres muy joven…"

"¡Este año cumpliré dieciocho!" protestó el joven.

"Tus padres nunca te dejarán irte, sin importar cuántos años tengas"

"¡Al diablo con mis padres!"

"No digas eso, Sirius"

"¿Por qué no?" cuestionó el pelinegro. "No les importo un comino. Nunca les he importado y no puedo mantener en secreto lo que soy para siempre. Algún día se enterarán, cuando me pidan que me case con alguna mujer y no lo haga. Me correrán de la casa y no querrán verme de nuevo. ¿Por qué no irme cuando yo quiera? ¿Por qué no puedo estar contigo?"

"Ni siquiera me conoces bien, Sirius" le dijo el castaño. "Ni siquiera yo te conozco bien. Sólo hemos estado juntos el verano y eso es todo lo que debería ser".

"¡Pero yo quiero conocerte!"

"¡Hay cosas que no puedes saber!" Remus gritó, y después, avergonzado por haber perdido la compostura, suspiró.

"¿Qué cosas?" insistió Sirius "¡Quiero saber! ¿Pasa algo malo? ¿Estás enfermo? ¿Pasó algo? ¡Dime!"

"Esto tiene que terminar, Sirius" Remus liberó sus muñecas de las manos de Sirius sin responder sus preguntas y se alejó de la cama donde aún estaba Sirius sentado, y se recargó a un lado de la ventana a contemplar el Sena.

Sirius se mordió el labio. El tono de Remus no dejaba espacio para argumentos. Todo o nada, pensó Sirius. No tendré otra oportunidad. "Te amo, Remus".

El cuerpo de Remus se tensó de inmediato mientras tomaba aire rápidamente y sus manos se convirtieron en puños. Mientras tanto Sirius lo miraba conteniendo la respiración, esperando a que él dijera algo… lo que sea.

Pasaron segundos llenos de silencio que se sintieron como años.

Sirius sintió cómo su corazón se destrozaba lentamente. Sus ojos se humedecieron y parpadeó rápidamente para aliviar la sensación negándose a sucumbir ante las ganas de llorar. Tragó saliva. Había terminado. "Al menos… ¿podríamos tener una última noche juntos?" preguntó, furioso con su voz por mostrarse tan débil.

Remus volteó después de un rato con su rostro aún tenso y sus ojos radiando dolor. Su labio inferior estaba al rojo vivo de morderlo con tanta fuerza. "Una última noche" susurró. Dio un paso hacia Sirius, luego otro. "Una última…" dijo de nuevo.

Y un segundo después Sirius se encontró envuelto en los brazos de Remus mientras éste juntaba sus bocas con una fuerza desgarradora. Sirius cayó en contra del colchón, y al abrazar a Remus, descubrió con sorpresa que estaba temblando.

Sirius rompió el beso inhalando aire. "Remus, ¿qué...?" intentó preguntar algo pero fue silenciado por un beso urgente.

"No hables" le murmuró Remus al oído soltando su boca para formar una hilera de besos en el cuello de Sirius. Besó ese punto en la curva del cuello de Sirius y dejó otro beso detrás de una de sus orejas. "Sólo enséñame tu adiós" suspiró en su oído.

Los finos dedos de Remus comenzaron expertamente a desabrochar los botones de la camisa de Sirius quien gimió cuando su boca hizo nuevo contacto con la de Remus….

- - - - -

"¡… no te levantas ya, no vas a tener tiempo de bañarte!" el grito de James Potter ayudó a la malvada almohada voladora a despertar a Sirius.

"Argh". Sirius se volteó alejando la susodicha almohada de su cabeza.

"¿Ya te despertaste?" preguntó la voz de James.

Sirius abrió un ojo.

El chico con cabello alborotado estaba parado al lado de la cama con la almohada en alto y la mirada maliciosa.

Sirius mostró una cara de disgusto pero abrió ambos ojos como se debía. "Estoy despierto"

"Perfecto". James lo golpeó de nuevo con la almohada antes de dirigirse a su cajón para vestirse.

Sirius repitió el gesto anterior y salió de la cama casi arrastrándose hacia el baño.

Había llegado a Inglaterra hacía más de una semana y no podía sacar a Remus de su cabeza. Había soñado con él todas las noches desde su regreso y ni siquiera su regreso a Hogwarts había cambiado la situación. Parecía que podía soñar con él en su dormitorio tan fácil como lo hacía en su casa.

Había sido una relación tempestuosa.

Sirius había ido a Paris a pasar el verano con su familia y había conocido a Remus Lupin al segundo día de su estancia en la ciudad. Habían tropezado, literalmente, en la acera una tarde lluviosa y Sirius había insistido en compensarlo con una comida en un café cercano por el croissant que, por su culpa, Remus había perdido en un charco. Hablaron por un rato y después caminaron por la ciudad perdiendo la noción del tiempo, a tal grado, que la hora de la cena vino y se fue antes de que se dieran cuenta que estaba oscureciendo.

Se habían visto al día siguiente en el mismo café y el día siguiente igual. Cinco días después, cuando estaban sentados en una banca de un parque, Sirius se le acercó y lo besó en los labios. Después de un momento de sorpresa en el cual Sirius había comenzado a entrar en pánico, Remus le regresó el cumplido.

Las cosas progresaron rápidamente después de eso y para el final de la segunda semana de estar en Paris, Sirius estaba durmiendo en el departamento de Remus casi todas las noches y pasando casi todo el tiempo en su compañía. Regulus estaba demasiado ocupado con su propia vida para preocuparse de lo que su hermano mayor hacía y siempre y cuando se encontrara en casa para almorzar con sus padres, ellos no se preguntaban qué hacía ni a dónde iba.

Ambos hombres sabían desde un principio que era un amor de verano y ninguno de los dos había mencionado querer algo más que eso. Remus estaba trabajando como investigador en una biblioteca (nunca dijo cuál), y buscaba con esperanza un trabajo como maestro. Sirius estaba aún en la escuela, aunque sólo faltaba un año para su graduación, y tenía que regresar a Inglaterra con su familia cuando el verano llegara a su fin. Remus, aunque había nacido en Londres, parecía estar contento en Paris y feliz con su trabajo. Sirius… bueno, Sirius tenía toda su vida en Inglaterra asi como Remus tenía la suya en Francia. Y Sirius estaba conciente de que, sin importar que tanta atracción sintiera hacia Remus, lo que tenían no podría ser algo serio por la simple razón de que tenía que guardarle el secreto de que era un mago. Había sido demasiado difícil mantener el secreto los dos meses que habían estado juntos. Mantener el secreto por una vida entera sería imposible.

Pero conforme los días se convirtieron en semanas, Sirius se había empezado a atar a Remus. En el poco tiempo que habían estado juntos, Remus había entrado en el círculo donde sólo James se encontraba, aunque con Remus compartiera algunas otras cosas, y a pesar de tener que mantener la mayor parte de su vida en secreto, era fácil hablar con Remus sin preocuparse por sonar como un tonto. Se había cuestionado varias veces si, tal vez, quizá, pudieran tener una relación seria. Entre más lo pensaba, sonaba más razonable. Después de todo, no era bueno guardando secretos. Solamente James sabía el secreto de su orientación sexual. Ni siquiera Peter, quien supuestamente era el tercer mosquetero, lo sabía. Remus, obviamente, sabía las preferencias de Sirius, así que no tendría que ocultarle más secretos.

Tal vez, Sirius había pensado varias veces, si las cosas funcionaban entre ellos, le podría decir la verdad algún día. No se podía decir que las parejas mixtas eran raras. Su propia prima se había casado con un muggle… claro que había sido destituida inmediatamente, pero eso era sólo porque la familia Black era fanática y les importaba más la pureza de nombre y sangre que las personas que la llevaban. De todas formas, concluyó Sirius, era seguro que su nombre sería borrado del libro familiar en cuando se enteraran que le gustaban los hombres y no las mujeres, así que en realidad no importaba si el hombre que le gustaba era también un muggle.

A pesar de esto, Sirius no había aceptado la profundidad de sus sentimientos hasta que el mes de agosto amenazaba con terminar. Para ese entonces, era imposible negar el hecho de que estaba enamorado, e intensamente.

No había tenido el valor para decírselo a Remus hasta aquella noche final y Remus no le respondió. Tal vez si hubiera dicho algo antes, si hubiera tenido más tiempo, hubiera podido convencerlo de que valía la pena salvar lo que tenían juntos. Lo que tenían merecía una oportunidad verdadera, no sólo un verano.

Y su última noche juntos había sido… increíble. No había palabras. Y ahora, soñaba con ella cada que cerraba los ojos: su sedoso cabello castaño tomaba tonos rojizos y dorados cuando el sol le daba correctamente; sus ojos ámbar casi destellaban cuando sonreía; su pálida piel se calentaba con el mínimo roce de Sirius…

"Apúrate, Sirius". La voz de James retumbó a través de la pesada puerta.

Sirius brincó del susto. Había olvidado que tenía que estar listo rápido si quería alcanzar el desayuno y llegar a tiempo a clases.

"¡Ya voy!" gritó metiéndose a la regadera y prendiendo el agua fría.

Continuará…

Notas de la traductora: Yo sé que dije que iba a subir esto el fin de semana pasado, pero he estado muy ocupada con la escuela y otros problemillas personales, lo siento. ¡Pero aquí está por fin! Es lógicamente un UA (Universo Alterno) y mi fic favorito de KawaiiTenshi27 junto Hungry Like the Wolf (el cual traduciré en cuanto termine este si todo va bien). Sé también que generalmente actualizaba cada 4 días más o menos con One-Night Stand, pero dudo que sea posible con éste, porque la universidad me está matando ahorita y, desafortunadamente, dormir es necesario. Como quiera mi plan es un capítulo por semana y si tengo algún día tranquilo por ahí, puede que pueda hacerlo antes, pero ahora si no puedo prometer actualizaciones rápidas.

Si encuentran alguna parte confusa, por favor díganme e intentaré corregirla, intenté hacerlo lo más claro posible, pero entre una cosa y otra no tuve en realidad mucho tiempo de editar. También no duden en dar sugerencias, abucheos, halagos y tomatazos.

Por favor, un review me haría sentir mucho mejor. Es la una de la madrugada y hoy fue un día muy largo, sin contar que días anteriores estuve preparándome para los midterms. Un review me hará sentir que esto vale la pena.

Lilia