Disclaimer: Los personajes son propiedad de J. K. Rowling. La historia es de KawaiiTenshi27, yo sólo tengo el honor de traducirla.

AdvertenciaUA. Remus es mayor que los otros tres merodeadores y no asistió a Hogwarts. SLASH!

Right Kind of Wrong

Capítulo Diez

Sirius quedó boquiabierto, incapaz de hacer otra cosa más que mirar estupefacto al moreno que seguía parado a unos cuántos centímetros de él con la mano aún firme sobre su boca y con una expresión de terror.

"Tú… ¿qué?" Sirius logró decir cuando por fin pudo hablar.

Remus sólo sacudió la cabeza, sus ojos ámbar aterrorizados con miedo.

"¿Tú…me amas?" preguntó Sirius en voz baja, aún sin poder creerlo por completo.

Remus sacudió de nuevo la cabeza, pero no negaba nada.

"¿Remus?"

Él seguía sacudiendo la cabeza, y después de unos segundos dijo algo en un murmullo que Sirius no pudo entender.

Sirius se acercó y suavemente apartó la mano de Remus de su boca. "¿Qué dijiste?"

"No puedo."

"¿No puedes qué? ¿Decirme?"

Los ojos del mayor estaban húmedos. "No puedo amarte."

Sirius dio un paso atrás sintiendo como si lo hubieran golpeado. "¿Qué?"

"Soy… soy tu maestro," la voz de Remus se escuchaba desesperada.

Algo chasqueó dentro de Sirius. "¡Me importa un comino si eres mi maestro!"

"Sirius, por favor, tu voz…"

"¡No importa!"

"Sirius, por favor baja la…"

No me digas que baje la voz!" el pelinegro gritó. Después pausó y respiró hondo varias veces. "Aún eres tú," dijo finalmente y con mucha más calma. "El hombre que conocí en Paris y que se hizo mi amigo. El hombre del que me enamoré."

"Sirius."

"Remus, por favor." Dio unos pasos hacia él, levantando su mano, con duda y despacio, y levemente rozó el labio inferior del castaño con su pulgar.

La barbilla de Remus se inclinó un poco, amoldándose a la caricia como si no tuviera que obedecer a su dueño. Sus labios se abrieron.

"Dímelo," la voz de Sirius se había bajado aún más y ya se escuchaba un tanto rasgada. Sus dedos se movían hacia abajo, acariciando el suave cuello. "Dime la verdad, Remus."

"¿Hm?" Era mitad pregunta, mitad suspiro.

Sirius respiró hondo y despacio. "¿Me amas?"

Remus se alejó violentamente de Sirius, casi cayendo de espaldas a la cama, pero se detuvo a tiempo.

"No digas que eres mi maestro. No digas que soy demasiado joven. No quiero excusas ni razones por las cuales no deberías. Sólo dime… la verdad."

"No me hagas esto, Sirius," murmuró Remus.

"Por favor, Remus. Necesito…" Sirius se detuvo y suspiró. "¿Me amas?"

Los dos se miraron fijamente a los ojos por un largo momento.

Sirius podía escuchar su corazón latiendo con fuerza dentro de su pecho como si tratara de romper sus costillas.

Finalmente, después de lo que le pareció a Sirius un siglo, Remus asintió. "Sí," dijo suavemente. "Sí. No debería, pero sí."

Sirius por fin respiró sin darse cuenta que no lo había hecho desde que había formulado su pregunta. Se dejó caer hacia delante, envolviendo al otro hombre con sus brazos y sepultando su cabeza en su hombro desnudo. "Te amo tanto," susurró contra su piel.

"Sirius," la voz de Remus estaba quebrada.

"Tanto," repitió Sirius.

Remus se liberó del abrazo de Sirius y se sentó sobre la orilla de la cama, mirando sus pies. "Esto no cambia nada, Sirius."

"Esto cambia todo." Sirius respondió.

"No. Sigo siendo tu maestro."

"Sólo hasta el final del año," le recordó Sirius. "Podemos ser cuidadosos hasta entonces."

"Ya hemos hablado de esto." Remus no levantaba la mirada.

"Pero ahora es diferente," insistió Sirius. Pasó sus dedos por debajo de la barbilla de Remus y lo forzó a mirarlo a los ojos.

"¿Qué tiene de diferente?" Remus quería saber, sus ojos brillaban de nuevo con lágrimas reprimidas.

"Porque ya no se trata de un juego, ni de una aventura de verano," explicó Sirius. "Y los dos lo sabemos ahora. Y los dos sabemos que los dos sabemos." Trató de reir, pero su estómago estaba hecho nudo.

"No tienes idea de lo que estás pidiendo."

"Te estoy pidiendo a ti," susurró Sirius.

"Es más que eso," respondió Remus con la misma suavidad que usaba Sirius.

"Pero tú eres todo lo que importa."

"Sirius."

"Remus."

El moreno se mordió el labio.

Sirius se agachó y rozó sus labios con la frente del otro hombre para luego separarse un poco para poder ver sus ojos ámbar. "Por favor," dijo. Había estado diciendo esas palabras demasiado últimamente, pero no podía hacer otra cosa. Se arrodillaría si ayudara.

Remus mordió más fuerte su labio por un segundo, y después pareció haber tomado una desición. "Tienes razón," dijo.

Los ojos de Sirius se agrandaron.

Remus tomó las manos de Sirius y lo jaló para que sentara a su lado. "Mira," empezó. "Esto es tonto. No," sacudió la cabeza cuando Sirius abrió la boca. "No digas nada hasta que termine. Esto entre nosotros, es tonto y no debió haber pasado, para empezar. Pero pasó y está pasando. Y tan tonto como sea, no quiero que termine."

"Remus…"

"Espera, Sirius." Apretó las manos que sujetaba en las suyas. "Esto no significa que creo que sea correcto. Sigo siendo tu maestro. Sé que no lo era el verano pasado, pero el verano terminó y ahora o soy. No quiero perderte, pero no sabes las consecuencias que puede tener esto si nos descubren."

"Sé…"

"Espera," repitió el moreno. "Déjame terminar. Te vas a graduar este año y ya no seré tu maestro. Esperaremos hasta entonces."

"¿Esperaremos?" preguntó Sirius. "¿Qué quieres decir con esperaremos?"

"Estaremos tomándonos un tiempo," dijo. "No estaremos juntos, en el sentido estricto de la palabra, pero… tomándonos tiempo."

"No." Sirius sacudió la cabeza. "No quiero que nos tomemos un tiempo. Quiero estar contigo. No puedo no verte o no hablarte. No puedo ir a clase y pretender que eres sólo un maestro hasta el final del año."

Remus suspiró. "Sirius, no entiendes."

"Quiero poder verte fuera de clase," insistió Sirius. "Quiero poder hablarte y besarte y…"

"No, Sirius."

"Remus."

"Está bien," decidió. "Seremos… amigos, ¿vale? Diremos… diremos que te estoy dando clases privadas. Enseñándote defensa más avanzada. Minerva me dijo que quieres ser un auror. Podemos usar eso como excusa. Puedes venir a mi oficina. Puedo enseñarte y ayudarte a prepararte para ser un auror, y también podemos sentarnos y platicar, como amigos. Pero eso es todo."

"Remus."

"Hasta que te gradúes."

"Remus."

"Por favor, no me des la contra con esto, Sirius."

"Sólo quiero…"

"Lo sé." Remus suspiró. "No me gusta esto tampoco, pero es la manera en que tiene que ser."

"No, claro que no." Sirius se acercó más a él. "Estaremos solos. Nadie va a sospechar nada. Podemos hacer lo que queramos."

"Sirius."

La lengua de Sirius se aventuró a tocar el labio maltratado de Remus. "Estamos solos ahora," susurró, liberando una de sus manos para acariciar el pecho desnudo de Remus, quien se estremeció al contacto, causando que Sirius sonriera y enredara su otra mano en el cabello castaño, apretando a Remus contra su boca.

Los brazos de Remus se enredaron en el chico y los dos cayeron juntos de lado, rodando un poco para que Sirius quedara sobre el castaño.

El ojigris Black sonrió felizmente en el beso.

Pero un momento después, Remus estaba tratando de alejarse de nuevo. "No, Sirius. Mm. No, alto."

Sirius se levantó un poco apoyado en sus manos, pero se rehusó a moverse más. "¿Qué?"

"Esto," Remus le dijo. "Esto es exactamente lo que no podemos hacer."

"Pero tú…"

"No, Sirius." Remus puso sus manos firmemente en el pecho de Sirius y lo empujó, forzándolo a rodar al otro lado de él. "Y ahora parece que dormiste en tu uniforme."

"Preferiría no dormir, y sin el uniforme," Sirius refunfuñó pero se sentó e intentó arreglar su uniforme.

Remus sonrió. "Deberías irte ya," dijo. "Tienes que desayunar, y yo tengo que alistarme para mi clase."

Sirius suspiró. Tiene razón. James y meter deben estarse preguntando qué ha pasado conmigo. Hablando de James… no, no quiero ofuscarlo de nuevo. Después, cuando tengamos tiempo de hablar… O si decide seguir de terco con esto de tomarnos un tiempo. "¿Te veré pronto, entonces?"

La boca de Remus se torció intentando retener su sonrisa. "No quiero saber lo que harías si no."

Sirius parpadeó. ¿Puede leer mi…? No.

"He escuchado más historias de mis colegas desde que he llegado acerca de ti y tus amigos de las que me dijiste en el verano."

Sirius sintió que sus mejillas se calentaron. "Oh, claro… bueno…" trató de sonreír y esperaba que no se mirara tan forzado.

Remus rió. "Hablaré hoy con Minerva acerca de tus… clases para ser auror."

La sonrisa de Sirius salio mejor ahora. "Genial." Se levantó y pasó su mano por su cabello. "¿Presentable?" preguntó.

Remus lo miró por un momento y asintió. "Más que eso."

Sirius rió y se agachó para recoger su mochila. Cuando se levantó, Remus lo observaba fijamente de nuevo. "Te veré luego entonces."

"Claro," dijo, sonrojándose y regresando a la realidad, no sin seguir cada paso de Sirius hasta que llegó a la puerta."

"Hasta luego," Sirius sonrió y se dispuso a abrir la puerta.

Remus lo detuvo. "Sirius, dime algo." Sonaba curioso.

Sirius volteó. "¿Sí?"

"¿A qué habías venido?"

Sirius sintió sus mejillas calentarse de nuevo, pero sonrió y metió la mano a su mochila, decidiendo que parte de la verdad podría causar una reacción interesante. "Quería devolverte algo."

"¿A sí?" Remus levantó una ceja. "¿Qué?"

"Esto," contestó Sirius, sacando algo de su mochila.

Los ojos de Remus se ensancharon.

Continuará…

N/T: Bueno, aquí esta. Salio hace una semana, y lo hubiera traducido entonces, pero en cuanto lo empecé sucedieron muchas cosas que me mantuvieron algo ocupada hasta ahora. No he desaparecido! Si no he estado traduciendo es porque no hay capítulos nuevos que traducir, en cuanto los hay traduzco en cuanto pueda. La proxima semana entro a clases de nuevo, y por increíble que suene, tendre mas tiempo que ahora en "¨vacaciones¨" A lo mejor traducire otra cosa mientras KawaiiTenshi27 actualiza esta historia. Saludos y por favor, review!! Tanto la autora como yo los agradecemos. Y a mi me hacen el dia :D Sugerencias, horrores que haya hecho, por favor no duden en decirme. :D

REVIEW!! POR FAVOR!

Lilia