Locura de Amor

Capítulo 2: Cuando éramos jóvenes, parte 3

Y así, con toda la inconsciencia propia de ser adolescente (que es lo que éramos aunque pretendíamos demostrar la contrario), llegamos al verano. Los que tenían familia se fueron con ella. Los que no, es decir los mismos de siempre como Zechs y yo, fuimos a un campamento de entrenamiento especial. Noin se quedó con nosotros. A la muerte de su madre, su único pariente era un hermano mayor con el que no tenía un vínculo de afecto. A mitad de las vacaciones cayó Jean- Luc; sus padres se habían separado. Cuando le preguntamos por eso sólo respondió: "No importa, de todos modos jamás estaba conmigo, ustedes me conocen más que ellos".
Finalmente volvimos a reunirnos todos para lo que sería el último año y más feliz de nuestras vidas como dice esa foto. Aún recuerdo la expresión de alegría de Jane, aburrida en el verano del ceremonial de niña rica, al vernos a todas en el dormitorio del cuartel.

-¡Oh, no puedo creerlo! ¡Ya estamos en tercer año! -Exclama Jane tirando su bolso en la vieja cucheta del cuartel. -Y lo mejor de todo… ¡Tenemos permiso para maquillarnos este año! ¡Oh, estoy tan emocionada!

-¡Maquillaje, Maquillaje! –exclama Haro dando vueltas en la habitación

La colorada gira sobre sí misma, como si hubiera ganado un premio. Noin la observa con expresión muy cómica, como cuando en los mangas asoma una gota sobre los personajes. Laureen Russo se sienta sobre el borde de la cama, ella y su hermano habían estado todo el verano con su madre sin ver a las chicas.

-Lady, estoy contenta de volver a estar con ustedes. Son las mejores amigas que una chica puede tener. Las extrañe, sobre todo a ti, que eres tan buena.

-No es verdad eso, no lo digas.

-Claro que sí. El General dice que a veces es necesario mostrar un rostro duro para proteger un tierno corazón. Tú tienes un corazón puro, por eso sé que te irá siempre bien.

Lady enmudece al pensar en sí misma, hay tanto que debe ocultar. Su vida de niña, la muerte de su madre y el abandono de su padre. El injusto crimen por el que fue condenada. Realmente desea poder decírselo a alguien, compartir de algún modo tan pesada carga. No confía, pero quiere confiar. Recuerda de repente a Middi, en quien ella confió y que muy a su pesar había querido tanto. De otro modo no pensaría en su traición después de tanto tiempo. Pero aun así quería creer, querer y confiar pues está en su naturaleza, también muy a su pesar.

-Lo siento. Sé que a veces soy demasiado dura con todos. Es la vida que me tocó en suerte.

-¿Alguien traicionó tu confianza, Lady? No imagino quien.

-Ya eso no importa, fue hace mucho tiempo.

-No te preocupes Lady. Tú eres mi amiga, puedes contar conmigo para lo que necesites. Si me cuentas un secreto, yo jamás lo diré, no te preocupes.

-Pues yo te voy a contar mi secreto, pero no se lo puedes decir a nadie. La verdad es que…

"Que soy una asesina. No, no es cierto. Yo no maté a nadie. Dije eso para poder salvarme de mi cruel destino. No es cierto, pero así me temerían y nadie me molestaría. Pero esa fachada de chica mala me pesa cada vez más. Porque las conocía a ustedes y mi corazón volvió a sentir amor. A ustedes y al instructor Treize. No puedo evitar amarlos".

-La verdad es que… uso lentes de contacto. No tengo buena vista, pero no puede saberlo nadie, porque mentí en mi solicitud del ejército.

-¿Y? ¿Eso es todo? Bueno… si es así, no te preocupes. Tus secretos están a salvo conmigo. Y la verdad yo también tengo uno, yo…

-¡Ey, ¡¿qué cuchichean entre ustedes!? –exclama la pelirroja. -¡Vamos a tomar helado, antes de que nos hagan presentar lista! ¡Y no gires tanto, Haro!

-Entonces deja de caminar a los giros tú también, Jane. –le contesta Noin empujándola hacia la salida.

-¡Helado, helado! –exclama la mascota robot a todo volumen.

-Incluso la inocente Laureen esperaba algo más revelador. Pero fue cierto, yo podía confiar en ella pues jamás dijo nada sobre mí. Se convirtió en mi amiga más cercana, pese a la disimilitud de caracteres. Pasaron varias cosas pero…

Lady hace un momento de silencio mientras la muchacha de ojos azul profundo la observa. Ella toma un sorbo de té que hace instantes se ha servido.

-Marimeia... como seguirte contando lo que sigue sin antes explicarte qué era OZ.

-El brazo armado de Romefeller, que luego se revela contra él.

-Psss, el brazo armado de la Fundación Romefeller. Una explicación reduccionista sin duda. Oz en realidad era un barco que se movía según los deseos de su comandante. Sólo de ese modo se puede explicar tantos cambios en su comportamiento; su paso de benefactor a tirano, de cazador a agitador. En ese momento, el AC 192, OZ bajo el mando del General Catalonia era revolución pura. Disfrazado de una institución, era un permanente devenir revolucionario. Fue ese el modo en qué nos formaron. Y nosotros que éramos tan jóvenes, éramos permeables a esa idea.

-¿Y cuál era el deseo del General?

-Es una pregunta de difícil respuesta. Pero no era nada de lo que OZ se convirtió después…

Tu padre era un hombre muy especial, único. Era brillante y carismático. Sin embargo, el General Catalonia era respetado por todos por su integridad y su lealtad a su deber. Pese a que fuera tío de tu padre, había muchos aspectos en los que se diferenciaban. Era un hombre muy sencillo, en sus hábitos y en su trato. Zechs mencionó una de las muy pocas veces que hacía comentarios sobre los demás; que la relación con su padre, era prácticamente nula al igual que con su hermano, o sea tu abuelo. Desde muy joven se había unido a la milicia y fue la forma de crear distancia de ellos. Pasaba mucho tiempo en el cuartel, su vida giraba en torno a este. Su carácter era muy afable; a veces se daba el lujo de hacer bromas a sus subordinados, como si fuera un maestro de escuela. Otras su rostro se volvía muy serio y muy meditabundo. Pero quizás lo que más lo caracterizaba y lo diferenciaba de Treize era su profunda fe en un principio superior. Todas las tardes, antes de la hora de cenar iba a rezar a la capilla del cuartel. Una vez entré creyendo que estaba vacía y entonces me crucé con él a solas…

Lady se detiene ante la puerta de la capilla militar. Su mirada va directo hacia las rosas puestas por debajo del Cristo. Ella se queda absorta contemplando la escultura sin notar que no es la única en el lugar.

-Pase señorita Une, no le ocurrirá nada por entrar aquí… -la voz de Catalonia la llama desde uno de los bancos.

-¡Su Excelencia! Perdón, pensé que no había nadie. –responde adelantándose.

-Solo nosotros y Dios, que siempre nos ve. Dígame Lady Une, ¿usted cree en Dios? Sea sincera con sus palabras.

Lady hace un prolongado silencio antes de dar su respuesta. Conocía tanta gente que dudaba de Dios, de hecho le parece más quienes dudaban que quienes creían. Recordaba parte de su infancia, eran imágenes muy vagas, pero en alguna de ellas se veía a si misma saliendo de la iglesia con un canastito en la mano. Era muy pequeña, y ya casi no distinguía nada en su recuerdo, sólo algunas siluetas de la campiña en que vivía. Había algunas figuras de santos, como en la capilla. Si recordaba con claridad la voz del sacerdote. También recordaba que el día que murió su madre, se había enojado profundamente con Dios, porque ella la había abandonado y Él no había hecho nada. Y también el día que estuvo a punto de morir ejecutada, había resignado ya casi su vida. Muy en fondo de su corazón pensó en que si existía un ser superior superior que la oyese, que por favor hiciera algo. Y al rato entró Treize en la celda.

-Hum... si, a pesar de todo sí creo en Dios.

-¿Y cómo cree que es ese Dios?

-El sacerdote de la iglesia de mi pueblo, solía hablarnos de la ira de Dios. Que lo que teníamos era nuestro castigo merecido, y que por eso debíamos ser sumisos a sus designios. Pero yo siempre fui muy rebelde. No creo que Dios me tenga en cuenta demasiado.

El General hace una mueca seria, visiblemente consternado por las palabras.

-Pues lamentablemente no estoy muy de acuerdo. Entiendo que hay quienes tienen una idea de Dios como un ser severo, que si no es correspondido se volverá un tirano pero yo no lo veo así. Mira Lady, la gente pelea por muchas cosas, en otras épocas solían pelear por cómo era el nombre o el aspecto de Dios. Decían que quería encontrar la verdad, pero estaban equivocados. Con su odio y sus guerras dañaron el mundo que tenían, y por eso debieron emigrar al espacio. Pero luego, la misma historia intenta repetirse, porque los motivos han cambiado pero las intenciones son las mismas. Escuchar que alguien repite esas ideas, no es más que un esfuerzo por reforzar que la tiranía es algo bueno para las personas.

Pero la realidad, que la fuerza que mueve el universo, la que muchos llamamos Dios tiene muy poco que ver con eso. No es algo sobre lo que se estudia, o se escucha, es algo que simplemente se siente.

-Entonces…

El rostro de la jovencita expresa su obvia confusión. El General se inclina ante ella, y con la gentileza propia de un padre hacia una hija, apoya sus manos sobre los hombros de la muchacha y dice:

-Al ser seres con libertad de elección, no podemos obligar a otros sentir o pensar algo. Pero en nuestros corazones somos soberanos, y solo nosotros lo controlamos, pues nuestro poder es más grande que el de cualquier gobernante de la Tierra o el Espacio. Muchas veces nos equivocaremos en nuestros actos, y otras veces habrá gente que se abuse de esas falencias. Pero también habrá quien sepa ver su interior y le dará su justo trato. Dejar entrar amor en el corazón es lo único que salvará a la humanidad de la locura. ¿Entiende eso, Lady Une?

-C-creo que sí.

-No importa si no lo comprende bien ahora, un día lo hará. Cuando usted esté sola, o cuando esté muy triste, y sienta que ya nada vale la pena. No le mentiré, la vida es un camino con mucho sufrimiento para la gente como nosotros y para quienes nos rodean. Pero llegará el día en que verá que todo lo bueno, todo lo malo, le dejó algo valioso.

Nosotras íbamos creciendo y los muchachos también. Por mucho uniforme que usáramos, las diferencias que hay entre los hombres y las mujeres se empezaban a hacer cada vez más patentes. Todos los fines de semana, íbamos al único bar que había en Lago Victoria. Zechs se había comprado una moto y por ende era la maldita estrella de todo el lugar. Lógicamente al fin de semana ya tenía una novia nueva; una porrista del único colegio secundario laico a donde las familias poderosas de la zona podían enviar a sus hijos. Cuando lo vi, lo primero que dije fue "Qué cliché"; pero por supuesto a Noin no le hizo la misma gracia, sobre todo cuando en el bar la porrista ocupaba su espacio al lado de él tomando algo y encajándole algún asqueroso beso.

Por supuesto nuestras obligaciones militares también aumentaron. Nos encargábamos ya de varios operativos, cosa lógica dado que ya éramos soldados aunque no tuviéramos aún el título de oficiales. Y nuestra exigencia en los estudios también. Nuestra materia más difícil era cálculo. Lo odiaba con todas mis fuerzas. Tenía cuadernillos enteros que teníamos que entregar semanalmente. Nos juntábamos entre todos para ir comprobando los resultados; mientras que los demás venían a pedirnos por favor que se los mostrásemos. Laureen siempre terminaba haciéndolo; cosa que yo le reprochaba ya que estaba en desacuerdo.

-Ah, hoy es sábado. Tenemos tarea de absolutamente todo ¡Pero nada de cálculo! ¡Por fin somos libres! -exclama Jean-Luc mientras ocupa todo el espejo para peinarse.

"¡Libertad, libertad, libertad!", exclama Haro.

-¡Ey, Zechs! ¡Ya hablé con el dueño para que nos deje tocar hoy también, así que lleva tu guitarra! –le dice Luiggi, extrañamente animado por salir.

-Eso si no está demasiado ocupado con tu novia… -agrega con malicia La Chapelle. –Claaro, porque es más divertido estar con ella que con tus amigos.

-Váyanse al diablo, envidiosos… -les contesta el rubio calzándose las botas lustradas hasta el hartazgo.

-¿¡Ah, ahora resulta que te tenemos envidia a ti?! ¡Pero me río de Janeiro! Te digo que acá con mi amigo Luiggi –remarcando las últimas tres palabras. –también vamos a tener nuestras conquistas. Las de primer año me votaron como su favorito. Y acá Luiggi, con esos ojitos de nerd y ese pelito finito de bebé, con el teclado también tiene su onda, ¿eh? Pasa que la va de bohemio, entonces así tiene mejor entre con las chicas. Y vos, mal amigo, ya vas a venir a pedirnos algo cuando necesites, ya vas a ver.

Mientras, en el dormitorio de las chicas se debaten cosas parecidas.

-¡Ey Noin, tuviste una excelente nota! ¡Vamos a festejar al bar! Cámbiate que ya salimos. –dice O´Donnel, pintándose los labios.

-Lo siento Jane, no me siento bien hoy. Vayan ustedes, yo me quedaré por aquí.

-¡Pero sin ti no será lo mismo!

-Es cierto, mi hermano, Zechs y el resto de los chicos van a cantar unas canciones en el bar. No te lo puedes perder, amiga. –le reclama Laureen Russo.

-No, no. Gracias, prefiero estudiar aquí un poco más.

-Claro, no quieres perder el mejor promedio. Me parece lógico. –dice Lady, considerándolo una decisión correcta.

-¿Ven? No es tan descabellado. Vayan, diviértanse por mí.

-¿Y tú Lady Une? Espero no seas tan aburrida como ella… a ver si le pones ánimo.

Lady no responde nada, pero se acomoda el cabello. Por fortuna ya había crecido bastante y le llegaba por debajo de los hombros. Después de despedirse de su compañera, ellas siguen hablando del tema en dirección al bar.

-No entiendo que le pasa a Noin. –abre el juego Jane. –Últimamente luce una cara de depresión terrible. Si hubiera tenido calificación excelente en cálculo y no tuviera miedo de desaprobar no andaría con esa actitud.

-Es que está triste por Zechs y la porrista. –explica Laureen. –Hasta el momento no lo había visto con ninguna chica; pero ahora es como que cayó en cuenta. Aunque no es mi tipo, aclaro, es un sujeto atractivo y como tal iba a salir a la conquista de alguna.

Lady Une mira a su compañera, interrogándola por el significado de sus palabras.

-¿No entiendes Lady? Noin está enamorada de Zechs desde que era una niña, ese sentimiento no se arranca fácil del corazón.

-¿Y él?

Russo se encoje de hombros y dice:

-Pues… nadie lo sabe. Ella es cálida, y él es duro, nadie sabe por qué. Pero Noin asegura que lo conoce bien, y que a pesar de su aparente distancia él es muy tierno…

-¿Ti-tierno? –Anne hace un esfuerzo por imaginarse al enmascarado siendo tierno con alguien, pero sólo se le viene a la memoria las veces que le dice cosas feas o es arrogante o hace cosas a su juicio estúpidas.

-Sí, tierno. Lo sé, es bien cursi. –se ríe Jane. –A nosotras no nos pasa eso, ¿no? ¡Anda Lady, tu y yo vamos a hacer pareja en el billar y humillar a los chicos, jajaja!

Sin embargo la relación entre ellos me había empezado a interesar, no por uno de ellos en particular, solamente que quería entender eso de lo que hablaban las chicas. ¿Qué era aquello de enamorarse? Obviamente estaban los libros que leíamos, ahí también aparecían reflejados todos los sentimientos humanos incluidos el amor. Pero yo no creía en eso. No era tan necia como para negar la existencia de lo que en las novelas nombran como amor, pero para mí era lo que había llevado a mi madre a la muerte y luego de eso no había conocido a dos personas que se amaran a mí alrededor. Nunca. Como otras veces, lo que mi mente no deseaba aceptar o no podía comprender en la vigilia, se me aparecía en el mundo de los sueños.

Lady se encuentra en la capilla del cuartel una vez más, sólo que es de noche y solamente las velas dispuestas en honor al Cristo iluminan la escena. El fondo está sumergido en el negro de la oscuridad, como si de una pintura se tratase, excepto las rosas color carmesí. Ella se acerca al umbral y trata de sacar una de las flores del altar pero se pincha con una de las espinas. Su mano comienza a sangrar.

-¿Duele? –la voz que pregunta es la del Instructor Treize.

-S-Si...

-Te clavaste una espina...

Lady Une observa como la sangre de su dedo no deja de fluir. Treize toma su mano y la aprieta para que la sangre corra, mientras se lleva los dedos a su boca. Ella no puede moverse, pero tampoco intenta hacerlo. Los profundos ojos azules del Instructor no la dejan distraer su atención de él. Su pulso se acelera cuando sus suaves manos acarician la suya de una forma que jamás alguien lo había hecho. En ese instante sólo puede pensar en él y nada más que él. Una lágrima se derrama en su joven rostro.

-¿Por qué estás llorando? ¿Aún te duele? ¿Estás triste? –pregunta él pasando su mano por el rostro de Une.

-No… estoy demasiado feliz. –responde ella con la voz ahogada en emoción, mientras cierra los ojos sin preocuparse por lo que pueda pasar.

.

Un haz de luz golpea sus pupilas. Ella se niega a abrirlos, a irse del lugar cómodo y placentero donde estaba. Pero el ruido y el movimiento de las otras cadetes a su alrededor la traen de vuelta a la realidad. Aún entre sueños, reconoce a la colorada a su lado.

-¡Jane! ¿Por qué me despiertas de esa manera?

-Lady... ¿Qué estabas soñando? –pregunta con malicia su amiga. –Estabas murmurando cosas mientras dormías. Y presiento que no han de ser lecciones de la escuela.

-¿Qué pasa? ¿Por qué no dejan dormir? –pregunta Noin.

-Lady tuvo un sueño muy intenso y no nos quiere contar...

-¡No es cierto! –exclama Une poniéndose en guardia.

-¿Ah, no? ¿Y entonces porque estás toda roja como mi pelo? ¿Quién es? ¿No habrá sido Zechs, verdad?

-¿¡Qué!? –exclama Noin incorporándose de un salto y tomándola del cuello. -¡Dime que soñaste!

-¡Claro que no me soñé con Zechs, eso es más bien una pesadilla! –dice soltando violentamente a su compañera.

-¡Más te vale que sea verdad!

-Claro que sí, ¿me tratas de mentirosa?

-¿Entonces, era algo grato? ¿O más bien alguien? ¿Cómo se llama? –inquiere Jane. -¿Lo conocemos?

-Aunque lo conocieras, no te lo diría.

-Entonces sí estabas soñando con un hombre, ¿eh?

-¡Yo no dije eso! –responde arremetiendo contra la pelirroja.

-Chicas, no peleen… -trata Laureen de poner en orden a sus compañeras que se pegan con las almohadas, no sin recibir un par de ellas en el intento.

Durante ese periodo, Noin comenzó a mostrarse distante y retraída. Incluso la bocona de Jane O´Donnel no podía hacerla hablar pues se sumergía en sus carpetas y nada más. Pensaba que no levantaba sospechas pues su rendimiento académico no caía. Pero el General comenzó a ver que Noin estaba demasiado pegada a Zechs. Jane no era brillante pero se podía relacionar con nosotras o cualquier cadete ya ninguno le diría que no, pues todos la encontraban bonita y extrovertida. Laureen era tímida, pero hacía su trabajo de forma eficiente y en silencio. Yo tenía mis aciertos y cosas que corregir pero mi carácter era protector e iba bien con Laureen, aunque trabajar con hombres no me afectaba. Para mí todos eran iguales, unos estúpidos en su vida social pero buenos oficiales y al fin y al cabo para eso estábamos. Decidieron que lo mejor era emparejarme con Noin, pues éramos las de carácter más dispar. Como todo lo que hacía Catalonia, era singular. Nos citó en su despacho privado en la base.

Lady le da una mirada al no tan pequeño despacho del General ubicada en el edificio del lado oeste, junto con las tropas permanentes que custodian la base. A diferencia de la casa del Instructor Treize, no hay cortinados rojos impresionantes, ni grandes baldosas en el suelo. Ni siquiera el escritorio es de estilo, apenas un mueble que podría estar en cualquier otra parte. Pero lo que si llama su atención es toda una serie de espadas dispuestas en la pared, único adorno de tan modesta sala. Había varios modelos que podía identificar; en el centro de la sala una espada de hoja larga y fina aparentemente del renacimiento, época que identificaba el origen del linaje de los Catalonia. El mango con el escudo de la casa indica justamente eso. También, una réplica de espada templaria decora uno de los costados de la habitación. Una katana japonesa y su correspondiente kodachi (1) se encuentran sobre el centro de la habitación. Llamativa es una espada árabe de bronce, seguramente de la época de las cruzadas.

-¿Solamente colecciona espadas Su Excelencia? –se anima a inquirir Lady Une, notando la ausencia de pistolas.

-Así es. –responde Catalonia, con los brazos cruzados mirando hacia algún punto en el cielo a través de la ventana. –La espada es una prolongación del brazo, en un duelo garantiza una pelea justa. Quien pierde su espada debe rendirse y nada más. No necesita morir nadie, sólo demostrar su habilidad.

-En un duelo con pistolas también. –espeta Lady.

-No es lo mismo, son muchas más las posibilidades de salir herido o de herir de modo irreversible. –camina unos pasos por la sala. –Estas son sólo algunas, el resto las tengo en mi domicilio particular. Han estado en la familia por generaciones, así que digamos no tienen solo el valor histórico, sino sentimental. Si desean admirar alguna adelante, tómenla.

Como si se hubiesen puesto de acuerdo, las dos fijan su mirada en la misma espada. Se trata de un sable Briquet, de hoja larga y fina. El mango dorado de forma curva, permite adivinar que se trata de un arma que data del siglo XVIII o XIX. Noin lo retira de la pared, y con gran maestría ensaya unas formas haciendo que la hoja prácticamente vuelve en el aire. Finalmente, la hoja queda apuntando hacia Lady Une la cual no ha movido siquiera un músculo demostrando temor o siquiera preocupación. Conoce bien las habilidades de su compañera y aunque no sea afectivamente cercana a ella, le da cierto orgullo compartido verla manejar la espada tan hábilmente. De hecho, sería más cercana a ella si insistiera en tomar su lugar como el mejor promedio de la Academia. ¿Por qué conformarse con ser segunda, cuando tiene las condiciones para ser primera? Simplemente no puede comprenderlo. Otro motivo más para detestar a Zechs, explicación de todos los "males" que turban el espíritu de la muchacha de cabello azulado.

El General Catalonia toma la palabra después de la demostración.

-Ah, muy buena elección. Esta espada es original, de un oficial de la Revolución Francesa. Tiene buen ojo para las armas de corte, Lucrezia...

-Noin…

-¿Por qué no le gusta que le llamen por su nombre? No es una vergüenza ser una mujer... –Catalonia toma la espada que hace un momento portaba Noin, admirando con ambas malos la vaina. –Esta espada sin más, perteneció a una comandante de las Gardes Françaises, que como usted, venía de una familia muy noble pero le llegó el momento en que tuvo que abrir los ojos y cambiar lo que estaba establecido. Así que lo dejó todo, por luchar por lo que creyó era justo. Y cómo usted… –sigue, fijando directamente su mirada sobre ella. –… le daba vergüenza de ser la mujer que era, como si fuera algo malo. Pero lo que le daba más vergüenza es aceptar sus sentimientos. Finalmente, le llegó el día que le llega a todas las personas y en que todos debemos contestar por qué luchamos, a quién vamos a proteger con nuestro poder. O si no haremos nada de eso, y blandiremos un arma como esta o cualquier otra sólo por nuestro propio beneficio. Por eso dicen que la historia se repite… ¿Sorprendida?

Noin se queda muda unos instantes, sin saber si dar una respuesta sobre el relato que acaba de escuchar o por responder algo sobre sus sentimientos. ¿Acaso el General adivinaba algo de sus sentimientos hacia Zechs? No sin haberse hecho unos momentos para pensar, contesta:

-No conocía bien esa historia…

-Ah… claro porque no conviene al bronce con el que se cuenta la historia en los libros… pero supongo que usted si, Lady Une.

-Pues, en verdad… no se escribe mucho sobre las mujeres que pelearon durante la historia. Más se sabe por las novelas.

-Muy, muy cierto. ¿Sabe usted porqué gustan tanto las novelas históricas? Porque la gente se identifica con los personajes. Pero resulta que no son personajes, son personas que como ustedes y como yo vivieron y sintieron según su corazón, sumergidos en una época. No el bronce con el que se rememoran la sucesión mecánica de batallas, fechas y lugares, como si se tratasen de esos robots que piloteamos. No, nada de eso. Leyendo sobre el pasado, esperamos entender nuestro presente. Tengo entendido le gusta mucho las biografías de las figuras históricas, sobre todo las reinas…

-Así es, General. –Une responde, tratando de no oírse sorprendida.

-En ese caso creo que estaría más del lado de María Antonietta. Apasionada, impulsiva, pese a que era una reina y se supone no debía entregar su corazón a otra cosa que no fuera los intereses de Francia. Sus sentimientos o deseos como mujer e incluso como ser humano, poco tenían que hacer allí. Igual, eso no evitó que se enamorara y ese amor le costase todo lo que tenía. Porque el amor es una revolución en sí mismo. Obviamente todo terminó muy mal para ella y le cortaron la cabeza. Igual que a Anne Boleyne… su tocaya, Anne Une…

Lady palidece, en todo el tiempo que llevaba allí nadie la había llamado por su verdadero nombre de pila. Pero Catalonia no demuestra ninguna reacción, simplemente sigue su relato.

-… y en ninguno de los casos eso ocurrió por casualidad. No, no. No nos engañemos. Para mucha gente era muy conveniente que esas damas no solamente perecieran, sino lo hicieran del modo en que lo hicieron. Un "castigo ejemplar" por sus crímenes, los cuales no fueron mayores que los de ningún otro rey. Pero se necesitaba un chivo expiatorio sobre quien depositar la culpa. Y en eso sí debo admitirles, queridas damas, que ser una mujer puede ser una complicación cuando se trata de política. Basta con atacar su moral, y lo demás sale solo. Y si eso no se puede, entonces su capacidad de mando, aunque con lo primero ya basta. Enseguida ya tienes una horda enardecida pidiendo su muerte, su destitución o algo así. Pero eso no es culpa de la dama en cuestión. Si hoy por hoy una mujer gobernara la Alianza Terrestre, créanme, le harían lo mismo…

El General guarda la espada en el lugar que le corresponde en la pared, para finalmente sentarse en la silla de su nada ostentoso despacho.

Y luego, casi doscientos años después de que comenzara la era de las Colonias; estoy hablando de historia con usted, Lucrezia, que oculta con vergüenza su origen noble, y con usted Anne, quien oculta la vida humilde que llevó durante tantos años. Seguramente, en este momento una ha de estar pensando que la otra tuvo mejor suerte. Lucrezia debe estar pensando, "ojalá fuera como Lady, y no tuviese que vivir con el peso de soportar los pecados de mi padre y el sufrimiento que ha provocado en tantos por su modo de actuar o de pensar". Y ella pensar de Anne "Ojalá fuera como Noin, y tuviese una madre de fina cuna que me hubiera cobijado en sus brazos, que hubiese elegido amarme a mí en vez de enamorarse de la muerte."

Ambas nos miramos con estupefacción, y eso nos terminó de delatar. Ahora una sabía demasiado de la otra, lo suficiente como para hundirla para siempre dentro de la Academia, y quizás después también. Era obvio que Noin no quería que se supiese sobre su padre tanto como yo no quería que se supiese sobre mi madre. Una lágrima cayó de su rostro, pero yo no me permití llorar. Sin embargo, cuando quise replicar algo simplemente no pude hablar. El General Catalonia se acercó a nosotras, e inclinándose un poco hasta quedar a nuestra altura y con una mano en el brazo libre de cada una de nosotras, simplemente dijo:

-Yo sé lo que le pasa a usted Lucrezia, que es lo mismo que le pasa a usted Anne, aunque aún no se ha dado cuenta del todo… y les voy a decir que algunos podrán decirles que el amor es un sentimiento como cualquier otro, pero no es así. Por amor, somos capaces de cosas que jamás imaginamos que podríamos hacer, nos da una fuerza que otros sentimientos como la ira, el rencor, el odio, no pueden lograr. El amor es una fuerza superior al ser humano. Pero, como toda fuerza sobrenatural el amor puede salvarte, o puede volverte loco. Hay que saber sentirlo sin que nos nuble el entendimiento.

Incorporándose de nuevo y volviendo sus pasos hacia la ventana, continúa diciendo:

-Ustedes se ven a sí mismas muy distintas, pero en verdad son muy parecidas... o al menos tienen muchas coincidencias. Creo que podrían trabajar bien juntas, las designaré a una tarea a ambas por el tiempo de un mes.

Noin interrumpe a Catalonia:

-Pero General, yo siempre he trabajado con Zechs Merquize y...

-Por eso mismo creo que le vendrá bien un cambio de enfoque a ambas. Estamos desarrollando un nuevo tipo de MOBILE SUIT. Noin se encargará de las tareas de control y Une de pilotear. Estoy seguro que pueden con la tarea, ya que ambas son las dos oficiales más capaces que ha habido en los Specials. Comenzarán a partir de mañana mismo.

-Y bueno… esa era la personalidad del General Catalonia. Cada cosa que decía sobre nosotras parecía leída de nuestra mente, porque no había informe que pudiera saber tanto de nosotras con tanto detalle. Peor aún, es como si leyera nuestro corazón. Y sin embargo, jamás pude sentir miedo de él. Por eso no es de extrañarse que tu prima Dorothy sintiese tanto su pérdida. No dudo de sus palabras cuando dice que él era el único que podía comprenderla.

-Pues… la verdad no se parece en nada a lo que había escuchado sobre él. Todos los rumores acerca de él y de mi padre, incluso los contados por Dekim, hablaban de un hombre sin capacidad de mando, fácilmente reemplazable. Solamente para Dorothy era un gran hombre…

-Catalonia no era un líder carismático como tu padre, ni tenía grandes habilidades estratégicas, quizás. Pero realmente tenía un corazón puro: "El corazón de todos los seres humanos es fuerte, e impetuoso. Pero lamentablemente el corazón no es todo el envase completo. Por eso, alguien que no pueda poner su fuerza para proteger un tierno corazón, no merece el honor de llamarse soldado." Ese era el discurso completo del General que citaba Laureen. Años después al ver a Noin entrenar a sus cadetes en los Specials, me di cuenta cuanto de sus palabras habían quedado arraigadas en nosotras.

Lo curioso de todo esto es que durante el mando de Catalonia, nunca vi un archivo acerca de nuestra capacidad psicológica. No al menos en papel. Al principio pensamos que toda esa información se encontraba en nuestros expedientes de OZ, que eran cuidadosamente archivados. De hecho, toda mi vida pensé que todo el secreto acerca de la muerte de mi madre, y lo que posteriormente llegaría a descubrir sobre mi padre estaba en los archivos. Imagínate mi sorpresa cuando el Presidente autorizó clasificar algunos expedientes, entre ellos el mío. Pero no, allí no había nada. Fue recién después de la guerra, cuando volvimos a hablar acerca de la conversación de aquel día, cuando la incorporé a Preventers. Ella me dijo que las preguntas y las respuestas del General tocaban aspectos muy íntimos de su vida, pero más que de su vida se trataba de su corazón... como si supiera lo que había en nuestro interior.

Lady Une se levanta de su asiento ante la atenta mirada de Marimeia. Se dirige aparentemente hacia el cuadro de la madre de Treize, pero en verdad lo único que va a hacer es correr las cortinas y encender la luz eléctrica, pues la noche ya ha caído hace rato. Marimeia trata de tomar el último sorbo de té, pero al ver que está frio lo deja. Después de unos instantes de silencio de la jefa de Preventers, vuelve a tomar la palabra.

-Como bien dijo el General, "la historia la escriben los que ganan". Pero significa que hay otra historia. Algún día tal vez alguien escriba sobre mí, y seguramente también lo harán sobre ti. Algunas cosas serán ciertas, otras posiblemente no. Otras se ajustarán al interés político que prime en esa época. Otras serán producto de la fantasía de un buen escritor. Por eso, tu teoría de que la historia es un vals interminable, posiblemente sea cierta. Pero recuerda que alguien dirige la orquesta. Y cada músico tiene su propia visión de cual sea el arreglo más adecuado para la misma melodía…

Aun así, me parece justo que escuches mi humilde visión de lo que fueron las cosas… al menos creo está exenta de mentiras intencionales. Pronto será la hora de cenar, quizás debamos seguir esta conversación en otro momento. –dice la dama de cabello castaño.

-Aún faltan veinte minutos. Podríamos aprovecharlos. –responde Marimeia observando el reloj. –¿Y qué clase de pruebas hicieron?

-Testeábamos un nuevo modelo de Mobile Suit. Nada demasiado complejo, o por lo menos yo lo veía así. Ni siquiera era el mecha completo, solamente una cabina de simulación. Noin ocupaba el puesto de comando en tierra mientras que yo era la piloto. Durante un mes, permanecimos en otra parte del cuartel donde estaban los oficiales recibidos, y sin nuestras lecciones habituales. Así que comenzamos a conocernos un poco mejor. Después de las primeras pruebas ya notaba que algo andaba mal. No podía dormir bien y me costaba recordar por momentos cosas simples. Un día en una de las pruebas...

Lady se sumerge en la cabina de pruebas. De repente es envuelta por el sistema operativo. La cabina central registra todos los movimientos reacciones físicas y psíquicas. Al principio siente el claustrofóbico impulso de salir de allí, pero luego comienza a relajarse. Momentos después la voz de Noin dándole instrucciones desaparece. Una imagen se forma en su mente: de repente ya no ve los controles del simulador de vuelo sino que se ve a sí misma en el reflejo de una copa de cristal. O no exactamente. Es decir, es ella obviamente pero no se ve como la chiquilla del pelo mal cortado vistiendo todo el día el uniforme negro, sino como una mujer adulta, de rostro estilizado, con labios y ojos cuidadosamente pintados y cabello largo bien peinado. Unos mechones le caen sobre rostro y ella instintivamente se lo acomoda por detrás de las orejas. Noin se acerca a ella y le hace el ademán de golpear su copa, ella responde al gesto con una sonrisa; su compañera también se la ve más esbelta en su figura, con su clásico pelo corto pero un traje sastre que le queda impecable. Lady en cambio, lleva aparentemente un vestido muy suelto.

Luego mira a su alrededor, está en un jardín pero no de una casa sino de lo que parece un edificio público, como tantos que existen en Luxemburgo. Muchas mesas están dispuestas, en una de ellas puede leer una tarjeta a medio tapar por una rosa que reza: Octubre 204 AC

Un ruido la asusta; son fuegos artificiales. Ella observa de donde vienen, se trata de Mobile Suits gigantes que arrojaron con sus armas las luces. Debajo, entre los técnicos reconoce a sus compañeros Luiggi y Laureen. Para su sorpresa ve a su amiga de las trenzas tironeada del pantalón por una niña con colitas largas como las suyas, a la cual alza en brazos mientras da unas indicaciones a su hermano. Por la etiqueta que llevan los mozos parece que se trata de una reunión importante, donde hay mucha gente. A lo lejos reconoce a Jean Luc con traje y lentes oscuros, hablando con una mujer de cabello castaño claro muy largo atado con una cinta, a la cual aparentemente asiste o protege.

Luego dirige la vista hacia otra de las mesas, allí se encuentra un hombre desconocido para ella de lentes con aspecto de extranjero, o al menos eso indica la identificación de las colonias en la solapa de su saco. El hombre la mira fijamente; lo que le provoca algo de incomodidad, pues le parece que tiene cierto interés en ella. Pero no, inmediatamente aparece Jane detrás suyo también con una identificación diplomática de la Tierra y le planta con todo su desparpajo un beso en los labios.

Más apartado del predio, un auto se detiene a lo lejos y se baja un hombre. Es el Instructor Treize, vistiendo un uniforme que ella no reconoce pues no pertenece a ninguna fuerza existente pero que lo hace verse impecable. Ella va a su encuentro pero siente el cuerpo un tanto pesado; no como si estuviese enferma pues se siente muy saludable pero sí con varios kilos de más. Ocupando su turno se le adelanta una muchacha adolescente de melena pelirroja, o eso es lo que puede ver de espaldas, que corre hacia él y él le dedica una mirada dulce mientras le corre unos mechones de pelo de la cara. Luego la muchacha se da vuelta: tiene facciones idénticas a los del Instructor y la anima a acercarse. Otro niño se cuela entre ellos, es muy chiquito pero se comporta con modales de hombre ya que le hace una venia a Treize. También tiene ojos de la misma forma de él pero Lady se sorprende al descubrir que sus pupilas son de un profundo color castaño. Kushrenada responde a la venia, entonces la adolescente y el niño se retiran rápidamente. Finalmente pueden reunirse y con toda naturalidad él se acerca a Lady y luego la besa con dulzura en la frente mientras apoya su mano en su maternal vientre, motivo por el cual se siente tan pesada. Lady puede sentir el profundo amor que existe entre ambos. Luego un hombre se acerca a Treize, es Zechs vestido de civil. Kushrenada se da vuelta y al reconocerlo lo abraza afectuosamente. Por primera vez puede observar las pupilas color agua de su antiguo compañero, a diferencia de lo que ella solía pensar tiene un rostro sumamente agraciado. Ella nota que son amigos muy cercanos.

A lo lejos una mujer rubia de pelo largo que a la cual tampoco reconoce abraza por el cuello a un hombre rubio que se inclina con ayuda de un bastón, por el escudo en el mango reconoce que se trata del General Catalonia y esa debe ser su hija, otra muchacha de figura esbelta y largo cabello rubio.

Finalmente, interrumpiendo la contemplación de las personas, aparece Haro corriendo a toda velocidad. Varios niños se acercan hacia él, al igual que otros Haro de varios colores. Todos se reúnen frente a un lago. Allí están la niña de las coletas, el pequeño Treize peleando por una rama con una niña rubia que llora, mientras es salida protegida por un muchachito de cabello azul, aparentemente su hermano y varios otros más. Finalmente gana Treize Junior la contienda y muestra triunfante su premio. Pero Lady observa con horror que ya no se trata de una rama, sino de un detonador a distancia.

Ella corre con desesperación a intentar quitárselo, pero no logra llegar a tiempo porque el niño activa el artefacto logrando que los Mobile Suits exploten y todo vuele en mil pedazos.

-Dios mío, eso significa que… -Marimeia susurra con un hilo de voz.

-Que hay cosas que tienen que ser como son. Si todo eso hubiera ocurrido de ese modo, el mundo hubiera sido devastado. Somos los seres humanos los que nos revelamos contra lo ocurrido. Siempre pensamos que nos pasó la mayor de las desgracias, pero nunca nos ponemos a pensar en que podría haber sido peor, y que quizás pese a todo tuvimos suerte. En fin, contarte esto supongo te ayudará a entender lo que sucedió después. Bien, continuamos otro día, ya estoy muy cansada...

Marimeia coloca las tazas en la bandeja de plata, tratando de adivinar qué está pensando su mentora sin éxito. Trata de cortar el silencio con otra pregunta.

-Sí, creo será lo mejor. Pero tengo una sola duda… -espeta, tocándose la barbilla con los dedos.

-¿Cuál?

-¿Por qué fuiste tú la elegida para las pruebas del Sistema Zero? ¿Por qué no Noin?

-Bueno… la verdad es que cuando ocurrió lo de mi pesadilla, se decidió que por ese día ella pilotearía y yo monitorearía… pero el experimento fracasó rotundamente.

-¿Qué pasó?

-Pues… hicimos la prueba. Pero cuando terminó la simulación de la batalla, lo único que exclamó Noin fue "cantarella". Vaya a saber qué quiso decir con eso. En fin, hora de cenar y dormir, ya seguiremos en otro momento…

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Interrumpimos la trama seria y con lógica (¿?) de este fic para dar paso a nuestra parodia especial de Navidad Día de los inocentes Año nuevo intitulada…

Cantarella (o "La culpa de todo la tuvo el vino")

Cast:

Lucrezia Noin como Lucrezia Borgia

Zechs Merquise como Cesare Borgia

Treize Kushrenada como el Papa Alejandro VI Alejandro XIII

Lady Une como Giulia Farnese la Bella

Y gran elenco

Con la participación especial de Haro como el maestro envenenador Michelleto, Michelloto, Chiaro, Michelotto Coreglia… o como quieran llamarlo.

Sountrack de fondo pueden oírlo en

www . youtube watch?v=afw92nmNLg8&list=PL3B7D908707A83D7F&index=7

o si el link no funciona (lo más probable) búsquenlo en el perfil de Vicky de FF . NET

Noin hace algunas maniobras con el simulador, pero prontamente deja de oír la voz de su compañera y todo el escenario de batalla desaparece completamente y es reemplazado por un gran salón de mármol, con columnas y enormes pisos como si se tratase de un palacio italiano.

Se toca el cabello e inmediatamente nota que algo está mal. En vez de tener su nuca descubierta, se encuentra con una larga trenza sujetada por una redecilla en la base del cráneo. Posteriormente observa su reflejo en uno de los mármoles de las columnas. No sólo su cabello luce diferente, sino también su atuendo. En vez del uniforme militar, luce un largo vestido azul que le llega a los pies, con mangas largas camufladas. No menos importante es el amplio escote que estiliza de forma muy femenina su figura mientras que en su pecho descansa una gran cruz dorada.

-¡Lucrezia, Lucrezia!

-¿Quién me llama por el nombre de mi bautismo? –apenas termina de hablar Noin, advierte que algo anda no mal, sino muy mal.

-¡Su Santidad! ¡Su Santidad! ¡Su Santidad el Papa Alejandro XIII! –anuncia una voz latosa.

-¿El qué?

En efecto, el hombre que ella conoce como su instructor de la Academia aparece vestido ya no con su uniforme azul oscuro militar, sino con una larga bata blanca de la más fina seda bordada. En su cabeza reposa el solideo (2) blanco. Y finalmente, la prueba final de que se trata de la máxima autoridad del Vaticano: el anillo papal que descansa en su mano.

-Lucrezia, hija mía, ven y saluda como corresponde a una dama de tu alcurnia. –dice tendiéndole la mano.

Sin entender muy bien lo que está ocurriendo, o porque está ocurriendo, Noin decide avanzar lo suficiente para inclinarse y besar el anillo de Su Santidad.

-Espere… usted… ¿usted es mi padre?

-Santo Padre, Lucrezia, no lo olvides.

-¿Y dónde estamos?

-¿Pues cómo que en dónde? En la casa de nuestro salvador Jesucristo, la Basílica de San Pedro. ¡Atención, vengan todos! Tengo un anuncio muy importante que hacer.

Acto seguido ingresa una mujer de cabello castaño largo, con un vestido muy similar al de Noin sólo que en tonos bordó. A pesar de la diferencia de vestimenta, Noin advierte que se trata de su compañera de curso, Lady Une. La mujer en cuestión llega con prisa ante el trono del papa, y al igual que ella hace unos instantes le da un beso al anillo papal, para luego recostarse muy cómodamente sobre el regazo del Papa.

Tras ella entra un muchacho de cabello negro y ojos verdes, vestido con la armadura de los carabineri (3) y otro de cabello castaño yatuendo más común, con blusa de grandes mangas y un sombrero de pluma realmente simpático. A su lado, otra muchacha de coletas sonríe entre ambos hermanos. Noin se queda como de piedra al ver que se trata de Jean-Luc, Luiggi y Laureen respectivamente.

-Lucrezia… Así como ya lo ha hecho tu hermano pequeño Jofré al casarse con Sancha y establecer alianza con el sur de Italia… –indica el Papa mientras Luiggi y Laureen se inclinan. -Estoy muy feliz porque por fin con tu matrimonio contribuirás a darle sucesión a nuestro linaje y expandir los lazos de amistad con nuestra tierra madre España, como la Borgia que eres…

-¿Eh? ¿Borgia? Ahhh, ya veo… esto es un delirio producido por el Sistema Zero, ¿verdad? Ah, sabía que algún día me iban a terminar afectando tus historias de reyes y reinas, Lady…

-…Giulia Farnese… -contesta la dama de cabello castaño, apenas levantando la cabeza del regazo del Papa.

-Sí, si, como sea. Creo que aquí hay un error…

-Pero…

Lady Farnese se acerca a ella y con mucha delicadeza toma el rostro de Noin con su mano derecha y dice:

-Rodrigo, por favor, no pongas nerviosa a nuestra querida Lucrezia. Verás, se trata de un asunto más bien sencillo. Después de la guerra contra el rey de Francia, los Borgia han consolidado su poder dentro y fuera de Roma. Como ya mencionó, el casamiento de tu hermano pequeño, seguido de las victorias del ejército de los estados papales tu hermano Juan –señala a Jean-Luc, el cual hace una reverencia. –y por supuesto con tu padre y tu otro hermano en el papado aseguran la gloria de tu familia. Pero aún nos falta que la palabra del Señor conquiste las tierras del Nuevo Mundo, por eso tu padre pensó que una alianza con la casa española pondría todos los recursos necesarios para tal fin.

-Eh miren, muchas gracias por la lección de historia pero… Santo Padre, me temo que no podré complacer sus deseos. El vestido está bonito, pero es muy largo y me lo voy a terminar pisando. Por lo menos me hubieran dejado unas botas largas como en la versión del Assassin´s Creed. El pelo largo me da calor, y encima pesa. Y esto de estar mostrando el escote, aunque tenga con qué hacerlo no es tampoco mi estilo. Temo que no soy la dama que buscan, así que con su santísimo permiso…

Justo cuando Noin está haciendo una reverencia para luego marcharse, escucha unos pasos acercarse al salón principal. Es un caballero de melena rubia y profundos ojos celestes, vistiendo en su atuendo el rojo cardenal.

-¡Lucrezia, Lucrezia!

-¿Y tú vienes a ser…?

-¿Cómo? ¿Aún no te has ido y ya te estás olvidando de mí? ¿De tu caro fratello (4) Cesare? –responde, acercándose a ella y dándole un beso en cada mejilla.

-Es que… Ze, Ze… Zechsare, perdón, Cesare… realmente no entiendo nada de lo que está ocurriendo.

-Oh, mi dulce hermana. En unos días serás la esposa de Alfonso de Aragón, aquí presente. Bueno, no aquí presente, aquí su cuadro presente. En la vida real es más viejo… este cuadro es de hace como unos diez años, pero como la fotografía todavía no se inventó tendremos que conformarnos con lo que hay.

Cesare hace una seña hacia donde está entrando Jane, vestida al mejor estilo Raphaello (el pintor, no la Tortuga ni el personaje de BT´X), cargando un cuadro en donde puede ver a un hombre muy similar al General Catalonia, pero vestido a la moda del siglo XVI. Luego se acerca hasta Noin, y tomando su mano entre las suyas se acerca a ella y dulcemente le susurra al oído.

-…Y para que me recuerdes, he comisionado un cuadro. Pero antes, por favor concédeme un último baile. ¡Michelleto, trae unas copas para que brindemos por el casamiento de mi querida hermanita Lucrezia!

-¡Brindar, Brindar! –la voz latosa de Haro rebota en las paredes de la Basílica.

Parándose frente a Zechs y Noin, el blanco robot sirve con sus metálicas manos una copa para ambos

Ok, genial. Una vez en la vida que Zechs se mostraba abiertamente amoroso con ella y resulta ser su hermano. Fucking suerte.

-Un momento, un momento. Perdón pero me parece que acá alguien se fumó todas las palmeras del Amazonas. A ver, que Lady le tenga ganas al Instructor yo ya lo venía sospechando hace rato pero la verdad, a mí me importa tres cuernos mientras a mí no me molesten. Después, Jean-Luc incluso en esta parodia no puede dejar de ser el baboso que es, así que no me extraña que seas Juan Borgia. Te pido por favor deja de tocarle la cola a Laureen que será una alucinación pero es la mujer de tu hermano. Aunque ahora que lo pienso no puedes estar casada con tu hermano… aunque aquí no sea tu hermano, porque tu hermano ahora es mi hermano... Cielos, esto es confuso…

-Hermanita Lucrezia… -se adelanta unos pasos Jean-Luc. –Tú, no eres la más apropiada para venir a darnos una lección de moral. –agrega con su mejor tono ponzoñoso, dándole una mirada a ella y a Zechs.

-Y la terminamos de rematar con esto de la bebida. ¿Con qué me vas a envenenar, con aceite de máquina? Así que Haro sea Chiaro…

-Micheletto. –responde Zechs.

-Michelotto Coreglia. –interviene Lady. –Así se llama el personaje histórico. ¿O quién es la que lee los libros de historia en esta parodia en particular, y en este fic en general?

-No, no, no. Yo leí un manga en que se llamaba Chiaro y tenía poderes mágicos… y por cierto, ahora que me doy cuenta tenía una extraña relación contigo, Cesare…

-¿Lucrezia, aprendes historia de los mangas? Yo al menos lo vi en la tele…

Los tres se miran con cara de pocos amigos y de no dar brazo a torcer en la disputa, así que finalmente los ojos se posan en el Papa Alejandro. Recién cuando se da por aludido, toma la palabra.

-¿Tengo que tener una opinión?

-Sí. Hace muchas líneas que no hablas. Estamos discutiendo sólo para que tú digas algo más para que se lolifiquen las Treize-fans.

-Bueno…. –la mirada de Lady Farnese le indica que diga algo. Cualquier cosa, pero que lo diga enseguida. –La realidad es que… depende de la versión, elijan la que más les guste. Y estamos ya perdiendo demasiado tiempo o vamos a terminar teniendo un capítulo de veinte páginas. Sigue con lo que viniste a decir, Cesare…

-Sí, exactamente. Así que como regalo de bodas, Lucrezia, he comisionado un cuadro para que me tengas en tu recuerdo. ¡Brindemos por ti, hermosa!

Zechs se acerca a Noin abrazándola por la espalda a la altura de la cintura, la cual dicho sea de paso en los vestidos del renacimiento está justo por debajo del busto. Lucrezia se resiste un poco, aunque pensándolo bien, no están nada mal. De hecho… se siente bastante bien, aunque sea hermana de Zechs. Toma la copa entre sus manos, esperando que tenga la suficiente cantarella para caer muerta después de tan terrible desgracia. "Que Zechs sea mi hermano, o que mi hermano se vea como Zechs, ¿en qué futuro enfermo va a ocurrir algo así? Le diré al General que el simulador está funcionando muy mal. Aunque considerando que en realidad todo es un sueño, quien va a criticarme si…" piensa, bebiéndose todo el contenido.

-En ese caso, brindemos por nuestro vínculo "hermanito". ¿Bailamos?

-Claro. Para eso aparecieron todos los personajes emparejados, ¿o crees fue sólo para ocupar espacio? ¡Miqueletto, ponle play al tema!

Tal cual como lo dijo Cesare, cada uno de los presentes toma a su compañera de baile y se disponen alrededor del salón. La música comienza a sonar. Zechs le entrega un antifaz a Noin mientras él toma una máscara veneciana y comienza a cantar.

Mitsumeau sono shisen tojita sekai no naka/ Nos miramos a los ojos en un mundo cerrado

A lo que Lucrezia responde:

Kidzukanai furi wo shite mo yoi wo satoraresou/ Aunque finges que no te has dado cuenta, ya sabes lo de la droga

Yaketsuku kono kokoro/ Me acerco a ti escondiendo mi ardiente corazón

kakushite chikadzui/ El sentir tu respiración

toiki kanjireba shibireru hodo/ casi me paraliza

Arifureta koigokoro ni ima wana wo shikakete/ Ahora pongo una trampa a este amor normal

Wazuka na sukima ni mo ashiato nokosanai yo/ No dejaré ni el más mínimo rastro

Miesuita kotoba da to kimi wa yudan shiteru/ Con tus palabras transparentes, te ves desprevenida

Yoku shitta gekiyaku nara nomihoseru ki ga shita/ Pero me dio la impresión de que te lo bebiste todo sabiendo bien que era una droga

Sabitsuku kusari kara No hay forma de que escapes,

nogareru ate mo nai/ de estas cadenas oxidadas

hibiku byoushin ni aragau hodo/ Compitiendo con el segundero que resuena

Tatoeba fukai shigemi no naka suberikomasete/ Si logro arrastrarte hasta un espeso matorral

tsunaida ase no kaori ni tada okasaresou/ Simplemente invadiré tu cuerpo con el aroma de nuestro sudor mezclado

Arifureta koigokoro ni ima wana wo shikakeru/ Ahora pongo una trampa a este amor normal

Wazuka na sukima nozokeba/ Al mirar en ese ínfimo espacio, me dices:

"Tsukamaete"/ "Atrápame"

Tatoeba fukai shigemi no naka suberikomasete/ Si logro arrastrarte hasta un espeso matorral

Tsunaida ase no kaori ni tada okasareteru/ Simplemente invadiré tu cuerpo con el aroma de nuestro sudor mezclado

-Ey, ey, ey. Zechs, espera un momento. ¿Cómo es eso de un "espeso matorral"? ¿No te parece que me merezco algo mejor, aunque sea por todos los años que nos conocemos?

-Y bueno… yo te dije que el dinero me alcanzó sólo para la moto y no para un auto…

Noin trata de moverse un poco, pero le cuesta mantener el paso.

-Vaya que esta bebida pega fuerte… estoy viendo luces de colores, y todo gira alrededor. Creo que estoy borracha. En fin… -abrazando por el cuello a Zechs. –¡Aprovecha ahora, antes de que me despierte! ¡Bésame con pasión, Zechs! ¡Y si digo algo incriminatorio, no te preocupes, alegaré que la culpa de todo la tuvo el vino!

Apartando por unos momentos a la efusiva Noin, Zechs hace señas con su dedo índice negándose a los pedidos de su compañera.

-No, no, no, Lucrezia… todavía nos falta resolver un único tema. ¡Maestro! ¿Ya está listo el cuadro?

-Pffff. Por supuesto. –dice Jane, con su mejor cara de Troll Face. –Y ahora… ¡A la una, a las dos, y a las tres!

La maestra pintora corre la tela blanca y muestra el resultado de su trabajo. Todos se quedan sin palabras al ver el retrato.

-Se titula "Ecce Zechs de Borja"

vickyyunkamiya . deviantart art / Ecce-Zechs-de-Borja-345526836

Noin trata de hablar, pero no le salen las palabras así que se toma todo el vino que le quedaba en la copa de un solo golpe. Zechs hace lo mismo. Sólo Treize se atreve a decir…

-Es el cuadro más feo que he visto en mi vida….

-Yo creo que se le parece bastante. –responde Lady.

-Bueno, yo nunca dije que supiera dibujar. –se defiende Jane. –Si querían una comisión bien hecha la hubieran encargado al Deviantart, no a mí… Encima que se movían para todos lados en vez de quedarse en pose… y pretenden una obra de arte. Admito que el pelo me salió demasiado a lo Goku, pero zafar, zafa…

Aún en medio de la confusión se escucha el resonar de las campanas de la Basílica de San Pedro. Noin pregunta:

-¿Y ese sonido es mi cabeza bajo efecto del alcohol o que es?

-Las campanas de las 12. –contesta Treize, sacándose el solideo de la cabeza. -Les dije que se apuraran, ya nos agarró la Navidad acá y para estas alturas seguro ya es Año Nuevo en China o en alguna parte.

-En ese caso… pues vamos a brindar de nuevo. ¡Haro, llena las copas por favor! –le indica Zechs.

Colocándose un gorro de Navidad vuelve a entrar Haro le va sirviendo a todos los presentes.

-Vengan, vamos a brindar todos. –invita Lady Une. –¡Marimeia, General Catalonia, salgan del decorado por favor!

-Esperen, que aquí vino una amiga a vernos… -le contesta la niña de pelo corto.

-Pues dile a tu amiga que se acerque por favor. –le dice Treize.

Pronto el fondo cambia por un decorado con árbol de navidad y un cartel de "¡Bienvenido 200 AC 2013! Atravesando lo que antes eran las cortinas detrás del tono papal, aparecen los mencionados vestidos de civil. Pero se escucha un grito de sorpresa al ver que la invitada especial es Dorothy, que se acerca con un vestido largo verde y tomando su copa le da un beso a Lady y otro a Marimeia, para luego tomar su lugar entre el resto de los personajes.

-Bueno, Lady, tu eres la protagonista de la historia, así que te toca el discurso. –le dice Noin, poniéndose al lado de Zechs.

Lady se adelanta unos pasos y tomando la copa en la mano, carraspea unos instantes antes de comenzar su discurso:

-Bueno, les parecerá extraño a ustedes que esté nerviosa para hablar, pero realmente estoy muy emocionada. En este tiempo que no nos hemos visto han pasado muchas cosas en la vida de nuestra escritora… la cual hoy nos cedió su espacio para que hablemos nosotros… y seguro en la de ustedes nuestros lectores también. Tengo que decirles que si no fuera por ustedes quizás…. No, seguramente, no estaríamos aquí. Todos estos años de su apoyo, sus mensajes a las distintas listas, sus preguntas de cuando continuaría la historia, todos los hermosos fanarts que hecho sobre mí y sobre los demás personajes, son más que suficientes para seguir en esta historia. Yo sé que no soy el personaje más popular, ni tengo la mejor sonrisa ni el mejor cuerpo como dice el meme… y que a lo mejor leen todo esto para ver a Su Excelencia Treize, cosa por la cual no las culpo. –se ríe. –Pero desde ya, el estar aquí hablando con ustedes es algo que jamás imaginé y… desde ya miles y miles de gracias. Su Excelencia, ¿quiere agregar algo?

-Bueno, acá debería decir alguna frase importante sobre la historia o algo de eso, pero no se me ocurre nada… Solamente quiero agregar a lo que dijo Lady Une que aunque no se publiquen capítulos seguido detrás de cada uno de ellos hay mucho trabajo previo, a veces de muchos meses. Incluso cuando no hay publicación se están pensando en temas musicales, en vestuario para los personajes, en la siguiente línea argumental. Algunas cosas se planean mucho antes y otras escenas aparecen a último momento, como el especial que acaban de ver que se planeó con menos de dos meses y se escribió en menos de una semana, así que sepan disculpar si hubo algún error o algo que nos escapó por favor háganlo sabe Making the fics o al Deviantart. Marimeia, anda hija, di algo tú también.

Casi enviada a los empujones por su prima Dorothy, Marimeia Kushrenada se anima a acercarse y queda parada entre Lady y Treize.

-Perdonen muy rara vez estoy cerca de mi padre, incluso en los fics. Pero no voy a llorar porque eso es de comedia familiar barata, y ese papel no me va a mí. Además al siguiente capítulo tengo que volver a dar la cara. Bueno, nada que decir. Las mismas gracias de todos nosotros. Tantos años de fidelidad a nosotros es algo imposible de explicar en un fanfic en no salen ni Heero ni Dúo, ni siquiera Relena así que es imposible expresarlo con palabras, pero yo sé que acá las chicas sé que tenían que decir algo. Dory, Noin.

-¡Que ya no me digan más Dory! Ese apodo me lo puso Quatre cuando estaba con amnesia y ahora se le quedó pegado y me llama siempre así. Lo mío es breve. Hoy vine en representación de todos los que somos en "Guerras Perdidas" que somos un ejército enorme para decirles que volveremos en el 2013 con nuestras aventuras. La idea era hacerlo este año que se va, pero bueno… como dijo Su Excelencia se está trabajando ya en cosas que no estuvieron a tiempo pero sí o sí va a haber un capítulo nuevo. Yo ya estoy con este vestido verde para ir a la fiesta del Bicentenario hace meses, así que preparada estoy. Así que alcen sus copas y brinden por mí, a ver si este año que viene le puedo bajar la caña al infeliz de Winner de una vez por todas que ya no sé cuánto más cree que lo voy a esperar.

-Vamos Dorothy que yo estaba como tú, y mírame ahora. –le dice Noin con una sonrisa de triunfo. –Yo sólo quería decir que como seguramente ya se dieron cuenta en la parte que va en serio del fanfic, hablamos unos minutos acerca de la revolución francesa. Esto, aparte de ser un capricho de la loca fanficker que nos tocó en suerte y decidió hacerlo de este modo tiene que ver con el estreno para principio del 2013 de un nuevo fic acerca de la Rosa de Versalles, la serie conocida como Lady Oscar y se llamará "Amor se escribe con A". La serialización será similar a la de Guerras Perdidas, es decir una serie de muchos capítulos de entrega esporádica. Así que si les gusta la serie desde ya están invitados a leerlo, y si no es un buen momento para acercarse a la historia y darle una hojeada, les prometo no se van a arrepentir.

Para cerrar, Lady Une alza su copa como si fuese a hacer un brindis.

-Nos despedimos, por poco tiempo, prometo. Por favor, visítennos en Making the fics, la trastienda del fanfic para todo lo que tiene que ver con las referencias acerca de este capítulo, que fueron muchísimas y estar actualizados con las novedades y todo lo demás. Los links están en el perfil de Vicky Yun Kamiya de si alguno no anduvo o no los conocen. Los dejamos porque se nos va el año y con tanta fiesta acá y allá sabemos que es difícil actualizar y más difícil leer. ¡Así que suelta las sirenas, Haro, y digamos todos juntos..!

Con música navideña y girando para todos el robot alza la botella de champagne mientras el resto alza sus copas y exclaman:

¡FELIZ 2013!


Katana: sable japonés de hoja larga, normalmente hace juego con otro sable de hoja corta llamado Kodachi.

Solideo: especie de boina redonda que usan los clérigos. El Papa es el único que usa de color blanco.

Carabineri: ejército privado del Vaticano

Caro Fratello: querido hermano en italiano.