Hola a todos. Éste es mi primer fanfic de Dragon Ball, escrito hace mucho tiempo y sin saber de este sitio, así que la historia está muy trillada ya. Hace un par de años empecé en una página con fics de Harry Potter pero la página cerró y los fics se perdieron :-( y me dije... ¿Por qué no uno de Vegeta y Bulma? Siempre fue mi serie favorita y como no sabía lo que pasó para que estos dos acabaran juntos, decidí hacer yo misma la historia y... ¡Aquí está! Espero que os guste.

Capítulo 1: La Ruptura

Bulma estaba arreglándose, había quedado con Yamcha para salir un rato de fiesta y animarse. Desde la noticia de la próxima llegada de los androides, Yamcha no hacía nada aparte de entrenar, incluso había dejado el béisbol un poco de lado y ella pasaba todo el día en el laboratorio de su padre, inventando nuevos juguetes y aerocoches, que era la mayor fuente de ingresos de la Cápsula Corp. Ya casi nunca salía y esa noche la apetecía distraerse, alejarse un poco de su casa, que ya empezaba a agobiarla.

-Yamcha¿qué te parece si salimos un rato esta noche? – preguntó.

-Pero Bulma, sabes que necesito entrenar. Si salimos esta noche, mañana no dormiré todo lo que debiera y en el estado de fuerza en el que estoy ahora, seguro que no duraría ni dos segundos.

-Lo sé... solo es que necesito salir de aquí un poco... Anda¡di que sí! Porfaaaa... también te vendrá bien a ti... Los dos nos relajaremos... Venga...

-Está bien, esta noche saldremos... Es verdad que hace mucho que no salimos. ¿A las ocho paso a por ti?

-¡Perfecto!

Bulma se quedó contenta, si Yamcha la dice que no hubiera armado un escándalo de mil demonios y no le apetecía, así que accedió.

A las siete y media, Bulma ya estaba lista y bajó al salón. Como todavía tardaría en llegar Yamcha, se puso a mirar un rato la tele.

-¿Dónde está tu padre? – dijo una voz desde la puerta, tan de repente que Bulma se sobresaltó.

-¡Vegeta¿No puedes saludar como todo el mundo? Me has asustado... Y mi padre no está, ha salido de viaje.

-Necesito que alguien arregle esto – dijo Vegeta mientras que arrojaba encima de la mesa los restos de sus robots de entrenamiento.

-Pues... hasta mañana nada, hoy es domingo y los trabajadores no vienen hasta mañana.

-Arréglalo tú – dijo en un tono imperioso.

-No puedo, estoy esperando a Yamcha, vamos a salir así que...

-¡Arréglalo! Los necesito para entrenar y...

Ese momento sonó el timbre de la puerta, lo que hizo que Bulma cogiera su bolso de inmediato y se fue, a la vez que gritaba por el pasillo:

-Apáñatelas como puedas, seguro que puedes hacer otra cosa...

-¡Maldita niña insolente¡Cómo se atreve! – gritó Vegeta, pero Bulma no escuchaba ya, la puerta de la calle se cerró casi al instante.

-¿Ya estas lista? – dijo Yamcha al ver salir a Bulma -. ¡Vaya! Estás muy guapa...

-Gracias – contestó ella -, podíamos ir a un bar de copas que han abierto nuevo hoy en el centro comercial, tiene buena pinta.

-Vale – dijo Yamcha, mientras se montaban en el coche.

Llegaron al bar, era un sitio muy moderno, con luces de neón por todos sitios y la música se oía desde bastante lejos. Una cola de unas 50 personas esperaba para entrar, todos parecían muy emocionados. "En la revista me han contado que los cócteles son de lo mejor de toda la ciudad", decía uno. "Pues a mí me han dicho que esta noche va a haber bailarines muy guapos" decía otra chica.

-¡Cuánta gente! – dijo Yamcha, poniéndose a la cola -, parece que este sitio tiene mucha fama desde el primer día. Tardaremos horas en poder entrar y...

Pero no llegó a terminar la frase, uno de los que parecían guardias de seguridad del local se dirigió directamente hacia Bulma, ante la atónita mirada de Yamcha, seguro que habían visto algo raro y que no les dejarían entrar.

-¡Señorita Brief! – dijo el hombre -. Permítame que me presente, soy uno de los socios del bar y jefe de seguridad del mismo.

-Mucho gusto – contestó ella educadamente.

-Por favor, usted no necesita hacer cola, ya que su padre nos facilitó el sistema de seguridad, tiene entrada preferente y acepte una invitación a una copa. Para usted y su acompañante, por supuesto.

-Muchas gracias – contestó Bulma. Siguió al hombre y luego se dirigió a Yamcha -. Hay veces en las que me alegro ser tan famosa...

Dentro, el ambiente estaba muy animado, la gente bailaba y se divertía, los camareros no daban abasto con las peticiones de la gente, pero ellos fueron conducidos a la zona VIP, donde Bulma se encontró con algunos conocidos de su padre que habían sido invitados a la inauguración. Ya después de muchos saludos y bastantes copas en el cuerpo, por fin Yamcha y ella estaban solos.

-¿Bailas? – preguntó Yamcha a la muchacha.

-Claro... pero antes necesito ir un momento al baño... con tantas copas estoy un poquito mareada y quiero refrescarme. Espérame, que no tardo nada.

Cuando volvió del aseo, Yamcha no estaba en el sitio en el que le había dejado. Pero tampoco tuvo que buscar mucho, pues estaba en la pista de baile, con una chica a la que no conocía de nada. Su primera reacción fue enfurecerse, pero recapacitó y se calmó. No quería hacer una escena con tantos conocidos alrededor. Ya le diría todo lo que tenía que decirle en otro momento, cuando estuvieran solos... ¡Y vaya si le tenía que decir!

-Yamcha, vámonos a casa.

-¡Bulma! – dijo Yamcha sobresaltándose -. ¡Pero si todavía es muy pronto! Mira, te voy a presentar a...

-Vámonos¡Ya!

-Yamcha, al ver los ojos furiosos de ella, no dijo nada más y siguió a Bulma al exterior. Estando ya en el coche, intentó disculparse.

-Bulma, no pienses mal... esa chica sólo era una fan del béisbol, sólo quería bailar conmigo... como tú no venías... no hice nada malo...

Pero estaba tan enfadada, que volvió a callarse y condujo en silencio hasta la casa de Bulma. Cuando llegaron, volvió a intentarlo.

-Bulma..., lo siento, de verdad. No tenía que haberlo hecho, soy un estúpido. Bebí un poquito más de la cuenta y no pensé en las consecuencias. Te prometo que no volverá a pasar.

-¡Tienes razón! – dijo Bulma, parándose en seco a mitad del jardín y encarándose a Yamcha -. ¡Eres un completo estúpido e imbecil! Y sí... sí que volverá a pasar. Ya ha pasado antes y seguirá pasando. ¡Eres un inmaduro! En los 16 años que nos conocemos no has cambiado¡las chicas te pierden! Te gustan todas y no puedes conformarte con una.

-Bulma, yo... ¡Nunca te he engañado!

-No, no lo has hecho, pero ¡eso no basta! En cierto modo, en algo no has cambiado, sigues teniendo miedo a las chicas, pero no a ellas, sino a comprometerte con alguna.

-Pero yo creía que tú...

-No, ya sé lo que vas a decir y eso no me vale como excusa¡una cosa es que no quiera casarme y otra es que no quiera que me respetes!. Y si no eres capaz de eso, me parece que esto se ha acabado.

-Yo...

-Estoy cansada, Yamcha – dijo Bulma con tristeza -, estoy cansada de esperar. De que madures de una vez por todas. Tengo ya 31 años y creo que mi vida necesita un poco de estabilidad. No podemos estar peleando hoy y mañana reconciliándonos, porque no vamos a ningún lado. Hace tiempo que lo he estado pensando y esto ya no es lo mismo que al principio. Tú mirabas a las chicas y no me importaba, porque sabía que a la única que querías era a mí. Pero ahora es diferente, me gustaría formar una familia, como Goku y Chichi, pero contigo no puedo, no eres capaz de estar más de una semana con la misma chica. Y no lo digo sólo por mí, porque sé que has estado con más chicas. Sí, conmigo has estado más tiempo, pero por una cosa o por otra, siempre acabas huyendo. Eso podía tener un pase antes, pero ahora no.

-Tú tampoco has estado sola – dijo Yamcha un poco molesto.

-Sí, no lo niego, pero no es comparable. Mientras que yo salía con otro chico a la semana de haberlo dejado contigo, tú ya llevabas tres... y siempre los dejaba por ti, porque volvías y yo te quería. Y aunque te sigo queriendo, es mejor para los dos que lo dejemos así aquí y ya no nos hagamos más daño. Todavía podemos seguir siendo amigos, no tenemos por qué dejar de vernos.

-Lo siento, no sabía que era eso lo que querías, he estado muy ciego. Me parece que me marcharé por un tiempo, a entrenar solo y pensar en lo que acabas de decir.

-Me parece una buena idea y te deseo mucha suerte.

-Gracias. Vendré a verte pronto. Adiós, Bulma.

-Adiós no, hasta luego.

-Hasta luego entonces.

Bulma observó un momento cómo se marchaba Yamcha, mientras unas silenciosas lágrimas caían por su mejilla. Acababa de dejar al único hombre que, aunque fuera por un tiempo, la había hecho completamente feliz. No acababa de creérselo, había tomado la decisión en el camino de vuelta del bar, aunque llevaba tiempo pensándolo; últimamente no sentía lo que antes por él y ahora volvía a estar sola...

Ni Bulma ni Yamcha se dieron cuenta, pero una persona que permanecía oculta detrás de unos setos había contemplado toda la escena. "¡Terrícolas!" Pensó, y se metió en la casa detrás de Bulma.