Primer día de clases y carta a Sirius.

Ese día se presentaba con un espléndido sol entrando por la ventana del cuarto de los merodeadores, dándole en los ojos los primeros rayos del sol al chico de pelo castaño, que al sentirlo abre sus ojos y unos de color acaramelados se abren para empezar el primer día de clases.

-Queréis cerrar esa maldita cortina.-

-Sirius es hora de levantarse recuerda que tenemos clase.- dijo la voz de Remus desde su cama.

-Decid que me encuentro mal.- dijo el chico tapándose la cabeza.

-Ya empezamos.- dijo James levantándose de su cama, y dirigiéndose a el cuarto de baño con su ropa en la mano y su toalla.

-No tardes James.- dijo Remus levantándose también.

-El más rápido tiene derecho a estar más tiempo.- dijo el chico moreno guiñándole un ojo a su compañero.

-Como tú digas, pero recuerda que me tienes que echar una mano con estos dos.- dijo Remus señalando a Sirius y Peter.

-Pídele a Frank que te ayude.- dijo James cerrando la puerta del baño.

Frank al escuchar su nombre levantó la vista de su almohada y dijo:

-No me digas que fue James el que entro al baño primero.-

-Me temo que si.-

-O no, había quedado con Alice, en media hora.- dijo el chico dándose en la cabeza con la mano.

-Pues mala suerte.- escucharon la voz de James desde el baño.

-Potter, no tardes que no puedo dejarla plantada.-

-Haberte levantado antes Longbottom.- dijo este canturreando mientras abría el grifo del agua caliente.

-Odio que haga eso.- dijo Frank.

-Mira el lado positivo no a sido Sirius.- dijo Remus, y los dos miraron a Sirius en su cama.

-Tienes razón, menos mal que fue Potter, sino hoy no nos duchamos ninguno.- dijo este y los dos se echaron a reír y comenzaron a despertar a los otros dos inquilinos de esa habitación.

En las habitaciones de las chicas el cuento era otro.

-Liz, ¿qué demonios te pasa?, llevamos una noche entera en Howarts y ya estas deprimida.- dijo Bella levantándose de la cama.

-Lo que le pasa es que cierto merodeador no le hizo ni caso ayer.- dijo Susan.

-¿De quien hablas?, ¿es que te gusta alguno de esos cretinos?- pregunto Bella.

-Bella es obvio quien le gusta a nuestra Liz.- dijo Susan mirando a una y otra.

Alice estaba más pendiente de terminar de arreglarse pues había quedado con Frank, y Lily ahora mismo estaba a punto de salir del cuarto de baño, cuando Bella le pregunto.

-¿Cuál es?, no hay ninguno que merezca la pena.-

-Se trata de Lupin.- dijo Susan y Liz la miro enfadada, pues se lo había contado a ella como confidencia y no había tardado nada en decírselo a sus amigas.

-Bueno vale ese es pasable.- admitió Bella.

Lily que acababa de salir del baño no se había enterado de nada, y al ver a Alice salir de la habitación dijo:

-Espérame que bajo contigo, chicas daros prisa o llegareis tarde.-

-Si mama.- dijeron las tres a la vez, y Liz se metió al baño.

-¿Qué tal te va con Frank?- pregunto Lily.

-Muy bien, es muy bueno conmigo.- dijo esta sonriendo.

-Que suerte que has tenido, no hay muchos como Frank.- dijo Lily sonriendo.

-Pero el tuyo seguro que no esta muy lejos.- dijo esta sonriendo.

-Yo creo que ni existe.- dijo Lily pensando en Remus, pero a su mente vino otra persona que desecho enseguida.

-Tal vez si te fijaras un poco descubrirías algunas cosas Lily.- dijo Alice.

Llegaron a la sala común y escucharon a dos chicos hablando abajo.

-Bueno Potter me han dicho que estas comprometido.- escucharon a Frank Longbottom.

-Si, así es, pero no me hables de eso.- dijo este.

-¿Y qué pasa con Evans?-

-De lo que menos quiero que me hables es de esa chica, ya he tenido suficientes nos para el resto de mi vida.- dijo el chico mientras se despeinaba el pelo, sin darse ni cuenta.

-Bueno entonces la pobre de Lily ya no te tendrá que aguantar más.- dijo Frank sonriendo.

-No, además si Bella me coge cerca de ella me mata.- dijo el chico.

Las chicas escogieron ese momento para salir y hacerse ver.

-Alice.- dijo Frank y se fue hacía ella, y la beso.

Lily no dijo nada más que hola a Frank como si James no existiera, esa siempre había sido su actitud y esa sería siempre sobre todo ahora que sabía que no la iba a molestar más.

-¿Bueno bajamos a desayunar?- pregunto Alice.

-Si estaría bien me muero de hambre.- escucharon que decía alguien desde detrás.

Y por hay aparecieron Sirius, Remus, y Peter, todos arreglados y con sus mochilas.

-¿Y Susan?- pregunto Peter.

-Arreglándose todavía.- dijo Bella, desde las escaleras de las chicas.

-Vaya, bueno pues vamos bajando a desayunar.- dijo Alice.

-Pues andando.- dijo Sirius sonriendo.

-Hola a todos, Alice, Bella Lily.- dijo Remus mirando a las tres chicas y sonriéndoles.

Las tres le devolvieron la sonrisa y siguieron a James y Sirius que ya estaban donde el retrato.

Antes de salir por este, Remus se situó cerca de Lily, y espero a que los demás salieran, y cuando ella iba a salir le dijo al oído.

-Esta tarde en el aula de Transformaciones, a las cinco.- ella asintió y salió de la sala y después le siguió él despidiéndose de ellos corrió para alcanzar a James y Sirius, Peter por lo visto había preferido esperar a Susan y Liz.

Al llegar al gran comedor todos se sentaron a desayunar, y más tarde les pasaron los horarios, estos fueron repartidos por Lily y Remus.

La primera clase de los merodeadores y Lily, fue pociones con Horace Slughorn, y los de Slytherin.

Al llegar donde las mazmorras, James pudo ver a Malfoy y Snape, hablando.

-Hola amor, ¿qué tal?- escucho la voz de Bellatrix Black.

-Hola Bella, ¿qué tal tú?- pregunto este tras cogerla por la cintura y besarla en los labios.

Sirius miraba a su mejor amigo y a su prima, no creía que eso fuera a salir muy bien que digamos, y no estaba dispuesto a que su prima sufriera por James, ella era su prima tendría que hablar con James para saber si de verdad estaba dispuesto a casarse con ella.

-Vaya ya están aquí la escoria Gryffindor.- dijo Malfoy.

-Vete a la mierda Malfoy.- dijo Sirius.

-Vaya lenguaje, no te pareces en nada a Narcisa y Bella, ellas tienen clase, pero ya se dice en todas las familias hay una oveja negra, en la tuya eres tú, seguro.-

-Pues yo creo que va a entrar dentro de poco, la peor de las ovejas negras, es decir tú.- dijo Sirius mirando a Malfoy, este no le caía muy bien, y pensar que Narcisa era igual de estúpida que ese idiota, ella y Regulus se habían dejado influenciar por completo por su familia y sus estúpidas teorías sobre la sangre, los dos eran un año menor que Bella y él e iban a sexto curso, por eso no coincidían en las clases y daba gracias a dios, no quería tener que aguantar a otro Malfoy en femenino, y mucho menos a su queridísimo hermano Regulus Black, el mejor de los dos, según sus padres.

-Bueno ¿qué esperáis para entrar en la clase?- escucharon la voz de Slughorn.

Todos entraron en la clase, James se sentó con sus amigos como siempre, Lily se sentó con Alice.

La clase fue tranquila hasta que un caldero estallo, en la sala.

James, Sirius y Peter habían desaparecido, tras una gran nube negra, Lily se levanto a la vez que Remus, para ver si los chicos estaban bien.

-¿Qué ha pasado?- escucharon la voz de Slughorn.

-Cof, cof, cof.- escucharon a los tres chicos tosiendo, eso quería decir que al menos estaban concientes.

-¿Estáis bien chicos?- dijo Remus.

-Peter eres un desastre, te dijimos tres gotitas no todo el bote.- escucharon la voz de Sirius.

-No fue mi culpa James me dio en el codo y se me resbalo de las manos.- dijo la voz de Peter.

-Hay que ser torpe.- dijo la voz de James.

La nube negra se fue deshaciendo poco a poco, por un hechizo echo por alguno de los tres que estaba dentro de esa nube.

Al disiparse por completo pudieron ver a los tres chicos negros completamente, pero como siempre con una sonrisa en sus labios.

-¿Es que nunca pueden dejar que una clase sea tranquila?- pregunto Slughorn.

-Esta vez fue sin querer.- dijo James.

-Tienen un cero en esta poción ahora váyanse a la enfermería para cerciorarse de que están bien.- dijo el profesor, y los tres chicos, salieron del salón uno de ellos con una sonrisilla imperceptible en su rostro.

Cuando estos salieron los demás comenzaron a hacer sus pociones, y pasaron de lo que había pasado, Remus y Lily estaban preocupados por esos tres tenían miedo de que les hubiera pasado algo por echar un ingrediente mal en una poción, a simple vista no parecían tener nada, pero nunca se sabe.

Ya fuera del aula, tres chicos comenzaron a correr por el pasillo.

-Esto es genial nos hemos librado de estar dos horas en la clase de pociones.- dijo Sirius sonriendo.

-Si, y todo gracias a ese polvo negro de Zonko, es genial.-

-Pero sin tú hechizo de sonido no habría funcionado.- dijo Peter.

-Me da un poco de pena Remus, él tendrá que quedarse durante toda la clase y aguantar a Slughorn.- dijo James.

-Ya, pero eso le pasa por no sentarse con nosotros sin motivo.-

-Bueno motivo tenía, sabía que acabaríamos estropeando la poción, la verdad es que esto de las pociones Sirius ni es lo tuyo ni lo mío.- dijo james.

-Y lo mío tampoco.- agrego Peter.

-Bueno lo tuyo no son muchas cosas, Colagusano amigo mío.- dijo Sirius, y James y él se echaron a reír mientras que este los miraba enfadado.

-Tampoco soy tan torpe.- dijo el chico.

-Nadie te ha dicho que lo seas, solo que te cuesta un poco más que a los demás coger las cosas.- dijo James.

-Ya se que no soy tan bueno como Canuto y tú, y tampoco le llego a Lunatico, pero por algo pertenezco a los merodeadores.-

-Por que eres nuestro amigo, se te ocurren muy buenas ideas para las bromas, y además en encantamientos eres bueno, y la transformación se te da medianamente mejor que otras asignaturas, sino nunca podrías haberte convertido en tú ya sabes.- dijo James.

Peter no dijo nada más al respecto, y los tres chicos no fueron a la enfermería en lugar de eso se fueron a su sala común a comenzar a planear cual sería su primera broma a los Slytherin la verdad es que las ideas se les estaban empezando a agotar o eso decía Remus, pues ya habían echo de toda clase de bromas en sus años anteriores.

Pero si había algo que en la mente de los merodeadores no faltaba era imaginación, y para las bromas esta estaba más que desarrollada.

Los chicos se pasaron las dos horas en la sala común y a la siguiente se dirigieron a el aula de Transformaciones.

Esa asignatura era impartida por una de las profesoras más estrictas que hubiese pisado anteriormente Howarts, era nada más y nada menos, que la jefa de la casa de los merodeadores, la profesora Mcgonagall.

Ella era buena hasta que llegaban a su límite, y por extraño que pareciera los merodeadores aun no habían legado a ese límite, pero algo le decía que ese año podrían llegar.

La profesora Mcgonagall adoraba a esos cuatro revoltosos, para que negarlo, sobre todo a James Potter y Sirius Black, desde que entraron en Howarts, eran el tormento de todos los profesores, y sobre todo de los de Slytherin, gracias a James habían ganado durante cinco años la copa de quidich y ese último año había sido nombrado capitán de su equipo, esperaba que al menos hubiesen madurado al menos un poquito.

Al llegar a su aula y encontrarse con tres de los cuatro en la puerta dijo:

-¿Qué paso esta vez?-

-Es que Peter derramo en nuestra poción un poco más de un ingrediente y el profesor Slughorn nos mando a la enfermería.- dijo Sirius con su sonrisa, que Mcgonagall no podía resistir, y para mala suerte de ella él lo sabía.

-Bueno pasen y espero que de verdad haya sido un accidente, como me entere de que fue uno de sus trucos…-

-Profesora, ¿cómo puede ni pensar eso?, hemos cambiado, se lo aseguro.- dijo Sirius.

James y Peter se fueron a sus asientos, mientras escondían una sonrisa.

Cuando se trataba de Mcgonagall las excusas las ponía Sirius, cuando era algún otro profesor era trabajo del bueno de Remus.

Y por alguna extraña razón cuando se pasaban un poco más de la raya y eran mandados con el director, era el turno de James, pues este tenía cierta simpatía por ese chico.

Dumbledore sabía de sus excusas, y de todas y cada una de sus bromas incluso antes de llevarse acabo, pero ¿cómo vas a castigar a alguien por algo que aun no ha hecho?, y además el saber que el director era uno de los que más se divertía por el ingenio de esos cuatro, les daba muchos puntos a su favor.

Mcgonagall siempre le preguntaba el por que dejaba que ellos hicieran esa gran cantidad de cosas, y él siempre le decía que sin un poco de alegría y travesuras ese colegio sería muy aburrido.

-Bueno espero que sea cierto señor Black.- dijo esta y el chico la miro y le dijo:

-Sirius profesora que ya hay confianza, nos conocemos desde hace siete años.- y se dirigió a su asiento.

-No pienso dejar de llamarlo por su apellido.- dijo esta.

-¿Qué se apuesta a que lo hace?- dijo el chico sonriendo.

-Déjese de tonterías Black y siéntese.- dijo la mujer y justo en ese momento comenzaron a entrar los alumnos a esa clase.

En esta ocasión les tocaba con Ravenclow, y se llevaban de maravilla así que en esa clase ningún alumno salía nunca mal parado, pero los objetos a convertir era diferente, estos sufrían de mil y unas transformaciones.

La clase sin embargo paso tranquila, todos miraban de reojo a los merodeadores, pero estos estaban jugando a cartas al final de la clase, Remus les estaba enseñando un juego.

-¿Se puede saber que piensan que hacen?-

-Profesora no es por ofender pero creo que esta claro.- dijo Sirius.

-Señor Black que narices piensa que se hace en una clase.- dijo esta empezando a enfadarse.

-Bueno entre otras cosas divertirse.- dijo el chico.

-No, se atiende a la profesora que soy yo, y no veo que ustedes me estén atendiendo.- dijo la mujer.

-Pero es que no lo necesitamos.- dijo Peter.

-¿Cómo a dicho señor Petigriw?- dijo esta mirando ahora al más bajito como tiraba una carta.

-Esa la cojo yo.- escucho la voz de Remus.

-Señor Lupin usted también.-

-Esto bueno vera…- comenzó a decir el chico.

-Transformus.- dijo la voz de James, y Mcgonagall se fijo en que el chico transformaba las cuatro ratas que eran de sus compañeros en unos estupendos halcones blancos, Mcgonagall dejo abrir su boca un poco, pero las exclamaciones de sus compañeros no se hicieron esperar.

-Es increíble, es el mejor.- escucho que decían algunas chicas.

-Tú turno Sirius.- dijo James, y el chico de ojos azules saco su varita y apunto a los halcones, y haciendo el mismo hechizo en este caso sin pronunciar para que Mcgonagall viera que sabían hacerlo de las dos maneras apunto y estos se transformaron de nuevo en ratas y después otra vez en los espléndidos halcones de antes solo que ahora marrones.

Mcgonagall miraba a uno y a otro y después llego el turno de Remus, sacó su varita he hizo lo mismo que los otros tres, no era solo sorprendente la facilidad de hacerlo sino que lo estaban haciendo con cuatro a la vez, cuando algunos de los presentes no eran capaces de hacerlo ni con uno solo.

Cuando Remus termino llego el turno de Peter, este no fue tan esplendido como los demás él solo consiguió hacer dos, pero de todas formas superó a casi todos los demás de la clase.

Lily y las chicas estaban alucinando esos cuatro eran realmente buenos en transformaciones, Lily sin embargo era mejor en Encantamientos y en pociones, no se le daban mal las demás asignaturas pero esas en especial eran las que mejor se le daban.

Sus amigas eran buenas cada una en su especialidad, en transformaciones la mejor era Liz, en Dcao la mejor de las cuatro era Lily también, en Herbología eso era cosa de Susan, y Alice era buena en casi todo, no se le daba mal nada, en concreto.

Luego estaba Bella ella era muy buena en runas antiguas y en astronomía, le encantaban las estrellas y el cielo.

Ella quería ser profesora, Susan sanadora, Lily y Alice auroras, y Liz pertenecer al ministerio en el departamento de criaturas mágicas.

Luego estaba el sueño de Bella, que pertenecía al quidich, pues deseaba que la llamaran de algún equipo, pero ella no creía que eso fuera a pasar pues no es que fuera muy buena, o eso pensaba ella, pertenecía al equipo desde hacía dos años y era una de las cazadoras.

James era el capitán y el buscador de su equipo, Frank era el guardián, Sirius había estado jugando de cazador durante dos años pero el chico lo había dejado decía que por que le daba mucho trabajo eso de estar en el equipo.

Remus nunca había jugado al quidich, y viendo su aspecto de chico debilucho no le extrañaba en nada.

Peter sin embargo desde el año anterior había echo las pruebas para cazador y había sido aceptado.

Los bateadores y el otro cazador serían escogidos de nuevo, pues se habían marchado de howarts, por que ya habían terminado en el colegio.

La profesora les prohibió jugar a las cartas y se las requiso, y les puso una tarea mucho más difícil, que al final de la clase James y Sirius ya habían superado pero los dos estaban muy enfadados, pues ahora Mcgonagall les pondría más trabajo pior haberse lucido.

-Si serás idiota.- dijo Remus a James.

-Oye que tú también lo hiciste.-

-Por que vosotros lo hicisteis, ahora nos pondrá el doble o el triple de trabajo.- decía Remus.

-No me puedo creer que tú te estés quejando de tareas.- dijo Sirius.

-Es que no me quejo de las que me mandan normalmente pero cuando me hacen trabajar el triple por habernos querido lucir no me hace ninguna gracia.- dijo el chico.

-Así que aquí esta el Lunatico que siempre hemos estado buscando, solo se queja cuando tiene que hacer más tarea de la que le correspondería.- dijo James poniéndole una mano a este por el hombro.

-James déjate de tonterías por tú culpa ahora estaré más liado aun.-

-Deberías de dejar alguna asignatura.- dijo James.

-No, para ser profesor necesito esas, y además esta el echo de que mi otra opción es ser auror.- dijo el chico.

-Por eso tienes tantas asignaturas por que eres un indeciso y no sabes ni lo que quieres.- dijo Sirius.

-Bueno tú te callas, yo al menos no elijo una carrera por que mi mejor amigo la haya elegido.- dijo Remus.

-Es que yo no lo hice por eso, a mí es lo único que me gusta el ser auror.- dijo Sirius.

-Ya bueno, ¿y tú James?-

-Siempre he querido ser jugador de quidich profesional, pero bueno después de todo lo de perseguir a magos me llama mucho más la atención va más conmigo.- dijo el chico.

-¿Y tú Peter?- pregunto Sirius.

Los tres se giraron al ver que Peter no estaba con ellos:

-¿Dónde se metió este?- pregunto James.

-Ni idea, ya aparecerá.- dijo Sirius.

-Si venga vamos.- dijo Remus.

Las clases fueron pasando y así llego la hora de la charla de Remus y Lily en el aula de transformaciones.

Remus estaba apoyado en la puerta con las manos hacía atrás y la mirada puesta en el suelo, su cabello lo tenía en parte hacía delante, y un poco más corto que Sirius pero no tanto como Peter, el chico lo tenía al estilo de Potter solo que domado.

Lily al verlo se mordió el labio inferior y se acercó a él.

La verdad es que era muy pero que muy guapo, no podía negárselo a nadie, y con solo verlo se sentía en el cielo.

Al llegar a su lado el chico levanto la cara con una sonrisa en su rostro:

-Buenas.- dijo este mientras se separaba de la pared donde estaba apoyado.

-Hola- dijo esta y Remus le dijo:

-Bueno yo quería saber que era lo que te pasaba ayer, en el tren.- dijo este.

-No, me pasaba nada, estaba bien, ¿Por qué lo preguntas?-

-Bueno es que al oír lo de James y Bella vi algo en tú mirada que me desconcertó un poco.-

-¿De qué hablas?- dijo la chica.

-Bueno el caso es que creí ver decepción, y tristeza.- dijo el chico.

-Pues estas equivocado a mí no me importa lo que haga Potter, ese no es de mí incumbencia.- dijo esta a la defensiva, y Remus la miro un momento y sin saber por que se dio cuenta de que le estaba mintiendo, si que le importaba pero no lo iba a admitir.

-Bueno si de verdad no te importa a mí me da igual solo quería saber si estabas bien perdona por preguntar.- dijo el chico que al escuchar el tono de ella no creyó que fuera bueno seguir allí pues podrían discutir y eso no lo deseaba.

-Espera Remus, no te vayas, siento lo que dije, es que no se que manía os ha entrado a todos con lo mismo a mí me da igual james no me gusta y nunca me ha gustado.-

"Eso dices tú" dijo una voz en la mente de ella, y en la de Remus sonaba algo parecido.

-No pasa nada venga vamos a la sala común.-

Los dos se encaminaron hacía allí.

Y lo que se encontraron los dejo helados a los dos.

-Eres un maldito niñato de mama y papa Black.-

-Olvídame bruja amargada.- dijo Sirius a la chica que tenía delante.

-Vete a la mierda, y para hacer esas cosas te largas a tú cuarto.- dijo la chica.

-Mira quien habla, pues tú no es que estuviese muy escondida.- dijo el chico.

-Eso no es asunto tuyo.- dijo la chica.

-Entonces tampoco es tuyo lo que yo haga, así que déjame en paz de una vez y ocúpate de tus asuntos, aunque siendo tan antipática no creo que puedas tener muchos asuntos.- dijo el chico.

-Te odio Black.-

-El sentimiento es mutuo.- dijo el chico.

Pero lo más curioso es que se iban acercando cada vez más mientras discutían, la chica lo miró y le dijo:

-No te me acerques nunca Black o lo vas a lamentar.- dijo esta.

-Tranquila ni muerto me acercaría a ti no creo que nadie lo hiciera.-

-Maldito cretino.- dijo esta y saco su varita y Sirius la imito.

-Eso si que no, ya esta bien los dos.- dijeron Remus y Lily a la vez.

Sirius al ver a Remus se paro en seco, y más cuando vio con quien se encontraba.

-Bella baja eso de una vez.- dijo Lily acercándose a su mejor amiga.

-No.- dijo la chica apuntando aun a Sirius.

-No déjala que no duraría ni dos minutos conmigo.- dijo el chico sonriendo ampliamente.

-Sirius ya basta.- dijo Remus y le quito la varita.

-Oye devuélveme eso.- dijo este.

-No hasta que no te tranquilices.-

-Remus dame mi varita.- dijo el chico con voz amenazante.

-Te he dicho que no, que hasta que no te…..- una lechuza entró por la ventana y dejo caer una carta en las manos de Sirius.

-¿De quien es?- pregunto Remus extrañado, pues a su amigo no es que le mandasen muchas cartas.

-No tengo ni idea.- dijo este y cogió el sobre y lo jiro en su mano para leer en este:

De Alphard para Sirius.

-Es de mi tío.- dijo este extrañado, la verdad es que se llevaban muy bien, pero era raro que le escribiese.

-Con el único que te llevas.- dijo Remus.

-Si.- dijo este y después le quito su varita a Remus y se fue a su cuarto con la carta sin hablar con nadie.

-¿Qué le pasa?- pregunto Lily.

-No lo se.- dijo Remus y despidiéndose de ellas se fue a seguir a Sirius.

Al llegar al cuarto se encontró a su amigo tumbado en la cama leyendo la carta, estaba con el ceño fruncido y miraba el papel un poco molesto.

-¿Qué pasa?, malas noticias.- dijo este.

-No era de mí tío si no de mi prima Andrómeda.- dijo este.

-¿Y qué dice?-

-Que se ha tenido que marchar de casa de sus padres, la han echado, y la han repudiado.- dijo el chico enfadado, pues esa era su prima favorita, y a la que más quería de todas.

-¿Y qué va a hacer?, ¿por qué lo hicieron?-

-Esta viviendo con mi tío Alphard por ahora, lo hicieron por que ella se ha negado a casarse con Rodolphus Lestrange.- dijo este enfadado.

-Pero no la pueden obligar a casarse.-

-Eso es lo que tú te crees, no creo que ni Narcisa, ni James, quieran casarse de verdad con las personas que les han sido asignadas, pero tienen que hacerlo, es lo que les han ordenado.- dijo este.

-Pero no creo que James este en desacuerdo, pues estoy seguro de que nunca abría accedido.- dijo Remus.

-Pues yo pienso de otra forma.- dijo Sirius.

-Bueno como sea, ¿qué te pasaba con Bella?-

-Nada que estaba besando a una chica en la sala común y se ha puesto a criticarme por eso, y ella que, estaba en el mismo plan que yo en el vestíbulo así que, que no hable de más.- dijo el chico y se guardo la carta y salió de allí dejando a Remus solo.