Primeras impresiones

Edna despertó ese día consternada, pues su vida terminaría de dar un giro importante, dejándola comenzar una nueva recta en ella. Terminó de empacar las cosas en su baúl antes de salir de la habitación y subir al auto que la llevaría a la estación. Al llegar, reparó en que buscaba un tren del que nunca había escuchado hablar antes de unos días cuando tubo que visitar un callejón que estaba detrás de un pub que nunca había visto y siempre había estado ahí. Comenzó a buscar gente con actitud extraña o con cara de no saber que hacer. Encontró a una chica pelirroja de tez blanca que con sus padres con la misma actitud, cuando frente a sus ojos, un moreno de gafas se dirigió a toda velocidad hacia un muro: Edna se asustó al pensar que pasaría ciando el impacto, mas se asustó aún mas ciando lo dio desaparecer ante sus propios ojos. Reparó en que la pelirroja también lo había visto así que se acercó:

-Hola - dijo cuando estuvo ante ella-, soy Edna.

-Soy Lily- respondió- ¿viste eso?

-Si¿vas a Hogwarts?- la chica asintió- ¿crees que ese sea el modo?

-No lo se.- Volvieron a mirar hacia el muro para ver a un chico rubio imitar al otro.

-Voy a intentar.- Tomó distancia, cerró los ojos y echó a correr esperando el impacto.

La luz del andén desapareció por un instante haciéndole abrir los ojos para observar el Expreso de Hogwarts ante sus ojos. Le sorprendió ver a tanta gente actuando con naturalidad, pero su admiración fue interrumpida por la voz de su madre.

-¡Edna¡La próxima vez que quieras hacer algo que parezca suicidio, avísanos!- aparecieron Lily y sus padres tras ellos.

Ambas chicas se despidieron de sus padres para ir a abordar el expreso.

-… y si necesitas algo, escríbenos, si te has olvidado de algo, háznoslo saber, y no olvides…- decía su madre.

-…venir en navidad- la interrumpió Edna-, lo se, lo has dicho los últimos diez días.

-Adiós cielo.- dijo su padre dándole un abrazo.

-Adiós, los voy a extrañar.

Las chicas se dirigieron al tren cuando presenciaron una escena muy graciosa: el chico de gafas había chocado su carro con un moreno bien vestido, y los padres de éste gritaban al primero:

-Fíjate que no es normal que un chico como tú no sepa comportarse en un lugar público. Recoge eso –decía la mujer delgada con cara de pocos amigos.-. Mira como has dejado el traje nuevo de mi hijo.

-He dicho que lo lamento.- decía el chico de gafas.

-¿Qué pasa?- una mujer que Edna sobre entendió como su madre, se paró tras el chico de gafas- James, levántate.- y este obedeció.

-¿Ocurre algo?- dijo el padre de James tomándole el hombro

-¿Gustaf Potter?- Preguntó asombrado el padre del otro chico.

-Black¿Qué ha pasado?- Respondió el hombre.

-Al parecer ha habido un desafortunado accidente.-dijo más gentilmente la mujer.

-Al parecer nuestros hijos tocaron sus carritos.- apoyó el señor Black.

-Ha dicho que ha sido mi culpa.- dijo James.

-¿y por eso el alboroto?- La madre de James sacó su varita.- ¡Reparo!- y todo volvió a su lugar.

-Listo –puntualizó Gustaf- y les suplico que en un futuro no griten a mi hijo.- y se marcharon en dirección a las dos chicas.

- Si James –dijo una voz tras Edna- recibiera un puntapié cada vez que corre y choca contra alguien, pasaría el resto de su vida sin poder sentarse. Soy Tania.- y le tendió la mano a Edna quien la estrechó.

-Soy Edna y ella es Lily.

-Un gusto.- dijo esta última.

-Igual. No recuerdo haberlas visto antes¿son nuevas por aquí?

-Demasiado.- dijo Lily

-Se acostumbrarán rápido.- Miró a James por sobre su hombro- ¡James!

-¡Tania!, te estaba buscando

-Pues me has encontrado. Ellas son Edna y Lily.

-Hola lindura –dijo dirigiéndose a Lily.

-Ni en tus más locos sueños, Potter.- y subió al tren seguida de Edna.

-Espera –dijo esta dándole alcance- ¿Qué pasó?

-Ese loco cree que puede conquistar a cualquiera.- dijo entrando en un compartimiento vacío.

-Solo cruzaron una frase.- observó Edna poniendo el equipaje en la rejilla.

- y eso me bastó.

-Hola.- una chica de rubia cabellera y gafas rojas las miraba desde la puerta del compartimiento- ¿puedo?

-Seguro. Yo soy Lily y ella es Edna.

-Soy Cintia¿son de primero?

-Si- Respondió Edna.- ¿tu?

-También¿en que casa creen quedar?

-No lo se –contestó Lily-. Como mis padres no son magos, no se mucho de esto.

-Estoy en la misma.- apoyó Edna.

-Mis padres son de Gryffindor, así que creo quedar ahí. De cualquier forma espero estar con ustedes.

-Ahí están.- Tania apareció.- Lily, eres grandiosa: dejaste a James bien callado. Se cree un galán desde hace tiempo.- Lily se sonrojó.

-Soy Cintia.

-Y yo Tania¿interrumpí?

-Les decía que espero estemos juntas en Gryffindor: creo que ahí quedaré.

-Yo igual, ojalá sea así.

-Hola.- Un chico de dorada cabellera miraba a las chicas desde la puerta del compartimiento.- ¿puedo pasar?- preguntó tímidamente.

-Seguro –respondió Tania Sonriente-, ellas son Edna, Cintia y Lily, yo soy Tania.

-Soy Remus. Un gusto.

-Yo te conozco –espetó Cintia-, tu padre trabaja en el ministerio¿cierto?

-Si, en el departamento de asuntos muggles.

-El mío también, nos vimos en la fiesta de aniversario.

-Es verdad…

-¿Hay espacio para uno más?- El chico con el que James había chocado estaba frente a ellos.

-Si, ellas son Lily, Edna y Tania, él es Remus y yo Cintia.

-Eres el chico que chocó con James.- dijo Tania burlona.

-Si, que desagradable momento: todo el camino hasta el anden mis padres decían que tuviera especial cuidado con mi traje nuevo; lo único bueno de todo eso fue que quedó destrozado. No soporto a mis padres.

-Son bastante desagradables.- dijo Lily

-Lo se. Al menos no tienen que vivir con ellos.

Todos dejaron escapar una risa a excepción de Enda que estaba muy nerviosa: por su mente solo pasaban fraces como "que lindo chico".

-Soy Sirius Black

-Sirius, que ojos tan lindos- dijo Cintia.

-Gracias por el cumplido.

El viaje fue ameno entre tan agradables personas: Sirius comentó que toda su familia había estado en Slytherin por lo que lo mas seguro era que quedase en esa casa, mas albergaba una esperanza de ser el primero de su familia en romper la tradición.

AL llegar, los seis chicos se dirigieron hacia un hombre alto que llamaba a los de primer año y los condujo hacia unos botes en el lago.

-Cuatro alumnos en cada bote.

Edna, Lily, Cintia y Remus subieron en uno y no supieron que fe de los demás hasta llegar al inmenso castillo. Ahí fueron conducidos hasta una escalera de piedra y una mujer les dijo que esperasen ahí. Pronto volvió con un trozo de pergamino en la mano y les habló.

-Soy la profesora de transformaciones, la profesora McGonagall. Al pasar al Gran Comedor, se llevará a cabo la ceremonia de selección para ver en cual de las casas quedarán: son Gryffindor, Hufflefull, Ravenclaw y Slytherin. Mientras estén aquí, su casa será como su familia. Síganme.- Entraron a un saló lleno de estudiantes sentados en cuatro largas mesas. Al fondo los profesores y frente a ellos un banquillo con un viejo sombrero que entonó la ya conocida canción.- Cuando diga su nombre, pasarán al frente, se sentarán en el banco, les pondré el sombrero seleccionador y cuando se halla hecho la elección, pasarán a sus mesas: Alison, Annie.

Una chica de ojos azules y cabello negro avanzó con paso decidido hacia el banco. Pasados unos segundos, el sobrero gritó.

-¡Gryffindor!

La chica se dirigió hasta la mesa de su lado izquierdo entre aplausos y se sentó. Poco a poco, los alumnos fueron seleccionados para sus casas: Sirius Black, Gruffindor; Cintia Eliot, Gryffindor; Lily Evans, Gryffindor; Tania Ivory, Gryffindor; Remus Lupin, Gryffindor; James Potter, Gryffindor y por último, Edna Sinclair… Gryffindor. Cuando todos los alumnos estuvieron en sus mesas, el director Albus Dumbledore dirigió unas palabras.

-Bienvenidos nuevamente a su hogar. Quiero recordarles que el bosque prohibido es, como su nombre lo dice, prohibido para los alumnos sin supervisión. Se les recuerda a los de primero que durante el año no podrán poseer escobas de ningún tipo. Que comience el banquete.

Edna sirvió en su plato un pedazo de queso y unos pocos vegetales. El chico a su lado le ofreció un trozo de pollo.

-¿Gustas?

-No gracias, soy vegetariana.- respondió.

-Eso es muy sano. Soy Bastian… diminutivo de Sebastián.

-Edna… diminutivo de nada- ambos rieron.

-Eres muggle¿cierto?

-Si

-Bienvenida a mi mundo

-Gracias

EsTa HiStOrIa CoNtInUaRá