Los tripulantes de la Perla llevaban dos semanas de vacaciones forzadas en el Pantano, obligados por su Capitán. Will y Eya cada día cogían más confianza. Al principio timidamente se encontraban, pero después de la primera semana; se pasaban todo el tiempo juntos, charlando, riendo… además la muchacha le enseñaba pequeños trucos de magia que deleitaban al gherrero.

Jack y Dalma observaban con cuidado todos los movimientos de la "pareja". Dalma con su instinto maternal de nuevo desarrollado, y Jack con curiosidad y algo ofendido, porque la joven aprendiza prefiriera la compañía del herrero a la suya.

Esa mañana, Eya estaba en la parte de arriba de la cabaña de Tía Dalma. En una pequeña habitación, iluminada con lo que parecía la luz del sol, aunque en realidad fuera un hechizo lumínico. Preparaba con meticulosidad un brebaje sobre un pequeño caldero. Will la observó, su cara de concentración, el cabello cayéndole hacia un lado, mordiéndose el labio en un gesto, que había descubierto hace poco, repetía casi constantemente. Entró en la habitación y se acercó a ella de espaldas, la abrazó por la cintura y la besó tras la oreja izquierda. Era su saludo matutino habitual, quizá demasiado íntimo, pero ella se lo había permitido desde el principio.

Buenos días, gherrero, ¿Qué tal te encuentras esta mañana?, ¿la resaca del ron te afecta mucho?.- Will sonrió abiertamente, sin despegar sus manos de la cintura de ella.

Sabes perfectamente, que yo ayer no me emborraché. ¿qué es lo que preparas?.

Té de mate (sí, sí, me lo he inventado completamente), es bueno para la resaca, y probablemente los tripulantes de la Perla, exceptuando a su capitán, estén ansiosos por probarlo.

La mujer dejó de dar vueltas al "guiso" y dándose la vuelta le dio a probar un poco en una cuchara de madera a Will. Este sin apartarse ni un milímetro y mirándola a los ojos, se metió el líquido en la boca.

mmmm, está muy bueno, sabe… dulzón.- Se acercó a ella y la tomó de la nuca, besándola lentamente, apoyando sus labios sobre los de ella.- como tus labios.- de pronto se alejó de ella a trompicones.

Lo siento, de veras, no tendría que haberlo hecho… no sé…- el herrero había vuelto, tartamudeaba y no se atrevía a mirar a los ojos a Eya, por lo que no vio en ellos un brillo felino; con un solo gesto de la mano cerró la puerta desde donde se encontraba de un golpe, y entonces con elegancia y sensualidad, "saltó" (vamos que se abalanzó) sobre la boca de Will, devorándola con ansia. Abrió su boca para entregarse completamente, enterró las manos en el pelo de él y se perdió en su sabor. Cuando se separaron, solo le miró y sonriendo le dijo:

¿Por qué has tardado tanto?.

Mientras tanto, desde la ventana, Jack había observado la escena con curiosidad. Estaba apoyado sobre la rama de un árbol, en el que se había dormido la noche anterior, después de escapar de un par de mujeres que, de nuevo, querían azotarle. "Primoroso amor", murmuró, y bajó de un salto enérgico al agua que recubría toda la casa.

CHICAS Y CHICOS (AUNQUE NO SÉ SI HAY) SIENTO INFORMAROS QUE NO ME MOLA ESTA HISTORIA NADA, Y QUE NO LA VOY A SEGUIR, PORQUE ME PARECE UNA CACA. ASÍ QUE ABANDONO Y HARÉ OTRA PARA WILL UN POCO MÁS DECENTE, PORQUE ES QUE ESTA ES PENOSA. LO SIENTO POR QUIEN LA SEGUÍA.

UN BESOTE

AURA.