Hola!

Y esto se acaba.

Se que hay quien me odia, porque pensaron que ya no terminaria nada. NO es el caso.

Lo siento muchisimo, por el gran atraso. Pero en verdad, han sido meses muy fuertes, muy tristes y bastante decepcionantes.

NO he estado, y creo que tardaré en estar en mi mejor etapa.

Perdí a una persona muy importante, mi figura paternal, la unica persona que siempre estuvo ahi para mi, mis hermanos, mi madre e hija.

Fue mas de mes, que vi poco a poco como se fue apagando.

No me extiendo mas...

Disfruten!

Nos vemos abajo!


Capítulo Final

Ahora si… siempre juntos

DING DONG

-Ahhh. –Se rió bajito. –Solo a mí.

Recorrió el camino hasta la puerta, se hizo a un lado para poder abrirla en su totalidad…

-Hola Mikki.

-… -Parpadeó confundida y tragó saliva. -¿Qué haces aquí?

-Quiero hablar contigo, ¿puedo? –Señaló la sala. –Es importante.

-No es conmigo con quien debes hablar. –Se agarró a la puerta dudando si cerrarla o no.

-Sabes que Kyosuke ni siquiera aceptara verme…

-¿Lo mereces, Nala?


Los hielos en el jugo se iban deshaciendo poco a poco, llevaban un par de minutos en silencio.

-Siento mucho lo que te pasó. –Fijó sus ojos en la silla de ruedas. –Cuando me enteré estuve punto de tomar un avión hacia aquí, pero…

-No me digas nada, ¿si? –Tomó el teléfono y dio a marcación rápido. -¿Noriko? –Nala tragó saliva. -¿Todavía van a tardar? Ah, ya… ¿En 5 minutos? Si, es que hay alguien con quien creo; deberían hablar.

Colgó y de nuevo se quedaron en silencio. Hasta que un suspiro que salió de un radio hizo que la modelo en enderezara.

-¿Está aquí?

-Si, pasa mucho tiempo conmigo. Es hora de la siesta. –Rogaba porque no le pidiera verla, porque estaba segura que no negaria.

-Vi unas fotos de ella, mientras estuvieron en Italia. –Sus ojos se llenaron de lágrimas, aun así; sonreía. -¡Está enorme! Y se parece tanto a Kyosuke…

-También tiene rasgos tuyos, pero en definitiva tiene sangre Narumi y genio Kanou.

-Si, lo noté de inmediato.

Smith pudo reconocer varios rostros de las fotos que adornaban el departamento. La mayoría eran fotos de la pareja, solos o con la niña.

-Parecen una familia.

Mikki se mordió el labio. –Si, lo somos. ¿Qué pretendes? ¿Y porque ahora?

-Hay muchas cosas que no sabes…

DING DONG

-Pasen.

Nala se levantó del sillón y se enfrentó a los señores Kanou, que la miraban como si fuera un fantasma.

-¡No te la vas a llevar! –Gonzaku le gritó. –Haruko se queda con su familia, NOSOTROS.

-Calma, cariño, tu corazón. –Noriko estaba bastante serena. -¿Haruko?

-Dormida.

-Bien, muy bien. –Acomodó a su marido en el sillón de dos plazas y esperó a que la madre de su nieta se sentara en el individual. -¿Qué vienes a buscar?

-Yo… no sé por donde empezar. –Y en un acto que los dejó mudos, la modelo se hincó ante ellos. -¡Lo siento tanto! ¡Tanto, tanto! Día tras día, me aborrezco por haberla dejado. ¡Pero no sabía que hacer! –La escucharon llorar. –Es mi hija, y la dejé. Sé que Kyosuke me odia, tanto o más de lo que yo me odio. y todos uetedes los decepcioné.

-Levántate Nala. –Mikki fue la primera que se conmovió. –No es necesario.

-¡SI, SI LO ES! –Unos ojos muy parecidos a los suyos la miraron. –Tú perdiste a un hijo, y yo abandoné a la mía. Pasé mucho tiempo imaginándome que esto pasaba, que TÚ me remplazarías, y que Haruko sería tu nuevo bebé.

-Aquí no se trata de remplazar a nadie. Se trata de que no sabemos porque lo hiciste… -Noriko también lloraba. –Ya tenías un lugar en la familia, ¿Por qué?

-Si no me iba, Tom iba a destrozar la carrera de Kyosuke, a la familia. –Su pantalón mostraba algunas gotitas de lágrimas. –Yo… cuando conocí a Kyosuke en la fiesta estaba pasando un mal momento.

"Darcy me descubrió caminando con mi novio en una plaza. Me dejó su tarjeta y les comenté de pasada a mis padres; se mostraron a favor, así que empecé mi carrera. Pero un accidente les arrebató la vida a mi mamá y papá. Solo me quedaba mi novio; y mi carrera debutante.

Tom movió algunos contactos y despunté; pero yo quería una familia, una casa con niños, un marido que me besara al llegar… Hizo lo que cualquier manager con ganas de poder haría; le pagó para que se alejara de mí. Supongo que fue una buena cantidad, porque de un día para otro no volví a saber nada de él.

Al no tener nada, dejé que Tom hiciera lo que quisiera. Me decía que comer, que vestir, a donde ir, que decir. Así fue como llegue a la fiesta del equipo… Sola, decepcionada.

Cuando le dije que estaba embarazada, se volvió loco. Estaba en la cúspide. Pero a todo le sacaba provecho, y mi embarazo de Kyosuke no iba a ser la excepción.

Ideó que me mantendría como la novia sumisa, atenta. Desaparecería, y cuando regresara gritaría a los cuatro vientos la clase de persona que era Kyosuke detrás de una puerta. Explosivo, agresivo. También quería que comentara todas las cosas que viera en su casa. Al principio; sin conocerlos, no vi ninguna objeción.

Pero me recibieron con los brazos abiertos, me dejaron entrar a su familia. Ya no podía hacerlo.

Le seguí la corriente, tenia que dejar a Haru. Si me la llevaba y desaparecía, Kyosuke hubiera sufrido. No podía hacerle eso; no después de que lo aleje de ti, Mikki. Siempre supe que él quería a alguien más, en cuanto te vi supe que eras tú.

Desaparecí, esperé a que se terminara el contrato y deje toda mi vida glamorosa en el pasado. Pocos saben que termine una carrera turística y ahora estoy estudiando la universidad. Tengo un trabajo de Publicidad en un equipo en L.A. Ya no quiero volver a ser modelo, prefiero estar detrás de las estrellas.

Quiero ganarme el dinero con mi cabeza y no con mi cuerpo."

Ninguno emitió sonido alguno. ¿Qué decirle?

-No busco un perdón, ni con lo que les acabo de contar espero expiarme de mi falta. –Levantó la cara. –Ustedes querían saber el porqué. Ya lo saben.

-¿A que vienes exactamente? –Noriko por dentro estaba al borde de ir a abrazarla. Creía en sus palabras, no les mentía. –No puedes quitarnos a la niña. Nos destrozarias... a todos. -Nala supo a quien se referia en especial.

-¡Oh, no! Eso no. –Sonrió. –Sé que ella no me reconocería como su madre, seria una extraña en su vida; solo busco poder ser parte de ella. No quiero hacerle pasar un mal rato a Haruko. –Suspiró con desesperanza. –Sé que Kyosuke no me lo pondrá fácil; pero quiero que sepa quien soy, poder tener un tiempo con ella.

-Eso es algo egoísta. –Mikki estaba llorando. –No puedes venir a decirme que somos una familia con la niña, que soy como su madre; y después querer entrar como la progenitora. No es justo.

-Lo sé. Por eso lo pensé tanto para venir. –Se acercó; aun de rodillas y la tomó de la mano. –Haga lo que haga, tú ya formas parte importante de ella, tampoco voy a imponerme. Yo no estaba ni estoy lista para ser una madre de tiempo completo.

-Es confuso lo que sale de tu boca, niña. –Gonzaku se cruzó de brazos. –Si no quieres ser una madre, ¿Qué buscas?

-¿Ser una clase de tía? No se… -Bajó los hombros y se sentó en el piso. –Esperaba que al hablar con ustedes todo fuera claro, pero no. ¡Dios! Extraño a mi madre, supongo que ella sabria que decirme.

La peli verde la entendió, ella tambien necesiataba a la suya.

-Ya no hay nada más que pueda decirte, al menos de mi parte. –Mikki se secó la cara. –Debes ir hasta Kyosuke.

-Me va a meter presa.

-Hablaré con el, de todas maneras tenia que ir a verlo a Italia.

-¿Mamá?

El radio infantil sonó.

-Haruko…

La dueña del departamento se les quedó viendo a sus suegros, los cuales asintieron, así que fue en busca de la niña.

-¿En serio? ¿No hay inconveniente? –Nala tragó saliva y se enderezó. –Oh Dios, no esperaba que hoy mismo.

-Mientras estas con la señora, iré por tu jugo, debes portarte bien, ¿si, cariño?

-Si.

Una cabecilla rubia hizo que el corazón de la ex modelo latiera a ritmo acelerado. La niña se quedó quieta; analizándola, como intentando reconocerla.

-Si, ¿podrías saludarla? –Mikki la acercó, hasta ponerla frente a la mujer que seguía en el suelo. –Se llama Nala.

-Hola. –Smith empezó a llorar. -¡Oh, eres bellísima!

Una manita regordeta recogió las lágrimas. –No, llora. Haru no llora. –Y volteó a ver a Mikki. -¿Triste?

-Hay veces en las que se llora de alegría, Haruko. –La peli verde tragaba ese nudo que se le había formado. –Esta contenta de verte.

-Te pareces mucho a Kyosuke. –La acarició, lento; como si no quisiera asustarla. –Cuando seas mayor, tu padre se la vivirá espantando a tus pretendientes.

-Eso mismo, le digo a mi hijo. –Noriko se limpió disimuladamente los ojos. –Con esta pequeña pagará todos nuestros corajes.

-¿Papá? –Los ojos azules se iluminaron. -¡Papá! –Y empezó a reírse, al ver que alguien mas conocía al numero 9.

-Si, Nala conoce a papá.

-¿Mamá, también? –Y miró intermitentemente a ambas féminas.

-Si, también conozco a tu mamá Mikki. –Le hizo un último cariño y se levantó. –Gracias. –Sacó una tarjetita de su bolso. –Este es mi número, espero que en cuanto hables con Kyosuke te comuniques conmigo.

-Así lo haré.

-¡Bye, bye! –Haruko se acurrucó entre sus abuelos y la despidió.

La dueña de la casa la acompañó hasta la puerta, una vez que se fue se quedó viendo a los mayores.

-Ya casi puedo oír los gritos de Kyosuke. –Gonzaku apretó a su nieta contra el.

-Dígamelo, a mi. Yo soy la que le va a dar la noticia.


Estaba sentada frente al monitor; todavía faltaban unos minutos antes de que se conectara al Skype su novio.

Y aun no se le ocurría como decirle las cosas de forma civilizada, para que no estallara en un ataque.

-¡Hey!

Le sonrió nerviosa. –Hola…

-¿Qué pasa? ¿Algo va mal? –Kanou se preocupó de inmediato.

-No, no exactamente. –Aquí voy. –Hoy vino alguien a verme…

-¿Si? ¿Quién?

-Na… Nala.

Pudo ver pasar la sorpresa, el miedo, el enojo, la ira y más… es menos de un minuto por su cara.

-¿¡QUE!?

-Tranqui…

-¡¿QUE BUSCA!? A LA NIÑA NO SE LA LLEVA, NI EN BROMA.

-No me grites.

El delantero respiraba agitadamente y Mikki se mantenía serena. Ya había pasado por esos estados de ánimo por la tarde.

-No se la quiere llevar.

-¿¡ENTONCES QUE PRETENDE!?

Sabía que eso tampoco le iba a gustar. –Que la dejes pasar tiempo con Haru.

-¿Se volvió loca? –Lo vió sentarse. –Haruko no la recuerda, no sabe quien es ella.

-Se llevaron bien, y lo creas o no; pareciera como si la niña la reconociera…

-¿¡DEJASTE QUE LA VIERA!? –Se enderezó y la silla salió al piso.

-Allá vamos otra vez…

-¿ESTAS LOCA? Es mi hija, y pensé que la querías como tuya.

-Me ofende tu comentario. –La estaba haciendo enojar. –Es su MADRE. Tanto como te guste o me guste a mi; esa es la verdad.

-Tú, la cuidas. La mimas, la duermes. Tú eres su mamá. –Seguía alterado.

-Ambos sabemos que soy mas, como su madrastra. -Una sonrisa triste le devolvió la imagen. - Nala la cargó 9 meses, le dio a luz… la amamantó…

-Y la abandonó.

-Si, pero créeme; cuando oigas lo que tiene que decir… tu también pondrás en tela de juicio tus decisiones.

Una vez mas, una sombra de tristeza que la envolvía en ocasiones; se plantó en su cara. –Lucharemos por Haruko, ya lo verás. No nos la quitará.

-Yo tampoco se la voy a pelear. No se trata de un muñeco, Kyosuke. –Negó con la cabeza. –Dale una oportunidad. No vayas a los Juzgados.

-Es mi hija, se quedará conmigo.

Esos ojos azules que amaba tanto, ardían cuando se trataba de proteger a su familia. Pero debía de entender…

-¿Sabes? En algún lado leí una frase que casi he adoptado como mía… -Su novio no dijo nada. – "Cuando pierdes a un padre o madre: eres un huérfano. Cuando pierdes a tu esposo o esposa: eres un: viudo. Pero cuando pierdes a un hijo… no hay palabra para describir el dolor tan grande que se siente."

-Mikki…

-Yo estaba furiosa con Nala, tanto o mas que tu. Ella tenia, todo lo que yo quería y lo dejó. Pero hoy, cuando habló con tus padres y conmigo; se cuanto ama a la niña para hacer lo que hizo.

-Si necesitaba ayuda, yo se la hubiera ofrecido.

-Tal vez… -Ya dejaría, que esos hablaran de ese tema. –Pero yo no puedo quitarle a su hija, yo no soy egoísta.

-¿Y si se la lleva? ¿Qué vamos hacer?

-Por lo que hablamos no tiene esa intención. Lo único que me pidió es hablar contigo. –Le enseñó una tarjeta. -¿Qué opinas?

-No puedo ir a Japón. –Zanjó esa opción.

-Podemos ir a verte a Italia. –Le sonrió. -¿Quieres? Solo dale unas horas. De ahí, nos sentamos a platicarlo, ¿si?

-Te juro que si algo sale mal, voy a apretarte ese lindo cuellito que tienes.

-Lo que quieras, numero 9.


Casi se ahoga con su café. -¿Apareció Nala?

-Noriko me lo dijo ayer. –Kaori le tendió al niño. –Mikki se esta preparando para ir a Italia, junto con Nala y la niña.

-Supongo que se van a ir a juicio, ¿no?

-Supones mal. –Seisuke entró con un biberón. –Mikki pidió un tiempo, hasta que mi hermano y Nala hablen. –Se lo pasó a su amigo y se fue a sentar con su esposa. –De cierta manera me siento en deuda con ella.

-Les contó porque se fue. –Sakai estaba alimentando a Akira, ese niño le alegraba sus días de descanso. –Pero, ¿en deuda?

-Bastante, luego te explico con detalle. –Seisuke le sonrió. –Cambiando de tema… ¿Rossana?

Koji rodó los ojos. -¿Tu también? Es una amiga.

-¿La fotógrafa? –Kaori aplaudió. -¡Es guapísima!

-No empiecen a ver cosas donde no las hay. –Le sonrió al niño. –Esos padres tuyos, deberían armar una agencia de casamenteros.

-No lo niegues. Los han visto pasando mucho tiempo juntos…

-Seisuke… -El arquero le advirtió en un tono bajo de voz.

-También debes de darte una oportunidad. –Kaori endulzó la voz. –Te lo mereces.

-¿Lo dices porque se acerca su boda? –Koji sonrió al niño, que bien pudo haber sido Kohaku. –Le deseo lo mejor, ella lo sabe y aquel mastodonte también; pero cada quien lleva las cosas a su ritmo.

-Ok, ok. Solo piénsalo, ¿si? –Kaori le pasó un babero para que lo hiciera eructar. –Lo haces tan bien, que creo que cuando necesite tiempo de calidad con Sei, tú serás el niñero.

-Con mucho gusto.


-Gracias Matteo. –Saludó al chofer que la esperaba al bajar del avión.

-¡Papá! –Haruko reconoció al chofer.

-Que bonita se ha puesto, damita. –Le hizo un cariño a la niña. –El señor la espera en casa, se retrasó debido al entrenamiento.

-Oh, no te preocupes; ya lo sabía. –Ajustó sus gafas de sol y apretó contra su cuerpo a la niña. -¿Hay fotógrafos?

-Unos cuantos. Podemos esquivarlos. –Estaba al tanto que sus patrones necesitaban privacidad. –Las maletas las llevará un mensajero. –Solo había dos pequeñas y de mano, con lo cual saldrían más rápido.

-Perfecto. –Le ajustó un sombrero a la niña. –Intenta no moverte mucho, ¿ok? Ya sabes que a tu padre no le gusta que te tomen fotos.

-Sip.

Un primer flash les avisó que ya las habían encontrado. Y esta vez no tenía sudadera o algo que evitara que vieran su anillo de compromiso.

-¡Felicidades! ¿Cuándo será la boda?

-¿Por eso regresó a Italia?

-¿Cómo va su rehabilitación, después del secuestro?

Aunque habían intentado que no se supiera; al final alguien había filtrado información. Jun había sobrevivido de milagro a la incursión. Pero su secuaz y Yuuya… El solo enfrentaba varios casos de homicidio, tortura, secuestro y quien sabe cuantos cargos mas. Lo suyo, solo había sido la cereza del pastel, antes; había mas familias esperando justicia.

-Mamá, foto, foto.

Haruko en un arrebato se quitó el sombrero y fue captada por cada una de las cámaras.

-Haruko, ¡no! –Mikki ya podía escuchar a Kanou, era un padre sobreprotector. –Te dije que no.

Esquivaron a los reporteros, con la ayuda de los guardias del aeropuerto. Se acomodó en el asiento trasero del auto con la niña en sus piernas, mientras guardaban su silla. No había acabado de acomodarse cuando su celular sonó.

-¿Diga?

-¿En dos horas? –Reconoció la voz.

-Si, Nala. Déjame llegar y prepararlo todo.


-¡Papá!

-¡Peque! –El delantero corrió a recibir a la niña que lo esperaba con los brazos abiertos. –Cada día esta más cambiada. ¿No diste problemas?

-Nop.

-¡Ja! Si es igual a su padre. – Mikki esperó a que acomodaran la silla. –Se quitó el sombrero, así que esta niñita estará en las revistas y en internet dentro de poco.

-Haruko…

-¿Foto? –Y una caída de esos ojos azules, lo cautivó.

-Sabes que eso no se hace. –Intentó resistirse un poco más.

-Deja de fingir, ya te ganó. - Su prometido le regaló una sonrisa torcida.

Se agachó hasta quedar a su altura. –Hola.

-Pensé que no te acordabas de mí. –Unió sus labios. –Te extrañé.

-Yo también.

-Papi, yo, beso. –Y le paró la boca.

-Cariño, papi necesita darle besos a mami, para que después te demos hermanitos.

-¿Si?

Tsujiwaki se tensó… tendría que hablar de ese tema esa misma noche. Pero ahora primero; arreglarían lo importante.

-¿A que hora viene? –Kyosuke entró a la casa con la niña en brazos, seguido de su novia. –Mi padre debió venir.

-Primero, hay que ver como salen las cosas de esta manera. –En cuanto las llantas llegaron al recibidor se sintió feliz. –Es bueno estar en casa.

-A mi también me gusta tenerlas aquí. Se siente muy vacía. –Bajó a la niña que corrió a los sillones. –Haru, no brinques en el sofá. Te puedes caer.

Mikki todavía se sorprendía de ver "al tipo duro" de Kanou, correteando detrás de la niña. Dejarse poner coronas, o ceder ante un puchero.

La forma en que se había hecho un hombre; le agradaba, porque aun conservaba ciertos rasgos del joven que conoció en la Preparatoria.

Al final, todo su grupo de amigos fue cambiando, algunos imperceptiblemente; otros no tanto. Lo que en verdad le alegraba, es que seguían siendo el equipo unido que se formó en Jyoyo.

-¿Ahora que divagas? –Unos ojos azules la escudriñaron.

-Que te veo más guapo. –El delantero se sonrojó.

-Creo que te afectó la altura. –Se enderezó y se fue a su sillón favorito. –Esperemos.

La nana entró por la pequeña, habia que quitarle la ropa del viaje y seguramente ponerle un traje de baño, porque adoraba el agua.

-Deja que se refresque un poco y dejaremos que nade un rato, ¿si?

-Claro señora.

-Tranquilo, no pasa nada. -Le dió unas palmaditas en su mano.


RING, RING

El teléfono fue contestado por la chica de limpieza. –Señor, tiene visita. ¿Les digo que los dejen pasar?

-Por favor.

El numero 9 se levantó de golpe. Primero tenían que pasar la seguridad del fraccionamiento, lo separaban escasos 3 minutos de volver a ver a la madre de su hija.

-Tranquilo. –Mikki le apretó la mano. -Voy a estar con la niña en la piscina. Tienen que hablar a solas…

-No respondo si cometo homicidio.

La escuchó reírse. –Bobo.

TOC, TOC

Intentó que su cara reflejara una tranquilidad, que ni de broma sentía.

En cuanto la puerta se abrió, lo sorprendieron dos cosas.

Uno. Nala estaba totalmente diferente. De la ropa carísima, fina y elegante que usaba siempre, no llevaba nada. Parecía una chica cualquiera. En jeans y una blusa blanca; sabía poco de marcas, pero estaba seguro que su atuendo era barato.

Dos. La persona que estaba a lado de ella.

-¿Chris? –Si, su antiguo compañero de casa estaba enfrente.

-¡Hey, Kanou! –El español lo saludó efusivamente. –Te ha ido bien, ¿no?

-Ehh, si, gracias. –Frunció las cejas. -¿Qué haces aquí?

-Sobre eso…

-Viene conmigo Kyosuke. –Nala le sonrió. –Te ves excelente.

-Nala.

La tensión y el silencio se plantaron.

-¿Tu eres su Mikki? –El español rompió el silencio.

-Supongo que tu eres el molesto compañero de casa… -La peli verde se acercó. –He oído cosas de ti.

-Y aunque yo no quisiera, el necio de tu novio, no paraba de hablar de ti cuando llegó.

-Ejem. –Carraspearon con ganas. -¿Ya terminaron?

-Aun no, por lo que iremos a la alberca en lo que ustedes arreglan sus asuntos. –Le regaló una sonrisa de apoyo. –No se maten, ¿si?

Ninguno respondió, y no lo esperaba así que emprendió el camino.

Y se quedaron a solas…

Alguien tenía que dar el primer paso…

Si, alguien…

-Haruko es mía.

…menos Kyosuke.

-Supongo que Mikki no te dijo nada.

-Nada de lo que me dijera me haría cambiar de decisión. Te fuiste y la dejaste, perdiste tus derechos. –Bajó el tono de voz, que poco a poco había ido subiendo. –No me la puedes quitar.

-Ay Kyosuke. –Se sentó en la sala de dos plazas. –Cada día, desde que lo hice pensé tantas cosas, tantos escenarios, tantos reencuentros… pero al único que temía era al que pasaría cuando nos encontráramos.

-…

De nuevo se sumieron en el silencio.

-¿Por qué?

-¿Me escucharás hasta el final?


Agudizó el oído, pero no salían gritos. Lo cual, no le tranquilizaba nada.

-Al menos no soy el único ansioso.

-¡Lo siento! Que descortés. –Se sonrojó. -¿Qué decías?

-Jajajaja, nada de importancia. Solo alababa el buen gusto de la casa. –Esperaban los refrescos que habían solicitado. -¡Es tan relajante estar aquí!

-Me gustaría achacarme el crédito, pero la verdad es que Kyosuke la compró sin mí. –El jugador boqueó como pez. -¡Oh si! La mayoría de los muebles los eligió el.

-Que decepción. Me gustaría decir que Kyosuke es malo para algo. –Bajó los hombros en derrota.

-No cocina, si te sirve de consuelo. –Se rió con ganas. –Nada, nadita.

-Al menos hay algo en lo que le gano. –La acompañó en su buen humor. –La pasta me sale exquisita.

-Kyo es tan pésimo, que ni siquiera le encargo un te instantáneo.

-¡Mamà! –Una masa de cabellos rubios entrò al patio con la nana. -¡Mira! –Le enseñaba una muñeca, que nunca había visto.

-Ese tonto, siempre tan consentidor. ¡Que bonita! ¿Papà te la diò? –La sentò en sus piernas.

-Si, Isabella dijo que si. –La niñera afirmó con la cabeza. De repente el visitante llamò su atención. -¿Amigo de papà?

-Y también mio, se llama Chris. –El jugador la miraba con atención. -¿Recuerdas que hablamos de la señora que fue a casa?

-Sip.

-Bueno, pues él; la viene acompañando.

-¿En casa? –Los hermosos ojitos azules se alegraron.

-Si, ahora mismo está hablando con papá.

-Hola nena. –La tomó de la mano. –Me sorprende hasta qué punto se parece a ambos.

-Ese cabello es totalmente de ella, los ojos son de su padre. –Lo examinó, sus intenciones eran buenas… Suspiró, esperaba que su prometido también lo viera.

-¡JURO QUE ESE MALDITO SE VA A ACORDAR DE MI!

-¿Papá?

Ambos le sonrieron con nerviosismo.

-¡CARAJO, NALA, TENIAS QUE HABERMELO DICHO!

-Es un… -Los curiosos ojos de la niña la observaron. –Tontito tu padre, por gritar de esa forma. –Le extendió la niña a su acompañante. –Permíteme.

Empujó con fuerza la silla. Esperaba encontrarlo dando vueltas por toda la sala, pero no; sentado al lado de la modelo… tomados de la mano.

-No vuelvas a gritar palabras como esas Kyosuke Kanou, hay una niña en casa.

Smith se limpió las lágrimas y la emoción no dejaba dudas.

-Hay que hablar con el abogado de la familia.

La peli verde asintió y fue a abrazarlo. –Que bueno. ¿Verdad que no es tan mala?

-¡Ahhh, cállate! –Se separaron para encontrarse con la rubia. –Espero que comprendas que no te dejaré salir totalmente a solas con ella, ni mucho menos salir de viaje.

-Lo entiendo, nos va a costar mucho retornar la confianza. –Casi podría empezar a saltar de gusto. –Lo que sea, gracias por creer en mí.

-Hay una habitación de huéspedes, pueden pasar la noche aquí. –Lo dejó caer, casi rogando que se negara.

-No gracias. –Aplaudió un poco. –Ustedes necesitan tiempo a solas después de volver a verse. –Ambos se ruborizaron. -¿Podríamos almorzar mañana?

-Si no te importa, la cocinera es muy buena; podríamos almorzar en el jardín. Haru-chan adora estar cerca de la piscina. –Tsujiwaki ofreció una opción, que evitaría los vieran en público. –Además creo que sería mejor, para confort de todos.

-Me gusta la idea.

-¿Se olvidaron de nosotros?

Haruko corrió hacia su padre que la alzó en brazos. -¡Agua!

-Si, vamos a nadar un rato. Pero antes, tenemos que despedir a las visitas. –Kyosuke dudó un poco antes de extenderle la niña. –Dale un beso, mañana vendrán a comer.

-Comer mañana. –Haruko le estiró los brazos –estaba bastante acostumbrada a que todo mundo la cargara- y una emocionada Nala la recibió.

-Mañana y comeremos helado, ¿te gusta? –Una sonrisa embelleció su rostro de modelo.

-Si, de chocolate. –La mujer sonrió más. –A mami y a mí nos gusta.

-Entonces traeré un bote grande para que compartamos todos, ¿de acuerdo?

Kanou esperaba notar algún disgusto en ella, al mencionar a "mami Mikki". Pero no. Se alegraba, detestaría tener que enfrentarse a esa situación.

-Es una gran niña, Kyosuke. –Chris le palmeó el brazo. –Gracias, por permitirle verla.

-Si, mañana tú y yo platicaremos largo y tendido. –Lo fulminó con su semblante escrutador. –Me gustaría saber que ha sido de tu vida.

-Jeje, tal vez mañana no pueda venir…

-Te friegas, te espero aquí a la una. –No había replica a esa frase.

Los despidieron y pasaron la tarde jugando con la pequeña en el agua, después de la merienda la infante quedó totalmente agotada. A duras penas mantuvo los ojos abiertos a la hora del baño.

-Que descanses, preciosa. –Mikki le besó la cabeza.

El numero 9 subió los barrotes de la cuna. –Te quiero hija. –Acarició su melena y empujó a su novia a la salida. No sin antes prender la lamparilla de noche y el radio infantil. -¿Soy yo, o está enorme?

-Eres tú.

Fueron hasta la recamara principal, la que compartían. Se preguntaran… ¿Por qué si compartían habitación nunca había sucedido nada?

Sencillo.

La primera vez que se había instalado, estaba tan asustada, tan fuera de sí. Que se dormían abrazados. El efímero toque, era lo único que necesitaban.

Sin mediar palabra Kyo se despejó de su playera y giró su cuello. –Siento como si me hubiera quitado una piedra de la espalda.

-Supongo que no nos relajábamos esperando que Nala regresara clamando una guerra por Haru. –Buscó en el armario su camisón, la mujer del aseo siempre arreglaba su equipaje al alcance de sus manos. –Me alegra que no haya sido el caso.

-A mi también. –Se colocó el pantalón de su pijama. –Mi abogado ideará un buen plan de visitas.

-Es lo mejor. Al final, tenemos que agradecerle que no hiciera nada contra la familia. –Fue al baño mientras el abría las cobijas y se recostaba.

-Creo que eso fue lo que me convenció. –Cruzó los brazos detrás de su cabeza. –Si le hubiera hecho caso a Darcy mi carrera hubiera terminado, y ni siquiera tendría a Haruko.

-Bueno… es que TODOS sabemos cuál es tu genio. Nadie lo hubiera dudado. –El peli naranja le mandó rayitos a través de su mirada. -¡¿Qué?! Es la verdad. –Se coloco a lado de la cama y dos fuertes brazos la subieron. –Aunque solo yo, sé que no eres capaz de dañar a ninguna mujer.

-Mujer gritona. –En lugar de ponerla a su lado, la colocó encima de el. –Cada día estas más linda.

-¡Hey! Déjame acostar.

-No, estoy a gusto así.

Bajo la cabeza y su flequillo le cubrió los ojos. –Ponme en mi lugar, tenemos que hablar Kyosuke.

La seriedad de su voz lo hizo alzarse en guardia. La sentó en la cama y el mismo se enderezó. -¿Qué pasa?

-No sabía cómo tocar el tema. -Se mordió el labio. –Pero… creo que debemos hacerlo antes de la boda para que no haya ningún reclamo después.

-Das muchos rodeos.

No permitiría que la viera; al menos no aun. –Es duro, pero… es muy difícil que seamos un matrimonio normal. Afuera… y dentro de la habitación. –Kyosuke notó sus manos temblaban y que sujetaban con fuerza su camisón. –Lo he pensado, necesitas una mujer con quien asistir a eventos, quieres más hijos y yo… yo no puedo hacer esas cosas.


Un poco de ti, para sobrevivir

Esta noche que viene fría y sola

Un aire de éxtasis en la ventana

Para vestirme de fiesta y ceremonia


-Espera, espera… -Parpadeó confundido. -¿Te preocupa que quiera ir a esos eventos de etiqueta? ¿No me conoces? ¡Detesto los trajes de pingüino!

-¿Y los hijos? Sé que quieres darle hermanitos a Haruko y yo… yo no…

La tomó del rostro y le sonrió con inmenso amor, al verla con los ojos empañados de lágrimas. -¿No puedes tener hijos?


Cada vez que estoy contigo

Yo descubro el infinito

Tiembla el suelo, la noche se ilumina

Y el silencio se vuelve melodía


-No es que no pueda; el doctor dijo que podría tener un embarazo y un parto, claro que con cuidados mas de los normales. –La primera gotita salió. –Es que no quiero. –Un gemido se escapó de su garganta. –Detestaría tener que pasar por lo mismo. ¿Y si algo saliera mal? Yo no me lo perdonaría, no podría hacerte eso.

-Mikki nada me gustaría más, que tú llevaras mis hijos. Pero si no quieres, yo no te voy a obligar. –La fue recostando en la cama. –Hay formas de tener niños. Y al final, siempre hay pequeños que necesitan un hogar…

-¿Hablas de adopción? –Parpadeó para quitarse las lágrimas que le empañaban los ojos. –Kyosuke, eso…

-Es algo que he pensando durante mucho tiempo. –Sus mejillas se tiñeron de carmín. –Después de que te besé, cuándo estabas en el hospital por el accidente. Medité tantas veces, todo a los que nos enfrentaríamos… ¿Sabes que descubrí?

-¿Qué?

-Que lo único que realmente quería, es que estuvieras conmigo y que quisieras a Haruko. –Besó sus labios. –No pienso perderte, esta vez no.


Y es casi una experiencia religiosa

Sentir que resucito si me tocas

Subir al firmamento prendido de tu cuerpo

Es una experiencia religiosa


Poco a poco le dio un beso diferente. Un beso que encerraba amor, anhelo y si; deseo.

Esto último la abrumó… ¡Hace tanto que no tenía relaciones!

Sus manos lo apretaron contra ella, quería sentirlo más cerca, mucho más cerca.

-Diablos, Mikki. ¿Sabes cuánto tiempo llevo célibe?

De pronto el miedo la estrujó. –Creo que no deberíamos…

-Por favor, no me hagas eso. –Le susurró al oído. –Te he esperado mucho tiempo.

-No sé como reaccione mi cuerpo. –Pasó sus manos por la espalda desnuda. –Me aseguró el médico que en mi estado era posible tener excitación… pero entre el dicho y el hecho…

-¿Perdemos algo con intentarlo? Además investigué un poco sobre el tema… -Una sonrisa ladeada la deslumbró. –Si te coloco una almohada en la cadera y me muevo de cierta forma… o lo intentamos en la posición…

-¡KYOSUKE! –La avergonzó. -¿Hiciste eso, por mi?

-Por ti y por mí, querida. –Su nariz se deslizó por su cuello. –En esto, no creo que tengamos fallas.

-¿Numero 9? –Sus ojos color mar la hicieron temblar. –Gracias… te amo.

-Yo también te amo.


Y la pasión fue desatada en su habitación.

Casi una experiencia religiosa

Contigo cada instante, en cada cosa

Besar la boca tuya, merece un aleluya

Es una experiencia religiosa


Solo se quedaron una semana en Italia. Mikki tenía que seguir con su rehabilitación –ahora más que nunca, cuando al fin descubrió que "ciertas partes" estaban bastante despiertas- no se daba el lujo de perder sus sesiones.

Le fue informado, que su boda ya estaba casi lista. Noriko tuvo que escuchar un sermón acerca de dejar que la gente diera su opinión y no tomar decisiones sin consultar a los involucrados.

Pero al final, reconoció que estaba agradecida con su pronto, suegra. Como en ese momento que se estaba preparando para ir al altar.

-Noriko no dejara de repetirme lo genial que es. –Mikki torció la boca. –Y yo, no podré negarlo.

-Nuestra suegra sabe lo que hace. –Kaori caminaba por la habitación con Akira en sus brazos. –Y se lució con este evento.

-No lo menciones más…

La boda se realizaría en un campo de golf, que se ubicaba dentro de un fraccionamiento exclusivo. Nadie entraría, si no era con una tarjeta electrónica, que se les había anexado en las invitaciones.

Kyosuke no quiso escatimar en gastos. Alegó que solo se casaría una vez.

El jardín –que fue cubierto con toldos- fue decorado con flores de dulce aroma; daba la sensación de estar en un bosque.

Desde el más mínimo detalle de cada cosa en las mesas, hasta la ropa de todos en la familia fue planeado por la matriarca.

-De haber sabido que era tan buena, la habría dejado planear mi boda con Seisuke, me hubiera ahorrado mucho stress.

-Podríamos montar un negocio con ella… -Dejó de contemplarse en el espejo para mirar a su amiga. –Es una buena inversión…

-Déjame pensarlo. –Se acercó hasta ella. –Estas preciosa, Mikki.

-Es raro, cuando me casé con Koji, en realidad creí que sería para siempre. Y disfruté cada momento, con mi mamá. –Se formó un nudo en su garganta. –Y mírame, de nuevo me casaré y todo ha cambiado.

-No estás sola. –Acarició la mejilla, ya maquillada. –Estas a punto de entrar en la Familia Kanou.

-Si… -Dudó un poco. -¿Sabes de…?

-No me dijo nada, cuando viajamos para acá. –Le acomodó la tiara y el velo. –Pero, no te preocupes… ya está mejor. Poco a poco lo ha superado.

-Me alegro…

Un sonidillo algo curioso se escuchó.

-¡Akira! Mi niño… -Kaori estaba doblada de la risa. –Discúlpame déjame ir a cambiarlo.

-Anda, ve.

Y se quedó en la habitación, contemplándose vestida de novia. Ese vestido era totalmente diferente al pasado.

Confeccionado en satén y encaje, el cuerpo del vestido está cubierto de encaje color marfil, con manga larga y escote en pico. Bajo el encaje, estaba un precioso escote corazón. A partir de la cintura salia la falda del vestido, lisa, terminando en una cola bordada; desmontable por supuesto. Además, en la parte de atrás luce unos volantes a modo de adorno.

El anterior disimulaba su embarazo. Se tocó su vientre. –Kohaku, siempre te recordaré.

El sonido de su celular la extrañó. ¿Quién querría hablar con ella? Todo mundo sabía, que estaba a punto de casarse.

Vio el número y se alegró. –Hola.

-Hola guapa.

-¿Cómo sabes que estoy guapa?

-Tu siempre estas preciosa, Mikki.

-Eres un adulador, Koji.

Si, su mejor amigo le había marcado.

-No podía dejar de felicitarte, se que ese cabeza dura te hará feliz.

-Koji, gracias por este detalle. –Se relajó en su silla. –No sabes cuánto significa para mí.

-Yo siempre haré lo que sea por verte feliz.

-Espero que tú también lo seas muy pronto. Te lo mereces.

-Supongo… pero no ahora. –Lo oyó suspirar al otro lado de la línea. –Por hoy, hazme un favor. Bueno, dos.

-Dime.

-Haz sufrir a Kyosuke al decir: Acepto. –Ambos se rieron. –Es en serio. Pero solo un poco, se lo merece.

-Lo intentaré. ¿Y lo otro?

-Asómate al balcón.

Extrañada abrió la puerta y salió a dónde el atardecer poco a apoco iba haciendo aparición. –Ya.

-Bien, ahora mira hacia tu izquierda, un poco más, girate con cuidado… ahí.

La novia soltó un gritito, cuando Sakai alzó la mano para saludarla. No iba a quedarse, iba en jeans y tenis. Pero tampoco se lo exigiría.

-Lo confirmo estas preciosa.

-Koji… siempre te amaré.

-Lo sé, porque yo también lo haré. Pero a Kyosuke lo amas, como una mujer debe amar a un hombre. Y nosotros ya solo somos unos viejos amigos, que se conocen hasta el alma.

-Si... gracias por venir…

-De nada, guapa. –Cerró la llamada y le lanzó un beso antes de darse la media vuelta.

-Adiós.

Ahora sí, podía "caminar" hacia su prometido.


-¿Todo bien? –Su mano se afianzó al brazo que le extendían. Poco a poco se levantó de la silla.

-Sí, es solo que… -Paseó su mirada café por el lugar, por la gente que la rodeaba, también hacia los invitados que alcanzaba a ver. –Siendo franca; había perdido toda esperanza de que esto alguna vez fuera a hacerse realidad.

-Ustedes se conocieron siendo muy jóvenes, y en la juventud hay errores. Eso nos hace crecer. –La caricia a su mano la hizo volverse a verlo. –Han madurado, y cada bache que han tenido que pasar los ha acercado más. Desde que te conocí supe que eras la mujer para mi hijo. Nunca lo había visto tan feliz, tan completo como cuando está contigo.

-Criaron un buen hombre. –Besó la mejilla que ya mostraba algunas arrugas. –Keisuke y Mitsuko no podrían haber elegido a mejores personas para cuidar de su hijo.

-Gracias.

La marcha nupcial sonó en el piano que dispusieron a lado de los invitados. La ayudó a acomodarse contra el.

-Es hora. Apoyate en mi.

-Si.

-¡Abu!

Haruko era la niña de las flores y anillos. Su vestido era de color marfil, con una franja de listón beige en el dobladillo y en el estomago. Una flor; en lugar de moño, adornaba la parte trasera. Traía una tiara de flores frescas en sus cabellos rubios.

Decidieron que Gonzaku y Haruko la acompañarían hasta el altar; y escucharía la ceremonia con ellos frente al ministro.

-Andando, mi niña.

Mikki iba tomada del brazo de su suegro y con su mano libre llevaba a su hija. Bueno, tan libre como se lo permitía su muleta, había cumplido el trato. Caminaría al altar, pero ahí, la esperaba su siempre confiable silla de ruedas.

Kyosuke dejó de teñirse su cabello para ese día. Así que lucía su tono natural de cabello. Una traje negro, con una rosa blanca en el ojal.

¡Estaba guapísimo! Pero lo que en realidad la deslumbró fue la sonrisa de total y absoluta felicidad.


Yo era ella, ella era yo

Éramos uno, éramos libres

Y si hay alguien que me llama…

Ella es la única.

Si hay alguien que me llama…

Ella es la única


-¡Papá! –Mikki la frenó hasta de que corriera tras él.

Kyosuke negó con la cabeza –y sin perder la sonrisa- le señaló con las manos que caminara lento.

-Tranquila, para allá vamos. –Le susurró para que la oyera con atención.

-Mami bonita. –Y sus ojitos azules brillaron con alegría.

-Tu, más.


Éramos jóvenes, estábamos equivocados

Estábamos bien todo el tiempo

Si hay alguien que me llama…

Ella es la única


-Cuídala, o te dejo de llamar hijo. –Kyosuke rodó los ojos y recibió la mano de su novia. –A ambas, mi nieta también necesita de tus cuidados y amor.

-Si, papá. –Haruko rodeó a su abuelo y se puso del otro lado. Quedando el, en medio de sus mujeres.

-Eres tan hermosa. –Sus labios se posaron en su sien. –Estoy a punto de desmayarme, esto es más intenso que una final.

-Tonto. –La hizo reír. –No te pongas en ridículo desmayándote, Rodrigo y Kamata te comerían vivo el resto de tu vida.

-Ni me lo digas, no imagine que vendría.

-Me sorprende que el presidente del club viniera. –La conocida figura del italiano destacaba.

-A mi también, la verdad solo lo invité por cortesía.

Hablaban tan concentrados que todo lo demás, dejó de existir.

-Pa. –La niña tenía sus cejas fruncidas. – El señor ve feo. –La pareja se sonrojó cuando la mirada entre divertida y enojada del ministro los hizo reaccionar.

-¡Tenia que ser Kyosuke!

El acento portugués fue inconfundible, así que el numero 9 volteó a fulminarlo.

-Después de la oportuna intervención de esta joven damita. –Haru-chan deslumbró con su sonrisa apenas cubierta de dientes. –Empecemos.


Cuando llegas a donde querías llegar

Y sabes las cosas que querías saber

Sonríes

Cuándo dices lo que querías decir

Y sabes la forma en que quieres jugar

Estarás muy alto, estarás volando.


-Yo Kyosuke Kanou te tomo a ti, Mikki Tsujiwaki como mi compañera, mi amiga. Como la madre de mis hijos, en la salud y en la enfermedad. En las buenas y malas. En la pobreza, en la riqueza. También en temporada de entrenamientos y partidos. –Esto se gano la sonrisa de la mayoría, casi todos futbolistas. –Porque te amo y no hay nadie mejor que tu, para mí.

La peli verde miró al cielo, como pidiendo paciencia. ¿Para esto pidió que hiciéramos nuestros votos?

-Acepto. –La palabra le fue cedida. –Yo Mikki Tsujiwaki, te tomo a ti, Kyosuke Kanou como mi esposo, mi amigo, mi confidente. En la salud y en la enfermedad. En los tiempos buenos, en los malos. En la pobreza y en la riqueza. En buenos equipos y en los que no tanto. –Le devolvió el comentario futbolístico. – Te amo, amo a nuestra hija y siempre será hasta que la muerte nos separe.

-Acepto.


A pesar de que el mar esté fuerte

Sé que aguantaremos

Porque si hay alguien que me llama…

Ella es la única

Si hay alguien que me llama…

Ella es la única


-¿Qué esos dos, nunca pueden actuar como la gente normal? –Noriko fue tranquilizada pro su esposo.

-No te hagas la dura, adoras esa forma de ser.

-Hump.

Intercambiaron los anillos, cada uno besó el del otro.

-Me complace declararlos, marido y mujer. –Juntó sus manos. –Puedes besarla.

La levantó de la silla y la sostuvo contra su cuerpo. –Me moría por este momento.

-¿Entonces no era la única?

Antes de que agregara algo más, su esposo la silenció… y todo encajó.

Todo en su universo encontró su lugar.

No todo era justo, la muerte de sus padres e hijo; no lo eran.

Pero… ¿Y si todo tenía que ser así?

Tal vez su primer matrimonio, solo fue una desviación para este día.

Después de todo, se acababa de casar con su primer amor, el amor de su vida.

Lo abrazó con fuerza, casi como si temiera perderlo. Pero lo único que deseaba era sentirlo… saber que no era un sueño ni una fantasía; como cuando recién que se fue.

-Te amo.

-Estoy despierta, estoy viva. –Una lágrima se deslizó por su mejilla. –Te amo tanto Kyosuke.

-¿Te diste cuenta? –Frente a frente, marido y mujer. –Cumplí mi promesa, estamos juntos.

-Si, lo estamos numero 9…


NOTAS DE LA AUTORA:

-Se acabó.

Nadie decia nada. Todos miraban a Sakai y Kyosuke. Poco a poco Kanou le extendió la mano. -Espiritu de Akanegaoka.

-Siempre. -Y la aceptó.

-¡Mis vidos! Los amo, son geniales. -Viri los besó y abrazó.

La primer cancion es: Experiencia Religiosa de Enrique Iglesias

La segunda es: She´s the one de Robbie Williams (desde que la escuché supe que era para Kyo y Mikki)

ROCIO, CARLOS, LEO Y GUEST! Gracias por sus reviews, lamento si los frustré con la espera...

Este es el final.

Cursi? Si, lo sé.

La parte de las dudas de Mikki, yo misma me las hice. Así que investigué.. y si, mi gente... si pueden tener sus momentos cariñosos :)

Epilogo? Muy seguramente ;)

Saludos!

aDiOs!

Pd. Espero sus reviews!