EL SEÑOR DE LOS ARROCILLOS

LIBRO PRIMERO:

LA COMPARISTA DEL ARROZ

CAPÍTULO 1

Era el día de festividad en La Barriada, hogar de los bobis, y este ambiente se debía, en su totalidad a que por fin Bimbo Bombón, el más valiente entre los bobis, iba a cumplir los 111.

Bimbo estaba en casa escribiendo un libro recopilatorio de sus aventuras y desventuras de aquel viaje que había realizado, conociendo a gente interesante (y otra no tanto) que había por la Tierra Batida.

Sí, en definitiva todo era idílico, hasta su sobrino, Cromo Bombón estaba tirado en el prado rascándose los pies mientras leía un libro con aire distraído.

Pocos segundos de paz pudo tener puesto que en breve tiempo un estruendoso sonido de chirriar de hierro y madera acompañado de una cancioncilla alegre anunciaban la llegada de una persona importante: Randalf, el vago.

Cromo salió a su encuentro muy emocionado puesto que siempre que se oía aquel sonido es que antes Randalf había parado en la Taberna de Dyk a hacer unas compras.

- ¡¡Randalf!!

- ¡¡Cromo y ... ¿quien es ese? - preguntó Randalf señalando el espacio que había entre Cromo y la nada.

- Nadie, Randalf, creo que llevas una buena encima.

- Súbete al carro, dame papel y vamos a montarla...¿Cómo está Bimbo?

- A su bola, encerrado en casa. - explicó Cromo tomándose la libertad de servirse un vasito de wisky de la reserva de Randalf.

- ¡¡Es Randalf!! - chillaron los niños Bobis. - ¡¡Raldaf!!¡¡Randalf!!

Randalf rió con ganas y sacó un cacharrito con jabón y se puso a hacer pompas.

- ¡¡Biieen!!! - exclamaron los niños.

- No es por nada, Cromo, pero aquí los críos están un poco apijotados¿eh?

- Es que no tenemos muchas cosas modernas en el pueblo. Con decirte que para ligar vamos a la berbena...

- Tenéis que montar una disco o algo así...esto no puede ser.

Y charlando de unas cosas y otras llegaron a casa de Bimbo.

- Randalf, viejo amigo, a mis brazos. - exclamó Bimbo sorprendido por sus visitantes.

- Hola, Bimbo, estás estupendo.

- Y tú también, a pesar de ese olor a vinillo peleón. Cuéntame cosas de la Tierra Batida, que está pasando fuera de la Barriada, pero pasa pasa, y ten cuidado con la cabeza, acabo de cambiar las lámparas tras tu última visita. Me gustaría conservarlas, valen un pastón. Ah, Cromo, ve al bar a por hierba, casi no queda, y dile a tu amigo Sam que deje de dormir en los rosales. La idea de contratarle era que los cartara, no que los machacara.

- Sí, tío Bimbo.

- Si es que se lo he dicho mil veces - comentó Randalf - que no haga eso, le digo siempre "Con seis copas es suficiente, Samanta Caty" Pero nunca me hace caso.