Parece que fue ayer; pero ya han pasado tres años. Tres años donde solo se ha conocido la felicidad y la inmensidad del significado del amor en todas sus facetas.

Un atardecer hermoso adorna las costas de Isla Palomares; Aidan y Grace; exploran sus alrededores bajo la amorosa custodia de sus padres; que los aman y lucen tan enamorados como la primera vez que se juraron amor eterno. Para los dos ver a sus pequeños hijos conocer el mundo es una gran bendición; a ambos se les ilumina el alma cuando sonríen, cuando dan cada paso, cuando ven la sorpresa en sus tiernas miradas al ver un ave o un barco en el horizonte.

Aidan es un niño hermoso que cada día que pasa se parece más a su padre; es curioso, inquieto y fuerte. Mientras que Grace posee los mismos bellos ojos verdes de su madre, es una niña dulce, que casi siempre sigue los pasos de su hermanito, acompañándolo a ver el mundo que los rodea, con cada pequeño paso.

Los orgullosos padres los observan jugar; y miran con orgullo el hogar que han levantado; pues lo que una vez fue ruinas; ahora es una mansión construida con amor y en memoria de los esfuerzos del pueblo gitano al hacer fortuna de manera limpia; sin mancharse nunca las manos de sangre inocente. Jack y Mirka tienen todo cuánto pueden desear; dos hijos hermosos, un hermoso hogar, gente que los respeta, que los quiere; pero sobretodo tienen una larga vida para amarse. Y es en esta hermosa tarde, cuando Mirka tiene una maravillosa noticia para el Capitán Sparrow.

-------------------"Tengo una noticia para usted Capitán Sparrow.

-------------------"¿Muero de ganas por saber de que se trata señora Sparrow?

Mirka toma la mano de Jack y la coloca sobre su plano vientre.

-------------------"Vamos a ser padres una vez más.

Jack se impresiona; no sabe que decir. Pero la alegría lo invade de inmediato, impulsándolo a abrazar fuertemente a su esposa. Mirka se siente feliz al ver la reacción tan positiva de su amado pirata.

--------------------"No hay duda que nuestras apasionadas noches de amor son productivas.

--------------------"Así es. Vamos a tener que tomar las cosas con calma en este viaje.

--------------------"No tenemos por qué viajar; podemos atrasarlo, las islas siempre van a estar ahí; y como sabes, cada minuto nace un tonto, así que tenemos tiempo de sobra para aprovechar. Además Gibbs y los muchachos necesitan vacaciones.

Mirka le sonríe dulcemente a su esposo; ambos dirigen sus miradas una vez más hacia sus pequeños retoños, que ahora juegan sentados en la arena. Jack voltea el rostro de su esposa para mirarla a los ojos.

----------------------"No pude estar en el nacimiento de nuestros gemelos; este no me lo pienso perder.

----------------------"Te amo Jack; mi amor por ti es tan inmenso que no se puede medir si quiera. Yo daría mi vida entera, por ti y por nuestros hijos.

----------------------"Tu vida me pertenece; y la mía es enteramente tuya.

----------------------"Por siempre.

Jack y Mirka se unen en un intenso y apasionado beso de amor. Jack se siente feliz ante la idea de que va a ser padre de nuevo; Mirka se siente la mujer más dichosa del mundo. Tiene a su lado todo lo que ama y necesita. El beso es interrumpido por las dulces risas de sus hijos, que los hacen separarse y correr hacia ellos para unirse a sus travesuras. Ahora ambos padres disfrutan de la belleza de jugar, reír y disfrutar de sus gemelitos.

Dalma, que ahora vive en la isla, observa a la feliz familia desde lejos. Livingstone también llega y se une a Dalma para admirar la hermosa escena.

-------------------"¡Que bendición!

-------------------"Ellos la merecen; lucharon mucho para llegar a donde están y tener lo que ahora poseen. Es una dicha verlos tan felices.

-------------------"Si, lo es.

Jack y Mirka se siguen divirtiendo de lo lindo jugando en la playa con sus hermosos retoños.

Pero no solo Jack y Mirka disfrutan de la bendición de ser padres. En Santa Lucía; una pequeña isla ubicada en la cadena de islotes cerca de las costas de Port Royal; Will y Zara han levantado su propio hogar, también frente al mar. La isla apenas está habitada, lo que le permite al jovial matrimonio vivir plenamente, pueden ir a donde quieran, pero con la seguridad de que se encuentran en tierra firme, en un hogar propio, estable, hermoso; con la bendición de dos hijos: Alex de dos años, y el pequeño Dylan de apenas un año. Will finalmente aceptó el trabajo que le ofreció el Comodoro Ludlow, con la única condición de que su taller fuera construido en Santa Lucía y no en Port Royal; pues por ningún motivo deseaba tener cerca la presencia de Elizabeth, que aunque ha pasado la mayor parte de estos tres años viajando, pasa los inviernos en las cálidas costas del Caribe, lo que hace inevitable su presencia.

Will y Zara se aman intensamente; y la presencia de sus hijos los llena de una gran alegría. Ambos viven una vida sencilla; honesta como sus corazones. Zara es una madre abnegada y una esposa entregada a su esposo en todos los aspectos. Will es un trabajador incansable, un padre ejemplar y un esposo amoroso. El hogar de Zara y Will está lleno de felicidad, prosperidad, y sobre todo de amor.

Y en lo que ha sido otra luna de miel interminable; en Barcelona, España; Ana María comparte con los gitanos de esas hermosas tierras en compañía de su amado Dorian, y del fruto de su amor; Marís, cuyo significado en la lengua gitana es "la que ama el mar"; ya que la hermosa niña de piel morena, ojos negros y dulce sonrisa, nació a bordo del Poseidón; suceso que obligó felizmente a Barbosa a convertirse en el padrino de la hermosa Marís.

Ana María y Dorian aman el mar y la libertad que ofrece; por lo que nunca se han apartado de él. Ellos no se han tomado vacaciones por largas temporadas; solo cuando desean que Marís comparta con su familia gitana, es cuando se mantienen lejos del mar. Es evidente la alegría que siente la pequeña Marís al escuchar los acordes de la música gitana que se toca en su honor y en el de sus padres.

Barbosa y su tripulación se encuentran entre los gitanos; disfrutando de la fiesta y de un merecido descanso después de un largo viaje. Héctor Barbosa se siente bien entre los gitanos, pero no puede evitar sentir melancolía. La música le recuerda a Alba, y también le hace extrañar más a Mirka y a sus nietos. Pero, es un pirata y el mar es su hogar; prefiere pensar que pronto estará de nuevo al lado de su familia; después de un descanso, dirigirá su curso hacia Isla Palomares, hacia su familia.

Kassandra; que no ha abandonado a la pareja desde que unieron sus vidas, se encuentra sentada bajo una de las carpas, leyendo sus cartas. Y para su sorpresa, de nuevo sale en la primera tirada la carta de la luna. Kassandra se estremece; porque al leer las cartas en nombre de Jack y de Mirka; sucede exactamente lo mismo. Al lanzar la siguiente carta; sale la estrella; Alekto, el lucero gitano que siempre brilla al sur de la luna llena.

"Tres años han pasado, Luna y Alekto siguen apareciendo juntos en mis cartas. Una leyenda milenaria que por amor creó desdicha, de la mano de un poder que de solo nombrarlo me hace estremecer. ¿Por qué aparecen juntos en el nombre de Jack y de Mirka, por qué no han dejado de revelarse en mis cartas?

La fiesta gitana continúa; aún cuando Kassandra se consume ante lo que sus cartas le revelan. Pero no solo ella presiente que una nueva amenaza se está desarrollando en el aire, en el cielo, en el mar y en tierra firme. Es una amenaza silenciosa, lenta, que no se revelará de inmediato como las anteriores. Dalma siente lo mismo, y al mirar al cielo nocturno en Isla Palomares lo comprueba. La hermosa luna llena cuenta con la compañía de Alekto, el lucero gitano brillando al sur; alineados como la historia que marca la leyenda; una leyenda que está atada a ese secreto que se mantiene oculto en lo más profundo de su alma, y que de saberse provocaría mucha decepción y desdicha. Kassandra y Dalma están separadas por el océano, pero están unidas por el mismo pensamiento, por el mismo temor.

El amor ha dado frutos; el mundo parece hermoso, pero hay asuntos pendientes. Hay almas perdidas penando en el mar, hay corazones lastimados en tierra firme por los errores pasados; existen heridas que no han sanado, eventos que no han tenido una conclusión definitiva. Pero sobre todo, hay una amenaza silenciosa como el ojo de un huracán, que poco a poco busca su camino para alzarse en el horizonte. Esto no ha terminado; solo es el comienzo de una nueva prueba que el destino ha de imponerle a los heroes que salvaron al mar y al mundo una vez. Una prueba que será muy distinta a cualquier cosa que hayan enfrentado antes; porque ahora tienen mucho que proteger. Los riesgos son más altos, pero de ninguna manera podrán negarse a correrlos, porque esta vez no será solamente la libertad lo que esté en juego; es la vida de lo que más se ama en el mundo, la motivación principal para enfrentar la nueva, amenaza silenciosa.

Este es el final de esta etapa; pero una nueva vendrá muy pronto. El amor será puesto a prueba, en los límites de un Paraíso Perdido.