Sakura le pegó una fuerte bofetada.

- Prefiero eso y no ser una secretaria desesperada por el dinero de mi jefe.

Diciendo esto, Sakura se dio media vuelta y regresó a su mesa. Haruka por otro lado no se quedaría con los brazos cruzados. Ya iba a ver la imbécil de Kinomoto, a ella nadie la llamaba secretaria desesperada.

Capitulo 15

"Doble Vida"

By Julieta Martinez (Juchiz)

Sakura regresó con toda la furia acumulada en su ser a su mesa. Tomó a su hija en brazos y termino de darle de comer.
Por otro lado, Haruka regresó llorando del baño y se sentó al lado de Syaoran.

- ¿Qué ocurrió? – Preguntó el ambarino. -¿Por qué lloras Haru?

- ¡Syaoran! – Exclamo entre falsos sollozos. – Fui al baño, como te había dicho, y estaba ocupado. Entonces espere…. Y cuando se abrió la puerta salió Sakura Kinomoto… y… fue horrible Syao. – Dijo cubriéndose la cara con las manos.

- ¿Por qué? ¿Qué pasó?

Le sonreí cordialmente, y pase a su lado, pero ella me tomó la muñeca y me dijo que era una secretaria que le abría rápidamente las piernas a mi jefe desesperada por su dinero, y que cualquier día, como ella tenía poder, mandaba a alguien para matarme…

- ¿Eso te dijo Sakura? – Preguntó Li no muy convencido.

- Si, no sabes, fue terrible…

- Descuida Haru, descuida… Kinomoto no te hará nada.

Una sonrisa perversa se asomó en los labios de Haruka mientras era cobijada entre los brazos de Syaoran.
Y llegó la primera tanda de baile, donde todos los invitados se levantaron y fueron a bailar. Inclusive Haruka bailaba muy animadamente junto a Tomoyo. Meiling en el grupo de Eriol. Y Syaoran, a decir verdad no tenía muchas ganas de bailar, pero Haruka lo llamó y no le quedo otra al ambarino que ir.
Pero sus ojos estaban clavados en otra persona, quien no se levantaba, estaba con la niña en brazos a lo lejos, sentada en su mesa. En ese momento, Kinomoto Fujikata se acercó a su hija y le sacó la beba de los brazos sentándose él en la mesa. Sakura se levantó, pero no fue para la pista de baile. Syaoran decidió seguirla, tenía un par de cosas que decirle a Sakura Kinomoto.
Sakura necesitaba tomar un poco de aire. Estaba muy agobiada, y eso que la fiesta era relativamente al aire libre, solo la parte de las mesas, y la pista, estaban dentro de una enorme carpa color blanco. Caminó por el inmenso parque de la mansión Daidougi y se sacó las sandalias para estar más cómoda y sentir la suavidad del pasto bajo sus pies. Que bien se sentía… tanto como la suavidad de la arena de las playas de las Bahamas.
En ese momento, alguien la toma fuertemente de la muñeca y la hace girarse bruscamente casi matándola del susto.

- ¿Quién te has creído Sakura Kinomoto para insultar así a mi prometida? – Preguntó Syaoran clavando sus gemas ambarinas en las lagunas esmeraldas de la joven.

- ¿Disculpa? – Preguntó intentando zafarse.

- Me lo ha contado todo.

- ¿Qué te ha contado? ¿Qué no me dejaba salir del baño y me insultó, e incluso me amenazó con que iba a matarme si me acercaba a ti?

- Que sínica… - Dijo Syaoran apretando los dientes y mirándola con odio. – No vengas a decirme que te dijo lo que en verdad tú le has dicho a ella.

- ¡¿Qué?! – Exclamó Sakura. - ¿Ella te ha metido ese verso?

- Te aclaro Kinomoto que le creo mucho más a ella que a ti. – Dijo Syaoran con desprecio. – Ella es una chica buena y noble, muy sensible, y tú eres solo una loca con piel de oveja, que se acuesta con cualquiera y tiene hijos con cualquiera.

- ¡Syaoran Li no te voy a permitir que…!

- ¿O acaso me lo vas a negar Sakurita? – Dijo con un tono melodramático. – Se que esa beba es tu hija, solo tu la tienes en tus brazos todo el tiempo, y ella busca constantemente tu compañía, estuve observando meticulosamente. – Dijo Syaoran.

- No entiendes nada… - Dijo Sakura mirando hacia arriba para que las lágrimas que se asomaban por sus ojos no salieran a flote.

- Entiendo mejor de lo que piensas. – Dijo Syaoran sin medir sus palabras. – No te acompañó el padre de la niña porque seguro que ni siquiera está contigo, ni tu debes saber quien es su padre, ni el padre debe saber que tiene una hija por el mundo.

Sakura no aguantó más y le plantó una bofetada en el rostro, una bofetada que tendría que haberle pegado hace mucho tiempo.

- No te voy a permitir que hables así de mi hija Syaoran Li.- Dijo Sakura con las lágrimas que corrían por su rostro. – Y ojala observaras un poco mas allá de solo lo que ves y midieras tus palabras antes de decirlas. – Dijo Sakura dándose la vuelta para salir lo más rápido posible de esa situación.

- ¡Siempre huyendo Sakura! ¡Siempre! – Gritó Syaoran mientras frustrado pateaba al suelo y echaba una maldición. - ¿Por qué siempre huyes Sakura?.. – Susurró al final dejándose invadir por la impotencia de no saber como entrar nuevamente dentro del corazón de esa chica.

Sakura regresó a su mesa intentando disimular el llanto. Buscó a su hija, pero estaba jugando con las damitas de honor de Tomoyo. Así que decidió ir en busca de su padre.

- Papá. – Dijo Sakura.

- Dime hija.

- Quiero irme, no aguanto mas… - Dijo rompiendo nuevamente en llanto. – Deja que Nadeshiko se quede jugando con los otros niños, pero déjame regresar a casa…

- Sakura… escucha, estás en el casamiento de tu prima, y mejor amiga, no puedes hacerle esto… por más que te duela ver a Li.

- Pero…

- Hija, tu dejaste ir al tren dos veces… atente a las consecuencias…

- Pero…

- ¿Te parece correcto defraudar a tu mejor amiga por culpa de Li?

- No...

- Entonces… has un último esfuerzo y quédate.

Sakura asintió y se sentó. Realmente no tenía ni ganas de vivir en ese momento, mucho menos de bailar.

Syaoran, por su parte, regresó también, y vio a la hija de Sakura jugando con los otros niños, quienes fueron llamados por sus respectivos padres y dejaron a la beba sola.
Miró a Sakura, vio que estaba teniendo una ardua charla con su padre. Y volvió a mirar a la beba… que ya no estaba en su sitio. Se levantó, pensando en la irresponsabilidad de Sakura al dejar de prestar atención a su hija, y decidió ir a buscar a la niña al parque ya que se debía haber escapado por la puerta de la carpa. ¿Y si le pasaba algo a la niña lejos de la custodia de su madre? Dios santo, por más que fuera la hija de Sakura y un desconocido de vaya a saber donde, no lo podía permitir.

Tomoyo, que bailaba radiante con su flamante vestido de novia, había notado la tensión entre sus dos invitados preferidos… así que decidió hacerle una seña al dj para que terminara con la música y regresaran todos a sus respectivos asientos para comer el plato principal.

Sakura levantó la cabeza para ver a su hija, pero no estaba… ¿Cómo? ¡Su pequeña no estaba! Se desesperó y se levantó a buscarla, quizás se había escondido en algún lugar.

Haruka, por su parte, se sentó y no encontró a Syaoran, cosa que le extrañó mucho porque tampoco lo había visto durante el baile. Buscó con la mirada a Kinomoto, y la vio buscando algo como loca, es decir, que Syaoran no estaba con Kinomoto, una buena señal.
Se levantó y fue hacia la mesa de Meiling, en donde justo Eriol y Tomoyo se habían detenido para hablar con la chica de cabellos negros.

- Disculpen. – Interrumpió con su irritante voz de fingida inocencia.

- ¿Si Haruka? – Preguntó Eriol con una sonrisa pintada en el rostro.

- ¿Han visto a Syaoran? – Preguntó. – Desde la tanda de baile que desapareció.

- Debe estar tomando un poco de aire y descansando de su sofocamiento Haru. – Dijo Meiling con voz melodramática.

- ¿Por qué me dices eso Mei? – Preguntó haciéndose la estúpida totalmente.

- Oigan… ¿Y Sakura? – Preguntó Meiling ignorando a Haruka.

- Su hija desapareció, la está buscando… - Dijo Tomoyo, quien miraba como Sakura iba hacia afuera, donde también estaba Syaoran ya que había visto como salió detrás de la niña.

- Bueno, no importa, los niños son traviesos, debe estar debajo de alguna mesa. – Dijo Haruka revoleando los ojos. – Ahora lo importante es encontrar a Syao…

- Y Syao es grande, no le va a pasar nada, no es un bebe. – Dijo Meiling con el mismo tono que había hablado Haruka.

- Pero…. ¡Quiero encontrarlo!

- Bueno, entonces vamos a buscarlo. – Dijo Tomoyo con una dulce sonrisa, la cual escondía una sonrisa perversa.

- ¿Qué dices Tommy? – Preguntó Meiling.

- Oh, vamos Mei, no creo que sea tan complicado encontrar a un hombre en un jardín… ¿Me acompañan?

Meiling y Eriol se miraron intrigados y se levantaron acompañando a Tomoyo y Haruka a buscar a Syaoran.

Mientras tanto, el castaño caminaba por el jardín buscando a la beba, que no podía ir muy lejos. Bordeó toda la carpa, y encontró una cabecita con pelo castaño asomada entre unos pastos algo largos. La niña estaba jugando con unas flores.

- Al fin te encontré piojito. – Dijo Syaoran alzando a la niña, quien le sonrió muy emocionada.

- Oye… eres muy bonita. – Dijo Syaoran. – Digna hija de tu madre eh…

La niña sonrió y mostró unos hoyuelos en los costados de los cachetes, tal cual como… él sonreía cuando era pequeño… es mas… si pusieran una foto de él de bebé y a la niña, tendrían una sonrisa casi iguales. Sus ojos… lamentablemente no eran del color de los ojos de su madre, pero eran de un color ambarino con destellos dorados… como sus ojos…
Pero no podía ser, porque se ser así, esa niña debía tener un año aproximadamente, por lo cual… Sakura debió de estar embarazada de 3 meses o 4 meses cuando viajó a Estados Unidos… por lo tanto, no podía ser.

- Nadeshiko…. Nadeshiko. – Llamaba Sakura mientras buscaba a su hija. – Nadeshiko.

- Aquí está tu hija. – Dijo una voz masculina saliendo del lado trasero de la carpa.

- Oh, gracias a dios. – Dijo Sakura, pero luego analizó la situación… ¡Syaoran Li estaba cargando a su hija! Oh por dios… y si, todos tenían razón, eran condenadamente iguales.

- Mph… ¿te pasa algo? – Preguntó Syaoran al ver la palidez de Sakura.

- N…no. – Tartamudeó la castaña. – M…muchas gracias por encontrarla.

- No es nada… es muy hermosa tu hija. – Dijo Syaoran. – Y muy simpática. – Dijo mientras la niña jugaba con su traje.

- Muchas gracias. – Dijo Sakura estirando los brazos para tomar a su hija, pero Nadeshiko estaba embobada con Syaoran.

- Oye pequeña… es mejor que vayas con tu madre. – Dijo dulcemente Syaoran haciendo que Sakura se conmueva… él lo debería saber…

- Mamá…. Papá. – Dijo la pequeña, que estaba comenzando a decir sus primeras palabras.

Sakura no aguantó más, era muy fuerte para ella todo eso.

- Tampoco es para que llores. – Dijo Syaoran. – Es lógico que comience a hablar, ya debe decir palabras sueltas al menos…

- Es que… ¿No te has dado cuenta? - Preguntó Sakura agachando la mirada.

- ¿Cuenta de que?

- ¡Demonios Syaoran! – Exclamó Sakura. – No me lo hagas más difícil…

- ¡Entonces habla de una buena vez! – Gritó Syaoran haciendo que la niña dejara de sonreír.

- Ella… ella…

- ¡Syao! – Gritó una voz femenina a una cierta distancia.

- Haru. – Susurró el chico mientras la chica corría hacia él y se le aferraba al cuello.

- Estaba muy preocupada Syao, ¿Qué?... ¿Por qué estás con Kinomoto aquí? ¿Por qué estás cargando a la beba de Kinomoto?

- Yo… como la niña se escapó vine a buscarla, y ahora estoy esperando a que Kinomoto me de una explicación.

- Yo… mph… olvídalo. – Dijo Sakura

- ¡Demonios Sakura! – gritó Syaoran olvidándose de que Haruka estaba junto a él. - ¡¿Qué mierda tienes para decirme?!

- ¡Nada que te pueda interesar a esta altura de tu vida! – Gritó Sakura. – Ahora dame a la niña.

- ¡Dímelo!

- ¡No quiero interferir en tu vida! – Gritó Sakura provocando q la niña se pusiera seria. – Estás comprometido, tienes otra vida… - Dijo Sakura.

- ¡Por todos los cielos Sakura! – Gritó Syaoran. - ¡Ni que fuera algo que cambiara radicalmente mi vida!

- ¡Que Nadeshiko es tu hija! – Gritó Sakura con toda la fuerza de sus pulmones.

Tomoyo, Eriol y Meiling, que llegaron detrás de Haruka sonrieron de felicidad, al fin Sakura se lo había dicho, ya no había más secretos.
Haruka se quedó pasmada como una roca.

- La niña es tu hija Syaoran… -Dijo Sakura.

- ¿Cómo dices? – Preguntó el ambarino, quien sentía que sus piernas le iban a fallar en cualquier momento.

- Es tu hija…

- Pero… ¿Cómo…? Entonces… tú…

- Yo me fui embarazada. – Dijo Sakura. – Fue aquella vez… yo… me enteré de lo de mi embarazo cuando pasó lo del accidente a la salida de la disco.

- Pero… ¿Por qué? ¿Por qué diablos no me dijiste nada? ¿Por qué viajaste a Nueva York?

- Porque… no quería que te enteraras, y estaba demasiado ofendida contigo por lo que me habías dicho… y… yo había decidido rehacer mi vida junto a Syaoran Li, por eso te pedí que nos viéramos aquel medio día en el restaurante… pero al ver que eras tú, salí corriendo lo más rápido que pude… y solo pensé en ir a otro país para alejarme lo mas posible de ti…

- Pero… cuando fui a buscarte al aeropuerto…

- Cuando fuiste al aeropuerto yo pensé en regresar junto a ti, no quería irme, yo te amaba Syaoran… pero recordé que no querías un hijo, que iba a ser un golpe para ti entonces… decidí dejarte hacer tu vida, y aunque me doliera, arreglármelas yo sola sin arruinarte… - Dijo Sakura agachando la cabeza.

- Sakura…. Pero…. Yo fui a buscarte a New York.

- Si, pero no sabías que estaba embarazada, tenía miedo de que si te enteraras decidieras estar conmigo por obligación u otra cosa… además de que recién me había enterado de que eras Syaoran Li y no Syaoran Kiho.

- Pero… ¿Por qué…

- El día que fuiste a buscarme al departamento… te eché porque no quería que te enteraras. Mi embarazo se notaba y no quería que te enteraras que estaba embarazada.

- Sakura… hubiera dado mi vida por enterarme en ese momento que estabas embarazada. – Dijo Syaoran acercándose a la castaña. – Lo que dije en las Bahamas, lo dije porque estaba histérico pensando en que habíamos tenido relaciones sin protección, que no te cuide como debería y tuve miedo… pero si un embarazo ocurría… me hubiera puesto feliz… a pesar de lo que dije.

- Pero…

- Soportaste el embarazo tu sola, sin nadie que te acompañe… fuiste muy valiente Sakura…

- Syaoran…

- Debiste habérmelo dicho, debiste decirme que estabas embarazada, todo hubiera sido más sencillo y nos hubiéramos ahorrado tanto sufrimiento…

- Discúlpame… -Susurró la castaña.

- Discúlpame tú a mí por haber reaccionado de esa forma…

- ¡Oigan! – Gritó una voz interrumpiendo la conversación. - ¿Ustedes se piensan que yo estoy pintada aquí o que? – Preguntó Haruka perdiendo la paciencia. – No me interesa como fue su relación "amorosa", ahora yo estoy con Syaoran y tú y tu maldita beba son parte de su pasado…

- Lo se Haruka, tenía que aclarar las cosas, pero eso no significa que me interponga entre tú y él… pero no podía negarle toda la vida que tenía una hija.

- Mejor así, porque yo soy la prometida de Syaoran Li ahora. – Dijo Sakura. – Y espero que ahora no le exijas nada, ni un peso para el bebé ni nada. –Dijo la chica haciendo que Sakura largara una risotada.

- ¿Y tú crees que yo necesito andar rogándole dinero a alguien? – Preguntó Sakura con desprecio. – Soy la heredera de las empresas Kinomoto, no necesito que nadie me esté dando dinero…

- Y además, ni hace falta que ella lo pidiera. –Dijo Syaoran mirando fijamente a los ojos verdes de Sakura – Si bien no necesita que la ayude económicamente, pienso hacer presencia como padre y darle mi apellido a Nadeshiko.

- Syaoran, no hace falta yo…

Yo quiero hacerlo Sakura. – Dijo Syaoran mirando con ternura a su hija.

- ¡Pero Syao! – Exclamó enfadada Haruka.

- Pero nada, esa es mi última palabra.

Todos regresaron a sus respectivos asientos. Ahora llegaba el momento en el que el novio daría públicamente las palabras de agradecimiento, seguido por el padre de Tomoyo y Sonomi, quienes se emocionaron. Sakura también dijo unas palabras y alzó su copa con dirección a Syaoran, quien le sonrió sutilmente.
Haruka se dio cuenta de ese detalle y se levantó junto con su copa y la golpeó con una cuchara.

- Yo también quisiera decir unas palabras… - Dijo atrayendo la atención de todos los invitados. – Aprovechando el casamiento de nuestros queridos amigos Tomoyo y Eriol, veo oportuno anunciar mi casamiento con Syaoran Li. – Dijo la chica sonriéndole. – Por esa misma razón y dado que somos muy amigos de los recién casados, he mandado a hacer mis anillos en el mismo lugar, y el mismo modelo que ellos. Syao… te amo.

Syaoran la miró atónito mientras ella le sonreía con una sonrisa desquiciada, no era de ella. Tomoyo parpadeó varias veces sin entender nada, y Eriol entendió que estaba haciendo Haruka con los anillos el día anterior. Meiling tenía ganas de levantarse y asesinar a Haruka mientras que Sakura miró hacia otro lado intentando mostrar indiferencia ante las palabras de Haruka. Algunos de los invitados aplaudieron. Otros quedaron en total silencio. Realmente esa chica era una desubicada por esas palabras enfrente de todo el mundo.
Pero apenas Haruka brindó, Syaoran se puso de pié y atrajo la atención de todos los invitados.

- Creo que he dejado pasar demasiado tiempo, y he dejado avanzar mucho las cosas. – Dijo Syaoran haciendo una leve pausa para luego proseguir. – Te pido mil disculpas Haruka… pero… no voy a casarme contigo. – Dijo Syaoran mirando fijamente a una castaña que se encontraba distraída y al escuchar esa última frase lo miro sorprendida, acompañado de unos cuantos murmullos que llenaron el salón. – Yo… deje escapar a una maravillosa mujer dos veces, y no pienso volver a dejarla escapar, y esa mujer es la madre de mi hija Nadeshiko, nada mas ni nada menos que Sakura Kinomoto.

Un murmullo general recorrió todo el salón y miles de ojos se clavaron en una atolondrada Sakura que todavía no entendía nada de lo que estaba ocurriendo.

- Te pido mis más sinceras disculpas Haruka, pero… no puedo atarme el resto de mi vida contigo teniendo una familia con Sakura, una familia de la cual yo puedo ser parte. Y tú te opones rotundamente a mi hija, lo noté hoy. Y yo realmente una relación así no quiero.

- No puedes estar haciéndome esto Syaoran Li. – Dijo Haruka poniéndose de pie.

- Lo siento. – Dijo Syaoran sin quitarle los ojos de encima a Sakura. – Pero fue un error el haber dejado ir a Sakura, y recién ahora me doy cuenta.

- ¡Eres un imbécil! – Gritó saliendo del salón.

- Sakura…. Perdóname por todo este tiempo, perdóname por haberte echo sufrir, por obligarte a soportar cosas que no deberías haber soportado tu sola. – Dijo Syaoran olvidándose por completo de Haruka. – Perdóname Sakura…

Sakura lo miró unos segundos en silencio y sonrió suavemente acercándose a la mesa del ambarino.

- No tengo nada que perdonarte Syaoran. – Dijo Sakura. – Este momento estuve esperándolo desde que te conocí.

- Sakura…

- Te amo Syaoran.

- Yo también te amo mi Sakura…

Terminando con esa frase, Syaoran acercó su boca a la de Sakura y se unieron en un profundo beso acompañado por los aplausos y suspiros de muchos invitados.

- ¡Al fin! – Gritó Tomoyo llena de felicidad.

- Te felicito amigo. – Dijo Eriol. – La mejor elección que pudiste haber echo en toda tu vida.

- Gracias amigo. – Dijo Syaoran abrazando a Eriol.

- ¡Ay que emoción! – Gritó Meiling – El próximo que se casa es mi primito.

La fiesta finalizó de lo más bien. Tomoyo arrojó el ramo, y adivinen quien lo agarró… Si, adivinaron, lo agarró Sakura.
Tomoyo partió junto con Eriol esa misma noche en avión hacia París donde tendrían su luna de miel y regresarían en un mes.
Ahora por fin, Sakura, Syaoran y Nadeshiko, formarían una familia unida y fuerte que no se separaría, como decía el sacerdote, por el resto de sus días, pero Sakura muy sabiamente le agregaba, y por el resto de la eternidad.

FIN

THE END

THE FINE

Epilogo

El avión aterrizó en tiempo y forma en el aeropuerto de las islas Bahamas. Una mujer de cabello castaño corto, sus ojos cubiertos por unos grandes anteojos de sol, que vestía una pollera blanca por las rodillas y una blusa del mismo color bajó los escalones del avión privado y pisó por fin tierra después de extenuantes horas de viaje en avión.
Detrás de ella, bajó agarrada de la mano de su madre una niña de cabellos marrones y ojos ámbares con un sombrerito amarillo y un vestidito del mismo color.

- Bien, ya llegamos. – Dijo Sakura a su hija.

- ¿Y papá? – Preguntó la niña mirando hacia todos lados.

- Papá está en la nueva casa que compramos que ahora vas a conocer.

- ¿Con el mar? – Preguntó la niña haciendo que su madre sonriera.

- Si mi amor, está cerca del mar, y por fin vas a conocerlo.

Ambas mujeres subieron escoltadas por el chofer hacia un automóvil que las llevó por las calles rústicas del lugar.
Mientras tanto, un hombre de cabellos castaños y piel tostada se encargaba de que su casa estuviera en perfecto orden para la llegada de las mujeres más importantes de su vida. Vestía un pantalón de jean y una remera verde.
En ese momento, el timbre suena y él baja a abrir.

- ¡Hola papá! – Dijo una vocecita proveniente de la pequeña Nadeshiko, quien se colgó del cuello de su padre apenas abrió la puerta.

- ¡Mi princesa! – Exclamó con una sonrisa mientras la alzaba en sus hombros.

- Hola mi amor. – Dijo Sakura dándole un beso en los labios.

- Hola hermosa. – Dijo Syaoran respondiendo al beso de su mujer, que hacía dos días que no la veía.

- ¡Es hermosa la casa! – Dijo al ver la casa que su marido había comprado en la costa, en la misma costa donde ellos se conocieron.

- Ve a tu cuarto, está arriba. – Dijo Syaoran con una sonrisa. – Verás los juguetes que tienes.

- Pero yo quiero ir al mar. – Se quejó la pequeña Nadeshiko.

- Luego iremos al mar princesa. – Dijo Sakura con una sonrisa.

- Mph… bueno. – Gruñó la niña mientras iba caminando como un pingüino hacia su nueva habitación.

Sakura miró dulcemente a Syaoran y lo abrazó efusivamente.

- Te extrañé.

- Yo también mi amor. – Dijo el castaño acariciando el cabello de su esposa. – Pero no me digas que no te gusto la sorpresa.

- ¡Me encantó!

- Entonces valió la pena. – Dijo el castaño besando a Sakura en los labios.

Habían pasado 4 años desde el casamiento de Eriol y Tomoyo, ahora ellos llevaban una hermosa vida de casados viviendo en un lujoso departamento de Tokio, y eran padres de un niño de tres años, y Tomoyo estaba embarazada de seis meses.
Un año después del casamiento de estos primeros, Sakura y Syaoran decidieron casarse, y obviamente, formar una hermosa familia. Fujikata disfrutaba abiertamente de su nieta y ya no le exigía tanto a Sakura como antes.
Por otro lado, sin saber la razón, Nadeshiko se sentía muy atraída por el mar, sin conocerlo. Por esa razón, sus padres decidieron comprar una casa hermosa en las Bahamas, el lugar donde todo había comenzado 6 años atrás.

- Te amo Syao. –Dijo Sakura sobre los labios de su esposo.

- Yo también te amo Sakura. – Dijo Syaoran besándola con voracidad.

- Syao… ¿por casualidad sabes algo de Haruka? – Preguntó Sakura.

- ¿Por qué me haces una pregunta sobre ella justo en este momento Sakura Kinomoto? – Dijo Syaoran fingiendo estar enojado.

- Lo siento, es que…

- Lo se Sak, no te preocupes, por lo que oí, ella esta casada con un empresario multimillonario, así que no nos molestará más… al menos por un largo tiempo. – Dijo el castaño sonriendo.

- Pobre hombre…

- Si, la verdad lo compadezco.

Ambos sonrieron. Syaoran le mostró toda la casa a Sakura, quien estaba fascinada con todo, era la casa que siempre había soñado tener con su hermosa familia.

- ¡Papá! – Exclamó una fina voz – Quiero ir al mar…

- De acuerdo mi princesita, ahora vamos a ir al mar.

La pequeña Nadeshiko sonrió conforme y se puso su traje de baño junto todo su kit de palas, baldes, y moldes para jugar en la arena.

- ¿Vienes? – Preguntó Syaoran a Sakura.

- En un ratito voy. – Contestó la castaña. – Terminaré de ordenar las cosas de Nadeshiko y mías y voy.

- De acuerdo… pero no tardes. – Dijo Syaoran besando en los labios a su esposa.

- Te prometo que no tardo. –Respondió Sakura devolviéndole el beso.

Syaoran cargó a Nadeshiko en sus hombros y salio corriendo hacia la playa mientras la niña estallaba en risas.
Sakura sonrió. No podía pedir nada más. Estaba en una hermosa casa en la playa con una hermosa familia.
Subió a la habitación de Nadeshiko y desempacó las valijas de la niña mientras ordenaba la ropa en el placard. Luego fue a su habitación e hizo lo mismo con su ropa. Miró por la ventana de la hermosa habitación y vio la arena fina y blanca y el mar azulino, y a lo lejos, se veía a su marido junto con su hija jugando en el mar… y pensar que un tiempo atrás pensó que eso nunca iba a poder ocurrir.
Se puso su bikini blanca debajo de un vestido de playa del mismo color, un sombrero de paja, unos anteojos de sol, y bajo hacia la playa junto a su familia, pero en el momento que cerraba la puerta sintió un fuerte mareo.

- Mierda… - Susurró

- ¡Mamá! – Gritó Nadeshiko corriendo hacia ella sonriendo con gotitas cayendo de su pelo. - ¿Por qué tardaste tanto?

- Tenía que ordenar algunas cosas mi cielo.

- Bueno, vamos al mar, ¿si?

- Ve tu pequeña, con tu padre, yo… me quedaré en la sombra.

- ¡Mama! Dale, ven.

- Ahora no Nadeshiko, luego…

- Mph… está bien.

Nadeshiko regresó corriendo junto a su padre y se metieron nuevamente al mar mientras Sakura sacaba de su bolso una lona y se recostaba en ella. ¿Qué había sido ese mareo? Realmente hacían unos días que no se venía sintiendo muy bien, pero nunca había tenido un mareo tan fuerte… bueno, lo mejor sería esperar a que regresara a Tokio y hacerse unos estudios.
Unos minutos después. Syaoran y Nadeshiko salieron del mar y se juntaron con Sakura, quien les sonrió, pero Syaoran no estaba muy convencido, algo le estaba pasando a su mujer.

- ¿Ocurre algo amor?

- No Syao, no ocurre nada…

- Mph…de acuerdo. – Dijo no muy convencido. - ¿Vamos a comer?

- Claro… -Dijeron al unísono madre e hija.

Regresaron a la casa y se cambiaron. Nadeshiko estaba en su habitación mirando tele mientras Syaoran se bañaba y Sakura se cambiaba.
La hermosa mujer de ojos verdes terminó de ponerse el vestido rosa pálido hasta las rodillas, con vuelo y atado al cuello, y las sandalias blancas. Se miró al espejo y se colocó dos aros blancos. Tomó una cartera del mismo color y colocó su billetera, las llaves y su documento junto al de Nadeshiko.
En ese momento salió Syaoran con una toalla blanca a la cintura y el pelo rebelde mojado al igual que su torso.

- Que hermosa que estás Sakura… - Dijo el hombre mirando a su esposa.

- Gracias amor. – Dijo la joven sonriente. – ¿Y tu irás así?

- Mph… no se, ¿tú que dices?

- Que si sales así mas de una de devorará con los ojos y eso si que no estoy dispuesta a permitírtelo Syaoran Li.

- Oh, pero que mujer tan posesiva la mía….

- Como no tienes idea. – Dijo sonriendo mientras su marido le tomaba de la cintura.

- Bueno señora Li, si usted es posesiva, su marido también tiene derecho a ser posesivo con su mujer.

- En ningún momento dije que no podía serlo señor Li.

En ese momento, un carraspeo se escucha desde la puerta.

- Si siguen así vamos a ir a desayunar en lugar de cenar. – Dijo Nadeshiko apoyada contra uno de los bordes del marco de la puerta.

Sakura se sonrojó levemente y sonrio a su hija.

- Ya vamos Nadeshiko.

La niña sonrió y se retiró de la habitación saltando dejando a sus padres callados de la impresión.

- Esa niña… es muy rapidita para su edad. – Dijo Syaoran.

- Es común Syao. – Dijo Sakura.

- No, no es común.

- Si lo es…

Syaoran se terminó de vestir y los tres subieron al auto hacia un restaurante del centro, muy bonito, iluminados por unas cuantas velas.

- ¡Que lindo! – Exclamó Nadeshiko.

- Me alegro que te guste princesa. – Dijo Syaoran con una sonrisa.

Sakura sonrió y entró junto a su familia al restaurante, donde se sentaron en una mesa y un mozo les trajo la carta para que elijan.

- Quiero pollo al escabeche ma. – Dijo Nadeshiko mirando pensativa la lista de menús

- Nadeshiko, no te va a gustar, ¿Por qué no pides algo mas clásico como milanesas con papa fritas? Que sabes que te va a gustar.

- Porque yo quiero pollo al escabeche madre. – Dijo la niña mirando de forma inquisitiva a su mama.

- Déjala Sakura. – Dijo Syaoran con una sonrisa de lado mientras sus ojos seguían clavados en el menú. - ¿Tu que vas a comer?

- Am… creo que un filete de merluza con guarnición de puré mixto estaría bien.

- Bueno, yo pediré pejerrey al bermejo, se ve interesante. – Dijo Syaoran.

- ¿Qué es un pejerrey papá? – Preguntó la niña mientras jugaba con unas servilletas.

- Es un pez Nadeshiko. – Dijo Sakura sonriendo.

- Ah… ¿Y que es un bermejo? – Preguntó nuevamente, pero esta vez el mozo la interrumpió.

- ¿Qué van a ordenar? – Preguntó el hombre.

Syaoran pidió lo que su hija y su esposa habían elegido unos minutos antes y el mozo se retiró.
Empezaron a hablar de cosas y cosas y más cosas y ni cuenta se dieron de los 20 minutos que pasaron, hasta que el mozo volvió a aparecer con las bandejas de comida en sus manos.

- El Pollo para la señorita, el filete para la señora, y el pejerrey para el señor.

- Muchas gracias.- Respondieron los tres a unísono.

- ¡¿Qué es esto?! – Exclamó la pequeña Nadeshiko.

- Lo que pediste corazón. – Dijo Sakura con una sonrisa arrogante.

- ¡No me gusta! Tiene ajo. – Dijo la pequeña juntando sus deditos.

- ¡Te dije que no te gustaría! - Exclamó Sakura.

- Pero no me dijiste que tenía ajo ¬¬ - Dijo Nadeshiko.

- Bueno, bueno princesa, no discutas con tu madre, podemos pedir una milanesa, o unas papas fritas, no te preocupes. – Dijo Syaoran sonriente, pero Sakura lo fulminó con la mirada y antes de que la niña pudiera decir ¡bueno! Sakura abrió la boca.

- No Syaoran, ahora la señorita comerá lo que pidió.

- Pero mama…

- Nada de peros Nadeshiko, debes aprender a que si te digo algo es porque se como será después, ¿me entiendes?

- Si mamá…

Syaoran miro seriamente a Sakura y comenzó a comer su comida, Nadeshiko hizo lo mismo, con una terrible cara de asco, y Sakura comió lo suyo.
Después del quinto bocado, la jovencita Li no podía mas y estaba a punto de ponerse llorar, pero había sacado la terquedad de su padre y no pidió que le dejaran no comer. Se esforzó hasta el décimo bocado, donde Sakura le quitó el plato.

- Ya es suficiente Nadeshiko, ten, come mi comida que te gustará. – Dijo la joven mujer, que al sacarle el plato a su hija y oler el pollo al escabeche sintió que el estómago se le revolvía.

- ¡Gracias mamá! – Exclamó la niña con una sonrisa radiante.

- Espero que hayas aprendido. – Dijo Sakura.

- Si, si, si.

Y así transcurrió la cena, hasta que terminaron y Nadeshiko comió un helado de dos metros de alto.
Regresaron al auto, Nadeshiko saltando como una langosta se metió en el asiento trasero, mientras que Sakura subía al asiento del acompañante. Pero en el momento que abrió la puerta del automóvil, Sakura sintió un fuerte mareo y retrocedió chocándose con el cuerpo de su esposo.

- ¿Qué ocurre Sak? – Preguntó el hombre preocupado.

- No se, creo que algo me cayo mal. – Mintió la castaña. – No debe ser nada grave.

- Pero…

- Vamos Syaoran, regresemos a casa.

Y así volvieron a la casa Li, pero Syaoran notaba a su esposa algo distraída, pensante, como en otro mundo. Algo le estaba pasando a su Sakura.
Acostaron a la pequeña Nadeshiko y Syaoran esperaba a su esposa acostado en la cama con unos simples boxers.
Sakura, que ya vestía su pijama, se acostó al lado de su esposo y se cubrió con las mantas.

- ¿Tienes frío? – Preguntó Syaoran mientras dejaba el libro que estaba leyendo en su mesita de luz.

- Un poco. Mas que nada estoy cansada.

- ¿Qué te ocurre Saku? – Preguntó el ambarino tomando una de las manos de su esposa.

- Nada, ¿por?

- Desde hoy en la playa te noto distinta, como si te hubiera pasado algo… ¿Hay algo que te preocupe?

Sakura lo miró con los ojos esmeraldas abiertos de par en par y los clavó en los ojos ambarinos de él, que la miraban con una dulzura que solo Syaoran podía tener.

- Syaoran… - Dijo Sakura agachando la mirada – Yo… … … yo… … … … … estoy teniendo frecuentas mareos. No se que me ocurre, tengo dolores de cabeza, mareos fuertes.

- Sak… ¿Quieres volver a Tokio q hacerte unos estudios?

- ¡No! – Gritó la joven de ojos esmeraldas. – No me perdonaría arruinarle las vacaciones a Nadeshiko y a ti solo porque no me siento mal.

- Sakura, tu salud es más importante para tu hija y para mí que unas simples vacaciones que podemos hacer cuando queramos. Además tenemos la casa aquí, así que ni en la estadía hay que pensar amor.

- Si pero… Nadeshiko…

- Nadeshiko comprenderá… mañana a la mañana se lo diremos y a la tarde partimos para Tokio, ¿Qué te parece?

- No estoy de acuerdo Syao, porque…

- ¡Nada más para decir! Mañana regresamos a Tokio.

Al día siguiente, Syaoran le explicó el porque había que regresar tan pronto a Tokio. La pequeña se entristeció, pero al saber que su madre no se encontraba bien, aceptó. Además su padre le explicó que podían volver cuando ella quisiera.
Esa mañana hasta las tres de la tarde, la pequeña estuvo todo el día en la playa, junto a su padre mientras su madre tomaba algo de sol.
A la tarde, los tres fueron al aeropuerto y tomaron el primer vuelo hacia Tokio.

Entraron al departamento donde vivían y Nadeshiko fue corriendo directamente a su habitación a saludar a sus muñecas mientras Sakura llamaba a su padre para avisarle que habían regresado y Syaoran preparaba algo para cenar.
A la mañana siguiente, Syaoran decidió visitar las empresas de su familia junto a Nadeshiko y luego visitar a Fujikata, mientras tanto, Sakura fue al hospital para hacerse revisar por su medico.

- No se que ocurre doc – Dijo Sakura. – Últimamente tengo frecuentes mareos, dolores fuertes de cabeza, nauseas, cambios drásticos en el humor y…

El doctor le sonrió y le indicó que se sentara en la camilla. Así lo hizo Sakura, y el doctor comenzó a palparle la panza, verle los ojos, la boca.

- Usted no tiene problema alguno Señora Li. – Dijo el doctor.

- Pero… no me vengo sintiendo bien y…

- Mire, el problema que usted tiene es que está embarazada. – Dijo el doctor sonriente.

- Em…barazada

- Exacto. Usted está embarazada, la felicito.

- ¡Embarazada! ¡Gracias! – Exclamó Sakura sonriente.

- De todas maneras le doy la receta para que venga en la semana y se haga un análisis de sangre completo y una ecografía, ¿de acuerdo?

Sakura asintió y salió feliz del consultorio. No le diría nada a su esposo hasta no hacerse los estudios y estar 100 segura.
A la noche regresó a su casa y se encontró con Syaoran y su hija mirando televisión en el linvig.

- Hola. – Saludó la castaña.

Syaoran se levantó del sillón y fue hacia su esposa.

- ¿Qué te dijo el médico?

- Que es causa del estrés. – Dijo la castaña sonriente.

Una semana después…

- La felicito señora Li. – Dijo el doctor mientras le pasaba un aparatito con gel por la panza. – Usted está esperando mellizos.

- ¡Mellizos!

- Exacto, todavía no se sabe el sexo, pero dentro de poco, cuando el embarazo avance, lo sabremos.

Sakura regresó con las imágenes de la ecografía a su casa y abrazó efusivamente a Syaoran dando vueltas, muy feliz.

- ¿Qué ocurre corazón? – Pregunto Syaoran extrañado por la actitud de su esposa.

- Tengo una noticia que darte amor.

- Por lo que veo es buena.

- Muy buena.

- A ver…. Dime.

- Cierra los ojos. – Pidió Sakura mientras sacaba las imágenes de la ecografía. – Ahora ábrelos.

- Pero que es… ¿una ecografía?

- Si Syaoran… ¿los ves? Son tus hijos.

Syaoran enmudeció.

- Mis… hijos… Sakura tu estás…

- ¡Estoy embarazada de nuevo Syaoran!

El castaño sonrió y la abrazo fuertemente dando vueltas por el aire.

- Te amo.

- Yo también te amo Syao… ah… y son mellizos.

- Es decir… ¿que tendré dos hermanitos en lugar de uno? – Preguntó una vocecita desde la puerta.

- Así es. – Dijeron ambos adultos al darse cuenta de la presencia de la niña en el cuarto.

Nadeshiko sonrió y fue a abrazar a su mamá.

- Gracias mami.

Sakura sonrió y besó a su esposo. Estaban agrandando la familia, una familia que al principio nunca pensaron que podría ser, una familia que por culpa de la terquedad de ambos estuvo a punto de nunca ser.

FIN

Ayyyy infintos perdones por la tardaza u.u se que me van a odiar, pero bueno :p mejor tarde que nunca no? ... ... ... aayyy tarde tanto q seguramente mucha gente dejo de entrar a esta pagina y nunca leyeron el final TT porqueeeeeee?

disculpen disculpen disculpen snif...

Bueno, despues de mis repetidas disculpas, quería agradecerles por todo el apoyo que me dieron durante esta historia que fue una de la mas leídas :p llegando en el capitulo 14 a 184 reviews D y ahora espero con el último que me den su opinión sobre el final de la historia como lo hicieron en el transcurso de ella, porque la verdad... los finales no son mi fuerte ¬¬

Bueno, una de las razones por las cuales no actualice este final, no fue solo por la falta de inspiracion ni de ganas ni nada por el estilo, simplemente me fui de viaje a Londres y recien volvi la semana pasada, por lo cual me tuve que poner al día con esto de los fanfics :p así que esperen dentro de estos días un nuevo capítulo de "Eres tu mi realidad"... Ah por sierto, les adelanto algo, Sakura y Syaoran se van a pelear grosamente y ella va a volver a las drogas... nada mas :o los dejo con las ganas ( a los que lo leen) y a los que no... bueno, les dejo el bichito picando para que la lean jijijiji.

Bueno, nuevamente gracias por el apoyo incondicional, por aguantar los retrasos en publicar los capítulos, pero finalmente llegamos al final de "Doble vida" y pasa a ser mi tercera historia finalizada.

Espero que comenten el final de la historia, de verdad necesito saber su mas sincera opinion.

Un beso enorme a todos

y hasta la proxima :) (L)

Juchiz -- Julieta Martinez

PD: me enteré que hay otra juchiz en el mundo ¬¬

jajajaj

besoooos.