Disclaimer: ojalá Potty fuera mío. Pero no.

Asesinato en el Ministerio

1-La escena del crimen

-Esto te va a encantar.

La Inspectora Aurora Hermione Jane Granger, más conocida como Granger, alzó la vista de su ejemplar del profeta, dejó su brazo a mitad de camino entre la taza de café y sus labios y miró al agente uniformado con una túnica corta y azul que estaba frente a ella.

-¿Algún otro caso de exhibicionismo, Malfoy? –alzó una ceja, irónica -¿O es que has conseguido acabar el crucigrama y vienes a que te dé una galletita?

-Ja, ja –el otro hizo una mueca fúnebre –Supongo que tu ironía tiene que ver con todas esas horas que pasas sola, y a que este fin de semana tampoco has ligado¿verdad?

Hermione dio un sorbo a su café, bien cargado, y dejó la taza en la mesa.

-¿Tanto le interesa mi vida sexual, Agente?

Malfoy hizo una mueca.

-Antes preferiría criar escregutos de cola explosiva.

Hermione reprimió una risita.

-Lo imaginaba. ¿Vas a contarme lo que sea que tengas que contarme, o vamos a seguir diciendo idioteces toda la noche?

-Pensaba decir un par de idioteces más, irme a casa antes de hora y ver la tele, pero creo que cuando te cuente lo que tengo que contarte, mi noche se irá al garete.

-Si es interesante, no lo dudes. ¿Robo, pérdida, secuestro, allanamiento, uso indebido de la magia...? –enumeró ella mientras lo miraba con interés. Malfoy sonrió, levemente, y ladeó la cabeza, haciendo que su rubio cabello cayese a un lado.

-Mejor –el agente hizo una pausa teatral –Asesinato.

Hermione dejó el periódico sobre la mesa, repentinamente interesada. Los casos de asesinato eran mucho más difíciles de resolver, y normalmente tenía que ponerse a ello con toda su astucia y utilizar todo su cerebro para resolver el caso. Y eso le encantaba.

-¿Asesinato muggle o mágico?

Malfoy se inclinó ligeramente sobre la mesa, y su sonrisa de cazador se acercó a su superior.

-Nada más y nada menos que un Avada Kedavra, inspectora.

Hermione se puso en pie como impulsada por un resorte.

-¡Por Merlín y los Cuatro Fundadores! –masculló en voz baja, visiblemente emocionada, al tiempo que cogía su abrigo y un donut y caminaba hacia fuera del edificio -¡Hace casi cinco años que nadie comete un Avada Kedavra¡Desde que...! –dejó la frase a medias, y su compañero, que la seguía con rápidos movimientos, acabó la frase sin dejar de sonreír de aquella forma.

-Desde que Potty se cargó al malo, exacto.

Ambos se miraron: ella con una mezcla de curiosidad y excitación profesional, y él con su sonrisa de medio lado. Habían llegado al exterior del cuartel de los Aurores para poder desaparecerse (era imposible desaparecerse dentro, por seguridad) y el vapor frío de la noche salía de sus bocas con cada palabra que decían.

-Este podría ser el caso más importante de mi carrera –dijo ella con tono soñador.

-Este podría ser el caso por el que me ascendieran a Detective –dijo Malfoy –y aún no te lo he contado todo.

Hermione lo miró, ávida de detalles. El joven no se hizo de rogar.

-La asesinada es ni más ni menos que... –imitó el redoble de unos tambores- Dolores Jane Umbridge.

Hermione dejó escapar un "Oh" de sorpresa.

-Y su cadáver, frío y sin vida, fue encontrado... en el Ministerio de Magia. En el despacho del ayudante del Ministro.

El silbido de admiración de Hermione dejó un rastro de humo en el aire.

-Así que se han cargado a esa bruja de Umbridge en el despacho de Percy Weasley. Interesante, si señor. Y, supongo que, somos los primeros en saberlo ¿verdad? Es decir, si apareciésemos ahora mismo en la escena del crimen nos quedaríamos con el caso.

-Supone usted correctamente, Inspectora.

Hermione sonrió, y lo hizo de una forma casi retorcida, profesional. Miró al agente que la observaba expectante.

-De acuerdo Malfoy, recoge todos tus cacharritos para jugar. Vamos a una escena del crimen.

OoO

-Dsiculpe, señora, pero no puede usted pasar...

-Inspectora Granger –replicó ella fríamente, sin mirar siquiera al guardia de seguridad del Ministerio. –Y es señorita –añadió mientras seguía caminando sin dejar de fruncir el ceño. Malfoy suspiró y apuntó acusadoramente con el dedo al guardia.

-Ahora tendré que aguantarla cabreada toda la noche, maldita sea.

Ambos avanzaron hasta la entrada del despacho del Ministro, que estaba sellado con una mágica luz roja que proclamaba "NO PASAR", mostrando sus placas y sus varitas a cada guardia que se les ponía por delante.

-Odio a estos tipos –murmuró ella para que sólo el rubio la escuchase –el Ministerio contrata a los que no son capaces de superar el examen de Auror y los pone de vigilantes, son como una especie de perritos falderos. Nunca me dejan hacer bien mi trabajo.

Delante de la puerta había otro auror uniformado. Hermione sacó la placa y la enseñó por décima vez.

-Ah, hola Inspectora. Empezaba a preguntarme cuando enviarían a alguien.

Hermione respondió al cortés saludo y extrajo una libretita y un bolígrafo. Mientras tanto, Malfoy escaneó el lugar con la mirada, tratando de registrar en su retina todos los pequeños detalles. Era muy bueno en eso, y Hermione lo sabía, por eso lo llevaba con ella.

-¿Usted es...?

-Longbottom, Neville Frank. Auror de base, placa número 15433.

-De acuerdo agente Longbottom ¿ha sido usted el primero en llegar a la escena del crimen?

-Si, señora. Recibimos un aviso anónimo cerca de la medianoche avisando de que algo había ocurrido en el Ministerio. Ya puede usted imaginarse el lío que se armó. Pero nos comunicamos por Red Flu con el Ministro y nos dimos cuenta de que él estaba bien, en su casa, y cuando hablamos con los guardias de aquí, ellos dijeron que todo iba estupendamente. Creíamos que todo era una falsa alarma, una broma, pero decidimos pasarnos por aquí por si acaso.

-Habla usted en plural todo el tiempo, pero no veo ningún otro agente aquí.

-El otro agente es Colin Creveey , señora. Era su primer día de instrucción para poder acceder a las pruebas de Auror y... bueno, estaba terriblemente asustado.

Hermione alzó las cejas mientras Malfoy dejaba escapar un bufido de incredulidad.

-¿Lo dejó solo?

-No exactamente, señora –trató de explicarse el agente- se quedó un poco más alejado, en la entrada del despacho, con el guardia de seguridad. Cuando le dijimos que había una muerte, se desmayó y tuvimos que dejarlo irse a su casa.

-Vaya –Hermione miró fijamente y sin pestañear al agente Longbottom antes de convencerse de que aquel hombre decía la verdad. Había algo en su tono de voz, decidido pero suave, que la convencía. -¿Y qué pasó después?

-La puerta del despacho estaba entreabierta, y había una luz muy débil que salía de dentro. Saqué mi varita y abrí un poco la puerta. Entonces fue cuando la vi. Me cercioré de que estaba muerta y llamé a la central.

-¿Tocó usted algo de la escena?

-No, señora.

-¿Ha entrado alguien más en este despacho?

-No, señora.

-De acuerdo, agente Longbottom. Voy a levantar la barrera mágica y el agente Malfoy y yo entraremos en la escena. Usted quédese en la puerta, vigilando.

Hermione movió su varita y pronunció un hechizo. Las letras rojas desaparecieron y las puertas se abrieron lentamente.

Dentro, la tenue luz de una vela, puesta sobre un candil, iluminaba escasamente la escena. Dolores Jane Umbrideg, vieja y arrugada, vestida con una túnica rosa con adornos amarillos, estaba sentada en la silla del ayudante del Ministro. Una mano inerte caía a un lado, colgando, y su boca de sapo estaba entreabierta de una manera muy poco femenina. Mechones de su pelo grisáceo caían desordenados sobre su cara y sus dedos fríos aferraban una varita ya inútil.

El escritorio estaba revuelto, como si alguien lo hubiera registrado con mucha prisa: plumas y tinta se desparramaban por la alfombra ("una lástima", se dijo Hermione "parece muy cara") y los papeles estaban en un montón en el suelo, arrugados. En un rincón, un jarrón y su pedestal habían caído al suelo.

-Granger.

El tono de Malfoy le dijo que éste había encontrado algo. Se agachó a su lado, frente a la chimenea.

-Esto estaba aquí tirado, en el suelo –dijo el rubio mientras le enseñaba una especie de libreta apergaminada –las últimas hojas están arrancadas. Y lo que falta...

Ambos se miraron significativamente, y después miraron hacia el interior de la chimenea. Unos papeles ennegrecidos se mezclaban con los troncos. Malfoy alargó la mano y trató de cogerlos, pero los papelitos se deshicieron entre sus dedos. Todos menos uno.

-Mira esto –exclamó el agente –lleva la fecha de hoy, 25 de octubre. Pueden leerse un par de palabras todavía... Reúma... no, no, reu-reunión ¡eso es!

-Reunión –repitió Hermione, pensativa -¿Tal vez Dolores se reunió con su asesino?

-También pone Import/ y ahí se corta ¿Importante?

-Reunión importante... ¿Es de ahí no parecen números?

-Emh, sí. ¿Un 8?

-No, no, estoy casi segura de que es un 9. Y lo de al lado un 3. ¿Nueve y media de la noche?

-Reunión importante a las nueve y media de la noche en el Ministerio de Magia. Supongo que también apuntó el nombre de la persona con quién se reunía. –Ambos trataron de escudriñar a fondo el papel, pero estaba demasiado quemado. –Dolores Jane Umbridge quedó con su asesino a las nueve y media de esta noche.

Draco Malfoy paseó su mirada por la habitación, pensativo.

-No creo que éste vaya a ser un caso fácil de resolver, Granger.

-Inspectora Granger –corrigió ella con retintín. Él le dirigió una mirada helada.

-Como iba diciendo, no creo que sea fácil de resolver, Inspectora Granger. Por lo que yo sé, la mayoría de exalumnos y profesores de Hogwarts, de miembros del Wizengamott y la práctica totalidad del Ministerio odiaban a esta mujer. Era repelente y odiosa y su estúpida tosecilla te sacaba de tus casillas.

-Pues eso suena muy Slytherin –espetó Hermione.

-Créeme, TODOS la odiábamos. Los Slytherin tienen más clase.

Hermione puso los ojos en blanco.

-Bueno, tampoco se puede decir que fuera mi profesora favorita –suspiró ella, y Malfoy alzó las cejas, como si aquello fuera un notición.

-¿Hermione Jane Granger, perfecta prefecta y Premio Anual y prácticamente-todos-los premios-que-se-pueden-conseguir-en-el-colegio, teniéndole manía a un profesor?

-Era una bruja.

-Tú también –Malfoy rió con su propio chiste. Hermione le dirigió una de sus miradas especiales de odio concentrado.

-Bueno, entonces se podría decir que ya de entrada tenemos a unas decenas de sospechosos –Malfoy suspiró. Sabía lo que ella quería decir con eso: interrogatorios y más interrogatorios. Odiaba esa parte del trabajo de ir por ahí haciendo estúpidas preguntitas absurdas. De pronto la voz del agente Longbottom los llamó desde fuera.

-Ah, Inspectora –le dijo cuando Hermione asomó la cabeza por la puerta –el guardia de seguridad me ha proporcionado el registro mágico de voz del Ministerio de las últimas seis horas.

Hermione cogió la pequeña bola de cristal brillante y redonda que el agente le tendía.

-Por supuesto –murmuro, más para sí misma que para los demás- no se puede entrar en el Ministerio si no dices el motivo de tu visita.

-¿Crees que encontraremos un registro que diga "Hola, soy el malo y vengo a matar al sapo de Umbridge"? –preguntó Malfoy, escéptico. Hermione lo miró con el ceño fruncido.

-No, idiota –él hizo una mueca de dolor, como si ella le hubiese golpeado- pero sabremos quién tenía una cita con Umbridge a las nueve y media –Hermione sacó su varita y los recuerdos aparecieron, uno a uno, dentro de una niebla densa. Seleccionó los seis últimos recuerdos y los pasó en orden inverso: primero se escucharon ella y Malfoy (2.07 PM), después Longbottom y Creveey (1.42 PM), y después una voz inusualmente ampliada retumbó por la habitación.

-Ronald Weasley, buscando a Harry Potter (8.56 PM)

Y después otra:

-Harry Potter, cita con Dolores Umbridge (8.30 PM)

Ambos se miraron, desconcertados. Malfoy fue el primero en recuperarse.

-¿El-Niño-Que-Vivió?

OoO

Prometo que habrá más si tengo los suficientes rewiews. Y también prometo que en el próximo cap saldrá Ron.