¡¡¡2x1 hoy!!! XDDDD Bueno, aquí tenéis también el epílogo, espero que os agrade ^^ ¡Gracias por todo!

Epílogo: el futuro de los Tamers

Shinjuku, tras haber pasado quince años, no había cambiado mucho. Las calles seguían igual de pobladas de tiendas, continuaba habiendo edificios tanto tradicionales como no tradicionales... No obstante, la tecnología había evolucionado considerablemente en aquellos años. Los teclados de ordenador habían evolucionado hasta ser simples hologramas, la torre venía incorporada en las pantallas planas... todo se había hecho para ocupar menos.

Sin embargo, aunque los cambios en Shinjuku no fuesen demasiado notables, como ocurría con las personas mayores, con aquellas que habían sido en su tiempo adolescentes había ocurrido como con la tecnología: habían cambiado mucho.

En nuestro grupo de tamers, concretamente, había muchas historias que contar. Principalmente, todos nos habíamos casado y teníamos algún hijo... pero las historias eran múltiples. Por ello mismo aquel sábado del mes de abril nos encontrábamos todos juntos para recordar lo que había acaecido a cada pareja, lo cual os resumiré en seguida.

Los primeros que llegamos, al contrario de lo que solía ocurrir, fuimos Ryo y yo así que, más que nada para que luego no os preguntéis ciertas cosas, os contaré lo que ocurrió con nosotros.

En la actualidad, Ryo continúa trabajando en la empresa de Yamaki, Hypnos. Su empleo es el de programador y, como el propio nombre indica, se dedica a crear programas de ordenador para la empresa y de ejecutarlos. No obstante, no es el único que trabaja en ello... luego os enteraréis.

En cuanto a mí, comencé a trabajar en la agencia de modelos en la que trabajaba mi madre (ahora se ha retirado y trabaja en un programa de televisión, solo que ahora mismo está de vacaciones). No hay más que decir sobre mí.

A parte de Riku y del segundo embarazo, llegamos a tener otros dos hijos más (las Nonaka somos fuentes de fertilidad). Estos son los hijos que tenemos ahora:

Riku Akiyama, de quince años, es nuestra hija mayor. Tiene el pelo castaño y largo, aunque lo suele llevar recogido en un moño, puesto que no le gusta llevarlo suelto. Sus ojos son del mismo tono que los míos, es decir, violetas. Su piel es de una intensidad media: ni clara como la mía ni morena como la de Ryo. Tiene un carácter muy fuerte y algo de mal humor. Por lo que sé, es bastante popular entre los chicos y una vez le llegué a pillar besándose con uno en su habitación. De esto he podido deducir que es bastante más libertina con los chicos de lo que lo era yo (ejem, es que cuando la pillé tenía doce años) con lo cual trato de controlarla bastante. Respecto a sus aficiones, le gusta leer, escuchar música y le apasiona el baile moderno. ¡Ah! Y odia la moda. Su digimon es Reremon.

El segundo hijo que tuvimos fue Ryû, de once años. De éste se podrían llenar libros, pero me quedaré en lo esencial. Es pelirrojo, de piel morena (algo muy extraño en un pelirrojo, lo sé), dientes blanquísimos y ojos azules. Lleva el pelo un poco largo y peinado hacia abajo. Es un completo pervertido (es mi hijo, pero tengo que admitirlo) y un feliz de la vida, algo así como Ryo, solo que más aún. Por el contrario, suele sacar buenas notas menos en matemáticas... el que lo haga copiando o no, prefiero no saberlo. Sus aficiones son las chicas, así de claro, especialmente su hermana, a la que espía siempre que puede, y la hija de Takato. Por otra parte, también le gusta cantar y he de decir que lo hace francamente bien. A pesar de todo esto, en el fondo no es tan loco y cuando se empeña en algo, siempre le sale bien: es muy perseverante. Su digimon es Risedmon, una versión de Monodramon pero en azul y con la cola más larga. Es hiperactivo y adicto al café, lo cual aumenta más su hiperactividad.

Nuestro tercer hijo se llama Rai y tiene ocho años. Es castaño (lleva el mismo peinado de Ryo) de ojos azules y piel de tonalidad media. Es un niño tímido aunque hiperactivo, puesto que es muy juguetón y alegre (ahora bien, con la gente que no conoce casi no habla: su timidez es selectiva). Es un auténtico encanto de niño, puesto que además es muy amable. Se suele pasar todo el día dibujando o con su hermana: ambos son el hermano favorito del otro. Ryû está empeñado en convertirle en un semejante a él: en un playboy, pero Rai se resiste, se gusta como es. Su digimon es Hopmon.

Por último, nuestra hija más pequeña se llama Misao, que sólo tiene un año. Tiene el pelo castaño rojizo y, de momento, corto, además de unos enormes ojos azules y una piel clarísima, como la mía. Es muy tranquila y siempre está sonriendo y riéndose de las caras que le ponen sus dos hermanos o de chistes que le cuenta su hermana. Tanto a mis otros hijos como a Ryo y a mí nos encanta Misao, y ninguno de los hermanos presenta celos, sino más bien todo lo contrario. Misao, por el momento, no tiene digimon.

Finalmente, ya no vivimos en nuestro piso de Odaiba: éramos demasiados y el piso era muy pequeño. Ahora vivimos en un duplex del mismo distrito, algo más lejano al mar.

Continuando con la historia, los próximos en llegar fueron Takato, Jen, Henry, Alice y sus hijos.

Takato se casó con Jen unos cuatro años después de haberme casado yo con Ryo. Mientras que Takato trabaja en la panadería de su familia, Jen es profesora de primaria en el colegio al que asisten también sus hijos, aunque no es profesora de ninguno de ellos. Viven en un piso bastante grande y muy agradable cercano a la panadería Matsuki. Ésta pareja tiene dos hijos.

Yumi Matsuki es la hija mayor. Su pelo es moreno, liso y largo y sus ojos son del mismo tono carmesí que los de su padre, Takato. Tiene once años pero la niña aparenta diecisiete, puesto que está muy crecidita. Es una chica amable y bastante simpática a la que se le dan muy bien las matemáticas, aunque no tanto asignaturas como la historia (al menos según Ryû, es que van a la misma clase). Su digimon es Guilmon en su etapa bebé (no me acuerdo del nombre).

Yahiko Matsuki es el segundo y, por el momento, último hijo de mis amigos Takato y Jen. Tiene ocho años y va a la clase contigua a la de mi hijo Rai. Son muy buenos amigos. Yahiko tiene el pelo castaño y lo lleva peinado de una forma muy similar a la que solía llevarlo Takato de joven. Sus ojos son del mismo tono de los de Jen, es decir, color miel. Lleva gafas. Es un chico un poco llorón, pero bastante amable y un buen jugador de baloncesto, al menos del equipo de los más jóvenes. No suele sacar unas notas brillantes, como lo hacía Jen, pero sí que ha heredado la manía de su padre de dibujar por todos los sitios. Mi hijo Rai dice que, de mayores, van a formar un estudio de dibujo para crear sus propios cómics. No tiene digimon, al menos de momento.

Henry y Alice se casaron al mes de haberlo hecho Takato y Jen. Mientras que Alice se dedica a ser ama de casa (y, en secreto, a hacer negocios por internet), Henry trabaja junto a mi marido en Hypnos, en el mismo puesto y con el mismo horario. Muchas veces comen juntos. Respecto a Henry y Alice, consiguieron acumular dinero suficiente como para comprar una casa tradicional (al menos por fuera: por dentro parece una exposición de electrónica). Mis amigos Henry y Alice tienen cuatro hijos.

Las dos hijas mayores son unas gemelas de once años. Se llaman Aki y Haru, aunque son más conocidas por Seoane y Belzelga respectivamente. Ninguna de las dos tiene digimon.

Haru Wong es la más normalita de las dos. Su pelo es rubio muy claro y sus ojos de color azul grisáceo, como los de Henry. Su piel es muy pálida y tanto su altura como su constitución son normales. Es una chica tímida, callada y bastante bondadosa a la que le encanta pegarse horas y horas chateando por internet. A veces tiene ideas extrañas, no obstante, la mayoría son gracias (o por culpa de, vosotros elegís) a su hermana pequeña (Haru nació dos minutos antes que Aki).

Aki Wong es la REALMENTE rara. Tiene el mismo físico que su hermana excepto por el color de los ojos, que son del mismo azul celeste que los de su padre. A Aki le encanta hacer cosas sádicas, como disfrazarse de fantasma y asustar a los normales, escuchar música extraña, etc. También le gusta todo lo sobrenatural y ha hecho más de una güija (la primera acompañada de más gente, las demás sola). A pesar de esto, cuando no se le va la pinza, es muy agradable (pero me da miedo cuando se ríe).

A continuación de esta extraña pareja, está Amiboshi Wong, un niño de ocho años moníiiiiisimo. Tiene el pelo azul oscuro, los ojos del tono de los de Alice, la piel del mismo tono de Henry... Parece un Henry en miniatura, solo que con los ojos de Alice. Es (por suerte) muy amigo de Rai y Yahiko ¡Hacen un trío realmente adorable! (ejem, no me puedo creer que YO, Rika Nonaka, esté diciendo tales cursilerías). Es un niño la mar de agradable y siempre está sonriendo. A él también le gusta dibujar, solo que no se le da tan bien como a Rai y a Yahiko y prefiere lo que es colorear. Dice que será el ayudante de Rai y Yahiko. Él tampoco tiene digimon alguno.

Por último tenemos a la pequeña Miaka Wong, de tan sólo tres años. Tiene el pelo rubio solo que de una tonalidad algo más oscura, sus ojos son grises y su piel es clara. La niña en cuestión parece tener un agujero negro en el estómago, puesto que no para de zampar pero no engorda ni un ápice. Es una niña muy alegre, aunque un poquito torpe. ¡Ah! Y habla muchísimo. El digimon de Miaka es Doggymon.

En fin, mientras Ryo y yo charlábamos con aquellos cuatro, sus hijos se fueron con los nuestros mientras Riku lanzaba un suspiro de aburrimiento. No obstante...

- ¡Riku! – exclamó una voz masculina detrás de nosotros.

- ¿Eh? – murmuró Riku, sin comprender - ¡Anda! ¡Tama! – exclamó se levantó rápidamente y corrió hacia él: después de todo era su mejor amigo.

Tamahome Yamaki (alias Tama) era un chico de la misma edad que Riku. Su pelo era rubio claro y sus ojos de un intenso verde. Su piel era muy clara. No era demasiado alto, apenas un par de centímetros más que Riku, y su cuerpo era delgaducho. No obstante, era guapo de cara. Era, asimismo, un chico tímido, pero inteligente y trabajador. En aquellos años que habían pasado se había convertido, además, en un joven muy amable. Le tengo mucha estima, aunque Ryo a veces le mira con recelo. Su digimon era ahora Gabumon.

- Menos mal que has venido: hubiese sido inaguantable estar aquí sin ti. Todos son más jóvenes que yo.

- Bueno, para eso estoy, Riku – sonrió Tama.

- Gracias – sonrió ella. Seguidamente, se dirigieron a sentarse donde se encontraban los demás. Entre tanto, llegaron los siguientes: Kazu con Jennifer, Kenta con Aísha y los hijos de ambos. Volvimos a saludarnos todos.

Existen cosas bastante más emocionantes que hablaros sobre Kazu y Kenta, así que me limitaré a lo esencial.

Kazu y Jennifer se casaron. Ella es enfermera y él el dueño de una tienda de ordenadores. Tuvieron una única hija. La niña en cuestión se llama Tsubasa y tiene diez años. Su pelo es ondulado, largo y de color rubio cobrizo. Es bajita para su edad y delgaducha. Su carácter es amable, aunque es una niña bastante caprichosa y muy coqueta a la que le encantan los vestidos verdes o azul celeste. Su digimon es Mekanorimon.

Kenta y Aísha se casaron a la semana de haberlo hecho Kazu y Jennifer. Kenta es médico y Aísha profesora de Tai-chi. Tuvieron dos hijos.

La mayor de ambos se llama Mai y es morena. Lleva el pelo cortado a la altura de los hombros, liso por arriba y rizado por las puntas. Sus ojos son verdes y es bastante alta. Es encantadora, pero un poquito bestia y marimacho. Tiene ocho años. No tiene digimon.

El pequeño se llama Kyô. Tiene el pelo del mismo color verde que Kenta solo que con un corte más moderno. No usa gafas y sus ojos son negros. Está esmirriadísimo y es más bien bajo. Quiere ser espadachín y está obsesionado con todo lo relacionado con ellos. Tiene cinco años. Tampoco tiene digimon.

Total, que nos volvimos a sentar frente al mantelito de camping, comenzando a colocar todo. Apenas cinco minutos después llegaron los últimos: Shiuchon, Ai, Makoto y el famoso Rintaro que, tras saludarnos se sentaron con nosotros y iniciamos la comida.

Las dos parejas se casaron el mismo día. Shiuchon trabaja de chef en un restaurante y Makoto, su marido, es abogado. Tuvieron una hija.

La niña se llama Miyako y tiene cinco años. Su cabello es castaño y largo y sus ojos son de color cárdeno claro. Es pequeñita. Está bastante pirada y es roza la hiperactividad. Es muy amiga de Kyô. Su digimon es Lopmon.

Por su parte, Ai es ama de casa y Rintaro trabaja en el mismo buffet de abogados que Makoto. Tienen un hijo, que se llama Genki. Genki tiene tres años y el pelo de color moreno y los ojos marrones y muy expresivos. Es un chaval que, para lo joven que es, tiene más energía que unas pilas alcalinas. ¡Ah! Y no, no tiene digimon.

En fin, tras aquella comida que hicimos en plan camping, cada niño se fue con sus amigos y nosotros, los antiguos tamers, nos quedamos para hablar.

- Hacía tiempo que no nos reuníamos – sonrió Alice.

- Sí – asentí – Ya tenía ganas de veros a todos.

- ¿A todos, todos? – inquirió Kazu.

- Sí, incluso a ti, pedazo de holotúrido – repliqué, con una sonrisa irónica.

- Bueno, no empecemos a armarla: estamos aquí para charlar amistosamente, no para que te pelees con los demás, Rika – contestó Ryo.

- Deberías darle las gracias a Ryo, Kazu – dije – Si no ya estarías muerto hace tiempo. Jennifer ¿cómo alguien como tú está casada con un tipo como éste?

- Bueno, – sonrió la rubia – tiene su encanto...

- ¿Qué tal está Tsubasa? – inquirió Jen – Hace poco tuvo la gripe ¿no es cierto?

- Sí – asintió Kazu.

- Pero ya está bien – sonrió su esposa.

- Oye, Ryo – comenzó Takato - ¿qué tal le van a Ryû los estudios? Yumi, que va a su curso, dice que tiene dificultades en matemáticas.

- La verdad es que no va demasiado bien... no le saca partido a su potencial – contestó Ryo.

- Más bien es un problema de faldas – repliqué.

- Estuvo con mi hija – comenzó Henry.

- ¿Con cuál de ellas? – inquirimos Ryo y yo a la vez, extrañados.

- Con Haru – sonrió Alice.

- ¿Y siguen? – volví a preguntar.

- ¡Qué va! – sonrió Alice.

- ¿No le habrá hecho nada a tu hija, verdad? – inquirió Ryo.

- No, tranquilo – respondió Alice.

- Te quejabas de que tu padre no confiaba en ti – comencé a decir – pero tú eres igual de desconfiado con Ryû.

- La verdad es que sí... pero es que yo tengo razones – replicó mi marido.

- Te comprendo perfectamente.

- Por cierto – comenzó a decir Shiuchon - ¿dónde están tu madre y el padre de Ryo?

- Están dando la vuelta al mundo – suspiré – Ahora andarán por Honolulu.

- Son incansables – añadió Ryo – Se están pegando todo el año de parranda.

Y así continuamos hablando un rato más. Riku estuvo todo el rato con Tama, incluso creo que luego se fueron con dos amigas de mi hija. Y los demás niños también estuvieron con sus amigos. Se respiraba tranquilidad en el ambiente... todo iba bien.

FIN