MPM29:

Bueno aqui llega el final de esta historia, espero la hayan disfrutado! Gracias por todos los reviews y el apoyo, se agradece :D Esten atentos para mis proximas historias! Chau


Muchos años después, Haruhi recordó como esa mañana definió todo el resto de su vida

Sin importar que estuvieran rodeados de gente, Hikaru la tomó con un brazo por la cintura y con la otra mano le sostuvo la cabeza mientras la hacía mirarlo a los ojos.

"Ahora o Nunca" Dijo él en un tono de voz que nadie mas pudiera haber escuchado, pero en el mas decidido que le había escuchado decir en su vida.

La chica quedó totalmente petrificada, en lugar de buscar una respuesta a su "sencilla" pregunta su mente se vació por completo. Nunca le había pasado algo así, por lo menos nunca tan fuertemente. Parecía como si en ese momento estuviera en tercera persona, como si se viera a si misma en una película. Totalmente incapaz de responder, prácticamente esperando que esa chica que se veía como ella fuera capaz de continuar con esa escena de película.

Pero ella también conocía al héroe de la historia, y sabía que Hikaru no era un hombre paciente. Por lo tanto, se sintió terriblemente ansiosa y asustada cuando veía en sus ojos la decepción que se iba formando tras ellos. Con terror pudo ver las palabras que salían de la boca de la heroína en un débil susurro.

"Lo siento Hikaru"

Y en un último arranque de desesperación salió corriendo sin mirar atrás, mientras todos los invitados la miraban atónitos.

Corrió hasta que casi se desmayó de cansancio, hasta que finalmente llegó a un lugar que sintió seguro. Era un balcón de una pieza que estaba vacía, y que curiosamente estaba abierta. Fue ahí donde estuvo apunto de gritar con todas sus fuerzas, pero si había algo que ella no planeaba era delatarse.

Es Difícil explicar el porque de su decisión, si de hecho la decisión de permanecer con Hikaru estaba prácticamente tomada. Quizás fue que en aquel momento, cuando Hikaru la enfrento contra la realidad la chica finalmente vio cual era su propia realidad. La verdad, Hikaru pertenecía a un mundo que no iba a poder sobrevivir a la rutina, ya que el simbolizaba todos esos sueños que se fueron acumulando através de los años. Podría decirse, que él fue esa pasión que necesitaba vivir antes de verse comprometida para siempre. Es por ello y por tantos otros motivos, que Haruhi supo en aquel momento que la decisión correcta no era seguir ese impulso irracional que la había guiado por unos días, simplemente no podía dejar que una aventura de un par de semanas arruinara años de dedicación.

Satisfecha con su resolución, fue un sonido proveniente del cielo quien llamó su atención, perteneciente a un helicóptero. Sin darle mayor importancia, decidió ocuparlo como una señal de que era hora de ir a enfrentar su pequeño desastre.

Cuando llegó a la cubierta, para su sorpresa, los preparativos para la boda parecían seguir en pie. Fue entonces que notó a cierto chico rubio, quien le daba la espalda. Notó que se encontraba solo, sentado en una banca que miraba al mar. Con pasos lentos pero seguros, caminó hacia el, y se sentó a su lado sin que compartieran palabras.

La luz le llegaba en un ángulo que resaltaba todos sus rasgos, Tamaki era en realidad un hombre hermoso. Y fue entonces que ella, recordó, por así decirlo, que era lo que la había llevado a pasar tanto tiempo junto a él. Durante toda su estadía en el crucero, se había dejado llevar por una pasión, pero que seguramente era solo eso. Quizás había nacido de su terror a casarse, y de ese deseo infantil que tenía de disfrutar del impredecible espíritu de Hikaru. Fue en aquel momento, que Haruhi volvió a ser, la chica de siempre, y sintió como esa mujer que la había posesionado esos últimos días se marchaba.

"¿Todavía quieres casarte conmigo?" Dijo Tamaki con una voz lenta y seca, que sugería un sabor amargo.

Haruhi se tomó su tiempo en responder, y aunque su respuesta tomaba dos segundos en ser dicha y escuchada, fue aquella respuesta la cual dirigió todas sus horas, sus días, meses, y años del resto de su vida.

"Si"

Tamaki sin decir nada, tomo su mano y la apretó un instante. Entonces se levantó de su asiento y caminó hacia las escaleras, dándole la espalda se detuvo y dijo:

"Pues yo no"

Y siguió caminando sin mirar atrás, ella rápidamente empezó a seguirlo, pero decidió que no se atrevía alcanzarlo. No podía creer que esto pudiera estar pasando, era demasiado horrible. Por momentos, no sabía si llorar o gritar, estaba en un estado de total confusión que no era capaz de concebir aquella respuesta, era simplemente imposible.

Haruhi no era una mujer débil, por lo menos no la que había finalmente regresado. Por lo tanto corrió hasta Tamaki y lo abrazó por detrás, mientras decía:

"Tamaki, estoy segura que dudas de esta boda porque dudas de mí, y la verdad no puedo culparte. No he sido yo estos días, esta inseguridad nació de mi terror a comprometerme y fue contra mi voluntad, necesito que me creas cuando te digo que pude superarlo, que acabo de hacerlo que estoy haciéndolo! y que me casaría una y otra vez contigo si la vida me lo permitiera, porque en realidad eres la única persona que verdaderamente podría amar en todo el universo."

Mientras decía estas palabras, sintió como si un gran peso se saliera de encima, ya que eran totalmente ciertas y quizás han sido de las pocas palabras que Haruhi ha podido decir con toda seguridad a lo largo de su vida. Estaba tan fuertemente aferrada a Tamaki, que fue difícil para él darse vuelta con los brazos de la chica amarrándolo tan tensamente. Cuando finalmente lo logró, los labios de ambos estaban aferrados mientras las lágrimas de Haruhi caían sin control. Siendo aquel, el beso mas apasionado de toda sus vidas, un recuerdo que apareció en la mente de Tamaki muchos años después cuando daba sus últimos respiros en este mundo.

De pronto pareció como si el tiempo aumentara su velocidad, solo un par de horas después la joven bajaba del altar con su nuevo esposo. Entre las caras conocidas, no pudo encontrar aquella que buscaba con algo de culpa, y en realidad no la sorprendía mucho ya que era de esperarse. Sorprendentemente fue como si esa semana y todos los sentimientos que ésta trajo consigo se borraron en un instante. Por mucho tiempo Haruhi de verdad supuso que aquellos días habían muerto y que en su corazón jamás habría espacio para otro más. Lo único que lamentó, fue no poder darle una justificación a Hikaru quien definitivamente merecía algo mejor, pero él desapareció de sus vidas llevándose el más gran secreto que Haruhi tendría. Es lógico que Tamaki sospechara, pero en realidad no le sorprendió para nada su reacción, ya que él desde que estaban en la escuela sabía de los sentimientos de su amigo por Haruhi, por eso no lo sorprendió no verlo en la boda o en el resto de su vida ya que él mismo sabía lo que era amar a Haruhi.


20 Años Después

Con los años, la pareja formó una adorable familia con una hija y dos gemelos. Haruhi no podía negar que algunas veces, al ver a sus hijos gemelos la asaltaban recuerdos del hombre al cual nunca pudo pedirle perdón. Pero la edad, la había hecho madurar y ahora recordaba ese crucero por el caribe con nostalgia y mucho cariño. A veces deseaba poder reencontrárselo, pero sabía que a estas alturas cualquier cosa que ella pudiera decir carecería de todo sentido, ya que esa pasión justificadora de tantos momentos se había apagado hace muchos años. Ella lógicamente suponía que todo lo que había sucedido entre ellos había quedado en el pasado, por eso cuando le habían contado que Hikaru se había casado hace ya más de diez años lo tomó con mucha alegría.

Mientras caminaba por las calles de Londres camino al tren que la llevaría a Escocia donde se encontraba su hogar, recordó que había olvidado ir a buscar el juguete que su hija le había encargado de la capital. Por lo tanto no le dio importancia a perder el tren. Ya que salían cada hora, llegó a una juguetería cercana al aeropuerto y fue en busca de la muñeca que le habían encargado. Era una tienda muy grande, y no era tarea fácil encontrar el famoso juguete. Entonces se encontró con una gran pila de muñecas en cajas brillantes, y como había una niña un poco menor que su hija le pregunto si esas eran las famosas muñecas que estaban de moda. La niña le dijo que si, y que eran geniales, por lo tanto Haruhi decidió que harían un gran regalo.

Tomó la caja y se disponía a ir a pagarla cuando una voz la petrificó en su lugar.

"Es gracioso que nos reencontremos aquí"

La inconfundible voz de Hikaru.

Haruhi habría preferido que su reencuentro se diera de una manera distinta, pero claro, cuando se trataba de él nada era predecible. Se detuvo a mirarlo, con tristeza notó como esa aura infantil lo había abandonado. En su corazón Hikaru nunca envejecería, y por ello era tan extraño verlo mayor. De pelo corto como cuando era joven y barba, un traje hermoso y una maleta. Por supuesto, venía de paso, y seguramente había entrado a esta tienda para llevarle un regalo a su hijo que lo esperaba en casa.

"Si, es gracioso, no me lo habría esperado aquí" Dijo Haruhi mientras levantaba la mirada hasta llegar a sus ojos. Cuando se miraron a los ojos, por un momento ella sintió como si hubiera regresado en el tiempo, y estaba equivocada cuando dijo que su aire infantil se había ido. Más bien se había concentrado en sus ojos. Por solo un instante fue como si ambos fueran jóvenes una vez más, es extraño, pero cada vez que se encontraba frente a él el amor tenía una nueva definición. Era como si eso que compartían fuera algo distinto al amor, pero tampoco era deseo, era un sentimiento totalmente distinto. Uno que permitía que ambos amaran a otras personas, pero los mantenía unidos con una lazo completamente irracional. Entonces Haruhi comprendió algo, no había forma de dejarlo atrás ya que él era algo distinto a todo lo demás y supo entonces que aunque al quedarse junto a Tamaki tomó la decisión correcta jamás podría solucionar a Hikaru Hitachiin. Probablemente, él había entendido aquello hace más de 20 años atrás cuando la llevo a esa situación tan extrema en el crucero que no podrían olvidar jamás.

"Lo siento tanto Hikaru, debí haberte dado una mejor explicación."Dijo ella con una profunda culpa. Él la sorprendió con su mano sosteniendo su mentón, mientras la hacía mirarlo a los ojos "Nunca quise forzarte a nada, pero parece que siempre fui yo quien te tuvo que forzar a situaciones que probablemente no te agradaban. Por eso soy yo quien debe pedir perdón." La mirada que acompañaban sus palabras eran totalmente honestas y no mostraban ningún tipo de resentimiento, de hecho era la mirada más tierna que jamás le había visto.

Conmovida hasta casi las lágrimas, lo abrazó con todo ese extraño amor que él emanaba. Podía finalmente verlo como un amigo, y aunque suene como una incoherencia era un amigo que ella amaba más que a su vida misma. De pronto él miro su reloj y dijo "es hora de irme, tengo un avión que tomar y ya estoy retrasado." No fue fácil separarse de aquel abrazo, entonces ella lo acompañó hasta la entrada y ahí se detuvieron ambos sabiendo que la despedida se acercaba a pasos rápidos. Él la miro con esa sonrisa de cuando era joven y lleno de vida, y ella pudo devolverle esa sonrisa que no había vuelto a hacer desde que estuvieron juntos por última vez. No necesitaban palabras, ya que eran insuficientes. Ambos sabían que esta era la última vez que se verían, pero finalmente ambos entendían que cuando estaban juntos solo existían ellos dos. No influían los mundos a los cuales pertenecían, los cuales no podían abandonar. Entonces él la abrazó una última vez y dio media vuelta para irse.

Haruhi estuvo apunto de dar media vuelta para marcharse, pero en lugar de ello se dijo a si misma que no podía dejarlo partir así. Entonces corrió hacia él, tiro sus brazos para rodearlo, él se dio vuelta impresionado. Al segundo siguiente estaban atrapados en el beso más apasionado de todos, incluso más que aquellos de cuando aún eran jóvenes. Era su último beso, el último de ese amor de fantasía que habían creado juntos. Por un momento el tiempo realmente se detuvo, cuando estaban juntos el tiempo en realidad no pasaba y ese beso era el mejor ejemplo de todos.

"Siempre te voy a amar" se dijeron al unísono, y ambos sonrieron por la predecible coincidencia. Entonces, le dio un corto beso y Haruhi se marchó para no verlo jamás.

Es difícil explicar como y porque pudieron despedirse así, ellos no podían pelear contra el paso del tiempo ni con la realidad y eran lo suficiente maduros como para comprenderlo. Además, tenían por primera vez la certeza de que ambos sabían que estaban juntos en momentos del tiempo. Horas y días que en comparación con todos los otros días de sus vidas tenían algo completamente distinto, como si tuvieran una distinta configuración como si brillaran por si mismos. No estaban solos y siempre estarían juntos en esos recuerdos que durarían más que el tiempo, los cuales los acompañarían hasta sus últimos días.

Algunos años después, cuando Haruhi estaba por morir, supo que aquel mito sobre ver la vida pasar frente a los ojos antes de morir era real. Con alegría vio sus momentos pasar frente a sus ojos, de ellos muchos eran sobre su padre, sus amigos, sus hijos, sus amores…sus amores. Tamaki aparecía en la mayoría, pero parecía una mentira que justo los últimos momentos que vio pasar frente a sus ojos pertenecían a aquellos días soleados junto al mar en el crucero que dio un viaje por sus sueños.

Lo último que vio antes de partir, fue el beso que recibió de Hikaru en el aeropuerto esa noche en Londres que nunca pudo olvidar. Como iba a saber, que ese mismo instante Hikaru partía del mundo a muchos kilómetros de distancia saboreando el mismo hermoso recuerdo que habría de vivir por siempre ya que era incapaz de morir.

FIN