Disclaimer: Todos los personajes, lugares, hechizos (excepto algunos que inventé yo)...etc...Son propiedad de J.K. Rowling.

Gis

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CAPITULO I: POSITIVO

Unos ojos almendrados se encontraban fijos en un pergamino, el cual al inicio del mismo contenía el sello del hospital mágico. Sus finos dedos sostenían cuidadosamente aquel papel pero temblaba levemente mientras volvía a reparar en la última palabra...

"positivo"

Sus ojos estaban nublados por las lágrimas. No sabia si reír, no sabia si llorar. No se lo esperaba, seguramente nadie se lo esperaba. Se abrazó a su almohadón y cerró sus ojos, recordando los eventos que trascurrieron hacia ya un mes.

Flash Back

Despertaba con un terrible dolor de cabeza. No estaba acostumbrada a tomar y en la fiesta de Bill y Fleur había decidido probar bebidas de todo tipo. Torpemente se levantó y fue hacia el baño. La castaña abrió el agua fría y se mojó el rostro, intentando despejarse.

Volvió a su cama, no iba a dormir nuevamente solo deseaba reposar. Ese día seria largo tanto para ella como para sus amigos Ron y Harry. Partirían en busca de los últimos Horrocruces y de Voldemort. Sabía que le esperaban unos largos días.

Estaba terminando de arreglar sus cosas cuando una pelirroja entró llorando desconsoladamente a su habitación.

-Se…se fue – Fue lo único que la castaña pudo entenderle en medio de su llanto desconsolado.

-Ginny, clámate.

-No…no puedo ¡Me muero Hermione!

-Ginny basta por favor, me asustas ¿que sucedió?- Y es que no era para menos, la forma en que su amiga lloraba hacia notar que algo terrible había ocurrido.

-¡¡QUE PARTE NO ENTIENDES DE QUE SE FUE!!...¡¡HARRY SE FUE!!- Hermione se quedó dura, no hacia falta preguntar hacia donde podría haber ido Harry Potter era obvio y lógico. Pero se suponía que no iría solo. Sabía que su amiga reaccionaria así pero supuestamente ella no estaría allí para consolarla. No le habían contado cuando partirían así lo habían decidido, creían que seria lo mejor.

-Ginny, clámate por favor, se suponía que hoy nos iríamos con él…voy a buscar a Ron e intentaremos alcanzarle- Dijo Hermione acercándose a la puerta en dirección a la habitación de Ron.

-El también se fue Hermione- Las palabras de la pelirroja resonaron en su cabeza. Ron también se había ido. Repentinamente todo se nubló y la castaña sintió como su cuerpo chocaba contra el suelo.

Horas después se había despertado. La señora Weasley le rogaba por que probara bocado, que seria malo para ella no hacerlo. Hermione no podía dejar de pensar en que sus amigos, mas bien su amigo y su novio la habían dejado atrás. Ni siquiera se conformaba con la simple respuesta que Ron le había dejado en una carta.

-…Mione, sabes que te amo y no soportaría perderte. Nos vamos sin ti, es lo mejor. Algún día me entenderás. Esto lo hago por ti...-

Se sentía un estorbo, se sentía tan impotente ¿que se creían? ¿Acaso ella no había demostrado tener la valentía y la habilidad suficiente como para luchar?

Con los días y con el apoyo de la señora Weasley, Hermione pudo calmar la bronca que sentía por Ron y reemplazarlo por la esperanza de verlo nuevamente con vida. Ginny por su parte se había resignado desde ese mismo día. Ya sabía que seria así por mucho que le hubiera rogado, Harry no le hubiera dejado ir jamas.

El último mes Hermione lo había pasado con mareos y se sentía más cansada de lo normal, por lo cual no pudo convencer a Molly de que nada le sucedía.

Así fue como dos días antes, fue a San Mungo para hacerse análisis.

Fin del Flash Back

Ahora tenía aquellos resultados frente a ella. ¿Como se lo diría a todos? ¿Y Ron…que pasaría con él?

-Hermione…- Dijo una cabecita roja asomándose por la puerta. La castaña no podía esconder más ni su tristeza ni su estado. Tarde o temprano comenzaría a notarse.

-Ginny…yo…yo…- Respiró hondo, sabia que su amiga se alegraría pero tenia miedo por su familia y la de él. –Mira- suspiró mientras le entregaba el resultado del análisis. La pelirroja se quedó unos instantes mirándolo.

-¿Estas?…estas… ¿embarazada?- Una extraña sonrisa comenzó a formarse en los labios de ambas era una mezcla de tristeza con alegría y, obviamente, de preocupación.

-¡¿QUE?!- Hermione sabía de quien provenía ese grito y realmente no deseaba que se hubiese enterado así…

-Señora Weasley…yo…yo puedo explicarlo…es que--

-¡Por Merlín! Son unos niños ¿Como pudieron ser tan irresponsables?- Hermione, avergonzada, bajo la cabeza. - Es que acaso no pensaron en las consecuencias…Ron se fue…quien sabe si vuelve y ad--

-¡Basta mama! ¿Acaso no tuviste a Bill prácticamente a su edad?- Le regañó la pelirroja.

-Si, pero es que…- Molly miró a Hermione pero esta vez resignada. Sabía que su hija tenía razón. Pero aun así estaba enfadada con su hijo, aunque mas bien el resentimiento era con la vida misma con la situación que Vivian. Ron se había marchado y no sabía nada del estado de Hermione, tampoco sabían si volverían o no. – Hermione, corazón, lo siento. Es que todo este asunto me tiene desesperada. Hace un mes que no tenemos noticias de Ron y…

-Lo se, tengo miedo…tengo miedo de no volver a verlo nunca mas...- Las tres mujeres se abrazaron, dándose fuerzas la una a la otra. Pronto debían llegar noticias, ya fueran buenas o malas.

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Las semanas pasaban lentamente para Hermione y aun no tenían noticias de los chicos. Pero los rumores no demoraron en aparecer entre la comunidad mágica.

Algunos decían que los chicos no habían tenido éxito y que El señor Tenebroso aguardaba el momento perfecto para retomar su ataque, por otro lado, se rumoreaba que Voldemort había sido destruido. Pero nada podría comprobarse, nada a menos que algunos de los chicos, o los dos volvieran con la noticia.

Cada mañana Hermione se miraba en el espejo haciéndose a la idea de su nuevo cuerpo y de su prominente barriga. Sonreía mientras la acariciaba pero como todos los días el recuerdo de Ron borraba su sonrisa.

Cuatro meses sin noticias. Ni una buena ni una mala.

Hasta ese día.

-¿Ginny? ¿Hermione?- les llamó en un susurro la señora Weasley, ambas pudieron notar voz temblorosa. La mujer miraba por la ventana hacia afuera con una mano apoyada en su pecho.

-Si mama…acá estamos ¿Qué-- Pero Ginny no pudo terminar. Se había quedado muda al ver por la ventana a dos figuras caminando hacia la puerta. No podía distinguir quienes eran, venían cubiertos por una capa negra debido a la lluvia. –Her…¡Hermione!…

-Yo…yo también los veo…- Dijo la castaña al mismo tiempo que sacaba su varita de su bolsillo. -Mas vale estar prevenidas.- Golpearon la puerta suavemente. Por una parte se tranquilizaron, si alguien pretendía hacerles daño, no se tomarían la molestia de tocar la puerta con delicadeza, pero la idea de que fuera una trampa volvió a ponerlas en alerta. –Señora Weasley por favor esté cerca de la chimenea si algo sucede valla por ayuda…- La castaña se acercó a la puerta y abrió lentamente. Su corazón latía ferozmente, estaba segura de que detrás de esa puerta estaban Harry y Ron.

¡Habían vuelto!

No solo una fuerte brisa y unas cuantas gotas de agua entraron por la puerta, si no también dos jóvenes. Uno de ellos se quitó la capa rápidamente, dejándose ver.

En su rostro se denotaba el cansancio, producido probablemente por un largo viaje y poco descanso. Pero sus ojos verdes no habían abandonado su color tan característico de él, eran idénticos a los de su madre.

Había vuelto con vida.

Harry Potter había vuelto.

-¿Ha…Harry?- Ginny no podía creerlo, no tenia la esperanza de volverlo a ver. Se lanzó a sus brazos llorando desconsoladamente. Estaba feliz no solo por que habían vuelto, si no también por que su regreso significaba que habían vencido. Voldemort había sido derrotado.

-¡Volvimos a casa! ¡Al fin estamos de vuelta!- Dijo mientras apoyaba su frente a la de la chica…solo quería mirarla a los ojos. Las pocas veces que había podido dormir había soñado con su pelirroja –Ya paso todo.

-Harry ¿que sucedió con Vold-- Su pregunta fue interrumpida ya que el ojiverde se le abalanzó.

-¡Hermione! Yo-- Pero algo detuvo las palabras de Harry. El abrazo con su amiga se sentía diferente, sentía algo entre medio de ellos. Se alejó para ver que había cambiado -¿Hermione? Tu…

-Si Harry- Le contestó sonriendo -Ron…yo…- dijo Hermione acercándose a la otra figura que aun seguía con la capucha puesta. Ella alzó su mano y lentamente removió la capa dejando al descubierto un par de ojos, muy diferentes al que esperaba ver. -¿Tu?... ¿Harry Donde esta Ron? ¿Por que esta Malfoy contigo?- Sentía venir lo peor, su corazón latía fuertemente y a la vez sin fuerzas.

-Hermione, no me esperaba esto, no sabíamos…- Intentaba decir Harry conteniendo la tristeza que lo atrapaba nuevamente. Hermione lo supo. Harry no volvería solo a menos que algo haya ocurrido. Las piernas comenzaron a temblarle, dejándola caer al suelo.

Malfoy, que seguía de pie a su lado, no sabía que hacer o que decir. No sabia por que le había echo caso a Potter en acompañarlo a la madriguera y descansar hasta recuperarse por completo.

Harry se agachó al lado de Hermione y la abrazó fuertemente. No sabia como decírselo y menos ahora.

-Hermione…el…yo…Diablos… ¡¿por que tubo que acompañarme?!- Hermione miró nuevamente aquellos ojos grises y se desmayó en los brazos de Harry.