Hey! k tal? Soy nueva x aki (almenos en el apartado de dragon ball) y quería colgar esto a ver si alguien se anima a leerlo n.n Es un one-shot, shonen-ai (relaciones chicoxchico, si no te gusta no leas) de Goku y Vegeta. La acción transcurre...hmm...no sé muy bien cuando transcurre xD Es como una versión de lo sucedido en el combate Goku vs.Vegeta cuando la tropa va a luchar contra Buu. Es un...¿cómo se habría desquitado Vegeta (y Goku con él XD) si ese emocionante combate no hubiera sido posible? En el fic, esto no le dejaba dormir y llegó a esta "cueva de las revelaciones". Y Goku, curioso, lo siguió n.n Si queréis descubrir k carajo significa tanta palabrería...seguid leyendo n3n Nos vemos!

Aclaraciones: los guiones introducen diálogo, mientras que las grandes parrafadas...juju...son pensamientos de Vegeta (un Vegeta un poco O.O.C. porque yo lo manipulé XD...u.uU). En fin, espero que os guste...

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¿Qué es lo que quieres?

-¿Qué es lo que quieres?

El aire se agita inquieto con tu presencia, lanzándome violentamente desde la retaguardia ese intenso, cálido pero incisivo olor, y con él inconexos recuerdos de nuestro primer encuentro entre arena caliente y rocas, extrañamente nítidos (exactamente como tu olor), a pesar del eterno martilleo del tiempo. Sólo que...carentes de lógica.

-Mmm...nada, sólo pasaba por aquí y-y me pregunté...bueno...

Te disturba no poder ver mi expresión y balbuceas como si debieras mantener una larga conversación con ese yo del pasado, ese yo arrogante, elitista y orgulloso del desierto, ese yo peligroso por desconocimiento, tan imprevisible como puedo llegar a ser aún para ti, incluso ahora, en esta noche sin estrellas de diciembre, veinte años después de aquello... ¿Y sigues sin saber qué haré a continuación ?¡Vamos !¿Por qué sigues temiendo hablarme ?¡Hasta alguien como tú puede lograr ver un poco más allá con tanto margen de tiempo! Aunque no te lo haya puesto...nada fácil...

-¿Vegeta?

¿Seré yo el que se ha equivocado contigo ?¿El que no supo ver...el que quiso ver lo que no había ?

-Vegeta...¿qué...?

¿El que ansiaba que hubiera algo más debajo las costumbres y enseñanzas terrestres que tanto daño hicieron a tu auténtica naturaleza?

-¡Vegetaaaa!

-¡Qué diablos te pasa, pedazo de idiota !¡No me grites, que no estoy sordo!

De repente estás a mi izquierda, zarandeando una mano delante de mis ojos para llamar mi atención. No puedo evitar darte un empujón suave. ¡Te acercaste demasiado, y tu sabes cómo valoro mi espacio personal!

Y aunque fuera tan suave, sigues tan tenso que caes de espaldas contra la pared de la cueva. Esos ojos aniñados me miran con una mezcla de burla y dolor fingido mientras no dejas de frotarte la cabeza dolorida. Te devuelvo un ceño fruncido en respuesta. Me pregunto por qué te gustará tanto molestarme, jugando conmigo como lo haría un inconsciente niño pequeño que aún no aprendió que el fuego quema. ¿O es que lo que te gusta es quemarte?

-¿Observabas la luna?

Esa pregunta me deja descolocado, y parpadeo varias veces. Mis ojos arden tras ese intento fracasado de perforar los tuyos, neutros. Cuando vuelvo a centrarlos, tu mirada se ha vuelto soñadora y, poco a poco se dirige al deslumbrante satélite anclado en medio del cielo.

-¡¿Pero qué diablos crees que haces ?!¡¿Pretendes destrozarlo todo?!

Mis palmas vuelan rápidas para cubrir tus párpados, obligándote a retroceder, hasta que chocas contra mi pecho, lanzando una exclamación silenciosa.

-¿Es que tienes serrín en la cabeza ?¿No recuerdas que no debes mirarla cuando está en su fase completa?

-Lo...lo siento Vegeta. No sé que me pasó. Me...dejé llevar.

Te libero de la atadura para que puedas ganar una posición más cómoda contra la roca. Mientras, me dejo caer en la pared contraria, soltando un audible bufido de alivio y hastío.

-Yo...lo siento...Vi esa luz lechosa sobre las copas de los árboles, y me pareció tan bonita que...

-Ahora resultará que tienes alma de poeta.

Ahora es tu turno de parpadear con incredulidad, para luego reír a carcajada limpia. El eco de tu voz retumba con fuerza, intensificando la extraña sensación que provoca en mí. Sé que no te ríes con malicia alguna, sino porqué es curioso para ti que yo emplee mi escasa ironía con expresiones tan terrestres como ésta. Y al contrario de lo que habría sucedido un tiempo atrás, cuando dejaba que mi orgullo me cegara y controlara cada parte de mi ser, ahora siento que empiezo a contagiarme de tu estupidez de colegial. Por suerte para mí, y supongo que por desgracia para ti, acabas con tu intento de despejar el silencio de la noche.

Y de nuevo la tensa nada en el ambiente, y como haces siempre tus dedos se entrelazan mientras tus pulgares dan vueltas alrededor de un eje imaginario, mientras tu mirada se mantiene al nivel de mis botas, no atreviéndote a mirarme directamente a los ojos mientras preguntas:

-¿Estás enfadado conmigo?

Ahora sí que ya no puedo evitar reírme, al menos por lo bajo y entre dientes. Noto como toda la tensión en tu cuerpo escapa por el hilillo de aliento que forman tus labios medio sonrientes.

-¿Cómo quieres que me enfade con alguien que no puede evitar ser como es?

Me abandono. Mi respuesta es jocosa, y de nuevo empiezo a reír completamente calmado, esperando otro enfado fingido. Es entonces cuando me llega tu respuesta sincera, directa...imprevisible...

-Yo siempre creí que te disgustaba mi forma de ser...poco guerrera...

No puedo replicarte.

-Demasiado terrícola para un saiyan...

Aparto la mirada sabiendo que ahora eres tú quién va a levantar los ojos...y a mirarme con todo lo que sí había dentro, y sobre lo que nunca tuve que dudar. Un error de cálculo que antes...Antes me habría costado la vida.

-Demasiado distinta a tu ideal...sobre cómo debería ser "el legendario"...

Deseo replicarte. ¿Es que acaso no ves lo mucho que he cambiado ?¿Lo mucho que me habéis obligado a cambiar entre tú y mi familia ?¿Es que no ves lo complicado y costoso que resulta para alguien como yo haber llegado a...a...confiar ?¿Por qué reabres esas viejas heridas de orgullo y prejuicio que creía cerradas?

-Una meta demasiado lejana e imposible para...alguien como tú.

Abro enormemente los ojos, sin poder apartarlos del extraño sonriente frente a mí...Este extraño que no es nada de lo que vi anteriormente en ningún lugar y lo es todo a la vez: algo tan calmado y estático, pero a la vez abrasador y torturador como el hielo paciente y traicionero de Freezer, la severidad afectuosa de Bulma, la incomprensión curiosa y anhelante de mi hijo, la muda súplica de las incontables víctimas justo antes de ser degolladas...

Creo que empiezo a ver alucinaciones. Aquello que creía tan firmemente seguro se desmorona ante mi ofuscada mirada. ¿Acaso te divierte jugar conmigo, quemarme con mi propio fuego?¿Es que no ves que todo va a irse al garete ahora? Un último coletazo de negación desesperada surge con violencia de mí sin encontrar apenas resistencia. Y aún así no puedo dejar de darme cuenta de lo patético que debo resultar.

-¡Tú no eres mi meta, maldito engreído !¡¿Cómo te atreves ?!¡Yo nunca pedí lo que vosotros me disteis por voluntad propia !¡No desee piedad, ni un techo, ni vuestra hipócrita amistad y amor de plástico, ni una familia !¡Sólo deseaba hacerme más fuerte, y eso es lo que he conseguido, y por méritos propios !¡Sois todos unos imbéciles, fáciles de embaucar!

Mi voz se rompe, y yo no puedo seguir más. Noto con un escalofrío la lástima en la mirada del extraño, lástima que se torna odio contenido, y luego pura rabia de puños apretados. Él avanza y yo retrocedo, cerrando fuertemente los ojos, buscando alguna seguridad en la fría pared que me cierra el paso.

Hasta que siento el primero de una interminable serie de golpes arrolladores e increíblemente veloces en mi estómago, seguidos de puñetazos limpios en las mejillas, que me envuelven en un intenso calor y una impotencia voluntaria y deseada.

Sí, deseo que me golpee. Deseo volver a ver la sangre y el sudor fluyendo por cada milímetro de piel, deseo que sacie mi sed de venganza contra mí mismo, que beba por mí hasta la última gota. Siempre fue mi redentor. Sí, es cierto, lo echaba de menos. Pero ni tan sólo puedo culparle por abandonarme.

-¡Vegeta, vuelve en ti!

Realmente deseaba esto. Cada uno de mis pasos me han conducido hasta aquí.

-¡Pelea contra mí, cobarde!

Golpea fuerte, Kakarotto. Que no quede nada, sólo un cuerpo vacío.

-¡Suéltalo todo !¡Aquí estoy!

Y luego volver a empezar. No más pensamientos inútiles e inagotables, sólo acciones. De las que no me arrepienta. Nunca.

-¡¿Qué es lo que guardas tan celosamente ?!¡Dímelo !¡Ya no soporto verte sufrir más ¡¿Por qué te torturas?!

Y de pronto, las piernas que un segundo antes amenazaban con romper mi cadera a golpes, se encontraban ahora perfectamente amoldadas a las mías, empujándome con vehemencia contra la roca. Y del mismo modo, esos puños aturdidores que habían entumecido mis miembros y mi cara, ahora se clavaban sin piedad en mi pelo, afirmándome cerca, asegurándose de que mis ojos no perdieran detalle de los suyos. Y aún siendo imprevisible, no me sorprendes, y no comprendo el porqué.

-Kakarotto...

Mis palabras susurradas tan cerca levantan un ligero temblor en sus piernas. En tus ojos veo miedo, miedo a mis reacciones. No puedo evitar un suspiro de cansancio. De nuevo el desconocimiento se interpone entre nosotros. Y retrocedes, aún habiendo llegado tan lejos, aunque ya no puedas salir del atolladero de emociones en que te has metido...Somos tan distintos y tan parecidos a la vez...Resulta gracioso.

Y no puedo evitar reír, esta vez de verdad, levantando nuevos escalofríos en tu piel al oír un sonido tan puro salir de mi garganta acostumbrada a los gruñidos. Pero, al contrario de lo que esperaba, imprevisiblemente, no te mueves ni un centímetro.

Podría acusarte de muchos de mis males y tú podrías acusarme de todos los tuyos. Y mientras tanto la solución estaría delante de nuestras narices, justo como lo está ahora.

Aquí arriba en tus ojos. Aquí abajo en los míos.

¿Acaso era tan simple la solución ?¿Acaso dos de los mejores guerreros en todo el universo pueden llegar a estar tan perdidos ?¿Podemos salvar un planeta y no ser capaces de salvarnos a nosotros mismos? La respuesta es un rotundo y contundente sí.

Vuelvo a repetirme que debo evitar los pensamientos y pasar a la acción. Si no lo hago ahora, ya no habrá oportunidad. Así que levanto estas extremidades muertas en mis costados y las envuelvo fuerte y sin misericordia alrededor de tu robusto cuello. La distancia es nula y tú ya no puedes escapar. Voy a arrastrarte conmigo. Ninguno se arrepentirá.

Mi lengua atraviesa la extensión seca de tus labios paralizados antes de adentrarse en lo que realmente buscaba. Me adentro en ti con la misma vehemencia con que me aplastaste contra la pared. Me lo merecía como tú mereces esto. Estando en paz puedo comenzar a desgarrar tu escandaloso traje naranja que siempre he odiado, mientras tú finalmente sales del trance y me envuelves con tus enormes brazos en un nuevo sentimiento, muy distinto a todos los que me mostraste antes, muy distinto a lo que he visto hasta ahora, diferente a todo lo que pude ver, tocar, oler, oír u saborear. Algo único que me confunde. Algo contra lo que no tengo defensas.

Hmm...deberé enfrentarme a la ignorancia si quiero vivir al lado de alguien como tú.