El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000

John Tucker Must Die Copyright 2006 Twentieth Century Fox Film Corp. and Dune Entertainament LL.C.

James Potter debe morir
Cap 1: Él es James Potter

Me di cuenta en tercer año de que era invisible.

No estoy hablando en serio por supuesto, ni que me hubiesen hecho tomar una poción de invisibilidad, mucho menos de andar por ahí con una capa invisible. No. Yo era más como... anónima.

ANÓNIMA.

No es que no intentara dejar se serlo... sólo me consideraba (y me consideraban) una perdedora.

Aunque en cuanto al amor...

Recuerdo aquella vez cuando me vi en una clase de Transformaciones. El guapo Sirius Black estaba sentado tras mío y sentí que me llamaba la atención por el hombro. Me volteé sonriente para recibir un papelito arrugado con un corazón encima.

-Pásala...

Pero me equivoqué. Era para la espectacular rubia que se sentaba adelante mío.

Sí, en el amor me iba pésimo. Había otra cosa que me jugaba en contra.

Recuerdo otra ocasión donde estaba yo en casa arreglando unas cajas (pues nos acabábamos de mudar) cuando un bombón de hombre entró a mi casa con una bandeja en las manos.

-Hola –lo saludé, sonriendo.

-Hola, soy Remus –parecía despreocupado-. Vivo al lado y mi madre me pidió que trajera estos brownies.

-Yo soy Lily. Nos acabamos de mudar... debe ser obvio por todas las cajas y eso –me reí, nerviosa.

Estaba a punto de decirle que íbamos al mismo año, en la misma casa... ¡en el mismo colegio! Pero me interrumpió, diciendo algo como:

-Santos calabacines... –mirando a mis espaldas.

Me voltee otra vez. Ahí estaba mi mamá.

-Hola, soy Lori –lo saludó ella.

-Los hice para ti... –respondió él, acercándose como embobado-. Toma. Ten cuidado, estás caliente... Quiero decir, están calientes... –se corrigió-. Muy calientes...

Mi madre. Uf... Un tema. Desde que papá murió, nunca tuvo problemas para conseguir hombres... Su problema era conservarlos. Solía llevar la cuenta de cuántos eran... pero era agotador. Por eso los llamaba a todos... Van

-Hola Lily –me saludaban, y siempre terminaban diciendo: -Seré tu nuevo padre.

Y yo les respondía:

-Tal vez no debamos hablar antes de tiempo, Van...

-Me llamo Steve, niña –me respondió uno-. ¿Por qué sigues llamándome Van?

-Porque tarde o temprano –expliqué-, todos se van...

Pasa tantas veces que mi mamá reacciona de una forma muy madura: una, dos o tres sesiones de terapia sicológica rápida, que en su lenguaje significaba comer toneladas de chocolate. Luego empacamos y nos mudamos a otra ciudad. Ahora que lo pienso, ser invisible tiene sus ventajas: con tanta mudanza, nunca sufrí con las despedidas... Mal que mal nunca hice buenos amigos y para mi desgracia seguía yendo a Hogwarts.

Hablando de Hogwarts. En aquel castillo, ya en mi último año pasé de ser una completa desconocida a...

-Ahí va la sangre sucia Evans... –le oí decir a Severus Snape, de Slytherin en cierto recreo.

Pero no debemos hablar más de mí. Esta ni siquiera es mi historia. Es la de él.

James Potter.

Aceptémoslo, él es el mejor. Capitán y estrella de su equipo de Quidditch, de familia rica... y parece un cruce de modelo y dios griego. Lo vi jugar... qué va. Lo he visto jugar una y otra vez, cada año que nos lleva a Gryffindor a la victoria. Aquí, en el primer partido del año, se puede ver de todo.

-¡Vamos, James, mata a las águilas! –gritaba Beth, de Hufflepuff, desde su puesto-. Pero no a las de verdad por supuesto –le explicó a su amiga-. Hay que proteger a los animales...

Carrie, de Ravenclaw, llevaba relatando toda la mañana.

-Queda claro quién hará que perdamos la Copa De Quidditch una vez más... –decía desde el puesto de comentarista al terminar el partido, sonriente, a pesar de los abucheos de sus compañeros de casa.

-Soy James Potter –decía él-. También me dicen Jamsie, Snitch veloz, Cornamenta... algunos me llaman Ricopotter, pero soy más conocido como El Capitán.

Abajo en el campo, tras bajar todos a saludar, pasa a guiñarle un ojo a Heather, la capitana del equipo de porristas... de Slytherin. Pero qué va, su amor por las mujeres trasciende casas.

Caminando de regreso al castillo, me acuerdo de la primera vez que hablé con James Potter.

Para costearme los materiales escolares cada año (ya que mamá era un poco... despilfarradora) cada verano, y durante cada visita a Hogsmeade, me dedicaba a trabajar como mesera en Las Tres Escobas, cuando todavía servía comidas. Este verano, de hecho, fue la primera vez que le hablé. Sí, él estaba sentado solo en una mesa, y mi superiora me envió a atenderle. No me enloqueció, ni nada parecido. Tenía la situación bajo completo control.

-Hola –dijo él, calmado.

-¡Sí! –exclamé yo-. Es decir... no. Quiero decir... ¿Qué...

-Aún no decidí qué pedir –me respondió con esa encantadora sonrisa de la que quedé prendada.

Hice una pequeña reverencia y me retiré...

No debí haberle hecho una reverencia... ¡Ay!. ¿En qué estaba pensando? Obviamente un chico como él ya tiene novia.

Y adivinen quién llegó a Las Tres Escobas. Sí, Carrie, la de Ravenclaw, quien no sólo es comentarista habitual, también es Prefecta de su casa, capitana del equipo de Gobstones, seleccionada Ravenclaw de Snap Explosivo, presidenta del club de Astronomía, de Encantamientos... y creo que eso es todo.

-Decidí escribir un libro infantil –escuché que le decía a James.

Ok, escribirá un libro infantil también.

Mientras limpiaba una mesa cercana, la oí hablar en un idioma extraño, y luego James:

-Eres tan sexy cuando hablas en francés...

Y se besaron, justo cuando yo pretendía tomarles el pedido.

-Chicos... ¿necesitan un minuto? –susurré antes de irme a la barra.

Olviden eso. Dos días después me lo encontré de nuevo, besándose con una morena y... ¿qué, tiene dos novias? Sí, parece. Esa era Heather, la porrista de Slytherin. Al ir a tomarles el pedido, la escuché:

-Dolly siempre me dice: por qué no gruñimos?

-¿Gruñir?

-Lo sé, en el descanso. Es tan inútil...

Me vieron. James habló:

-Dos ensaladas verdes con el aderezo aparte. Salmón para ella y langosta para mí.

-Adoro cuando haces eso –le dijo Heather.

-Adoro hacerlo... –se acercó a ella.

-Adoro que adores como adoro lo que haces... –se acercaron más.

-Que se demoren en traer un plato y otro –me indicó James, sin mirarme. Cuando me alejaba de regreso a la barra lo volví a oír decirle con voz melosa a Heather: -Con ese top te ves muy atractiva... seguro lucirías mejor sin él...

Dos días más y... ¿Qué es esto, una casa de...? James Potter y la tercera novia (Beth, de Hufflepuff) estaban en la misma mesa de las otras ocasiones. Yo los veo claramente desde la barra.

-Nunca he venido aquí –le dijo James, serio. Sí, claro-. Espero que tengan comida vegetariana –abrió el menú y exclamó: -Oh, nooo, ternera? Lo siento –le dijo a ella-. ¡Nos vamos! –se puso de pie-. ¡Si quisiera torturar animales iría a un laboratorio!

-Oye... –le dijo Beth en voz suave, haciendo que se sentara.

-...lo cual no haría nunca, porque torturan animales.

No me gusta juzgar, pero por alguna razón, ser una activista vegetariana implica ser fácil.

-Por ti no es necesario que abandone toda la carne –le susurró ella, antes de besarlo.

¿Vieron eso? No lo estoy inventando.

-No lo entiendo. Esas chicas parecen tan seguras de sí mismas –le comenté a una de las chicas que trabaja allí conmigo, mirando hacia el lugar donde estaba James-. ¿Cómo no se dan cuenta de que James las engaña?

-Él es un tipo listo –respondió con una mirada evaluadora-. Sale con chicas de diferentes casas y de diferentes grupos, así nunca hablan entre ellas. Les dice que no lo dejan salir con chicas durante el periodo de Quidditch y que tienen que guardar el secreto.

Yo la miro asombrada.

-¿Cómo sabes todo eso?

-No lo sé, es sólo una suposición...

Pero pronto rompe en llanto. Otra víctima de Potter. Pobrecilla...

Ya de regreso al tiempo actual, es el comienzo de semana tras el primer partido de Quidditch del que les hablaba al principio. Me siento al centro de la mesa de Gryffindor, pero todos alrededor parecen tener que irse en ese preciso momento. Vale... estoy acostumbrada.

Y ahí viene entrando James, como en cámara lenta. Saludando a todos los que se le cruzan, sonriéndole a las chicas. Pasa por la mesa de Slytherin, le susurra algo al oído a Heather, que sonríe, y sigue su paseo a través del Gran Comedor. Pasa junto a la mesa de Hufflepuff, abraza a Beth disimuladamente y le firma el petitorio de alguna de sus estupideces ecológicas para continuar caminando. Se detiene junto a Carrie, en la mesa de Ravenclaw, y recibe de ella un trozo de pastel en la boca. Hasta que llega a nuestra mesa, pero bien lejos de mí, y se pone a hablar con sus amigos. Black, Lupin y Pettigrew.

James confiaba en su sistema para alternar chicas, pero ni siquiera él podía anticipar lo que sucedería ese Lunes Negro...

Dicen que James iba subiendo las escaleras y le sonrió a la profesora Claypoole. Que ésta se sonrojó, bajó dos escalones más, se sujetó el pecho y se desplomó escaleras abajo. James fue en su ayuda al mismo tiempo que otra chica. ¿Cómo podía saber él que la profesora sufría de angina en el pecho? No fue culpa de James, lo sé. Era una afección preexistente. Un tiempo después la profesora se recuperó, se jubiló, y se retiró a su hogar al sur de Escocia.

Como fuera. Esa tarde, cuando llegué a mi clase de Defensa contra las artes oscuras, encontré apiñadas en la puerta a todas los alumnas de séptimo año que cursaban esa asignatura, pues veíamos un tema que nada tenía que ver con los varones, defensa especializada femenina. Una voz se alzó antes de abrirse la puerta:

-La profesora Claypoole está en el hospital así que juntamos a las alumnas de todas las casas... –Era la profesora McGonagall. Se oyó un abucheo general-. Sí, sí, lo sé. Todas ustedes se odian...

-En realidad la odiamos a usted –murmuró una de las chicas al pasar.

-Bueno, bueno. Hoy como son tantas las separaré en grupos a lo largo del salón. Jennifer, Alison, Dolly, Sarah, Denise y Kimmi, por ese lado de la sala.

-¡Me llamo Lucrecia! –reclamó la última en ser nombrada, que tenía muchas capas de maquillaje blanco, era como gótica o algo así.

-A este lado de la sala las quiero a ustedes dos –apuntó a dos chicas que acababa de entrar a la sala-. Beth, Carrie, Heather y... como sea que te llames –me apuntó.

-¡Soy Lily! –exclamé-. Lily...

-Comiencen a practicar sus hechizos en parejas...

Las otras chicas se ponían en posición de ataque. Yo instintivamente me paré en frente de Heather.

-¿Tú eres Heather, verdad? Yo soy Lily –me presenté amablemente.

-¿Y? –respondió Heather, apuntándome con su varita.

Unos pasos más allá, una chica (yo no sabía el nombre pero llevaba el uniforme de Ravenclaw) le preguntaba a Carrie.

-No te vi en la fiesta anoche ¿Dónde estabas?

-Eso es un secreto. No puede saberse... –Carrie bajó el tono de voz, y noté que Heather la miró-. Estoy saliendo con James Potter.

Expelliarmus! –gritó Heather repentinamente apuntando a Carrie con su varita.

La varita de Carrie se elevó por los aires y ella calló sentada al piso.

-¡Oye! –exclamó Carrie, mirando a Heather con odio.

-Lo siento, me equivoqué de contrincante –respondió la Slytherin, poniendo cara de inocencia.

Pero cuando Carrie se incorporó y se preparó para atacar a su pareja, Heather volvió a gritar apuntándola:

Demaius!

La chica que hacía de pareja de Carrie se acercó preocupada y gritó:

Ennervate!

Con lo que Carrie se levantó del suelo y apuntando a Heather con su varita se le acercó peligrosamente.

-¿Sabes qué? Eso no fue un accidente –le dijo, desafiante.

-¡Él es mío, mantente alejada de él! –Heather le quitó la varita y la agarró del pelo.

-Oh, tú, maldita mocosa –replicó Carrie defendiéndose.

-Hey, chicas –Beth se metió entre ellas intentando separarlas-. ¡Paz y amor, vamos, no vale la pena pelear por un chico, deténganse, no hay motivos para pelear!

-¡James Potter es mío! –exclamó Heather empujando a Carrie.

-Hey –Beth se puso delante de Carrie y empuñó su varita hacia Heather-. Yo estoy saliendo con James Potter.

-¿Qué? –Heather apuntó su varita hacia la cabeza de Beth y unas chispas rojas salieron de ella, pero Beth se alejó y el hechizo me llegó a mí, haciéndome caer al suelo.

-¡Suficiente! –gritó McGonnagal poniéndose al medio de la pelea. –Concentrémonos en la clase por favor.

Pero apenas regresó al escritorio, Beth empujó a Carrie y empuñó su varita hacia ella. En ese segundo comenzó una guerra dentro de la sala. Todas contra todas, volaban hechizos de diestra a siniestra, a mí me pasaron a empujar dos veces cuando intentaba reincorporarme. ¡Hasta a la profesora le llegó un Expelliarmus pero nadie más reparó en ello! Cuando la situación parecía incontrolable yo levanté mi varita e hice un hechizo silenciador que calló sobre toda la clase.

-Él las está engañando a todas –empecé, mirando atentamente a Beth, Carrie y Heather-. Y en vez de desquitarse con él, empiezan a pelearse entre ustedes?

Entonces McGonnagal quitó el hechizo de silencio y se puso de pie, pero no fue necesario porque nadie decía palabra alguna.

-¡Castigadas! –gritó-. Tú, tú, tú y tú –apuntó a cada una de ellas, incluyéndome. Luego se retiró del aula.

Las chicas se miraron entre sí. Yo me puse de pie y salí del círculo del terror en ese preciso momento. A mis espaldas, Beth se incorporó y se preguntó en voz alta:

-¿Y quién era ella?

-No lo sé... Pam... algo –respondió Heather, también levantándose.

Abandoné la sala y me dirigí a mi siguiente clase, Encantamientos.

A la hora de almuerzo me llegó un comunicado que ponía la detención para las seis de la tarde, cuando terminaba mi última clase, en la Biblioteca. Llegué quince minutos antes, pues no quería problemas con el profesor que estuviese a cargo. El aula estaba vacía, salvo por un chico que oía música en una esquina. Miré alrededor, pero la señora Pince al parecer había ido a dar un paseo.

Aquel muchacho tarareaba una canción de Los Trasgos, tan entusiasmado que no se dio cuenta de mi presencia hasta que de pronto levantó la vista y me vio. Se quitó los audífonos y comenzó a balbucear.

-Eh... Lo siento, es...

-Los Trasgos, sí, te entiendo –sonreí.

¿Por qué él se me hacía vagamente familiar?

-Sí, exacto, eso es...

-No puedes tararear realmente lo que dicen sus canciones –le dije con una mirada cómplice.

-Una vez que empiezas, no puedes parar.

-Sí.

-Soy Scott –se presentó-. Estamos juntos en... Pociones, verdad?

-Sí, eso. Soy Lily.

Se hizo un silencio mortal en la Biblioteca por lo que parecieron minutos.

-Emmm... ¿Dónde están los otros? –dije yo, mirando en rededor-. ¿Los castigados? –agregué, al ver la cara de interrogación que puso Scott.

-¿Viniste... viniste temprano al castigo? –me preguntó sorprendido, casi burlándose.

Me dio un poco de vergüenza. La Lily perdedora se asomaba de nuevo. Debía decir algo inteligente para salir del paso.

-Oh, bueno... es que... Tú sabes, odiaría perder un minuto del... castigo.

Desde la puerta abierta de la biblioteca llegó a mis oídos la voz de James Potter.

-Hola, nena... –saludó él a una de sus tantas víctimas.

-Hola James...

-La pasé genial con estas dos en la playa...

Qué horroroso, fue lo primero que pensé, y algo como un "Ugh" salió de mis labios.

-Oh, vaya... –dijo Scott-. Esa no es la reacción que él genera normalmente en las chicas. En general, es más como... –y empezó a imitar suaves gemidos. Yo me reí.

-Sí, de acuerdo... Ese idiota no es realmente mi tipo... –Quizás mentí, quizás no.

-Sí, tienes razón. Suele comportarse como un idiota muchas veces.

-Oh –me sorprendí de que hablara así de él-. Yo pensé que todos lo consideraban como un dios... o algo.

-Cerca. Él es mi primo.

-¿Tú eres el otro Potter? –exclamé, divertida.

-¿Qué fue eso? Acaso quieres decir... ¿Aquel Potter, el perdedor?

-Oh, no. No me malinterpretes –me sonrojé-. Yo sólo... es que no parecieras...

-¿Atractivo, fornido, capaz de iniciar una pelea entre chicas? –Yo puse cara de desconcierto-. No, es cierto. Pero está bien... –se puso de pie-. Te voy a contar un secreto –bajó la voz-. Mi mamá dice que soy especial por dentro.

-Bien por ti –sonreí, y me acomodé en el asiento mientras él salía de la Biblioteca.

Un piso más abajo de la Biblioteca, Heather se acercaba a James.

-¿James, podemos hablar un segundo?

-Claro nena –miró a sus amigos-. Más rato voy con ustedes, chicos –Esperó a que los otros Merodeadores desaparecieran por la esquina y el pasillo quedara vacío para hablarle a Heather-. ¿Qué sucede?

-En la clase de Defensa de hoy, una perdedora dijo que estaba saliendo contigo...

-¿En serio? –se mostró sorprendido-. ¿Y tú le creíste?

-No... Digo, tú no puedes tener una novia...

-...durante la temporada de Quidditch –completó él-. Pero, si pudiera... –se acercó a ella coquetamente-, ya sabes quién sería –y la besó-. ¿Sabes? No entiendo por qué las chicas dicen cosas como esas. Parecieran estar celosas de lo nuestro, porque... –bajó la voz y se acercó a su oído-, compartimos algo especial. Algo que no podemos etiquetar. Es un vínculo implícito... Y adoro lo segura que eres...

Minutos más tarde, Heather llegó a la Biblioteca para encontrarse con Carrie, Beth, conmigo y la señora Pince. Todas estábamos sentadas en mesas diferentes, y yo era la más alejada.

-¡El castigo ha comenzado! –exclamó la bibliotecaria dirigiéndose a la puerta-. ¡Ya regreso, y no hablen!

Heather esperó a que saliera de la Biblioteca para hablar:

-Hablé con James –nos dijo a las demás-. Fue dulce y se sintió mal por ustedes... –observó con arrogancia a Beth y a Carrie-. Dijo que estaban celosas porque él y yo compartimos algo especial –Carrie la miró frunciendo el ceño-. Algo que no podemos etiquetar, porque...

-...porque es un vínculo implícito –siguió Beth, consternada-. Y adoro lo segura que eres...

-...y me duele que lo preguntes –completó Carrie con los ojos muy abiertos-, porque tú eres...

-...la única chica para mí! –exclamaron las tres al mismo tiempo, mirándose indignadas entre sí.

-¡Maldición! –exclamó Heather-. ¡Nos dijo exactamente lo mismo a todas!

-Imagínense. Hace las paces con nosotras... y luego se acuesta con nosotras... –comenzó Beth.

-¿Ustedes lo hicieron? –le preguntó Carrie a Beth, asombrada.

-James y yo compartimos algo especial –contestó la Hufflepuff, sin inmutarse.

-¿Qué, la cama? –exclamó Carrie.

-Compartimos una perspectiva vegetariana y pacífica de la vida –le explicó.

-Perra Hippie –dijo Heather, disimulando la insolencia con una tos.

-Oh, qué lindo, Heather –respondió Beth-, como si nadie supiera que la pequeña señorita porrista le pone ganas.

-¿Tú también? –le preguntó Carrie a Heather.

-Mira, James y yo nacimos para estar juntos. Él es el capitán del equipo de Quidditch y yo... la capitana de las porristas.

-Oh, disculpa. ¿Qué tipo de porrista? –dijo Beth.

-¡Vaya, hablan como si él las tomara en serio! –exclamó Carrie.

-¡No me compares con ella! –exclamó Beth.

-¿Ah, acaso eres mejor que yo? –le preguntó Heather con furia.

-¡Cállense! –exclamé.

-¿Perdona? –se voltearon.

-¿Qué?

-Perdonen... lo siento –dije, fingiendo regresar a mi libro de Historia de la Magia.

-¿Tienes algo que decir? –me preguntó Heather.

-Eh... no. No es asunto mío...

-¿Qué? –repitió Beth.

Tomé aire y miré al techo unos segundos.

-Ok, déjenme adivinar... ¿Él siempre usa sobrenombres como nena o cariño? –Ellas se miraron entre sí-. Sí –confirmé-, no lo hace por afecto. Lo dice para no confundir sus nombres. Siempre habla de un vínculo implícito o algo especial, pero nunca de una relación... –parecían sorprendidas-. Y todo ese acuerdo fue idea de ustedes, así que se sienten culpables del engaño...

-¡Por Merlín, tú también saliste con James! –exclamó Heather.

-No, eh... No. Yo sólo... conocí a un chico como él... Van.

-Ella tiene razón –comenzó Carrie-. Él siempre me hace sentir culpable...

-Sí... –susurró Beth afirmando con la cabeza.

-En mi caso si un hombre me hiciese sentir así... –empecé.

-...romperías con él –dijo Heather-. Blah, blah, blah...

-James encontraría otra novia en un segundo –razonó Beth.

-No –las corregí-. Yo no dije romper con él. Yo me vengaría...

Continuará...

Como ven este primer cap es igual a la película, los diálogos son idénticos y la historia es parecida sólo que trasladada al mundo HP, pero a medida que avance el fic se va a alejar del guión original y van a encontrarse con un final completamente diferente. Espero sus comentarios :)