El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000

John Tucker Must Die Copyright 2006 Twentieth Century Fox Film Corp. and Dune Entertainament LL.C.

James Potter debe morir
Cap 5: Quienes somos en realidad

-¡Se terminó el espectáculo, señores, regresen a sus habitaciones! –exclamó McGonagall antes de cerrar el retrato de la señora gorda.

A la mañana siguiente, James no pudo caminar por ningún pasillo sin que lo molestaran. A la hora del desayuno ya todo el colegio lo sabía. Y James sólo trataba de pasar desapercibido por una vez en su vida, y claro que no lo logró.

Gryffindor hizo un entrenamiento previo al partido de la tarde, donde hubo más público que en un partido real, si eso era posible. James seguía con la tanga puesta.

Y siguiendo la tendencia de James de doblar todo a su favor, adivinen qué...

...con la tanga puesta atrapó la Snitch en menos de un minuto durante el entrenamiento...

...y para el partido de la tarde todo el equipo andaba con tanga. Sí, ganaron. 720 contra 40.

¿Producto de la tanga? Nadie lo pudo averiguar, pero lo que sí, desde ese minuto en adelante usar tanga entre los hombres estaba de moda...

Mi odio hacia él se había incrementado considerablemente. Me daba rabia. Me hacía doler la cabeza. No podía dejar de pensar en él... ¿en el mal sentido de la palabra?

-¡Lily!

Era James, siguiéndome por la orilla del lago un sábado por la mañana. Acababa de dejar a su grupo de amigos atrás. Pero yo estaba enojada con él, por supuesto.

-¡Lily, espera! -Me detuve, volteé y miré con cara de impaciencia-. El encuentro de la otra noche no resultó como me hubiese gustado...

-Sí, lo sé. Lo siento –respondí, claro que sin sentirlo. Con mi más adusta expresión.

-Nooo, está bien. Como que lo solucioné.

-Me di cuenta. Ahora todos conocen el secreto de Victoria.

Quería voltearme, seguir caminando, irme, pero él no me dejaba.

-Sirius estaba pensando ponerlo como tema de mi cumpleaños. "Ni la misma tanga ni la misma fiesta".

-Qué lindo.

Ahora si me volteé y caminé a paso rápido.

-¡Lily! Espera –Corrió tras de mi y me tomó un brazo, poniéndose él delante de mío-. ¡Espera! No lo estás entendiendo. Fui humillado tratando de captar tu atención. Y no me estoy esforzando tanto como para sólo tener un poco de acción...

-¿Así que no soy sólo un buen vino que quieres descorchar y beber? –le espeté, lanzando veneno.

-¿Dónde oíste eso? –No lo estaba negando. Me moví para seguir avanzando hacia el castillo.

-No, no... ¡no! Óyeme. Esas fueron sólo conversaciones de camerinos. No significan nada.

-¿Actúas como un cerdo sólo para no parecer que eres un dominado?

-Sí, exactamente. Yo... digo estas cosas en las que no creo, estoy haciendo cosas que no entiendo... Imagínate, me puse tu ropa interior y sobrevolé Hogwarts... -No pude evitar sonreír en ese momento-. Me esfuerzo tanto... Pero no se me ocurre qué más hacer. Tú eres la única, Lily... –Me dejó sin palabras. Otra vez lo lograba-. Mira... yo nunca antes hice esto, así que no sé cómo seguir exactamente... –Se sacó su reloj y me lo puso en la muñeca-. Es sólo algo personal, vale? Sólo para demostrarte... –subió el tono de voz y miró en derredor-. ¡Y a quién quiera saberlo, que soy un dominado! –A lo lejos Remus subió un pulgar y sonrió-. Sí... –Me miró a los ojos-. Un dominado... –Yo estaba en shock-. ¿Serías mi novia?

No recuerdo exactamente cómo salí de ahí ni que dije. Sólo me vi momentos más tarde en la sala del quinto piso, con Heather mirando embobada el reloj en mi mano.

-Oh...

-¡Merlín! –exclamó Beth sonriendo completamente.

-Lo destruiremos... –dijo Carrie yendo hacia la otra esquina de la sala.

-Es hora de matar... ¡Bam! Feliz cumpleaños, pequeño Potter –continuó Beth, siguiendo a Carrie y comenzó a hablarle en susurros.

-Eh... chicas... –las miré, haciendo que Heather me soltara el brazo-. Me estoy sintiendo un poco rara con todo esto...

-¿Ah?

-Lily... –Carrie me miró como si yo fuera una loca-. Dijiste que si alguna vez salías con un chico como éste... ¡te vengarías!

-Lo sé... mmm... pero...

-¡Por Merlín santo, lo amas! –chilló Heather.

-Haremos una terapia de citas, esto es por tu propio bien... –dijo Beth.

-Regresa a la realidad, Lily. No estás saliendo realmente con él... –esa fue Carrie.

-Te Potterizaste –dijo Heather.

-Él no se enamoró de ti –empezó a explicar Carrie-. Se enamoró de lo que nosotros creamos.

-¿Quién eras tú antes de conocernos? –fue la pregunta de Beth. Retórica, por supuesto.

-Nadie. Y ahora eres la chica... –contestó Heather-. ¿Y así es como nos pagas?

-Entonces... el pequeño monstruo que ustedes crearon destruye a James Potter... –les recriminé-, y luego qué?. ¿Qué pasa conmigo?

-¡Te conviertes en una leyenda!

-¡Sí!

-¿Y qué si yo no quiero eso?

-No puedes quedarte con él –me gritó Heather-. Y este reloj... –me tomó la muñeca otra vez-. ¡Me pertenece a mí! Yo soy la capitana porrista, él el capitán de Quidditch. ¡El reloj debe ser mío!

-¿Qué? –la interceptó Beth-. ¿Acaso crees que por ser la capitana porrista tienes derecho a tener todo lo que quieras?

Carrie puso sus ojos en blanco.

-¡Exacto! –chilló Heather.

-¡Hey, chicas, deténganse! –se interpuso Carrie.

-Gracias, Carrie –susurré, pero las miraba a ellas.

-Él se merece lo mejor, vale? Obviamente me merece a mí –agregó.

-¿Qué?

-Por favor... –atacó Beth-. A ti no te importa él... Lo único que te importa es entrar a la escuela de Aruroes.

-Creo que se dice AURORES –la corrigió Carrie de inmediato.

-¡Chicas, ya basta! –les grité-. Se supone que deberíamos ser amigas...

-Bueno –Heather me miró feo-. Las amigas no dicen que van a hacer algo y luego...

-¡Y luego traicionan a todas las demás! –terminó Beth.

-Si no estás en contra de James... –dijo Carrie-. Entonces no estás con nosotras...

Y se cruzaron de brazos. Ahí, enfrente mío. Así, nada más. ¿Allí se acababa todo? Eso no estaba bien.

-¿Así que realmente creen que esto les ayudará a superar a James Potter? O se obsesionan con destruirlo, o se obsesionan con salir con él... De cualquiera de las dos formas, siempre se trata de él! No, yo terminé con esto... –me giré para salir de la sala.

-Las porristas no se rinden –fue lo último que oí de Heather, así que retrocedí unos pasos y la encaré a lo lejos.

-Bueno, no soy una porrista de verdad. Lo que sea que planeen, no cuenten conmigo.

Y me fui. Corrí escaleras abajo hasta el tercer... o segundo piso. Ahí donde había un corredor vacío.

Ojalá todo fuera simple. Como una vieja canción Pop. Quiero que me quieras. Boom. Final de la historia, y todos vivimos felices para siempre.

Alcé la varita para desaparecer una telaraña del techo, y oí detrás de mío.

-Lindo reloj...

Me volteé y era el primo de James, Scott. Parece que me había seguido.

-No, no es lo que parece...

¿Pero nunca es así, cierto?

-¿Desde cuando Beth y Carrie son amigas de Heather? –Sí, ahora estaba segura que me había seguido-. Porque ellas en realidad se odian unas a otras... Lily. ¿Y qué hacen... hablándote a ti? -Abrí la boca, pero no supe responder. Tan compleja que era la respuesta-. ¿Qué te sucedió? Eras tan diferente... y ahora eres... como el resto de ellas. Te enamoraste de mi primo.

-No, yo no... –traté de defenderme-. No es así... Quiero decir...

-Es algo que planeaste con esas tres. Esto es un juego para ti, verdad? –Merlín, sí que no sabía qué decir-. ¿Quieres saber por qué James se enamoró de ti? –Esperé la respuesta-. Él cree que tú eres la primera relación honesta que ha tenido.

-Bueno, él no es tan inocente, cierto? Quiero decir... tú sabes como James Potter puede ser...

-Todos saben cómo puede ser. Él es James Potter. Y aún así todas las chicas de Hogwarts hacen fila para salir con él, sabiendo lo que saben. Y sí, él les miente a las chicas para hacer que se enamoren de él. No me imagino qué clase de persona es capaz de eso. ¿Y tú?

Después de esa conversación perdí las ganas de todo, incluso de ir a la biblioteca a estudiar. Me fui a mi cuarto a encerrar hasta que cayó la noche. Sólo se me pudo ocurrir una cosa en ese momento; hablar con mi única, incondicional y verdadera mejor amiga: mi mamá. Esperando que estuviese en casa -y que la solicitud de tener la chimenea conectada a la red flú siguiera vigente- me dirigí a la de la vacía sala común y lancé los polvos al fuego para luego meter mi cabeza entre las llamas. Después de dar varias vueltas vi la salita de mi casa y un gran pastel con cobertura de chocolate sobre la mesa de centro. Mi madre no se veía, pero debía estar ahí, así que la llamé.

-¡Mamá, el baño de chocolate! Hay un pastel debajo...

Salió de la cocina con una lata de cobertura en la mano y una cuchara en la otra. ¿Terapia de chocolate?

-Sí –respondió entendiendo mi expresión-. Terminé con Van...

-Oh... –la miré con pena-. ¿Sabes? Finalmente creo estar entendiendo toda esta cosa con los Van...

-Ay, hija... –se sentó frente mío-. Yo sé que esto de mis citas te afecta... He cometido errores... Pero nunca haría un plan para herir a alguien.

Ahí venía de nuevo, a recriminarme. Este no era mi día, pero que mamá me lo dijera...

-Yo... yo sólo... me vi tan atrapada en esto... Creo... –Hora de sincerarse-. Fui invisible por tanto tiempo... que se siente bien que te noten...

-Lily, querida... Tú escogiste ser invisible. Pensaste que así todo sería más fácil para ti...

-Bueno, ellos se dan cuenta de que estoy ahí, mamá. Aun aunque... nada de esto sea realmente yo... Y ahora ni siquiera sé quiénes son mis verdaderos amigos.

-Quizás si les mostraras la verdadera Lily... encontrarías la respuesta...

Saqué la cabeza de la chimenea y miré en derredor: no había nadie. Quizás qué hora era. El caso es que mañana sería lo que ellas llamaban el gran evento del año, el cumpleaños de James. A la orilla del lago, al atardecer. No sería una mala ocasión para decir "Hola, esta soy yo, la verdadera Lily Evans".

No me arreglé, maquillé, ni vestí especialmente. La verdadera Lily sin la capa de moda y maquillaje. Sólo así, normal, bajé a eso de las siete de la tarde al lago. Un gran alboroto había ya desde el hall... ¿Quién estaría autorizando todo esto? Y es que cuando salí pensé que nunca me había dado cuenta de cuántos alumnos había en Hogwarts... Era gigante. Letreros con el nombre de James, Snitch voladoras, una banda en vivo... Diablos, eso sí que era una fiesta.

Los Merodeadores estaban todos arriba del escenario, todos menos James. Tenían un telón de fondo... Cuando la banda terminó el tema que tocaban, Remus se colocó la varita en la garganta y su voz se amplificó.

-Muchas gracias a la banda por sus excelentes temas...

-¿Qué hora es? –preguntó Peter.

-Es la hora de James Potter, amigos –respondió Sirius. Alaridos se escucharon desde el público-. ¿Cornamenta, dónde estás? –Gritos se oyeron desde un lugar del público.

-Hey, allí abajo, hagan espacio, que Jamsie viene al escenario! –exclamó Remus.

Más vítores en el público. James saliendo de entre la gente. Yo corrí alzando la vista, era demasiada gente.

-Los cumpleaños se festejan una vez cada 356 días –dijo Peter.

-Y hay que agradecer a Merlín por todo esto –siguió Remus.

-Pero querido amigo James... –dijo Sirius cuando Potter se subió al escenario-, corta el pastel... –Un pastel gigante salió de la nada-, y verás quiénes te van a dar unas buenas nalgadas!

Dos chicas semidesnudas salieron de dentro del pastel. Nada fuera de lo común. Qué poco originales, pero esto no es una despedida de soltero.

-¡Sirius, Sirius, ven! –gritó una cabeza rubia desde el público. No podía ver quién era.

-¿Qué tienes para mí, nena?

-Oh, una pequeña cosita de las chicas de las otras casas.

Ya sabía quién era: Carrie. Pero debía acercarme más. Todos cantando el feliz cumpleaños. Di codazos, golpes, todo lo necesario para llegar adelante. Hasta que vi lo del telón. Ya estaba completamente oscuro y se notaba perfectamente. El proyector muggle y...

¿Porristas?

-¡Tiene habilidad, él sabe marcar, muévanse atrás que James va a ganar! –Fue un grito porrista de... todos los grupos porristas de Hogwarts. Raro. Rarísimo. -¡Te amamos James, feliz cumpleaños! –Las imágenes se alternaron por otras de otras chicas-. Nosotras, las del club de...

-¿Lily? –Alguien me llamaba. Arriba. ¡Era James! –Tú lo hiciste, vamos. Ven y deséame un feliz cumpleaños.

Bajó del escenario, me tomó de la mano y me obligó a subir, mientras le susurraba:

-James, nada que ver, no es esto por lo que estoy aquí...

Pero ya todos me habían visto. James me apuntó, sonriendo, y la gente quedó en silencio.

-¿Vale? Sólo para demostrarte... –¿Eso venía del telón? Nos volteamos-. ¡Y a quién quiera saberlo, que soy un dominado! -Alarido del público.

-Esto es genial... –me susurró James al oído, abrazándome por la espalda.

-Sí, un dominado... ¿Serías mi novia?

¡Malditas perras, lo estaban mostrando todo!

Y eso no era lo peor. La imagen cambio. Y no me gustó nada.

-James Potter -Fue aquel día en que...-. Tú sabes que sólo hay un chico para mí... –Una rápida mirada me permitió ver las sonrisas malvadas en las caras de Beth, Carrie y Heather. No podía permitir que esto se terminara de ver-, pero no creo que ese chico...

-¡Expelliarmus! –grité apuntando el telón, haciendo que éste se viniera abajo.

-¿Qué es todo esto? –me preguntó James, a la vez que la gente susurraba desconcertada.

-Emmm... –Me acerqué a él lo suficiente como para que el resto no escuchara-. James, hay algo que debo decirte... Todo este tiempo... he estado pretendiendo ser un montón de cosas que no soy para que te... enamoraras de mí...

-¡Más fuerte! –gritaron desde el público-. ¿Qué pasa?

Tenía la varita en la mano. El asunto era usarla o no.

-Nosotras estuvimos tratando de romper tu corazón... –seguí yo, bajo la escéptica mirada de James-, para que supieras lo que se sentía...

-¿Nosotras? –repitió James.

-Sí –susurré, asintiendo con la cabeza y mirando luego a Heather, Carrie y Beth que estaban en el público justo frente a nosotros.

James se puso muy serio de repente.

-Ok, lo entiendo. Lo consiguieron, chicas... –me miró, y sentí que nadie en la vida me había visto así. Nunca-. Funcionó...

Mis ojos se humedecieron. Ya no podía hacer nada por mí, ni menos por él.

-Perdona... –Me quité su reloj y se lo entregué.

-¿Qué sucede? –El público-. ¿Qué está pasando, están terminando?

-Miren –me giré hacia el público y subí la varita a mi garganta por fin, así les iba a hablar, con la voz quebrada. Y qué-. Todo este tiempo estuve... mintiendo sobre quién soy. Pero me aburrí de fingir. Ésta es la verdadera yo. Esta es Lily...

-Oye, Lily... –me llamó un chico desde el público.

-¿Sí?

Y me lanzó un vaso de algo encima.

-¡Estás arruinando la fiesta!

Luego se estaban todos riendo y otros, más atrás, aplaudiendo.

-Esto no es justo –dijo Carrie, subiendo al escenario.

-¡Oh, no! –exclamó Beth, quien subió también seguida de Heather-. Esto es todo culpa nuestra, no te mereces esto.

-Nunca debimos hacerte esto...

-Ok –Beth se fue a parar frente a todos-. Vale. Tremenda cosa, así que mintió. ¿Y qué? Todos mentimos.

-¿Acaso ninguno de ustedes mintió antes? –preguntó Carrie al público.

-Exactamente –fue turno de Heather-. Deberían estarse tirando bebidas entre ustedes... No a Lily.

Fue el instante en que a las tres les llegó bebida en las caras.

-Hey –James tomó la palabra-. Todos cálmense. Miren, tienen razón. Bien, todos lo hacemos. Yo miento. Finjo ser cualquier cosa para conseguir a una chica.

-¡Y funciona, amigo! –gritó un chico desde el público, el mismo que me había lanzado la bebida, e hizo que todos los hombres a su alrededor aplaudieran.

-¡Eres el hombre!

-No, no digo que sea algo bueno... –aclaró James.

-¡Es algo bueno! –gritó otro chico.

-Oigan, lo que trato de decir es que... está mal.

-¡No hay nada malo con salir con las mejores chicas de Hogwarts! –grito un tercer chico desde el público.

Luego empezaron a vitorear: James, James, James... Po-tter, Po-tter, Po-tter... Y James me miró alzando los hombros y riendo, como queriendo decir que no era su culpa. Lo había intentado. Y eso también estaba mal. Le quité el plato con pastel a Peter de las manos y se lo aventé en plena cara a James. Y eso dio comienzo a una lucha embravecida en el escenario y en el público donde volaban bebidas y torta.

A la mañana siguiente, saliendo de clases, lo vi a lo lejos en un pasillo y lo llamé.

-¡James! Hola –me acerqué.

-Hola...

-Vaya, te ves... limpio.

Él se rió.

-Gracias. Tú te vez bastante limpia también.

-Gracias... –pero intenté ponerme seria-. Escucha... Nunca debí intentar lanzarte pastel...

-Lily, detente. Me merecía el pastel en la cara... Y... aunque sea difícil de creer para ti... Voy a empezar a decir la verdad... –Sonreí-. Te lo juro.

-Ok, eso... es genial.

-Así que... ¿tregua?

-Me gustaría...

Se acercó para abrazarme. Y chocaron nuestras cabezas.

-¡Auch!

-Ay... –empezó-. Inclinamos la cabeza...

-...hacia el mismo lado –terminé-. Sí...

Fue simplemente un apretón de manos.

-Te veré por ahí... –susurró.

-Sí... Buena suerte...

Me miró dando unos pasos hacia atrás y luego se volteó y se fue.

En fin, nos tomó 12 botellas de champú y tres días para quitarnos el pastel del cabello. ¿Pero, saben qué? Valió la pena.

De ahí hacia delante, todo sucedió de una manera muy alocada. Con las chicas, nos hicimos amigas. Debo confesar que estuve a punto de salir con el primo de James, hasta darme cuenta que era demasiado parecido a mí como para que eso resultara. El mismo James, mientras tanto, estuvo saliendo... con varias chicas a la vez. Y sí, ellas sabían que no eran la única, porque él cumplió la promesa de no volver a mentir otra vez.

Y el último mes antes de salir de Hogwarts, James y yo comenzamos una nueva relación. De cero, y sin mentiras.

Hay que admitirlo. Finalmente me convertí en una leyenda. Y todo por ser la chica que enamoró a James Potter.

Oh, y casi se me olvida. Si estás intentado hacer esto en casa, sólo recuerda: si te metes con un James Potter, debes estar -siempre, y en todo momento- preparada para las consecuencias.

FIN

Awww, me muero, qué lata. No pensé que iba a terminar tan pronto el fic. Juraba que me quedaba peli como para dos capítulos más, pero en fin.

Las excusas correspondientes por mi record personal de 5 meses sin actualizar son las siguientes: me fui de vacas en febrero, volví sólo por tres días a mi ciudad para luego irme a la Uni y quedarme sin PC desde entonces hasta ahora, que volví a mi casa por vacaciones de invierno. Tan-tán. Eso es xD.

Espero que les haya gustado el fic. Vean la peli, por favor, que tengo una adoración por Metcalfe y fue como que tenía que ver sí o sí esta peli una y otra vez y el fic era la excusa perfecta para hacerlo xD.

Ojo, por ahí en los reviews me preguntaban que de qué película se trataba. La verdad es que en español el título que le pusieron fue "Todas contra John" cuando debió haber sido "John Tucker debe morir", así que eso.

Espero sus comentarios y verlos en algún otro fic. Bye.