Capítulo 5: Momentos

- Sólo puedes probar la honestidad de tus palabras con acciones...- Dijo Elizabeth cruzando los brazos sobre su pecho en forma desafiante.

¿Acciones? ¿Qué gesto podría hacer que esta chiquilla obstinada confíe en mí? ¡Si la rescate de esos malditos piratas! Admito que el hecho que yo también sea pirata, con nada menos que una admirable reputación basada en una larga lista de acciones deshonestas, puede llegar a ser un pequeño inconveniente.

¿Qué piensas de mi pequeña chiquilla? ¿Qué te robe de ellos para cometer mis propios actos deshonestos contigo?

Probablemente.

Entonces, una idea llega a mi cabeza. - ¡Te llevaré a casa! – En vez de iluminarse, su mirada se oscurece aún más. ¿Acaso he dicho algo que no debía?

Había creído que iba a abusar de mí esa noche. No recuerdo haber estado más asustada en toda mi vida.

Estaba segura de que lo haría, no había otros motivos en un pirata para llevar a una mujer a un barco. ¿Entonces por qué no me hizo nada?

¿Cuáles son tus motivaciones Capitán? ¿Por qué me has rescatado de este castigo del sino?

Creí que pretendía estar preocupado de mí, que intentaba convencerme de que era un buen tipo hablándome suave y trayéndome comida para ablandar mis defensas, que pretendía que le agradeciera estos gestos que había tenido hacia mí con mi cuerpo.

Una y otra vez intento hacerme comer, por tres días volvió por las mañanas para encontrar los platos intactos.

Pero todo tiene un límite. Esta situación no podía durar por siempre.

- Te traje algo para comer. - ¡Por Dios Santo! Llevaba tres días aquí y ni siquiera sabía su nombre. No tenía idea por qué le resultaba eso tan importante.

Tal vez ella estuviese de mejor animo el día de hoy, no es como si estuviese aquí a la fuerza. Aunque no tiene otro lugar donde ir porque estamos en alta mar… Al menos no será obligada a hacer nada que no quiera hacer.

Lo intentaría por enésima vez, hablaría con ella, la convencería a comer, y le explicaría que no quería hacerle daño y recuperaría su cabina de una vez por todas. Dormir en la cubierta era grato algunas veces pero no por siempre.

Además esto generaba el irrespeto de la tripulación. Tenía gente en quien confiaba de verdad pero en un barco pirata nunca era la totalidad de los tripulantes. No quería ni siquiera imaginar lo que sería un motín.

Elizabeth estaba en cubierta observando el vaivén de las olas, y el trabajo de la tripulación. Su mente divagaba. No sabía que esperar. No había ningún tipo de hostilidad hacia ella. Algunos hombres la miraban extraño, pero de ninguna manera era una mirada irrespetuosa. Ni siquiera había tenido que limpiar o algo parecido.

¿Quiénes eran estos tipos? Por su aspecto, piratas, pero ¿y su comportamiento? No encajaban en los estereotipos sociales que Elizabeth había asimilado después de años de convivencia con la alta sociedad.

Después de esa conversación con el capitán, ya no sabía que pensar.

El tipo la miraba lascivamente, de eso no existían dudas, pero no había intentado nada en contra de su honra. Resultaba increíble, pero por sus palabras y acciones de verdad la estaba ayudando sin esperar nada a cambio.

- ¡Mary! Mmm no, algo más sofisticado. – Dijo él, aparentemente, más para si mismo. Luego comenzó a recitar una lista interminable de los nombres más ridículos que podía imaginar. Cada uno era más antiguo y más horrible que el anterior. Esto se extendió por algunos minutos. Intente ignorarlo, pero mi pobre cabeza no dio más y explote.

- ¡Elizabeth! ¡Mi nombre es Elizabeth Swann! - Quizás esa era su intención desde el principio. Me sonrío picaramente, feliz de que cayera en su pequeña trampa.

- Bien, Elizabeth, mucho gusto. Como ya te habrás imaginado, soy el capitán de este barco, Jack Sparrow, el pirata más temido del todo el caribe y varias partes del mundo.- Dijo haciendo ademanes con las manos.

No hice ni el intento de aparentar estar escuchando.

Eso pareció entristecerlo, pero no desalentarlo. – Ahora que conocemos nuestros nombres podemos llegar a entablar una conversación civilizada, nada de golpes o patadas, ¿de acuerdo? No, bien. ¿De dónde eres Elizabeth?

- Port Royale.- Sin poder evitarlo los recuerdos llegaron a mi mente, mi amado padre, James, las sirvientas, los mercaderes, los pescadores, todos ellos, los habitantes. ¿Habría sobrevivido alguno?

El autodenominado Capitán interrumpió mis pensamientos… - ¡Ahora estamos llegando a algo! ¿Y quién eres en Port Royale, querida Elizabeth? – Pero no mi dolor.

- Nadie.- Podía sentir como las lágrimas se acumulaban en mis ojos. Me aleje de él lo más rápido que pude.

Jack estaba distante y distraído, algo lo molestaba y lo que no es bueno para el capitán es mucho peor para la tripulación. En vista de los nuevos datos que había adquirido de la señorita Elizabeth y de los gamberros de Tortuga me decidí a hablar con él.

- No entiendo a las mujeres, Gibbs.- Fue lo primero que me dijo. - Todo parecía estar mejorando, había comenzado a comer e incluso me dijo su nombre y de donde es. Port Royale, ¿podrías imaginarlo?-

- Ella es la hija del gobernador de Port Royale…-

- ¡Lo sabía! – Dijo triunfante. - Sabía indudablemente que es una muchacha de la alta sociedad… ¡Hey! ¿Pero cómo has sabido tú eso?- Sus ojos recelosos se enfocaron en los míos en busca de respuestas.

- Jack…- Iba a contestarle, pero me interrumpió.

- ¡Esto es perfecto! ¡Me la paso días intentando obtener una miga y tu hablas cinco minutos con ella y te cuenta toda su vida!-

- ¡Por todos los santos Jack! La conocí cuando pertenecía la armada y ella era solo una chiquilla que viajaba junto a su padre. Él venía a asumir su cargo a la colonia…

- ¡Eso es bueno Gibbs! Ahora podemos devolverla a su padre y así recuperarás la calma, ¡recuerdo todas tus supersticiones! Y yo por fin tendré mi camarote de vuelta.- Jack caminaba, movía los brazos en grandes aspavientos mientras hablaba sin parar pero no escuchaba lo que tenía que decirle. Por un momento creí vislumbrar algo de tristeza opacada por todo ese barullo, pero seguramente fue mi imaginación.

-¡Jack! - Se detuvo algo perturbado por mi grito y me miró. - Port Royal fue quemado…-

- Lo siento cariño, no sabía…- Sus palabras me parecieron carentes de significado y falsas, me llenaron de ira. Sin saber como había llegado hasta él me encontré golpeando su pecho con mis puños.

- ¡No lo sientes! ¡Por qué habría de importarte! ¡Eres un pirata igual a ellos! Me mantienes cautiva en este barco…- Súbitamente me tomo por las muñecas y me arrincono contra la pared. Creí que iba a golpearme.

- Mira chiquilla.- Dijo conteniendo su rabia. - Ahora no tienes un lugar donde ir. Podría intentar dejarte en un puerto, pero en la mayoría de ellos soy un hombre buscado. Y en los pocos en que no soy buscado son demasiado deshonestos para ti. ¿Y que harías sola? ¿Sabes ganar dinero de alguna manera? La otra opción es saltar por la borda y no creo que quieras eso.

A medida que uno hablaba y el otro escuchaba, él fue relajando su agarre y ella aceptando la verdad. Él termino sujetando sus hombros suavemente, más que evitar sus movimientos, una manera de reconfortarla.

Elizabeth sacudió su cabeza en negación, nunca se había sentido más pequeña, el pirata tenía razón. ¿Cómo ella podría hacer frente al mundo sola? Su reputación como hija del gobernador estaba arruinada. Bien lo sabía ella, cuando una dama de la sociedad tenía el mínimo contacto con los piratas y tenía la suerte de ser rescatada nunca volvía a ser la misma persona. Las habladurías impedían un matrimonio conveniente (?).

El sino señalaba sólo una dirección para ella en ese momento.

- Está bien, me quedare aquí – Dijo, mirándolo a los ojos y se sorprendió por lo que vio.

La sonrisa de Jack no podía expresar más felicidad.

Nota de la autora:

No ha nada nuevo en la historia y el final dista mucho de ser emocionante, pero estoy en una carrera contra el tiempo. Quería terminar esto antes de ver At World's End y probablemente la vea mañana en una avant premier.

Quizás escriba un prólogo donde desarrolle un poco más la idea de Elizabeth "a futuro" a bordo del Perla.

¡Saludos! Que a todos nos guste la película y larga vida al Sparrabeth aún que dudo mucho que se de en el canon. Para mi que ella se queda sola, libre como la verdadera pirata que es.