PRÓLOGO

KONOHA: Primer paso

El verano acariciaba ya su fin y paulatinamente daba paso al otoño con su calurosa y nostálgica brisa que rememoraba tiempos pasados.

Habían transcurrido más de diez años desde que se iniciase la aventura de los niños más prometedores de la Villa Oculta de la Hoja: la generación de Uzumaki Naruto. Desde aquel entonces ocurrieron diversos hechos que marcaron a la villa y a los habitantes de ésta. Unas veces recuerdos individualistas que cambiaron la vida de algunos, otras veces recuerdos que nadie puede olvidar: Guerras, sucesiones, muertes o nacimientos. Recuerdos lozanos o lóbregos, pero simplemente recuerdos.

A lo largo de los años, la vida de algunos de aquellos niños había cambiado radicalmente. Sin embargo, otros quedaron atrapados en su pasado, inmersos en un dolor que les consumía lentamente y no les dejaba avanzar. Era el caso de Uzumaki Naruto o su compañera Sakura Haruno.

Una misión de rescate fracasada, fuera de tiempo, colmó el corazón de los dos chicos de miedos, de inseguridad, de culpabilidad… Ellos albergaron desde sus doce años la esperanza de rescatar a Sasuke Uchiha de las garras de Orochimaru. Su intensa preparación, sus esperanzas y el aprecio a su compañero, les había llenado siempre de seguridad. Pero aquel día, el día en el cual se produjo el reencuentro, ya nada era igual. Las imágenes y las palabras sobrevinieron en sus mentes y se petrificaron cual cicatriz. Unos recuerdos que a día de hoy todavía no han abandonado.

Ahora los tiempos han cambiado. Tras largos años de paz crecía el miedo de los altos cargos a una guerra inminente. No era cierto que sucedería algún enfrentamiento, pero la villa prefería estar prevenida ante cualquier movimiento; durante los años transcurridos, los efectivos ninjas se había cultivado en un ambiente hostil y su preparación era firme ante el fracaso: la derrota no tenía cabida en sus mentes.

Los Shinobis de la Aldea Oculta de la Hoja, año tras año, dejaban reflejo de su calidad en los diferentes exámenes de ascenso. Pero tampoco se dudaba que, durante los diversos exámenes cometidos, aumentaba el número de shinobis de otras villas que superaban dichos exámenes con éxito. Era el caso de la Villa Oculta de la Arena, hasta el momento principal aliado de Konoha.

Sin embargo, económica y políticamente, Konoha era la mayor potencia entre todas las villas. En el transcurso de los últimos años, el incremento de efectivos ninjas, la imagen demostrada en los torneos y el espectáculo ofrecido por los miembros de clanes que convivían en Konoha, era una fuerte atracción para los Señores Feudales, quienes reclamaban el amparo de los servicios efectivos de la Villa Oculta de la Hoja. Por ello, no había duda alguna de que durante este tiempo el crecimiento de la villa y de su país fue desmesurado. Estos efectos de desarrollo comportaban unas consecuencias, como el monopolio de recursos económicos o de empleo, implicando el decrecimiento de las villas colindantes y por lo tanto su cólera; por estos y otro motivos menores, los altos cargos de la aldea, se afanaban en ultimar defensas: la mejor defensa podría ser una buena ofensa, pero para ello deberían estar alerta.

Finalmente llegó la primera señal para la villa. Tras largos años de búsqueda, el Hokage Tsunade-sama había encontrado la pista del miembro más valioso para la villa a día de hoy. Su llegada aportaría necesarios cambios y ayudaría individualmente a otros importantes miembros anegados por el pasado. Sin embargo, no sería tarea fácil para Tsunade…y su llegada podría destapar más de un libro cerrado y enterrado en los muertos del pasado, ¿Qué o quién podría ser tan importante para que el Hokage se atreviese a desvelar más de un secreto guardado del legado ninja? La leyenda ha comenzado.