Megaman Zero: El Guerrero Carmesí

Capítulo 7: Conflictos de Datos

Escrito por: beamknight87

Historia basada en los personajes creados y con Copyright de Capcom.


"Hey, Al. ¿Cuántos misiles nos quedan?"

"Sólo uno. ¿Por qué?"

"Diablos, dispara esa maldita cosa y larguémonos de aquí. Ya hemos cumplido nuestros objetivos. Dispararle a las malditas paredes y servir de anzuelo. ¡Ahora vámonos de aquí antes de que se lo traguen junto con nosotros!"

"Tranquilízate, no pueden atraparnos tan rápido. Además, tenemos que asegurarnos de distraerlos y confundirlos".

"Oh, puedo asegurarles que ambos han hecho un excelente trabajo, más grande de lo que jamás podrán imaginar", dijo una tercera voz, uniéndose a la conversación.

La sombra de una silueta flotando en el aire proyectada sobre ambos miembros de la Resistencia los sacó de su conversación. Los dos se dieron la vuelta y contemplaron su perdición. Su rostro se veía joven, pero lleno de ira, su armadura era azul, blanca y dorada, con patrones y diseños que le daban una apariencia... angelical. El aire a su alrededor sacaba pequeños relámpagos y chispas, producto del poder que emanaba el recién llegado en cuestión.

"¡Oh, mierda!" gimoteó uno de los reploides.

Copy X sonrió, "Qué mal que no vivirán lo suficiente para celebrar el haberme distraído", dijo.

Los dos reploides tenían todo el derecho de estar horrorizados, pero, para su crédito, pudieron levantar sus rifles de plasma y durar por tres segundos completos.

Neo Arcadia se había tragado el anzuelo con sus fauces de titanio...


Cuatro figuras corrían tan rápido como les era posible por el callejón lleno de nieve, seguidos de cerca por veinte Pantheon Hunters, disparos de plasma lloviendo sobre ellos. El Sol ya se había levantado unas cuantas horas antes, pero era invisible detrás de las negras nubes sobre Moscú. La ventisca que había durado toda la noche había amainado casi completamente.

La más alta de las figuras lanzó una bomba de humo detrás de él, esperando retrasar a sus perseguidores. Al mismo tiempo, un disparo perdido le dio en el hombro a uno de sus compañeros.

"¡Kurt!. ¿Estás bien?"

"He estado mejor, Autruche. Ese humo nos dará algo de tiempo. ¿Qué tan lejos está el límite del escudo de interferencia?"

"Ya casi llegamos. Resiste".

El reploide lastimado recibió un segundo disparo esta vez en su pierna, pero pudo mantenerse de pie. Claro, su velocidad para correr acababa de ser comprometida. Se dio la vuelta a su compañero, "¿Tienes los datos?"

"Claro. ¿Pero qué pasa?"

"Sigan adelante, los alcanzaré después".

"Pero Kurt..."

"¡Es una orden, soldado!"

Los tres reploides continuaron corriendo, mientras que el cuarto doblaba en otro callejón oscuro y se colapsó tan pronto entró en él, su pierna incapaz de sostenerlo más tiempo. Justo cuando los Pantheons pasaron al lado de él, les arrojó tres granadas de plasma y comenzó a disparar su arma como si no hubiera un mañana, hasta que una ráfaga de disparos acabaron con él.

Los otros tres reploides corrieron un poco más, luego, tras pasar el límite del escudo, se teletransportaron, llegando a salvo a su destino.

'Demonios, Kurt. ¿Por qué hiciste algo tan estúpido...?' pensó amargamente el alto reploide de nombre Autruche.


Fairy Leviathan daba vueltas una y otra vez en la habitación, mientras veinte operadores trataban de cumplir al pie de la letra sus órdenes.

"¿Ya lo lograron?" preguntó, impaciente.

"Dénos unos cuantos segundos más, general... Listo, tenemos conexión con los principales servidores de China y Brasil", anunció uno de los operadores.

"Bien. Quiero un reporte", demandó la Guardiana celeste.

"¿Qué tan pronto, Milady?"

"¡Hace cinco minutos, soldado!. ¡Muévanse!"

"Tenemos el control de China. Los enemigos han pasado a través de las protecciones de la base de datos Gamma y en estos momentos la están descargando. Hay seis de ellos".

"¿Podemos apagarlo?"

"Negativo. Han bloqueado ese comando".

Leviathan suspiró, "Refuercen el resto de las bases de datos".

"Entendido. El enemigo ha terminado con la base de datos Gamma y ahora está atacando a Beta".

"Inicien protocolos variables de contraseñas".

"Iniciación completa. Su ritmo ha aminorado".

"¿Qué hay de Brasil?"

El operador suspiró, "Estamos tratando de entrar en el servidor, pero han colocado una red proxy para detenernos".

La reploide azul frunció el ceño, "Sigan intentando. Liberen trackers R-22 para salir de la red proxy".

"Entendido".

"Peligro, casi han terminado de decodificar la contraseña variable en China. Quedan cuarenta dígitos".

"Maldición", juró Leviathan. "Erijan una red proxy y llénenla con destructores de trackers".

"Se han anticipado al movimiento. Han sobrecargado el proxy con spam y lo han colapsado".

"Envíen los programas virales del 33 al 55. Denle prioridad a la red".

"Hemos detenido a tres de ellos. El resto aún trata de entrar".

"Optimicen los firewalls a 'Estado Vanguardia' ".

"Optimización completa. Hemos sacado a otro".

"¡Infórmenme sobre Brasil!"

"Nuestros trackers acaban de pasar la red proxy enemiga. Tenemos señales anormales, aunque las bases de datos siguen intactas".

"Trabajen en ello. ¡Reporte de China!"

"Los últimos dos hackers han logrado entrar en la base de datos. No podemos detenerlos".

"Intenten insertar información de spam en la base de datos. Mientras la trabajemos, no podrán descargarla tan fácilmente".

"Entendido... Uno de ellos se desconectó gracias a la cantidad masiva de spam en la base de datos. El último continúa lentamente. ¡Esperen!. ¡Recupera su velocidad!. ¡Multiplicó sus líneas de acceso!"

Leviathan gruñó, "Fortifiquen la base de datos Alpha. No deben llegar ahí".

"Reporte de Brasil. Hemos establecido acceso total con el servidor. Hay diez hackers trabajando. Están avanzando a través de las protecciones de la base de datos Gamma".

"Coloquen los archivos únicamente en modo de escritura. Traten de atraparlos en el círculo de una red proxy infinita".

"Reporte de China. Hemos repelido con éxito al último de ellos. Los operadores locales están reparando el daño".

"Buen trabajo. Ahora todos enfóquense en Brasil. ¿Han colocado la trampa?"

"Afirmativo. Cuatro están atrapados, pero el resto lo evitaron con un procedimiento de negación infinita".

"Maldición. Optimicen los firewalls a 'Estado Gigawatt'. También borren el proxy para sacar a los que quedaron atrapados".

"Trampa en la red borrada. El firewall bloqueó a otros tres. Sólo quedan tres ahora".

Leviathan hizo una mueca de triunfo, "Maravilloso. Ahora utilicen software de nivel seis anti-hacker y atáquenlos. No durarán mucho".

"Entendido".


Zero abrió sus ojos y se encontró a sí mismo en una habitación familiar. Caminó a través de la puerta derribada, dejando atrás el Trans Server y entrando en el siguiente cuarto, aún lleno de escombros y con los restos del Gólem que destruyó para salvar a Ciel aún esparcidos en el suelo. El Hunter rojo sólo le dio una mirada al gigante desactivado, luego procedió por la salida de la habitación, la cual ya estaba libre de los obstáculos con que se había llenado gracias a un derrumbe.

De pronto, se detuvo en seco. Un leve sonido de... maquinaria en funcionamiento proviniendo de más adelante del pasillo era perceptible. 'Parece que todavía hay muchos enemigos más adelante. Era de esperarse. Si hay datos referentes a mí aquí, era seguro que tendría compañía', pensó astutamente Zero, frunciendo ligeramente el ceño.

Informar de esto a Ciel estaba fuera de toda cuestión, después de todo, ella ya tenía suficiente trabajo entre manos por su propia cuenta. Además, quizás fuera mejor que hiciera esto por sí solo, lo más pronto posible para asistir a Colbor y a su equipo.

Después de unos momentos, llegó al alto pozo por donde él y Ciel habían caído la primera vez. Una suave luz que no debía de estar ahí era visible muy alto por encima de su cabeza.

Sin inmutarse, el reploide rojo empezó a escalar la pared vertical, el trayecto sumido en la penumbra. Cuando ya llevaba buenos diez metros escalando, detectó un objeto peligrosamente cerca de él un poco más arriba. Era una especie de globo que de alguna manera, se encontraba flotando en el aire. Tan pronto Zero se acercó al objeto desconocido que estaba flotando en medio de la cavidad del túnel, sacó un par de hélices hechas de pura energía destructiva y empezó a girar rápidamente, bloqueando efectivamente al ascenso del Hunter rojo. Deteniéndose momentáneamente en la pared al clavar sus dedos en una conveniente hendidura, alzó la cabeza para ver muchas más trampas similares. Suspiró.

Repentinamente, Zero activó sus aceleradores para saltar sin esfuerzo a la pared opuesta, dejando una estela de sombras suyas debido a su velocidad y virtualmente trepó por la pared antes de que la trampa letal pudiera tocarlo. Sin detenerse siquiera, repitió el movimiento, ignorando las hélices de energía unos cuantos metros encima de él, luego se detuvo unos pocos segundos antes de escalar de nuevo a través del punto ciego de la segunda trampa. El tercer eje de energía probó ser un poco más difícil de pasar, al no tener ningún punto ciego visible que pudiera explotar. Zero activó su sable y saltó directo a la esfera metálica, clavando el arma de energía justo cuando la trampa empezó a rotar. Zero simplemente se dejó colgar de la empuñadura de su arma, a salvo de las corrientes de energía. Segundos después, el Hunter rojo se encontró a sí mismo de cabeza, todo su peso aguantado por el arma firmemente clavada. Una vez que las hélices de energía se colocaron en posición completamente horizontal, saltó hacia la pared, desactivado su sable y trepando para cruzar a salvo la trampa.

Clavando firmemente sus manos en uno de los muchos bordes irregulares del muro, continuó subiendo sin problemas, habiendo librado a salvo los obstáculos.


El primer Guardián de Neo Arcadia abrió sus ojos, tratando de quitarse de encima la incómoda sensación que le daba siempre que se teletransportaba. La guarnición local de la Unión lo saludó al unísono, luego el comandante dio un paso adelante.

"Su presencia aquí nos honra, general. Sólo espero que nos hubiéramos podido encontrar en circunstancias más favorables", dijo con aplomo el reploide ligeramente nervioso ante la presencia de alguien tan importante.

Harpuia asintió, "Ciertamente, comandante. Pero el tiempo apremia y debemos actuar ahora, dijo con voz firme.

El comandante asintió, luego le entregó un pequeño disco de proyección holográfica, "Este es el último reporte", dijo.

El lord verde cerró su mano alrededor del disco y cerró sus ojos por un segundo, luego asintió y salió de la habitación. Caminó al balcón de la torre en la que estaba, revelando la apacible mañana que Düsseldorf, una de las pocas ciudades aún en pie de este país, ofrecía. Era gracias a esta población que Alemania había sido capaz de llevar en gran medida su supervivencia como nación y por lo tanto, lo que le permitió entrar en la Unión.

"Resolveré esta revuelta de la Resistencia lo más pronto posible", le dijo al comandante, elevándose del suelo en cuanto dijo esas palabras, sus propulsores visibles en la débil luz que comenzaba a inundarlo todo.

Mientras volaba por encima de la ciudad, sus pensamientos vagaron en las dudas que normalmente trataba de evitar encarar, 'Tantas muertes de reploides, tanta guerra y destrucción. ¿Por qué, Ciel?. ¿Por qué te has puesto en nuestra contra?. ¿Por qué dudas de X-sama? Sus acciones tal vez parezcan erráticas, pero él siempre desea por lo mejor. ¿Será posible que no todos los reploides acusados de ser Mavericks realmente lo sean?'

El Guardián de jade suspiró pesadamente. Por mucho que tratara de ignorarlo, de enterrar sus dudas bajo su sentido del deber, ya sabía la respuesta desde hacía mucho tiempo. Ningún Maverick arcaico aceptaría órdenes de un humano y ningún humano permanecería con vida alrededor de Mavericks por mucho tiempo.

'Aún así, incluso si no asesinan sin razón alguna a humanos, son criminales, fugitivos de la justicia, armados y peligrosos', decidió al fin.

'Pero no tenían otra alternativa. ¿Verdad?. ¿Acaso tú no habrías reaccionado igual de ser acusado de esa manera?''. Harpuia hizo una mueca cuando ese pensamiento se formó inadvertidamente en su mente. Recordó cómo había empezado todo, cómo Ciel había tratado de proteger a esos reploides hacía un año, amenazándolo con quitarse la vida. En ese entonces, realmente había creído que esos reploides eran Mavericks, pero ahora ya no estaba seguro.

'¿Por qué X-sama está haciendo esto?. ¿Por qué erradicar a los reploides?. ¿Es por la crisis de energía?. ¿De verdad es tan seria que él debe escoger entre humanos y reploides?. ¿Está X-sama tan desesperado que debe hacer semejante elección?' se preguntó muy perturbado Harpuia.

Sus pensamientos se detuvieron al llegar a su objetivo. El 'centro correccional' de hecho era una prisión con todas las intenciones y propósitos. Los prisioneros estaban acusados de ser Mavericks, pero dado que ninguna prueba se había encontrado y las leyes locales eran un poco más flexibles que la estricta política de Neo Arcadia, fueron encerrados hasta que se les probara su inocencia en vez de ser ejecutados, a como estaba acostumbrado que sucediera... pensó por un momento en el centro similar que Aztec Falcon debía defender. El tal Zero no sólo había destrozado a su comandante, sino que también había logrado salvar a los presuntos Mavericks... Sacudió la cabeza. Este no era el momento de pensar en eso.

Tenía una misión que cumplir.

Uno de los muros del edificio había sido completamente demolido y una multitud de los prisioneros que habían escapado estaba lentamente fluyendo desde adentro. Al lado de la prisión, había una gran camioneta voladora, sus puertas traseras completamente abiertas. Los fugitivos estaban entrando en la camioneta uno por uno y estaban desapareciendo de vista. Al principio Harpuia pensó que usarían el vehículo para escapar, pero después de reflexionar un momento, lo entendió.

"Hay un Trans Server portátil dentro", murmuró.

Pero lo que realmente demandó su atención fueron las veinte figuras atadas y amordazadas a pocos metros del muro derribado. La mitad de ellas eran el grupo de reploides encargados de la prisión, guardias sin duda, y la otra mitad eran...

"Humanos", exclamó el Guardián verde.

Aún cuando parecían estar ilesos, eso fue todo lo que tomó para que el guerrero esmeralda hiciera a un lado todas sus dudas, al menos por el momento. Sacado sus cuchillas gemelas de energía violeta, el temible general descendió hacia la escena en picada a toda velocidad, un heraldo de justicia y muerte.


"¿Puedo ayudarlo, señor?"

"Estoy llamando para verificar mi orden. ¿Puede ayudarme por favor?"

"Es nuestro trabajo, señor. Creo que era una pizza. ¿Verdad, señor?"

"Sí, una pizza especial tamaño extra grande".

"Las cinco rebanadas de jamón están en su lugar. El queso de momento está en su punto exacto y ha dejado de derretirse".

"¿Las rebanadas de tomate están en posición?"

"Afirmativo, junto con el ketchup".

"Genial. ¿Cuánto tiempo hasta que llegue la cebolla?"

"Dado que el queso dejó de derretirse, debería de llegar pronto".

"Espero que no le hallan agregado anchoas o camarones".

"No, señor, al menos no todavía".

"Espléndido. Regresaremos a casa en dos horas, si todo sale bien. ¿Pueden las rebanadas de tomate evitar que el queso se derrita, aún con la interferencia de la cebolla hasta entonces?"

"Podemos hacer eso, señor. Las cinco rebanadas de jamón son muy útiles".

"Excelente. Recuerden cancelar la orden si se agregan anchoas o camarones. Ahora debo apagar el teléfono, porque nuestro avión está aterrizando".

"Entendido. Deseo que tenga suficiente dinero para la pizza, señor".

"Gracias, igualmente".

Colbor desactivó su comunicador y se dio la vuelta para mirar con una mueca astuta a sus compañeros incrédulos. Estaban dentro del túnel subterráneo de una mina, diez reploides con lámparas de mano, todos fuertemente armados.

"¿Qué demonios fue eso?" preguntó Éclair.

Sin cambiar de expresión, Colbor respondió, "Las cinco avanzadillas están en posición, el convoy ha sido detenido por nuestros soldados, los refuerzos enemigos del complejo llegarán pronto y pueden retenerlos por más de dos horas, a menos que más refuerzos vengan de Neo Arcadia, en cuyo caso deben retirarse".

"¿Qué hay de esa frase de 'suficiente dinero'?" preguntó Lune.

Colbor sonrió, "Sólo nos desearon 'buena suerte'. Muy bien, todos. Dentro de poco entraremos en el escudo del complejo. Ni unidades de escape ni dispositivos de comunicación funcionarán pasando este punto. Mantengámonos en silencio y alertas. ¡Procedamos con la misión!" exclamó, liderando al grupo por el oscuro túnel.


"¡Rayos!"

Un regimiento militar compuesto por Pantheon Hunters y soldados reploides estaba marchando a través de un desierto congelado con la nieve hasta las rodillas, dirigido por el segundo Guardián de Neo Arcadia, Fighting Fefnir, general de la armada Jin'en. Ahora mismo, sin embargo, dicho Guardián deseaba ser un Pantheon. Los droides sin mente no eran afectados por el frío extremo. Por otra parte, la mayoría de sus subordinados compartían su deseo, además de que los droides sin mente eran menos ruidosos y no maldecían cada diez segundos.

"¡Maldita sea!"

Una segunda figura se aproximó al reploide enfurecido, su cuerpo levitando a escasos centímetros del suelo, "Oh, alégrese, general. Incluso una tarea tan desdichada como esta fue volverse... entretenida", dijo en una voz lo bastante baja como para no ser escuchada por el resto de las tropas, pero con un tono altamente sugestivo.

Fefnir giró la cabeza para mirar a la reploide a su lado, haciendo una mueca que claramente reflejaba disgusto. Aunque Anubis se suponía que era el dios egipcio de la muerte, por algún perverso sentido del humor, Anubis Necromancess era una reploide femenina, a pesar de haber sido modelada en base a su antiguo prototipo.

"Anubis", dijo, claramente enojado. "Te he ordenado muchas veces que mantengas tu distancia. Además, nada bueno puede salir de una misión en el jodido Polo Norte. Si tan sólo no hubiera tomado la pajilla más corta... Pero nooo. ¡Lady Fairy se queda en un cómodo centro computacional y yo tengo que congelarme el trasero!" un estornudo acentuó su disgusto con su hermana, quien fue la que propuso dicho juego de sacar las pajillas para determinar de la más corta a la más larga, las misiones que cada Guardián debía llevar a cabo. No obstante, Fefnir aceptaba (aunque jamás lo admitiría en voz alta) que no habría sido de ninguna ayuda para la misión en contra de los hackers de la que Fairy se estaba haciendo cargo...

"Pero, general. No es como si el frío realmente pudiera lastimarnos", ronroneó la reploide chacal, sacándolo de sus pensamientos.

Fefnir acentuó aún más su mueca de disgusto, por más imposible que eso pareciera. "Algas, Anubis", dijo de súbito.

"¿Perdón, señor?" dijo Anubis, claramente confundida.

"Algas: esas horribles plantas verdes viscosas que se comen", explicó el Guardián rojo.

"Lo sé, general, pero ¿Qué tienen que ver las algas con el frío?" preguntó la reploide flotante.

"Las algas tampoco pueden lastimarnos, pero aún así son asquerosas", declaró exasperado el Guardián rojo, desesperado por que Anubis comprendiera lo que trataba de decir en la forma más sutil que le era posible expresar.

"Ya, ya, señor. Todo problema puede ser enfrentado con la... compañía adecuada", respondió Anubis, acercándose a Fefnir.

El Guardián más impulsivo de los cuatro retomó su ritmo, causando que el resto de sus tropas se esforzaran bastante para tratar de ir a la par con su velocidad. "Anubis, creo que he dejado bastante claro que no tengo ningún interés en ti en la manera en que tú lo haces. Ninguna ofensa, pero tienes la cara de un jodido chacal faraón", replicó crudamente.

La guerrera egipcia completamente ignoró el insulto, "Bueno, nadie es perfecto, querido general", ronroneó.

Fefnir gruñó de frustración y se golpeó la frente con la palma de la mano, "Recuérdame otra vez por qué aún te tengo como mi segunda al mando", dijo dándose por vencido. No era capaz de hacerla entrar en razón...

"Porque me necesita, general. Pocos pueden pelear como yo".

"Claro..." murmuró Fefnir, pero luego su expresión cambió de una completamente miserable a una de puro júbilo. A lo lejos en el horizonte, pudo ver a la fuerza local de Neo Arcadia tratando de repeler a las fuerzas de la Resistencia.

Miró a sus hombres, ahora con el aspecto de una persona completamente diferente, "Muy bien, todos. ¡Sacudamos este maldito frío de nuestros huesos y calentemos este lugar!. ¡Todos, ataquen!" gritó, haciendo aparecer sus cañones gemelos, Sodoma y Gomorra, dirigiendo personalmente el asalto.

No. Él no serviría para una misión como la que Leviathan dirigía ahora mismo.

El calor de la batalla era lo suyo.


Ciel estaba sentada en el centro de mando de la Resistencia, una cámara mucho menos elaborada que la Neo Arcadiana, pero igualmente activa de momento.

"¡Dra. Ciel! Tenemos un reporte de nuestro equipo de infiltración en Finlandia. Aparentemente nadie los ha detectado todavía".

Ciel asintió al operador y presionó un botón en su teclado para aceptar una llamada, "Ciel aquí. ¡Reporten!" exclamó.

"Somos de la onceava rama, Dra. Ciel. Hemos podido recuperar los datos de Moscú, pero sufrimos una baja", explicó la voz de un reploide.

Ciel suprimió un suspiro, "Muy bien, manténganse escondidos por unas cuantas semanas. Lo hicieron bien".

Otra llamada entró, "Reportando desde el equipo de hackeo en China. Pudimos descargar las bases de datos Gamma y Beta antes de que nos sacaran. Sé que la nuestra era una misión de distracción, pero aún así estos datos serán valiosos. ¿Le hemos conseguido al equipo de Brasil algo de tiempo?"

Ciel sacudió su cabeza, "Aún no tenemos reportes. De todas maneras hicieron un buen trabajo".

Uno de los operadores le hizo señas urgentemente a Ciel para que tomara la siguiente llamada, "Somos del equipo de Brasil. Tenemos serios problemas. Sólo tres de nosotros quedan en el sistema y requerimos ayuda, sea quien sea la persona que dirige la seguridad del servidor está más allá de lo que esperábamos".

Ciel suspiró audiblemente. Sabía muy bien a quién se refería el operador. Sólo conocía a una persona con una habilidad semejante con las computadoras... Quería evitarlo, pero no tenía caso. Tenía que hacerlo ella misma. "Esta es Ciel. Denme veinte segundos e iré a ayudarlos. Cambio y fuera", informó.

La joven científica se dio la vuelta al resto de los operadores en la habitación, "Tengo que ayudarlos. Necesitamos urgentemente esos datos del servidor de Brasil".

Uno de los operadores miró a la chica consternado, "¿Hará una proyección digital, Dra.?" preguntó con un tono de duda en la voz.

"No hay otro camino", respondió Ciel, moviendo su visor sobre sus ojos y tecleando rápidamente. "Mientras esté inconsciente, confío en que tomen mi lugar".

"Haremos lo mejor que podamos, Dra.", respondió uno de los otros operadores, aunque la muchacha rubia ya no podía oírlo. Su cuerpo estaba presente pero su conciencia había sido llevada en una larga serie de datos, viajando hacia Brasil con la velocidad de un rayo.


Los cinco reploides que acababan de volar la fábrica de Gólems en Madagascar ahora estaban corriendo a través de la densa jungla para llegar a un punto seguro de teletransportación. El Sol acababa de alzarse hacía unos cuantos momentos, pero apenas y era visible, sus rayos de luz ocultos casi en su totalidad por la densa vegetación.

"Aún no puedo creer que lo hayamos logrado", dijo el primer reploide.

"Ni lo menciones. ¡Vas a echarlo todo a perder!" respondió el segundo, dando una risa ahogada.

"He, dado que nadie nos encontró hasta ahora, ya es como si nos hubiéramos marchado. Nadie puede seguirnos la pista en esta jungla".

"¿Podrías callarte? Estás perturbando la vida salvaje", dijo en son de broma uno de sus compañeros.

"Tiene razón¿sabes? Esta no es una excursión. Diles algo, Sakai... ¿Sakai?"

Los cuatro reploides se detuvieron abruptamente. Su compañero ya no estaba.

"¿Dónde está Sakai?" preguntó el primero.

"Estaba al lado de mí hace un momento. No puede haberse perdido".

"Ustedes dos esperen aquí. Kyle, ven conmigo. Tal vez tropezó y se cayó. ¿Kyle?"

El reploide se giró para ver a sus dos compañeros, quienes ahora estaba muy pálidos. "De... desapareció así nada más", tartamudeó uno de ellos.

El reploide frunció el ceño. "Muy bien, quiero que nosotros tres mantengamos contacto visual todo el tiempo y muy lentamente continuemos caminando hacia el punto de escape", susurró.

Sus dos compañeros asintieron y empezaron a caminar. Pero entonces, fueron interrumpidos cuando un sonido agudo demandó su atención, haciendo que giraran sus cabezas por reflejo. Cuando se dieron la vuelta al creer haber imaginado el sonido, se dieron cuenta que estaba solos. Los dos reploides restantes se miraron el uno al otro, el horror escrito en sus rostros y luego, echaron a correr desesperadamente hacia el único lugar que prometía la libertad asegurada. Unos pocos segundos después, uno de ellos tropezó con un objeto que se suponía no debía de estar ahí. Dándose la vuelta, vio algo que hizo que su sangre artificial se congelara. A su lado yacía el cuerpo decapitado de su último compañero. Se atrevió a echar un vistazo a su espalda, confirmando que el grotesco objeto que lo había hecho tropezar en verdad era la cabeza faltante al cuerpo. Cada instinto, cada pensamiento racional y cada circuito de lógica en su cabeza le gritó que corriera, pero la hoja metálica de una espada que nunca vio venir le penetró el cráneo, silenciando sus pensamientos para siempre.

"La justicia ha sido servida", exclamó Phantom sin emoción alguna, enfundando su arma y teletransportándose del lugar.


Zero pasó la última de las trampas, ejecutando un salto aún más peligroso que el último, catapultándose a sí mismo virtualmente hacia arriba, esquivando por un pelo una de las hojas de energía y llegando a la cima del pozo. No tuvo tiempo de descansar sin embargo, una esfera café aproximándose rápidamente hacia él con una velocidad de locura.

El guerrero carmesí desenfundó su Buster en un parpadeo, apuntó rápidamente pero pareció titubear un momento. Al final, dejó escapar un único tiro de plasma que detonó al mecanoide kamikaze, cuya explosión fue o bastante fuerte como para atraparlo en su radio de detonación, grava volando por todas partes, dañando su armadura.

Cuando la nube se disipó, el Hunter rojo estaba limpiando los fragmentos de roca sobre su armadura de forma casual con una mano. 'Parece que aún debo mejorar mi puntería', pensó y resumió su avance.

Sus sensores le indicaron la presencia de Pantheons más adelante. Cinco segundos después, un borrón rojo pasó al lado de los desafortunados droides, desactivándolos de un único sablazo.

Zero enfundó su sable y suspiró, "Estos droides no son más que un desperdicio de material", murmuró, mirando a las máquinas inanimadas. En ese exacto momento, tuvo una sensación cálida viniendo desde dentro de su cuerpo. Notó ligeramente extrañado que varias de las heridas que sufrió por la explosión del Flopper acababa de desaparecer. Intrigado, revisó su registro de datos para saber qué había sucedido.

#Evento: Función de absorción de energía en línea. Eficiencia al 10 por ciento. Energía absorbida con éxito. Heridas externas reparadas.

"Que me parta un rayo", murmuró, aún mirando fijamente donde las sus armadura y piel estaban lastimadas hacía un segundo, ahora completamente reparadas, como si nada le hubiera pasado. '¿Esto es normal?' se preguntó, pero luego dio una risa ahogada, '¿Cómo voy a saberlo? Efectivamente tengo una edad de tan sólo unos cuantos días', se dijo con una sonrisa.

"¿Una capacidad para absorber parte del núcleo de energía de algún enemigo derrotado canalizado al sistema de reparación?" musitó. Después de todo, algo similar había sucedido tras vencer a Aztec Falcon y analizar su ADN, sólo que los efectos tuvieron lugar en mayor escala en su cuerpo.

No importaba de que se trataba, de hecho, era una capacidad bastante útil fuera algo normal o no. Le permitía tomar más riesgos sin tener que preocuparse mucho por las consecuencias, razonó cínicamente.

Estaba seguro de que cierta científica rubia habría pegado un grito en el cielo si hubiera escuchado eso

Decidido a no perder más el tiempo, siguió adelante.


"Pudimos sacar a otros dos, milady. Sólo queda uno ahora", reportó uno de los operadores de Leviathan, bastante satisfecho.

La Guardiana celeste no pudo suprimir una sonrisa, "Excelente trabajo, todos. Sólo encárguense de ese perdedor y luego podemos tener una fiesta de celebración", declaró.

Muchos operadores presentes se regocijaron ante la proclamación. Las fiestas de Leviathan eran legendarias en Neo Arcadia, algo que le había ganado múltiples disgustos por parte tanto de Harpuia como de Phantom. Aunque no es como si realmente le importara. Dado que usualmente llevaba a cabo sus deberes de manera impecable, nadie le decía qué hacer con su tiempo libre...

Sus pensamientos fueron cercenados por un reporte demandando su atención.

"Otro hacker ha entrado al servidor, milady. Es uno muy bueno".

Leviathan frunció el ceño, "Uno más no puede hacer nada contra nosotros. Pero coloca una red proxy. Más vale prevenir que lamentar, dicen".

Los operadores asintieron y obedecieron, "El último del primer grupo que entró ha sido expulsado. Sólo queda el nuevo y..." el operador dejó de hablar abriendo sus ojos como platos. "¡Emergencia!. ¡El hacker ha invertido nuestra propia red proxy!. ¡Está atrapando ahora a nuestros operadores!"

La Guardiana azul jadeó, 'Alguien realmente hábil nos está atacando. ¿Podría ser...' "¡Liberen virus de interferencia para atraparla!" ordenó.

Uno de los operadores se dio la vuelta preguntando a su general, "¿A ella?" dijo.

"¡Háganlo!" respondió Leviathan, su voz ahora urgente.

"Los hemos liberado y parece haberse detenido, pero..." El operador lanzó una maldición, "¡Está usando los virus contra nosotros!"

Una de las pantallas de los operadores se apagó, luego en un segundo, muchas más.

"¡Emergencia!. ¡El hacker desconocido no está expulsando del servidor!. ¡No podemos detenerlo!"

'¡Maldición, entonces sí es ella!' Leviathan corrió a una de las terminales vacías y produjo un visor azul, "¡Traten de resistir unos cuantos segundos más!" ordenó.

Uno de los operadores jadeó, "¿Va a hacer una proyección digital, milady? Eso es demasiado..."

La Guardiana azul hizo una mueca, "Sólo haz tu trabajo, soldado. ¡Ella simplemente no nos lo pondrá fácil sólo porque han dejado de intentarlo!"

Ignorando la dócil disculpa, Leviathan ingresó una larga serie de datos, luego su cuerpo se puso rígido en su asiento, su mente viajando al servidor de Brasil. Segundos después, el último operador fue expulsado del sistema...


Uno de los reploides ayudando a los prisioneros a escapar dirigió su vista hacia arriba, al cielo cubriéndose por la luz dorada del amanecer, para ver una luz púrpura acercándose rápidamente. Usando unos convenientes binoculares, claramente registró la amenaza que el único guerrero de armadura verde representaba.

"¡Enemigo a la vista!", gritó. "¡Activen sus equipos de propulsión!"

Bajo esa orden, veinte reploides de la Resistencia ascendieron al cielo, listos para enfrentar al primer Guardián de Neo Arcadia. Harpuia voló sin esfuerzo a través del aire matutino, fácilmente esquivando la ráfaga errática de disparos de plasma concentrada en donde había estado un segundo antes. 'Tontos', pensó amargamente, 'El cielo es mi campo de batalla. Si se hubieran atrincherado en el suelo, habrían tenido más oportunidad de vencer'. Sin cuestionar más que eso su buena suerte o la estupidez de su enemigo, el Guardián de jade aceleró para enfrentarse a las primeras tropas de combate cuerpo a cuerpo que se aproximaron a él. Bloqueó una espada con su sable derecho, lanzando ofensivamente el izquierdo al mismo tiempo, causando que su enemigo perdiera el equilibrio, frenéticamente tratando de evitar el ataque inminente. De forma predecible, su enemigo disminuyó su altura de vuelo para esquivar completamente el ataque. Harpuia se permitió una sonrisa, al propinar una feroz patada en la cara de su oponente, girando su arma y atacando hacia atrás al mismo tiempo, para herir a un segundo reploide que estaba tratando de atacarlo por la espalda. La hoja de energía de su arma se hundió profundamente en el pecho del que trató de ser su asesino, paralizándolo. Luego el guerrero de jade, poniendo al máximo sus propulsores para mantenerse firme, usó su fuerza considerable para jalar hacia delante a su presa, cortando el propulsor en su espalda y lanzándolo hacia su primer adversario, causando que amos reploides sufrieran una caída libre potencialmente fatal.

Luego se dio la vuelta para encarar a otro dúo de oponentes, sólo para detenerse en seco, el fuerte sonido de un silbido demandando su atención. Harpuia inclinó su cabeza a la izquierda instintivamente, dejando que una pesada bala cubierta de adamantio con la potencia suficiente para perforar por completo su armadura, pasara a su lado a escasos milímetros, dejando un profundo rasguño blanco en su casco.

'Maldición, hay un francotirador con un rifle cinético allá abajo. ¡Esto es demasiado peligroso! Debo eliminarlo antes de que me plante una bala en la cabeza'.

El general esmeralda se concentró con todas sus fuerzas, tratando de descifrar el sonido de una segunda bala dirigida hacia él, mientras bloqueaba sin esfuerzo las espadas de dos oponentes en pleno aire. Fue recompensado un segundo después, cuando escuchó el mismo fuerte silbido. Moviéndose más rápido que un rayo, clavó sus armas en la empuñadura de la espada de uno de sus oponentes, causando que el arma se apagara, luego tomó al reploide sorprendido por el hombro, usándolo como escudo ante la trayectoria de la bala, mientras bloqueaba los ataques del segundo reploide con su otra mano. El Guardián hizo una mueca de dolor cuando la bala pasó a través de la cabeza del reploide desafortunado, la fuerza de la bala reduciéndola a una niebla roja de sangre artificial, rozando de nuevo su casco con un poder sorprendente.

'Este no es un rifle de francotirador ordinario. Si el que lo porta de verdad supiera manejarlo con habilidad ya estaría muerto', pensó consternado Harpuia, tirando el cadáver del reploide que le había servido de escudo.

El lord verde se concentró únicamente en el soldado de la Resistencia enfrente de él, con la intención de superarlo rápidamente y luego incapacitar al astuto francotirador antes de que tuviera la oportunidad de intentar otro tiro a su cabeza. Para su sorpresa, se encontró con que su oponente, aunque tenía bajas capacidades ofensivas, era bastante hábil en lo que se refería a términos de defensa. Harpuia intentó un ataque elaborado, asestando una cuchillada con su espada izquierda en diagonal de derecha a izquierda mientras daba una estocada con su sable derecho y daba una patada, todo al mismo tiempo. Su oponente de alguna manera conjuró una maniobra defensiva, bloqueando ambas espadas con su sable de luz más largo y usando su propulsor en la espalda para hacer retroceder a su oponente, causando que la patada fallara.

El general verde se estaba empezando a preocupar. En unos cuantos segundos más, el francotirador invisible tendría la oportunidad de ejecutar un tercer disparo, uno que tal ver no fuera capaz de escuchar. Decidiendo que ya era hora de acabar con este oponente, se separó de él, volando hacia atrás. Su adversario perdió el equilibrio y también bajó su guardia, creyendo que su oponente era no era peligroso desde un rango alejado.

Gran error.

Harpuia sonrió al latiguear sus espadas en el aire, liberando unas ondas crecientes de energía violeta. Su oponente frenéticamente trató de esquivarlas, pero su equilibrio fue eliminado en el proceso. Para su crédito, bloqueó una de las cuchilladas de energía mientras que la otra se impactó directo en su núcleo de energía. El guerrero de jade contempló cómo el cuerpo rígido caía, sólo para explotar un segundo después en miles de pedazos.

El francotirador en el suelo dejó escapar una maldición, ya que la explosión lo cegó momentáneamente. Segundos después, pudo reajustar la mira óptica de su rifle, y trató una vez más de enfocar al demonio verde que había esquivado dos veces una muerte segura. Lo último que vio por dicha mira fue una colosal cuchillada de energía violeta dirigiéndose directo hacia él. Antes de que pudiera moverse, la espada de Harpuia pasó limpiamente a través de su rifle y continuó, para clavarse hasta la empuñadura en el cráneo del francotirador.

El sagaz lord esmeralda de los cielos tiró de su sable dando un suspiro, luego fue a enfrentar al resto de sus oponentes voladores, despachando rápidamente a todo aquél que no fuera capaz de llegar al Trans Server de la camioneta para escapar.

Cuando el infierno volvió a ser una apacible mañana de nuevo, Sage Harpuia desactivó sus armas, un sentimiento de auto-aborrecimiento llenando su ser.


Zero brincó dos veces en la pared, luego dio una voltereta en pleno aire hacia el centro del cuarto, cortando en dos mitades perfectas un mecanoide armado con un cañón que estaba apostado en el techo. Antes de que sus pies tocaran el suelo, desenfundó su Buster, abrió fuego y destruyó un Spiderbot que estaba colgando de la pared opuesta. Sin siquiera darse la vuelta, disparó hacia atrás por encima de su hombro otra ráfaga de plasma, derribando un segundo mecanoide armado con un cañón del techo.

Sin detenerse a contemplar el rastro de destrucción que estaba dejando, continuó avanzando a toda velocidad.

Luego de que el Hunter rojo derrotara sin problemas a un mecanoide que trató de aplastarlo en el suelo con su enorme rodillo lleno de púas, llegó a la puerta final que daba acceso a la cámara de hibernación donde Ciel lo encontró. De alguna manera, habían reforzado todo el perímetro desde la última vez que estuvo aquí, pero al parecer, no había sido suficiente para detenerlo...

Antes de entrar, Zero revisó sus armas, asegurándose de que todo estuviera en perfectas condiciones antes de lo que seguramente sería una batalla tanto o más peligrosa que la que tuvo con Aztec Falcon. Sus sensores le indicaban de la presencia de una gran señal de energía dentro del cuarto. No importaba lo que fuera, se encargaría de ello...

Pasó por la última puerta, entrando en la habitación donde el Hunter carmesí había pasado casi una centuria hibernando. Sus pies chapotearon hasta los tobillos por el agua estancada del lugar y fue saludado por un enorme reploide cuya figura evocaba a un elefante bípedo. Era dos veces más alto que Zero, pero mucho más ancho que el guerrero rojo. Sus piernas y brazos eran tan gruesos como troncos de árboles, mostrando en ellos dedos igual de gigantescos. Sus colmillos eran enormes, afilados y obviamente resistentes a ataques de energía, una trompa larga y flexible que remataba con una pinza entre ellos. Su armadura era de un verde azulado, con toques dorados y violetas y muy voluminosa, causando que su torso pareciera más bien una esfera enorme.

"Bienvenido, Zero. Te he estado esperando. Mi nombre es Maha Ganeshariff y estoy a cargo del procesamiento de datos y el manejo de información", dijo el reploide con forma animal, dignándose incluso a dar un saludo caballeresco.

La voz de Zero respondió cortante y congelante, "Vine a recuperar la información que por derecho me pertenece". Mientras esperaba una respuesta, Zero miró atentamente los restos de la cámara de hibernación donde había pasado un siglo entero. Donde esperaba que aún se encontraran los datos y la información que pudieran responder quién era él en realidad.

Maha dio una risa ahogada, "Dices que estos datos te pertenecen, pero deberías saber que son de quien los encuentra primero. Por lo tanto..." dijo el elefante, permitiendo una pausa dramática, "Por lo tanto, si los quieres, primero tendrás que derrotarme y descargarlos de mi memoria".

Zero miró con curiosidad al reploide, "Pero tú eres un investigador, no un modelo de batalla. ¿Cómo esperas pelear?" preguntó en un tono levemente despectivo, quizás no era prudente subestimar a su oponente pero la apariencia que daba no se veía muy amenazadora.

Maha dio una sonrisa torcida, "He ahí la belleza. Este cuerpo tiene la mente de un científico y la fuerza de un guerrero. Además, he estimado el nivel de poder en el que debes de estar de momento sin tener tus memorias. Mis cálculos son perfectos. Tal vez quieras darte por vencido y rendirte ahora mismo, porque no tienes oportunidad alguna contra mí", dijo muy confiado el soldado de Leviathan.

Zero frunció el ceño, "En verdad estás muy seguro de ti mismo, gordo. Si eso es lo que quieres, me encargaré de sacarte la memoria de tu cadáver", respondió, su voz molesta.

Esta vez, Maha rió, "Aún si puedes derrotarme, debes asegurarte de no dañar los datos en el proceso. En verdad es una pena. Tú ya has perdido esta batalla, sólo que aún no lo sabes".

Esta vez, Zero sonrió, "Eso está por verse", dijo, flexionando levemente sus rodillas, listo para ejecutar cualquier movimiento ante lo que le tuviera preparado su enemigo.

Encima de los dos reploides que estaban por comenzar un combate mortal, X se encontraba flotando. Por mucho que quería poder ver cara a cara a su viejo amigo después de tanto tiempo, revelarse frente al reploide enemigo podría acarrear muchos problemas, por lo que decidió que una actitud prudente sería lo más adecuado en estos momentos.

Además, conocía demasiado bien a Zero como para preocuparse seriamente por él. Después de haberse medido con oponentes del calibre de Vile, Sigma, el Coronel, Gate, Lumine y Omega y salir victorioso de todos esos enfrentamientos, un soldado de categoría media de la Armada Meikai no sería mucho problema para Zero, aún con sus capacidades tan limitadas de momento.

Y si se presentaba alguna dificultad, el virus que había plantado dentro del cuerpo de Maha actuaría dentro de muy poco, una vez que terminara la recuperación de los archivos sobre los que había estado trabajando.

Atravesando el techo, X se teletransportó en el mismo momento en que los sonidos de la pelea debajo de él se hacían escuchar.


El mundo alrededor de ella era uno de alarmas sonando a toda potencia, luces rojas parpadeantes y puertas cerrándose. Su experiencia militar era lo único que hacía que continuara moviéndose, evitando así que dejara que el terror la paralizara y la convirtiera en una muñeca inanimada. Su presencia, además, era lo único que motivaba a sus cuatro compañeros para permanecer relativamente calmados y con la cabeza fría en vez de rendirse al pánico. Dado que la discreción ya no era útil, con todos los sensores y centinelas de la instalación detrás de ellos pisándoles los talones, Fleur y sus cuatro compañeros corrían a toda velocidad por los corredores de acero, apenas evadiendo la principal fuerza de seguridad o las puertas que se cerraban una tras otra detrás de ellos con la intención de encerrarlos.

La líder femenina de la cuarta rama de la Resistencia trató de mantener sus pensamientos y dudas en silencio, para poder enfocarse en averiguar como permitirles a ella y a sus camaradas escapar, pero su mente era un caos total. '¡Maldición, maldición! Tan pronto obtuvimos los datos nos confiamos demasiado. La culpa es mía. Se suponía que fuera la líder del equipo, para guiarlo y protegerlo. Y fui tan descuidada como para bajar mi guardia', se culpó en silencio. Sólo su profesionalismo evitaba que gritara todo ello, lo cual el hacerlo significaría que el resto de su equipo también perdería la calma y muy probablemente, sus posibilidades de sobrevivir.

Los pensamientos de Fleur fueron interrumpidos cuando un disparo de plasma pasó a un centímetro de su cabeza, causando que su mente se enfocara de nuevo en la realidad. Dio media vuelta, justo a tiempo para bloquear un segundo disparo con su katana de energía. Lion se paró al lado de ella, unas garras de energía amarilla emitidas por unos dispositivos colocados en sus nudillos, listo para pelear pero manteniendo su posición.

Lo que siguió fue una verdadera batalla caótica. Los cinco reploides en enfrentaron a un escuadrón de diez Pantheon Hunters, aunque los números superiores significaban poco en un estrecho corredor de metal. Mientras que Fleur y Lion se colocaron al frente para bloquear y desviar los disparos que venían de ángulos al azar, los otros tres miembros de la unidad de infiltración atacando a los droides con una lluvia de sus rifles de plasma, protegidos por sus camaradas. A medida que el número de enemigos empezó a disminuir, Fleur se permitió la esperanza de que podrían salir de ese lugar sin sufrir un rasguño. Casi como si la realidad se burlara de ella y traicionara ese pensamiento, un compartimiento escondido se abrió desde el techo para revelar un rifle láser automático, una verdadera rareza, dado que las armas láser eran mínimas debido a su alto consumo de energía. Debido a ello, armas de energía como la espada o garras de los reploides de la Resistencia no eran ideales para desviar disparos láser cuya velocidad no tenía rival. El altamente concentrado haz de luz pasó entre los dos reploides encargados de la defensa, alcanzando a uno de sus compañeros de ataque a distancia, pasando limpiamente a través de su ligera armadura y saliendo por el otro lado, abriendo un agujero de tamaño considerable demasiado cerca de su núcleo de energía.

Antes de que la amenaza pudiera disparar por segunda vez, los otros dos reploides abrieron fuego, reduciéndola a escombros. De inmediato, Fleur y su compañero corrieron hacia los tres Pantheons restantes, cortándolos rápidamente, luego regresaron con su compañero lastimado que se había colapsado en el frío suelo pero aún mantenía la conciencia.

El segundo al mando de Fleur, Lion, apagó sus garras de energía y estaba ayudando al reploide herido a incorporarse, tratando de contener el flujo de sangre artificial que estaba fluyendo libremente de las partes biónicas internas.

"¿Cómo está?" demandó Fleur con urgencia.

Lion suspiró. Poseía un conocimiento rudimentario en el campo de la medicina, pero este caso estaba un poco más allá de sus capacidades, "No puedo hacer mucho por él aquí. Tenemos que llevarlo a un lugar seguro primero", dijo, tras examinar la herida.

"Comandante..."

Todos miraron al reploide herido, mientras se esforzaba por hablar.

"Aquí estoy, Peter", dijo Fleur. "Te sacaremos de aquí".

El reploide herido sonrió, "Me alegro de que todos estén bien", dijo, seguido de un acceso de tos acompañado de algo de sangre, sus sistemas comenzando a fallar lentamente. "Déjenme aquí y sigan adelante", añadió, el dolor obviamente recorriendo su cuerpo.

Fleur frunció el ceño ante las palabras de su camarada, "Guarda tu energía y deja de decir tonterías, Peter", su voz enojada pero a punto de quebrarse por la tensión. "¿Podemos mantenerlo estable por un rato?" le preguntó a Lion.

En vez de responder, el reploide en cuestión miró sus alrededores e indicó una puerta al fondo del corredor. Moviendo con delicadeza al reploide lastimado, el equipo llegó a la puerta y la abrió para ver un amplio cuarto de almacenamiento. Lion desapareció entre los numerosos corredores formados por los estantes por unos segundos, regresando con una sonrisa en el rostro y una caja en sus manos.

"Estaba seguro de que debía de haber unos cuantos suministros médicos de utilidad por aquí", declaró.

Unos cuantos minutos después, el reploide herido estaba dormido, su vida ya sin correr más peligro.

Lion suspiró y se limpió las manos ensangrentadas con una toalla, "Esto lo mantendrá a salvo por un rato, pero tenemos que largarnos de aquí lo más rápido posible. ¿Hubo suerte con los sistemas de comunicación?" preguntó consternado.

Fleur sacudió su cabeza, "No puedo contactar a Rouge. Bloquearon nuestra señal tan pronto como nos encontraron", respondió la comandante del grupo.

"No podemos sacarlo por donde vinimos y nos encontrarán tarde o temprano, aunque de momento parece que estamos a salvo. Llevamos todas las de perder. No podemos cargarlo pero tampoco podemos dejarlo", dijo Lion, dando una síntesis de la situación.

La frustración bailó en el rostro de Fleur por un segundo, pero pronto fue reemplazada por la determinación. Sacó un pequeño disco que contenía los datos que habían conseguido, lo insertó en un dispositivo muy pequeño y creó una copia. "Estas son sus órdenes", dijo, volteando a ver a los otros dos reploides y dándoles la copia. "Atrinchérense aquí y protejan a Peter. Lion y yo saldremos y trataremos de desactivar el generador del escudo de la instalación. Cuando eso suceda, todos usaremos nuestras unidades de escape y nos teletransportaremos fuera de aquí". Todos se quedaron en silencio, analizando el plan tan arriesgado. Fleur continuó, "Nosotros dos podemos movernos más rápido y con mayor sigilo que el resto. Si nada cambia en cuarenta minutos, tienen permiso para tratar de escapar por cualquier camino que logren encontrar y... y dejar a Peter atrás", finalizó con voz grave, agachando la cabeza.

"Nosotros nunca..." comenzó uno de los soldados pero fue interrumpido por Fleur, quien alzó la cabeza otra vez, "Dije que tienen permiso", dijo, sonriendo débilmente. "En cuarenta minutos, les está permitido actuar como crean más conveniente, porque eso significará que Lion y yo habremos fallado. ¿Alguna otra pregunta?" finalizó.

Tras diez segundos de silencio, Fleur salió por la puerta, Lion rápidamente la siguió.


El Buster de Zero apareció en su mano con un movimiento fluido, apuntando directamente hacia su gran oponente. Maha Ganeshariff miró el arma y luego sonrió, sin siquiera tratar de esquivar la lluvia de disparos. Los simples tiros de plasma chocaron con su armadura y fueron desviados sin esfuerzo para reflejar una de las oscuras esquinas de la estancia.

"Según mis cálculos, tu Buster no puede ni siquiera rasguñar mi armadura", dijo el reploide con una risa ahogada.

Zero frunció el ceño ante las palabras pero se quedó en silencio, su Buster aún lanzando una lluvia de disparos. Se vio interrumpido cuando se tambaleó para mantener el equilibrio cuando el gran elefante dio un paso adelante, provocando un terremoto de una magnitud considerable. El Neo Arcadiano notó su sorpresa y su sonrisa se hizo más ancha, ahora caminando más rápido y causando que toda la cámara se sacudiera, el agua estancada y sucia salpicándolo todo.

El guerrero rojo mantuvo su posición, luego colocó su arma en su pistolera y sacó su Z-Saber. Sin perder el tiempo, corrió hacia su oponente que estaba avanzando, sin verse afectado por el terreno pantanoso y trató de asestar una cuchillada en el voluminoso torso. Su arma de energía golpeó con fuerza la armadura verde azulada, pero no pudo penetrarla. Antes de que Zero pudiera clavarla más profundamente, la trompa del reploide lo latigueó con una sorprendente velocidad y fuerza, catapultándolo muy lejos y causando que aterrizara con un duro golpe en su espalda.

"Eres un poco más rápido de lo que esperaba", dijo Maha, frunciendo el ceño al ver la abolladura en su armadura, "pero aún no eres rival para mí", añadió con una sonrisa.

Zero se levantó del suelo húmedo y miró fríamente a su oponente, "¿Y que puedes saber de velocidad?" gruñó, corriendo hacia delante para dar un segundo golpe.

El elefante se quedó quieto, esperándolo, luego extendió su mano hacia delante. Zero parpadeó y trató de detener su carrera para evitar lo que parecía ser una pared de palmas metálicas moviéndose a gran velocidad. Para su sorpresa, Maha también se movió hacia delante lentamente, haciendo que se estrellera con el rápido ataque y una vez más saliera volando.

"Esta es una técnica que tomé de una vieja civilización. Creo que su nombre es 'Hundred Hand Slap' ", se pavoneó el reploide de armadura verde azulada. "Por supuesto, la he perfeccionado un poco".

Zero de nuevo se puso de pie, limpiándose un hilo de sangre que salía de su boca y trató de conjurar una táctica adecuada. Su adversario se veía impaciente, "Pensar no te llevará a nada, Zero. Tal vez aún acepte tu rendición. Tu única salida de esta cámara lleva a Neo Arcadia. Sólo tienes que decidir si llegarás ahí como un prisionero o como un cadáver".

"Oh, llegaré a Neo Arcadia algún día, te lo aseguro. Derribando los muros en el proceso", dijo el guerrero carmesí, esta vez dando una sonrisa confiada.

Maha hizo una mueca de disgusto, "Ya veo. Es hora de terminar esta pelea. ¡Has perdido Zero!" gritó, luego extendido su trompa hacia el alto techo. El apéndice se clavó en la antigua pero resistente superficie con fuerza, luego las extremidades y cabeza del reploide se contrajeron dentro de su torso, como una tortuga. Maha ahora parecía un péndulo esférico colgando del techo y empezó a moverse como uno, su trompa alargándose y acortándose de manera rítmica para mecerse y mantenerse cerca del nivel del suelo. Zero corrió a un lado para esquivar la inmensamente pesada esfera, salvando su radio, pero el elefante se balanceó unas cuantas veces más y luego se soltó, transformándose en un letal proyectil cinético dirigido a su oponente.

Maha rió para sí mismo. El reploide rojo tenía su espalda contra la pared y no tenía tiempo para moverse a la izquierda o a la derecha. La pelea ya era suya...


Fairy Leviathan se materializó dentro del principal servidor de Brasil y examinó sus alrededores. Todo el paisaje era un laberinto de altas columnas y anchas sendas por donde datos de todo tipo eran almacenados o transferidos. Ignorando el flujo visual de datos que circulaba alrededor de ella, la cuarta Guardiana de Neo Arcadia comenzó a caminar sobre los azulejos transparentes del suelo bajo un cielo que estaba lleno con lo que parecía ser una infinidad de otras redes, todas brillando en el ambiente de oscuridad. Pronto llegó a una amplia meseta, justo a tiempo para ver un ser con forma de una gran mano encerrado en un cubo de datos que se encogió hasta que la entidad se desintegro. La Guardiana azul supo que su último operador acababa de ser expulsado al contemplar cómo su avatar era destruido.

Ignorando la vista, miró más adelante y jadeó ante la escena, aunque ya la esperaba. En medio de la meseta se alzaba una gran pirámide, envuelta en un campo de energía cúbica rojo transparente. Justo encima de la pirámide, un pequeño cristal plateado estaba levitando. La base de datos Alpha. Y ante la enorme estructura, una pequeña figura era visible, su forma casi perdida en la vastedad de la pirámide. Sus rasgos definitivamente eran humanos pero Leviathan la reconoció sin ningún problema. El cabello rubio y el atuendo rosa eran evidentes. En un rápido movimiento, la figura alzó la palma de su mano, colocándola delicadamente en el campo de fuerza rojo. El programa de protección brilló violentamente en protesta, luego cambió de color a verde y se desintegró, sus pedazos desapareciendo antes de tocar el suelo. La figura intentó dar un paso adelante, pero de pronto se detuvo y se volteó para mirar a la nueva presencia, sus ojos abriéndose como platos-

"¡Fairy!" jadeó, dándose la vuelta completamente para mirar a la Guardiana.

"¡Ciel!" respondió Leviathan, menos sorprendida. "Sabía que eras tú".

"Ha pasado el tiempo desde que nos vimos por última vez... ¿Qué estás haciendo aquí?" preguntó tranquilamente la joven científica.

Leviathan sonrió, "Soy yo la que debería de hacer esa pregunta, Ciel, pero ya sé la respuesta", respondió, señalando el cristal flotante. "Vete de aquí o interrumpiré tu conexión por la fuerza".

"¿Atacarías a un ser humano, Fairy?" preguntó Ciel inocentemente.

La Guardiana celeste sonrió maliciosamente, "La proyección digital generalmente se le considera riesgosa, pero ambas somos más listas que eso. ¿Verdad?"

"¿Qué quieres decir?" respondió la chica vestida de rosa, manteniendo su cubierta.

"Oh, vamos, Ciel. Hemos aprendido demasiado la una de la otra como para que intentes engañarme así. En la forma en la que estamos conectadas, lo peor que nos podemos provocar la una a la otra es un dolor de cabeza infernal. Puedo vivir con eso y tu también", replicó Leviathan exasperada.

"¿Entonces lo que deseas es pelear?" preguntó Ciel suspirando.

"No es nada personal, Ciel. Aún te veo como a mi hermanita, pero aún así no te quedarás con esos datos", dijo Leviathan, su lanza apareciendo en su mano.

"Adelante, entonces", dijo Ciel simplemente, su voz tranquila y resignada.

La Guardiana azul agitó en el aire su lanza, formando lo que parecían ser trozos de hielo con forma de púas que estaban flotando. Los misiles se quedaron quietos en el aire por un segundo, luego salieron disparados contra Ciel, volando rápidamente hacia ella. Sin un momento de duda, la líder de la Resistencia movió rápidamente su mano, como si diera una bofetada en el aire, causando que los azulejos en el suelo cambiaran de forma y se levantaran para formar un globo defensivo alrededor de ella. Los proyectiles congelados chocaron con la barrera y la agrietaron hasta que desaparecieron. La sonrisa confiada de Leviathan se convirtió en pura sorpresa, cuando el globo protectivo se desintegró, pero en vez de desaparecer, sus fragmentos volaron hacia ella como balas de una ametralladora. Frenéticamente esquivó la mayoría de ellos, bloqueando y desviando el resto con su arma.

"Llena de recursos como siempre, Ciel. No has cambiado nada. Es más, creo que te has vuelto más fuerte... y más ingenua", dijo Leviathan, ahora sonriendo.

"Tal vez, pero tú te has vuelto ciega, Fairy. Esperaba más de ti en vez de sólo seguir órdenes ciegamente", respondió Ciel duramente.

"¡Eso dices tú!" gritó la reploide azul, un poco agitada, colocando la palma de su mano en el suelo. Los paneles ante ella se agitaron y cambiaron de forma, volviéndose líquidos, luego una ola al parecer hecha de agua erupcionó, quedándose estacionaria por unos cuantos segundos mientras aumentaba su altura, para ser descargada hacia Ciel poco después.

La joven humana miró tranquilamente al tsunami, luego extendió su mano hacia delante, su palma abierta pero sus dedos cerrándose lentamente para formar un puño. Los paneles se alzaron del suelo y levitaron a su alrededor, luego cambiaron de textura y se fundieron para formar una gigantesca espada cristalina, que fácilmente pasaba más de seis veces su tamaño. El arma flotó enfrente de ella, luego salió disparada hacia delante, guiada por los movimientos de su mano y cortó el inminente cuerpo de agua por la mitad, las dos olas más pequeñas pasando a cada lado de Ciel sin tocarla. Sin perder un instante, la espada continuó hacia la general azul, tratando de cortarla en dos.

Sin parpadear, Leviathan levantó su lanza para bloquear el arma de cristal, frunciendo el ceño ante su poder pero teniendo un equivalente de él. Las dos genios hacker se quedaron quietas, sus armas firmemente entrelazadas, sus ojos fijos en los de su oponente.


Zero miró con atención la esfera que se aproximaba para aplastarlo, luego, sin dudarlo ni un segundo, tomó la ruta menos viable de escape. En vez de inútilmente tratar de moverse a la izquierda o a la derecha, corrió hacia delante, pasando debajo de la esfera voladora y saliendo del área que destrozaría a tiempo. El cuerpo de Maha se estrelló en la pared donde había estado recargado momentos antes, el material fuertemente reforzado quebrándose bajo su peso, diminutos trozos húmedos de metal volando por todas partes. Sin darse cuenta de que había fallado en su cometido, Maha tomó de nuevo su forma original, buscando en el suelo los restos del Hunter rojo. Fue recompensado por una sensación quemante en su espalda cuando un sable de energía casi corta su armadura a la mitad. El gran elefante se dio la vuelta rugiendo, su trompa volando en un amplio arco pero Zero la esquivó al brincar fuera de su rango.

"¡Se supone que debes de estar muerto!" gritó el reploide verde azulado enfurecido. "¡No deberías de haber sido capaz de esquivar ese ataque!"

Zero dio una sonrisa confiada, "¿Tal vez calculaste mal?. ¿Estimaste correctamente la fricción del suelo?. ¿No chocaste con un insecto en pleno vuelo que afectó tu trayectoria?. ¿Una corriente de aire frío te envolvió?. ¿Sentiste caminar a un reploide en China?" preguntó, indiferente.

La cara del Neo Arcadiano se oscureció pero luego se calmó, "Semejante insolencia, no queriendo aceptar tu destino. Mis expectativas son mucho más latas que las tuyas. No tienes forma de derrotarme".

La sonrisa de Zero desapareció por completo, "Eres patético. ¿Sabes? Hablando del destino como si tú lo dictaras. Una vez que tus 'preciosos' cálculos prueben estar equivocados, estarás indefenso".

Las palabras del guerrero escarlata le sacaron una sonrisa a Maha, "Si crees que lo que has visto es mi verdadero poder, te llevarás una sorpresa", anunció.

Acto seguido, sus colmillos se separaron de su cabeza y salieron volando rápidamente hacia su oponente, girando todo el tiempo. Al mismo tiempo, un par de nuevos colmillos emergió de donde habían estado los primero y también salieron volando. Zero saltó ágilmente sobre el primer par de proyectiles tan afilados como navajas, luego corrió debajo del segundo y hacia Maha. El arma del Hunter asestó un golpe en la primera cortada que provocó, haciéndola más profunda, luego saltó hacia atrás dos veces, una para evitar otro Hundred Hand Slip y una para esquivar el primer par de colmillos que estaban regresando a su dueño al estilo de un boomerang. El gran elefante tuvo que interrumpir su movimiento para recibir de vuelta sus armas, pero sonrió cuando el segundo par de dientes voladores rasparon el hombro de Zero.

"Aún si mi margen de error fue mínimo, todavía serás derrotado, Zero", declaró.

El guerrero carmesí respondió con un disparo de su Buster cargado a un segundo nivel, la bola de energía verde dándole de lleno en la cara al reploide elefante, causando que se tambaleara hacia atrás.

"Parece que tus cálculos tenían un margen de error muy grande", dijo Zero, indicando su Buster.

Maha gruñó en respuesta y de nuevo asumió su forma esférica. Esta vez, sin embargo, porciones de su armadura se movieron hacia fuera para formar púas alrededor de toda su superficie normalmente lisa. La gran bola de picos que ahora era el oponente de Zero rotó un poco en el aire, ganando velocidad, luego salió disparada contra el Hunter rojo muy rápidamente, un muro giratorio de púas amenazando con aplastarlo. Las afiladas estacas raspaban el duro suelo debajo del agua sucia, causando que trozos de él volaran por todas partes, mientras que el ensordecedor rugido del elefante era amplificado por el eco de la amplia cámara. Zero trató de hacerse a un lado para salir del camino de devastación, pero Maha seguía cambiando su trayectoria sin cesar, buscando al guerrero escarlata. El tiempo pareció detenerse cuando el Hunter carmesí hizo lo último capaz de hacer para esquivar el ataque. Intentó saltar encima de la perdición que se acercaba más y más...


El esfuerzo era evidente en el rostro de Ciel así como en el de Leviathan, cada una tratando de superar a la otra pero encontrándose con una oponente igualmente determinada. Dado que la batalla de voluntades estaba estancada en un empate, Leviathan empezó una batalla de ingenios.

"Dime, Ciel. ¿Cómo es la vida entre los Mavericks?" preguntó inocentemente.

La joven científica sonrió ante la pregunta y aceptó el desafío, "Mucho mejor que seguir las órdenes de un líder demente, gracias", respondió.

Leviathan hizo una mueca, tratando de mover su lanza hacia delante con todas sus fuerzas, "Qué arrogante te has vuelto. ¿Desafiando a X-sama así?" escupió.

"Lo dice la señora de la arrogancia", se burló Ciel.

Leviathan alzó una ceja, "¿Yo?. ¿Arrogante?. ¡No puedes probar eso!"

Esta vez, Ciel sonrió ampliamente, si no es que cansinamente, "Yo no soy la que tiene una proyección digital dos pies más alta que en la realidad".

La Guardiana azul frunció el ceño, "Son menos de dos pies", declaró rápidamente, luego maldijo en voz alta, al acabar de probar el punto de Ciel. La espada de la joven científica presionó hacia delante, haciendo retroceder a Leviathan.

Las dos oponentes continuaron molestándose la una a la otra, pues esta era una batalla donde la más leve distracción, la más leve duda determinaría a la ganadora.

En concordancia, Leviathan trató de disminuir la confianza de su oponente, "Sabes que no puedes derrotarme, Ciel. Soy una guerrera veterana, mientras que tú sólo eres una investigadora. Sabes que es inútil".

La líder de la Resistencia no caería en la trampa, "Esta no es una batalla que se gane por la fuerza física, Fairy. Ambas sabemos eso, así que guárdate el aliento", respondió sonriendo.

La general celeste empezó a preocuparse. Ciel era experimentada con semejantes peleas y su resistencia superaba a la de Leviathan. Peor aún, ese solo pensamiento causó que la general azul retrocediera aún más.

'Ciel es demasiado lista para caer en los juegos mentales usuales. Piensa, Fairy, piensa. Debe de haber un punto débil que puedas explotar. La conoces desde que dormía con muñecos de felpa. Debe de haber algo que la incomode, que la desconcentre... Espera un minuto, creo que ya lo tengo...' pensó con una sonrisa la general de la Armada Meikai.

"Dime, Ciel. ¿Te diviertes con tu juguete?" preguntó Leviathan con un tono entrometido.

La joven científica alzó una ceja, sin comprender del todo la pregunta.

"He escuchado que él realmente es... muy capaz. Eso es lo que los rumores dicen", continuó la astuta general.

"¿De qué estás hablando, Fairy?" preguntó Ciel, aún sin tener la más remota idea de a qué se refería su oponente.

La sonrisa de Leviathan parecía la de un tiburón, "Estoy hablando de Zero, por supuesto", continuó. "Ya era hora de que te embarcaras en una... relación, aún si él sólo es un esclavo sin mente ni conciencia. Pero eso es muy conveniente para ti. ¿Verdad?"

Las palabras hicieron un mejor trabajo del que Leviathan pudo atreverse a imaginar jamás, dado que asaltó la mente de Ciel, sus creencias y personalidad en al menos tres formas diferentes. Su concentración se desintegró, causando que su espada perdiera poder. La Guardiana azul aprovechó la oportunidad para hacer a un lado el arma, lanzar un único proyectil de hielo y luego correr hacia la humana. El misil golpeó a Ciel en el brazo, pero apenas y lo notó al tratar de recuperar su concentración perdida. En el último momento, con la lanza de Leviathan demasiado cerca para su gusto, pudo guiar su espada para interceptar el ataque.

Sus caras a un metro de distancia, la sonrisa de Leviathan se veía enorme, "Wow, eso debió de tocar un nervio sensible", se burló. "Zero debe de ser especial..."

Al principio, tan pronto recuperó el control, Ciel sintió enojo. Enojo hacia Leviathan por decir algo como eso y enojo hacia ella misma, por caer en su trampa. Luego el enojo se convirtió en duda, uno de los mayores peligros en la batalla que tenía. Rápidamente organizando sus pensamientos, pudo calmarse y mirar el rostro de su oponente, confiada en que la victoria era claramente visible. Entonces se dio cuenta. El momento más débil de un oponente es cuando está a punto de ganar. Mordiéndose el labio, preparó su trampa. Sigilosamente movió su mano desocupada a su espalda mientras aún controlaba la espada con la otra. Un único panel digital se levantó del piso para transformarse en un guantelete extra grande que envolvió su mano. Luego presentó su trampa. Conocía a Leviathan tan bien como ella la conocía a ella.

"Hablas demasiado", empezó Ciel, una inusual sonrisa torcida en su cara. "¿A cuántos de tus soldados te has cogido esta semana, Fairy?" gruñó.

Esto, viniendo de los labios de Ciel, era más bien inesperado, lo cual multiplicaba todavía más el insulto. Leviathan perdió todo tipo de disciplina y control por unos poco segundos, "¿Cómo te atreves pequeña...?" empezó, pero se dio cuenta de la intención de Ciel demasiado tarde.

Ciel desapareció de su vista y reapareció detrás de la general azul. Al mismo momento, la espada salió volando hacia atrás, causando que se esforzara por mantener el equilibrio.

"¡Quien se distrae, pierde!" declaró Ciel, golpeando a Leviathan en la espalda con su guantelete, la espada atacándola de frente poco después.

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La cuarta Guardiana de Neo Arcadia despertó con un sobresalto, removiendo su visor y arrojándolo al suelo presa de la frustración.

"La base de datos Alpha ha sido alcanzada, milady", reportó uno de los operadores presente cautelosamente.

Leviathan se entretuvo brevemente con un pensamiento que involucraba al estúpido operador, su lanza y unas cuantas rondas de púas de hielo, pero sólo asintió y despidió rudamente a todos de la habitación.

"Maldición, Ciel", susurró, sonriendo mientras se llevaba una mano a la frente para tratar de suprimir la jaqueca que ya se estaba desarrollando, "Te he extrañado mucho, pero no debimos de habernos visto así. Simplemente no es justo para ninguna de nosotras", añadió con un suspiro. Después de un rato, dio una risa ahogada, "Y has crecido tanto, también. Mi único problema en este momento es compilar un reporte de nuestro encuentro sin darle a los chicos un infarto..."


Zero saltó en el aire, pasando justo encima de la colosal esfera que era el cuerpo de Maha, evitando por completo las púas. Lo que falló en evitar fue una de las bombas que el gran elefante arrojó mientras giraba. El dispositivo explosivo golpeó al Hunter en el aire, detonando al contacto y causando un daño severo. Zero cayó al piso, salpicando las aguas agitadas, su armadura cuarteada y quemada, además de tener múltiples cortadas por donde manaba la sangre. Ignorando el dolor, se puso de pie sólo para ser mandado a volar otra vez, estrellándose contra los restos de la cámara de hibernación. Después de que se levantó del ataque de Maha, el elefante había chocado con la pared, y haciendo uso de la energía cinética que portaba su cuerpo, el Neo Arcadiano había rebotado dando un brinco en el aire, reasumiendo su forma de reploide y aterrizando enfrente de Zero, para propinar un único y poderoso golpe en el proceso, el cual lo había enviado con violencia al centro de la estancia, chocando con los restos de la cápsula de hibernación.

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En ese mismo momento, algo se activó dentro de Maha. La recuperación de los datos se había completado y la enrome librería arcaica que contenía la información se volvió se sumió en la oscuridad y el silencio. Segundos después, una pequeña luz apareció. Una figura diminuta con la forma de X emergió de entre los libreros y dio una risita de pura felicidad. Al fin se requería de su función. El virus de X levitó enfrente del primer libro de la biblioteca, el cual salió de su lugar y se abrió en el aire. La figura brincó dentro y desapareció sólo por un segundo, luego el libro perdió todo su color y tres figuras idénticas a la primera que había entrado salieron brincando. Cada una de ellas corrompió los datos de otro tomo y cada una produjo otros tres clones. Cuando miles de risitas agudas llenaron la enorme estancia, la base de datos empezó a decaer rápidamente...

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El gran elefante se acercó a la figura de Zero que yacía inmóvil sobre los escombros, con la intención de acabar con el problemático reploide, pero se detuvo momentáneamente cuando sus sistemas señalaron una alarma. Inmediatamente efectúo todas las pruebas a su disposición, pero X había enmascarado su ataque muy bien y nada al respecto fue detectado. Sin embargo, eso fue lo que le dio al Hunter rojo el tiempo necesario para recuperase...

"Reploide insolente", bufó el gigante. "Al fin obtuviste lo que te merecías. De seguro está muerto o casi. ¡Acabar con él sólo será un procedimiento típico!"

"¿En serio?. ¿Y qué parte de ello lo consideras típico?"

Maha se congeló al escuchar la voz. Zero estaba completamente de pie sin ninguna dificultad, su sable activado a pesar de las múltiples heridas que tenía. La armadura de su pecho estaba cuarteada y de hecho, le faltaban varios trozos diminutos. Una de las crestas laterales de su casco rojo se había destrozado y su traje de combate negro estaba manchado de sangre en muchos lugares. Aún así, una sonrisa adornaba su rostro, no una regular, alegre o determinada, sino que de una calidad más siniestra.

Sin darse cuenta, Maha retrocedió un paso, 'Y sus ojos. ¿Qué es esa chispa púrpura en sus ojos?. ¿Por qué no lo noté antes?' pensó el Neo Arcadiano, desconcertado.

Aún cuando Maha asumió una posición defensiva, sin saber qué esperar de un oponente que no podía entender, el Hunter carmesí destelló una vez brevemente, la joya de su casco cambiando de azul a un amarillo luminoso. Momentos después, su sable también cambió al mismo color, olas de energía danzando en su superficie.

"Es mi turno para atacar", dijo Zero tranquilamente, aunque su voz se oía un poco rara. Momentos después, Zero saltó a la pared detrás de él y se quedó colgado a ella, para luego tocar el agua fangosa con su sable.

El líquido se llenó de energía eléctrica cuando miles de voltios fueron conducidos desde el sable amarillo por el medio acuático. El elefante gritó de dolor y agonía cuando las cargas eléctricas atravesaron todo su cuerpo, sin embargo, Maha no se rendiría tan fácilmente. Rápidamente extendió su trompa hacia el techo, de nuevo convirtiéndose en un péndulo y evitando el agua electrificada debajo de él, luego se columpió hacia Zero, con la intención de estrellarlo contra la pared. Esta vez sin embargo, el guerrero escarlata ni siquiera se movió para esquivar al elefante. En vez de ello, confiando ciegamente en su arma, se pegó a la pared, sosteniendo en horizontal por la empuñadura su arma, el filo electrificado sobresaliendo como una púa de la pared.

Cuando el torso verde azulado se estrelló con la espada, la armadura, el sable y la pared recibieron enormes cantidades de presión. La pared sólo cedió un poco, el cuerpo de Zero dejando una leve marca suya en ella debido a ello. El sable se mantuvo firme siempre, fácilmente soportando la presión. Pero la armadura de Maha, aunque resistente, era el eslabón más débil de la cadena. El sable de luz perforó la armadura y se clavó hasta la empuñadura, causando que el adversario de Zero aullara de dolor, el cruel filo de su arma continuaba liberando electricidad en lo más profundo del reploide. Maha se tambaleó y retrocedió muchos metros, forzando al Hunter rojo a soltar el arma, luego tomó la empuñadura clavada en uno de sus costados y dolorosamente la sacó, arrojándola a un lado al instante. Lo cual fue una mala idea, porque tan pronto el Z-Saber tocó el agua, Maha se llevó una nueva descarga antes de que recuperara su color verde y simplemente hirviera el agua a su alrededor en vez de electrificarla.

El elefante cayó de rodillas y se apoyó en sus manos, tratando de recuperarse de la enorme cantidad de daño que había recibido en tan poco tiempo. Zero fue a recuperar su arma, la cual de nuevo se tornó amarilla, ignorando el agua caliente alrededor de ella y lentamente se aproximó a su oponente exhausto.

"Esta vez, yo consideraré tu rendición, Maha", declaró el Hunter rojo. "¿No has reconsiderado tus cálculos todavía?" preguntó, burlándose a medias.

"Zero", empezó el elefante, su voz llena de resignación. El guerrero rojo se acercó al aparentemente derrotado adversario con poca precaución hasta que vio su sonrisa, "Eres un tonto. Acabas de entrar en mi campo minado", continuó el Neo Arcadiano, aunque sus palabras fueron ensordecidas por una ofensiva de múltiples explosiones de bombas escondidas debajo del agua todas alrededor del Zero...


Los soldados Neo Arcadianos usualmente eran famosos por su vigilancia. A decir verdad, la utopía que X había establecido había estado enfrentando muchos peligros en sus alrededor de doscientos años de existencia. Desde la llegada de Copy X y la formación de la Resistencia, la necesidad de la vigilancia había aumentado dramáticamente, principalmente debido a que la mayoría de las actividades de la Resistencia dependían del sigilo más que de un asalto directo. Sin embargo, el hecho anteriormente mencionado no es absoluto. Mientras que la crema y nata usualmente es reclutada para patrullajes externos, tareas de comando o en áreas sensibles, los menos agraciados y disciplinados soldados usualmente son asignados en posiciones donde es muy poco probable que alguna vez tengan que enfrentar un combate real. Para empeorar las cosas, la seguridad que estos puestos ofreces causan que toda semblanza de vigilancia desaparezca. Mientras que aún quedan ejemplos brillantes que sólo esperan ser reconocidos y transferidos a puestos más activos, los comandantes Neo Arcedianos se pondrían histéricos si supieran del nivel de vigilancia real que algunas áreas particularmente pacíficas tenían. Ejemplo acertado de tan bajo nivel sería el interior de uno de los búnkeres cercano al depósito #13. Los cinco reploides dentro del edificio al parecer renegaban de su deber, estando absorbidos en un famoso juego de cartas Neo Arcadiano que más bien parecía póquer...

"Míralos, esto va a ser demasiado fácil", susurró Éclair a Colbor mientras echaban un vistazo dentro del búnker por una de sus ventanas reforzadas.

"Cierto, pero no debemos descuidarnos. La Dra. Ciel ya debió de haber accesado al servidor de la torre en estos momentos", respondió el comandante.

Acto seguido, un gran dispositivo de comunicación cobró vida dentro del búnker, "Aquí torre a búnker 2. ¿Me copia búnker 2?"

Los cinco guardias ocupados voltearon a mirar el dispositivo bastante aburridos, "El es chico responsable. Genial, justo lo que necesitamos para arruinar nuestro juego", se quejó uno de los guardias.

"¡Torre a búnker 2, responda!"

"Aw, alguien respóndale o ese paranoico es capaz de activar la alarma general. Hazlo, Rob".

El guardia en cuestión hizo una mueca de disgusto, "¿Por qué yo?"

"Porque todavía me debes mil Zenny, por eso", respondió cortante el primer reploide.

Rob se levantó de su asiento gruñendo y se dirigió al comunicador.

"Repito, torre a búnker 2. ¿Me copian?"

"Aquí Rob del búnker 2. ¿Qué pasa esta vez, Tenma?. ¿Un insecto arrastrándose en tu rifle?"

"Cierra la boca, Rob. Tal vez tengamos una situación aquí. El servidor se volvió loco y los sensores no están funcionando bien. Los quiero armados para patrullar alrededor de su búnker".

Rob suspiró, "Sí, sí, ya vamos. Sólo tranquilízate un poco. No empieces a dispararle con tu rifle de francotirador a la gente al azar".

"Sólo empieza esos patrullajes, búnker 2".

"Digo que está bien. Cambio y fuera".

Tras apagar el comunicador, Rob volvió a su asiento, "¿Alzamos las apuestas, señores?. ¡Hoy me siento con suerte!" exclamó, olvidándose por completo de las órdenes de Tenma. Dios, el chico en verdad trataba de destacar en este basurero...

Colbor y Éclair apenas y pudieron evitar estallar en carcajadas.

Un minuto después, la puerta del búnker se abrió, causando que los guardias miraran perezosamente en esa dirección. Sin embargo, nadie pareció cruzar por el portón fortificado.

"Ok, quien quiera que sean, basta de juegos", gritó Rob al aire. "Tenemos un juego muy serio aquí y lo están interrumpiendo". Cuando nadie respondió, caminó hacia la puerta maldiciendo y la cerró de nuevo, fallando en darse cuenta de que nada más y nada menos que diez reploides enemigos con generadores de camuflaje acababan de escabullirse dentro. De hecho, sólo se dio cuenta de que algo estaba muy mal cuando un kunai de energía carmesí se clavó en su cuello y el suelo de acero de pronto se vio más cerca que de costumbre. El resto de los guardias respondieron demasiado lento como para representar una amenaza. Dos de ellos fueron acribillados por el fuego de rifles de plasma antes de que pudieran darse cuenta de la situación. Los otros dos, sorpresivamente más alertas, trataron de alcanzar sus armas descartadas sin cuidado en la habitación. El hacha de energía de Colbor detuvo al primero, mientras que el segundo recibió un poderoso puñetazo de Éclair que lo mandó a volar contra una pared, dejándolo incapacitado, quizás hasta muerto dada la gran abolladura en el metal producto del impacto del cuerpo del reploide.

"Como dije", se rió Éclair, "esto es demasiado fácil".

Colbor sacudió su cabeza, "No te confíes. Como escuchaste, al menos hay un guardia inteligente en la torre y es un francotirador de todas las cosas".

Éclair asintió, luego se volteó para mirar a Lune, quien estaba mirando fijamente el kunai rojo en su mano. "Hey¿Estás bien?" preguntó delicadamente, bastante preocupado.

La ninja femenina sonrió débilmente, "No estoy muy acostumbrada al derramamiento de sangre, Éclair", dijo, indicando al reploide que acababa de decapitar, "pero estoy lista para hacer lo que deba por el bien del futuro", respondió simplemente.

El reploide de armadura gris asintió, "Sé a lo que te refieres, Lune, pero no te esfuerces demasiado".

Mientras tanto, Colbor junto con otros reploides señaló el lugar donde los cables de energía pasaban y estaban trabajando duro para remover los paneles en el piso que los cubrían. Unos cuantos minutos después, revelaron siete cables muy gruesos, todos colocados juntos.

"La hora de la verdad, señores", anunció Colbor. "Este es el momento más importante. Debemos asegurarnos de cortar los cables correctos para que la Dra. Ciel pueda hacer el resto. Así podrá abrir la puerta de la torre. Si lo logra, entramos volando y destrozando todo a nuestro paso. Si no, tratamos de pasar sin ser detectados. ¿Están listos?"

Cuando todos asintieron, el comandante Colbor alzó su hacha y cuidadosamente cortó tres de los siete cables de energía.


Las explosiones, el humo y el fuego envolvieron el lugar en donde el reploide carmesí había estado parado.

"¡Está muerto!. ¡Por fin está muerto!" gritó Maha, en delirio, como si su mente hubiera sido dañada. Su frenesí de alegría se convirtió en pura incredulidad cuando una figura salió caminando agitándose levemente del desastre.

"¡No! No es posible... tú..." gimoteó el elefante en shock al ver que el daño que el reploide había recibido no parecía afectarle. Además, lo que más le preocupó eran los ojos de Zero. Ya no presentaban chispas moradas, ahora estaban brillando por completo con una luz púrpura, toda la conciencia aparentemente perdida en pura rabia. El Neo Arcadiano pensaba que la batalla sería más fácil si su oponente era consumido por una emoción tan fuerte, pero tuvo que renunciar a ese razonamiento un segundo después, cuando su enemigo alzó su espada, la cual estaba brillando más que nunca y comenzó a correr hacia él. Recuperando su autocontrol, Maha liberó cuatro pares de colmillos, el mayor número que podía controlar y los disparó contra Zero. La muerte carmesí que ahora era Zero ni siquiera se detuvo, agitando maniática pero certeramente su sable contra los proyectiles, desviándolos, pero en vez de bloquearlos todos, extendió un brazo y agarró en pleno vuelo el último misil afilado como una navaja con su mano desnuda, deteniéndolo en el aire. Ignorando la nueva herida en su mano, la apretó firmemente contra el objeto, corrió hacia Maha y clavó el afilado objeto en su dueño. Más rápido de lo que nadie hubiera podido ver, el arma golpeó al Neo Arcadiano justo donde la armadura de su pecho estaba dañada, causando que un buen trozo de armadura se cayera y revelara lo circuitos debajo de ella.

El reploide verde azulado ahora estaba aterrorizado por el cambio, sus continuos intentos de analizar el nuevo nivel de poder de su oponente fallando, "Yo... me rindo, Zero", jadeó. "¡Te daré los datos, sólo déjame vivir!"

Tal vez hubiera tenido más suerte tratando de razonar con una tormenta, un huracán o alguna otra fuerza de la naturaleza. Zero o lo ignoró o no escuchó las palabras. El elefante parpadeó, por un momento creyó haber visto un aura brillante rodeando al Hunter escarlata.

"¡Por favor, Zero!" gritó desesperado, lanzando su trompa contra el reploide fuera de control. Un segundo después, se tambaleó hacia atrás cegado por el dolor, sus apéndice cercenado por un único y limpio golpe.

El guerrero carmesí jamás se detuvo, siempre corriendo hacia delante más y más rápido.

Como último recurso, Maha trató de protegerse con su Hundred Hand Slip, intentando mantener a Zero tan lejos como le era posible. Zero se detuvo enfrente del muro de palmas que se movían rápidamente, pero el elefante tuvo que detenerse pronto, un nuevo dolor circulando por su mano. La miró y casi se desmaya. Sus cuatro dedos habían sido cortados, la extremidad no era nada más que un muñón sanguinolento.

"¡Piedad!" pidió Maha Ganeshariff de Neo Arcadia arrodillado antes de que la muerte escarlata lo alcanzara, dando una cuchillada con una fuerza descomunal usando ambas manos y cortando al reploide enorme por la mitad.

Aparentemente satisfecho, Zero se colapsó inconsciente en el piso cuando el elefante explotó, sin notar un colmillo dejando el cuerpo destruido en el último momento y que desapareció alejándose a toda velocidad.

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Los virus de X dentro de Maha finalmente habían corrompido cada archivo excepto uno. Cuando se dirigían para terminar su trabajo, la gran librería se llenó de luz, causando que las figuras de X corrieran a esconderse. Todo el mundo cibernético tembló cuando una copia perfecta fue creada y descargada en uno de los colmillos del elefante. Por supuesto, los virus de X fueron copiados junto con todo lo demás. Las copias dentro de la base de datos del colmillo que voló a Neo Arcadia completaron su trabajo, corrompiendo el último archivo, pero las que estaban en la librería original fallaron, debido que la energía desapareció de súbito, justo en el momento en que Maha explotó.


Tenma era un soldado Neo Arcadiano perteneciente a la Armada Rekku y se encontraba muy orgulloso de serlo. A diferencia de muchos otros reploides, él era uno de los pocos idealistas que compartían la visión utópica con la que X había creado Neo Arcadia. No obstante... desde hace un año, tras el regreso de su dirigente, no había podido evitar notar los cambios tan drásticos en su personalidad y políticas... pero no era su deber como soldado cuestionar a sus superiores, aunque las dudas no podían evitar agitarse dentro de su conciencia, poniendo siempre a prueba su confianza. Era un reploide de estatura media, con el cabello castaño alborotado aunque extrañamente, las puntas eran rubias, dándole un aspecto ligeramente desconcertante. Su armadura también era un diseño único a diferencia de la mayoría del resto de soldados de baja categoría, la cual reflejaba su sentido de individualidad al ser de color plateado que tiraba ligeramente al lila consistiendo de sendas botas que cubrían sus piernas hasta los muslos, un cinto parecido más bien a una falda con dos placas que cubrían la parte lateral de sus piernas, una brillante gema roja adornando la hebilla. Su pecho estaba cubierto por un pectoral con forma de 'V' debido a lo extrañamente grandes que eran sus hombreras. Finalmente, su cabeza estaba protegida por un casco que la cubría casi en su totalidad, pero por razones estéticas, Tenma casi nunca lo usaba, además, dicha protección sólo interfería con el desempeño de su trabajo.

Francotirador.

Sin embargo, en estos momentos, Tenma pensaba en sí mismo como alguien sin mucha suerte. 'Aquí estoy, atrapado en este puesto olvidado en medio de la nada, tratando de obtener algún reconocimiento mientras que los imbéciles holgazanean todo el tiempo. Apuesto a que no notarían una armada de enemigos escabulléndose debajo de sus narices aún si agitaran una bandera de la Resistencia...'

Con pensamientos tan agrios, el francotirador vigilante fielmente hizo su ruta de patrullaje que incluía la mayor parte de la torre de seguridad. Los técnicos le habían asegurado que el desperfecto del servidor era algo natural, pero se siguió preocupando como si algo estuviera mal. En ese exacto momento, las luces se apagaron y todo se volvió oscuro, pero luego todo regresó a la normalidad casi instantáneamente. Tenma salió corriendo hacia la habitación del servidor principal de todas formas, preparando sus armas.

"Tranquilízate, Ten", dijo una voz antes de que pudiera hacer una pregunta. "Sólo es un ligero cambio en el ajuste de energía. El servidor aún está jodido".

"¿Estás seguro, Yato?" preguntó incómodo el francotirador.

El técnico en cuestión suspiró, "Mira, entiendo que no quieres que te agarren con la guardia baja", dijo, dando una risa ahogada ante su afirmación, "pero aquí no hay ninguna situación. Sólo son dificultades técnicas. Esta base es vieja y lo sabes", explicó pacientemente Yato.

Tenma suspiró, asintió y regresó a patrullar. Un minuto después, llegó al sótano de la torre y estaba dando media vuelta para regresar cuando se detuvo. Cuidadosamente miró sus alrededores, buscando algo que pudiera estar mal y sus ojos se pararon en la pared más pesada de la torre. ¡El usual zumbido suave del generador del escudo estaba ausente!

Dos segundos después, estaba corriendo por las escaleras, gritándole a Yato que revisara el generador y ascendió hasta la cima de la torre donde el nido de francotiradores estaba. Encontró a sus dos compañeros francotiradores... ambos profundamente dormidos. Gruñeron cuando los sacudió para despertarlos, pero se quedaron en silencio bajo su severa mirada. Cuando estaba completamente despiertos, les indicó que escanearan el perímetro alrededor de la torre. Obedecieron de mala gana y maldijeron cuando no encontraron nada, pero Tenma seguía firme. Entonces se le ocurrió. Rápidamente tomando el único sensor infrarrojo disponible, de nuevo escaneó los alrededores de la torre, finalmente dejando escapar un jadeo audible. Diez intrusos se estaban moviendo debajo de sus narices. Frunciendo el ceño, tomó su fiel rifle de francotirador y con una mirada llena de determinación, apuntó al grupo de Colbor, su dedo acariciando el gatillo...


Axl seguía deambulando por el Parlamento de Neo Arcadia, habiendo asumido la forma de un reploide encargado de hacer la limpieza. No tenía prisa, el pobre desgraciado estaba atado, amordazado e incosciente en un armario de artículos de limpieza, por lo que tardarían mucho en poder encontrarlo.

La misión que Gate le había encargado parecía más fácil de lo que realmente era. Había tenido que ir asumiendo formas diferentes a lo largo de toda la ciudad para poder avanzar y finalmente llegar a este edificio, puesto que la seguridad parecía haber sido reforzada por alguna razón. ¿Una posible situación debido a acciones de la Resistencia? No estaba seguro, pero creyó que era lo más probable, puesto que no podía usar su comunicador para contactar a Gate estando en este lugar. Hacerlo despertaría demasiadas sospechas y aunque estaba seguro de que el científico era también un buen rival, se encontraba de momento solo en el laboratorio.

En su mente había repasado la manera de obtener la información que requería sobre los Jueces pero había muchos inconvenientes. Preguntar directamente sería un error que podría salirle muy caro, pues estaba seguro de que esa clase de datos no se obtenían así nada más. Por otra parte, siempre estaba la posibilidad de esperar a que diera término una sesión en el Consejo de Neo Arcadia y... persuadiera a uno de los Jueces para hacerlo cantar, preferentemente con una de sus pistolas apuntándole directamente a su cara. Estaba seguro de que así...

"¡Hey, tú!" una voz gritó detrás de él en el pasillo.

Axl se congeló y se detuvo, una gota de sudor bajando por su frente. Estaba apretando firmemente una de sus pistolas debajo del carrito de limpieza, listo para acabar con un hipotético enemigo y darse a la fuga lo más rápido posible. Volteando ligeramente, miró a quien lo había llamado. Se trataba de un reploide con apariencia de un animal. Un fénix pensó acertadamente. Era bastante alto, su armadura roja y naranja sacando destellos bajo la luz matutina que entraba por la ventana. Poderosas alas en vez de brazos eran sus extremidades superiores, su cabeza estaba adornada por una cresta roja y sus piernas doradas rematadas por garras se encontraban flotando a escasos centímetros del suelo. Un par de colas de plumas amarillas surgían elegantemente de su espalda, rozando el suelo mientras se dirigía hacia Axl.

"¿Sí?" dijo, expectante de la respuesta el imitador, preparado para dar comienzo a una pelea.

"¿Creíste que no me daría cuenta, verdad?" preguntó Phoenix Magnion de vuelta severamente, con el tono que indicaba que se trataba de un reploide de alto rango.

Axl tragó saliva, sin saber qué decir. Si el reploide daba muestras de violencia, sacaría su arma y...

"¡No te quedes ahí parado!. ¡El vestíbulo del anfiteatro no ha sido limpiado!. ¡Ve y date prisa a hacer tu trabajo antes de que cambie de parecer y te rostice!" rugió el fénix, cuya voz daba la impresión de ser calmada la mayor parte del tiempo, pero ahora se le veía... encolerizado. Axl dio un profundo suspiro de alivio.

"¡En... Enseguida, señor!" dijo tartamudeando y dirigiéndose a lugar indicado, pero mientras se movía, escuchó hablar para sí al reploide.

"No puedo creerlo... el maestro Phantom se negó a llevarme consigo... ¿Acaso todavía no estoy listo para efectuar operaciones de combate a su lado? Ese imbécil de Hanumachine incluso ostenta una mayor preferencia por mi señor... asqueroso mono..."

Axl decidió que quizás fuera más prudente esconderse en el anfiteatro donde se llevaban a cabo las juntas de Neo Arcadia hasta que diera inicio otra sesión. Con algo de suerte, obtendría información sobre los Jueces.

Y se evitaría encuentros tan desagradables con los aprendices frustrados de los Guardianes. Su experiencia con Leviathan no había sido nada placentera, pero ver la actitud de ese pajarraco le hizo pensar que de seguro el ninja que los había localizado a él y a Gate en su viejo laboratorio era un millón de veces peor.


"Sistemas de seguridad sobrecargados. Contención del sector de la instalación comenzando. Sistema de autodestrucción local activado. Diez minutos para la detonación".

Sintió su conciencia levitando en el limbo e ignoró todos los sensores externos que se veían tan lejanos y distantes a la luz de sus pensamientos desordenados. Por un momento, una única palabra se quedó estática en su mente, como si hubiera sido grabada en piedra, la misma palabra que su oponente balbuceó antes de ser exterminado:

"Piedad..."

"Nueve minutos para la detonación".

Aún más importante que el sonido de la palabra, el significado fue uno que invocó un montón de emociones y memorias indescifrables. Cuando Maha Ganeshariff cayó al suelo partido en dos y la explosión consiguiente iluminó la enorme cámara subterránea, otra memoria menos evidente para un observador casual, pero aún más feroz, surgió dentro de la mente de Zero.

"Ocho minutos para la detonación".

Una figura patética de un reploide huía cobardemente de él, una de sus manos cercenada, amputada a la altura de la muñeca, el muñón aún sangrando profusamente y sacando chispas de energía, la meseta alrededor de ellos repleta de cadáveres e inundada con un líquido rojo.

"Por favor, no me mates. Me rindo. Te seguiré para ser juzgado por mis crímenes. Sólo no me mates", lloriqueó el reploide desesperadamente, temblando de miedo, una sombra amenazante armada con un sable, posándose encima de él.

Zero oyó una ruda e inmisericorde respuesta en su propia voz, con un tono lleno de crueldad, "Creo que te equivocas, amigo. X es el que ofrece juicios y piedad. Yo sólo puedo ofrecer venganza y destrucción".

Un simple sablazo y un grito aterrador acabó con la escena rápida y eficientemente...

"Siete minutos para la detonación".

El reploide más grande tenía una misteriosa cara familiar y, aunque se nombre se le escapaba, invocaba torrentes de impresiones y memorias desde algún lugar dentro de su mente. Un gran mandíbula cuadrada. Cabeza calva. Dos grandes ojos azules. Una pequeña orbe roja colocada justo en medio de su frente. Sin embargo, esta alguna vez dura, temible e intimadamente cara ahora estaba llena de temor, odio y angustia. Le faltaba uno de sus brazos, aparentemente cercenado debido a pura fuerza bruta, los circuitos chispeando y líquidos vitales escurriendo lentamente al oscuro suelo lleno de polvo. El resto de su cuerpo estaba cubierto por muchas otras heridas menores, la piel sintética desgarrada para revelar los músculos artificiales internos al borde del colapso, a punto de quebrarse debido a su enfrentamiento contra un inmenso poder, las chispas danzando por todo su cuerpo indicando fugas de energía y fallas del sistema.

Zero oyó una risa inhumana, claramente demente más allá del punto de todo remedio. Era una señal de audio al parecer montando en la oscura niebla alrededor de él hasta que se dio cuenta de que la fuente del sonido no era sino su misma persona. Vio a través de sus mismos ojos la manera en que sus manos desnudas, con una fuerza sobrenatural, acababan con todos los patéticos intentos de su víctima de resistirse, lentamente arrinconándola sin piedad, listo para arrancarle a su oponente la cabeza y el otro brazo al mismo tiempo.

Sintió el deleite puro de la cacería, del sentenciado gruñendo a sus pies y la necesidad de derramar su sangre consumiéndolo por completo. De pronto, el frenesí demoníaco dio lugar a un terrible dolor penetrando su cráneo como si se tratara de un taladro de titanio, luego, un sonido apenas distinguible de un fuerte impacto, sumiéndolo en sombras y oscuridad...

"Seis minutos para la detonación".

Zero estaba sentado en una estancia amplia y bien iluminada, ante una enorme mesa redonda, llena de pantallas holográficas en el centro. Muchos humanos y aún más reploides también estaban presentes, todos con su atención puesta en su persona.

"Y esta es la única solución viable para nuestro problema. Una solución permanente con menos casualidades en el largo plazo. Por supuesto, el costo que tenemos que pagar es inmenso, pero todo lo demás que hemos intentado ha fallado. Aún si ganamos esta guerra, él pronto regresará si dudamos".

El Hunter carmesí estudió las expresiones en los rostros alrededor de la mesa. Algunos de ellos estaban mortificados por la atrevida sugerencia, mirándolo fijamente con incredulidad. Otros habían bajado la mirada, aborreciendo su deber pero no teniendo otra alternativa que ofrecer. Sin embargo, la mayoría de ellos lo miraron con fría determinación, aprobando su plan.

"¡Esto es ridículo!" la negativa vino de una figura al lado de Zero, un reploide vestido en una simple armadura azul, sus ojos esmeraldas llenos de horror. "¡La tasa de mortandad es inaceptable! Si hacemos algo así, no somos mejores que el que tratamos de combatir. Y las consecuencias a lago plazo de un ataque nuclear semejante..."

Otra figura habló, un humano de mediana edad con el cabello blanco, repleto de canas, uno de sus ojos claramente siendo un implante mecánico. Era una figura carismática imponente vestida en una túnica roja y negra, la inteligencia destellando en su ojo sano.

"Es una solución radical, pero la apruebo. Nuestro enemigo está hecho más de energía que de materia, así que nuestra aproximación debería de ser en concordancia con ese hecho. Arcadia, la cual represento como su embajador, apoyará la proposición del comandante Zero", dijo, aunque Zero podía jurar detectar... alegría detrás de su aparentemente resignada fachada.

Otro humano, aparentemente la cabeza del consejo, se levantó de su asiento, demandando atención, "Es horrible, pero tal vez es nuestra única oportunidad. Debemos poner este plan a votación", declaró.

El reploide azul habló de nuevo, esta vez con urgencia, "¡No pueden hablar en serio!. ¡Estamos comprometiendo nuestro futuro!. ¿Qué hay de los humanos y reploides inocentes?. ¿Dónde quedó nuestra piedad?"

La voz de Zero estaba desprovista de toda emoción al responder, "Después de tantas guerras y fracasos, X, después de tantas víctimas y destrucción, no puede haber piedad, no podemos contenernos. Si debemos volvernos como él para derrotarlo de una vez por todas, para borrarlo definitivamente, que así sea".

Una diminuta sonrisa torcida apareció en los labios del humano de túnica roja y negra luego de las palabras decisivas del Hunter...

"Cinco minutos para la detonación".

Zero salio del edificio, la frustración pulsando en su mente. Oyó a alguien detrás de él pero aceleró el paso con tal de evitar a la persona.

"¡Zero!. ¡Por favor espera!"

Giró su cabeza levemente a un lado sin detenerse, echando un vistazo a una linda reploide femenina con largo cabello color almendra, con una armadura ligera semi-militar en la forma de un vestido, una boina roja decorando su cabeza.

"¡Por favor, no vayas!. ¡No pelees con él!. ¿Por qué deben pelear?" suplicó la reploide desconocida, pero cuyo rostro evocaba sensaciones muy profundas en él.

Zero continuó adelante, ignorando las súplicas aunque la culpa ya estaba haciendo eco en su cabeza.

"¡Si alguna vez signifiqué algo para ti, detente Zero!. ¡Por favor!. ¿Cómo puedo continuar viviendo su uno ustedes muere?"

Esta vez Zero se detuvo pero no se dio la vuelta para encararla, manteniendo su mirada dirigida al piso. Sus palabras dejaron sus labios no más alto que un susurro, "Lo siento, pero no puedo hacer eso. Alguien debe detener a tu hermano, detener esta locura".

El Hunter rojo continuó su caminata, obligando a su mente a ignorar los sollozos que estallaron detrás de él cuando la segunda reploide cayó de rodillas...

"Cuatro minutos para la detonación".

En medio de las al parecer memorias incompletas y sin fin que asaltaron simultáneamente su psique, Zero apenas y había registrado una lejana pero urgente voz demandando su atención proviniendo de su comunicador, desesperadamente pidiéndole que despertara.

Subconscientemente reconociendo la voz, se enfocó en ella, haciendo a un lado los trozos de memoria que acababa de recuperar. Mientras lentamente salía de su estupor, recuperando la conciencia, el dolor lo asaltó de nuevo, seguido por numerosos reportes de daños, su cuerpo despertando junto con su mente. Sintió el agua negra y turbia de la cámara en su cara y se dio cuenta de que yacía boca abajo en el suelo húmedo. Lentamente se puso de pie con sus manos y rodillas, esforzándose por despejarse la mente volviendo a la realidad y haciendo a un lado la jaqueca brutal que zumbaba en su cráneo.

"¡Zero!. ¡Gracias a Dios!. ¿Qué sucedió?. ¡El sistema de autodestrucción se ha activado!. ¡Tienes que salir de ahí lo más rápido posible!" la voz aliviada y preocupada de Ciel retumbó demasiado cerca de su cabeza por el dispositivo, desorientándolo tanto que se vio obligado a bajar el volumen de la transmisión.

"¿Qué sucedió?" murmuró en voz baja Zero sin saber si repetía la pregunta de Ciel o se la hacía él mismo, aún mareado por el súbito influjo de información.

Antes de que Ciel pudiera hablar otra vez por el comunicador, las sorprendentemente aún en funcionamiento bocinas en la cámara cobraron vida, anunciando en una plana voz femenina algo que le dio a Zero todas las respuestas e iniciativa que alguna vez necesitaría.

"Tres minutos para la detonación".


Bajo la plena, reveladora luz del día, el campo militar parecía vacío, sin movimientos visibles cerca de los tres búnkeres de defensa o la alta, vigilante torre de seguridad. Bajo un escrutinio más cercano, pequeñas nubes de polvo eran visibles, aunque el espectador rápidamente asumiría que una débil corriente de aire era su fuente. Con Colbor a la cabeza, el pequeño grupo precedía hacia la torre central rápidamente, su confianza en sus generadores de camuflaje móviles siendo absoluta. Quizás demasiado absoluta...

Éclair estaba justo detrás de su comandante y, aunque no podía ver a ninguno de sus compañeros con sus ojos a simple vista, su radar interno había sido aumentado especialmente para detectar las débiles señales de cualquiera cerca de él. El guerrero se giró a su izquierda y sonrió a donde sabía que Lune estaba y casi pudo sentirla sonreír tímidamente de vuelta, aunque realmente no había forma de saberlo. Sus pensamientos volvieron al día en que se conocieron, compartiendo la misma celda, esperando ser llevados a lo que el líder de Neo Arcadia calificaba como 'corección', sólo otro palabra para la ejecución. Recordó cuán asustados estaban ambos bajo el sistema hidráulico de Aztec Falcon, cómo la llegada de Zero revivió una tenue y débil esperanza y cómo ahora estaban libres, peleando por su futuro.

'Cuando todo esto termine, tal vez encuentre un lugar tranquilo y pacífico cerca del mar y pasar un tiempo relajándome ahí. Un poco de paz no estaría nada mal para variar un poco...' pensó distraídamente Éclair.

Años de constante peligro y experiencia de combate causaron que Éclair saliera espontáneamente de sus pensamientos, subconscientemente notando un detalle inquietante y mentalmente abofeteándose a sí mismo por distraerse. Antes de que pudiera hacer nada, una pequeña explosión hizo eco detrás de él y un líquido tibio chocó con la parte trasera de su cabeza, empapándole el cabello y parte de su corona. Se dio la vuelta justo a tiempo para ver el cadáver sin cabeza de uno de sus compañeros volverse visible y caer al suelo, el pobre soldado habiendo perdido el control de su camuflaje junto con su vida.

"¡Francotirador!. ¡Corran a la torre!" la voz de Colbor gritó, dura y con tono autoritario, nada que ver con el tono alegre al que estaba acostumbrado. El guerrero gris rápidamente acató la orden, haciendo una mueca de dolor cuando rayo altamente concentrado de energía le rozó la cabeza para estrellarse inofensivamente en el suelo, dejando una marca humeante a su lado.

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Aunque Tenma acababa de dar en un blanco, no sintió ninguna satisfacción por el trabajo, sólo un amargo vacío. A pesar de que sabía que algún día tendría que pelear y matar de verdad, esta era la primera vez que acababa con algo más conciente que mecanoides fuera de control. A pesar de los pensamientos perturbadores, el Neo Arcadiano era fiel a su deber. Aclaró su mente y sacó determinación del hecho de que estaba peleando con Mavericks, reploides malvados sin sentimientos o humanidad que les quedara. Teniendo pocas razones por las cuales no creer en la propaganda de Copy X y culpar a la Resistencia como la causa de la política de puño de acero de Neo Arcadia que de momento veía a los reploides como ciudadanos de segunda clase, continuó disparando desde su alta posición, incitando a sus dos desorientados y aún paralizados compañeros a hacer lo mismo.

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Colbor corría a la cabeza, siguiendo el procedimiento estándar al asegurarse que cada uno de sus pasos tuviera una distancia diferente y evitaba correr en línea recta para confundir a los hábiles francotiradores enemigos. Como comandante, él había tenido que entrenar personalmente a todos sus hombres y cada bajo de su unidad caía duramente en su conciencia, haciéndole pensar si sus enseñanzas eran obsoletas. No hacía mucho tiempo en el que él era solo un, reconocidamente talentoso, novato bajo las órdenes del antiguo comandante Milan. Ahora esperaba que sus tropas no dejaran dominarse por el pánico y corrieran sin pensar hacia delante, convirtiéndose en blancos perfectos para el oponente. La consternación sacando lo mejor de él, se dio la vuelta a pesar de que su juicio le decía todo lo contrario, asegurándose de que no hubiera habido más casualidades además de la inicial.

Un rayo de energía hizo contacto en su pierna, paralizándolo y haciendo que tropezara y cayera de bruces en el suelo. Más importante, desactivó su frágil generador de invisibilidad, dejándolo totalmente descubierto a más ataques. Mientras se esforzaba por levantarse otra vez, vio su fin inminente en otro rayo, esta vez dirigido a su cabeza. Como para probar su determinación, Colbor, el comandante que fue forzado a llenar el primer hueco mayor de liderazgo dejado por el sacrificio de Milan, no desvió su mirada, esperando por completo seguir a su amigo y mentor.

En el último momento, notó otras dos figuras volverse visibles en el aire. Éclair saltó dentro de su campo de visión, con la clara intención de interceptar el rayo. Su guantelete negro brevemente fue engullido en un campo de energía visible y, cuando su puño chocó con el rayo, lo desvió, terminando con su amenaza.

"¿Está bien, comandante?" preguntó el reploide aún cuando se agachaba cerca de Colbor para ayudarlo a levantarse.

"Pensé que les ordené que corrieran a cubrirse", jadeó el otro reploide sin aliento, aceptando la mano para ayudarlo a ponerse de pie.

"Nunca fui bueno siguiendo órdenes", respondió Éclair mordazmente, ayudándolo. "Es por eso que me echaron a patadas de mi puesto de seguridad en Neo Arcadia", añadió gravemente.

Otro disparo dirigido a la dirección general en la que los dos reploides tambaleantes estaban se estrelló a sus pies, y otro más detrás de ellos alzó una nube de polvo. De una pequeña empuñadura en la espalda de Lune, una hoja de energía roja surgió al asestar a un nuevo proyectil, causando que se disipara en nada.

"Dense prisa, por favor", gritó la chica de armadura rojo brillante, la preocupación haciéndose presente en sus rasgos faciales, sus ojos espiado atentamente en todas direcciones por cualquier otro peligro adicional.

Al final, bajo la cobertura de Lune, los tres reploides llegaron con el resto de su equipo a la base de la torre, el punto ciego del campo de visión del nido de francotiradores, y se detuvieron para recuperar sus alientos. Colbor, habiendo recuperado la calma y estando de pie otra vez, miró sus alrededores, estrujando su mente por una solución.

"No podemos quedarnos aquí", dijo un soldado de la Resistencia, diciendo la preocupación de todos. "Tal vez estemos a salvo por un rato, pero es territorio enemigo y saben dónde estamos".

"Puede que hayamos acabado con el búnker de este lado, pero los otros dos tal vez envíen a alguien para averiguar qué está pasando con sus comunicaciones", añadió otro.

Colbor asintió gravemente, "Tenemos dos opciones. Intentar entrar en la torre por la fuerza y continuar la misión, o abortar", dijo, pero luego su rostro se congeló en una máscara de incredulidad al mirar su unidad de escape. El dispositivo sólo tenía energía suficiente para teletransportar a una persona una vez a coordenadas seguras y cada soldado tenía uno. Sin embargo, una luz roja parpadeando en él indicaba que el campo de interferencia de teletransportación una vez más estaba activo.

Éclair fue el que rompió el silencio, "Sólo la Dra. Ciel puede salvarnos ahora", dijo, indicando la pesada puerta fortificada y sellada que llevaba dentro de la torre, al parecer, burlándose de su desesperación.


Se habían estado arrastrando a través del sistema de ventilación tan silenciosamente como les era posible, considerando lo apurados que estaban. Tenían sus manos y rodillas cubiertas con un material suave especial que prevenía que los de lo contrario inevitables sonidos de metal raspando metal ocurrieran. Tras llegar a una intersección, el largo corredor dividiéndose en dos más estrechos como una 'T', se detuvieron para consultar el mapa de la instalación que estaba grabado en su memoria digital. Fleur y Lion se miraron el uno al otro, aunque no se oyeron palabras. En vez de ello, intercambiaron simples mensajes de texto, cuidando que la señal fuera lo bastante débil como para no penetrar las paredes de metal alrededor de ellos.

"Tenemos un problema, Lion", dijo la comandante de la cuarta rama de la Resistencia. "El mapa que Jaune consiguió está incompleto más allá de este punto".

Su compañero suspiró en silencio, "¿Al menos sabemos la localización del generador principal?" preguntó.

Fleur sacudió su cabeza, "No está en los mapas que podamos hackear. Procedimiento de seguridad estándar. Aún seríamos capaces de adivinar su localización si tuviéramos un mapa, pero…"

Lion estuvo pensativo un rato, luego una ligera sonrisa apareció en su rostro, "Vayamos por la derecha", propuso.

Fleur lo miró con curiosidad, "¿Alguna razón para ello? No tendremos tiempo para regresar. ¿Sabes? Peter y los otros no podrán esconderse por mucho tiempo y sólo nos quedan veinte minutos".

La sonrisa de Lion se ensanchó, "Una corazonada", respondió. "Además, el aire está más caliente en esa dirección. Un generador en funcionamiento produce mucho calor", añadió rápidamente antes de que su compañera frunciendo el ceño tuviera una oportunidad de decirle dónde debía meterse su 'corazonada'.

A pesar de la urgencia de la situación, Fleur no pudo evitar sonreír. "Eres terrible como siempre", respondió, acercándosele a su compañero y dándole un rápido beso.

"Por supuesto, Fleur… um, quiero decir, comandante", dijo, esta vez ganándose una débil bofetada.

Mientras continuaban arrastrándose rápidamente a través del ducto ahora más estrecho, Fleur no puedo evitar sentirse con mucha suerte por tener a alguien que pudiera alegrarla aún bajo semejantes circunstancias. Aunque ella era la líder oficial de su rama de la Resistencia con la única autoridad real para tener contactos con la principal rama de la Resistencia y a pesar de ser una peleadora y estratega muy capaz, dudaba que hubiera soportado el estrés de su posición sin el apoyo de Lion. Aunque él usualmente bromeaba con casi todo, difícilmente podía pensar en alguien más confiable durante una crisis. Pensó en la insistencia de los reploides con la mala suerte de tener sus dormitorios al lado del suyo compartido de tener muros antisonoros, era una broma muy usual entre sus tropas…

Después de un rato, salió de sus pensamientos, la grave realidad cayéndole encima una vez más. Había insistido en dirigir esta particularmente riesgosa operación, pensando que si podía ordenarle a sus subordinados a tomar parte, ella debería de estar lista para hacer lo mismo. Aún así, ahora dudaba de su decisión. No tanto por el miedo de su seguridad personal, sino porque su rama se quedaría sin dirigente si ella y Lion perecían. En silencio se preguntó si llevar consigo a Lion había sido más bien un acto egoísta en vez de una decisión táctica. Lion tal vez fuera un peleador experimentado en su propio derecho, pero también era casi un líder sabio e invaluable como ella misma.

"¡Lo encontramos!"

Fleur se dio cuenta de que la corriente de aire dentro del conducto ahora era incómodamente caliente, luego miró adelante a donde estaba Lion, indicando una rejilla en el piso del conducto y la cámara debajo de ellos. Un fuerte zumbido se escuchaba en el aire debido a la maquinaria debajo que funcionaba incesantemente, creando una red invisible de energía alrededor de toda la instalación que evitaba la teletransportación. Estos campos usualmente pertenecían a una de dos categorías. El primer tipo permitía que una señal de teletransportación pasara sólo cuando venía acompañada del código específico del campo. La seguridad de dicho método dependía únicamente de la diferencia de habilidad entre el creador y el intruso. El segundo tipo, el usado en este caso, era menos común y usualmente reservado para instalaciones de alta seguridad que no eran adecuadamente visitadas. Éste prevenía la teletransportación de cualquier tipo, una espada de doble filo dado que mantenía a todos atrapados dentro como mantenía a todo lo demás fuera.

En vez de simplemente apresurarse dentro del cuarto por impulso, los dos guerreros pacientemente observaron la porción de la habitación que podían ver desde su posición. Pronto, fueron recompensados con la vista de un guardia de seguridad patrullando dentro, no un droide sin mente sino un reploide de verdad. Aún así, se contuvieron, tratado de figurar su patrón y espiar por otros ocupantes. Finalmente y con el tiempo en su contra, decidieron atacar.

El guardia reploide, para su crédito, en realidad era bastante vigilante para alguien pasando su tiempo en un patrullaje sin eventos. Aún así, después de pasar debajo de la reja de ventilación por milésima vez, realmente no esperaba que nada sucediera. Entonces la reja cayó, el pesado objeto golpeándolo de lleno en la cabeza, seguida por una Fleur blandiendo su espada de energía. La hoja de luz pasó a través de la reja y el cuerpo del guardia desafortunado. Incluso entonces, la comandante de la Resistencia tuvo que patear el arma que trató de liberar de su pistolera. Casi inmediatamente, examinó la habitación alrededor de ella y sus esperanzas se hundieron. La segunda guardia del cuarto, una reploide femenina con largo cabello verde azulado, estaba corriendo hacia un panel en la pared opuesta. Aparentemente se había estado acercando a su compañero cuando la reja cayó, sólo para dar media vuelta y dirigirse a la alarma de seguridad tan pronto Fleur apareció.

El sonido característico de un disparo de plasma hizo eco en la habitación y, momentos después, el panel de la alarma se fundió. La guardia femenina se detuvo en seco y se dio la vuelta para ver a Lion, un buster en su mano, una sonrisa confiada en su rostro. Fleur aprovechó la ventaja de su titubeo y corrió hacia delante, con la intención de silenciarla rápido. Pero tuvo que detenerse y saltar hacia atrás cuando una delgada línea de energía azotó el punto en el que estaba parada hacía un momento, dejando una marca humeante. La guardia había sacado lo que parecía ser un látigo de energía, aparentemente un arma prototipo y seguramente una para la que ni Fleur ni Lion estaban entrenados para enfrentar.

Lion trató de dar en el blanco desde lejos, disparando su buster rápidamente, pero la oponente manejando el látigo era bastante capaz para desviar todos los disparos, rápidamente agitando su arma inusual a una velocidad increíble para crear un escudo. Luego se dispuso a atacar a Fleur, corriendo hacia delante y latigueando su arma al mismo tiempo. La reploide de la Resistencia alzó su espada para bloquear el arma, pero tuvo que saltar hacia atrás cuando la línea de energía de enrolló alrededor de su katana múltiples veces, su punta casi arrancándole la cabeza de sus hombros.

La guardia enemiga sonrió malignamente a su oponente, luego dio un poderoso jalón, tratando de quitarle la espada enredada en su látigo a Fleur, moviéndose para mantenerla a ella entre sí misma y Lion para prevenir futuros disparos mientras estaba vulnerable. Lion maldijo al no poderse arriesgar a disparar y darle a su compañera, pero luego sonrió. Se dio la vuelta y apuntó su buster hacia el núcleo del generador del escudo.

La guardia reploide, congelada en su posición con Fleur, se dio cuenta de sus intenciones y aparentemente trató de usar su comunicador. La comandante de cabello castaño tomó ventaja de su distracción. En vez de jalar su espada, lo cual sólo causaría que el látigo alrededor de ella se apretara más, la desactivó. Como lo previó, el látigo regresó abruptamente hacia su dueña, forzándola a moverse para salir de su camino descontrolado que dejó una nueva marca en la pared. Fleur, haciendo una gran apuesta, corrió hacia delante, su arma no pudiéndose activar de nuevo por varios segundos, y atacó a la reploide fuera de equilibrio con sus manos desnudas. No esperando un movimiento tan atrevido, rápidamente perdió su arma y fue inmovilizada en el suelo, su preferencia de armas limitando su desempeño desarmada.

El primer guardia, severamente herido, trató de hacer a un lado la reja de metal e intentó alcanzar su arma. La haría tomado, de no ser por las garras de energía de Lion que lo silenciaron permanente. Suspirando ante su espantoso trabajo bien hecho, el vicecomandante de la Resistencia se dio la vuelta para mirar a las otras dos combatientes. Fleur estaba detrás de la guardia femenina, su mano izquierda inmovilizando las manos de su enemiga, su mano derecha alrededor del cuello de la guardia.

"¡Quédate abajo!" siseó Fleur a su cautiva. "O te romperé el cuello".

La guardia visiblemente se relajó y aparentemente dejó de resistirse. Lion sacó una delgada cuerda hecha de fibras de carbono refinado y ató las manos de la reploide. Aunque el material parecía endeble, su resistencia aseguraba que la guardia de cabello verde azulado no usaría sus manos en un buen rato.

"¿Qué quieren de mí?" gruñó la guardia. "Asquerosos Mavericks", añadió, casi escupiendo las palabras.

"¿No creíste realmente que le dispararía al reactor, verdad?" respondió Lion sonriendo, "Esa cosa nos habría volado en pedazos si lo hubiera hecho".

La guardia le dio una mirada asesina pero se quedó en silencio. "En vez de eso, sólo necesitamos el código para desactivarlo", continuó Fleur, su rostro grave. "Y los guardias de los reactores siempre saben esos códigos para desactivar el campo en caso de una emergencia", añadió.

"Aún si supiera algo como eso. ¿Qué los evitaría de matarme después?" preguntó, una mueca oscureciendo sus rasgos.

"Sólo nuestra buena voluntad", respondió honestamente Lion. "Pero si no nos ayudas, ten por seguro que te mataremos. Piénsalo como tener una oportunidad…"

"… en vez de no tener ninguna", continuó Fleur.

Un pesado silencio llenó la habitación por varios momentos, luego la guardia suspiró en resignación. "Ayudaré", respondió al fin, luego procedió a recitar la larga contraseña.

Lion fue a una consola cerca y expertamente tecleó el código de seguridad, pero luego frunció el ceño, "Este sistema es nuevo. También necesita un comando de audio".

La guardia asintió, "En cada turno, los nuevos guardias lo calibran para que acepte sólo su voz", explicó quedamente.

Lion encendió las garras de su mano derecha otra vez, "Si no te molesta", dijo y la guardia frunció el ceño todavía más pero se resignó.

"Anular la programación del sistema. Entrar en modo de espera", dijo con voz fuerte y clara.

El zumbido del generador disminuyó notablemente y Fleur miró su unidad de escape con satisfacción, una luz verde indicando que la teletransportación ahora era viable.

"Tu cooperación acaba de salvarte la vida", dijo Lion a la aún molesta guardia con alegría. "¿Qué estamos esperando? Los otros ya deben de haberse ido".

Fleur asintió, alejándose de la reploide capturada y encendiendo su unidad de escape móvil al mismo tiempo que Lion. Los dispositivos requerían de dos segundos para iniciar el transporte y durante ese tiempo, notaron una sonrisa malvada en la cara de la guardia. Antes de que Fleur o Lion pudieran reaccionar, ella dijo dos palabras tan fuertes como antes.

"Reinicio rápido".

Al mismo momento, las luces en sus unidades de escape se tornaron rojas, indicando que el campo de nuevo estaba activo. Los dos reploides de la Resistencia se miraron el uno al otro, sus rostros convertidos en máscaras de horror, luego desaparecieron de vista, cuando el proceso de transporte tomó lugar.


#Iniciando registro de datos:

#Advertencia: Heridas mayores y críticas en un 60 por ciento de la estructura corporal. Niveles del núcleo de energía al 55 por ciento de su capacidad. Recuperación de energía recomendada. No hay presencia de unidades hostiles en el rango para adquirir energía.

#Evento: Sistema de reparación aumentados al 45 por ciento de eficiencia. Resumiendo terminación del cuerpo.

#Evento: Cantidades anormales de energía oscura canalizadas. Enlace de energía oscura explotado al 0.8 por ciento. Integración: desconocida. Estado de energía oscura: Desvaneciéndose.

#Evento: CUI chip detectado. Factores desconocidos. Analizando...

#Reporte del CUI chip: ADN del reploide enemigo analizado. Mejoras óptimas del elemento imbuidas en el núcleo de ADN.

Efectos:

Capacidades mentales, de análisis y cálculo mejoradas.

Red central neural y capacidades sensoriales mejoradas.

Sexta capa interna de armadura bajo desarrollo resultando en una reducción general de daño. Porcentaje aún desconocido.

Procedimientos únicos de software de la entidad 'Maha' aislados y de momento siendo evaluados para integración. Protocolos de conexión del servidor actualizándose...

#Reporte del CUI chip: esquemáticas de manipulación de gravedad y detonación copiadas. De momento analizando. Resultados benéficos (si es que hay) son todavía desconocidos.

#Evento: Función de absorción de energía aumentada Eficiencia al 10 por ciento.

#Evento: Capacidad máxima del núcleo de energía aumentada.

#Evento: técnica de 'golpe de sable cargado de energía máxima' dominada. El tiempo entre las cargas disminuirá gradualmente.

#Análisis general:

Porcentaje de sincronización: 15

Potencial estimado de nivel de poder: infinito

Relativo nivel de poder corporal: 125,000

Estimación de nivel de poder actual: 10,500

#Fin del registro.

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Zero finalmente se sacudió la niebla de la mente y comenzó a dirigirse hacia la salida de la cámara, pero se detuvo en seco. Maldiciendo en silencio, dio media vuelta y se dirigió a los restos del reploide Neo Arcadiano y encendió su arma. Haciendo a un lado la repulsión, con cuidado acuchilló la carcasa inanimada, luego expertamente sacó un pequeño cubo negro del tamaño de su puño, cortando la gran cantidad de cables que lo retenían.

El principal dispositivo de almacenamiento de datos de Maha.

Sin detenerse a considerar cómo demonios sabía hacer algo como eso apropiadamente, salió corriendo de la habitación a toda velocidad.

"Dos minutos para la detonación. Las puertas locales se sellará ahora".

Más que claro, Zero frunció el ceño al ver dos pares de puertas enfrente de él cerrándose herméticamente. Sin un momento que desperdiciar, encendió su sable otra vez, atacando sin piedad la primera barrera. La barrera, sin embargo, era muy resistente y aguantó su asalto por casi cinco segundos.

'Conté seis corredores más así de camino aquí. Eso son doce puertas como esta y un minuto entero. Y me quedan menos de dos minutos. Maldición...' pensó fríamente el Hunter.

Cuando pasaba a través de los restos de la puerta y se preparaba para acabar con su gemela, miró incrédulamente cómo se abría justo a tiempo. Unos momentos después, su comunicador en su caso cobró vida, la voz preocupada y cansada de Ciel en el otro lado de la línea, "Haré lo que pueda por abrir varias de las cerraduras de las barreras. ¡Date prisa en salir de ahí!" pidió urgentemente la científica.

"Estoy en eso..." respondió Zero, frunciendo el ceño. "¿Puedes encender vía remota el Trans Server? Se me está acabando el tiempo", añadió, asestando una serie de sablazos a otra puerta sellada y corriendo a través de la segunda que Ciel acababa de abrir.

Después de un breve momento de silencio, Ciel respondió, "Ya está. ¡Date prisa! De acuerdo a nuestras estimaciones, sólo te queda..."

"Un minuto para la detonación", el sistema automático del lugar respondió por ella.

Zero hizo una mueca de dolor visiblemente ante la voz que seguía contando el tiempo restante, 'Está más lejos de lo que pensé. Aún con la ayuda de Ciel no voy a...' El Hunter rojo hizo a un lado esos pensamientos violentamente. 'No voy a morir aquí. No así'.

Usando la desesperación para darle combustible a su enojo, apretó con más fuerza su sable y dientes, sin notar un aura alrededor de él como la que mostraba cada vez que cargaba su Buster de energía. Cuando acuchilló la siguiente puerta, sus ojos se abrieron como platos cuando una gran onda de choque emergió de su sable, la energía reduciendo ambas puertas a polvo de un único golpe. Sin detenerse a pensar en su nuevo poder, continuó adelante, ignorando las protestas de su cuerpo dañado.

"Treinta segundos".

Zero destrozó el siguiente par de puertas gemelas.

"Veinticinco".

Siguió corriendo adelante a un nuevo nivel de velocidad.

"Veinte".

Ciel había podido abrir el último par de puertas.

"Ciel. ¿Estás lista?" preguntó Zero por su comunicador con urgencia al saltar sin temor en el enorme pozo, el último obstáculo entre él y su escape.

"Quince".

"Sólo dame la señal", respondió Ciel, su voz revelando que estaba completamente enfocada.

"Diez".

Zero maldijo por cuán profundo tenía que caer, pero decidió tomar una acción para no perder ni un segundo y aprovechar su aceleración.

"Cinco".

El Hunter carmesí pateó con todas sus fuerzas la pared una fracción de segundo antes de llegar al fondo, convirtiendo toda su velocidad vertical en horizontal.

"Cuatro".

Virtualmente voló a través del último corredor y entró en el cuarto donde estaban los restos del Gólem, aún en el aire.

"Tres".

Tocó el suelo, terminando su vuelo rodando por el suelo y se detuvo justo ante la puerta del Trans Server.

"Dos".

"¡Ahora!" gritó mientras se lanzaba a través de la puerta, aterrizando en la plataforma de teletransportación.

"Uno".

Ciel reaccionó casi inmediatamente y la teleportación comenzó.

"Cero. Que tenga un buen día".

El guerrero escarlata desapareció justo cuando una gran explosión enterró una gran parte de la instalación, incluyendo el Trans Server, bajo una gran cantidad de concreto que cayó del techo.


Zero apareció en el Trans Server de la base de la Resistencia en cuclillas. Cerveau ya estaba allí, esperándolo junto con otros dos soldados en caso de que tuvieran que cargarlo otra vez, pero el Hunter rojo les sonrió débilmente, indicando que no se colapsaría esta vez.

"Bienvenido de vuelta, Zero", dijo el ingeniero, sonriendo también. "Parece que te metiste en problemas otra vez, aún en esta 'inofensiva' misión de reconocimiento", añadió, mirando al guerrero rojo consternado.

Zero miró hacia abajo y frunció el ceño. Su armadura estaba quebrada y quemada, unos cuantos trozos le faltaban, aunque ya se estaba reparando por sí sola. De verdad se veía mucho peor hacía diez minutos. Su traje de combate negro también había sufrido mucho castigo y estaba lleno de rasgaduras y sangre seca artificial, aunque de momento no estaba sangrando. Cerveau contuvo un jadeo de asombro ante la resistencia del tejido. Mientras que el estilo de armaduras de reploides elite del último siglo dictaba semejantes trajes capaces de absorber algo de daño, éste en particular estaba más allá de su experiencia, no sólo por su resistencia, sino también porque aparentemente podía regenerarse por sí mismo como si se tratara de una segunda piel.

"¿Seguro de que estás bien, Zero?" preguntó de nuevo el mecánico, cuando el reploide en cuestión salía casualmente de la habitación.

"Todo a su tiempo", respondió Zero enigmáticamente, dirigiéndose hacia el centro de mando de la base.

Tan pronto entró en la habitación, todos compartieron un jadeo ahogado, luego Ciel salirlo corriendo de su puesto, alzando su visor y dirigiéndose hacia el Hunter rojo. Se dio cuenta pronto de lo que estaba haciendo, y se detuvo abruptamente enfrente de él.

"Zero, gracias a Dios, estás vivo", dijo, sus manos juntas, su tono de voz era una peculiar mezcla de preocupación, arrepentimiento, cansancio y alegría. "Lo siento tanto por involucrarte en este desastre. No podemos hacer nada más que..."

El Hunter rojo la silenció con una mirada, luego le dio el objeto que recuperó de Maha. Ciel miró el líquido rojo cubriendo el objeto cuidadosamente, pero lo tomó asintiendo.

"No sé si tuve éxito o no, pero ve si puedes salvar algo", dijo cansado. "¿Qué hay del resto de las misiones?" preguntó.

Ciel miró hacia abajo, su cara triste, "La mayoría de ellas ya terminaron", empezó. "De las treinta misiones, hemos tenido catorce éxitos y diez fracasos. Las seis restantes aún están sin resolverse", explicó.

Zero miró a Ciel, sabiendo bastante bien que aún había más, "¿Qué hay del equipo de Colbor?" preguntó al fin, dado que la joven científica no hablaría más.

"Aún es una sin resolverse, pero... Están atrapados, Zero. Desactivamos el campo de interferencia de teletransportación, pero de alguna forma volvió a activarse. La última vez que los contactamos, estaban atrapados afuera de la torre. Hicimos lo posible por al menos implantar un virus para abrir vía remota la puerta, pero tomará tiempo y no sé si ellos..." no terminó, dando a entender que era probable que para cuando el programa hiciera efecto, el equipo de Colbor ya habría sido eliminado.

Zero pensó en Éclair, Lune, Colbor y el resto de sus hombres. Había visto y oído el plan de la misión y tenía una idea general de qué había sucedido. "¿No podemos enviar refuerzos?" preguntó con calma, enmascarando muy expertamente sus sentimientos.

Ciel sacudió su cabeza, tratando lo mejor posible de no colapsarse, "Colbor significa mucho para mí, Zero, pero no puedo hacer eso. No puedo arriesgar la vida de tantos reploides allá afuera. Sólo es cuestión de tiempo antes de que una alarma general se active en la instalación donde están".

'¡Pero tenemos que hacer algo!. ¿De verdad puedo ser tan fría como para dejarlos morir así?' se preguntó Ciel, sintiendo la necesidad de gritar debido a la desesperación, la desesperanza y el enojo que sentía hacia ella misma. 'Sólo estoy tratando de salvar a tantos como es posible', su mente le gritó. Luego la duda la llenó otra vez. '¿Acaso... acaso me he vuelto en verdad tan fría?. ¿He cambiado tanto?'

Cerveau comenzó a acercarse a Ciel para tratar de consolarla, pero se detuvo en seco cuando Zero habló.

"Yo iré".

Todos en el cuarto se giraron para verlo incrédulos en silencio, sólo el sonido de la maquinaria oyéndose y llenando la estancia.

Cerveau fue el primero en recuperarse, "¡Pero, Zero, sé razonable! Estás lastimado", dijo a pesar de la cara que tenía el guerrero rojo, yendo de vuelta al cuarto del Trans Server.

Ciel, junto con el ingeniero se apresuraron detrás de él, "No puedes hacer eso, Zero", dijo Cerveau, tratando de detenerlo. "El campo de interferencia está activo".

Zero giró levemente la cabeza en su dirección sin detenerse, "Necesito un paracaídas", dijo, determinado.

Cerveau jadeó, "¿Qué tienes en mente, Zero?. ¡No puedes hablar en serio si te refieres a eso!" exclamó el ingeniero, tratando de hacerlo entrar en razón.

El guerrero carmesí cerró sus ojos dando un suspiro, "Me teletransportaré encima del campo y luego caeré dentro la instalación", explicó llanamente, como si fuera lo más simple del mundo.

Ciel se recuperó antes de dejar escapar otro jadeo, luego invocó su tono de voz de mayor autoridad que jamás había intentado, "Zero, como la comandante suprema de la Resistencia te prohíbo continuar con esta locura".

Esta vez Zero se detuvo sólo por un momento y se dio la vuelta para mirar a Ciel alzando una ceja, "No recuerdo haber sido formalmente reclutado en la Resistencia o decir que obedecería tus órdenes, Ciel", dijo, su voz como de hielo.

Antes de que Ciel pudiera recuperarse de esa bofetada en la cara, el Hunter rojo le dio una casi imperceptible sonrisa cálida, "Haré lo que pueda para salvarlos, Ciel", dijo tranquilamente, tomando el paracaídas de un Cerveau muy renuente y parándose en el Trans Server.

"Zero..." comenzó Ciel cuando Hunter carmesí desapareció de vista. "Por favor, regresa con vida", añadió, pero luego se desvaneció y casi cayó al suelo. Cerveau frenéticamente la atrapó justo a tiempo.

"¡Ciel!. ¿Estás bien?" preguntó urgentemente.

"Sólo... dame un momento para..." empezó Ciel sonriendo, pero luego se quedó profundamente dormida.

El resto de los reploides en su presencia jadearon y empezaron a entrar en pánico, pero el hábil ingeniero rápidamente recuperó el control. "Sólo es un caso de esfuerzo excesivo", dijo con confianza, aunque él también estaba preocupado. "¡La pobre chica ha estado trabajando desde antes del amanecer sin parar e incluso tuvo que tener una batalla de proyección digital! Conozco a muchos reploides que se habrían colapsado mucho antes que esta humana", dijo con admiración.

Dando órdenes para que la llevaran a su habitación, Cerveau regresó al centro de mando para ocupar el lugar de la chica ausente, completamente determinado, aunque no puedo evitar sentirse inadecuado para el trabajo...


Notas del autor: el capítulo más largo hasta ahora y creo que será también el de esta historia, la razón de ello fue debido a todos los sucesos simultáneos que ocurren casi al mismo tiempo alrededor del mundo debido a las diferentes ramas de la Resistencia. Tomemos en cuanta que sólo tomé las misiones más importantes, principalmente aquellas con un rol de peso de los Guardianes. Para el capítulo que sigue, la misión del equipo de Colbor con cierto Hunter rojo asistiendo como la misma caballería. Anubis Necromancess III... el "cess" de su nombre indica que es femenino, al menos en inglés, y me pareció más gracioso que fuera un reploide femenino el que estuviera bajo las órdenes de Fefnir jeje.

El encuentro entre Ciel y Leviathan me agradó mucho, quizás más que la pelea misma de Zero contra Maha y en lo que se refiere a Fleur... un reploide de rosa pronto aparecerá para brindarle una pequeña ayuda...

Aún tengo unas cuantas dudas respecto a los upgrades de Zero a lo largo del juego, llámense Cyber-Elves o los diferentes colores de su armadura que vemos a partir de MMZ2. Por último. ¿Alguien tiene idea de dónde puedo sacar lo que dicen los jefes antes de enfrentarlos? Recuerdo que había una página con esa información pero al parecer desapareció... frases como la que dice Omega en su última forma antes de enfrentarlo, "Ware wa meshia nari!" se oyen bastante cool...

En fin, gracias a Theblacksun y a BurningFlower por su trabajo como prelectores en esta capítulo tan largo.

Death Mask: agradezco tus comentarios, pero ¿De los mejores? Nah... hay muchos autores en extremo buenos allá afuera, mucho más que yo, tanto que me siento como todo un novato frente a ellos y sus innovaciones.

Y hablando de eso, les recomiendo MUY ampliamente que chequen las historias de la seeción de "Love Hina" de K2 Keitaro Urashima, escritas por Demon Eyes Laharl. Por increíble que parezca, se tratan de una mezcla de la aclamada obra de Ken Akamatsu de Love Hina y el mismísimo James Bond, donde vemos a un Keitaro como todo un 007... sí, se oye en extremo raro, pero se los aseguro, esa serie de fics es buena... MUY buena, en serio vale mucho la pena que la lean.

Comenzado el 11 de Marzo del 2007.

Terminado el 21 de Marzo del 2007.