Caminó tranquilamente atravesando la isla, mientras, iba atrayendo miradas. Los hombres le envidiaban, las mujeres le deseaban… o le odiaban. La noche caía sobre Tortuga llenando de nuevo el ambiente de caos y desenfreno, y como una estrella rutilante, el capitán Sparrow, volvía a su "hogar".

"Neptuno", una pequeña tabernilla al norte del pueblo, estaba repleta de diversión cuando Sparrow atravesó sus puertas, miró en el interior: hombres bebiendo, mujeres bailando… lo habitual. En el fondo, en una mesa, con una tenue luz a su alrededor, sus hombres: Gibs, Ragetti, Pintel, Ana María y Will Turner. Se acercó a ellos con una sonrisa socarrona en el rostro, y se sentó:

Amigos, ya está hecho, el cargamento de ron… con todo el pesar de mi corazón, ha sido entregado.

La propuesta fue acogida con un grito por parte de la tripulación, y todos alzaron sus copas en señal de júbilo. De pronto, una voz femenina se oyó en la puerta del establecimiento. Gritaba, exigiendo pasar en ese mismo instante. La puerta se abrió y ella entró en el local, pasando desapercibida para todos entre la música y el ambiente; para todos, excepto para los reunidos alrededor de la mesa. La mujer era Elizabeth Swann.