Hola!!!!!! Aquí estoy de nuevo con una nueva historia, espero que les guste. Quiero aprovechar para agradecer a los que me han dejado un review en mi anterior fic… En verdad, me siento muy feliz, por ello les regalo este fic, que deseo hacerla de mas capítulos -.

Bueno…. No tengo nada mas que decir que… ¡¡¡¡¡¡¡¡ DIRFRUTEN LA LECTURA!!!!!!!
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EL DOLOR DEL REENCUENTRO.

Capitulo 1.- Reencuentros y Lágrimas.

Siempre creí que podría dañar sin ser dañado. De ser amado sin amar… siempre pensé que podría hacer todo, que cambiaria las cosas, tal y como mi madre me dijo una vez.

Zuko miro por la ventana del palacio y sonrió con tristeza, una solitaria lágrima empezó a rodar por su mejilla, pero esta fue evaporada con fuego control. El era el señor del fuego, no podía demostrar sus sentimientos, esa era la peor debilidad, y el lo sabia. "No se llora sobre el te derramado" Decia su tío.

Unos pasos lo hicieron salir de su ensimismo.

- Zuko- Sonó la voz de un joven por la habitación, al aludido volteo y miro a su compañera con rostro serio e indiferente.

Es cierto que cambie las cosas, pero… ¿A precio de que? Acabe con la guerra, subí al trono, el mundo esta en paz… Gane muchas cosas, es verdad, pero perdí lo que mas quería… Todo tiene un precio, ahora me doy cuenta...

- Has estado muy pensativo- Dijo la mujer, vestida elegantemente, con un hermoso vestido rojo, con toques dorados, su negro cabello se encontraba recogido totalmente, dejando dos mechones caer a los lados de sus mejillas. La blanca piel de su rostro tenía unos ligeros toques de maquillaje. La palabra para definir a la dama era, bellísima. –Te retiraste de la cena antes de lo esperado, los invitados se veían indignados- Añadió soltando un pequeño bufido.

- No me importa- Fue su única respuesta- Tengo cosas mas importantes que hacer.

-¿Cómo que, Zuko?- Dijo su interlocutora- ¿Qué es mas importante que atender a las personas que tu mismo invitaste?

- Realmente no te debe importar… Mai- Dijo de manera escueta.

Mai se viro hacia la puerta indignada y dirigió sus pasos a ella. Cuando llego poso una mano en el marco y giro la cabeza para ver a su esposo.

Se volteo completamente he hizo una reverencia mientras decia –Con su permiso, Señor del Fuego Zuko- Dicho esto se retiro.

Es duro, pero, esa es mi realidad, tuve que casarme, pero no por amor… Por compromiso a mi nación. Todavía puedo ver sus ojos llenos de lágrimas al decirle de mi matrimonio. Me odio por ello, pero era la única solución.

Mai fue al comedor donde estaban los invitados, antes de entrar limpio un lagrima que había caído por su mejilla, luego su rostro volvió a ser frió e indiferente. Entro de manera imponente, las platicas que se habían estado llevando a cabo callaron y la miraron con extrañes.

- Disculpen a Señor del Fuego… Pero surgió un problema que tuvo que atender- Dijo la Señora del Fuego.

- No se preocupe Miladi- Dijo con solemnidad un ojiazul.

La mujer que se hallaba a su derecha sonrió levemente y tomo de la mano a hombre. Era una bella pelirroja de unos expresivos y calidos ojos azules, el hombre de que había tomado la mano era su esposo, un moreno de ojos azules, su mirada hacia ver que era alguien fuerte e inteligente, aunque siempre estaba sonriendo, la mitad de su cabello estaba amarrado en una coleta, con una cinta azul, como sus ropas. A su izquierda se encontraba otra joven de unos 20 años, también vestida de azul, su piel era un poco mas clara que la de hombre, sus ojos azules, estaban perdidos en un punto fijo de la mesa. Toda la noche había estado callada.

- No hay problema, estoy segura que el Señor de Fuego es un hombre con muchos otros asuntos- Dijo ella, sorprendiendo a su a los presentes.

Un chico, el más joven de los presentes la miro sorprendido, sus ojos grises la miraron con cierta tristeza, pero no hablo. Su cabeza esta afeitada, y en ella tenia los tatuajes de una flecha, que cruzaba todo su cuerpo, miro a la otra joven que estaba a su lado, una hermosa pelinegra, de blanca piel, y con unos ojos grises pálido debido a su ceguera, aun así podía sentir, cierta congoja por su amiga.

Era ciega, no tonta… Ella sabía mucho, como por ejemplo, que su compañera no quería ir a ese país, ni mucho menos a esa cena.

- Los sirvientes los llevaran a sus habitaciones, mañana podrán recorrer la ciudad, y talvez el Señor del Fuego pueda estar presente para la cena- Dijo la anfitriona, ni siquiera se había sentado con ellos- Con su permiso, me retiro… Buenas noches- Añadió y salio de comedor, dejando a las cinco personas aturdidas.

Unos mozos entraron y los escoltaron a 3 distintas habitaciones. Sokka y Suki entraron a una.

-Buenas noches, Aang, Toph, Katara- Dijeron ambos al unísono, luego cerraron la puerta.

La pieza de a lado fue destinada los chicos de ojos grises.

- Que descanses Katara- Dijo Aang, con sus típicas sonrisas, entro al cuarto y fue directo al baño, deseaba una buena ducha. Toph se quedo parada y se dirigió hacia Katara.

- No te pongas triste, se que esto es molesto, pero… Tú eres fuerte, no te dejes vencer- Dijo con voz apagada.

La ojiazul alzo la vista hacia la otra, y unas lagrimas brotaron de sus ojos, se abrazo de su compañera y dio unos pequeños sollozos, Toph le sobo suavemente su espalda para calmarla.

Las chicas se separaron y luego se despidieron. Katara fue llevada a una habitación para ella sola. Se desvistió y se puso una cómoda, prenda para dormir, se acostó en la cama, y abrazo la almohada, mas lagrimas salieron de sus orbes. Su mente vago por sus recuerdos, llegando al polo sur, donde alguien la estaba esperando.

Debía ser fuerte, sabia que había personas que dependían de ella, sus recuerdos no la debían hacer caer… no esta vez.

Perdóname por haberte lastimado, te amaba, mas bien, te amo… Daría mi vida por cambiar, pero fue algo fuera de mi alcance.

Katara… Perdóname.

Los dorados ojos del Rey del Fuego se cerraron, mientras los sueños mezclados con sus memorias se apoderaban de su mente. Mientras su esposa, se hallaba en otra habitación, y sus también doradas orbes derramaban lagrimas, lagrimas de dolor impotencia, por que, aunque ella era la mujer de Zuko, sabia que el corazón y el amor de este no le pertenecía, y nunca la conseguiría.

- Te odio… Katara- Dijo con voz cargada de rencor, mientras seguía llorando.

-¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿-

Jeje… Se que no escribí otro capitulo de mi historia anterior, las razones la daré en mi profile. Ojala esta historia sea recibida igual, si se puede mejor que la anterior. Jejeje… Si no es mucho pedir… ¿Me manda un review -?

No les especifico cuando subiré el segundo capitulo, pero no se desesperen, será antes de Navidad lo prometo nn… xD no es cierto, pronto lo subiré, en verdad -.