Capítulo 9:

"… ¿Le temes a la muerte?..."

- ¡¡Gibbs!! – Grita Jack entrando a la taberna donde se encontraba su tripulación, la del Zafiro y la recién reclutada, tripulación del Escorpión

- Jack ¿Pasa algo? Vienes que te lleva el diablo… - pregunta asustado Gibbs al ver el estado de su capitán

- Algo parecido… Quiero que tomes a la nueva tripulación del Escorpión, a los del Perla Negra y el Zafiro, nos vamos de inmediato… -

- Pero Jack acabamos de llegar

- Y ya nos vamos, ¡cumple las órdenes de tu capitán! – sentencia Jack y sale de la taberna hecho una furia dejando a Gibbs no menos que sorprendido

- Discúlpalo Gibbs, pero las escorias de Davy Jones se acaban de llevar a Susan y Jack va a ir en su búsqueda – informa Will

- Pero ¿cómo fue que eso pasó? – pregunta el pirata pálido

- Al parecer Jones se enteró que "Calipso" venía con nosotros, nos estuvo siguiendo y cuando se presentó la oportunidad se llevó a Susan…

- No te preocupes Will, dame diez minutos para organizar todo, mientras ve a calmar a Jack, en su estado será muy difícil que piense con claridad – aconseja Gibbs

- Tienes razón, gracias por entenderlo Gibbs, se que Jack se disculpará contigo por lo que sucedió…

- No te preocupes por eso, conozco a Jack hace mucho tiempo y sé como reacciona cuando le quitan algo querido, sobretodo cuando se trata de la mujer que ama, bien con permiso – se despide Gibbs y comienza a dar órdenes a diestra y siniestra revolucionando a las tripulaciones de los tres barcos

Pero mientras en Tortuga comienzan los preparativos para la gran batalla, en el Holandés Errante, Davy Jones espera que su "invitada" despierte

- ¿Dónde estoy? – pregunta Susan desorientada

- Por fin despiertas traidora – escupe con rabia el capitán del barco maldito

- Davy Jones… - susurra asustada la joven pirata

- ¿A quién más esperabas? Por fin llegó el día en que tu me pagarás todas tus traiciones – dice con odio en sus palabras – Eres una perra traidora Calipso…

- ¿Calipso? ¿Crees que soy la Diosa Calipso Jones? Tu odio verdaderamente te nublo el pensamiento – se burla Susan aún con miedo

- ¡¿Cómo te atreves?! Tú me invocaste, tú dijiste que eras ella, ¡no lo niegues!

- ¡Yo jamás te dije que era Calipso, tu amor enfermizo y maldito te hizo creer eso! – Grita – yo soy una simple mortal Jones, una mortal que se aprovechó de tu debilidad más grande y por la cual no tienes corazón… - confiesa ya más calmada y con una sonrisa burlona en su rostro

- Davy Jones se queda helado – ¿Tu no eres Calipso? Entonces… ¡¿Quién eres?! Dime tu nombre mortal… - ordena autoritariamente el Capitán

- Susan Halliwell… - responde algo intimidada

- Halliwell… ¿eres hija de Robert Halliwell? – Pregunta de nueva cuenta Jones

- ¿Conociste a mi padre? – es el turno de preguntar de Susan

- Oh, conozco a tu padre – responde Jones sonriendo – es uno de mis tripulantes… -informa esperando ansioso la reacción de Susan

- No… eso es imposible – dice con un hilo de voz la pirata

- Claro que es posible, lleva casi cinco años en la tripulación del Holandés Errante

- ¡Mientes! – grita Susan con lágrimas en los ojos –

- ¡Tu padre es un maldito cobarde! Hace años que está bajo mi mando porque le da miedo la muerte – se ríe – tu trataste de engañarme con mi punto débil, ahora es mi turno de hacerte sufrir, tendrás que pasar el resto de tu vida en este barco sabiendo que tu padre fue un cobarde que prefirió vender su alma que morir dignamente.

- Basta… por favor… - pide la pirata llorando – no sigas diciendo eso…

- Acostúmbrate a la idea pequeña… - finaliza Jones, saliendo de la cabina

Mientras Susan asimila todo lo que le dijeron, en Tortuga Jack tiene una conversación con Elizabeth

- ¿Jack? – pregunta tímidamente Elizabeth

- ¿Qué quieres?

- Hablar contigo…

- No estoy de humor para hablar con pestes como tu, vete de aquí

- Por favor Jack, me enteré de lo que pasó y quiero que sepas que cuentas con todo mi apoyo – dice Elizabeth con una sonrisa en su rostro

- ¿Puedo saber el por qué de tu felicidad? – Hizo una pausa – aunque no debería preguntar, todo el mundo sabe que tu odias a Susan, tienes que estar rebosante de alegría ahora que Jones se la llevó

- ¿Cuándo entenderás que esa mujercita no es para ti? – pregunta con desesperación

- ¿Y quién se supone que es para mí? ¿tú?

- Jack podríamos ser felices, te haré olvidar a esa mujer, lo prometo, déjame quererte, permíteme estar a tu lado como mujer – suplica la chica

- sabes…. He tenido demasiada paciencia contigo Elizabeth, pero ya me cansé, no quiero que te acerques a mi, no quiero ver tu asquerosa cara, ¡¡me das asco!! – dice Jack escupiendo las palabras para Elizabeth

- Jack por favor no me hables así, yo te amo – llora la mujer

- Lo que tu sientes no es amor y si me llego enterar que tuviste que ver con lo que le pasó a Susan, créeme que se me va a olvidar que eres una mujer – finaliza el pirata dejando a Elizabeth sola

- ¿Elizabeth? – llama una voz

- ¿Qué es lo que quieres Will? – pregunta secándose las lágrimas

- Sólo quiero saber como estás, escuché que Jack y tu discutían…

- ¿Y te vienes a reír de mí?

- Por supuesto que no, Elizabeth… ¿qué pasó contigo? – pregunta Will acercándose

- Nada de lo que hice sirvió para alejar a esa maldita mujer de Jack – piensa en voz alta Elizabeth olvidándose de Will – ni siquiera el haberla entregado a Davy Jones me sirvió…

- ¿Tú fuiste quien nos traicionó? Elizabeth…¿cómo pudiste hacer algo así?

- Por amor… ¡Que no te das cuenta que Jack tiene que estar conmigo y no con la "señorita perfección"! – grita la mujer volviendo a llora

- Elizabeth… Susan pude morir por tu culpa

- Sería una fortuna para mí que Jones no la perdonara y la matara de una buena vez, me ha causado muchos problemas… sobre todo con Jack

- Will no puede creer lo que oye, la misma Elizabeth que alguna vez le habría jurado amor eterno, estaba deseando la muerte de alguien, la misma Elizabeth de la cual tiempo atrás se enamoró estaba hablando del gran amor que le tenía a otro, la misma Elizabeth con la que se iba a casar…- Ya no te reconozco, tus sentimientos enfermizos nublaron tu razón… traté de ayudarte, pero no pude…

- Will, no me dejes tu eres el único que me quiere de verdad, necesito tu ayuda – suplica Elizabeth

- No Elizabeth, tu lo único que hiciste fue jugar conmigo, ahora estás sola… Adiós Elizabeth Swann… - se despide Will, da media vuelta y se va

- ¡Te vas a arrepentir William Turner! – se escucha a lo lejos la voz de Elizabeth

Mientras Elizabeth hierve de rabia por su plan fallido en el puerto Jack habla con Barbossa, Miguel y Gibbs

- Está todo listo capitán, cuando usted lo diga zarparemos – informa Miguel

- Zarparemos de inmediato, no quiero perder ningún minuto más, Susan corre un gran peligro estando en el Holandés Errante, dudo mucho que Jones le perdone si se llega a enterar que ella no es Calipso – comenta Jack – Bien nos dividiremos así, Barbossa tu irás en el Escorpión, Miguel en el Zafiro y yo iré con Will y Gibbs en el Perla Negra ¿queda claro? – todos asintieron – pues bien ¡todos a sus puestos!

- ¿Cómo fue que no se puso a discutir con Jack Capitán Barbosa? – pregunta curioso Miguel mientras se dirigían a los barcos

- Pues verá maestre Sounier… Muy pocas veces he visto a Jack Sparrow en este estado y créame cuando le digo que es mejor no llevarle la contraria – responde con una mueca de resignación en su rostro y subiendo al Escorpión

Las tres embarcaciones comienzan a zarpar del puerto de Tortuga, mientras la mirada perdida de Elizabeth los despide, quien lleva entre sus manos el veneno que Davy Jones le entregó

- No voy a vivir sin ti Jack… - habla para si misma mientras de un solo sorbo toma todo el contenido de la botella, cayendo muerta al instante mientras el velo del atardecer la oculta de cualquier público posible.

Mientras tanto en el Holandés Errante, Susan aún está asimilando todo lo que Jones le dijo acerca de su padre, cuando lo que pareciera ser un hombre, se le acerca

- ¿Estás bien? – pregunta con voz preocupada sentándose a una distancia prudente

-¿Cómo puedo estar bien encerrada aquí? – pregunta con ironía

- El capitán no es lo que se llama un gran anfitrión, creo que por eso es que casi nunca tenemos visitas humanas aquí… - trata de animar el hombre, quien no tenia conocimiento de las razones por las cuales Jones tenía a esa hermosa chica ahí – debiste hacer algo o muy bueno o muy malo para que el capitán te tenga aquí pequeña…

- Supongo que no es bueno jugar con los secretos de criaturas malditas… -comenta con ironía nuevamente – ¿tu capitán te mando a vigilar que no me fuera a escapar?

- De hecho no, me dijo que teníamos una visita humana y pensé que tenías hambre, ten te traje algo de comer – dijo con voz paternal, pasándole un plato con pastas – espero que te gusten, no hay mucha comida en el barco

- gracias… - responde aceptando el plato – no eres como los demás…

- Trato de no serlo, aquí se viven cosas horribles, no me gustaría terminar como los demás – sonríe – al parecer tenías mucha hambre – comenta riendo al darse cuenta que comía con muchas ganas

- De hecho las pastas son mi plato favorito… - responde algo apenada

- A mi hija le gustaban mucho, recuerdo que era una de las pocas cosas que le gustaba comer cuando estábamos en el océano – dice el hombre con una mirada nostálgica

-¿y qué pasó con ella? – pregunta curiosa la pirata

- No lo sé, un día la dejé en un puerto por su seguridad con una familia amiga, desde ese entonces no he sabido más de ella, bueno y ahora mucho menos… -ríe tristemente – a decir verdad, te pareces mucho a ella, claro que unos cuantos años más crecida

- Susan lo mira con mayor detenimiento, se parece mucho a su padre y su historia, pero no quiere hacerse falsas ilusiones, probablemente el no lo sea y sólo quiere creer eso por lo que le dijo Jones – y… ¿tiene muchos recuerdos de su hija? – pregunta con cautela

- Bueno, sólo tengo recuerdo de ella hasta los diez, para ese entonces yo temía demasiado por su vida y la dejé con una familia amiga en Italia, los Norrington… aún los recuerdo, ellos la aceptaron y la criaron junto a su hijo, James si mal no recuerdo, que pasó a ser su hermano mayor. Los primeros años siempre le escribía cuando tocaba puerto, para que supiera que no la olvidé, pero luego me tendieron una emboscada, mis enemigos, me ataron a un cañón y me lanzaron al mar, en ese momento pensé en mi pequeña Susan, en que si tuviera la oportunidad de salvarme la aprovecharía sin pensarlo dos veces, fue ahí cuando apareció el Holandés Errante y su Capitán, me ofrecieron la posibilidad de no morir y aquí estoy desde entonces – finaliza su relato, con preocupación vio como la joven derramaba lágrimas mientras lo miraba de una manera extraña - ¿jovencita te encuentras bien? – pregunta asustado

- Si, creo que me conmovió su relato – explicó rápidamente - ¿le importa si lo abrazo? – pregunto repentinamente a lo que el hombre se sobresaltó un poco

- Claro… espero no te cause repugnancia mi aspecto – bromeó

- Por supuesto que no – respondió abrazando al hombre; ya no cabía duda que él era su padre, el que por tanto tiempo lloró y juró vengar, una ola de calma la envolvió al sentir el contacto con aquel ser – Gracias por la comida – comentó separándose luego de un momento

- No hay de que… - respondió reponiéndose, algo extraño había en esa chica, le recordaba demasiado a su pequeña Susan, además… ese abrazo le hacía sentir como si estuviera con su hija nuevamente – Bien será mejor que me valla, el capitán se enojará mucho si sabe que estuve aquí, nos vemos luego pequeña

- Hasta pronto… - se despide con una sonrisa Susan

Pero mientras Susan se reencuentra con sus raíces la flota de Jack está en medio del mar en busca de Jones y Susan.

- ¿cómo piensas llamarlo Jack? – pregunta Gibbs

- Con lo que más le duele, tráeme su corazón – pide a su primero de a bordo - ¡Quiero a todos en sus puestos!

- ¿Estás seguro de esto Jack? – pregunta el pirata entregándole el corazón

- Muy seguro mi amigo, es la única manera que tengo de llamarlo y salvar a Susan – con una daga Jack se hacer un corte en un dedo, abre el cofre y derrama unas cuantas gotas de su sangre al corazón en un claro desafío para su dueño, a lo que el órgano responde latiendo con más intensidad – en cualquier momento llegará Gibbs, los quiero a todos en sus posiciones, avísale a los otros barcos, no quiero margen de error, la vida de Susan y el destino de los mares dependen de esta batalla.

- Si capitán – Gibbs obedece las órdenes de Jack y a los pocos minutos de distingue como a lo lejos el Holandés Errante aparece acompañado de su niebla característica

- Atentos… -ordena Barbossa desde el Escorpión

- Tranquilos… - ordena Miguel desde el Zafiro

- Esperen… - ordena Jack desde el Perla

Se quedaron unos cinco minutos así, mientras la tensión crecía cada vez más, no pasó más tiempo cuando se sintió un fuerte estruendo, la batalla ya había dado comienzo con el Holandés Errante como primer atacante

- ¡¡¡Fuego!!! –gritaron Miguel, Jack y Barbossa, respondiendo al ataque. La batalla comenzó con cañonazos de ida y vuelta, mientras los navíos se acercaban peligrosamente, el Perla Negra por supuesto a la cabeza seguido por el Zafiro y el Escorpión, las escorias de Jones comenzaron a abordar al Perla mientras blandían sus espadas en una lucha admirable contra los tripulantes, al poco tiempo se le unieron las tripulaciones del Zafiro y el Escorpión.

- ¿Qué sucede? – pregunta asustada Susan cuando entra Robert a la cabina donde ella se encontraba

- Comenzó la lucha… - responde cortante el hombre – El Perla Negra está luchando contra el Holandés Errante

- ¿Sólo el Perla? – pregunta la pirata con miedo, si Jack se enfrenta sólo a Jones lo más probable es que pierda…

- No – responde – está con dos navíos más, son dos navíos que yo conozco, son… – dice sin poder finalizar

- El Zafiro y el Escorpión… - termina por el la joven

- ¿Cómo lo sabes? – pregunta sorprendido el hombre

- Ya habrá tiempo de explicártelo, necesito que me saques de aquí

- El capitán dijo que no podías salir

- Necesito irme de aquí, tengo que ayudar a Jack

- ¿Jack?... tu vienes con ellos

- Es una larga historia que prometo te contaré cuando todo esto se acabe – se compromete Susan – prometo que te voy a liberar de Jones

- Pero cómo… tendrían que encontrar su corazón y…

- Lo tenemos, sólo necesito que me dejes salir –pide nuevamente – por favor

El hombre abre la puerta y deja salir a Susan

- Gracias…. Sé que tu hija está orgullosa de ti – comenta abrazándolo y saliendo del lugar

En la cubierta del Holandés habían hombres de las cuatro embarcaciones luchando, Susan sacó su espada y comenzó a luchar con escorias de Jones abriéndose paso por el sector, estuvo luchando por varios minutos hasta que su espada chocó con otra, se volvió a ver contra quien lucharía y para su alivio era la espada de Jack.

- Susan… - dijo Jack mientras la abrazaba con fuerza – Mi amor…

-Jack…

- Estaba tan asustado… - comenta Jack soltándola y viéndola directamente a los ojos – si te hubiera pasado algo yo… - Susan le pone un dedo en los labios para impedir que siguiera

- Pero no me pasó nada – dice la pirata – te amo… –finaliza besando rápidamente los labios del pirata

Poco les duró el momento ya que comenzaron a atacarlos, Jack se encargaba de la mayoría, por lo que Susan se abrió paso entre las escorias con un solo objetivo: Davy Jones. Al encontrarlo comenzó a luchar con él.

- Eres una pequeña molestia ¿lo sabías? – comenta Jones esquivando sus ataque

- Si creo que en algún momento me lo dijeron – responde Susan atacando nuevamente

- y que piensas hacer ahora… ¿matarme?, sabes que no puedes – rió mientras atacaba nuevamente, estuvieron así mucho tiempo una lucha admirable, pero las fuerzas de Susan disminuían, Jones noto eso y aprovechó el momento para darle una estocada certera en el estómago.

- ¡¡¡¡Susan!!!! – se escuchó el grito desgarrador de Jack que estaba luchando cerca de ahí, pero no pudo acudir ya que le bloquearon el camino; Robert oyó el nombre y se dirigió donde se encontraba la muchacha que había conocido hace pocos instantes

- Tu hija era una verdadera molestia Halliwell – comentó Jones al hombre sacando su espada de la muchacha

- Mi hija… – dijo con voz vacía – ella es mi hija…. Mi Susan – se acercó a la joven que aún seguía con vida – Mi pequeña

- Estoy orgullosa de ti… - le dijo a Robert con una débil sonrisa

- Mi niña… -respondió con lágrimas por su rostro – perdóname

- Tu pasta siempre fue la mejor – comentó sin borrar su sonrisa

- Era lo único que comías – Robert la sostenía mientras sus manos trataban de impedir que la sangre saliera de su cuerpo, en ese momento llegó Jack

- Susan… quédate conmigo – suplicó el pirata – no me hagas esto por favor

- Te amo… - dijo con lágrimas en los ojos – No me olvides

- No… Susan… No…. Quédate conmigo…- suplicaba Jack, pero no hubo resultado, Susan cerró sus ojos y dejó de respirar bajo la mirada de Jack y su padre.

- No… -susurra Jack – Susan…¡¡¡No!!! – grita desconsolado el pirata mientra ve el cuerpo inerte de la que fuera su amada – ¡¡me las vas a pagar Jones!! – amenaza Jack lanzándose contra el capitán del Holandés Errante

- ¿Y cómo piensas matarme Jack? Sabes que no puedes – se burla el pirata

- Claro que puedo, ¡Will, el corazón! – will al escuchar esto tomó el corazón que había estado protegiendo y se lo lanzó al pirata…

- Mi hija… - susurro Robert - ¡Mataste a mi hija! –grito y se abalanzó contra Jones espada en mano

- No seas ingenuo Halliwell, tu ya estás muerto como tu hija… - responde el pirata defendiéndose de lo ataques salvajes de Robert y lanzándolo lejos

- Jack aprovechó el momento para tomar el corazón y ponerlo a la altura a su pecho - ¿Le temes a la muerte Davy Jones? – pregunta Jack antes de clavar su daga en el corazón del capitán del Holandés Errante.

- Calipso… - susurra Jones mientras cae en el torbellino que se había formado gracias a la gran tormenta que se desencadenó

- Jack debemos irnos – advierte Will llegando hasta donde se encontraba el pirata

- El Holandés Errante necesita un capitán – informa Robert mientras se agrupa con los tripulantes del navío

- Salgan de aquí… - ordena Jack

- No me voy sin ti

- Ya no me queda nada en tierra Will, salgan de aquí

- No…

- Will debemos irnos el Holandés se hundirá – informa Miguel mientras Gibbs y él tomaban a Will y lo sacaban de allí a la fuerza.

A los pocos minutos de salir de allí vieron como el barco maldito se hundía con toda una tripulación acercándose a Jack con Robert a la cabeza.

- ¡¡¡Jack!!! – gritó Will

- Déjalo ir Will, era su deseo

- Gibbs tiene razón joven Turner, ya no hay nada que podamos hacer – los tres hombres se fueron al Perla Negra donde esperaron que todo se calmara

Pasó alrededor de una hora cuando el Holandés Errante surgió de las aguas con un brillo diferente, en el interior se podía apreciar como sus tripulantes volvían a ser humanos gracias a su nuevo capitán.

- Su amigo quiere verlos – informa Robert apareciendo en el Perla Negra

- Capitán Halliwell – dice Miguel asombrado

- Miguel, me alegra verte – saluda el pirata – Jack los espera en el Holandés – comenta el hombre antes de desaparecer. Miguel, Gibbs, Will y Barbossa subieron a un bote para luego abordar el imponente Holandés.

- Mis amigos… - saluda Jack mientras se acercaba a ellos; lucía diferente, comenzando por la gran cicatriz en su pecho, junto en el lugar donde había estado su corazón

- Jack… - el primero en hablar fue Barbossa que estaba más que sorprendido, pero aún así decidó hacer un comentario – la muerte te favorece

- Lo mismo digo de ti Héctor, la muerte te favoreció algo – responde riendo – Les agradezco todo lo que hicieron…

- Te fallamos Jack, Susan no sobrevivió – comenta Miguel triste

- mi estimado Miguel, se que querías a Susan como a tu hija, pero pasó lo que debía pasar, no te lamentes por sucesos que ya no se pueden remediar – consuela Jack – pero no los he llamado para eso… Aún quedan tres navíos sin dueño y hay que buscarles uno con urgencia- Los cuatro hombres se quedan sin habla - Will, el Perla Negra te pertenece ahora, por supuesto con Gibbs como tu primero de abordo

- Pero Jack… - trata de contradecir Will

- La decisión está tomada amigo mío, no discutas y sólo acepta

- El Escorpión ahora es suyo capitán Barbossa – dice Robert apareciendo de la nada – hágale honor a su nombre y sus predecesores

- Así lo haré capitán, muchas gracias por este maravilloso obsequio – agradece el pirata con una gran sonrisa en su rostro

- Y aún queda uno… - acota Robert

- El Zafiro… - comienza Jack – es una decisión fácil, no puedo hacer otra cosa que entregárselo a quien lo cuidó por tanto tiempo, Miguel…- llama el pirata – El Zafiro es tuyo ahora, Susan quería que así fuera

- Gracias capitán, le haré honor al nombre de Susan – agradece Miguel con un dejo de tristeza

- Llegará el día en que toda esa tristeza se vuelva en júbilo mi querido amigo, ya lo verás – tranquiliza Jack – Bien amigos creo que es momento que ustedes vuelvan a sus barcos y rehagan sus vidas, mi misión de ahora en adelante está muy clara

- Te extrañaremos Jack…- se despide Gibbs

- Igual yo…bien ¡Largo de mi barco perros de agua dulce! – se despide Jack con su característico humor, los cuatro hombres abandonan el Holandés Errante y se van a sus respectivos barcos.

- Fue muy noble lo que hiciste Jack… No cualquiera regala tres barcos de su propiedad – comenta Robert una vez que estuvieron solos

- Uno era de usted y bueno el de Susan… siempre quiso que lo tuviera Miguel

- Hablando de ella ¿la extrañas?

- Mas que al ron…

- Robert sonríe cosa que no pasa desapercibida Jack – descansa Jack fue un día largo

Jack se va a la cabina que un día perteneció a Davy Jones y ahora le pertenecía a él, se adentró y cerró los ojos apoyándose en la puerta.

- ¿Le teme a la muerte capitán Sparrow? – sonó una voz en el lugar que sacó de sus pensamientos a Jack

- Era una voz muy familiar para el pirata, demasiado familiar, abrió los ojos y lo que vio hizo que se quedara helado – Susan…

- No creerías que te ibas a deshacer tan fácilmente de mí ¿o si? – preguntó Susan, sentada en la silla del escritorio

- Pero como es esto posible… - susurra el pirata acercándose a la mujer

- Supongo que le tengo miedo a la muerte – responde rodeando el cuello del hombre con sus brazos

- ¿Estarías dispuesta a vivir 100 años bajo mi mando? – pregunta Jack tomando la cintura de la joven

- Estaría dispuesta a vivir la eternidad junto a ti

- Entonces, bienvenida a la tripulación del Holandés Errante señorita Halliwell – finalizó Jack cerrando la distanciaron un dulce beso.

FIN