DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a JK Rowling y a WB TM. No lucro ni con las historias que creado o con los fanarts, así que no me demanden XD.

CONTEXTO: Notarán este universo un poco raro… es que está basado en el que creé para "Sin Daños a Terceros". Por eso hay personajes vivos que en el canon no lo están. Como Lupin, Nym y George. Y claro, los ships que salieron de ese fic.

=El mejor regalo de cumpleaños=

Por: TlalGalaxia

-¡A desayunar!

Siempre me ha gustado la manera en la que mi hogar cobra vida luego que digo esas palabras. La manera en que pasa del silencio y la oscuridad a ese sonido armonioso que se forma con las diferentes pisadas en cada una de las habitaciones, sus rutinas matutinas y sí, sus voces empezando a hacer eco en las paredes. Esta mañana la sinfonía no está completa, falta la pequeña Jamie quien ha regresado a Hogwarts a hacer su segundo año. Pero ahora tengo a Lily de regreso quien recién se graduó con honores el pasado mes de Julio y ahora me recompensa el poder escucharla hacer su rutina matutina como tan seguido y como hacía mucho no lo hacía.

-Hola, Cariño.

El primero en llegar a la cocina es Harry y tan pronto le sonrío al verlo, se acerca a darme un beso leve en los labios como saludo. Nunca ha podido dormir más de unos minutos luego que dejo la cama. Es un hábito que siempre ha guardado desde que volvimos y que de cierta manera me llena de orgullo. Me demuestra que me necesita tanto como yo lo necesito. Claro que mis necesidades no se reflejan tanto a la hora de dormir. A decir verdad yo puedo vivir bien durmiendo seis horas al día. Pero muchas veces me he metido a la cama sin sueño porque sé que él necesita más que eso. A veces incluso me acuesto para que duerma abrazando mi cintura mientras yo leo algo del trabajo usando la luz tenue de mi varita.

Se ha quedado parado a escasos centímetros luego del beso. Sus labios hacen una curva leve y sospecho que algo está planeando. Arqueo una ceja e inclino la cabeza de lado de manera inquisitiva.

-Mañana es tu cumpleaños,- me dice con un tono burlón.

Desde hace varios años hemos tenido este jueguito porque yo soy mayor que él por casi todo un año. Desde que cumplí cuarenta me ha dicho a manera de broma que soy una "cougar" que gusta de estar con hombres menores. Es risible, por supuesto. Harry no es chiquillo. Pero cuando él cumple años… bueno, nuestras edades se empatan y me gusta decirle que ya no soy esa "cougar". Lo malo es que eso solo sucede durante cuarenta y nueve días ya que después yo cumplo un año más y vuelvo a llevarle ventaja.

-Eso no me hace gracia…- replico frunciendo el ceño,- un día de estos voy a ir a buscarme a uno en verdad menor para que de verdad me llames así.

La expresión de Harry se cae. Su sonrisa se convierte en una línea recta y sus ojos se entrecierran severamente.

-¿Ah, sí?

-Sí,- replico sin chistar en tono igual al suyo,- seguro algún chico guapo de unos… veinte años me encontrará atractiva…

Suelto una carcajada al decirlo pues mi postura de mujer fatal no va nada bien con mi barriga de ocho meses y mis todavía cuarenta y tres años (por lo menos por un día más serán cuarenta y tres).

-No sé de qué te ríes,- me dice arrepegando su cuerpo contra el mío pero yo me sostengo con las manos de lo primero que puedo detrás de mí, la barra de la cocina,- cualquier hombre, no solo de veinte años y que no sea ciego… te encuentra atractiva.

Su dedo índice recorre mi barbilla y el calor en mis mejillas me indica que me he sonrojado.

-Oh, Harry. Solo tú ves esas cosas.

Sus labios están casi sobre los míos, su mano en mi cintura y su calor me abrasa.

-Claro que no,- me dice antes de darme un pequeño beso. Puedo ver sus la intención en sus ojos detrás de sus gafas.

-Harry…- le digo modo de advertencia pero es un poco tarde.

-¡Ewwwwwwww!

Miro por sobre el hombro de Harry y Lily va entrando con Henry en sus brazos cubriéndole los ojos. Coloco ambas manos en los hombros de Harry y éste se gira sin poder ocultar esa risa traviesa no sin antes robarme un beso más. Lily acentúa un gesto entre molesto y de asco.

-¿No es un poco temprano para eso?- dice colocando a Henry en una de las sillas del comedor. El niño parece tener la misma expresión de su padre a pesar de que su rostro resguarda un parecido más bien con el mío y el de Lily.

- Nuestra hija se está volviendo un poco hipócrita, Herms,- me dice tomando asiento frente a ella. Lily contempla a su padre con asombro,- ¿No eras tú la que anoche estuvo media hora en la puerta de la casa besuqueándote con Sirius?

El rostro de Lily adquirió varios tonos de rojizo antes de reaccionar.

-¿Me estabas espiando? ¡Mamá!

No pude evitar soltar una carcajada, pero Lily tampoco apreció eso así que la retuve lo más que pude. Le di una mirada severa a Harry y él pareció reaccionar con pena. A pesar de sus bromas, yo sé que Harry es un poco celoso de Lily sin importar el chico que toque a su puerta. Así sea Sirius Lupin, el hijo menor de Nym y Remus quien se graduó de la misma generación que ella. No obstante, lo mejor que podía hacer era mantenerme al margen de eso. Harry era tan posesivo con ella como conmigo. De hecho, ese pequeño segundo en que su expresión se blanqueó cuando hablé de buscar otro hombre joven es parte de ese sentimiento de posesividad que ha desarrollado con los años para las mujeres Potter. No es que sea nada paranoico, de hecho, la mayor parte del tiempo le gusta pretender que está jugando. Pero yo conozco a mi hombre mejor que eso.

-¿Alguien quiere huevos?- ofrezco cambiando súbitamente de tema ya que sé que si seguimos en eso, Lily podría ponerse verdaderamente fúrica.

-¡Yo quiero huevos verdes con jamón!- grita Henry poniéndose de pie en su silla.

Si hay algo que no le gusta al pequeño Henry es que se le robe protagonismo. Y Harry y Lily ya habían tomado demasiado de mi atención por toda la mañana para su gusto. Posiblemente solo lo había permitido porque sabía que tanto su hermana como su padre se irían a sus labores pronto y entonces me tendría toda para él. Ahora que me habían dado unas semanas por lo de mi embarazo, Henry y yo estábamos juntos todo el tiempo. Y con la próxima llegada de su hermanito, siempre estaba ansioso por asegurarme de que ÉL era mi bebé.

-Henry,- dijo Lily con seriedad,- era solo un libro.

-¿Entonces no hay huevos verdes con jamón?

También le tenía mucho respeto a su hermana mayor. Todo lo que ella le decía, lo creía y se lo tomaba en serio. Unas noches atrás, había empezado a leerle "huevos verdes con jamón" del Doctor Seuss y ahora quería probarlos.

-¡Salen huevos verdes con jamón!- exclamé terminando de freírlos y dándoles un toque con mi varita para pintarlos de verde antes de dárselos.

Lily los miró sorprendida y luego me dio una sonrisa. Ella también había sido la mejor alumna de Hogwarts al igual que yo lo había sido años atrás pero rara vez se le ocurría usar sus buenas dotes en pequeñeces como esas. Ella estaba perfilada a la grandeza y se esperaba que llegara lejos en el ministerio. Y no porque su padre fuera su jefe directo o porque su madre fuera jueza sino porque ella sola siempre lograba sobresalir sin ayuda de nadie.

Luego del desayuno Harry y Lily se despidieron de mí y de Henry y del bebé en camino antes de partir al ministerio. Pocos minutos después de su partida, la usual lechuza de Hogwarts aterrizó en la ventana de la cocina. Ya se había vuelto habitual y siempre era reconfortante tener quien escribiera desde Hogwarts. Era como volver a ese nexo que en un principio nos había puesto a Harry y a mí en el mismo camino. Años atrás había sido Lily quien nos escribía siempre, luego el año anterior Lily y Jamie nos escribían juntas y ahora era solo Jamie… unos pocos años después sería Henry, seguramente… y si mis cálculos no van mal, el pequeño bebé en camino lograría seguir con la tradición ya que entraría a Hogwarts tan pronto como Henry terminara.

Dando un hondo suspiro acaricié mi barriga. Todavía faltaban un par de semanas más antes de su llegada. "Embarazada a los cuarenta y cuatro…" pensé con un poco de cansancio mientras que Henry seguía leyendo la carta de su hermana lentamente y en voz alta para practicar su lectura. Jamás había pensado que pasaría toda mi vida de esa manera… cuarenta y cuatro y de vuelta a los pañales y los biberones. No es que hubiera sido algo malo con Lily. Y mucho menos con Jamie, ya que había sido yo quien había cuidado de Lily durante sus casi primeros cinco años, Harry quiso ser quien lo hiciera todo por la segunda. Y vaya que lo hizo bien, se levantaba en las madrugadas con el mismo entusiasmo siempre. Y como teníamos el mismo horario de trabajo, era él quien la recogía de casa de mi madre, la alimentaba, la bañaba y la vestía e incluso se aseguraba de que sus vacunas estuvieran en regla. Para cuando Henry llegó nuestros trabajos se habían vuelto menos demandantes y habíamos logrado un equipo excelente. Incluso Lily, quien es mayor que él por diez años, ayudó más que suficiente en su año previo a irse a Hogwarts y siempre que regresaba, se encaraba de él y de sus cosas y sus cuentos. Pero ahora con el siguiente… pensar demasiado en ello me mortificaba. Solo hacer cálculos matemáticos me imaginaba a mí misma con sesenta años llevándolo King's Cross…

De hecho, se lo había hecho saber a Harry cuando descubrí mi embarazo a principios de año.

"Va a estar bien… Lupin dice que mis abuelos eran más o menos de nuestra edad cuando tuvieron a mi padre. Además tú te ves diez años menor"

"¿Diez años?"

"¿Veinte?"

"Oh, Harry… no estoy para bromas ¿No te das cuenta de lo serio que es esto?"

"Me doy cuenta de lo serio y maravilloso que es"

Nunca había podido resistir la sonrisa de Harry. Hacerlo feliz me hacía feliz. Además, era cierto que conocer a una personita nueva era emocionante y los besos tranquilizadores de Harry tampoco estaban nada mal.

"¿Mejor?"

"No vamos a solucionar esto con besos, Harry…"

"¿No?" inquirió interrumpiendo mis palabras con otro beso "¿Segura?"

"Harry… ¿Quieres tomarlo en serio?"

Pero sus manos ya estaban sobre mí. Sus labios sobre los míos, hurgando como siempre y detonando la chispa que desde el primer día que nos habíamos besado por primera vez, no se había extinguido. Quise volver a protestar pero él era mucho más convincente que cualquier otro argumento que se me ocurriera. Ya era noche y en ese entonces Lily todavía estaba en Hogwarts con Jamie, solo el pequeño Henry estaba en casa… dormido desde hacía horas.

Su cuerpo pronto estaba sobre el mío. Sus labios hurgando los míos y su rodilla se enterró entre las mías apartando mis piernas levemente.

"necesitas relajarte" me dijo deteniendo sus besos para hablar conmigo. Su mirada era en efecto tan tranquilizadora como el tono de su voz y sus caricias.

"Así que esto es meramente anti estrés…" respondí en un tono burlón que le arrancó una sonrisa.

"Funciona para mí" me dijo robándome un beso más "eres mi medicina… Pensar en ti me hace sentir mejor…" con cada frase me daba un beso más "déjame retribuírtelo"

El siguiente beso fue tan largo y apasionado que me costó trabajo recuperar el pulso.

"Oh, Harry…" le dije acariciando su rostro, nuestras respiraciones igual de aceleradas, "como si no supieras el efecto tú tienes en mí"

Reposó su frente contra la mía y sonrió con esa sonrisa que solo tiene para mí.

"¿Todavía?"

"Oh, Harry… siempre… siempre… siempre…"

Volví a besarlo con cada palabra.

Sentada todavía en el comedor de la cocina, la voz de mi hijo Henry se hacía cada vez más distante al hundirme en los recuerdos de lo que había pasado después. Las manos de Harry por debajo de mi blusa, su aliento en mi cuello, mis manos en su espalda, la desnudez que no demoró y los besos dedicados a cada centímetro de nuestros cuerpos ¿Cómo podía Harry haberme preguntado si todavía me sentía así hacia él?

Su cuerpo sentado en la cama y yo sentada en su regazo con nuestros cuerpos unidos dejando mi espalda tirarse hacia atrás con las palmas en el cochón y la lengua de Harry recorriendo mi abdomen hasta llegar a mis pezones donde jugueteó por varios instantes mientras yo movía mis caderas al mismo ritmo que él y el calor en mi cuerpo aumentaba sin parar.

"Oh, Hermione…" susurraba con la voz entre cortada e inclinándose al frente en busca de mi cuello y ocasionando mi expresión formar una "o" perfecta en los labios.

Lo podía sentir dentro de mí y la manera en que su clímax se aproximaba llamando al mío para encontrarse a medio camino. Intencional o no, el primer tirón dentro de mí me forzó a reincorporarme dejando que mis brazos se cerraran en su torso como una enredadera que lo hacía por inercia. Entre sus brazos siempre era el lugar más seguro que conocía, el lugar donde podía dejarme ir y perderme, era el lugar donde todo ese control que siempre buscaba en mi entorno podía irse al infierno porque era ahí, sin importar la situación, donde siempre quería estar. Mis labios buscaron los suyos desesperadamente, el calo dentro de mí iba en aumento al igual esa explosión de adrenalina que me hacía contraerme indefinidamente. Correspondió mi beso lo mejor que pudo ya que pude sentir por los escalofríos evidentes en su piel, que estaba tan cerca de terminar como yo.

"Oh, Harry…" le dije subiendo y bajando cada vez más lentamente. Mis pies se arquearon a pesar de estar enredados en su cintura. Su expresión cambio de pronto y sus movimientos se volvieron torpes cuando sentí su final dentro de mí.

Nos quedamos quietos un rato, nuestros labios buscándose a ratos. Nuestras manos acariciando las espaldas del otro y sin negarnos a soltar de ese abrazo.

"¿Cómo va ese estrés?" me dijo, cuando mi frente descansó en la suya.

La misma sonrisa que se había dibujado esa noche se volvió a dibujar en mi rostro al recordarlo.

-¡Mamá! ¿Me oíste?

Miré a Henry que estaba al lado mío con sus redondos ojos castaños solícitos, único rasgo que compartía conmigo aparte del cabello de la misma forma que los ojos de Lily lo hacían con los de Harry. Tenía la carta de Jamie sobre la mesa y lo ayudé a terminar de leerla antes de seguir adelante con el día.

Luna llegó un par de horas después en compañía de Ginny, traían consigo más bolsas de las que podían cargar y las encaminé dentro de la sala con la poca gracia que ocho meses y medio de embarazo me permitían. Fue Ginny quien se ofreció a hacer el té y Henry fue lo suficientemente lindo como para ponerse a jugar en un rincón mientras que las adultas hablaban de cosas de grandes.

-Ya tenemos todo para el baby shower,- dijo Luna desempacando el contenido de una de las bolsas,- ¡Solo faltan dos semanas! ¿Cómo te sientes?

-Ni me digas…- repliqué resignada dejándome caer en el respaldo del sillón grande donde las tres estábamos.

-Deja los nervios,- le dijo Ginny acariciándole la cabeza,- todo estará bien… además, solo espantarás a Luna si sigues con esa actitud.

-Luna es más joven que yo, no tiene de qué preocuparse.

-Solo por dos años,- agregó Luna con su cabello platinado ahora atado en la nuca,- además, me llevas seis meses de ventaja… y yo no me hago más joven con los días.

-Pues sí lo parece,- reí colocando mis pies hinchados sobre la mesita del café.

-Vamos, chicas… va a ser genial,- intentó animarnos Ginny.

-¿Ah sí?- inquirí arqueando una ceja,- ¿Y por qué no tienes tú otro?

Ginny no pudo ocultar su expresión.

-No gracias,- replicó con el poco decoro que pudo dando un sorbo a su té,- ustedes mejor que nadie lo difíciles que son los niños Malfoy…

Por supuesto que lo sabía. La pobre Ginny había criado a dos niños con una diferencia de edad de apenas once meses. Wolfram y Kenneth se habían vuelto el dúo dinámico con la firme intención de volver a sus padres locos casi desde su nacimiento. Ese par de rubiecillos tenían de diablillos lo que tenían de lindos.

-Además,- volvió a decir Ginny,- no puedo esperar a que crezcan para tener a Draco de nuevo solo para mí.

-Como si no lo tuvieras ya a tus pies…- repliqué yo poniendo los ojos en blanco e incluso Luna asintió tras mi declaración.

-Si alguien podía poner a un Malfoy en cintura, esa eres tú,- agregó,- y no solo uno ¡Pudiste con tres!

Ginny sonrió complacida.

-¿Algunas vez se han preguntado qué habría pasado si todo se hubiera quedado como estaba?

Luna fue la primera en contestar.

-Doy gracias a Merlín todos los días porque me hubieran seguido el juego ese día. Digo ¿Habría soltado Hermione a Ron de no haber sido así?

Sonreí a pesar de mí misma. Desde que Harry y yo habíamos vuelto, habíamos decidido dejar todo aquello atrás y ahora no podía concebir otro tipo de vida que la que habíamos tenido juntos. Harry compensando el tiempo que no estuvo con Lily y encargándose casi por completo de Jamie, nuestros esfuerzos en conjunto para criar a Henry… y ahora uno más. ¿Habríamos sido felices con las parejas que teníamos originalmente? Posiblemente… quizá de una manera suficiente para seguir con nuestras vidas pero nunca de la manera tan extraordinaria y satisfactoria como la que ahora teníamos. Ginny y Draco eran perfectos el uno para el otro tanto como Ron lo era para Luna y yo con Harry.

-Creo que al hacer lo incorrecto, terminamos haciendo lo correcto ¿No es así?

Oh, la ironía.

Cuando Lily y Harry llegaron a casa para la cena, les recordé lo del baby shower para el día siguiente.

-Baby shower y cumpleaños juntos ¿Crees que eso es justo, cariño? Los regalos serán para el bebé, no para ti.

-Oh,- sonreí dándole un leve beso en la punta de los labios,- no hay nada que puedan darme que no tenga ya,- le dije acariciando su mejilla y luego viendo a mis hijos y la protuberancia en mi vientre.- además… es menos depresivo que pensar en que cumpliré cuarenta y cuatro.

-Por favor, mamá,- bufó Lily poniendo su tenedor a un lado de su plato,- ya quisieran las mujeres diez años menores que tú verse la mitad de bien de lo que tú te ves.

-Escucha a la niña,- me dijo acariciando mi mano.

-Por cierto,-agregó Lily cobrando especial interés en su plato una vez más,- Sirius puede venir ¿Verdad?

-¡Por supuesto!- le dije,- ¿Sabes si vendrán todos los Lupin? Con el nuevo niño de la familia, dudo mucho que quepan de la felicidad. Sobre todo Remus.

-También Sirius está feliz. Es su primer sobrino. Y como no tuvo hermanos más pequeños, no me ha hablado de otra cosa en los pasados días.

-No los vi platicar mucho anoche…

-Papá…- el tono que Lily había usado en esa frase era muy parecido al mío cuando le hacía una advertencia a Harry.

Buscó mi apoyo con la mirada pero yo negué con la cabeza y entonces se encogió de hombros.

-Estas mujeres Potter…- se quejó,- ojalá el que viene sea niño y así por lo menos tendremos más equidad de mando ¿No es así hijo? Un día dominaremos esta casa… recobraremos el control.

Henry no estaba seguro de lo que su padre estaba hablando pero le siguió la corriente de cualquier modo aplaudiendo y levantando el puño al cielo de la misma manera que Harry lo había hecho. Lily y yo pusimos los ojos en blanco casi al mismo tiempo, de una manera tan similar que parecíamos el espejo de la otra… con varios años de diferencia, claro.

-¿Y quién más vendrá a la fiesta?-quiso saber Harry cuando la cena hubo terminado y Lily se había llevado a Henry a la cama para leerle un cuento. Mientras hablaba los platos se estaban secando gracias a un hechizo que los hacía levitar en el aire mientras que un trapo los secaba con una mano invisible.

-Supongo que Fred y George y sus esposas Padma y Parvati… ninguno de sus hijos ya que están en Hogwarts y mañana apenas es jueves así que no hay manera de que vengan. Draco y Ginny, también sin niños. Neville y Jules, igual, sin niños. Los Lupin, aunque no sé si Teddy y Victoire vendrán, el pequeño Phillippe apenas tiene un mes. Bill y Fleur, por supuesto, felices por el nieto en común con los Lupin y supongo que Dominique estará con ellos. Percy y Penny y sus gemelos. Luna y Ron solos…

-¿Y Tus padres?

-Claro, mis padres y Nathan con Laura. Y creo que es todo.

-Es mucha gente,- replicó arqueando una ceja mientras supervisaba los platos que terminaban de colocarse dentro de la alacena en orden pero luego girándose para mirarme sentada en un banco de la barra esperando a que terminara para irnos a la cama,- no quisiera compartirte con tanta gente en tu cumpleaños…

Le dio le vuelta a la barra y me sujetó por los hombros al momento que me daba un beso que duró un poco más de lo que procuraba frente a nuestros hijos. Especialmente ahora que Lily estaba todo el tiempo en casa pues era la que siempre ponía los ojos en blanco y nos decía "que buscáramos una habitación".

-Si por ti fuera no me compartirías con nadie…- reí cuando sus labios apenas se apartaban de mí,- ni siquiera con nuestros hijos.

No pudo ocultar su sonrisa mientras reposaba su frente contra la mía.

-Como siempre, me lees los pensamientos. Ahora veo de dónde sacó Lily su experticia en occlumancia.

-No necesito occlumancia para leerte los pensamientos. Es solo que te conozco, te conozco perfectamente bien.

-Eso es correcto…me has conocido mejor que nadie desde siempre. Incluso antes que llegara a conocerme a mí mismo, me has leído siempre como un libro abierto.

-Es que tú sabes cómo he amado los libros siempre.

-¿Más que a mí?- inquirió arqueando un ceja fingiendo un tono de celos.

-Claro que no…- reí,- pero si fueras un libro… serías mi libro favorito.

No pudo ocultar lo complacido que estaba con mis palabras y me tomó de la mano condiciéndome a la sala. Tenía su mano en mi cintura para cuando llegamos ahí y levantó su varita a un viejo tocadiscos y éste comenzó a tocar una melodía lenta.

-Harry… los niños,- susurré preocupada cuando se puso frente a mí con las manos en mi cintura.

-No hay problema,- me dijo dándome esa sonrisa traviesa que solo guardaba para mí,- le dije a Lily que silenciara el cuarto de Henry y el suyo.

-Oh, señor Potter ¿Conspirando con Lily a mis espaldas? De Jamie me lo puedo esperar ¿pero de Lily? Veo que sí te has tomado en serio eso de conquistar la casa de nuevo ¿Eh?

-Solo hay una cosa que me interesa conquistar…- me dijo comenzando a bailar lentamente al ritmo de la música,- y está aquí frente a mí.

Sentí el calor en mis mejillas y supe que había conseguido sonrojarme.

-Desde hace mucho que no tienes qué preocuparte por eso. Me tienes a tus pies…

-Pero no te quiero a mis pies, te quiero a mi lado. Siempre…

Su beso fue bien recibido con todo el amor que tenía para darle. O por lo menos con el que podía manifestar en un solo beso y quizá eso no era suficiente. Ajena a nosotros Norah Jones no dejaba de cantar acerca de unos mejores amigos que dejaron de serlo cuando se enamoraron.

"This was the end of a beautiful friendship
And just the beginning of love"

(Este fue el final de una Hermosa Amistad y apenas el inicio del amor).

-Nuestra canción,- rió interrumpiendo el beso al escuchar esa parte de la canción.

-¿En serio?- dije arqueando una ceja,- siempre creí que era "the story" de Brandi Carlile.

-¿Te parece?

Sonreí al ver su expresión posiblemente creyendo que había elegido mal la canción.

-Harry,- le dije intentando tranquilizarlo,- cualquier canción está bien siempre y cuando hablen de lo que siento por ti o de lo que tú sientes por mí.

-Entonces todavía no existe tal canción,- razonó todavía bailando conmigo en sus brazos,- ninguna canción podría describirlo.

-Tienes toda la razón,- le dije colgándome de su cuello y recibiendo un beso más.

Nunca, nunca me cansaría de ellos.

-Te amo…- me dijo con toda la honestidad que había dentro de sí,- como dice nuestra canción: Fuiste hecha para mí.

Y casi como si llamara a la siguiente canción. Brandi Carlile empezó a cantar. No pude contener mi asombro pero él volvió a sonreír de esa manera pícara tan suya. Oh, Harry… sabía que esa era mi canción para nosotros y por eso la había puesto en el disco.

-¿Ves?- me dijo tiernamente,- yo también te conozco mejor que nadie más.

Sentí las lágrimas luchando por salir a pesar de mis esfuerzos y lo volví a besar mientras Brandi seguía cantando nuestra historia. Solo me aparté en mi parte favorita y la canté para él mientras no dejábamos de bailar lentamente.

"I crossed all the lines and I broke all the rules
But baby I broke them all for you…"

(Crucé todas las líneas y rompí todas las reglas pero las rompí todas por ti)

-No te obligué a hacerlo…- replicó de inmediato con media sonrisa.

-No tenías que hacerlo, incluso entonces eras la brújula que guiaba mis pasos. Eres la persona de quien más aprendí. Quien me ayudó a ser quien soy… por eso sé que fui hecha para ti.

Y mientras decía eso, Brandi dijo lo mismo.

"It's true, I was made for you"

(es verdad, fui hecha para ti).

Harry siguió tarareando la canción en mi oído. Y luego agregó a media canción.

-La parte que sigue es la que me corresponde a mí.

Y mientras la canción decía la estrofa, Harry me miró a los ojos antes de continuar.

"And all of my friends who think that I'm blessed
They don't know my head is a mess
No, they don't know who I really am
And they don't know what
I've been through like you do"

(Y todos mis amigos que creen que tengo suerte, no saben que mi cabeza es un desastre. No, no saben quién soy en verdad. Y no saben las cosas por las que he pasado como lo sabes tú).

-Hubo un tiempo que creí que la persona más compatible conmigo era alguien más. Y creo tú también. Y supongo que lo fueron… en su tiempo lo fueron. Ellos eran lo que queríamos que fueran pero entonces no estábamos viendo con claridad. Tú eres la única persona que estuvo conmigo sin importar cuanto te hiciera a un lado o lo mal que te caía mi actitud. Permaneciste, te quedaste como una amalgama. Poco a poco me fuiste demostrando que a pesar de haber crecido solo, había personas ahí que querían estar a mi lado sin necesidad de una conexión sanguínea… Hermione, todos los caminos que anduvimos antes de llegar aquí me comprueban que era así como debía suceder. Tú no fuiste hecha para mí… fuimos hechos por la vida y el destino el uno para el otro.

Mientras hablaba, mis lágrimas habían seguido su curso sin que yo hiciera nada para detenerlas. Harry las había limpiado con sus pulgares pero pronto no tuvo caso hacerlo porque incluso las de él acompañaban las mías. Se reflejaban como siempre reflejábamos lo que sentíamos y lo que pensábamos.

Cuando lo abracé no pude más que dejarme llevar por mis sentimientos. Era tan intensa la manera en que me sentía al tenerlo conmigo que cualquier otra felicidad momentánea de mi pasado no significaba nada comparado con lo que sentía en ese momento y por todo lo que me había dado. Incluyendo a nuestros tres hermosos hijos y el que venía en camino y que a pesar del miedo lo deseaba tanto como él lo hacía y lo amaba tanto como a los otros ¿Cómo no lo iba a amar? Era el hijo de Harry y mío.

Sentí algo extraño sucediendo en mi cuerpo. De pronto un líquido corrió sin piedad por mis piernas y le di una mirada sorprendida a Harry.

-Harry… estoy mojada.

Harry sonrió pícaramente una vez más.

-¿Tan pronto?

-No, Harry… la fuente… es el bebé.

Su expresión hizo un cambio dramático casi caricaturesco al escuchar las noticas.

-¡Por Merlín! ¿Estás segura?

Miré hacia abajo y él imitó mi gesto.

-¡Por Merlín!- volvió a gritar corriendo de un lado a otro.

-La maleta está en el armario de los abrigos,- le dijo lo más serenamente posible mientras me encaminaba al recibidor,- las llaves en la mesita de la entrada.

Harry subió las escales como un bólido y lo escuché darle la noticia a Lily torpemente antes de volver a mi lado para acompañarme al coche. Habíamos decidido adquirir uno luego de mi segundo embarazo, el embarazo de Jamie, ya que en mi estado llevarme a San Mungo no era posible ni apareciéndome, ni con polvos flu o usando la escoba (ya que era muy incómodo y peligroso además nunca había sido fan de volar). Habíamos tenido el primer coche por varios años ya que casi no lo usábamos, salvo cuando a los niños les daba la gana experimentar "algo muggle". Pero ahora, cuando los habíamos enterado de éste embarazo, Harry había dicho que no podía tener de reserva un coche tan viejo y decidió comprar uno nuevo y más grande para meter a la familia que ya no cabría en un simple coche.

Harry condujo con precaución la camioneta cerrada de color azul por las calles de Londres. Lo bueno era que solo era miércoles por la noche y las calles no estaban tan abarrotadas como lo habían estado cuando Henry había nacido ya que él había nacido en fin de semana. Cada dos o tres segundos, Harry se giraba para mirarme brevemente y comprobar que estaba bien y yo hacía lo posible por indicarle que todo estaba bien, que teníamos tiempo suficiente pero de pronto toda esa preocupación que en meses pasados me había atacado casi a diario, se había acumulado en esos breves instantes en él. Pude ver el miedo en sus ojos ya que conocía los riesgos de un embarazo de mi edad.

Y eso fue todo lo que necesité para deshacerme de mis temores. No podía permitir que Harry se angustiara tanto, no quería hacerle eso. Así que procuré mantener toda la calma posible en el camino al hospital.

-Harry… estoy bien, estaré bien…-le dije cuando me pusieron en la camilla.

-No se preocupe, señor Potter,-intento tranquilizarlo uno de los sanadores,- la jueza estará bien en nuestras manos.

Noté su expresión quebrase cuando la puerta se cerraba separándonos. Quise ponerme de pie y correr a abrazarlo para consolarlo "todo estará bien" me decía a mí misma una y otra vez más para beneficio de él que mío propio.

-Tía…- me dijo una sanadora que se unía a los que ya venían empujando la camilla.

-¡Dominique!- exclamé aliviada de ver una cara familiar.

Dominique Weasley era la única hija y segundo vástago de Fleur y Bill, y la más inteligente de los tres hijos también. Había decidido ser sanadora desde antes de ingresar a Hogwarts y se había graduado con honores apenas un año atrás. Era una Weasley, sin lugar a dudas, tenía el cabello corto del mismo tono que el abuelo Weasley y sus mismos ojos azules amables. Los mismos ojos de Ron. Y a pesar de que apenas había cumplido veinte años, era una excelente sanadora ya que era algo que se le había dado casi naturalmente. Fleur decía que eso era algo natural en su línea de la familia. Y yo le creí pues seguro que de los Weasley eso era lo único que no le venía.

-No te preocupes, tía,- me dijo en un tono conciliador,- intentaremos que el bebé nazca naturalmente pero si no… tenemos métodos de que todo salga bien. Por favor, relájate. Estarás bien.

Dominique no era mi sobrina en verdad ya que no nos unía ningún lazo de sangre. Pero a nadie le importaba eso, todos los nietos de los señores Wesaley eran mis sobrinos y de Harry así como nuestros hijos eran sus primos de la misma manera que lo eran los Lupin y los Longbottom.

Debí haber estado horas en esa camilla intentando por todos los medios que mis fuerzas fueran suficientes para lograr mi cometido pero me fue imposible. Estaba cansada, Dominique estaba tan sudado como yo.

-Tía, vamos a tener que hacer otra cosa…- me dijo cuando sintió que lo habíamos intentado todo.

-Quiero a Harry…- lloré como una niña de cinco años…- por favor, quiero a Harry.

Ella asintió y un ayudante salió corriendo de la sala. No era costumbre en el mundo mágico dejar a los padres entrar a las salas de parto. De mis tres hijos previos solo había presenciado el nacimiento de Lily porque ella había nacido en Hogwarts y en circunstancias repentinas casi como la de ese día.

Minutos después Harry entró. Su rostro estaba pálido pero intentó disimular su preocupación para mi propio beneficio. Sin detenerse a mirar mucho, se apresuró a besar mi frente y sujetar mi mano. Solo entonces sentí mi cuerpo relajarse. Sus ojos buscaron los de Dominique y ella negó con la cabeza. Miré a Harry y luego a Dominique.

-¿Qué pasa?- quise saber,- ¿Le pasa algo al niño?

-No, no…- se apresuró a decir Dominique,- pero si no nos apresuramos…

-Oh, no… Harry.

Su mano siguió apretando la mía.

-¿Y qué se puede hacer?- quiso saber Harry. Sentí la culpa en sus palabras, el miedo que sentía por mí y por el bebé.

-Vamos a usar otro método, pero vamos a tener que dormir a mi tía.

Harry asintió pero yo sentí una ola de pánico que no pude controlar a pesar de que sabía que eso afectaría a Harry.

-No, Harry… no, por favor. No quiero dormir, quiero estar aquí cuando nazca… quiero ver que esté bien.

-Hermione,- me dijo ahora en el mismo tono que yo utilizaría con él cuando intento tranquilizarlo,- yo estaré aquí, yo veré que esté bien. Y también quiero ver que TÚ estés bien. Los cuidaré a ambos ¿Confías en mí?

Sus ojos se fijaron en los míos serenamente y todo a mi alrededor se tranquilizó de pronto. Sentí su mano todavía aferrada a mis dedos y sus labios se acercaron a mi frente y luego a mis labios.

-¿Confías en mí?-volvió a decir y yo asentí automáticamente.

Claro que confiaba en él. Siempre lo había hecho y siempre lo haría. Eso era incuestionable. Emití un hondo suspiro y dejé que uno de los sanadores me diera una poción que me hizo sentir somnolienta. Y eso sumado al cansancio de mis horas previas de esfuerzo me hicieron perderme en otra realidad mientras que Dominique y los medi magos trabajaban para ayudarme a mí y a mi hijo.

Cuando me desperté estaba en una habitación totalmente distinta. La luz era más nítida y natural. Era de día. Intenté mover mis manos pero una de ellas estaba atrapada con algo. Miré a mi derecha y Harry estaba sentado en la silla de las visitas al lado de mi cama, con la cabeza sobre mi colchón y su mano apretando la mía. Sentí mi cuerpo adolorido y supe que era por todo el esfuerzo de la noche anterior. Palpé mi vientre, estaba menos abultado. Miré alrededor pero solo estábamos él y yo. Una ola de pánico me hizo intentar levantarme de un salto pero me fue imposible. Harry se despertó tan pronto me sintió moverme.

-Con cuidado,- me dijo ayudándome a recostarme de nuevo.- con todo lo que te hicieron ayer, no te dejaré levantarte de la cama en meses.

-Harry…- dije sintiéndome nerviosa,- ¿Y el bebé? ¿Qué le pasó? ¿En dónde está?

Harry sonrió pasivamente y me sentí aliviada. Sabía que me iba a dar buenas noticias.

-Está bien, todo salió bien. Lo verás en un rato.

-Oh, pero yo quiero ver cómo está ahora…

-Calma,- me dijo besando mi frente,- primero quiero darte tu regalo de cumpleaños.

Lo miré incrédula.

-¿Regalo de cumpleaños? ¡Cómo puedes pensar en eso!

-Espera, ahora lo traigo…- Me dijo ignorando mis protestas. Me sentí molesta con él ¿Cómo podía pensar que yo quería abrir regalos cuando todavía no veía a mi bebé?

La puerta se abrió de nuevo momentos después. Una niña de doce años con cabello negro y ojos castaños detrás de unas gafas rectangulares de metal plateado sonreía al pasar.

-¡Jamie!- exclamé extendiendo mis brazos.

-Feliz cumpleaños, mamá,- me dijo abrazándome con cuidado seguro por consejo de su padre.

-¿Pero cómo es que estás aquí? ¡Deberías estar en Hogwarts!

-Lily le escribió a la profesora McGonagall y me dejaron viajar usando polvos flu en la chimenea de la dirección. Repondré mis clases el fin de semana.

Apenas se había regresado a Hogwarts unas cuantas semanas atrás pero verla en ese momento me recordó lo mucho que había extrañado a mi segunda hija. Breves momentos después quien entró fue mi hija mayor con toda su frondosa cabellera roja sujetando a Henry de la mano.

-¡Oh!- exclamé casi el borde de las lágrimas.

Lily trepó a Henry a mi cama, justo a mi lado y éste me dio un abrazo y besó mi mejilla. Lily besó la otra y me sonrió apretando mi mano.

-Feliz cumpleaños mamá, papá fue a traerte tu regalo.

Puse los ojos en blanco.

-Lo que debería estar haciendo es hablar con Dominique para que me dejen ver a mi bebé.

Lily sonrió amablemente y entonces alguien tocó la puerta.

-¿Lista para tu regalo?- Dijo Harry del otro lado.

Puse los ojos en blanco nuevamente pero mis tres hijos contestaron al unísono.

-¡Siiiiii!

Harry abrió la puerta y traía algo consigo. Lo cargaba como quien carga un balón en el brazo pero con mucho cuidado. Mis ojos se llenaron de lágrimas al darme cuenta de lo que se trataba. La sonrisa de Harry era casi imposible y mis hijos se hicieron a un lado para dejar que Harry se me acercara. Lo colocó en mis brazos y no pude dejar de sollozar. Su cabello era negro azabache como el de Harry y Jamie pero tan pronto lo besé abrió los ojos y los mismos ojos de Harry y de Lily me contemplaban somnolientos y entonces se tallaba la carita con sus manitas.

-Es un niño,- me dijo Harry como leyendo mis pensamientos.

-¿Cómo se llamará?- quiso saber Jamie.

-Harrison,- dijimos Harry y yo al mismo tiempo recordando nuestro acuerdo de que si era niño se llamaría así y si era niña la llamaríamos Harmony para continuar nuestra tradición de usar nuestras iniciales compartida en nuestros hijos ya que Lily Jean y Jamie Harriet compartían la "J" Y Henry y Jamie la "H".

-Hola, Harrison,- dijo Jamie acariciando su cabeza,- tú y yo nos vamos a divertir mucho ¿Sabes? Ya lo tengo todo resuelto.

-¿Qué se supone que tienes resuelto?- quiso saber Lily en un tono sospechoso. Conocía las ideas locas de su hermana o suficiente como para confiar en ella.

-Harrison y yo… cuidaré de Harrison como tú cuidaste de Henry, es lo justo ¿No? Haré de él un Potter ejemplar.

-Estás loca,- soltó Lily,- Harrison no es un juguete para ti y tus amiguitas. YO cuidaré de Harrison.

-¡Claro que no! ¿Por qué no te casas de una vez con Sirius y tienes tus propios hijos?

-¡Mamá! ¡Papá! ¡Díganle a Jamie que no se meta en mis asuntos!

Quise decir algo más pero no pude parar de reír al ver a mis hijas mayores pelearse la custodia de mi Potter más pequeño y Harry hizo lo mismo. Lo que estaba pasando era lo más normal del mundo pero hasta eso tenía su encanto. Definitivamente ese era el mejor regalo de cumpleaños que había tenido jamás. Todo lo que podía pedirle a la vida estaba en esa habitación. Mis cuatro hijos y mi Harry. Ningún otro regalo mejoraría eso.

FELIZ CUMPLEAÑOS HERMIONE! ¿Ves que yo sí sé qué regalarte? Una familia hermosa con el hombre ideal para ti ¿A poco no? Jejejejeje. Bueno, pues este es mi tributo para Hermione en el día de su cumpleaños y también para los lectores de SDT… un poco de nostalgia. Ya sé que dije que ya había terminado pero no pude resistirlo. XD

Gracias por leerme.

TLAL