¿Cómo sabe una cereza?

Soño coa primera cereixa do verán. Doulla a ela, lévaa a boca, mírame con ollos cálidos, de pecado, mentres fai súa a carne. De repente, bícame e devólvema coa lengua. E eu marcho tocado para sempre, o oso da cereixa todo o día rolando no teclado dos dentes como unha nota musical silvestre

Sueño con la primera cereza del verano. Se la doy a ella, la lleva a la boca, me mira con ojos cálidos, mientras hace suya la carne. De repente, me besa y me la devuelve con la lengua. Y yo me voy tocado para siempre, el hueso de la cereza todo el día dando vueltas en el teclado de los dientes como una nota musical Silvestre

MANUEL RIVAS

¿Por qué nunca hace nada? ¿Por qué no me tiene en cuenta? ¿Por qué no me quiere?

La mente de Hermione Granger era un hervidero, sus pensamientos se sucedían rápidamente y sin descanso, todos y cada uno de ellos referidos al mismo tema: Ronald Weasley.

Por más que intento centrar su atención en los libros que tenía delante no fue capaz, razón por la cual se levantó contrariada ¿Por qué era todo tan complicado? Tantos porque y ninguna respuesta…

Miraba sus apuntes y solo veía el nombre de Ron escrito por todas partes, ojeaba una revista y todos los hombres tenían su aspecto, todo era una autentica tortura…

Hermione se estaba preparando para ser una inefable, acto que debía llevar en el más absoluto secreto, ni siquiera sus mejores amigos ni familiares tenían constancia de ello, pero ahora… era incapaz de concentrarse en esos complicadísimos exámenes, no podía concentrarse en nada que no fuese Ron.

Cogió su cazadora y se concentró para aparecerse en la madriguera, necesitaba ver a alguien que llamar amiga, necesitaba ver a Ginny

-Hermione querida ¿Cómo estás? - preguntó Molly Weasley recibiendola con una sonrisa y un abrazo – ya nunca vienes a visitarnos, supongo que estaras muy ocupada estudiando.

- – dijo Hermione sonriendole a la señora Weasley y a modo de respuesta añadió – la verdad es que estudio demasiado, de hecho venía a ver a Ginny un rato ¿Está en casa?

-Esta en su cuarto cariño – respondió la señora Weasley de manera afable – ya conoces el camino.

Hermione se despidió de la mujer y subió las escaleras mecánicamente, al pasar frente al cuarto de Ron no pudo evitar girar el rostro. Siguió subiendo las escaleras hasta que estuvo frente a la puerta de la habitación de Ginny a la cual llamó tres veces.

-Adelante… -respondió una voz desde el interior.

Abrió la puerta y se encontró a Ginny leyendo encima de la cama

-Vaya… me alegra ver que por lo menos cogiste alguna sana costumbre de mi.

-Hola… -dijo Ginny levantándose entre sorprendida y agradada – la verdad es que sí, leer de vez en cuando está muy bien, pero… ¿a que debo este honor? La última vez que hable contigo me dijiste que vivirías encerrada hasta que terminases esos exámenes tan importantes para la universidad muggle ¿no deberías estar estudiando?

-La verdad es que ahora mismo necesito ir a cualquier sitio que no sea mi casa – respondió la aludida- ¿puedes? – aunque su tono más que a petición sonó a súplica.

-Yo quede con Harry y Ron dentro de una medía hora – respondió Ginny – quieren pasar un día muggle o algo así me dijeron ¿por qué no te vienes? Hace mucho que no os veis.

Una parte de Hermione no quería ver al causante de su estado, pero aún así aceptó la invitación, tenía muchas ganas de estar con Harry y con Ginny y ¿por qué negarlo? Una parte de ella brincó de alegría con las palabras de Ginny.

-¡Hermione! – exclamo Hary abrazando a su amiga – que alegría que hayas venido, últimamente no te vemos nada…

-La culpa no es solo mía… - se defendió la chica con una sonrisa.

Desde que Harry y Ron entraron a formar parte de la liga profesional de quidditch, equiparar sus horarios se había convertido en una auténtica misión imposible.

-Hola Hermione… - la saludó Ron – me gusta lo que te has hecho en el pelo, te favorece.

-Gracias… -contestó la chica con un ligero rubor en las mejillas.

Hermione había encontrado ( o para ser mas exactos inventado) una poción alisadora permanente, sus efectos solo podían ser contrarrestados con otra poción.

Harry besó a Ginny y tras agarrarla por la cintura comenzaron a caminar por la ciudad. Ginny y Ron encontraron el Londres muggles terriblemente entraño y fascinante, iban de un lado a otro preguntando por diversas cosas , mientras Hermione y Harry contestaban a todas sus cuestiones, a pesar de que algunas eran francamente extrañas, incluso les compraron a los hermano Weasley diversas cosas como bolígrafos, patitos de goma o incluso una pequeña radio dejándolos a ambos encantados.

De pronto la vista de Hermione se dirigió a una frutería, y se acerco quedándose la bruja detenida delante del escaparate mirando al interior. Ron fue a su lado, puesto que Harry y Ginny estaban muy ocupados "demostrándose su amor" como acostumbraban a decir ellos.

-¿Qué estas mirando? – preguntó de pronto Ron colocando de manera suave en el hombro de su amigas.

El corazón de Hermione se aceleró, le latía furiosamente en el pecho, como si intentase escapar de su lugar y temió que Ron llegara a oírlo.

Se obligo a si misma a mirarle y tras separarse un poco de él contestó de la manera más tranquila que le fue posible.

-Las cerezas… miraba las cerezas…

-¿Aquello son cerezas? – preguntó Ron señalando unos mangos.

-No… -dijo Hermione sonriendo – son aquello.

Ron pego su mejilla a la de Hermione y señalo el fruto rojo.

- –dijo Hermione irguiéndose rápidamente- aquello son. Te parecerá una tontería, pero en la lucha final contra Voldemort, hubo un momento en el que lo creí todo perdido y uno de los pensamientos que cruzó mi mente fue que nunca más volvería a comer cerezas.

Por supuesto el hecho de que otro de los pensamientos fuese que iba a morir sin llegar a besarlo fue algo que la joven bruja no hizo constar.

-¿Cómo sabe una cereza? – preguntó Ron sacándola de sus pensamientos.

-No te lo podría explicar… -dijo Hermione sorprendida por la pregunta- si la frutería no estuviese cerrada te compraría unas pocas, lo siento.

-No lo sientas –dijo Ron con una sonrisa- no es tu culpa, ya las probaré otro día.

¿son cosas mías o me habla y me mira diferente? se preguntó ella extrañada.

-¡Hermione! – dijo Ginny llegando a su altura de manera apresurada – no te vas a creer contra que equipo juegan estos dos la semana que viene.

-Contra cual… -dijo Hermione molesta por la interrupción pero sin dar señales de ello.

-Contra el de Víctor Krum – dijo Ginny con una sonrisa.

-¿Víctor? – preguntó Hermione al tiempo que se le iluminaba el rostro – Ron… ¿Cómo no me lo dijiste?

-Se me olvidó – se excuso el chico pelirrojo mirando para otro lado.

-¿Ah sí? – preguntó Ginny de manera mordaz puesto que no creía las palabras de su hermano – deberías ejercitar la memoría, eres muy joven para tener pérdidas.

Ron la miro con cara de asco y bajo la sorpresa de todos se marchó cabizbajo.

-¿No me replica?-preguntó Ginny de manera retórica y totalmente extrañada.

Continuará….

Bueno… este es el primer capítulo de un mini-fict (en un primer momento era un one-shout) sobre Hermione y Ron, será el único que escriba sobre esta pareja… así que a todos sus fans espero que os guste y que los disfruteis, dejadme reviews eh?

Para Rinoa porque te pusiste tan pesada que acabé haciendolo.

Atentamente

Marta Rivas

Matriarca de la familia Granger