Fanfic: "Bajo Contrato"

Capítulo 24: "Completados"

Por Sakki Chan

—"¡Eriol!" Sakura no pudo contener su sorpresa, pero evidentemente no lo recibió con los brazos abiertos. Eriol no había pensado que así pudiera ser.

Con una sonrisa lenta en sus labios, preguntó —"¿Puedo pasar?"

Sakura lo miró con sospecha, puesto que ambos habían tenido un pasado. De hecho, fue extraordinario que ella se hiciera a un lado para dejarlo entrar.

Eriol estudió con rapidez el departamento. Como era de saberse, los Li tenían mucho dinero y este departamento sólo lo comprobaba. Amargamente, fue un recordatorio del motivo por el que tenía que llevar a cabo esta venganza.

—"¿Qué quieres?" Sakura preguntó hostil. Era obvio que sus viejos sentimientos no prevalecían. Incluso su lenguaje corporal —estaba dando pasos alejándose de él— la delataba.

Encogiéndose de hombros, decidió hablarle. No había ningún apuro, ¿no?

—"Sólo quería conversar"

Sakura estrechó su mirada —"Creo que no hay nada que tengamos que conversar, Eriol" Ella se cruzó de brazos y dio un paso más lejos de él —"El pasado está enterrado,"

Eriol se rió ante la frase —"Te equivocas. De hecho, tenemos mucho de qué hablar," Él guardó la distancia —"¿Nunca te has preguntado por qué acepté aquel compromiso contigo, aunque estaba enamorado de Tomoyo?" Una mirada de dolor se reflejó en sus ojos, debatiéndose si de verdad quería saber sobre aquel momento tan horrendo.

Al final, la curiosidad la venció.

—"¿Por qué lo hiciste, Eriol?"

Él sonrió, —"Porque no estaba enamorado de Tomoyo"

Los ojos de Sakura se abrieron en un estallido de sorpresa.

—"¿Qué?"

Eriol dio dos pequeños pasos en dirección de ella, y esta vez, ella no se alejó.

—"No. Estaba perdidamente enamorado de ti, Sakura"

Ella se mostró aún más sorprendida, tanto que sus frases se entrecortaban —"No... eso no puede ser... es decir, tú..."

Eriol soltó una carcajada de burla, —"¿Ves? Eso te hubiera dicho si hubieras hablado conmigo en el hospital. Pero me evitaste, Sakura. Y todo comenzó a salir, mal. Muy mal." Él se acercó y ella se alejó —"Así que tú fuiste la primera culpable. Mi plan" Enfatizó las palabras —"Era a prueba de balas. No había forma de fallar. Especialmente no cuando tú estabas tan enamorada de mí. Lo demás saldría fácilmente, pero me evitaste" Hizo un ruidito de desaprobación —"Me evitaste, y eso es un grave error para ti, porque tú no eres a prueba de balas, ¿no?"

Sakura miró con horror el arma que ahora la apuntaba. ¡Dios! ¿De qué iba todo esto? Quiso gritar, pero sus cuerdas vocales decidieron que no era sabio exaltar a Eriol.

—"Escucha, Eriol. No sé de lo que estás hablando pero..."

—"¡Cállate!" Gritó, silenciándola por completo —"Estoy harto de razonar. ¿A dónde me ha llevado sino al fracaso? Debí actuar como Yue. Sí, por impulso."

El teléfono móvil comenzó a sonar. Sakura sabía que era Touya. Inmediatamente intentó convencer a Eriol.

—"Déjame contestar el móvil. Sospecharán de algo si no lo contesto"

Eriol observó hacia todos los lados, —"¿Estás sola?"

Sakura asintió sin dudarlo. Agradecía que el ruido de la ducha no llegara hasta donde se encontraban. —"¿Puedo?" Preguntó señalando el celular.

—"Que sea breve. Y si dices algo no dudes que una bala es más rápida que tu lengua, Sakura" Amenazó, apuntándole directo al corazón.

Sakura sintió que lágrimas de exasperación conseguían ahogarla.

—"¿Hola?"

—"Sakura, soy yo. Como quería decirte, necesito hablar contigo..."

—"En verdad este no es el mejor momento"

—"¿Qué sucede? Espera un momento. ¿Estás llorando?"

Sakura miró nerviosamente en dirección de Eriol. —"Sí"

—"¿Por qué? ¿Acaso el imbécil de tu marido te hizo algo?" Demandó Touya.

—"Sí."

—"¡Lo mato!" Estalló su hermano. Cualquier cosa para que viniera.

—"Sería perfecto que hicieras eso. Prepárate."

Touya pareció entender. —"¿Estás en peligro, Sakura?"

Sakura dirigió una rápida mirada a Eriol —"Sí"

—"Estaré ahí en cinco minutos"

Sakura terminó la conversación.

—"¿Quién era?"

Sakura se estremeció al observar el silenciador que el arma traía. Dios. Eriol iba en serio.

En verdad pensaba matarla. Con suerte, sólo Shaoran oiría los disparos. Pero ya sería demasiado tarde para que pudiera hacer algo.

Se obligó a tomar una respiración. A pensar. Tenía que distraerlo.

—"¿Alguna vez me amaste, Eriol?" Esquivó la pregunta anterior con otra pregunta.

Eriol no era ningún tonto —"¿Quién era, Sakura?"

Ella se encogió de hombros —"Mi secretaria"

—"¿Qué quería?"

—"Saber dónde tenía algunos papeles. Tonterías" Se encogió de hombros, tratando de relajarse —"Por favor, contesta mi pregunta,"

Eriol sonrió de nuevo, y Sakura lo odió más que a nada en el planeta —"No. Te quise, sí. Como una hermana. Nunca amor, jamás amor"

—"Yo sí te amé," Y sólo se podía odiar tanto como ella lo odiaba sólo después de haberlo amado.

Su atención fue atrapada por el leve movimiento que hubo en el pasillo con dirección a la habitación principal. Dios. Shaoran podría salir en cualquier momento.

Lágrimas le nublaron la vista por un instante, pero vio a su esposo, parado, escondido detrás de un estante, y haciéndole señas para que guardara silencio.

—"Qué bien que actúas, querida. En serio, me conmueves. Pero esto ya se ha demorado demasiado, así que debo cumplir con lo que me he propuesto"

Sakura perdió todo rastro de orgullo —"Por favor, Eriol. No lo hagas. Te lo suplico," Gimió lamentablemente, cualquier cosa por retrasar sus planes. Estaba dispuesta a todo.

Eriol rió, —"No sabes qué bien se siente. Tu padre me lo ha quitado todo, Sakura. Y yo se lo quitaré a él. ¿No te parece lo más justo?"

Sakura explotó, —"¡Pero yo no significo nada para él!" Decidiendo que era demasiada vehemencia, se calmó para soltar una mentira, —"Él me odia porque no está de acuerdo con mi marido. No entiendo, él te quería a ti para llenar el puesto y..."

Eriol la interrumpió —"Tonterías. Él me tendió una trampa." Se encogió de hombros —"Pero eso ya no tiene importancia. Fujitaka ya me ha quitado todo, así que yo le quitaré a su hijita" Liberó el seguro del arma. El sonido del metal consiguió estremecer a Sakura.

—"¡Por favor, Eriol! No sabes lo que haces, ¡irás a la cárcel!" Intentó razonar con él —"¡Arruinarás tu vida!"

Eriol se rió con crueldad —"¿De verdad piensas que eso me importa? No, Sakura. Lo único que quiero es terminar con tu vida. ¿Arruinar mi vida? Querida, mi vida," La miró intensamente —"Ya está arruinada,"

Presionó el gatillo, y una bala certera se introdujo el pecho de Sakura. Después, hubo un súbito dolor en la parte posterior de su cabeza, y perdió la consciencia.

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Shaoran escuchó el insistente repiqueteo del timbre, y con fastidio, se preguntó si Sakura estaría dormida. Si no respondía, corroboraba que sí lo estaba, y aquello significaba que debía salir de la ducha, tomar la toalla y ver quién era.

Maldición.

—"¡Sakura! ¿Piensas abrir la puerta?"

A los pocos segundos escuchó una respuesta —"¡Sí! ¡Un momento, por favor!"

Relajándose porque no tenía que interrumpir su baño, continuó permitiendo que las gotas que descendían con rapidez del grifo, aliviaran los músculos que se habían tensado por el viaje.

Al poco rato, la curiosidad de saber quién era la persona que había llamado a la puerta, consiguió que saliera del baño y que con rapidez encontrara algo con qué vestirse.

Iba saliendo de la habitación, todavía secándose la cabeza, cuando una voz masculina alcanzó sus oídos, y con cautela, se acercó con lentitud hasta que pudiera saber la identidad del hombre que intercambiaba palabras con Sakura.

Lo primero que supo fue que la voz no le resultaba familiar. Tensándose, pensó que podría tratarse del padre de Sakura. Y eso sólo podía significar problemas. Después de todo, él había sido el autor intelectual de aquella paliza que un par de meses atrás había recibido.

—"Me evitaste, y eso es un grave error para ti, porque tú no eres a prueba de balas, ¿no?"

Shaoran se irguió desde su lugar, y sólo pudo ver la cara horrorizada de su esposa. Demonios, definitivamente ése no era su padre, ¿no?

Avanzó para ver finalmente al hombre, cuya apariencia era casi aristocrática, pero el arma que traía confirmaba todo lo contrario. Su mirada revelaba cuán perturbado estaba aquel hombre en realidad.

—"Escucha, Eriol. No sé de lo que estás hablando pero..."

Sakura hablaba más calmada de lo que lucía, y Shaoran sintió por primera vez un miedo que pronto se convirtió en pánico.

Shaoran avanzó con paso ligero e inaudible hasta un estante que cubría su posición, pero que lo dejaba bastante cerca del atacante. Maldición. Si simplemente el tipo no estuviera apuntando a Sakura, él podría caerle por sorpresa. Con rapidez, buscó un arma con qué atacarlo. Lo único bueno a mano resultó ser una estatuilla de Atenea forjada en hierro. La levantó no sin dificultad, y se preparó para dejarlo inconsciente.

Pero el sonido del teléfono lo sobresaltó y perdió el control de la estatuilla. Cuando creyó que iba a ser descubierto, alcanzó a atrapar la imagen y dejó salir una exhalación de alivio. El bienestar de Sakura dependía de que hiciera esto bien.

Casi no pudo escuchar las respuestas que Sakura daba por el celular, pero aquello no importaba. Si Sakura estaba haciendo lo que él creía, seguramente estaría pidiendo auxilio.

Respirando con suavidad, trató calmarse. Tenía que hacer esto con la cabeza fría, aún incluso cuando sabía que aquel maniático podría disparar en cualquier momento.

La conversación entre Sakura y él continuó, pero Shaoran sólo fue vagamente consciente de lo que decían. Sakura estaría tratando de distraerlo, y él no podía perder concentración analizando cada cosa que decían. Por el momento, su mente sólo se enfocaba en mantener la pesada estatua en su lugar, para poder levantarla en el momento más propicio.

—"Mi vida..." Shaoran levantó la cabeza con rapidez, y con todas sus fuerzas levantó la estatua, —"...ya está arruinada"

Shaoran abalanzó su improvisada arma sobre la cabeza del psicópata, pero con terror, comprobó que una bala es mucho más rápida que un pesado hierro.

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—"¡No!" Escuchó el grito de una voz lejana, —"¡Sakura!" El dolor era demasiado. Pronto, sus piernas perdieron la batalla, y cedieron, haciéndola caer con velocidad.

Sus ojos batallaron por no cerrarse, mientras humedad descendía de ellos.

El dolor. Dios. Era demasiado.

El sonido ensordecedor típico de un disparo no se había oído, y quizás si lo hubiera oído, habría estado un poco más alerta. Quién sabe, quizás lo hubiera esquivado.

Pero no había habido sonido, y sólo había podido saber que Eriol había cumplido con su acometido cuando el terrible dolor en su pecho lo había confirmado. Su entorno rápidamente perdió importancia, mientras sentía que unas manos fuertes intentaban alzarla.

Podía ser sus latidos. Sí, los sentía con claridad. Así como sentía que sus extremidades comenzaban a engarrotarse, convirtiendo así el más leve movimiento en una verdadera tortura.

—"Sakura..." La voz sonaba cada vez más lejana, pero ella no tenía el suficiente interés como para seguirla. De hecho, nada parecía más importante que alejarse de aquel nauseabundo dolor que comprimía todo su interior, dejándola más vulnerable que nunca.

Cerró los ojos por completo, el cansancio venciéndola, el dolor arrullándola y toda aquella humedad que salía desde su herida, adormeciéndola.

¿Esto era morir?

—"¡Sakura!"

Sí, esto era morir.

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Touya se encontró con una escena desgarradora.

Lo primero que vio fue a un sangrante e inconsciente Eriol, desmayado sobre el piso del departamento de su hermana, y luego se encontró a su cuñado —sí, era su cuñado— con su hermana en brazos, mientras ella estaba también inconsciente, y con una herida en el pecho que sangraba lo suficiente como para declarar la herida como letal.

Touya corrió hasta donde la pareja se encontraba, y escuchó las lamentaciones de Shaoran, que ahora lloraba desconsolado.

—"Sakura... lo siento" Escuchó Touya murmurar al hombre, cuyas lágrimas caían sobre el rostro impávido de la joven.

Con las manos que le temblaban, y más asustado de lo que jamás había estado, llamó a al 911.

—"Una ambulancia, por favor" Masculló, mientras observaba que el color de su hermana se iba tornando cada vez más pálido —"Mi hermana está herida de gravedad,"

Touya miró los esfuerzos de Shaoran por presionar un paño sobre la herida de su hermana, que ahora se encontraba completamente empapado de sangre.

Lágrimas rápidamente se formaron en sus propios ojos, e hizo otra llamada, mientras miraba al desvanecido Eriol.

—"Papá," Sólo le bastó observar la pistola de Eriol para saber con qué había sido herida su hermana —"Eriol le disparó a Sakura"

Un quejido salió de sus labios —"Llamé al 911" Más lágrimas bajaron de sus mejillas —"Ven. Trae a los muchachos. Que eliminen a la basura,"

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Shaoran se sintió como en uno de esos programas de la TV, en que todo sucedía a una lentitud acompasada, incluso su propio corazón.

Sabía que no era lo más masculino llorar, pero eso era todo lo que podía hacer. Se sentía impotente e incapaz, sin poder ayudar a la persona que más amaba en el mundo.

La frustración había sido difícil de manejar, aún incluso cuando los paramédicos lo apartaron del cuerpo debilitado de su esposa, cuya palidez era fantasmal y Shaoran sólo había visto un color así en alguien, en una película de muertos vivientes. Sus frías manos habían perdido todo rastro de fuerza, mientras que su cabello se había desparramado sobre el piso, y sus ojos se habían cerrado, con evidente dolor.

Asustado más allá de sus límites, había presionado un pañuelo contra la herida, en un esfuerzo inútil por detener la hemorragia pero la débil tela parecía no causar ningún otro efecto sino darle un poco de cordura.

Una vez que la cámara lenta había pasado, una acelerada había distorsionado la película. Su lujoso departamento ahora estaba lleno de perfectos desconocidos, paramédicos, policías y otras personas que no podía distinguir, la mayoría intentando dirigirse a él.

Ante sus ojos, Sakura fue transportada en una camilla, con una mascarilla de oxígeno, mientras un paramédico se encargaba de presionar otra tela sobre la herida, precisamente lo que él mismo había estado haciendo antes de que el hermano de Sakura se acercara para empezar a hacer las llamadas que él, ante el pánico de la situación, no había sido capaz de hacer.

¡Ayuda! Había suplicado, porque no había nada más horroroso que no haber podido hacer nada por la persona por la cual, su corazón palpitaba.

Ignorando cualquier clase de pregunta, siguió a los paramédicos que avanzaban con Sakura a cuestas en la camilla, y pronto se volvió a ver a su lado, justo después de subir a la ambulancia.

El pánico lentamente fue controlado, mientras veía aquella pequeña luz verde en el monitor que indicaba que el corazón de Sakura aún continuaba latiendo.

Pero su cara parecía más pálida que nunca.

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Dos horas terribles habían pasado en menos de lo que hubiera creído posible. Los dedos aún me temblaban, y sentía que la angustia de mi pecho nunca iba a terminar.

Durante aquellas dos horas, tantas cosas habían sucedido en mi cabeza, que me sentía francamente agotado. Tenía tanto por lo que arrepentirme. Tanto, y tantos caminos a los que hubiera terminado acudiendo, si hubiera pensado con más calma.

¿Qué habría pasado si no hubiera cogido ese adorno? ¿Qué hubiera pasado si lo hubiera golpeado antes?

¿Qué hubiera pasado si Sakura no hubiera abierto la puerta? ¿Algo de esta pesadilla habría ocurrido?

Después de dos horas, una breve sensación de alivio recorrió mis venas. Lo que más había temido, poco a poco se iba alejando, pero todavía quedaba la duda.

Sakura prácticamente había muerto en mis brazos y yo me sentía como el imbécil más grande del planeta. Y me sentía así, porque no había conseguido decirle cuánto en verdad la amaba, cuánto en verdad me preocupaba por ella. Que daría cualquier cosa porque ella nunca se hubiera visto afectada por aquel idiota. Que daría cualquier cosa, lo que sea, por verla sonreír una vez más.

Mis manos parecían no tener control. No había nada que pudiera calmarme, jamás, hasta saber que ella estaba bien. La sola palabra 'muerta' me provocaba unas náuseas que amenazaban con vaciarme por completo.

Había tantas cosas por las cuales debía arrepentirme, y con gran ironía, pensé en aquel refrán que tantas otras veces yo había ignorado deliberadamente. En realidad no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Y la sangre se me congelaba en el cuerpo con el simple hecho de no poder volver a ver a una mujer, que había sido la primera en conquistar mi corazón.

Respiré con fuerza, y una taza de café se presentó ante mi, humeante, ofreciendo consuelo.

Levanté la mirada, para encontrarme con el semblante sombrío del hermano de Sakura. Dudé antes de tomar la taza. Conociendo cuánto la familia de ella me detesta, es probable que el café estuviera envenenado. Pero decidiéndome, y porque el café de verdad olía fantástico —ofrecía un cambio significativo al aroma limpio de la sala de espera— tomé un pequeño sorbo.

Esperé un par de minutos. Bien. Al menos el veneno no era de reacción inmediata, me burlé interiormente. Pronto, escuché la misma voz que había oído llamar con desesperación a Emergencias.

—"¿Te importa decirme qué sucedió?" Descubrí inmediatamente algo común entre Sakura y su hermano. ¿Cómo podían hacer sonar una pregunta autoritaria?

A decir verdad, para contestar a su pregunta, sí me importa. Encogiéndome de hombros, supuse que le debía demasiado a este hombre como para poder negarme a su pedido.

—"Yo... estaba en la ducha. Sonó el timbre." Recordé con poco entusiasmo, mi voz sonando más áspera de lo que esperaba —"Sakura abrió. Yo salí de la ducha, me vestí y salí a ver quién era," Mascullé, captando su completa atención. —"Escuché cómo la amenazaba,"

—"¿Qué hiciste?" Preguntó, ansioso.

Yo suspiré. —"Vi que tenía una pistola apuntada hacia ella, y enloquecí. Tomé la primera cosa a mano, en vez de llamar a Emergencias o tomar un arma más apropiada." Súbitamente recordé mi navaja de bolsillo que aún estaba guardada en mi maleta.

—"¿Y?" Persistió.

Yo tomé otro sorbo del café —"Tomé una estatuilla. Era de hierro, pesada. Me costó levantarla sobre mí. Él le disparó, y yo lo golpeé" Nuevos sentimientos poblaron mi pecho, furia, rabia, odio —"Fue demasiado tarde,"

Él permaneció en silencio, mientras yo bebí más ansiosamente de mi taza de café. Las manos aún me temblaban y un sudor frío había recurrido mi sien al recordar con cuánta precisión el tiro había ido a parar al pecho de Sakura.

La curiosidad en seguida tomó su parte en mi razonamiento. Fue inevitable el querer saber.

—"¿Lo maté? ¿O sólo le partí la cabeza?"

Touya pareció verme con algo de diversión, una mueca se dibujó en sus labios.

—"Tiene roto el cráneo. Los paramédicos también lo están tratando. Dicen que tiene hemorragia interna. Maldito bastardo," Finalizó furiosamente.

Yo suspiré. Ni siquiera lo había matado. El bastardo había merecido morir. Y yo ni siquiera pude vengar a Sakura.

—"Espero que muera," Respiré intentando calmarme, y por primera vez descubrí que Touya y yo teníamos algo en común. El deseo de ver a aquel desgraciado muerto.

—"Yo también," Él asintió en mi dirección y un silencio cómodo se hizo entre nosotros. Yo sabía que había alguien más que se preocupaba por Sakura tanto o más que yo, y ése, era este hombre que se sentaba a mi lado, en esta sala de espera y mirando la misma puerta por la que los médicos habían conducido a mí esposa, con la esperanza que ambos sosteníamos.

Que la pudieran salvar.

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Observé meticulosamente el rostro de Touya. Parecía más cansado de lo que podía recordar, e inmediatamente fruncí el ceño. El dolor lentamente había disminuido, no así sucedía con el peso de mi pecho, que aunque al fin había podido confesar todo los secretos que guardaba para Touya, aún me causaba una angustia inexplicable el saber que él jamás me perdonaría.

Su mirada fue dura, aunque me auto consolé pensando que no era dirigida por mí —"Sakura fue atacada por Eriol," Sentenció mientras esperaba mi reacción.

Sakura era mi mejor amiga. Yo le debía tanto, demasiado, porque le había fallado. Porque me había ubicado en el bando que no era correcto y porque me había dejado embaucar del hombre más despreciable sobre la tierra. Le debía tanto por no haberle dicho la verdad. Le debía porque era una cobarde. Y le debía, porque seguramente había arruinado su vida, al guardarme tantas cosas que eran de vital importancia para ella el conocerlas.

—"¿Qué sucedió?" Ése había sido un cambio notable. La voz ya no me temblaba, y podía dejar las frases con más precisión.

El se sentó en la silla de plástico junto a mi cama, y suspiró.

—"Le disparó, Tomoyo"

El quejido de horror que salió de mis labios fue breve, pero logró que el dolor regresara.

No.

—"No," Negué, incapaz de reconocer aquella tontería que Touya se empeñaba en decirme. Debía estar castigándome. Sí, eso debía ser. —"No te creo"

Él me miró furioso, —"¿Crees que mentiría sobre algo así?" Se levantó de la silla y lució frustrado y cansado —"El bastardo le disparó a mi hermana,"

Yo tomé una respiración profunda, me preparé para recibir la peor de las noticias. —"¿Cómo está Sakura?" Dios. Que estuviera bien.

Touya se pasó una mano por los cabellos, pero guardó silencio. —"El doctor acabó de hablar con nosotros. Dice que fue difícil, que..." Su voz se quebró por un momento —"Que casi no logran detener la hemorragia"

Solté la respiración que había estado conteniendo —"¿Está fuera de peligro?"

Touya negó. —"No del todo. Perdió demasiada sangre," Sus ojos se clavaron en mí, y aquella mirada consiguió matar algo dentro de mi —"No saben si sobrevivirá," Con un quejido dijo —"Que depende de ella,"

Sakura era fuerte, ella podría. —"¿Le han hecho transfusiones?"

Touya negó. —"Todavía no. Por eso corre peligro. Aún está muy delicada, y durante el tiempo que no le hagan transfusiones hay el riesgo de que le de un infarto"

—"Ella sobrevivirá," Dije con obstinación y con una esperanza que latía en mi pecho —"Yo sé que ella lo hará."

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Me senté confortablemente en frente del hombre que seguramente merecía más castigo del que ninguna ley humana pudiera darle.

Apretando mis puños, me pregunté qué hubiera sido de este despojo, si mis hombres le hubieran dado el castigo que en verdad merecía.

Su mirada lucía desenfocada a través del cristal. Él no tenía ni la más mínima idea de cuánto en verdad lamentaba el hecho de que la policía se nos hubiera adelantado. Ahora lo tenían en su custodia y tendríamos que transgredir algunas leyes si lo sacáramos de aquí para escarmentarlo.

—"El traje de presidiario te sienta bien, Eriol" El giró su cabeza a mí, con sus ojos aún perdidos, pero la misma sonrisa cínica plastificada en sus labios.

—"Sr. Kinomoto" Habló burlonamente —"El traje de duelo le sienta bien, también"

Si no hubiera sido por el vidrio que se interponía entre nosotros, le habría estampado mi puño en la cara.

—"No es duelo, lamento decírtelo" Vestía de negro porque había querido darle falsas esperanzas. Sakura vivía. Aún inconsciente, pero vivía —"Fallaste Eriol." Extraje las fotos con las que me había encargado de destruirlo, y le deslicé un periódico por la pequeña rendija que había en el cristal.

Él me miró sorprendido, mientras estudiaba con cuidado la página inicial del diario más popular de Japón.

Le mostré una fotografía —"Personalmente, yo hubiera preferido ésta para la página principal, ¿no te parece? Pero los dueños del diario dijeron que era demasiado grotesca," Me burlé —"Pero yo creo que te quita un par de libras de encima. No lo sé, ¿tú que opinas?"

Eriol en verdad lució encolerizado, y aquella fue la más dulce de las venganzas.

—"¡Largo! ¡Fuera de aquí!" Gritó, golpeando el vidrio impotente y dos oficiales lo tomaban de los brazos y se lo llevaban arrastrando.

Ésa era por Sakura. Sí, había mandado al periódico más amarillista de Japón todas las fotografías del que alguna vez había sido el heredero de los Hiiragizawa, un escándalo incluso mayor al revuelo que se causó por la desaparición de Sakura.

Con satisfacción, salí de la cárcel en la que Eriol permanecería hasta que fuera extraditado a Japón. Y accidentalmente, su avión explotaría.

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—"La bala estuvo sólo a dos milímetros de entrar en contacto con el corazón. Sugiero..."

La voz se desvaneció y el dolor me hizo consciente. La habitación era blanca y por un momento me pregunté en dónde me encontraba. Estaba oscura, pero tranquila, y no pude reconocer dónde me encontraba hasta que el olor de desinfección típico de los hospitales me llegó a la nariz.

Las agujas clavadas en mis muñecas se tensaron ante mi leve movimiento. Había intentado tocarme la nariz, en la que había una especie de pajilla atravesada en cada orificio nasal. Me sentí extraña, e incluso algo mareada, pero supe que había vivido.

¡Había vivido!

Cuando el dolor no había hecho más que cegarme, yo me había creído muerta. Había creído que no había esperanza, y aunque no recordaba nada de lo que había sucedido hasta entonces, sabía que estaba viva.

Porque si sentía dolor significaba que estaba bien, ¿no?

Sentí una cálida mano que me acarició la mejilla y reuní todas mis fuerzas para volver a abrir mis ojos.

La mirada llorosa de Shaoran me tomó por sorpresa. ¿Shaoran? ¿Lloraba? ¡Dios, eso significaba que de verdad había estado a punto de estirar la pata!

Intenté sonreír, pero el movimiento era desconocido para mis músculos. Por primera vez estaba feliz. Sí, feliz. Porque oxígeno de extraña procedencia entraba por aquellos extraños conductos hacia mi nariz. Porque aunque mi pecho estaba vendado, sentía el lento palpitar de mi corazón. Porque mis ojos me mostraban a Shaoran, estaba sumamente feliz.

Y aunque mi cuerpo rehusaba demostrar cuán feliz verdaderamente estaba, eso no importaba, mientras tuviera a Shaoran, mi héroe personal —me había salvado, sí, estaba segura— junto a mí.

Porque en sus ojos brillaban lágrimas de amor.

—"Sakura..." Su voz era ahogada, mientras me daba un beso fugaz en los labios, —"Dios, creí que te había perdido"

Mi corazón bailoteó en alegría, porque yo no lo había perdido a él, ni él a mí.

Porque después de las locas circunstancias que nos habían unido, sabía que no habría nada que pudiera separarnos.

Sus manos en mis mejillas y sus labios en mis labios, me hicieron olvidar de todo el dolor que sentía, y me confirmaron, que pasaríamos juntos para todo lo que nos quedara de vida.

Porque nos dijimos 'te amo' a través de una mirada, y yo sentí su amor, y aquello bastó.

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EPÍLOGO

—"¡Sakura! ¿Podrías hacer el favor de subirte al auto?" Shaoran farfullaba, pero en realidad aquello no me importaba demasiado, porque él no era quien tenía que cargar con un bebé dentro de su panza, cuando las piernas le dolían por el cansancio y cuando el vestido que había planificado ponerse para la boda de su hermano, no quisiera subirle el cierre porque se había hinchado tanto desde la última semana que parecía un globo con piernas.

Bajé las escaleras una a una y sentí verdaderamente el octavo mes de embarazo más que nunca. Silenciosamente, le rogué a mi hijo que tuviera compasión de mí. ¿Es que no se podía tener un día libre en esto de estar embarazada?

Al final, eché un último vistazo a la casa, asegurándome que no había nada fuera de lo normal. Sí, estaba orgullosa de mis maniobras de decoradora de interiores.

Al saber que estaba embarazada, me había rehusado por completo a vivir en el mismo departamento en el que sólo Dios sabría cuántas mujeres había metido. Además, no tenía una habitación adicional para el bebé. También estaban los malos recuerdos del suceso del que no hablamos nunca.

Shaoran me sonrió, cuando finalmente conseguí salir de la casa, con aquella mirada de orgullo masculino cada vez que veía cuan hinchada estaba mi barriga, y que siempre conseguía hacerme sonrojar.

—"Tomoyo estará furiosa," Se burló Shaoran, cerrándome la puerta, y yo sólo rodé mis ojos.

—"Ella es la única culpable. ¡Cuánto insistí yo para que se casaran después del parto!" Me quejé —"¡Pero no! ¡Ellos hicieron todo lo contrario! Quieren que salga en las fotos como una vaca gorda y..."

Shaoran encendió el auto y no pasó mucho hasta que salimos del garaje. Él me interrumpió con su ceño fruncido —"No luces como una vaca, Sakura. ¿Cuántas veces más debo decírtelo? Luces adorable,"

Yo entrecerré los ojos. No tenía por qué mentir.

—"Gracias, pero no te creo," Él se rió, mientras acariciaba mi henchido abdomen. Dios, sólo ruego que la ceremonia no dure demasiado.

Sí, hoy Tomoyo y mi hermano se casan. Yo era la dama, la vaca gorda, que acompañaba a Tomoyo. Bastante increíble, ¿no? Nunca hubiera sospechado que Tomoyo terminaría con un malhumorado y quejumbroso Touya.

Mi padre, seguramente estaría ahí también. Después de una larga conversación, él y Shaoran llegaron a entenderse, y finalmente nos dio su bendición, lo mismo que a Tomoyo y a mi hermano.

Aún no entendía el por qué del apuro por casarse. Sospecho que Tomoyo nos tiene una sorpresita, ¿eh? Cuántas habladurías empezarían si esperaran más. Touya había sido una tumba, y yo no le había podido extraer ninguna clase de información.

Sí, me sentía feliz. Muy feliz, De hecho.

Y se puede decir, que éste, es nuestro final feliz, aunque sé que no será el final —y ninguno feliz— porque todavía me queda dar a luz. Sé que odiaré a Shaoran cuando el momento llegue, y gritaré histérica y juraré que nunca más me dejaré tocar por él y sus endiabladas manos, pero todas aquellas serán mentiras. Porque no sé lo que venga, he escogido este momento para cerrar mi historia, la historia en la que me casé con un perfecto desconocido y que por motivos del destino, terminó siendo el hombre de mi vida.

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Notas de Autora:

Dios, tengo ganas de llorar. De verdad, las lágrimas me están bajando de las mejillas. Chicos, sé que ha sido un largo viaje, y al final, me siento completamente satisfecha de haber publicado esta historia. No hay nada de lo que me arrepiento, quizás sólo el haberlo terminado en happy ending. Me gustó bastante expresar la última parte en primera persona.

Hay demasiado que debo agradecerles. Simplemente demasiado. Ustedes me han hecho crecer como escritora, se han emocionado conmigo, han disfrutado el ver sufrir a los personajes al igual que yo, y espero que estén tan emocionados como yo.

Finalmente, me despido de ustedes por el 2007, creí que no iba a conseguir terminar la historia antes que terminara el año, pero lo hice, y me siento orgullosa. Espero que el final les haya gustado.

No crean que esto es lo último que ven de mí. Pronto comenzaré el proceso de edición de mis historias pendientes, así que por favor, estén atentos.

Un beso muy muy enorme para todos,

Se despide,

Sakki.

PD: Sí, todavía sigo castigada. Cuando pueda, escribiré el segundo sidestory para mis queridísimos lectores que alguna vez se tomaron la molestia de dejarme sus correos. Lo prometo.