Disclaimer: Hemos osado revivir a los muertos, atentar contra las parejas establecidas en los libros y hasta corromper el cannon, porque el amor que se dará entre Draco & Hermione es prohibido, claro que los personajes como ya todos sabemos no nos pertenecen, son de JK Rowling.

Hi

¿Cómo están?

Bueno nos presentaremos somos The Darkness Princess & Lady Muerte, conocidas como Nenasfashion, Girlsfashion, Nenas de Walpurgis... Ryddle's ladies... en otras páginas...

Este fic será algo así como la continuación de Sex Symbols, nuestra historia previa, esta basada en los hijos de aquellos del pasado, los Lovegood, siguen enredando las cosas.

Bueno hemos tenido varios problemas con este fic, así que haremos algunos cambios, que esperamos no alteren tanto la trama, lo sentimos y esperamos lo comprendan.

Saludos y Abrazos


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Sex Symbols New Generation

By

The Darkness Princess & Lady Muerte.


OoOoOoOoO

La historia comienza en el verano previo al sexto año de Harry Potter.

The hot boys

Ashtar Xenophilius Lovegood se encontraba en su oficina en "El Quisquilloso "La Voz Alternativa del Mundo de la Magia"", acomodando lo que sería la nueva edición de la revista de ese mes, cuando notó la hora, se levantó dirigiéndose a la puerta del sótano.

- Luna, cariño ¿encontraste lo qué buscabas? – inquirió a su pequeña hija, la cual había estado ayudándole todo el verano en la revista, con los artículos, entrevistas y demás detalles que a ella le fascinaban.

- Ehhh no – respondió, revisando algunas cajas en el sótano, Luna era un chica alta, de cabello largo y rubio, de piel blanca, con unos ojos color azul cielo, delgada, considerada un poco extraña por sus compañeros de clase, no solo por su forma peculiar de vestir, sino por las ideas que propaga a quien la escuchase, sus compañeros solían llamarla Lunática Lovegood.

- Ven aquí, pronto nos iremos – exclamó su padre.

La chica subió la escalera, sacudiéndose como pudo el polvo y sentándose en una silla frente al escritorio, llevaba en sus manos una especie de libro o cuadernillo bastante viejo y desgastado, le había llamado la atención porque parecía un diario, las letras que contenía no eran totalmente legibles.

- ¿Qué pasa? ¿Qué traes ahí? – cuestionó curioso.

- Encontré esto, ¿tú sabes qué es? – preguntó intrigada, con una expresión de curiosidad en su rostro, dándole el cuaderno a su padre.

Xenophilius, tomó el librillo desempolvándolo con un fuerte soplido en la pasta, lo ojeó un par de veces, una gran sonrisa se dibujó en su cara al recordar lo que era – si, es un cuaderno, contiene una especie de encuesta que realice a las estudiantes de Hogwarts, cuando iba ahí y trabajaba en el club de periodismo – explicó sonriendo, evocando aquellos días de su juventud.

- ¿Una encuesta? ¿De qué? ¿Y por qué solo a las chicas? – inquirió más interesada.

- Pues porque es una encuesta de los chicos más guapos en ese entonces, además créeme que no sería fácil que un chico contestara eso, aunque hay excepciones.

- Entiendo…

Fue así como su padre comenzó a narrarle todo lo referente a ese cuadernillo, cuando terminó ya era de noche así que salieron rumbo a su casa, cerca de St. Catchpole Ottery.

Luna se había quedado pensando en la historia que le había contado su padre, después de darse una buena ducha, se recostó en su cama mirando el cielo estrellado a través de la ventana, ojeó el cuadernillo cuando se le ocurrió una idea "¿y si yo hiciera lo mismo?... sería una buena idea, solo tendría que modificar algunas cosas, además con todo lo que ha sucedido en el Colegio es justo que tengamos una distracción, para desestresarnos, yo me divertiría… y quizás sabría si a él yo…"

Después de pensarlo, darle vueltas en su de por si loca cabecita se quedó dormida pensando en como lo haría y en el chico que rondaba sus sueños.

A la mañana siguiente, se le ocurrió la manera adecuada para ilustrarse en ese raro mundo de los niños, así que en las oficinas de "El Quisquilloso" buscó en las bodegas algunos ejemplares de la revista "Corazón de Bruja", que había visto, su padre decía que algunas veces tenían contenido ilustrativo, así que almacenaba varias de ellas. De ahí obtuvo las preguntas básicas para su nuevo proyecto, como había términos que no conocía estaba dispuesta a ir a la Madriguera a ver a Ginny para que le explicara algunos términos, cuando la vio pasar al lado de sus hermanos rumbo a la tienda de Sortilegios, así que le dio alcance, iniciado con su investigación.

Después de varias preguntas a las que Ginny contestó desconcertada por su súbito interés, Luna tuvo que inventar una historia acerca de un reportaje para su padre, ya contenta con eso, la pelirroja se dispuso a explicarle varios de los términos en cuestión de relaciones humanas. Para cuando acabo, estaba algo desesperada por las incesantes divagaciones de su rubia amiga.

El verano había finalizado y las clases en Hogwarts reiniciaron. La rubia ya tenía todo preparado, se encontraban todos los estudiantes en la cena en el Gran Comedor y ella escuchaba atenta los comentarios que habían surgido alrededor del cuadernillo; era bastante divertido ver como los chicos se partían la cabeza por saber si era verdad o solo un rumor…

(.·´·.·°´¯°·.·´·. Flash Back .·´·.·°´¯°·.·´·.)

Se encontraba sola en su habitación, después de hacer las compras de sus materiales para la escuela, había aprovechado la ocasión para poner en marcha su plan y también había comprado un cuaderno de pasta dura ya que no quería que se deshojara o se maltratara por pasar por tantas manos; se sentó en su escritorio y la abrió en la primera página tomó su pluma y comenzó a escribir:

Advertencia: Antes de contestar lee las cláusulas.

Contesta las siguientes preguntas ¿Cuál es tu nombre apodo o iniciales? ¿Qué edad tienes? ¿Te gustan los chicos(as)? ¿Tienes una relación? Entiéndase como prometido, novio, free, amigo con derecho, encuentros casuales, relación abierta. ¿Con quien? Nombre apodo o iniciales. ¿Te gusta alguien más o se te hace atractivo? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Del 1 al 10, qué calificación le darías?

Después de contestar, pasa el cuaderno a otra chica, cuando todas hayan respondido, se realizará un conteo y se premiará a los más votados con un galardón, o sea los más guapos... los Sex symbols de Hogwarts.

Cláusulas:

Solo se puede votar por uno y una vez, de lo contrario el voto se anula automáticamente.

No traten de engañar al cuaderno con el voto, ya que hay un hechizo para descartar las mentiras.

Por seguridad, el cuaderno tiene un candado especial, se puede leer las opiniones de los demás, pero por respeto se conserva el nombre de quien la escribió en secreto.

Y la mas importante, no permitir que un chico obtenga este cuaderno, o será presa de un hechizo.

Gracias por su tiempo…

– ¡Listo!, ahora solo tengo que pensar a quién se lo haré llegar primero – se levantó y comenzó a dar vueltas por la habitación tenia que darse prisa sino quería que antes llegarán sus compañeras de cuarto.

- ¿Y por qué no se lo envió a Ginny? - se cuestionó a sí misma – después de todo ella fue la que me ayudo, aún sin saberlo, ella merece ser la primera, si, eso haré, ella es perfecta, tiene muchas amigas… - envolvió el cuaderno, para después salir a toda velocidad a la Lechucería. Estando ahí escogió una lechuza anónima, no podía enviar la suya o la reconocerían, le colocó el paquete y la envió a la Torre Gryffindor y por si quedaban dudas, específicamente a la habitación de cierta pelirroja.

(.·´·.·°´¯°·.·´·. Fin Flash Back .·´·.·°´¯°·.·´·.)

Regresó a la realidad al escuchar unas peculiares voces provenientes de la mesa de los leones.

- Es un cuadernillo, no un pergamino – corrigió George ante el comentario de su hermano.

Los gemelos Weasley tenían el cabello rojo largo hasta sus hombros, lacio haciendo que enmarcara su cara, eran bastante altos, su cuerpo era atlético, sus ojos risueños color avellana, una sonrisa picara, conocidos por ser unos bromistas, romper las reglas, eran los mayores alborotadores de su generación.

- Pero ¿cómo es que existe ese cuaderno? – intervino su hermano menor, Ronald Bilius: un chico alto, de cabello como el fuego hasta debajo del mentón, poseía unas preciosas pupilas color agua marina, una sonrisa tierna, sus facciones se estaban volviendo más rígidas y varoniles con el paso de los años, su cuerpo era atlético, no tenía tan marcado su abdomen como el de otros jugadores pero sin duda era un cuerpo atractivo para las chicas - ¿tú qué piensas Harry? – se giró preguntándole a su amigo, mientras tomaba un largo trago de su zumo de calabaza.

- Yo no se… quizás solo sea un rumor Ron - contestó sin darle mucha importancia Harry, el chico que sobrevivió a Voldemort, simplemente un chico alto, - aunque aún no alcanzaba la estatura de Ron - de cabello rebelde color azabache, detrás de unos lentes se encontraban sus pupilas tan hermosas como las mismas esmeraldas con las que compartía el color, de tez morena, poseedor de una sonrisa tierna y en algunos momentos melancólica, su cuerpo era atlético gracias a los entrenamientos de Quidditch.

- ¿Y si no lo fuese Harry? ¿Si de verdad existiría? ¡Sería genial!... nos enteraríamos de lo que piensan las chicas de nosotros – argumentó entusiasmado.

- Vamos Ron, ¿no creerás en eso de verdad, o si? – interrogó enarcando su ceja.

- Bueno… lo que se dice creer totalmente, no, solo pienso que no estaría mal ojearlo – respondió el pecoso.

- Yo he escuchado lo mismo de varias chicas, quizás no sea una broma – expresó Dean, un chico negro, simpático, calmado, amable, carismático y divertido, con buena condición física, debido a que participaba en el equipo de Gryffindor.

- Vamos chicos, escuchan un comentario de una chica ¿y creen que es verdad? – espetó a su lado Anthony Cygnus Black, provenía de una de las familias mas antiguas, trasladado de Durmstrang había ingresado a Gryffindor en su segundo año y rápidamente se había unido al trío dorado, un chico de tez blanca, cabello negro y largo hasta debajo de los hombros con unos ligeros mechones que caían sobre sus ojos, de facciones finas que denotaban elegancia y estilo, de ojos azul grisáceo, poseedor de una sonrisa seductora, aunque a veces se torcía de lado, en una mueca sarcástica, característica de su familia paterna, pero sin dejar de tener un toque tierno y dulce.

La conversación giraba entre varios estudiantes de la casa Gryffindor, entre los que resaltaban "The Löwen", el cual era un grupo formado por Harry, Ron, Anthony y aunque no se encontraba presente en ese momento, también Hermione.

La idea había surgido de Los Merodeadores, el grupo de amigos del que formaba parte el padre de Harry, James Potter y su padrino Sirius Black y el padrino de Anthony y Darrell, Remus Lupín, estos les habían contado de un anillo, el cual era el símbolo de su grupo, cada uno tenia un anillo hecho de oro con las iníciales de cada apodo.

Así que tomando esa idea, los chicos y Mione, habían decidido llamarse "The Löwen", que significaba los leones, en ferviente amor a su casa, pero en ves de un anillo, todos portaban una cadena en oro blanco con un dige con la forma del león de Gryffindor hecho en oro rojo y amarillo, con su nombre y el nombre del grupo grabados en la parte posterior.

Nadie sabia de estos diges, más que ellos y un Slytherin, el hermano de Anthony, el cual había prometido guardar el secreto, pero aun así en el Colegio no dudaban en llamarlos por ese nombre, cuando caminaban por el pasillo los cuatro juntos.

Cerca de ahí se encontraban observándolos los Slytherins

- ¿De qué estarán hablando San Potter… y esos? – cuestionó con desdén Draco, el rubio más cotizado del Colegio, líder de la casa de las serpientes, de carácter astuto y sagaz, su cabello rubio platino largo hasta el hombro, caía en mechones en su nuca, ojos de tono mercurio siempre fríos y cáusticos, tez blanca, su cuerpo estaba ejercitado gracias al Quidditch, descendiente de una de las familias de mas alto prestigio y antigüedad en el mundo mágico.

- Mmm no lo se, de seguro de una estupidez - comentó Blaise recorriéndolos con sus pupilas, un chico de tez morena, ya que sus ancestros eran africanos, cabello corto negro rizado, ojos fríos en tono medianoche, su boca enmarcada por unos labios en tono rosa quemado, cuerpo estético, de hombros anchos y brazos fuertes, su carácter al igual que el de sus amigos era frío para el que no fuera de su selecto grupo, poseía un sarcástico y fino sentido del humor, podía ser el más lindo de los caballeros o el peor de los patanes, dependiendo de quien se tratase.

- ¿Qué otra cosa podrían hacer? – replicó sarcásticamente Theodore, de aspecto frágil, era un chico lindo en el aspecto físico, tenia unos hermosos ojos color azul cielo, piel clara, gustaba de la lectura a la luz del sol, más que encerrarse en una biblioteca. Su cabello rubio era un poco más oscuro que el de Malfoy, era corto siempre peinado hacia atrás, era calmado, propio, elegante y fino, poseía un sentido del humor bastante especial, era el primero en encontrar un comentario sarcástico,

- Son bastante curiosos, ¿sabían? – se burló Darrell Arcturus, hermano gemelo de Anthony de la casa Gryffindor, pero este perteneciente a la casa de las serpientes, al igual que su hermano tenia el cabello negro, aunque un poco más largo, sus ojos eran prácticamente del mismo tono azul grisáceo, pero mientras que los de su gemelo eran cálidos y tiernos, el podría hacerlos notar fríos e insoldables cuando lo requería, ya que en su casa las apariencias podían destruirte, con sus amigos era un tipo burlón y sarcástico, logrando así una relación sólida dentro del grupo selecto de Slytherin. Compartía la telepatía con su hermano desde muy pequeño; la cual utilizó en ese momento, obteniendo una respuesta inmediata, pero no la compartía con sus amigos - vámonos...

En ese momento se levantaron dejando a tras a Vincent Crabbe y Gregory Goyle que aún seguían comiendo, y que corrieron tras ellos, cuando pasaron cerca de la mesa Gryffindor alcanzaron a escuchar sobre el cuaderno.

- ¿Un cuaderno?, cada vez a esos el cerebro les funciona menos – profirió Nott con una mueca sardónica en su rostro.

- ¿Qué tiene de interesante un estúpido cuaderno? – cuestionó intrigado Zabinni.

- Mmmm eso es lo que vamos a averiguar – contestó Malfoy con una sonrisa de lado y un especial brillo en su mirada.

- Como quieran - prorrumpió el gemelo, esbozando una sonrisa, provocada por algo que le dijo su hermano mentalmente.

Todos se consideraban amigos, eran los mejores de su Casa, claro excluyendo a Goyle y Crabbe, por lo cual eran un circulo bastante cerrado no dejaban a cualquiera reunirse con ellos, tenían un símbolo que los unía y los reconocía como un grupo, una esclava mágica de plata, en forma de serpiente, con una placa que tenía grabada finamente su nombre y el de su grupo, se hacían conocer como los "Seths".

Todos provenían de familias de magos poderosas y sangres puras, todos eran frívolos, calculadores, tenían grandes futuros, pero finalmente su gusto por la magia oscura y el odio hacia los Gryffindor los unificaba, pero sin duda, todos unidos por un tatuaje y fieles a el Señor Oscuro, excepto Darrell; esto se debía más a la historia de su vida, que a sus creencias.

En la mesa Hufflepuff…

Algunos chicos se encontraban hablando sobre el tema del momento; el cuaderno, todos estaban interesados en saber que anotaban las chicas dentro de este; más por que hablaba de ellos, en ese momento llegaba nada más y nada menos que el que robaba más suspiros en toda su casa y en Hogwarts.

Cedric, un chico perfecto, a los ojos de muchas, popular por herencia, sociable por convicción y conquistador innato, se encontraba en su último año en Hogwarts. Esto debido a las heridas que le habían causado en el Torneo de los Tres magos, que lo habían llevado a permanecer más de un año en St. Mungo. Su cabello era castaño claro, de tez morena, ojos picaros y risueños con una mirada profunda color plata, cuerpo estético, inteligente, valiente, su personalidad sencilla y divertida, pero también sabia ser paciente, y estratega, conquistar a las chicas para el era pan comido, no necesita mucho esfuerzo, mucho menos después del Torneo de los Tres Magos.

- ¿De qué hablan? – cuestionó con un deje de curiosidad, Diggory a sus compañeros.

Los chicos no tardaron en ponerlo al tanto del dichoso cuaderno, haciendo que se interesara en el contenido tan valioso del cuadernillo, no se preocupaba tanto por si estaba o no en la lista ya que tenía la suficiente seguridad de que lo estaría.

La situación en Hogwarts era de incertidumbre y curiosidad por parte de los chicos mientras que las chicas era de diversión, al menos Luna había logrado su objetivo la atención y tensión se había alejado los momentos difíciles causados por el Señor Oscuro y sus constantes ataques se habían alejado al menos por ahora.

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Continuará…

Aclaraciones:

¤°.¸¸.·´¯» Tomamos el nombre de los Seth, de la cultura egipcia, escogido porque era un Dios, que poseía varias cualidades que ellos también, Seth también es conocido como Set, Sutej, Setesh, Seteh.

¤°.¸¸.·´¯» Tomamos el nombre de Löwen, de un vocablo del lenguaje alemán, significa león.

¤°.¸¸.·´¯» Una disculpa para todas aquellas personas que se sientan agredidas al mantener vivo a Cedric.

¤°.¸¸.·´¯» Anthony y Darrell, son de nuestro uso exclusivo, así que podemos hacer con ellos lo que queramos.


Por respeto a las personas que nos brindaron su apoyo durante este tiempo, decidimos dejar el primer capítulo original del fic, en donde hacemos una descripción más… podríamos decir... elevada, quizás un poco Ooc de los personajes. Disculpan las molestias que esto les puede causar.

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The Hot Boys…

Ashtar Xenophilius Lovegood se encontraba en su oficina en "El Quisquilloso "La Voz Alternativa del Mundo de la Magia"", acomodando lo que sería la nueva edición de la revista de ese mes, cuando de pronto alguien abrió la puerta, dando paso a una menuda rubia.

- Luna, ¿encontraste lo qué buscabas? – inquirió Lovegood a su hija, la cual había estado ayudándole todo el verano en la revista, con los artículos, entrevistas y demás detalles que a ella le fascinaban…

Luna era un chica alta, de cabello largo y rubio, de piel blanca, con unos ojos color azul cielo, delgada, era considerada un poco extraña por sus compañeros de clase, no solo por su forma peculiar de vestir, sino por sus extrañas ideas que propaga a quien la escuchase, de algún modo parecía estar completamente fuera, aislada de lo que ocurría alrededor suyo, sus compañeros le llaman Lunática Lovegood a sus espaldas, tenía el hábito de meter su varita mágica detrás de su oído para que estuviera segura, además utiliza joyería de rábanos, lo que la hacía ver totalmente diferente a cualquier otra chica… su personalidad era extrovertida, bastante surrealista, original y misteriosa.

Se acercó sacudiéndose el polvo y sentándose en una silla frente al escritorio de su padre, había bajado al sótano buscando unas ediciones pasadas de la revista, encontrando en un estante una especie de libro o cuadernillo, bastante viejo y desgastado, el cual le había llamado la atención parecía un diario…las letras que contenía no eran totalmente legibles.

- No, pero encontré esto, tú sabes ¿qué es? – cuestionó intrigada dándole el cuaderno a su padre.

El señor Lovegood lo tomó desempolvándolo, con un fuerte soplido en la pasta, lo ojeó un par de veces y una sonrisa se dibujó en su cara al recordar lo que era – Si, es un cuaderno donde contiene una especie de encuesta que realice a las estudiantes de Hogwarts, cuando iba ahí y trabajaba en el club de periodismo – explicó añorando esos tiempos.

- ¿Una encuesta? ¿De qué? ¿Y por qué solo a las chicas? – preguntó más interesada.

- Si, es una encuesta de los chicos más guapos en ese entonces, es por eso que solo era para las chicas – comenzó a narrarle a su hija todo lo referente a ese cuadernillo, cuando terminó de explicarle ya era de noche así que salieron rumbo a su casa, cerca de St. Catchpole Ottery, era una casa sencilla, algo extraña, no era común como las demás de ese vecindario.

Luna se había quedó pensando en la historia que le había contado su padre, después de darse una buena ducha, se recostó sobre su cama mirando el cielo estrellado a través de la ventana, ojeó el cuadernillo, fue entonces cuando se le ocurrió.

"¿Y si yo hiciera lo mismo?, sería una buena idea, solo tendría que modificar algunas cosas… además con todo lo que ha sucedido en el colegio, el retorno del Señor Oscuro, los ataques de los mortífagos, la Guerra de los departamentos, es justo que tengamos una distracción para desestrezarnos y yo me divertiría… además quizás él…".

Después de pensar en esa idea que le daba vueltas en su de por si loca cabecita se quedó dormida pensando en cómo lo haría y en el chico que robaba sus sueños.

El verano había finalizado y las clases en Hogwarts habían reiniciado, la rubia ya tenía todo preparado; se encontraban todos los estudiantes en la cena en el Gran comedor y ella escuchaba divertida los comentarios que habían surgido alrededor del cuadernillo, era bastante divertido ver como los chicos se partían la cabeza por saber si era verdad o solo un rumor.

(.·´·.·°´¯°·.·´·. Flash Back .·´·.·°´¯°·.·´·.)

Se encontraba sola en su habitación, cuando compró sus materiales para la escuela, también había comprado un cuaderno de pasta dura ya que no quería que se deshojara o se maltratara por pasar por tantas manos, se sentó en su escritorio y la abrió en la primera página tomó su pluma y comenzó a escribir.

Advertencia: Antes de contestar lee las cláusulas.

Contesta las siguientes preguntas ¿Cuál es tu nombre apodo o iniciales? ¿Qué edad tienes? ¿Te gustan los chicos(as)? ¿Tienes una relación? Entiéndase como prometido, novio, free, amigo con derecho, encuentros casuales, relación abierta. ¿Con quien? Nombre apodo o iniciales. ¿Te gusta alguien más o se te hace atractivo? ¿Quién? ¿Por qué? ¿Del 1 al 10, qué calificación le darías?

Después de contestar, pasa el cuaderno a otra chica, cuando todas hayan respondido, se realizará un conteo y se premiará a los más votados con un galardón, o sea los más guapos... los Sex symbols de Hogwarts.

Cláusulas:

Solo se puede votar por uno y una vez, de lo contrario el voto se anula automáticamente.

No traten de engañar al cuaderno con el voto, ya que hay un hechizo para descartar las mentiras.

Por seguridad, el cuaderno tiene un candado especial, se puede leer las opiniones de los demás, pero por respeto se conserva el nombre de quien la escribió en secreto.

Y la mas importante, no permitir que un chico obtenga este cuaderno, o será presa de un hechizo.

Gracias por su tiempo…

- ¡Listo! Ahora solo tengo que pensar a quién se lo haré llegar primero – se levantó y comenzó a dar vueltas por la habitación tenia que darse prisa si no quería que antes llegarán sus compañeras de cuarto - ¿Y por qué no se lo envió a Ginny? - se cuestionó a sí misma - eso haré, envolvió el cuaderno y salió a la lechucería, donde utilizó una lechuza anónima, ya que la suya la reconocerían, le colocó el paquete y la envió a la Torre Gryffindor… más específicamente a la habitación de cierta pelirroja.

(.·´·.·°´¯°·.·´·. Flash Back .·´·.·°´¯°·.·´·.)

Volvió a la realidad al escuchar las voces de mesa Gryffindor.

- Es un cuadernillo, no un pergamino – comentó George Weasley ante el comentario de su hermano gemelo, el cual había dicho que era un pergamino, George y Fred, tenían el cabello rojo largo hasta sus hombros, lacio haciendo que enmarcara su cara, eran bastante altos, su cuerpo era atlético, con el torso tonificado, unos brazos musculosos, unos ojos color avellana risueños, una sonrisa picara, son unos excelentes golpeadores que han sido descritos como ser casi Bludgers humanas del equipo de su casa, eran muy similares en su personalidad, inventores mágicos innatos, además de ser unos bromistas y muy listos, también muy escurridizos pasaban su tiempo libre rompiendo las reglas y explorando zonas del castillo de Hogwarts y sus terrenos en los que los estudiantes no deberían entrar, tienden a ser irrespetuosos con sus profesores en general... además de abrir su propia compañía, que había deseado desde niños 'Sortilegios Weasley'…son ideadores de las mejores fiestas en el colegio, nadie se aburría si estaba con ellos, siempre encontraban algo interesante que hacer preferentemente si rompía las reglas, eran los mayores alborotadores de su generación.

- Pero ¿cómo existe ese cuaderno? – intervino su hermano menor, mientras tomaba zumo de calabaza Ronald Bilius Weasley, el cual había cambiado mucho desde su último año, era alto, casi de la misma altura de los gemelos, con cabello rojo como el fuego hasta debajo del mentón, unas preciosas pupilas color agua marina, una sonrisa tierna que producían unos labios delgados y con un ligero color rosado, sus facciones se estaban volviendo más rígidas y varoniles, su cuerpo era atlético, no tenía tan marcado su abdomen como el de otros jugadores pero sin duda era un cuerpo atractivo para las chicas, desde que entro a 6ª su suerte había cambiado, ya no se sentía tan inseguro de si mismo, ni menos por los triunfos de sus hermanos, él había logrado obtener el titulo de prefecto de su Casa y ahora también era guardián del equipo de quidditch, eso lo había motivado a estar a la altura de los demás jugadores, las chicas ahora lo seguían no solo por se amigo del chico que sobrevivió sino por ser él, tiende a equivocarse cuando está serio, y a acertar cuando bromea, sus especialidades son el ajedrez mágico, análisis y estrategia… además de ser buen amigo y demostrar valor cuando la situación lo amerita - ¿Tu qué piensas Harry? - interrogó a su amigo.

- Yo no se… quizás solo sea un rumor Ron - contestó sin darle mucha importancia Harry James Potter, conocido por ser el chico que sobrevivió a Voldemort, el elegido, un héroe, era un chico alto como de 1.72 cm, de cabello rebelde color azabache, detrás de unos lentes se encontraban sus pupilas tan hermosas como las mismas esmeraldas con las que compartía el color, poseía una mirada dulce y tierna, con la que cualquier chica se derretía, de tez morena, poseedor de una sonrisa tierna que estaba enmarcada por unos no tan delgados pero bien formados labios color rosado, que toda chica deseaba besar, su cuerpo había cambiado mucho, los entrenamientos habían dado sus frutos, tenia un abdomen perfectamente marcado, unos pectorales muy trabajados, unos brazos fuertes a los que todas querían correr, un trasero de 10, desde que había sido nombrado Capitán del equipo de quidditch tenía que demostrar que estaba a la altura de ese puesto, por lo cual se había propuesto tener mejor condición… sus entrenamientos eran toda una función de gritos por parte de sus fans, que no perdían ni un solo movimiento del chico que derramaba totalmente sex appeal dando ordenes a los demás jugadores, verlo perseguir la snitch era un espectáculo, más en los días soleados donde los jugadores entrenaban con camiseta… era poseedor de varios premios y honores, premio especial por Servicios a la Escuela, campeón del Torneo de los Tres Magos, capitán y buscador, fue maestro de Defensa Contra las Artes Oscuras en el Ejercito de Dumbledore, pertenece a el Club Slug; es secretario en P.E.D.D.O.(Plataforma Élfica de Defensa de los Derechos Obreros), tiene un especial talento para volar; habla pársel; puede hacer hechizos sin varita (aunque no los controla), tiene sueños premonitorios; particularmente es muy bueno en Defensa Contra las Artes Oscuras; resistente a la maldición Imperius y a las Veelas, quiere ser Auror, su personalidad es calmada, paciente, observador, inteligente, valiente y rico ya era uno de los herederos de la familia Black, tierno algo retraído pero con un grado de exceso de confianza…que el tiempo había logrado en el, ya que tenia que confiar en su fuerza para poder llegar a derrotar algún día a el Señor Oscuro.

- ¿Y si no lo fuese Harry? Si de verdad existiría… nos enteraríamos de lo que piensan las chicas de nosotros - argumentó interesado el pelirrojo.

- Vamos Ron, no creerás en eso de verdad ¿o si? - cuestionó incrédulo su amigo.

- Bueno lo que se dice creer totalmente, no, solo pienso que no estaría mal hojearlo - respondió el chico de pecas.

- Yo he escuchado lo mismo de varias chicas, quizás no sea una broma – expresó Dean Thomas, era un chico negro de la misma edad de Harry, va en el mismo curso, es mas alto que Ron, no es tan guapo como otros pero es simpático, tiene buena condición física, su cuerpo esta bien trabajado, se mantiene en forma, adora dibujar, es bueno para falsificar firmas, es fanático del equipo de fútbol West Ham, es calmado, amable, carismático y divertido, no es excelente estudiante pero busca tener un buen desempeño, su mejor amigo es Seamos Finnigan.

- Vamos chicos, escuchan un comentario de una chica ¿y creen qué es verdad? – interpeló a su lado Anthony Cygnus Black, trasladado de Dumstrang había ingresado a Gryffindor en su segundo año y rápidamente se había unido al trío dorado, chico bastante atractivo media alrededor de 1.73 cm., de tez blanca, cabello negro y largo hasta debajo de los hombros con unos ligeros cabellos que caían sobre sus ojos, con tendencia a rizarse en las puntas, de facciones finas que denotaban elegancia y estilo, sus ojos color azul grisáceo, eran profundos y misteriosos, poseedor de una sonrisa seductora, aunque a veces se torcía de lado, en una mueca sarcástica, característica de su familia paterna, pero sin dejar de tener un toque tierno y dulce, sus labios eran como una manzana, rojos y apetecibles, para cualquier chica, con un cuerpo bien ejercitado y fuerte, nada exagerado, tiene un abdomen bien moldeado, pectorales bien definidos, se mantiene en forma gracias a que es cazador del equipo de quidditch de su casa, siendo uno de los mejores, además es un estudiante brillante, y con un estilo intelectual, conocía varios idiomas debido a que había viajado bastante, tenia el don de saber tocar el violín y el piano a la perfección, simplemente tierno, aunque es un poco hiperactivo, sus calificaciones son muy buenas, le encantaba la buena lectura, había leído la mayoría de los libros de la biblioteca de la mansión Black, es amable con todos, un caballero en toda la extensión de la palabra, simplemente encantador, tradicionalista pero no anticuado, tenia la elegancia, el porte y el estilo de la familia de cual provenía, era uno de los tres herederos de dicha familia, mantenía una unión muy fuerte con su hermano y con Harry, era el causante de mas de 10 corazones rotos por semana, debido a su inigualable encanto tenia su club de fans particular.

La conversación giraba entre varios estudiantes de la casa Gryffindor, entre los que resaltaban "The Löwen", el cual era un grupo formado por Harry, Ron, Anthony y aunque no se encontraba presente en ese momento, también Hermione, la idea había surgido de Los Merodeadores, el grupo de amigos del que formaba parte el padre de Harry, James Potter y su padrino Sirius Black y el padrino de Anthony y Darrell, Remus Lupín, estos les habían contado de un anillo, el cual era el símbolo de los merodeadores, cada uno tenia un anillo hecho de oro con las iníciales de cada apodo de los merodeadores, así que tomando esa idea, los chicos y la niña, habían decidido llamarse "The Löwen", que significaba los leones, en ferviente amor a su casa, pero en ves de un anillo, todos portaban una cadena en oro blanco con un dige con la forma del león de Gryffindor hecho en oro rojo y amarillo, con su nombre y el nombre del grupo grabados en la parte posterior, nadie sabia de estos diges, más que ellos y uno que otro Slytherin hermano de Anthony, el cual había prometido guardar el secreto, pero aun así, en el colegio no dudaban en llamarlos así, cuando caminaban por el pasillo los cuatro juntos, casi siempre al mismo paso y al mismo nivel, sin dejar atrás a nadie.

Cerca de ahí se encontraban observándolos los Slytherins.

- ¿De qué estarán hablando San Potter… y esos? - preguntó con mala talante Draco Lucius Malfoy, el rubio más cotizado del colegio, líder de la casa de las serpientes, el sueño dorado de todas las chicas… de carácter astuto y sagaz, su cabello rubio platino largo hasta el hombro, caía en exquisitos mechones en su nuca, ojos del color de las nubes tormentosas, siempre fríos y cáusticos, no expresaban sentimiento alguno, solo para aquel que pudiera mirar dentro de esas profundidades, causantes de más de mil suspiros, su tez blanca aterciopelada perfecta, resaltada por unos carnosos labios sonrosados, los cuales la mayota de las veces mostraban una mueca burlona, pero que podrían convertirse en el manjar mas grande cuando sonreían sinceramente, esto no ocurría muy a menudo… pero cuando lo hacia, dejaba al descubierto una perfecta dentadura, además de provocar que en un costado de su mejilla apareciera un ligero hoyuelo, su cuerpo era por demás decirlo perfecto, gracias al quidditch, podría vanagloriarse de ser poseedor de uno de los mejores y mas trabajados cuerpos del colegio, sus pectorales se habían desarrollado, eran fuertes y tonificados, su abdomen mostraba un buen trabajo ya que marcaba a la perfección sus formas, brazos fuertes y musculosos, con bíceps fuertes, sus piernas antes cortas ahora se lucían largas y estéticas a la vista de cualquier chica, sobra decir que el trasero era uno de sus mas grandes atributos, sus movimientos eran felinos y sagaces, destilando en cada movimiento sex appeal… y aun siendo jugador de quidditch, sus manos tenia la suavidad de un pétalo de rosa, gracias a los cuidados que el se obsesionaba en darle a su aspecto, su guardarropa no podría ser mejor, perteneciente a una de las familias de mas alto prestigio y antigüedad en el mundo mágico, la pureza de su sangre era uno de sus mas grandes atributos, un caballero con aquellas que consideraba dignas de atención, además de tener un cerebro brillante, lengua afilada y viperina, lista para atacar astutamente a cualquiera que sea considerado inferior, era prefecto de su casa, sobresaliente en sus TIMOs, premio anual, excelente jugador, preferido del jefe de su casa, además de ser su ahijado, jefe de la Brigada Inquisitorial, es decir un dechado de estilo, elegancia y astucia.

- Mmm no lo se, de seguro de una estupidez - comentó Blaise Zabinni, mejor amigo del rubio, de tez morena, ya que sus ancestros eran africanos, cabello corto negro, rizado, ojos fríos en tono medianoche, su boca enmarcadas por unos hermosos y labios en tono rosa quemado, cuerpo de un verdadero atleta, estético y musculoso, sin caer en lo grotesco, de hombros anchos y caderas estrechas, brazos fuertes, abdomen tan trabajado como el de Draco, pero si bastante bien proporcionado, sus piernas eran fuertes, ya que el ejercicio era una de sus practicas diarias, su carácter al igual que el de sus amigos era frío para el que no fuera de su selecto grupo, pero ya entre ellos podría reír sin miedo a la burla, poseía un sarcástico y fino sentido del humor, capaz de enervar a cualquiera, mientras que él siempre mantenía en control sus emociones, bastante inteligente, aunque no precisamente estudioso en esos términos, le gustaban las clases, pero no le obsesionaba ser prefecto o algo por el estilo, el prefería la vida más relajada, siendo amante desde muy pequeño de la magia obscura, de padres mortífagos, su madre se había casado siete veces, siendo el su único vástago, estaba acostumbrado a obtener lo que quisiera, siendo educado siempre bajo sus estándares, podría ser el más lindo de los caballeros o el peor de los patanes, dependiendo de quien se tratase, recorriéndolos con sus pupilas.

- Qué otra cosa podrían hacer – expuso sarcásticamente Theodore Nott, que se encontraba sentado a su lado, de aspecto frágil, era un chico lindo en el aspecto físico, tenia unos hermosos ojos color azul cielo, tan fríos como el hielo ártico, piel morena clara, ya que gustaba de la lectura a la luz del sol, más que encerrarse en una Biblioteca, su cabello rubio era un poco más oscuro que el de Malfoy, era corto siempre peinado hacia atrás, su aspecto frágil le daba cierto aire de ternura que a las chicas les atraía, y que el sabia explotar, para su beneficio, gracias a lo cual había roto varios corazones entre las "sangre pura" del colegio lo que no le importaba mucho, compartía los intereses de sus amigos, en cuanto al buen aspecto de un Slytherin, corría con Blaise y fortalecía sus músculos al igual que Draco, pero en un estilo mucho mas tímido, no le gustaba presumir su cuerpo, aunque fuera poseedor de un muy bien marcado tórax, tras su aspecto retraído, poseía un sentido del humor bastante alegre, era el primero en encontrar un comentario sarcástico o loco, dependiendo de la situación y contra quien fuera, era bastante ágil y podría haber estado en el equipo de su casa, pero prefería un buen libro o un buen vaso de whiskey de fuego en la comodidad de su sala.

- Son bastante curiosos ¿sabían? - se burló Darrell Acturus Black, hermano gemelo de Anthony de la casa Gryffindor, pero este perteneciente a la casa de las serpientes, al igual que su hermano tenia el cabello negro, aunque un poco mas largo, ya que le llegaba cerca de 5 cm bajo el hombro, sus ojos eran prácticamente del mismo tono azul grisáceo, pero mientras que los de su gemelo eran calidos y tiernos, el podría hacerlos notar fríos e insoldables cuando lo requería, ya que en su casa las apariencias podían destruirte, su boca era una línea rosa, el labio inferior un poco mas grueso que le superior le daba en ocasiones la apariencia tierna, que a las chicas les atraía mucho, su sonrisa podía hipnotizar a la que quisiera, su fuerte mandíbula le daba un toque muy distinguido, igual que su grupo, gustaba de los placeres de la vida, tales como las mujeres, el whiskey de fuego y las comodidades que el dinero representaba, su cuerpo era tonificado y estético, de hombros fuertes y bíceps definidos, su torso era la clara competencia de Draco en cuanto a su firmeza, sus caderas eran delgadas, aunque poseía un buen trasero, obtenido en las practicas, ya que también pertenecía al equipo, como cazador, cuando estaba con su hermano solían entrenar bastante, a veces en broma y otras tantas bastante rudo, con sus amigos era un tipo burlón y sarcástico, logrando así una relación sólida dentro del grupo de amigos, procuraba mantener en control sus emociones, pero en ocasiones se sobresaltaba, dejando ver su fuerte carácter y la viperina lengua que lo hacía lucir como un digno merecedor de su casa, sobretodo cuando alguien osaba meterse con su hermano, y un poco en menor grado con Harry, ya que mantenía una buena relación con el león, debido a la amistad que mantenía con el y con su hermano, aunque podría ser mas un amor fraternal, ya que sentían que todos formaban parte de la misma familia, era irónico como habían ocurrido las cosas y que sus mejores amigos, fueran enemigos jurados de los mejores amigos de su gemelo., con el cual tenia una lazo afectivo, más que por ser hermanos, porque compartía la telepatía; la cual utilizó en ese momento, obteniendo una respuesta inmediata, pero no la compartía con sus amigos - Vámonos...

En ese momento se levantaron dejando a tras a Vincent Crabbe y Gregory Goyle que aún seguían comiendo, y que corrieron tras ellos, cuando pasaron cerca de la mesa Gryffindor alcanzaron a escuchar sobre el cuaderno.

- ¿Un cuaderno?, cada vez a esos el cerebro les funciona menos – habló Nott, negando con su cabeza.

- ¿Qué tiene de interesante un estúpido cuaderno? – indagó intrigado Zabinni.

- Mmm eso es lo que vamos a averiguar – contestó Malfoy con una sonrisa de lado y con un especial brillo en su mirada.

- Como quieran... - dijo el gemelo, con una sonrisa, provocada por algo que le dijo su hermano mentalmente.

Todos se consideraban amigos, eran los mejores de su Casa, excluyendo a Goyle y Crabbe, por lo cual eran un circulo bastante cerrado no dejaban a cualquiera reunirse con ellos, tenían un símbolo que los unía y los reconocía como un grupo, una esclava de plata mágica, ya que en mundo mágico era más apreciada la plata que el oro, era la que se usaba para unir a los matrimonios mágicos, significa eternidad, en forma de serpiente, con una placa que tenía grabada finamente su nombre y el de su grupo como se hacían conocer como los "Seths". Todos provenían de familia de magos poderosas y sangres puras, todos eran frívolos, calculadores, tenían grandes futuros, pero finalmente su gusto por la magia oscura y el odio hacia los Gryffindor los unificaba, pero sin duda, todos unidos por un tatuaje, y fieles a el Señor Oscuro, excepto uno, Darrell Acturus Black.

En la mesa Hufflepuff….

Algunos chicos se encontraban hablando sobre el tema del momento; el cuaderno, todos estaban interesados en saber que anotaban las chicas dentro de este; más por que hablaba de ellos, en ese momento llegaba nada más y nada menos que el que robaba más suspiros en toda su casa y en el colegio.

Cedric Amos Diggory, un chico perfecto, a los ojos de muchas, popular por herencia, sociable por convicción y conquistador innato, se encontraba en su último año en Hogwart. Esto debido a las heridas que le habían causado en el Torneo de los Tres magos, que lo habían llevado a permanecer más de un año en St. Mungo.

Era un joven de estatura alta, cabello color castaño claro, de tez morena, ojos picaros y risueños con una mirada profunda color plata, unos labios rojos seductores, que cualquier chica quisiera morder, una sonrisa coqueta, un pecho y abdomen firmes y perfectamente marcados, es capitán y buscador del equipo de su casa, un brillante estudiante, participo en el torneo de los Tres Magos, quedando en segundo lugar, pero sin duda realizando una gran participación, es inteligente, astuto, engreído, valiente, su personalidad es arrogante y divertida, pero también sabia ser paciente, y estratega, conquistar a las chicas para el es pan comido, no necesita mucho esfuerzo, mucho menos después del Torneo de los Tres Magos, muchas se habían ofrecido a cuidarlo por las lesiones que tenía... por las que tuvo que estar en St. Mungo un largo periodo.

- ¿De qué hablan? – cuestionó Diggory a sus compañeros.

Sus compañeros no tardaron en ponerlo al tanto del dichoso cuaderno, haciendo que el chico se interesara en el contenido tan valioso del cuaderno, no se preocupaba tanto por si estaba o no en la lista ya que tenía la suficiente seguridad de que lo estaría.

La situación en Hogwarts era de incertidumbre y curiosidad por parte de los chicos mientras que las chicas era de diversión, al menos Luna había logrado su objetivo la atención y tensión se había alejado los momentos difíciles causados por el Señor Oscuro y sus constantes ataques se habían alejado al menos por ahora.

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