Disclaimer: no soy la dueña de absolutamente nada. Solo juego con los personajes de una historia maravillosa.

Advertencia: Esta historia es totalmente AU.

Summary: Ginny, después de un horrible rompimiento con su novio, sus mejores amigos deciden enviarla de vacaciones por crucero a España, donde vive su abuela. Sin embargo en el camino conoce a un misterioso y sexy muggle, que la hace hacer cosas que jamás pensó hacer. Pero es Harry verdaderamente un muggle? ¿O hay mas sobre el, que lo que se ve?

0o0o0o0o0o0o0o

Una Semana en el Paraíso

Mientras parte de sus sentidos estaban siendo cautivados por la hermosa vista del mar. Una parte de ella sabia que no debería de sentirse como lo estaba haciendo. No debería de sentirse tan tranquila, serena. Feliz. Después de todo fue para ayudarla en su 'depresión' que todo ese viaje. Aunque claro esta, ella jamás dijo que estaba deprimida.

Había sido su mejor amigo el que le obsequio aquel viaje en crucero que la llevaría desde la costa de Inglaterra a España. Donde pasaría el resto de sus vacaciones antes de regresar a Hogwarts para su último año. Cedric, quien era mas un hermano que un amigo, había echo lo absoluto por darle una prueba de lo que significaba ser mayor de edad, cuando convenció a los padres de esta de dejarla ir sola por barco, en lugar de irse por un port key. Y aunque la excusa que uso para convencerlos, fue esa 'depresión' el sabia mejor que nadie que ella más que deprimida estaba aliviada.

Parte de ella sabia que debería sentirse al menos un poco mal. Después de todo, no es todos los días cuando tu novio de 3 años te deja por que no cree en relaciones de larga distancia. Especial mente cuando toda su familia (y la del si vamos al caso) estaban esperando que fuera cuestión de meses para que tomaran el próximo paso. O sea, se casaran.

Es ahí precisamente donde ella encontró el alivio. Ella no quería casarse con el. Si, habían estado juntos por 3 años. Pero no sentía nada más que un lejano aprecio por el chico. Ni siquiera podía decir que eran amigos. Eran tan diferentes como el agua y el vinagre y había pasado mucho tiempo desde que habían tenido una conversación sobre lo que estaba pasando en sus respectivas vidas. La verdad es que ella estaba mas que feliz de haber visto la espalda del.

Ahora el problema en el asunto, recae precisamente en la familia de ambos. Al menos en el caso de ella, pareciera, que fuera a ellos quienes les habían dejado. Su madre había estado devastada y eso es lo que la preocupaba. No quería que su madre estuviera decepcionada de ella. No otra vez. Había sido por su familia que había aguantado esos últimos 3 años. Y si iba a ser sincera, hubiera aguantado más si eso era lo que le tocaba hacer. Todo contar de que su familia estuviera feliz.

Pensar en su familia solo ocasiono un pequeño nudo en su pecho. Ellos no habían reaccionado muy bien al rompimiento. Especialmente el menor de sus hermanos mayores. Ronald. El hecho de que había sido precisamente su mejor amigo quien había ocasionado 'dolor' a su hermanita lo puso en un dilema. Dilema que ella estaba feliz no tener que ver como se resolvió. Nuevamente le dio gracias a Dios por Cedric y Cho. Si ellos no la hubieran sacado de allí, se hubiera vuelto loca gracias a su familia.

- Con el mar de fondo podrías ser confundida con una sirena.

Una voz susurro detrás de ella. Era suave y ala vez varonil. Por unos instantes un extraño escalofrió le recorrió el cuerpo.

- ¿Perdón? – respondió volteándose hacia su acompañante.

Perdición.

No había otra palabra para identificarlo. Era alto. Tendría que medir al menos 6 pies. Su piel era blanca, aunque no como la de ella si no mas bien cremosa. Su cabello negro le daba una complexión casi perfecta. Tenía una sonrisa sensual en sus labios. Pero lo más que le llamo la atención fueron sus ojos. Verdes. No cualquier verde, si no verde esmeralda. Como la medalla que lleva puesta desde que tiene memoria.

Se alejo un poco para atrás para poder verlo completamente. El estaba vestido con unos jeans negros. Una camisa de salir color azul cielo. Tenía los primeros tres botones desabrochados dejándole ver gran parte de su pecho. Sus manos detrás de su espalda y la confianza propia con la que estaba parado era algo que no había encontrado jamás.

Por un momento dejo de respirar. Por primera vez entendió a lo que Cho se refería cuando decía que Cedric era 'breath taking'. Jamás había sentido algo así. Mucho menos, por un completo extraño.

Este solo le sonrió y movió su cabeza hacia el lado. Señalando el mar.

- Fácil mente puedes ser confundida con una sirena. – le volvió a repetir.

Ella tuvo que reír. Era una de las peores líneas que había escuchado. Pero bueno, no estaba nada mal. Para un muggle.

- Gracias.

- ¿Como te llamas?

- Ginevra. ¿Y tú?

- Harry.

Ella solo le sonrió y volvió a voltearse. Quedando nuevamente frente al mar. Mejor así, que no viera lo extremadamente nerviosa que el la había puesto. Especialmente cuando sus mejillas estaban tornándose rosa.

- ¿Que haces aquí sola? Seguramente tu novio debe estar preocupado por ti.

Aguantando la risa y con una fuerza de voluntad que no sabia poseía, se volteo nuevamente donde el. Definitivamente el chico tenía las peores líneas que había escuchado en toda su vida.

- No. No tengo novio. – respondió sintiendo el alivio nuevamente. Estaba soltera. Era un concepto que cada vez sonaba mejor.

- Ah. Entonces, ¿estas aquí con un grupo de amigas?

- No. De echo esto aquí sola. ¿Y tú?

- También. – dijo asintiendo con la cabeza y sonriéndole. Totalmente inconciente de la reacción que su sonrisa estaba creando en el cuerpo de la joven. – So, ¿me acompañas a almorzar?

Práctico y directo. Aparentemente abandono las líneas que estaba usando al darse cuenta de la poca reacción ante ellas. Pensando bien sus opciones, realmente no fue una decisión totalmente difícil para ella.

0o0o0o0o0o0o0o0o

Sonrió para ella misma mientras dejo que el agua cayera por su cuerpo. Había pasado las mejores tres horas de su vida durante el almuerzo con Harry. Reconocía que no conocía a gente nueva con frecuencia, y Harry era sin duda la persona más interesante que había conocido.

Hablaron de todo un poco. Según le dijo tenia 17 y vive junto con su padrino y su tío. Sus padres murieron cuando el era un bebe en un accidente de carro. Ellos se hicieron cargo de su educación desde entonces. Tomo ese viaje en crucero para descansar un poco de ellos. Como le dijo, a pesar de que los adora, ello dos, son dos locos.

Ginny se mordió los labios en más de una ocasión para evitar decir algo que la pudiera meter en problema. Y con un poco de cargo de conciencia reconoce que no fue completamente honesta con el. Pero, ¿pueden culparla? No es como si pudiera decirle que es una bruja.

En su lugar le hablo un poco de su familia. Le dijo que su padre y su hermano Percy, trabajan en el gobierno. Que Bill y su esposa Fleur trabajan en un banco y Charlie era veterinario. Hasta ahí pensó iba bien. Después de todo no estaba mintiendo. Simplemente omitió los detalles.

Paso un largo rato hablándole sobre sus hermanos gemelos. Fred y George. Dos locos por naturaleza que son dueños de su propia tienda en Londres. Y luego la conversación se movió hacia Ron. El menor de ellos. Actualmente trabaja en una dulcería. Completamente el cielo para el.

Harry no hablo mucho sobre su familia. Cuando le pregunto a que se dedicaban. Dijo que su padrino, Sirius era un comerciante. Mientras que su tío Remus era profesor de defensa personal. Y cuando le toco hablar sobre el, dijo mucho menos.

Se describió como callado, aunque un poco hiperactivo. Dijo tener un don por meterse en problemas y le encanta el peligro. Generalmente suele ir tras ala aventura.

Por su parte ella le dejo saber que era impulsiva y un poco rebelde. Aunque, su familia era lo mas importante en su vida. El resto de la tarde la pasaron intercambiando historias de su niñez. Ambos tratando de que el otro no viera más de lo que trataban de decir. Al final de cuentas ella quedo convencida, sin embargo, de que había mucho mas de Harry que lo que el ojo veía.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Harry cerró los ojos y se tiro en la cama. Su encuentro con Ginevra, seguía claro en su mente. Había pasado mucho tiempo desde que una mujer lo había afectado así. De echo, ahora que lo pensaba había pasado mucho tiempo en que prestaba atención a algo que no fuera su trabajo. Punto.

Sabía que no tenía tiempo de complicarse la vida con una relación. Mucho menos con una muggle. No por que tuviera algo en su contra, lo habían educado para no tener ese tipo de prejuicios. El hecho estaba en que una muggle simplemente no tenía cabida en su tipo de vida. Pero tampoco podía negar que estaba extremadamente atraído hacia esa pelirroja. Había algo, un fuego en la mirada de ella que lo llamaba. Y por Merlín que si no hacia algo pronto no iba a poder concentrarse en su misión como debía.

Siendo el hombre de acción que era, tomo una decisión. Tenía 6 días antes de llegar a España donde Sirius lo estaba esperando. En esos seis días, iba a completar su misión. Pero más importante, iba a seducir a Ginny.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Completamente invisible hizo su camino hasta el camarote de la diva. Pensó que iba hacer difícil. Después de todo ella era la persona con más protección dentro del crucero. Aunque nuevamente subestimo a los muggles. Entrar en allí fue fácil. Conseguir su caja fuerte y abrirla con un leve encantamiento aun más.

Había joyas, papeles y dinero. Obviamente ella era bastante excéntrica. Pero el sabia lo que estaba buscando. No le tomo mucho tiempo encontrar el guardapelo. Una vez lo tuvo en sus manos cerro la caja fuerte con otro encantamiento. Alejándose un poco de la mesa donde estaba, desapareció con un casi inaudible – crack.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o

Tres días. Eso era lo que le quedaba a bordo del crucero. Lo que faltaba para llegar a España. Tres días mas y seguramente no volvería a ver a Ginevra. ¡Tres malditos días y aun no la había metido en su cama! La verdad es que ya se estaba volviendo un poco obsesionado. Con su misión fuera del medio pensó que iba a ser más fácil concentrarse en ella. Y por un lado tuvo razón. El problema esta en que no le molestaba tanto como debería. Ginevra era una chica muy interesante. Y a pesar de pasar casi todo el tiempo solamente hablando, no podía decir que era tiempo perdido.

Sin embargo no podía negar la que la atracción que sentía hacia ella solo se hacia mas fuerte. Sabía que lo que le quedaban eran tres días y jamás volvería a verla. Tenia que jugársela ya. Después de todo lo peor que podía pasar, es que lo rechazara.

Tomando la camisa que saco horas antes, comenzó a vestirse. Habían quedado en encontrarse en la disco del crucero. Una vez estuvo listo salio de su camarote. Más nervioso de lo que había estado nunca. Ni siquiera cuando tuvo su primera misión se puso así. Quien iba a decir que una muggle era tan poderosa.

0o0o0o0o0o0o0o

Luces. Música. Cientos de jóvenes en un mismo lugar bailando. La verdad nunca le gusto ir a las discotecas. Al menos no regularmente como a Sirius. Pero tenia que admitir que estaba teniendo un buen rato. Y poco a poco la música y los tragos lo llevaron hasta el centro de baile junto con Ginevra. O como había comenzado a llamarla Nevra.

- Vamos a fuera un rato, ¿no? – le grito Ginny al oído aunque se escucho casi como susurro por la música.

- OK.

Ambos jóvenes salieron del disco. Caminaron por la proa tomados de la mano. Era casi media noche. Y con un pequeño malestar Harry se dio cuenta de que era luna llena. Su tío en este momento debería estar transformado. Lamentablemente esta vez no estaban ni el, ni Sirius para hacerle compañía. Sacando esos pensamientos de su mente, miro a su joven acompañante con una sonrisa en sus labios. Sentándose en una banca.

- ¿En que piensas?

Ginny no le contesto. Solo le sonrió y cambio su mirada hacia el cielo. En tres días ella se iría con su abuela a pasar el resto de las vacaciones. Tenía tres días para decidir si le decía la verdad sobre ella y lo llevaba a su mundo. O simplemente aprovechaba el momento ahora y dejara que todo corriera su curso.

Los días que ha pasado con el habían sido los mejores de su vida. Por primera vez en años estaba siendo ella misma. Se sentía libre. Feliz. Harry la aceptaba como era sin preguntas. No pedía más de lo que ella estaba dispuesta a dar.

Pero ella no era estupida. Ella podía ver el deseo en sus ojos. El la quería tanto como ella el y eso era lo que hacia su decisión mas difícil. Por que ella sabia que una amistad entre ellos era imposible. No cuando había tanta tensión. No cuando ambos querían mas.

- Nevra. – susurro Harry en su oído. Sin darse cuenta del escalofrió que le recorrió el cuerpo ala joven bruja.

Esta lo miro directo a los ojos. Ambos como espejos, reflejando lo mismo.

- Vamos a mi cuarto. – fue lo único que dijo ella.

0o0o0o0oo0o0o

Miro a la mujer en su pecho una vez más y cambio su mirada al techo del camarote. Había estado tan seguro que una vez estuviera con ella, se iba a calmar y la obsesión iba a pasar. Sin embargo, ahí estaba dos días mas tarde todavía con ella. Ese era el último día que tendrían juntos y después posiblemente no se volverían a ver. Lo cual estaba bien. Lo último que necesita es llevar a una muggle al reguero que tiene por vida. Pero Dios, tenia que aceptar que iba a extrañarla.

- Todo va a cambiar mañana ¿no es así?

- Si, Nevra. Todo va a cambiar.

Ella se levanto un poco, moviéndose casi en sima del completamente y lo miro a los ojos. Por unos momentos se preocupo, que ella fuera a pedirle que la llevara con el. O que mantuvieran comunicación. Que le hubiera encantado, sabia que no podía hacerlo. Sin embargo, una vez más ella lo sorprendió. Le dio un triste sonrisa y solo le pidió una cosa.

- No me olvides.

- Nunca, Nevra.

Ella asintió con la cabeza y lo beso. Mañana seria otro día. Ambos regresaran a su propio mundo y no volverían a verse. Serian solo un buen recuerdo y nada más. Algo que les ayudaría a pasar los malos tiempos.

Pero por ahora todavía se tienen el uno al otro. Están juntos. Y aun tienen más recuerdos que hacer.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o

- Nevra.

Dijo Harry desde la puerta del camerote de esta. Quien se encontraba re-empacando sus cosas. Ya no había más que esperar. El final llego. España estaba a minutos de distancia y cada uno seguiría su camino. Ginny estaba esperando no verlo. Si hay algo que odia. Son las despedidas. Y por Merlín, despedirse de Harry iba a hacer difícil.

- Hey.

- ¿Lista para irte?

- Lo mejor que puedo estar. ¿Y tú?

- Igual… Escucha Nevra quiero darte algo.

- ¿El que?

Harry se acerco y tomo sus manos entre las del. Dejando en ellas una sortija en oro. Tenia la imagen de un león, con rubís en sus ojos.

- Harry…

- Para que no me olvides, Nevra. – dijo con la sonrisa que la vuelve loca.

Ella le sonrió y movió sus manos a su cuello. Soltando la medalla que llevaba puesta desde que tenia uso de razón. Dejándola en sus manos.

- Lo que es igual, no es trampa. – le dijo. – No me olvides.

Harry asintió y la abrazo. Quien iba a decirles que en una semana podían llegar a tomarse tanto afecto. Después de todo, seguían siendo prácticamente extraños. Harry le dejo un pequeño beso en su cabello y se alejo.

- Supongo que este es el adiós.

Esta vez fue Ginny quien asintió. Parándose de puntillas en el suelo y haciéndole fuerzas en el cuello a Harry lo acerco para darle un último beso.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o

- ¡Ginny, querida!

Una voz grito desde el otro lado de la calle. Ginny recién se bajaba del barco y estaba en busca de su abuela. Habían pasado años desde la última vez que se vieron. Cuando esta era apenas una chiquilla.

- Abuela! – dijo corriendo donde ella y abrazándola.

- ¡Por Merlín!, pero que linda te ves. Como has crecido. – dijo volviendo a abrazar a su única nieta con todas las fuerzas que tenia.

- ¿Cómo estas?

- Bien, bien. Tu abuelo esta por aquí cerca. Deja ver donde se metió para que cargue tus cosas.

- Ginevra! – dijo una emocionada voz a espaldas de ella. Su abuelo.

- ¡Abue! - Grito esta abrazándolo.

- Mi niña. Mírate, estas echa toda una mujer. – dijo aun con estrechando fuertemente con sus brazos a su nieta.

- Mejor vamonos. – dijo su abuela. – El viaje es un poco largo y estoy segura que Idalia esta esperando como loca para conocerte, querida.

Ginny asintió sonriente. Feliz de estar nuevamente entre su familia. Siguió su abuela hasta un carro en que obviamente iban a viajar. Una vez este estuvo en marcha, no pudo evitar agarrar la cadena que traía puesta en sus manos. A diferencia de la que siempre llevo, en esta solo había un anillo.

Adiós, Harry. Pensó para ella cerrando los ojos y recostándose del asiento. Como dijo su abuela, el camino era largo.

0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o

- Hey, Kiddo. – lo saludo Sirius con abrazo en el lobby del hotel donde se iba a hospedar. – ¿Como te fue en el viaje? ¿Conociste muchas chicas lindas? ¿Algo interesante que contar a tu viaje, padrino?

- Todo bien, todo salio perfecto.

Le respondió mientras subía a su cuarto. La verdad lo único que quería en ese momento era un buen baño y acostarse a dormir.

- ¿Conseguiste lo que buscábamos? – le pregunto mas serio una vez se cerro la puerta del cuarto detrás del.

- Obvio. Debo decir que fue demasiado fácil. Los muggles no tienen idea de cómo su llamada 'seguridad' no es mas que basura.

- Estoy de acuerdo con tigo. Pero eso solo hace nuestro trabajo más fácil.

Harry entro en el baño y se quito la camisa. Por el tono de su padrino, no podría llevar a cabo sus planes para el día de hoy. Lleno el lavamanos con agua caliente y comenzó a lavarse la cara.

- ¿Alguna noticia del Tío Remus?

- Recibí una lechuza ayer del. Todo esta bien. No hay de que preocuparse.

Harry asintió mientras salía del baño y comenzó a buscar en su maleta un suéter mas como que ponerse.

- Quien también llamo – comenzó a decir Sirius cuidadosamente – fue nuestro cliente.

- ¿Para?

- Parece que tiene una proposición nueva que hacernos. Sin embargo, esta vez quiere hablar con tigo personalmente.

- No, Sirius. – dijo como un niño pequeño – tu y el tío Remus se encargan de esas cosas. Yo solo me ago cargo de llevar a cabo el trabajo.

- Deja de protestar, que no es atractivo. Mañana a medio día viene y vas a atenderlo. ¿Estamos?

- Claros. – respondió en un tono despasionado y con un suspiro. Odiaba esas reuniones.

- So, cuéntame. ¿Alguna gatita interesante que encontraste a bordo del crucero?

- De echo no. – respondió de inmediato, de vuelta en el baño. No sabía por que, pero no quería hablar de lo que paso en el barco. – dedique mi tiempo a la misión y luego a relajarme totalmente.

- ¿Y que mejor forma de relajarse que con una buena chica? Una semana atrás hubieras concordado con migo.

- Tal vez. Pero ahora estoy muy cansado. Así que si no te molesta, me voy acostar un rato.

- Cada día te pareces mas a tu tío. – dijo en forma de protesta y en el mismo tono que Harry uso minutos antes.

- Lo que sea. Nos vemos.

Sirius salio del cuarto al mismo tiempo que Harry salio del baño. Tomo su varita y puso encantamientos en la puerta para que nadie pudiera entrar o molestarlo por un par de horas. No había estado mintiendo. Estaba cansado.

- Nevra. – murmuro para su almohada antes de cerrar los ojos y quedar dormido al instante.

0o0o0o0o0o0o0o0o

A/N: Este fue el primer capitulo. Espero que les aya gustado. ¡Déjenme un mensaje para saber lo que piensan por favor!