Disclaimer: Si yo fuera la dueña de todo, Harry Potter hubiera tenido un mejor final que el que tuvo. (no es que sea engreída, pero siendo sincera un niño de 10 años pudo haber escrito un mejor final que el que Rowling le dio). Sorry por todos aquellos que si le gusto el final.

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La Magia del Dinero

Se detuvo cuando llego al pasillo. La llegada del día había hecho que muchos de los que estuvieron presentes la noche anterior se retiraran. Los que quedaban eran solo varios de sus hermanos y sus esposas. Sin embargo, otros habían aparecido como remplazo. La familia de Neville estaba allí. No le tuvieron que decir a ella- de que ya estaban enterados de la situación- Las miradas castigadoras que recibió departe de la madre y la abuela del mismo fueron suficientes para saber lo que ellos estaban pensando.

A diferencia del resto de su familia, a ellos no les podía reprochar su forma de actuar. Después de todo, ella sí estuvo con otro hombre mientras estaba comprometida con Neville. Mientras que nunca fue su intención lastimar a su madre, o a alguien más si viene al caso, no cambiaba el hecho de que había sido infiel a su novio. Que no tuviera sentimiento alguno hacia él, al menos sentimientos buenos, no era el problema. Ese sería el único delito al que ella respondería.

- Ginny.

Fue Frank Longbottom, el padre de Neville quien la saludo. En un tono frio, la postura de su cuerpo completamente hostil. Ella le respondió asintiendo con la cabeza. Mientras que su postura era tensa, en defensa a lo que fuera a pasar.

- Tenemos que hablar. - Le dijo Neville alejándose de su madre que había puesto un brazo en consuelo una vez vieron a quien aun era su prometida llegar.

Ella cambio sus ojos del padre Neville hacia a él. La última vez que lo vio fue cuando entraron al cuarto de Harry, interrumpiéndolos mientras estaban teniendo relaciones. Ella no le había prestado mucha atención a él en ese momento, más avergonzada que nada al ser encontrada en esa situación por sus hermanos y profesora. Luego el coraje ante la engaño de Harry nublo todo lo demás.

Ahora no había nada más distrayéndola y le dio toda su atención. Se había cambiado de ropa, su cabello aun mojado indicaba que recién había regresado. Sus ojos mostraban las señas de la noche que paso. Aunque en verdad, no le importaba mucho a ella como el paso la noche.

- Pueden hablar luego de que ella hable con sus padres, ¿No crees, Neville? - Le dijo Cho caminando hasta donde la pelirroja estaba y colocándose detrás de ella. Silenciosamente dejando ver a los demás cual era su lugar. - Después de todo, ellos son sus padres.

- Esto es importante, Cho. Y es entre Ginny y yo. - Le respondió de mala gana.

- ¿No puedo esperar? - pregunto Ginny un tanto impaciente.

- No. - Neville se acerco más a ella y se detuvo solo cuando estuvo enfrente de ella, mirándola a los ojos. - ¿Por qué?

- Me temo que vas a tener que ser mas especifico.

-¿Y todavía te atreves a decir eso? - le grito Alice acercándose a ella, poniéndose entre su hijo y la hija de una de sus mejor amiga. - ¿Que no tienes vergüenza?

- Bájale a su tono Señora. - le dijo Cho en un tono más bajo, al mismo tiempo que trato de imitar a Alice poniéndose entre ella y Ginny.

Ginny sin embargo la paro con su brazo antes de que pudiera moverse y miro a Neville directo a los ojos. Si ya la habían echado de la familia no tenia porque continuar aguantando a Neville. No había nada que la parara ahora.

- Me atrevo, Señora Longbottom, por que no se a que su hijo se refiere. ¿Porque estuve con un hombre casado? ¿Por que estuve con otro cuando estaba comprometida con él? ¿Por que estuve con otra persona en mi viaje a España? ¿O por que aguante tanto tiempo con él, cuando debí haber terminado con la farsa que siempre fue nuestra relación años atrás?

Alice abrió la boca, posiblemente para regañar a Ginny, mas ninguna palabra salió. Neville sin embargo, no estaba bajo los mismos efectos que su madre.

- Todas las anteriores.

Cho agarro la mano de Ginny y entrelazo sus dedos, dándole un apoyo silencioso. La pelirroja sabía que su amiga había esperado años por aquella escena.

- ¿Las cogemos por orden o hay alguna en especifica que quieres primero? – su tono era sarcástico dando la impresión de que se estaba burlando.

- Basta. - Interrumpió la Matriarca Longbottom acercándose a donde los cuatro estaban, hablándoles entre dientes de forma que solo ellos la escucharon. - Esto es un hospital no plaza de pueblo, así que háganme el favor de respetar.

- Un poco tarde para eso, ¿No le parece Señora? Esto apenas se estaba poniendo bueno.

- No seas impertinente niña. - Le dijo a Cho quien había hablado. - Lo último que necesitamos es hacer un escándalo.

- Augusta, me temo que estas pidiendo imposibles. Estas dos son las reinas del escándalo.

- Alice, por favor compórtate como una mujer y no una adolecente. - regaño a su nuera.

- Yo no me muevo de aquí hasta tener las respuestas. - interrumpió Neville.

- Me parece una excelente idea. - dijo una voz detrás de ellos.

Todos se miraron a la vez aunque habían reconocido a Cedric como el hablante. La sorpresa vino cuando vieron a su acompañante. Este último llevaba una sonrisa engreída ante la escena en la que habían llegado.

- Después de todo. - continuo ahora que tenía la atención de todos los presentes, - Hay muchas cosas por las que tienes que responder.

- Hola primito, ¿Cómo te va?

Draco Malfoy soltó a reír cuando vio la cara de Neville tornarse pálida.

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Ginny suspiro profundo y cerró la puerta detrás de ella, tratando de no hacer ruido al cerrarla. Después de la llegada de Cedric y Malfoy, Neville había cambiado su tono totalmente. Las explicaciones que había exigido momentos antes habían dejado de ser tan importantes. Dejando a Cedric ser quien dirigiera la discusión. Este ultimo sin embargo, había sido claro en que cualquier y toda explicación se daría en cuanto todo el mundo estuviera presente. Todo el mundo siendo, los hermanos Weasleys y el abuelo materno de Neville.

Entrando al cuarto donde su mamá estaba, la vio tomando un poco de agua, mientras que su padre le hablaba en susurros. Ambos se tornaron para verla, terminando con la conversación que tenían.

- Yo... yo...

No sabía que decir. Ni que había esperado sus padres le dijeran. La última vez que estuvieron en una situación similar, su madre había estado indispuesta por semanas, y su padre había estado callado. Aunque la desilusión y decepción en sus ojos había sido imposible de olvidar. Ahora sin embargo, la situación no podía ser más diferente. Por lo que ella no sabía que pensar.

- Ven acá. - le dijo su madre extendiendo una mano. Ginny la tomo y se sentó al borde de la cama. - Tenías 6 años.

- ¿Qué?

- La última vez que te dije que te amaba. - Le explico con un tono suave, lleno de culpa mientras acariciaba la mejilla de su única hija. - No sé en qué momento deje de decírtelo. O porque. Tal vez fue cuando comenzó a esperar que te comportaras como toda una niña educada y sin reproche alguno en su comportamiento. Mientras que tu disfrutabas de correr descalza y volar con tus hermanos.

- Mamá...

- No. No me interrumpas. Se me ocurrió no hace mucho, que el problema nunca fuiste tú. Si no yo. Que cuando me imaginaba a mi hija, quería una muñeca de porcelana con la cual jugar y enseñar a mis amigas. Nunca te vi como un ser humano en tu propio estilo y cuando tomaste tu camino tan diferente a lo que yo quería, no te pude aceptar tal cual eras, si no que trate de cambiarte.

- Eso no es verdad, mamá. Tú siempre fuiste la mejor madre.

- Cierto. - le dijo tomando una pausa. - Siempre fui la mejor madre que supe ser. Pero eso no quita todos los errores que cometí ni contigo, ni con tus hermanos.

Arthur le paso una servilleta para que se secara los ojos. Ella se acomodo para quedar sentada completamente y se llevo a Ginny lo más cerca posible, de modo que la última termino casi en la falda de su madre, con su cabeza en el pecho de esta.

- Cariño, después de lo que paso en tu primer año. - continuo de nuevo, acariciando el cabello de Ginny. - prácticamente tome el control de tu vida. Pero no fue por qué no confiara en ti. O que pensara que lo que paso fue tu culpa, porque no lo fue, mi cielo.

- Ma...

- Yo no podía dejar que nada mas te lastimara así. En lugar de decirte cuanto lo sentía y que te amaba, trate de protegerte de la única manera que yo sabía. Y lamento mucho todo lo que he hecho.

- Tú no has hecho nada. - le levantando la cabeza y mirando a los ojos de su madre. El mismo color chocolate en ambos pares. - Nada que yo no haya permitido.

- Cierto, pero la única razón por la que me dejas es por la los sentimientos de culpa que tienes. Y me temo que yo te he estado manipulando durante años gracias a eso. Ginny, eso no está bien y lo siento.

- Ginny, tu madre y yo, incluso tus hermanos hasta cierto punto, hemos sido incapaces de trabajar completamente lo que paso 6 años atrás. - le dijo su padre - Lo que paso fue muy traumático y en lugar de buscar ayuda tratamos de olvidarnos de que paso... Las cosas se salieron de control sin darnos cuenta. Por eso yo también te debo una disculpa.

- ¿De qué hablas, papá? Las cosas están bien.

- Ginny, - el tono se volvió severo aunque sus ojos seguían siendo cálidos - Ignorar las cosas es lo que nos tiene aquí. Es un hábito que tenemos que romper.

- Pa,

- Ya, - la interrumpió su mamá haciéndola voltearse nuevamente - Ginny cuando aquel hombre, que se presento como Tío del tal Harry Potter, nos dio las fotos y nos explico la situación, segundos después que me diera cuenta de que estaba teniendo un ataque, pensé que me iba a morir. ¿Sabes que era lo único que me pasaba por la mente?

- No. - respondió sus ojos aguados mientras escondía su cabeza en el pecho de su madre.

- Que habían pasado 11 años desde que te dije que te amaba. Que me iba a morir y lo último que había hecho por ti, había sido manipularte a que te casaras con un chico al que no le tienes nada de cariño.

Ginny se sentó de cantazo y miro a su madre con sorpresa. Ella había estado totalmente segura de que solo Cho sabia (Cedric sospechaba), sobre lo que sentía, o mejor dicho no sentía, por Neville.

- ¿Por qué entonces querías que me casara con él?

- Porque pensé que él podía hacerse cargo de ti. Porque él no iba a permitir que nada malo te pasara. Tu seguridad, mi vida, era lo más importante para mí. Había sido lo más importante por años. Porque me olvide totalmente, de que lo más importante, lo que siempre debió ser mi prioridad, era que fueras feliz.

Ginny intento hablar pero nuevamente fue interrumpida, esta vez por su padre.

- No te atrevas a decir que eres feliz. La verdad es que ninguno de los dos, - dijo refiriéndose a él y a su esposa- podemos recordar la última vez que te vimos feliz. Contenta, si, únicamente cuando vuelas y una que otra vez en la presencia de Cedric y su novia. Lo más cercano que te he visto a ser feliz, fue en las fotos que nos entregaron.

- Esa fue la llamada a despertar que tuvimos. - le explico su mamá. - Ver esa mirada en ti, después de tantos años...

Ginny se sentó quieta por unos momentos antes de levantarse de la cama y caminar hasta la ventana. Pensar en esas fotos la llevaba a pensar en Harry y eso no quería. Ese no era el momento para pensar, ni en él ni en su traición.

Aparentemente, sus padres no tenían problema alguno en pensar en el.

- Ginny, por favor no tomes esto a mal, y espero que seas totalmente honesta. - comenzó su padre, - ¿Tu sabias que él estaba casado?

- No. oh. - se llevo una mano a la boca para evitar que los sollozos salieran. A diferencia de la noche anterior, he incluso de minutos antes de entrar, ahora si estaba llena de sensaciones y emociones. - Les juro que no lo sabía. Me entere cuando Bill me dio la foto de él con su familia, y... Cuando su esposa llego.

La imagen le llego clara y de cantazo. El rostro de la mujer que hubiera deseado no existiera. Tan herida como sorprendida, esperando una explicación al ver a su esposo en la cama con otra. La horrible verdad de que ella no era nada en la vida de Harry, porque él le pertenecía a aquella. Que él le había mentido desde un principio. Había sido demasiado.

Por primera vez, desde que podía recordar, se lanzo a los brazos de su padre con el corazón roto. Sabiendo que él, la iba a recibir.

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Fleur camino lentamente de regreso al cuarto donde su suegra estaba. Su esposo y el resto de la familia se habían ido, cerca de dos horas atrás, a la Mansión Malfoy. Su suegro, Arthur junto con ellos. Una sonrisa le cubrió los labios al recordar el rostro de sus cuñados y los Longbottom al verlo abrazado a su hija y la sonrisa en ella. De todas las cosas que se habían imaginado iba a pasar cuando Ginny viera a sus padres, que la recibieran con las puertas abiertas jamás había sido una de ellas.

Con la salida de los Weasleys, ella se había quedado con Molly. La Matriarca Weasley había protestado. Que ella estaba bien y no necesitaba a nadie. Pero después del susto que todos se llevaron, no la querían dejar sola. Y la verdad es que ella quería aprovechar que los demás no estaban para contarle todo lo que sabía sobre Harry.

Al principio pensó que se lo estaba imaginando. Después de todo, recién había estado pensando en el. Pero cuando se acerco, se dio cuenta de que no era un acto de su imaginación. Harry estaba allí. Y si sus ojos no le fallaban iba de camino al cuarto de su suegra.

- ¡Harry!

El se volteo para ver quien lo había detenido. Había llegado minutos atrás y después que un Healer le confirmara que Molly Weasley, no solo seguía vivía si no que ya estaba fuera de peligro, no tenía tanta prisa en entrar a ese cuarto. De hecho, estaba un poco asustado y la culpa lo estaba matando.

- Fleur, que sorpresa verte. – le dijo con una sonrisa dándole un beso en la mejilla cuando esta llego a donde él estaba.

Ella apretó el vaso con hielo que había ido a buscar y miro muy seria al moreno.

- ¿Tienes un deseo de muerte o algo así? Si alguno de los hermanos Weasley te ve aquí te van a matar… - Sus ojos cambiaron un poco al ver que uno de los del estaba morado. Bill le había contado lo que paso – Viendo tu rostro, me temo que a quien tienes que evadir es a Cedric.

- ¿Los Weasleys? ¿Los conoces? ¿Sabes dónde está Ginevra?

- ¿Si los conozco? Estoy casada con uno. William. – Le dijo – Ginny está con ellos en casa de los Malfoy.

- ¿Qué? – prácticamente grito. El hecho de que ni él ni el resto de su familia estuvieran envueltos en la guerra, no quería decir que no sabían lo que estaba pasando. Lucius Malfoy era prácticamente la mano derecha de Voldemort.

- No grites. Y dale gracias a Dios que ese es el caso. De lo contrario te hubieran linchado en el momento en que entraste en el hospital. ¿Pero que no tienes un poco de sentido común en esa cabeza?

- Fleur, tenía que venir. Después de lo que Sirius hizo…. ¿Cómo está Ginny?

Ella solo suspiro al escuchar que todo eso había sido culpa de Sirius. De toda la banda de caza fortunas, él era el que menos le caía a ella. El había tratando de seducirla y era demasiado arrogante para su gusto.

- La desheredaron. – le dijo en un tono frio – la echaron de la familia. ¿Eso es lo que querías escuchar?

- ¿Qué?

- No te preocupes. Esa fue decisión de sus hermanos. Pero por lo que vi, sus padres no van a dejar que eso pase. – le dijo en un tono más suave. Fue su cara llena de culpa lo que no la dejo ser malvada con él y dejarlo creer que había destrozado la vida de Ginny completamente. – Pero ella no está muy bien, Harry. Está herida pensando que le mentiste y que la hiciste la amante de un hombre casado.

- Fleur, tengo que hablar con ella. Tengo que explicarle lo que paso.

- Eso no va a ser tan fácil.

- Fleur, por favor ayúdame. Tengo que hablar con ella. No puedo dejar las cosas así. Por favor.

Tal vez fue la mirada de desesperación en sus ojos o la suplica, Fleur no pensó jamás en ver o escuchar semejante cosa en Harry Potter, pero al final accedió a ayudarlo. Sobre todas las cosas, tenía la sensación de que a quien estaba ayudando en realidad era a Ginny.

- Ven con migo. – le dijo tomando de la mano y practicante forzándolo a entrar al cuarto.

- Fleur, ¿A dónde vamos?

- A conseguir aliados. Créeme, con los Weasleys los vas a necesitar. ¿Y qué mejor aliado que la madre de Ginny?

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- Más vale que esto sea importante. – gruño Abraham Malfoy, encendiendo un cigarrillo y mirando desconfiadamente a los presentes.

Ver a su hija y a sus nietos allí, no lo hizo sentir mejor. La verdad sea dicha él no sentía nada por ellos, excepto disgusto. Sus dos hijos eran la viva imagen de su esposa y sus nietos eran unos idiotas que no tenían ningún tipo de uso. Si tuviera alguien más a quien dejar su fortuna, lo haría.

- Por favor discúlpanos, padres. – le dijo Alice, acostumbrada después de tantos años a la forma de ser de su padre. – Estoy segura que podemos ir a otra parte. Después de todo, esto no tiene nada que ver con usted.

- No te disculpo nada. Ya me interrumpieron lo que estaba haciendo, - le dijo en un tono severo ignorando el hecho de que no había estado haciendo nada antes de que ellos llegaran. Los demás no sabían eso y no tenían porque enterarse tampoco. – Así que ya hacen lo que vinieron hacer aquí, tenga que ver con migo o no.

-Abuelo, - le dijo Draco acercándose a él y bajando un poco la cabeza. Un gesto que cualquiera podría pasar por reverencia, en realidad era miedo. – No sé si conozcas a los Weasleys.

- Claro que conozco a los Weasleys, infante. – le hizo una seña con la mano para que se hiciera hacia un lado. Luego miro a la familia de pelirrojos.

El nunca les había prestado mucha atención. Los Weasleys eran pobres, siempre lo habían sido y familias como los Malfoy nunca se juntaban con los que eran menos que ellos. Pero que tuvieran dinero o no, no les quitaba el hecho de que eran una de las pocas familias de sangre pura que quedaban y que esa generación en específica había creado magos muy poderosos y exitosos. ¿No había estado escuchando maravillas sobre los gemelos? Mientras que ellos dedicaban su tiempo completo a su tienda de bromas, eran dueños de varias otras compañías en las que habían invertido. Creando una fortuna a su nombre. William Weasleys tenía una reputación de ser uno de los mejores curse-breakers en reciente memoria. Inclusive los Globins hablaban excelencias de él. Charlie Weasley junto con su esposa tenían su propia reserva de Dragones. Y claro está, la niña Weasley. Esta había sido noticia desde su nacimiento. No solo era ella la primera mujer en nacer en el clan en 7 generaciones, ella era la séptima hija. Si las leyendas eran de creerse el poder que había en ella era inimaginable.

Mirándola a ella, no pudo evitar pensar en lo mucho que reflejaba a los Prewett. Ahora estaba, los Prewetts eran de su círculo de asociados. Sabía que Molly había sido desheredada cuando se caso con Arthur Weasley y también sabia (aunque nadie más lo hacía puesto que él había sido muy amigo de Gideon Prewett), que una vez cumpliera 21, cuando fuera legalmente una adulta - como estaba estipulado en la Confederación Internacional de Magos, y no a los 17 como era en Inglaterra,- Ginevra Weasley iba a heredar la fortuna de los Prewetts ya que no había otro heredero. Detalle que su amigo no quiso informar a su hija Molly. Ellos nunca volvieron a hablar luego de la boda de esta con Arthur.

- Señor Malfoy.

Cambio su mirada de Ginny al joven que había hablado. A diferencia de con los Weasleys, le tomo unos momentos reconocerlo. Los Diggorys eran una familia de clase media. Mientras que no había ningún estigma en ser asociados con ellos, todavía había muchos que se mantenían completamente en un mismo círculo. Sin embargo, Amos Diggory, el padre de e ese chico, si su memoria no le fallaba, había hecho muchos cambios en su departamento en el ministerio. Cambio que no le habían gustado a muchos y otros pensaban que mucho se habían tardado en llegar.

- Mi nombre es Cedric Diggory

- Se quién eres muchacho. – lo interrumpió con el mismo tono de voz que uso con su nieto. – mi pregunta es ¿qué hacen aquí?

Cedric estaba seguro que hablar con la reina no sería tan intimidante como hacerlo con el Señor Malfoy. Asintiendo con la cabeza volvió hablar.

- Me temo que tenemos una pequeña situación con uno de sus nietos y esperábamos que usted pudiera aclarar un punto para nosotros.

- ¿Uno de mis nietos huh? ¿Y qué situación es esa? Si se trata de algún delito, formulen cargos y listo. Les aseguro que no haré absolutamente nada para sacarlos. No es como si me tuviera que preocupar por el apellido de la familia. Estos inútiles que dicen ser mis hijos ya se encargaron de dañarlo en su totalidad.

- Papá, por favor.

- Alice silencio. ¿Que no te enseño tu niñera que las brujas hay que verlas pero no oírlas?

- Unas semanas atrás, Señor, - interrumpió Cedric antes de que Alice o alguien más pudiera hablar - su nieto le propuso matrimonio a Ginny Weasley. Esto de por sí, no hubiera sido algo inusual si toman en cuenta el hecho de que estuvieron saliendo por años juntos. Lo que sí es inusual es que cuando él le pedio que se casaran ellos no solo habían terminado su relación si no que había sido su nieto el que termino con ella.

- ¿Eso que tiene que ver? – lo interrumpió Augusta quien hasta el momento se había quedado callada. Ella nunca se había llevado con su consuegro. Le parecía horrible la relación que el tenia con su hija, y desde que su hijo y Alice se juntaron ella había limitado el trato con el patriarca Malfoy a lo menos posible. – Neville termino con Ginny por que iba a ser casi imposible para ellos tener una buena relación con ella en Hogwarts. Una vez que él supo que la distancia no iba a ser problema alguno para ellos, decidió volver a retomar la relación. Claro está, esa termino siendo la peor decisión que tomo en su vida. – termino lanzándole una dura mirada a Ginny.

Draco retorció los ojos y cruzo sus brazos en el pecho. Siempre le molesto la forma en que habían pintado a su primo. Para ellos, el era casi un santo cuando la verdad era otra.

- Me parece casi imposible creer que lo peor que ha decidió ha sido casarse con Ginny. – Interpuso el rubio – cuando la razón por la que se quiere, no digamos mejor, necesita casarse, con ella en primer lugar es razón suficiente como para llevarse el premio.

- ¿A qué te refieres Malfoy? – había sido Ron quien pidió la explicación, aunque estaba listo para defender a su mejor amigo.

- Podría decírtelo, pero va a sonar mucho mejor viniendo de alguien a quien no le puedan llamar mentiroso ¿no creen? ¿Alguien quien no tiene nada que ganar o perder aquí? – se torno hacia donde estaba su abuelo sentado y con la misma sonrisa engreída que uso cuando le hablo al menor de los pelirrojos le dijo – creo que deberías saber que lo más interesante aquí, es que ella no quiere casarse con él. Y sin embargo no ha logrado quitarse el anillo de compromiso.

- Tu niña, ven acá.- la llamo el señor Malfoy sin levantarse del asiento pero sacando su varita.

Un poco nerviosa, Ginny camino hacia donde él estaba. Cuando llego frente del él le pidió su mano de una manera silenciosa, ella se la dio y el comenzó a murmurar un encantamiento mientras le daba leves golpes al anillo. Al cabo de unos minutos le soltó la mano y le hizo señas para que regresara con su familia. Ginny no espero a que lo dijera con palabras si no que prácticamente corrió donde su padre la estaba esperando.

El señor Malfoy por su parte, había vuelto a tomar el cigarrillo que puso a un lado mientras trabajaba en el anillo. Al momento estaba un perdido en sus propios pensamientos y no parecía prestar atención a nada más. Sin embargo, pronto llego a una conclusión de lo que hubiera estado buscando, porque su mirada se volvió a enfocar en el presente.

- Siempre he pensado que seleccionan a los alumnos para las respectivas casas de Hogwarts muy pronto. – comenzó a decir con una leve sonrisa. Por alguna razón lo hacía ver aun mas intimidante.- por ejemplo, estoy seguro de que si fueran a usar el sombrero seleccionador en Neville en estos instantes, iría directo a Slytherin. – paro por unos instantes antes de volver hablar – Por otro lado, se necesita mucho valor para llevar este tipo de engaño, así que puede que a fin de cuentas estuvieras en la casa que te cae mejor.

- ¿Engaño?

Malfoy no levanto su mirada para ver quien había preguntado ya que no reconoció la voz. Apago el cigarrillo y lo puso en un cenicero. Luego se echo para atrás en su asiento, recostándose totalmente. Entre laso sus manos en su estomago y cerró los ojos. Antes de que los demás pudieran decir algo más, comenzó a hablar.

- Imagínense mi sorpresa a principio de este verano cuando mi elfo domestico me vino a informar que tengo visita. Tomando en cuenta que yo no suelo recibir a nadie que no haya mandado a buscar por alguna razón, mi primera reacción fue enviarles a decir que se fueran. Pero la curiosidad, siendo mi mayor problema no me dejo así que salí a ver qué era lo que querían con migo dichas personas.

Imagínense mi sorpresa, nuevamente, cuando mi visita vino a cobrarme una deuda que Neville fallo en pagar. Deuda ocasionada por un par de apuestas que no salieron como deberían. Claro está, yo no tenía intensión alguna de pagarles. Si Neville fue suficientemente estúpido como para meterse con esas personas y ahora no tenía el dinero para responder ese era su problema. Cuando los magos me contaron, que el dinero que debía era nada comparado con el hecho de que se había enredado con la esposa de a quien le debía, solo se puso más interesante.

Después de enviar a esos magos con la amenaza de presentar cargos por entrar en propiedad privada, si regresaban a mi puerta, envié por Neville y Draco. A ese punto me di cuenta de que estos dos idiotas estaban haciendo un reguero con sus vidas. No que me importara mucho, pero ellos son los únicos que van a continuar con la línea Malfoy, así que al menos uno de ellos, debería hacer algo de provecho. Así que decidí darles un incentivo.

Con Alice y Lucius desheredados, siempre fue asumido que una vez muriera mi fortuna seria dividida en partes iguales para Draco y Neville. Razón por la cual estos dos charlatanes aguantan mi presencia cuando los envió a buscar. De otra manera estoy seguro, hubieran olvidado totalmente que existo. Solo Neville respondió al llamado, ya que al momento Draco estaba tomando el Tour, le envié luego una carta dejándolo saber los detalles.

-¿Detalles de qué? – lo interrumpió Alice. La idea de que su hijo no fuera la persona que ella creía, que estuviera metido en deudas y con mujeres casadas le había aturdido mucho por lo que no tenía mucha paciencia con su padre.

- De lo que tenían que hacer si querían convertirse en el único heredero de la fortuna Malfoy. Solo uno de los dos, heredaría absolutamente todo lo que tengo.

-¿Quién?

-El que cumpliera con todos los requisitos claro está. Requisitos que no vienen al caso. El único que es pertinente a este asunto es que mi heredero debe estar casado y haber producido por lo menos un varón.

- ¿Está queriendo decir que la única razón por la que Neville le pidió a Ginny que se casaran fue para ganar este… concurso, que ha creado entre sus nietos? – pregunto Percy completamente indignado.

- Exactamente. Y bastante inteligente del. Con la historia familiar de ella, es más probable que le de varios varones antes de que le de alguna hembra. Y posiblemente antes de que pase un año de la boda. Mas rápido que eso no se va a encontrar.

- No lo puedo creer. – Dijo Ron – Neville es mi mejor amigo. El no haría algo. No a nosotros, el es como de la familia.

- Es verdad Ron. – le dijo Cedric acercándose a Ginny y tomando su mano haciendo que todos tuvieran una buena vista a su anillo- Además, ¿por qué otra razón habría hechizado el anillo de Ginny si no para estar totalmente seguro de que nada pudiera pasar que evitara que la boda no se llevara a cabo?

- ¿Qué?

- 'Betrothal Charm' o el encantamiento del matrimonio arreglado. El anillo permanecerá en la mano de Ginny hasta que el matrimonio se halla llevado a cabo y haya sido consumado.

- En mi apartamento tengo toda la información. – dijo Cedric entrelazando sus dedos con los de Ginny.

- ¿Que quiere decir esto? – pregunto Ginny luego de unos minutos en los que nadie había dicho nada, cambiando su mirada entre su mejor amigo y a su padre media confundida con lo que había pasado.

- Que eres libre, hija.

Fue lo que Arthur le contesto abrasándola. El resto de los presentes comenzaron a murmurar entre sí, mientras que Draco estaba disfrutando haber desenmascarado a su primo de una vez. Al menos ahora, todo el mundo sabía quién era el en realidad y no tendría que preocuparse en que le ganaría la fortuna. Si lograba jugar sus cartas bien, quizá fuera él, Draco, quien terminara con Ginny después de todo.

- Ouch, ouch, ouch.

- Nosotros nos retiramos. – dijo Augusta sin mirar a nadie mientras llevaba a Neville agarrándolo por uno de sus orejas mientras él se quejaba. Alice y Frank detrás de ellos en silencio.

- Supongo que debería molestarme que me haya estado usando. – Dijo Ginny con una sonrisa de oreja a oreja – Pero al momento estoy tan feliz que no me importa.

- En esa nota, - dijo su padre con una sonrisa también – creo que es hora de que regresemos a casa nosotros también.

- Señorita Weasley, si me permite un momento- la llamo el señor Malfoy.

Con un suspiro y una sonrisa a su padre, Ginny volvió a ir donde al Patriarca Malfoy. Esta vez el se levanto de su asiento y encendió otro cigarrillo mientras le dio una mirada calculadora.

- Por pura curiosidad, ¿Mi nieto estaba diciendo la verdad? ¿No querías casarte con Neville? – ella asintió con la cabeza no sabiendo a donde él quería llegar. - ¿pero de todos modos ibas a casarte con él? – ella volvió a asentir - ¿Por qué?

- Por mi familia, Señor Malfoy. Ellos son lo más importantes para mí.

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Ginny rio mientras seguía acariciando el estomago de su cuñada. Recién ella y Bill habían anunciado que iban a tener un bebe y todo el mundo estaba contento ante la inminente llegada del nuevo Weasley. Especialmente Molly, quien había sido dada de alta del hospital el día antes y tener a toda su familia junta habiendo nada más que risas y alegría era un sueño hecho realidad.

Las cosas entre los Weasleys no estaban totalmente resueltas. Habían pasado muchos años en los que se callaban todo lo que estaban sintiendo y ahora que estaba saliendo a la luz todas las heridas el daño que se habían hecho durante ese tiempo, les iba a costar sanar. A diferencia de años atrás, sin embargo, esta vez estaban dispuestos a hacer todo por recuperar la familia, y el primer paso, que siempre era el más difícil, ya se había tomado. Irónicamente había sido necesario todo el enredo que llevo a su madre al hospital para que comenzaran el camino.

Ginny había vuelto a Hogwarts, después de salir de la Mansión Malfoy, acompañada de su padre. Después del discurso que McGonagall le dio, recogió sus cosas ya que había sido suspendida. Cuando iban de salida se encontraron con el profesor Dumbledore, pero no les dijo nada, solo miro a Ginny a los ojos, como si estuviera buscando la respuesta del problema más grande del mundo en ellos, y al no encontrar nada siguió su camino decepcionado.

Ella no le prestó mucho atención a lo que fuera que eso significara. Dumbledore siempre había sido medio raro y ella estaba feliz ante su castigo. Aunque cuando regresara a la escuela estaría súper pérdida, estaba disfrutando esos días con su familia. Y eso para ella era lo más importante.

- Ginny, querida. Hay una caja en el cuarto de Bill que tiene un muchas de cosas de cuando ustedes eran unos bebes, ¿si te acuerdas que la pusiste allí en el verano?

La adolecente asintió con la cabeza, dejándole saber a su mamá de que se acordaba de la caja que le decía y se agacho hasta que su rostro quedo a nivel con la barriga de Fleur.

- Titi Ginny viene ya mismo mi amor. – le murmuro a su sobrino.

La rubia le dio una brillante sonrisa y se levanto con ella.

- Te acompaño. Tengo que estirar mis piernas.

- Fleur tienes que descansar. – le dijo Ginny a la vez que cruzaba el brazo de ella por su codo y prácticamente la jalo hacia las escaleras.

Ambas estuvieron calladas después de eso mientras subieron al cuarto. Incluso allí, no hablaron hasta que Ginny encontró la caja y la puso en la cama, al lado de Fleur que se había sentando allí.

La rubia la abrió y comenzó a sacar cobijas y ropita. Cuando encontró una foto de dos niños pequeños en pañales, sonrió y se la paso a Ginny.

- Bill and Charlie. – le dijo a ella pasándole la foto a su cuñada nuevamente quien comenzó a observar detenidamente la fotografía ahora que sabía que era de su marido.

- No ha cambiado mucho. Me pregunto si el bebe se parecerá a él, o a mí.

- Esperemos que a ti. Lo que sí es seguro es que con una Veela por madre, ese bebé será el más espectacular en la historia.

Fleur le sonrió al cumplido y puso una mano en su barriga, como queriendo acariciar a su bebé a través de ella.

- Hay algo de lo que te quiero hablar, Ginny.

- ¿Huh?

- Es sobre Harry. - Ginny camino hasta quedar frente a un estante que aun tenia libros viejos y fotos de Hogwarts, de Bill y sus amigos. Mas no le dijo nada, por lo que Fleur respirando profundo continuo hablando. – Hace unos años atrás, antes de que conociera a Bill, conocí a Harry y a su familia. Ellos tienen este… negocio, bastante particular y fueron contratados por mi padre. Mi hermana, prácticamente un infante entonces, quedo enfatuada con él y desde ahí busca cualquier excusa para que mis padres lo traigan a él y a su familia de regreso.

A través de los años, si no nos hemos convertido en amigos, somos buenos conocidos. Y el negocio familiar que él tiene, ha tomado tan buen nombre en el círculo de mi padre, que sus aventuras son mencionadas en casi todas las reuniones

- No entiendo a donde quieres ir, Fleur. – dijo Ginny aun dándole la espalda.

- Quiero que entiendas Ginny, que las cosas con Harry y su familia, rara vez son lo que parecen. Y que aun conociendo el más básico detalle de todos, a lo que se dedican, no puedes tener una idea de lo que eso puede llegar a significar. Y lo que puedas creer es la verdad, no es más que una capa más.

- Fleur.

- El no está casado. Tampoco tiene un hijo.

- Yo vi a su esposa Fleur. Mayor prueba que esa no hay. Aunque quisiera creer que eso no es cierto, ¿Cómo le hago para ignorar su existencia? ¿Cómo la puede explicar, si no con lo que se?

- Tal vez dándole a Harry la oportunidad de explicártelo todo el mismo.

Ginny suspiro y se paso una mano por su cabello revolviéndolo todo. Se viro donde Fleur lentamente y le dio una triste mirada antes de caminar hasta la puerta.

- Lo siento Fleur, pero no puedo.

- ¿Y prefieres vivir el resto de tu vida preguntándote si hubiera habido otra explicación a lo que paso, que no fuera tan dolorosa como esta? ¿No saber nunca, si tal vez, hubiera funcionado algo entre ustedes?

- ¿Y qué pasa si es verdad? Si en verdad esa mujer era su esposa, o algo similar en su vida. Si en verdad el tenia una familia en otra parte y nunca me dijo nada sobre ellos. ¿Qué pasa si la verdad es que cada beso, cada caricia entre nosotros significo nada para él?

- Entonces sabrás la verdad por dolorosa que sea. Pensé que a ti, sobre todo el mundo después de todo lo que ha pasado, la verdad sería lo más importante. – Fleur la vio asentir una vez con la cabeza y secarse la cara, donde una lagrima había caído. – Pero si quieres mi opinión, yo creo que todo lo que paso entre ustedes para el significó, no, significa, algo. Tal vez mas de lo que te imaginas. ¿Por qué otra razón se arriesgaría a entrar en la boca del lobo para hablar contigo?

- ¿Aquí? ¿Harry esta aquí?

- Esta esperándote en tu cuarto. Piensa bien lo que vas hacer. Aunque sea solo por la verdad, aunque sea solo para obtener clausura.

Fleur salió del cuarto dejando a Ginny todavía frente a la puerta. Mordiéndose su labio inferior ella salió detrás de su cuñada y camino hasta su cuarto un piso más abajo. Parándose frente a la puerta se pregunto si se atrevería a entrar. Si lo que él le fuera a decir era tan importante o si podría vivir ella con nunca saber. Si podría vivir consigo misma si continúa su camino hacia abajo y se une a su familia sin dirigirle la palabra a Harry.

Estaba comenzando a caminar rumbo a la sala cuando la memoria de una noche, caminando a la luz de la luna en la cubierta del barco donde se conocieron le vino a la mente. Maldiciendo en voz baja se dio media vuelta y entro en su cuarto.

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A/N: Se suponía que este capítulo era el final. Pero me salió tan largo que lo dividí en dos, y como aun no termino de escribir la otra parte, decidí postear este adelante. Espero que les haya gustado.

Ya no queda mucho, la conclusión final y bueno ya veremos si nuestros héroes se quedan juntos o no. Lo crean o no, aun no me decido.

Quiero darle las gracias a todos los que tomaron de su tiempo para leer el capitulo anterior y más aun los que me dejaron un review para saber lo que les pareció. Ese es el único pago que uno recibe aquí, ¡así que no se cohíban!

Nuevamente, espero que les haya gustado y déjenme saber que les pareció!

Besos,

Ginevrapulliza.