Capitulo 3:

Ya había llegado la hora de dormir, y Lai se encontraba lamentando el haber permitido que Cleo preparara la cena. Igualmente la tranquilidad reinaba entre ellos dos, y a ella le era imposible no comparar esta apacible noche con las tantas otras que había compartido con Orphen. Sabía muy bien que sólo llevaba unas cuantas horas acampando con el muchacho de cabellos verdes, pero su temperamento era tan distinto al del moreno, que simplemente se preguntaba si realmente podría hacer un viaje con él.

Recostada sobre su saco de dormir, observo al joven que dormía al otro lado de la fogata. ¡Qué suerte había tenido al encontrárselo en el camino! No tenía sentido mentirse a si misma, si ella hubiera seguido sola, seguramente terminaba perdida en medio del bosque. Pero sumida en sus pensamientos, aún cuando se alegraba con este insólito giro del destino, su mente se encontraba invadida por otra persona, aquella misma que por la tarde con tanta frialdad la había echado, aquella por la cual había abandonado su casa, y por la cual todos su sentimientos se alborotaban: Orphen. Ese hechicero de pacotilla que no hacía más que maltratarla e ignorarla. ¡Maldito el día que se cruzó con él!

Sin darse cuenta, golpeó fuertemente el suelo, despertando con ello a su nuevo compañero de viaje. Él volteo a verla, encontrándose con la dulce muchacha que tenía los ojos llenos de lagrimas y el ceño fruncido. No estaba en su naturaleza meterse en los asuntos que no le incumbían, pero desde esa misma tarde, se descubrió que esa rubia estaba muy ligada a su futuro, y por ello no podía no inmiscuirse.

Lai: Cleo? Te ocurre algo?

La niña parecía recién darse cuenta de la escena que estaba dando, y lentamente se sentó donde estaba.

Cleo: No, pasa nada...

Lai: Como digas... Pero si hay algo en lo que pueda ayudar para que descanses, dímelo. Mañana va a ser un día muy largo y es mejor que nos encuentre descansados.

Cleo: (susurrando) Necesito un abrazo...

Lai no entendió lo que ella le había dicho, o más bien, creyó escuchar mal. ¿Acaso ella le había dicho que necesitaba un abrazo? No era que él no quisiera dárselo, de hecho, la joven sentada frente a él había despertado sentimientos y pensamientos raros en él. Sin embargo, no era un tipo de persona "cálida", en su vida no había tenido grandes demostraciones de cariño, mucho menos con chicas que recién conocía. Si debía ser sincero, tampoco era el tipo de persona que acampaba con una extraña, mucho menos invitaba gente a viajar con él. Si una palabra servía para describirlo era "solitario", que mirando su entorno también era una característica muy común en todos los hechiceros de la torre.

Lai: Qué?

Cleo (sin pensarlo) Que me gustaría que me abraces, solo por unos momentos... Hasta que pueda dormirme...

El joven hechicero se quedó sorprendido ante el sonrojo de la rubia. Sin decir más, tomo su saco y lo acercó al de Cleo, y cariñosamente la abrazó. Ambos se encontraron que lejos de ser incomodo, estaban muy a gusto. ¡Es más! En aquella placentera posición se quedaron hasta que finalmente se durmieron.

En aquel mismo bosque, había una persona que no había podido conciliar el sueño. Un joven moreno se encontraba dando vueltas en su saco de dormir. Simplemente no podía entender porque estaba tan molesto. No era que la niña malcriada le preocupara. ¡Para nada! Es sólo que era raro que ella aún no haya vuelto, como siempre lo hacía. Ella no sería capaz de enfrentar los peligros que se hallaban escondidos en aquel bosque, por lo menos no sin él. Ni siquiera se acordaba por qué habían peleado esa tarde. Ella... ¡Ella lo sacaba de sus casillas! Si debía sincerarse, tampoco hacía falta demasiado para que lo lograra. Él no era conocido por su paciencia ni sus buenos modales.

Pero ahora... Ahora realmente se arrepentía de tratarla de aquella manera. Le hacía muchísima falta. Nunca antes se había dado cuenta de lo mucho que se acostumbró a tenerla a su alrededor, peleando, riendo, gastando su dinero... Orphen meneó la cabeza tratando de volver a su hilo de pensamiento. A él no le gustaban los cambios, y el no tenerla cerca suyo era un cambio muy grande, el cual no iba a permitir que sucediera.

Volteándose, se prometió a si mismo que mañana a primera hora iría en busca de la gritona muchacha. ¡Al diablo con las obligaciones! Antes debía encontrarla, después... Bueno, después quien sabe que iba a ocurrir. Distraído, levantó su mirada hacia la luna, la misma luna que debía estar alumbrándola a ella. Este pensamiento lo molestó más de lo que ya estaba. Desde que había huido, no podía dejar de pensar en ella. En sus ojos azules, en cu cabello rubio, en lo dulce que era... Y cuanto más pensaba, más tristeza lo embargaba.

Orphen: Cleo...

Susurro al viento, esperando que lo llevara junto a ella y la hiciera volver.

N/A: Hola! Cuanto tiempo no? Bueno, para ser completamente sincera, estaba dispuesta a abandonar este fanfic, pero mis motivos son varios, los que paso a explicar.

La vieja pc, en la cual años atrás escribia todas mis actualizaciones, tuvo que ser formateada. Una vez que perdi todo, el hilo de la historia se perdio como todo el resto de la informacion de mi amada maquina.

Por lo tanto, yo muy carente de imaginación, y un poco disconforme con lo que escribia, decidí no prestarle más atencion a esta historia y comence otras, pero al leer otros fics, me tente...

ESPERO QUE LES GUSTE Y QUE ENTIENDAN LAS ESPERA!