Ningún sonido se oía, ni una hoja bailando con el viento, ni un pájaro cantar. Sakura estaba estirada en el banco donde había tenido que despedirse de su ser más amado. La persona que poblaba siempre su mente, y sus sueños, por eso mismo Sakura estaba sumida en la más grande oscuridad de un sueño, donde extrañamente el chico de pelo negro y ojos de onix era su luz para salir de en medio de la soledad con la que la oscuridad se la tragaba.

Sakura estaba ahí. Como no. Su pelo seguía tan corto como la última vez que la había visto, y aún así su pelo seguía rosa y malditamente brillante y precioso a la luz del sol. No era un rosa chicle chillón, ni uno oscuro parecido a un mal tinte, era un rosa pálido brillante y... ¿hermoso? Como odiaba repetirse.

Se acercó a ella, se apoyó con una mano en el banco gris y acercó la cara milímetros de la mujer, sus labios a escasa distancia de ser tocados, el aliento de ella haciéndole cosquillas en sus labios.

Sin poder evitarlo observo su cara serena y dormida, le llegó el último de recuerdo de ella, un momento que no podía quitarse de la cabeza… Sakura llorando, diciéndole que le quería que se quedará un poco más.

Entrecerró los ojos y se acercó… sus labios hormigueaban y la boca la sentía seca. La mano se apoyaba en frío mármol, y de repente se apartó, se apartó de los labios de ella lentamente. Hacerlo así sería de cobardes y Uchiha Sasuke no era una cobarde que robaba besos de chicas cuando aquellas estaban dormidas.

Su mano se acercó sin que él se lo ordenara a la lisa mejilla de la chica. Era suave y estaba levemente sonrojada. Y de la misma manera en al que había aparecido, desapreció; no sin antes darle un último vistazo a la bella durmiente.

"Sakura."

Y sus susurros se los llevó al viento…

-.-.-

Corto. Demasiado detalle tal vez. Mi primer fanfic de Sasusaku, y espero que no el último.