¡Holaaa! He tradado en actualizar porque quería que este capítulo fuera más largo, por petición de reviews xD

Gracias a todos/as los que me habéis dejado un comentario MUAKS!!

Las Normas


Cerró de un portazo la puerta de su habitación. Había llegado corriendo hasta ese extremo de la torre Gryffindor procurando que nadie la viese, no era normal en ella faltar a clase o ni siquiera ser un poco impuntual, por lo que necesitaría de la ausencia por enfermedad, y eso no sería válido si alguien la hubiese visto subir ágilmente los escalones de dos en dos hasta su habitación. Demasiado atlético para una persona con fiebre…

Pero la urgencia era necesaria. Nada más cerrar la puerta se abalanzó sobre su baúl, revolviendo todo lo que había en él cuidadosamente colocado.

Desde que recibió la Invitación un par de meses después de que empezara el último curso en Hogwarts, se había obsesionado con aquellas normas, pues ella, Hermione Granger, siempre se había regido por ellas hasta que se encontraba con la causa perfecta para romperlas, como siempre había ocurrido en sus aventuras con Harry y Ron. Aunque ella nunca se había dado cuenta de lo que siempre deseaba contradecir cualquier regla impuesta.

Y ahora que lo único que hacía girar su mundo eran aquellas reuniones del martes por la noche, las reglas que se debían cumplir obligatoriamente para la no-expulsión se habían convertido en un modo de vida para la castaña: no habría excusa suficiente en su vida que le incitase a romperlas.

Nunca había visto ningún comportamiento por parte de los miembros de la reunión alejado de aquellas estrictas reglas, ni dentro ni fuera del aula de Adivinación, pero hoy, y pillándola completamente desprevenida, alguien que formaba parte de las escapadas nocturnas había roto una de las más severas reglas.

Y tenía que averiguar quién.

Tras dejar toda la habitación llena de ropa, libros, plumas y demás cosas que guardaba correctamente en su baúl, Hermione encontró lo que estaba buscando, un sobre de pergamino abierto, con un sello de lacre despegado de la solapa superior donde todavía se podían leer unas brillantes iniciales marcadas " MQM".

Con el sobre en las manos y mirándolo fijamente, la castaña se sentó sin prisa en su cama, mientras sus dedos acariciaban el suave pergamino.

Se sabía su contenido de memoria, y aún así cada vez que lo tenía en sus manos, los recuerdos de aquella mañana de Noviembre volvían a su mente.

Flashback

Tock Tock

Unos ruidos en la ventana.

Las siete de la mañana.

Otra vez se había quedado dormida con una novela erótica entre las manos, camuflada con el nombre de "El Quijote", y sin camisón alguno bajo las mantas.

Tock Tock

Con un rápido vistazo a la ventana mientras rápidamente se ponía su recatada bata, Hermione vio a una lechuza desconocida pero francamente bonita apostada en su ventana, golpeando con emergencia el cristal.

- Ya va, ya va….- murmuró, mientras con tranquilidad llegaba hasta la ventana y abría el pestillo.

La lechuza voló dentro de la habitación, posándose sobre el hombro de Hermione. La chica la observó, era realmente hermosa, blanca como la nieve, muy similar a la lechuza de Harry, pero esta tenía unos brillantes ojos verdes pálidos y un porte mucho más orgulloso de la lechuza de su amigo

- ¿De quién eres tu, eh?- le preguntó la castaña sin esperar respuesta, y cogió el sobre apergaminado del pico del pájaro.

La lechuza ululó con fuerza, y se alejó volando del hombro de Hermione, pero no se fue de la habitación como cualquier lechuza debería haber hecho tras enviar correctamente un mensaje, sino que se apostilló en el dosel bajo de la cama de la chica, mirándola con despecho, como esperando algo.

Hermione se la quedó mirándola extrañada, con el sobre en las manos. Tras unos segundos, la lechuza ululó aún más fuerte, sobresaltándola y percatándose de que el pájaro esperaba que ella abriese su mensaje.

- Oh, claro- murmuró Hermione, disculpándose con la mirada a la lechuza, que se irguió orgullosa, y abriendo cuidadosamente el sobre, en cuya parte frontal se leía con cuidada caligrafía y en tinta dorada "Hermione Granger, cuarto femenino de los Prefectos, Torre de Gryffindor, Howgwarts".

Sin apartar la vista del sobre, Hermione sacó con suavidad dos pergaminos doblados con precisión. Pero al desdoblar el que le pareció más grande, y por lo tanto más importante, sólo se encontró con una línea escrita, en la misma cuidada caligrafía, en la que se leía:

¿Are you in?

La castaña miró con desconfianza el pergamino, le dio la vuelta, desplegó el segundo pergamino y volvió a mirar el sobre por todas partes, pero no había nada más escrito, o ninguna reseña que le indicara quién le había enviado tan extraño mensaje. ¿Por qué dos pergaminos si en el segundo no hay nada escrito?

Levantó la cabeza hacia la lechuza, con la vaga intención de obtener alguna respuesta de ella, pero cuando miró el dosel de su cama, la lechuza ya no estaba allí.

De repente notó un picotazo.

- ¡¡Auuuu!!- Hermione soltó un grito.

La lechuza acababa de picotearle en el dedo índice de la mano derecha, en dirección contraria hacia donde ella estaba mirando. EL pájaro volvió a su posición en el dosel fanfarronamente, sin importarle losgritos de la Gryffindor.

- ¿Pero a que ha venido…?

Cuando se acercaba furiosamente hacia la lechuza para darle su merecido, Hermione observó atónita cómo el misterioso pergamino se había manchado de sangre en su mano derecha, y en ese momento empezaba a aparecer mágicamente la información que ella había estado buscando.

Conjuro revelador por sangre pensó fascinada. Era un encantamiento que había estudiado años atrás pero que nunca había llegado a utilizar. Sólo se requería su uso cuando se necesitaba someter a la persona a la que se le enviaba el mensaje encantado bajo algún tipo de poder o amenaza.

Al recordar esto, Hermione tragó saliva. Seguía viendo como un texto cobraba forma ante sus ojos, y cuando éste terminó, una vaga luz se reflejó en el pergamino desde el sol de la ventana, remarcando las últimas letras grabadas en él: Más que Magia.

Fin del Flashback

La Gryffindor sonrió para sí al recordar el inicial miedo que le inspiró lo que allí había escrito, y sobre todo la advertencia sobre el conjuro Olviatte el cual estaba preparado para actuar sobre el destinatario del pergamino, cuya sangre manchada en carta había cerrado el encantamiento.

Que buen plan pensó Hermione, yo no lo hubiera hecho mejor.

Por supuesto, ella no tuvo que sufrir el encantamiento. La lectura de la invitación la dejó fascinada, y si en algún momento se mostró arrepentida de haber contestado que sí a la carta, comprometiéndose a cumplir las normas y asistir a su primera reunión el primer martes tras recibirla, seguramente fue segundos antes de entrar por primera vez en el aula de Adivinación, cuando los nervios, no sabía si por vergüenza o por la anticipación a lo que iba a experimentar, la traicionaron.

Aunque sólo fue ese momento.

Y ahora peligraba todo ese mundo que la había sacado de las sombras por primera vez en su vida.

Sacudiendo la cabeza y dejando atrás las cavilaciones y los recuerdos, Hermione sacó el pergamino que contenía el sobre, y desdoblándolo con cuidado ya que estaba demasiado usado de las veces que había leído y releído aquella lista, volvió una vez más a morderse el dedo índice de la mano derecha y depositar una gota de su brillante sangre sobre la carta, desvelando su contenido, y volvió una vez más a aquellas líneas cuidadosamente caligrafiadas para asegurarse de lo que debía hacer.

Bajo la primera línea reluciente que encabezaba el pergamino "Más que Magia" se leía:

NORMAS OBLIGATORIAS SOBRE EL GRUPO NOCTURNO MÁS QUE MAGIA

Normas para la admisión e ingreso de nuevos miembros:

1 Sólo se permitirá la admisión de un nuevo miembro cuando otro haya abandonado al colegio, es decir, se mantendrá siempre el mismo número de miembros en el grupo, siendo éste 50 del género femenino y 50 del género masculino. La única manera de abandonar el grupo es abandonando el colegio.

2 Sólo un miembro consolidado del grupo (miembro desde más de 1 año) puede proponer a una persona para el ingreso, debiendo ser sometido a votación por otros dos miembros más ( del género masculino y femenino respectivamente) y por el miembro Principal. Si la persona propuesta es admitida, el envío de la invitación corre a cargo del miembro Principal.

3 Se mantendrá en secreto la identidad y la solicitud de admisión de los nuevos miembros al resto del grupo con el objetivo de preservar el factor sorpresa. De igual modo se mantendrá en secreto la identidad de los miembros responsables de la admisión, tanto para el miembro admitido como del resto del grupo.

4 Antes de presentar una propuesta de admisión, se debe tener en cuanta los siguientes requisitos fundamentales que la persona propuesta debe cumplir:

- buena presencia física y belleza exterior: es indispensable para una buena atracción física entre los miembros del grupo.

- Correcta higiene personal: no serán dispuestas a votación personas cuya higiene sea puesta ni siquiera en duda.

- Potencial erótico: las personas dispuestas a votación deben poseer una apariencia externa que predisponga sus dotes para las artes amatorias.

- Carácter liberal : no serán dispuestas a votación personas recatadas, frígidas o de mente cerrada.

- Inteligencia: un miembro potencial debe tener la suficiente agilidad mental como para cumplir las reglas obligatorias y la responsabilidad que conllevan.

Normas de comportamiento en las reuniones:

1 El grupo nocturno Más que Mágia sólo se da lugar los martes por la noche de 01:00 a 07:00 de la madrugada en el Aula de Adivinación. La primera persona en llegar a la habitación es responsable de preparar los hechizos silenciadores, ambientales y térmicos, así como del conjuro de staff o complementos, y facilitar el acceso a la habitación colocando la escalera insonorizada.

2 Para la asistencia se debe acudir individualmente, nunca en parejas o en grupos. Si se es sorprendido por Filch o cualquier otro profesor, se prohíbe la entrada de ese miembro esa noche por seguridad, siendo de obligada notificación lo ocurrido y la causa de la no asistencia al miembro Principal.

3 Las actividades que se realizan en las reuniones de MQM no están seguidas por ninguna norma, pero se han de cumplir ciertas reglas básicas para que estas actividades resulten altamente satisfactorias para todos los miembros:

- Es obligatoria la desnudez completa, sin complementos, y llevar el pelo suelto, tanto mujeres como hombres.

- Son obligatorios los conjuros profilácticos tanto en mujeres como hombres siempre antes de acudir a la reunión.

- Terminantemente prohibido el tabaco, así como ningún tipo de droga, tanto muggle como mágica. Sólo esta permitido las bebidas alcohólicas que se encuentran en el Aula.

- NO significa NO. Si alguno de los miembros no desea hacer algo, no está bajo ninguna obligación. La otra persona no puede en ningún momento forzar ninguna situación, debiendo disculparse si al miembro afectado le ha resultado molesto. De igual manera éste deberá aceptar las disculpas, manteniendo siempre unos con otros una actitud de respeto y compañerismo.

- No hay cabida en este grupo para personas: clasistas, perturbadas, adictas, escandalosas, ni ningún comportamiento que implique una perturbación en el carácter relajado y seguro de las reuniones.

- TODO está permitido, siempre con la aprobación de las personas implicadas en el juego propuesto.

Normas de comportamiento fuera de las reuniones:

1 Los miembros del grupo MQM sólo tendrán contacto como tales dentro del espacio y el horario marcado para las reuniones.

2 Fuera de estos límites, esta ESTRICTAMENTE PROHIBIDO cualquier comportamiento, conversación o acciones directas o indirectas relacionadas con las reuniones.

El incumplimiento de cualquiera de estas normas pone en serio peligro tanto el correcto funcionamiento y la tranquilidad de las reuniones como la continuidad del grupo y su estricto secreto. Por lo tanto, se castigará con la expulsión del grupo e incluso la expulsión del colegio Hogwarts a perpetuidad a quienes incumplan estas normas, y a quienes permitan este incumplimiento.

La firma de este documento es aceptar lo anteriormente estipulado.

Y debajo de todo el pergamino, con letra torpe y nerviosa, estaba la firma de la propia Hermione.

La chica se quedó unos segundos comprendiendo palabra por palara el último párrafo escrito.

"… a quienes incumplan estas normas, y a quienes permitan este incumplimiento."

"…a quienes permitan este incumplimiento."… Entonces, es una norma implícita el denunciar a cualquiera que incumpla estas normas…

Hermione se alarmó.

No tenía ni idea de quién había sido el responsable de ese roce nada casual durante el desayuno, pero estaba convencida de que era uno de los miembros del MQM, pues nadie más podría haberla tocado de esa manera. Era su obligación denunciarlo, pero no sabía nada acerca de quién podría ser…

Pero lo que más le preocupaba era que, si algún otro de los miembros del grupo les había visto, tanto al dueño o dueña de la mano misteriosa como a ella, e informaba de lo acontecido al miembro Principal del grupo antes que ella, ponía en serio peligro su propia continuidad en el grupo ya que se le acusaría a ella también.

La mente de Hermione bullía frenéticamente… No podía esperar hasta el Martes siguiente pero ¿qué otra cosa podía hacer? De todos modos, si alguien había visto la escena del desayuno tampoco podía decir nada hasta la siguiente reunión. Además, no sabía qué podía hacer… Quizás denunciar a esa mano desconocida pondría en peligro la tranquilidad de las reuniones, ya que si el miembro Principal sospechaba que había un infractor entre los miembros, tenía el poder de suspender las reuniones hasta encontrar al culpable, y lo último que necesitaba Hermione en este momento era que desapareciera el único motivo que la hacía sentir viva.

El rostro de la Gryffindor palideció ante esa posibilidad.

No… no podía ser…

Tranquila Hermione, pensó. Ni siquiera estás segura de que hubiera alguien del MqM en el Gran Comedor, y tampoco de si os ha visto… Además, por tu cara de sorpresa, es evidente que no te esperabas lo que pasó. Y aún, así es un simple roce…

Pero ella sabía que en eso último se engañaba a sí misma. Estaba TERMINANTEMENTE PROHIBIDO cualquier contacto de entre miembros, a menos que ese fuese el comportamiento normal frente a la imagen pública por decirlo de alguna manera. Pero Hermione apenas tenía contacto social, salvo por Harry, Ron y los hermanos de éste, y estaba segura de que ninguno de ellos había sido el responsable. Y ninguno de ellos pertenecía al MqM…

Antes de que su cabeza empezara a dar vueltas, volvió rápidamente a introducir el pergamino en el sobre y esconderlo nuevamente en el fondo de su baúl. Recogió con precisión y rapidez todas las cosas que habían quedado esparcidas por el suelo de su habitación, y una vez lo tuvo todo otra vez ordenado, se dejó caer sobre el colchón de su cama para ordenar su cabeza.

Estaba echa un lío… No se solía alterar tanto por nada que no fueran los exámenes finales, y sin embargo una remota posibilidad que había invadido su cabeza empezaba a desbaratar todo su mundo.

Y no era porque, si la culpasen, el miembro Principal hallaría la forma de expulsarla de Hogwarts (que hasta unos meses atrás hubiera sido la peor de las peores pesadillas de la castaña); tampoco era la responsabilidad de hallas al verdadero culpable de la infracción y tener que denunciarlo (no era una chivata, pero antes de ser hallada culpable, cualquier cosa).

Lo que verdaderamente la aterraba, era la posibilidad de no volver nunca a experimentar esa sensación de libertad, sin ataduras, prejuicios o vergüenzas que experimentaba esos martes por la noche.

Y sin esas visitas al aula de Adivinación, tendría que volver a aquellas noches sofocantes, cuando el pijama la asfixiaba, se dormía entre brumas y sueños febriles para despertar empapada en sudor y otras secreciones más íntimas. Tendría que acudir otra vez a novelas eróticas muggles, que pasan desapercibidas entre los controles mágicos, para imaginar ser la protagonista de esas escenas tan bien descritas entre las páginas, mientras los dedos curiosos avanzaban entre su ropa para aliviarse de esa ardiente inquietud que le quemaba por dentro…

Pero sabía que, después de haber vivido lo que había vivido, volver a las vergonzosas artimañas de adolescente no le servirían de nada, porque lo único que podría aliviarla sería notar nuevamente unos brazos viriles rodeándola por detrás y haciéndola sentir la mujer fogosa y sensual en la que, irremediablemente, se había convertido.

Y tumbada sobre su cama, acompañada de ese pensamiento y lágrimas en los ojos, se durmió.


- ¿Qué estás haciendo?

Unos ojos la espiaban a través de una cortina de cuentas de colores.

Hermione se miró, descubriendo que se encontraba tumbada desnuda sobre una alfombra persa de tonos rojos y negros, su postura se dirigía directamente hacia esos ojos ocultos, ofreciendole sus piernas netreabiertas. La chica no se sorprendió, ni intentó cambiar de postura. Todo alrededor de ella, esos ojos, la alfombra y la cortina era fondo negro interminabla. Aquellas pupilas la obserbaban atentamente.

- ¿Por qué miras?- volvió a preguntar la Gryffindor.

El par de ojos brillantes cuyo color cambiaba con el reflejo de las cuentas de la cortina se esturaron, reflejando una sonrisa traviesa inexistente. Una carcajada lejana se escuchó en foma de eco desde el infinito oscuro que la rodeaba.

El ambiente era húmedo, como si huviera muchas personas en ese lugar, aunque ella sólo viera vacío. Pero no sentía ningún miedo.

Clavó sus ojos ámbar en la cortina, intentando adivinar al dueño de los que allí detrás se escondían. Entrecerró los párpados, forzando sus pupilas a ver mas allá de las cuentas, y ver con claridad quién la estaba observando, cuando de repente una fuerza invisible la penetró con facilidad.

La impresión forzó a Hermione a arquear la espalda, sujetarse con las manos a la alfombra persa e inclinar la cabeza hacia atrás...

¿Qué es esto? pensó. En el medio segundo después de que sucediera, la gryffindor sólo pudo pensar en dos cósas: qué era lo que estaba ocurriendo y.. por qué le gustaba tanto.

Antes de que pudiera formular la primera de las preguntas en voz alta, las envestidas se sucedieron, una tras otra, rápida y fuertemente, empujando a Hermione hacia la parte posterior de la alfombra. Ella sólo conseguía gemir cada vez más fuertemente, pues la misteriosa fuerza la estaba llenando por completo, provocándole tal placer que se había nublado cualquier pensamiento consciente. Minúsculas gotas de sudor comenzaban a resbalarse por su cuerpo desnudo, cayendo sobre el tejido persa, sus caderas subían y bajaban al ritmo de las sacudidas,y sus manos incoscientemente comenzaban a masajear sus senos, en cuyas cúspides sus pezones habían enrojecido a causa de la excitación.

El ritmo de las envestidas aumentó, y la boca entreabierta de Hermione empezó a dejar escapar escandalosos gemidos y palabras inconexas, previas a la explosión de placer que comenzaba a producirse dentro de su vientre. Las sacudidas ya la habían empujado hasta el borde de la alfombra, tras la cual sólo había avismo y oscuridad.

Pero Hermione no se daba cuenta, y cuando aquella fuerza invisible empujó dentro de ella por última vez, justo cuando la chica abrió los ojos de la sorpresa con al cual el orgasmo la había alcanzado finalmente, ella cayó, ya sin gritos y con el sudor más helado que nunca sobre su piel, y la cara retorcida por el estallido de placer y la sorpresa de que estaba precipitándose al vacío...

¡Auchhhh!

Hermione había dado con su cabeza en el suelo, el resto de su cuerpo apoyándose boca abajo en su cama. Su falda estaba totalemnte subida hasta su cintura,s s bragas habían desaparecido y sólo quedaba entre sus piernas un gran charco de humedad.

Suspiró fuertemente...

Sin duda debo de hacer algo para solucionarlo.


Espero que os haya gustado, aunque es únicamente Hermione :S Espero que pronto aparezca algún chico xD o chica... ¬¬

1...2...review...GO!