Bien… lamentablemente debo decir que he tardado un poco en terminarlo… tenia tantas cosas que decir, pero después de pensarlo, me decidí por hacerlo de esta manera… siempre tuve la idea de rehacer el epilogo de Rowling a mi manera… al menos no se han dado las predicciones de "Faby de Potter " que vaticinaba un epilogo mas o menos en doce meses!

A pesar de eso debo pedir disculpas a Giuliani… se que te rompí la paciencia pidiéndote data, y tenia intención de hacer un final donde tu sabes, pero la verdad es que me pareció demasiado. Esta historia necesitaba un final así, al menos creo que así esta mejor. De todas maneras Gracias, y espera el cheque! Jajaja.

Para los que me preguntan escépticos si soy yo la que escribió "Aprendiendo…" si, soy yo… y si, está tan plagiada esa historia que ya mi autoría está un poco desdibujada… pero soy yo la autora original!

Muchas gracias para todos los que leyeron el capitulo anterior, y me dejaron sus impresiones… realmente me animan a seguir escribiendo. Y ya saben mi musa nunca descansa!

Ah, y un saludo a mis amigas de chocolate y menta y amortentia… siempre las tengo presentes!

Ahora les dejo el epilogo. Espero que les guste.

Epílogo

13 años después…

Harry había estacionado su camioneta en un lugar demasiado alejado de la estación King Cross… estaba un poco ofuscado, y enojado por la cantidad autos en la carretera, y de la gente que exactamente ese maldito día, habían decidido utilizar el tren para partir hacia diferentes lugares del país.

Pero realmente ese no era el motivo de su mal humor… Ya el año anterior, había estado un poco desanimado. No podía entender cómo, esa fecha en particular, que en su época de niño le hacía saltar el corazón de ansiedad y expectación, ahora, ya adulto, le causaba una especie de vacío. Entendía por qué… el año pasado fue la primera vez que su tan adorada y anhelada familia comenzaba a separarse. James, su primer hijo, había comenzado la escuela, y con ello, la sensación de desazón en el corazón de Harry había comenzado. Y ahora aumentaba un poco más. Aun así no era tan egoísta. Entendía que era necesario separarse de sus hijos. Solo que Wulfric, su segundo hijo, era tan especial para él que los nervios lo consumían. Aunque frente a su hijo se mostraba estoico. Solo su esposa sabía de sus temores, y era ella quien a solas lo consolaba. Ante los niños solo sonreía, con amor en sus ojos.

Bufó cuando los dos baúles de sus hijos casi caen de los carritos, provocando que dos sendas lechuzas, regalos de sus tíos gemelos, comenzaran a chillar al chocar contra la inmensa multitud que se congregaba en la estación muggle. Cada primero de septiembre, fecha importante para todos los magos en edad escolar, parecía que la gente se hubiera multiplicado por mil, y si a eso se agregaba que se habían tardado más de la cuenta en llegar, y por ende correr para alcanzar el "Expreso Hogwarts," hacían el día de Harry completito. Mientras atravesaban la muchedumbre Harry pensaba que era demasiado cómico ver a Ginny tratar de esquivar el gentío, cuidando que nadie lastimara a ninguno de sus hijos, como una mamá gallina arriando a sus dulces polluelos, bajo su ala. Ella lo miró sonriente y le blanqueó los ojos, sabiendo hacia donde viajaban los pensamientos de Harry.

- Va a estar bien... – dijo Ginny mirándolo a los ojos. Este le devolvió la mirada y casi sin proponérselo, y sin importarle mucho el que dirán, la atrapó en un abrazo que hablaba de miles de sensaciones entre ellos. Le sonrió.

- Lo sé… - dijo tranquilo – es que… Wulfric es tan diferente a James…

- Es como tu a su edad, ¿no?

- Casi… él es más perseverante… igual de introvertido, pero más perseverante… pero, aun así… – trató de convencerse que su segundo hijo iba a estar bien: lo miró discutir con su extrovertido y tan distinto hermano mayor. La voz de Wulfric se quebraba cuando James se burlaba de sus temores.

- Apuesto a que tú lo eras, pero no tenías un padre como el que tiene Wulfy, que lo alienta a cada instante – le dio un beso en la mejilla.

- Bueno… - sonrió tímidamente –si, en eso tienes razón... – Los chillidos de Lily, su hija menor, los hizo salir de la burbuja tan intima que solían crear cuando estaban apenas un rato solos. – será mejor que salgamos de aquí…

- Lily está muy animada con su viaje a Cartagena, ¿verdad? – dijo sonriendo – él volvió a abrazarla.

- Ginny… ratita… – dijo riendo – solo hace dos semanas que regresamos, y tardaremos unos meses en volver… Lily es tan entusiasta como tu, ante cualquier evento que se le proponga.

- Ahora lo está más… ¿no?

- Bueno, por fin dejaron que Hugo fuera con nosotros…

- Hermione quiere agrandar la familia…

- No creo que Ron piense igual… - Ella se detuvo ante la pared mágica y se deshizo del abrazo.

- Por qué piensas eso… - Harry sonrió y sin responderle desapareció del anden nueve tres cuartos. Ginny lanzó un soplido de exasperación, y lo siguió – ¡Ey, te hice una pregunta!

- Bueno… dice que ya soporta a Hermione y a mini Hermione… no quiere otra eterna sabelotodo… - rieron. Ginny se abrazó al cuerpo masculino y suspiró extasiada - ya soportan demasiado con Hugo los continuos retos por ser los hombres mas insensibles del planeta…

- Te amo – le dijo ella mirándolo a los ojos. El bajó la cabeza para darle un beso dulce en los labios.

- No has dejado de decírmelo ni un solo día desde que nació James... – Harry recordaba con claridad el instante exacto en que ella dijo exactamente esas palabras. Tampoco fue que le importara que ella las dijera a esas alturas. Habían vivido un idílico embarazo, mitad en el Caribe y casi al final, habían regresado a Inglaterra. Habían compartido cada uno de esos momentos con alegría, decorado el cuarto de su futuro hijo, y dándole día a día una oportunidad a la pareja… A Harry ya no le interesaba demasiado escuchar esas palabras… solo le bastaba estar al lado de su esposa, y vivir inmensamente feliz como hasta ese momento. Nunca podría haber adivinado el instante y el lugar donde ocurrió. La sala de partos era un caos. Harry no podía dejar de admirar a ese pequeño ser que acababa de venir al mundo y que gritaba como poseso. Entre la sorpresa y la ansiedad de abrazar y besar a su hijo, levantó la mirada, y con los ojos aguados encontró la mirada de su mujer, que con la cara sudada de tanto esfuerzo, y los ojos entreabiertos lo miraba detenidamente… cansada por la labor, pero sonriente, brillante como el sol, y feliz… Harry se acercó para darle un beso en su frente, y ella tomándole la mano, lo miró a los ojos y le dijo con ojos llorosos, y con la voz agitada del esfuerzo "te amo, Harry"… lo demás lo adivinó, porque en ese instante las piernas le flaquearon y no pudo recordar nada mas hasta que despertó a su lado, con la mirada burlona de Ron, y el resto de la familia. Si, se había desmayado… gran cosa… el gran Harry Potter, ¿y que?

- Y lo seguiré diciendo mientras viva... – las palabras susurradas tan cerca de los labios masculinos, lo volvieron a la realidad del barullo de la estación, y fueron tan sensuales, que Harry tuvo que contener el deseo de abalanzarse sobre su esposa. Aunque no se iba a quedar con las ganas de saborearla un poco. La atrajo de la cintura y le plantó un sugestivo beso que la hizo jadear.

- ¡UGHHHH! – dijo Lily, un tanto asqueada – ¡pueden dejar de babearse! Hay menores aquí, ¿saben? – Harry y Ginny se separaron y sonrieron antes de desviar la mirada a su hija y su sobrino Hugo, que fiel a su padre, estaba simulando unas arcadas.

- Hola Hugo… - dijo Harry- por lo que veo tus padres andan por aquí – el niño, fiel reflejo de su padre, asintió.

- Lily Luna Potter – dijo Ginny tratando de mostrarse seria ante la ocurrencia de su hija menor. – ¿Desde cuando repites las frases de tu hermano James?

- Desde que me doy cuenta que surten el efecto que James logra cuando los ve besuquearse… - dijo sonriendo inocentemente.

- Cuida tu linda boquita princesa… – le dijo Harry acariciándole su roja melena –o tendrás el mismo castigo que obtiene James cuando se atreve a decir cosas como esas… - Lily pareció pensarlo mejor y decidió cambiar de tema.

- Estoy súper hiper enojada… - dijo la niña cruzando los brazos – ¿Por que ellos tienen que ir a la escuela y yo no? – y luego agregó con más énfasis – Yo ya demostré que soy mágica… antes que ellos, y no puedo ir… Papi… – dijo apretándole la mano interrogante – ¿cuando podré ir a Hogbarts?

- Sabes, perfectamente que podrás ir a "Hogwarts" cuando tengas once años Lily… aun eres demasiado pequeña – le respondió Harry sonriendo – además… – la miró a los ojos, que en ese momento tenían la misma mirada de ansiedad de su madre – si tu no estuvieras en casa, yo te extrañaría mucho… - La niña le dedicó una sonrisa radiante. La charla se interrumpió al llegar Ron, Hermione, y una niña demasiado parecida a los Weasley, pero con el cabello del color de su madre.

- Menos mal que ya llegaron… - dijo riendo Hermione – hay personas que no pueden mas de los nervios…

- Mi niña adorada, mi sol, se va de casa, y a ti te parece lo más normal… - dijo Ron bufando – encima se quiere traer toda su biblioteca… - Miró a la niña –Rose, hazme el favor de no traerlos cuando te veamos en Navidad… tu padre no es tan joven como antes…

- Será mejor que vayas y ayudes a subir los baúles… - dijo Hermione – ya pronto el tren va a partir…

- Sigue removiendo la herida Hermione… -Ginny y Hermione rieron. Los dos hombres, se alejaron para acomodar los baúles.

- Tu la tienes fácil… - dijo Ron mientras se esforzaba por subir el pesado baúl de su hija – dos niños… pero mi pequeña… con lo que nos costó tenerla… - se limpió el sudor de la frente, con la mano.

- Para mi es lo mismo… - dijo Harry mirando a Wulfric… - James me dolió como la mierda… Wulf… me está matando… es tan temeroso… - bufó - cuando sea el momento de Lily, definitivamente tendrán que internarme… - sonrió – hasta he pensado que podríamos agrandar la familia – Ron lo miró con la boca abierta y dejó caer la jaula de la lechuza de Rose.

- Tampoco es para tanto…

- No me gusta estar en casa sin la risa de mis hijos… - dijo enderezándose – Quizás esperemos a que Wulf se adapte a la escuela y luego nos vayamos a Cartagena… Y allí veré si…

- No me comentes tus planes eróticos con mi hermana…- rieron. La neblina de la maquina de vapor se disipó un instante y Harry vio a Draco Malfoy, con su familia…- No lo puedo creer. – Ron miró hacia donde estaba la mirada de Harry y sonrió.

- La vida sigue para todos, Harry…

- Si, pero pensé que no iba a volver a verlo en mi vida…

- Bueno, después que renunciara a la empresa de tu socio, volvió al ministerio… allí conoció a la que es su mujer. Y tiene a ese niño… Ojala vaya a Hufflepuff… de lejos se nota que es idiota…

- No seas así- dijo Harry mirando al niño, casi una copia exacta de su padre – en unas de esas, salió a la madre… - Ron lo miró y no aguantando comenzaron a reír. El pitido de la locomotora, les anunció que el tren pronto saldría, así que ambos se acercaron hacia sus respectivas familias.

- ¿Todo bien? – Preguntó Ginny.

- Así es – Respondió serio – vimos a Draco Malfoy… – Ginny lo miró – con su familia…

- Si… ¿y?

- ¿No te impor…? - Ginny le dio un pisotón – ¡Auch! ¡Ginevra!

- No te atrevas a decir nada… - dijo en voz baja – o vete olvidando de tus planes de agrandar la familia… - Harry la miró sorprendido.

- ¿Como es que…? - Ginny sonrió.

- Conozco cada una de tus miradas Harry Potter - dijo – Y se exactamente cual es la mirada que pones cuando quieres un hijo… la he visto tres veces… - él sonrió. La llegada de los niños terminó la discusión.

- ¡Dime que no es verdad! – dijo James – ¡La enana pecosa nos dijo que se van a la playa…! claro, se sacan de encima los estorbos y se van con la princesa…

- James –dijo Ginny al ver la cara de espanto de su hijo Wulfric… ella y Harry habían decidido ponerle ese nombre en honor a su apreciado director Dumbledore. – si nos vamos será en Navidad, cuando estemos todos juntos nuevamente…

- Tu madre tiene razón James… Todo depende de como te comportes en la escuela… nada de reportes de tus profesores, si quieres pasar navidad en la playa… ¿entendido? – dijo Harry. Su hijo asintió. – Será mejor que nos despidamos, el tren ya se va… -Ron abrazó a su hija y le dio un beso.

- Rose, nada de novios, por ahora… nunca… dedícate a estudiar y recuerda lo que te dije antes de salir de casa…

- ¿Que sea una digna representante de la familia Weasley? - preguntó la niña sonriente.

- Eso también, pero lo otro…

- ¿Que no sea una sangrona como mamá lo era en la escuela?

- Tampoco, dulzura… – respondió Ron - lo otro… - suspiró, al ver la mirada interrogante de su hija - te romperé una pierna si no le ganas en algo al mocoso Malfoy…

- ¡RON! – chilló Hermione, ante la risa de los demás – bonito discurso de despedida…

- No espero que sea bonito, sino efectivo… - respondió orgulloso.

- Pero papi…

- Nada de peros… los Weasley y los potter siempre estarán en contra de los Malfoy…

- No deberías ser tan extremista amigo… - dijo Harry en tono pacifista.

- Díselo al exnovio de tu mujer – le contestó su amigo, burlón.

- Vete a la mierda… - adiós al pacifista…

- ¡Harry, los niños! - lo retó Ginny, tratando de parecer seria, pero fallando.

- Okay… - miró a sus hijos que reían de la escena – ¿tienen dinero suficiente? – ellos asintieron – es hora de que suban al tren… - James se acercó para darle un abrazo – cuida a tu hermano…

- Si papá…

- … Y puede que esta navidad, la escoba que deseas aparezca bajo el árbol… - los ojos castaños de James destellaron en su cara.

- ¡Claro jefe! – y dándole un abrazo a su mamá, subió al tren y se perdió entre los vagones. Harry suspiró. Su hijo Wulf esperaba su turno de despedirse, nervioso. Harry lo notó por la forma en que se estrujaba las manitos. Sus ojos verdes estaban acuosos. Verlo así le partió el alma…

- ¡Adiós Wulfy! – dijo Lily – dile a Hagrid que le mando un beso, y que el butruckle que me regaló para mi cumpleaños… ¡se robó unos galeones de mi alcancía! – concluyó orgullosa.

- Está bien – dijo cabizbajo, mientras aguantaba los abrazos de su hermanita.

- Pórtate bien, Wulfy – dijo Ginny – y no olvides todas las cosas que has aprendido en casa… respeta a tus compañeros y a tus profesores, y por sobre todo…

- … te escribiré mami… lo prometo.

- Cuantas veces quieras… - lo abrazó con fuerzas y le dio un sonoro beso – Voy a extrañarte un montón…

- Yo…- la miró – te quiero… - la abrazó con fuerzas. Ginny tuvo que hacer un esfuerzo por no llorar.

- Te amo hijo… - la voz impaciente de James los separó.

- ¡Vamos Wulfy! ¡Deja de llorar como gallina! – rió- todos los Weasley van en un vagón… ¡y si no te apuras quedarás solo!

- Me tengo que ir… - miró a su padre – Adiós papi…

- Buena suerte hijo – lo abrazó - volveremos a vernos en Navidad…

- ¿Es verdad…? – Harry le puso una mano en el pequeño hombro - James me dijo que en Hogwarts…

- Wulf, no deberías tener en cuenta las historias de tu hermano - dijo arrodillándose para quedar frente a su hijo – Te diré un secreto… Hogwarts es un lugar tan mágico, que cualquier cosa que pueda haberte dicho James, se verá opacada por cada cosa maravillosa que puedas descubrir por ti mismo… no tengas miedo Wulfy, allí pase los mejores años de mi vida… no es tan malo… además están todos tus primos para ayudarte… y Hagrid… - el niño sonrió.

- Gracias papi – lo abrazó – te quiero… voy a extrañarte – Harry miró a su esposa que los observaba. Necesitaba de su mirada para no sucumbir.

- Yo también Wulfy – Ginny le sonrió –Yo también… - la locomotora lanzó una enorme bocanada de vapor y Wulf se subió rápidamente al tren.

- ¡Voy a escribir mucho! – dijo riendo al lado de Rose y saludando con la mano.

- ¡Adiós Wulfy! – dijo saltando Lily – ¡Te guardare tu oso de felpa!

- Si no quedo en Gryffindor… - gritó Wulfric a su padre…

- Seguirás siendo mi hijo, y te querré igual… - dijo Harry mientras el tren se alejaba. Wulfric, sonrió y le tiró un beso a su mamá. Su carita ansiosa, fue lo último que vio Harry antes de que el tren desapareciera en el horizonte. Harry quedó con su brazo en alto, saludándolos. Cuando sintió la mano de su esposa, acariciarle la espalda, recién se dio cuenta que había corrido hasta el final del andén, siguiendo la mirada de su hijo. – cada vez es peor… - dijo suspirando.

- Lo sé – dijo ella apoyando su cabeza en su pecho - y aun nos queda Lily… - Harry la abrazó y le dio un suave beso en su cabello. Adoraba su aroma floral… adoraba todo lo que su esposa le daba. Sus hijos, su vida… todo.

- Nunca te di las gracias por haberte quedado conmigo…

- No tenía otra opción – dijo ella sonriendo.

- Si la tenías… lo sabes muy bien.

- Bien… - dijo sonriendo y dándole un beso en la barbilla – no quería otra opción –Harry sonrió mirándola intensamente a los ojos – ¿satisfecho con la respuesta?

- Ahora si… - dijo y suavemente posó los labios en los de su esposa.

- Será mejor que nos vayamos… - rió – ya no soporto las arcadas que hacen Lily, Hugo y, como no podía faltar, Ron…

- ¿Crees que va a estar bien? – Ginny lo miró frunciendo el ceño – Wulfric… estaba tan atemorizado…

- Si lo estaba es por la cantidad de tonterías que le ha contado James… cuando llegue a Hogwarts se olvidará de todos sus temores y disfrutará… no te preocupes mas, Harry.

- Tienes razón…

- ¡Siempre la tengo! – dijo, y ambos rieron. Lily corrió a los brazos de su padre y este la alzó como cuando era su bebé.

- Aun tengo a mi princesa… - le dio un beso en la frente.

- ¿Vamos a por un helado? – dijo la niña ansiosa.

- Es temprano – dijo Ginny.

- Ginny…

- ¡Mami!

- ¡Está bien! – rieron.

- ¡Invitemos a Hugo!

- Entonces Hugo va a la heladería también. – dijo Ginny, mientras Lily bajaba de los brazos de su padre para buscar a su primo.

- Tendría que pedirle permiso a mi jefe…

- ¡Yo soy tu jefe! – dijo Harry riendo.

- ¡Ron es mi jefe! – dijo ella ofuscada.

- Técnicamente yo soy tu jefe… las tiendas de Quidditch son mías…

- ¡Y mías también! – dijo ella con una sonrisa de suficiencia.

- Okay… de todas maneras no creo que tu jefe que haga problemas porque te tomes el día…

- ¿Que tienes que decir de tu jefe? – dijo Ron abrazando a Hermione – Oye Harry, tu pelea con mi mujer que no quiere que Hugo coma helados a esta hora…

- Es solo un helado Hermione…

- ¡Mami! – dijo Hugo

- ¡Está bien! –dijo ella cansada – te pones igual de pesado que tu padre…

- ¡Ey! – dijo Ron – sabes que, gruñona, yo también me prendo con el helado- Los niños saltaron contentos… mientras salían de la plataforma, Harry volvió a mirar hacia las vías. En esos momentos sus hijos Wulf y James, estarían conociendo a más niños…

- Harry… ¿vas a salir de una vez? – le dijo Ginny – pronto tendremos noticias de ellos. No te preocupes por favor… - y le acarició la cara. El cerró los ojos un instante y aprovechando que su hija y los demás ya habían pasado por la pared, la atrajo a sus brazos y le dio un beso brusco, cargado de necesidad. Ginny gimió aun con sus labios pegados a los de su esposo. El separó los labios y aun sin soltarla la miró intensamente…

- Deberías haberla visto más veces... – Ella arqueó las cejas interrogante.

- Que… - un beso corto, la interrumpió.

- A mi mirada… que solo hayamos acertado a tres, no significa que no la haya hecho muchas veces mas… - ella rió. – ¡y que no vayas a verla muchísimas veces mas!

- Te amo… - dijo ella dandole un beso.

- Te amo… - respondió.

- Valió la pena todo, ¿no crees?

- Si, lo creo… cada vez que reímos, junto a ti y mis hijos… - suspiró – lamento los malos momentos… – cerró los ojos a la vez que apoyaba su frente a la de su esposa – y agradezco por cada uno de los momentos buenos que vinieron después… - la miró – ¿alguna vez me perdonaras por ser tan imbécil, Ginny?

- Yo también lo he sido Harry… - ella lo miró a los ojos, así unidos como estaban y le sonrió – Lo bueno de esto, es que cuando uno crece, se equivoca y aprende… y gracias al cielo, hemos aprendido de nuestros errores juntos… no hay nada que perdonar… - lo besó – Estoy donde quiero estar.

- Yo también, Ginny –la besó. Rápidamente se separaron – y será mejor que nos apuremos porque bloquearán la salida.

- Si,- dijo riendo ella – ¡y Ron se enojará porque no podrá tomar su helado! – rieron… al salir a la estación muggle, varios pares de ojos los miraban interrogantes. No les importó. Sin dar explicaciones tomaron de la mano a Lily y se dirigieron hacia la salida. Tenían un helado que tomar y una vida por vivir. Harry miró a su mujer y le apretó la mano con amor. Ella le respondió el apretón con otro breve.

Mientras salían hacia la calle, Ginny reflexionaba por las vueltas de la vida. Quizás al principio este no haya sido un matrimonio tradicional. Quizás al principio no haya habido amor… quizás solo los haya unido el espanto y la venganza… la necesidad y el rencor… pero, a pesar de todo, lo bueno y lo malo, no se arrepentía para nada del resultado: una familia, tres hermosos hijos, y un esposo que se desvivía por ella y por el cual ella de desvivía también… y en medio de todo eso, los dos ingredientes que los amalgamaba: amor… y felicidad. Si, sonrió, mientras cruzaban la calle en ese hermoso día de sol, quizás no siempre su matrimonio fue un lecho de rosas… pero en ese instante, de la mano de su esposo, que sonriente jugaba con su hija, ella podía sentir el cosquilleo en su cuerpo de miles de pétalos a su alrededor. Era feliz ahora… y esperaba que lo fuera hasta el resto de su vida… y eso era lo único que le importaba.

Ahora si…

Finite incantatem


Nota de la autora: y bien colorin colorado… esta historia ha terminado. Quizás no sea políticamente correcto, pero me encantaría tener una apreciación final de cada uno de los que leen, o leyeron… a los que comenzaron escépticos y los que estuvieron desde la primera hora, solo me queda decirles GRACIAS TOTALES! Nunca pensé que una historia salida de una mente trastornada como la mía, haya tenido tanta repercusión… para bien o para mal, y solo me queda agradecérselo a ustedes, los lectores de que esto suceda…

Ahora, me tomaré un tiempito para pensar como comenzar un nuevo fic… tengo varias historias, solo tengo que ver cual tendrá prioridad… veremos.

Pásense por amortentia (punto) org, que están haciendo un concurso genial sobre fanfics… yo voy a participar!

Hasta la próxima aventura….

¡Espero todos y cada uno de sus comentarios! Y por si quieren saber mas de mi, o dejarme un mensaje o mandarme fruta (bueno eso no tanto), pásense por el facebook o el twitter (este ultimo con el mismo nickname!)

Saludos y nos estamos encontrando muy pronto!

Silvia