Ya casi era la hora.

Había esperado tanto este momento.

No podía creer que por fin llegara.

Sabía que para el solo habían sido un par de minutos.

Para ella una vida.

Sonrió mientras que con sus manos se acomodaba la corbata. Miro nuevamente el recinto; una luz inundaba el lugar, dejando solo ver una alfombra roja que se extendía a sus pies, y se perdía frente a el, sin dejar ver su comienzo.

Miro a su mano, y jugo con la pequeña cajita azul que sostenía. El anillo le quedaría perfecto. Seria la boda que siempre desearon. Entregándose el uno al otro, esta vez voluntariamente, por toda la eternidad.

Una suave música comenzó a sonar y Draco dirigió su vista a su frente.

Lentamente comenzó a vislumbrar la silueta de una mujer, la cual vestida un vestido blanco y largo, no dejando ver sus pies. Entre sus manos tenia un pequeño ramillete de lilas, atadas con una cinta blanca. De su cuello colgaba un relicario de oro. Sonrió. El mismo que el tubo siempre.

Poco a poco su rostro fue haciéndose más nítido. Sus labios se veían tan suaves como siempre, enmarcando una hermosa sonrisa. Sus ojos almendrados le miraban con la misma dulzura que - para el - hacia momentos. Sus pecas, como le gustaban, eran pequeñas, pero adornaban perfectamente sus mejillas y su nariz. Su piel se veía tan tersa y radiante, como siempre. Su cabello lo llevaba suelto, con sus rizos castaños ondeando libremente, enmarcando su rostro.

La joven de no mas de veinte años se acercaba lentamente a el, haciendo un gran esfuerzo por no correr a su lado. Le había esperado toda la vida, amándolo con la misma intensidad a cada momento.

-Hola- le susurro cuando se detuvo a su lado. Hermione sonrió a modo de respuesta. - Pensé que no vendrías-

-Tarde…pero llegue…-

-No tienes que preocuparte, nuestros hijos son grandes, estarán bien…- le dijo.

-Lo se…no estoy triste…siempre espere este momento-

-Voy a amarte por siempre, Hermione- le dijo suavemente, mientras abría la cajita que tenia en sus manos. Hermione vio la sortija y le sonrió. Era tan brillante que no lograba distinguir su forma exacta; pero no le importo, la quito de su contenedor y se la coloco en su mano izquierda.

-Te ame siempre…y voy a hacerlo aun mas…- le dijo acercándose lentamente a el.

Cuando había soñado con volver a estar cerca de el, a sentir su aliento rozando su piel. Extrañaba la tibieza de sus labios, el calor de su boca, y la dulzura de sus besos.

Draco pasó su mano por los rizos de la joven, acariciándolos suavemente, luego paso el dorso de su mano por su mejilla, sintiendo la suavidad de su piel, y percibió como Hermione se estremecía bajo su roce.

Aun, después de tantos años, ella se sentía desfallecer con esa mínima caricia. El beso se estaba haciendo esperar, pero no le importaba, tenia toda la eternidad para besarle.

Mientras el seguía concentrado en recorrer cada centímetro de su rostro, y cabellos; ella le miraba dulcemente. No hubo un instante en que no soñara con sus grises ojos, en los cuales una vez vio odio y rencor, pero con el tiempo logro ver mas allá de lo que aparentaban, pudo ver su corazón.

Draco se acerco lentamente a ella, acortando la distancia entre sus bocas, rozando suavemente sus labios antes de entregarse en un beso que podrían disfrutar siempre.