Notas: Personajes y lugares son propiedad intelectual de Tolkien y sus herederos, el fanfic es una adaptación muy tergiversada del libro de Heinrich Böll "Opiniones de un Payaso".

Un agradecimiento a Zinia por escribirme y alentarme a seguir escribiendo el fanfic. Gracias por tus palabras de apoyo.

Opiniones 6

¿Obligarle a ella? Eso era ridículo, casi absurdo, si yo pudiera o quisiera obligarle, seguramente ya estaría casado con ella. Pero no podía hacerlo, tampoco lo deseaba, y en eso ambos nos parecíamos. Ella, como yo, no podría aceptar que alguno de los dos permanezca uno a lado del otro por obligación, ya sea que yo fingiera aceptar los designios de los valar, como ella aceptar mi poca fe en las decisiones de ellos.

Tal vez por eso nunca contestó mis cartas, ni una sola desde el día que rompió el compromiso, ni una sola hasta aquella mañana en que una simple nota me decía que quería verme.

Salí de Formenos sin decirle nada a nadie, y no me detuve hasta llegar a los linderos de Taniquetil. Mi caballo había sido exigido demasiado y se negó a dar un solo paso más cuando estaba por llegar a la torre. Dejé a mi montura y me fui corriendo para buscarla. La encontré mirando por la ventana de su habitación en la torre. Traté de escalar para no ser visto tan descuidadamente que caí de lo alto sobre mi rodilla.

Ella me vio y vino corriendo hasta mí, me apoyé en ella y cojeando subimos a su habitación.

"Yaciste con ella" fueron las secas palabras de Nolofinwe, y yo no lo negué, y su mirada de reproche, como si hubiera llevado la ruina a una doncella justo antes del día de su boda, me molestó más de lo que asumí en principio.

"Nunca lo hubiera esperado de ti" me dijo con desilusión. Yo, por mi parte no lograba entender cual era el problema, ella me amaba y yo a ella. Es algo natural que suceda en estos casos. Está, obviamente el detalle de la boda. Pero eso no es irremediable. Por lo menos yo no lo veo de esa forma. "Quiero casarme con ella" le dije, "Es lo que siempre he querido" Miré a Nolofinwe directamente a los ojos y éste me sostuvo la mirada como retándome.

Por muchos sermones que ahora mi tío pudiera darme, acerca de la moral y lo ruin que fui con ella, y todas las normas y costumbres que había faltado, no podía arrepentirme de nada. Mi vida habría de estar para siempre ligada a la de ella. Debería esperar lo mismo en retribución, pero sabía que la realidad era otra.

Al mirar en los ojos de Nolofinwe, me di cuenta de algo, de lo que él sabía y yo ignoraba hasta ese momento, porque su sangre vanyar le permite comprender mejor.

De repente estuvo claro, otra vez la historia de mi padre se repetiría. Los valar en su infinita sabiduría y amor por los vanyar, luego de deliberar en silencio como acostumbran, y para no permitir que el sufrimiento de un vanyar, harían otra vez una excepción a la regla que establecieron. Ella se desposaría con Ingwion, y yo me quedaría solo, así como mi padre se quedó solo cuando permitieron que Finwe desposara a Indis.

Los valar no aceptarían el sufrimiento, no en tierras bendecidas. Aunque tengan que romper con sus propias reglas, no lo permitirán, nos tendrán aquí esclavos de la felicidad y no nos dejaran marchar libres al sufrimiento en la Tierra Media, de donde provenimos todos los elfos.

Debe ser mi sangre Noldor, pero nunca como ese día me sentí más lejos de los hermanastros de mi padre y por fin comprendí el dolor de Feanaro, la tristeza y la desilusión de soportar el ser reemplazado, de no ser lo suficientemente amado.

Los valar siempre estarán a favor de los vanyar, y yo siendo noldor, no puedo esperar que hicieran una excepción conmigo¿Para qué hacer infeliz a un vanyar cuando dos de ellos pueden serlo? Aun a costa de un noldo, primero mi padre y ahora yo.

Estaba claro, ese era el motivo por el que ella no vino conmigo cuando le propuse que marchásemos hacia Alqualonde y de allí ir a la tierra de mi abuelo Finwe. No importó que compartiésemos el lecho hace apenas unos momentos, ella se negó a venir conmigo, se negó a dejar a los valar.

Fue un error el que me entrevistará con Nolofinwe en lugar de Findekano, eso no lo esperaba. Estaba dispuesto a lidiar hasta con Findarato y sus hermanos, pero no con Nolofinwe, no con esa realidad que ahora me golpeaba.

Nolofinwe se marchó entonces, y caminando de vuelta a la casa de Turukano dijo, "Mandaré a Findekano". Justo ahora cuando sé que ya no es necesario, que Findekano no puede hacer nada.

Caminé con mi rodilla adolorida hacia el lugar donde había dejado a mi caballo para retornar a Formenos.

Escuché la voz de Findekano que me llamaba, pero no volví la mirada atrás.

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Hoy, de nuevo en Tirion y acompañado de mi padre y hermanos, rodeados de una profunda oscuridad en ausencia de los árboles, veo una vez más los rostros conocidos, los rostros que nos miran con asombro ante las palabras amargas de Feanaro que clama por la liberación de los elfos.

Busco una vez más entre los rostros familiares, ella está de pie acompañada de Ingwion, la miro y entro en la plaza para comenzar a recitar el juramento de Feanaro.

-FIN-

Notas finales: Según algunas notas que no recuerdo exactamente, El estado civil de Maedhros era vago, Tolkien no afirmaba ni negaba alguna relación romántica, y para seguir divagando al respecto este fic es así. Se sabe que Maglor, Caranthir y Curufin estaban casados. Sobre Maedhros, se utiliza la palabra probablemente.

Probablemente yo esté en un error y por ahí algunos detalles importantes se me escaparon. Pero este es sólo un fanfic.

Sobre el personaje inventado, que para este caso nos referiremos como la vanya, no quise ponerle un nombre, para no hacer una Mary Sue, aunque probablemente eso sea inevitable, después de todo en el libro en el que está inspirada esta historia tenía el nombre de Marie.