Febrero 14, 1996. Estúpido día

Este estúpido día, 1996.

Diario:

No, hoy no pondré 'querido'. No quiero que creas que me he unido a estas estúpidas, cursis y vergonzosas celebraciones conocidas como San Valentín. He dicho que me gusta la Navidad, pero ya sabes por qué. Me gusta que mis vasallos sufran, piensen y teman mi ira si no me satisfacen con sus regalos. Pero odio San Valentín. Esos colores, esos adornos. Todos los años en Hogwarts me la pasaba en la enfermería. Y no necesitaba tomar ninguna poción que me enfermara. Sólo oír la frase '14 de febrero' me ponía a vomitar sin parar. Fue en esas épocas que diseñé el castigo ejemplar de los venenos. Era sin adivinanza. Dos frascos: una muerte lenta y horrible por un lado, y poción vomitiva y laxante por el otro. Luego vino Snape y me convenció de que los tormentos psicológicos también son divertidos de ver. Y tuvo razón, hacer pensar a un idiota es el peor tormento imaginable.

Volviendo a 'esta fecha'. Como si no fuera poco, a mi pobre hacedor de pociones y cocinero también le cayó mal el día. Le tocó supervisar a los estudiantes que visitaban Hogsmeade. Así que tuvo que estar todo el día entre angelitos panzones, corazoncitos rojos y pétalos de rosas. Creo que voy a vomitar

Lord Voldemort


Este mismo estúpido día, media hora más tarde.

Diario:

No necesité vomitar todo lo que comí en la semana. Me crucé con Lucius. Se había vuelto a poner su moño. Pero rojo.

_ ¡CRUUUUUCIOOOO! ¡Te cortas el cabello o te mataré aquí mismo!
_ Perdón, señor,
(entre silbidos de asfixia) es que… hoy es San Val-
_ ¡NO ME LO NOMBRES!
_ Eeh- Hoy es 14 de Feb-
_ Sé qué día es. Explica. Ahora. Por qué. Moño. Rojo.
_ Bueno… por el día- eeeh… A Narcisa le parecía bonito…

Y eso era lo peor que se le podía ocurrir decirme. Es un cóctel de palabras que mi estómago no resiste. Moño. Rojo. Parejas. Enamorados.
Lo lancé por toda la habitación a fuerza de cruciatus, le rapé el cabello y lo envié a su casa. El saber que esta noche la pasará quejándose de dolor y llorando por su cabello rapado ha logrado que yo resulte inmune al resto del día.

Además, está por llegar Snape. No, no será mi próxima víctima. Él también sufre la estupidez de este día. Y luego de un día de ver parejitas de adolescentes sobrecargados de hormonas, bañado en corazoncitos y rodeado de querubes sonrosados, el pobre hombre necesitará refrescarse con un poco de oscuridad y artes malignas. Así que lo dejaré que haga lo que quiera un rato.

Probablemente compartamos una botella de vino de elfos de ése que a él tanto le gusta y nos dediquemos a hablar mal de Dumbledore, el pulgoso Black, el pulgoso del problema mensual, Potter y sus amigos. Y quizás hasta le permita quejarse un poco de Bella. Sé que está celoso, pero no se lo diré. Un mortífago motivado, es un mortífago más eficaz y mortífero.

Lord Voldemort.