¡De nuevo, muchísimas gracias a Antonio por la traducción de este capítulo! Espero que les agrade y que lo disfruten mucho. ¡Saludos!

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Capítulo 34

De regreso a Hogwarts

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Comparado con el comienzo de su viaje, el resto del camino de vuelta a Hogwarts en el tren se pasó prácticamente sin problemas. Ron, Ginny y Hermione volvieron al compartimento del centro del tren un poco después de que pasase el carrito de la comida. Neville y Harry atacaban los calderos de chocolate y los pasteles de calabaza cuando Bill abrió la puerta y les hizo pasar a los tres.

Con el dispositivo de seguridad en el tren, los tres prefectos no tenían que preocuparse por patrullar los pasillos, lo que a Ron le parecía estupendo. O al menos hasta que intentó salir del compartimento para buscar su juego de ajedrez que estaba en el vagón de prefrectos.

-¿A dónde crees que vas Weasley?- ladró Ojoloco Moody, bloqueándole el paso en cuanto abrió la puerta.

-Al vagón de prefectos- contestó Ron, algo perplejo por al súbita aparición del parcheado mago.

-Oh, no, de eso nada- dijo Moody, empujando a Ron dentro del compartimento antes de que él pudiese poner un pie en el pasillo.

-¿Por qué no?- reivindicó Ron-. ¿Soy un maldito prisionero o algo por el estilo?

-Nadie va a salir de este compartimento.

-¿Qué pasa si tengo que ir al baño?- argumentó Ron.

-¿Tienes que ir al baño Weasley?

-No

-Entonces, siéntate- gruñó Ojoloco al asustado pelirrojo.

En vez de hacerle caso, Ron se quedó de pie mirando boquiabierto al malhumorado auror sin poder creérselo. Sólo recuperó la voz cuando Moody salió del compartimento y se dio cuenta que estaba mirando embobado la puerta cerrada.

-¿Qué demonios fue eso?- exclamó mientras su incredulidad se transformaba en enfado-. No puede decirme lo que tengo que hacer.

-Creo que acaba de hacerlo- rió Ginny entre dientes

-Sí, bueno, pero no tengo por qué hacerle caso- replicó su hermano intentando reunir el valor para abrir la puerta otra vez-. Estoy harto de esto-, se quejó-, primero mamá y papá, ahora Moody. Creen que pueden encerrarme sólo porque…

-Bienvenido a mi mundo- le interrumpió Harry con sarcasmo.

-Podríamos jugar al snap explosivo- sugirió Neville, rebuscando en su bolsa y sacando una baraja de cartas-. O a gobstones- añadió intentando ser de alguna ayuda-. Tengo un juego en mi baúl.

-Quiero jugar al ajedrez- refunfuñó Ron.

-Ya lo estás haciendo- murmuró Hermione desde detrás de su ejemplar del Libro reglamentario de hechizos, Nivel VI.

-¿De qué estás hablando?- le preguntó Ron dándose la vuelta y mirándola como si le hubiese crecido otra cabeza.

-Bueno- dijo ella bajando el libro de hechizos-. Moody acaba de mostrar que es tu contrincante, ¿verdad? Se ha puesto en medio y ha impedido tu movimiento. La pregunta es, ¿qué vas a hacer tú ahora?. ¿Vas a pasar la ofensiva y encontrar una forma de evitarlo o vas a admitir tu derrota?

-¿Te has vuelto loca?- contestó Ron, echando un vistazo a Harry, el cual le mostró su acuerdo poniendo los ojos en blanco. No podía creer lo que acababa de oír. ¿Realmente Hermione le estaba animando a desobedecer a un adulto nada menos y delante de testigos?. ¿Qué demonios estaba pasando?

-¿De veras?- respondió Hermione-. Si el caballo de Harry fuese el único obstáculo entre tú y su rey, ¿qué harías?- le preguntó.

-Se lo comería- contestó Ginny viendo que su hermano no lo hacía-, con su dama- añadió con una sonrisa.

-¿Por qué con la dama- le interrogó Hermione, algo defensiva.

-Porque es la más intimidante- se rió Ginny- y las demás piezas le tienen miedo.

-No todas las piezas- rió Hermione.

-Sí, prácticamente todas- replicó Ginny.

-Están locas- exclamó Ron, dejándose caer en su asiento-. Las dos- añadió no muy seguro de lo que querían decir las dos chicas, pero sospechando que tenía muy poco que ver con su capacidad para jugar al ajedrez.

-De acuerdo- reconoció Hermione-. Es un poco…

-Despiadada- respondió Ginny.

-Demasiado entusiasta- le corrigió Hermione-. Entonces, Gin, ¿te gustaría ser la reina o tendré que serlo yo?

-No, creo que deberías ser tú- contestó Ginny ilusionada-, por supuesto que tú.

-¿Por qué no me sorprende?- murmuró Hermione para sí misma, mientras dejaba el libro y se levantaba de su asiento.

-¿Qué haces?- preguntó Harry cuando Hermione, respirando profundo, se aproximó a al puerta.

-Se va a comer el caballo- contestó Ginny.

-Aunque- dijo Hermione, deteniéndose en el centro del compartimento y volviéndose para mirar a Ginny de nuevo-. Ahora que lo pienso detenidamente, deberías ser tu la que lo hiciese. Él espera que salga yo- añadió cuando Ginny la miró en señal de protesta-. Lo has dicho tú misma. Pero puede que no te espere a ti.

-Maldita sea- murmuró Ginny.

-A no ser que creas que no puedes hacerlo- dijo Hermione, evitando sonreír al ver la actitud desafiante de su amiga. Era realmente asombroso lo similares que a veces eran Ginny y Ron. Claro que por eso es por lo que había hecho ese comentario.

-Oh, claro que puedo hacerlo- contestó Ginny, poniéndose automáticamente de pie y armándose de valor-. Fíjense bien.

-No irás en serio a… - tartamudeó Ron mientras su hermana apartaba a Hermione y abría la puerta.

-De acuerdo- sonó la áspera voz de Moody en todo el compartimento-. Ya ha sido suficiente por…

-Necesito ir al baño- dijo Ginny interrumpiéndole.

-Oh, sí- se mofó Ojoloco-. Seguro que sí- añadió con su ojo mágico saltando de ella a Hermione, quien aún estaba de pie en el centro del compartimento junto a Ron-. ¿Qué creen, que he nacido ayer?. ¿Qué no sé reconocer una maniobra de distracción cuando la veo?. ¿Te crees que voy a acompañarte al baño para que tu hermano pueda escabullirse?

-No- contestó honestamente Ginny, a quien nunca se le había ocurrido esa estrategia. ¿Por qué iban a implicarse los dos cuando bastaba sólo uno para llevar a cabo el plan?-. Tan sólo necesito ir al baño y usted no tiene que acompañarme porque ya sé el camino- añadió irascible mientras intentaba pasar junto a él-, así que es libre de quedarse aquí y ocuparse de Ron.

-Aguántate.

-¿Hasta que lleguemos a Hogwarts?- protestó en voz alta Ginny intentando llamar la atención a propósito-. No puede estar hablando en serio, que espere tanto tiempo- dijo ella evaluando sus opciones en silencio. No podía echarse atrás ahora. Hay que seguir adelante, se dijo a sí misma, sabiendo que la mejor forma de conseguirlo era avergonzarle para sacarle del juego. Era una estrategia que había aprendido de Fred y George, y que funcionaba maravillosamente bien con casi todos sus hermanos, así que probablemente funcionaría con Moody. Por supuesto, eso implicaba avergonzarse ella un poco, pero qué más daba. Todos en el vagón sabían que era un engaño. Aún así ella se resistía a jugar la carta de 'cosas de chicas' delante de Harry y Neville. Lo dejó como último recurso-. Necesito ir de verdad-, esperando nerviosamente el resultado.

-Chicos, son el grupo más pesado que…

-¿Problemas Ojoloco?- le preguntó una bruja de pelo negro con las mejillas sonrosadas mientras se acercaba a su colega a través del pasillo.

-Lo habrá en cualquier momento si no me deja ir al baño- murmuró Ginny como para sí misma, pero asegurándose que los dos adultos la oyesen.

-Sinceramente, Alastor- dijo Hestia Jones mientras negaba con la cabeza en señal de desacuerdo-. Esta pobre chica sólo necesita…

-Pobre chica mis cojones- le interrumpió Ojoloco-. Ella sólo está intentando distraerme para que su hermano….- dijo señalando a Ron, quien les miraba boquiabierto-… pueda escabullirse.

-Yo vigilaré el compartimento por ti- ofreció Hestia- y ten por seguro que nadie intentará 'escabullirse'.

Ojoloco se tomó un segundo para responder y cuando lo hizo no parecía nada contento con la situación-. Bien- rugió, con su ojo bueno fijo en Ginny mientras el mágico examinaba a Ron-. Pero cuidado con ella- añadió agarrando a Ginny por el brazo mientras señalaba a Hermione.

-¿A mí?- le interrogó Hermione-. Yo no he hecho nada, ¿verdad?- preguntó mirando a los chicos inocentemente.

-¿Qué?- exclamó Ginny angustiada, liberando su brazo del agarre de Moody-. De ninguna forma voy a ir con usted- continuó-. Ardería en el infierno antes de dejar que me espiase en el baño con ese ojo mágico que tiene.

Hermione hizo todo lo que pudo por contener la risa al ver la expresión atónita que puso Ojoloco cuando Ginny le acusó de ser un mirón. Fue peor cuando se dio la vuelta para no verla sonreír y vio a Neville y Harry. Ellos se habían quedado más perplejos que Moody, tal y como indicaban sus mandíbulas caídas y sus ojos completamente abiertos. La reacción de Ron era más difícil de evaluar, porque estaba inclinado hacia delante con los codos en las rodillas y las manos tapándole la cara. Era difícil juzgar si estaba riéndose o tan avergonzado de su hermana que simplemente no podría mirarla otra vez a la cara. Aunque Hermione sospechaba que probablemente estaba riéndose.

-Ni hablar- continuó Ginny-. Tú me acompañarás, ¿verdad?- le preguntó a Hestia esperanzada.

-Por supuesto cariño- contestó ella pasando junto a Moody y apoyando su mano sobre la espalda de Ginny.

-Adelante Ron- dijo Hermione, mientras salía por la puerta-. Dilo. Ya tienes lo que querías.

-Jaque mate.

-Pequeños mierdecillas- gruñó Moody, mientras cerraba la puerta corredera y el compartimento estallaba en carcajadas.

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-Hola Ronald- sonó la voz de Luna Lovegood en cuanto Ron apareció por la puerta del tren con la jaula de Pig en mano-. Pensé que podrías necesitar que alguien vigilase tu lechuza de nuevo- añadió con voz serena, mirándole respetuosamente con sus extraños ojos saltones.

-Eh… no, yo puedo- contestó él, sin preocuparse siquiera en mirarla cuando saltó al andén-. Estábamos a punto de descargar todo el equipaje- continuó escrutando la multitud de estudiantes en busca de la cabeza pelirroja de Ginny-. ¿No habrás visto a mi hermana, cierto?

-Oh, sí- contestó Luna

-¿Bien?- le preguntó Ron al ver que no daba más información-. ¿Dónde está?

-Por allí- respondió Luna, señalando a la izquierda del lugar donde la inmensa figura de Hagrid contrastaba con el azul oscuro del lago.

-¡Los del primer año, por aquí!- bramó la profunda voz de Hagrid mientras Ron avanzaba en la dirección que había señalando Luna-. ¡Los del primer año, síganme!

-¿No han terminado aún?- protestó Ron en cuanto divisó a su hermana de pie junto a un montón de baúles.

-Habríamos terminado si te hubieses quedado para ayudarnos- le recriminó Ginny-. Muy amable por tu parte reaparecer ahora que casi hemos terminado.

-¿No pretenderías que dejase a Pig en el vagón de prefectos, verdad?- exclamó Ron a la defensiva, blandiendo en el aire la jaula que llevaba agarrada, lo cual sólo sirvió para incrementar el volumen de los gorgoteos de Pig-. Oh, ¿te callarás de una vez?- le gritó él a su pequeña lechuza-. No me había olvidado de ti, aunque estoy empezando a desear haberlo hecho.

-Quizás lo haría si dejases de agitar su jaula como un loco por todas partes- le sugirió Hermione al mismo tiempo que aparecía en la entrada con una niña pequeña y rubia a remolque-. Una pequeña ayuda vendría muy bien- añadió señalando el baúl que arrastraba tras ella.

-Oh, de acuerdo- dijo Ron, dejando la jaula de Pig en el suelo al mismo tiempo que las dos chicas saltaban del tren y desplazaban rápidamente el baúl de la niña desde la entrada al montón que había en el andén-. ¿Algo más?

-No, eso es todo- contestó Hermione.

-Bien, entones vamos- dijo Ron-, antes de que todos los carruajes estén llenos.

-¡Los de primer año, por aquí!- el vozarrón de Hagrid se iba cercando.

-No te preocupes- le dijo amablemente Ginny a la pequeña niña rubia cuando ella retrocedió ante la retumbante voz y haciéndole un gesto para animarla a seguir adelante-. Yo estaba aterrorizada de Hagrid cuando llegué aquí, pero él es un trozo de pan, la verdad, en cuanto empiezas a conocerlo.

-Hey, Hagrid- exclamó Ron por encima del murmullo de la multitud que empezaba a salir.

-Recórcholis- contestó Hagrid mientras se giraba y el farol que estaba sujetando iluminaba los cardenales de la cara de Ron-. ¿Qué le ha pasado a tu ojo?

-Oh, eh…- tartamudeó Ron-. Nada.

-Pues a mí no me lo parece.

-Creo recordar a alguien diciendo lo mismo cuando 'nada' te había pasado a ti el año pasado- contestó Hermione.

-De acuerdo- contestó Hagrid levantando su gran mano para indicarle que parase-. Sólo preguntaba, eso es todo y ya que lo dices, Grawpy ha estado preguntando por ustedes. Le he dicho que van a visitarlo cuando estén instalados.

-Encantador- dijo Hermione entre dientes-. Casi no puedo esperar.

-Será mejor que se vayan- les sugirió Hagrid echando un vistazo sobre las cabezas de los alumnos que serpenteaban hacia donde les esperaban los carruajes para llevarlos al castillo-. Harry y Neville no podrán reservarles los asientos durante mucho más.

-Vamos- dijo Ron agarrando la jaula de Pig del suelo.

-Nos vemos Hagrid- exclamó Ginny mientras se mezclaba entre la multitud con Luna.

-Ve con Hagrid- le dijo Hermione a la pequeña que había ayudado a salir del tren-. Él cuidará de que llegues a salvo al castillo.

-Date prisa Hermione- la llamó Ron impaciente.

-Perfecto- dijo Hagrid sonriendo a la chica que le miraba fijamente con sus grandes ojos azules-. Vamos Emma- añadió indicándole que le siguiese hacia el lago-. No hay nada de lo que preocuparse, le he prometido a tu madre que cuidaría de ti, ¿verdad?

-¿Qué esperas?- preguntó Ron cuando alcanzó a su hermana que estaba aún de pie fuera del carruaje donde Harry y Neville se habían sentado-. Sube antes de que arranque-, se quejó dándole un pequeño empujón para que se apresurase.

-No me empujes- se revolvió Ginny empujando a su vez a su hermano.

-Chicos- suspiró Hermione mientras pasaba junto a la disputa entre los dos hermanos y subía al carruaje-. Los dos son prefectos, deberían dar un mejor ejemplo a los estudiantes más jóvenes.

-¿Qué estudiantes jóvenes?- preguntó Ron agarrando a Ginny por la túnica y arrastrándola fuera de su camino para poder subir primero y sentarse junto a Hermione-. Sólo están Harry y Neville y a ellos no les importa lo que pueda decirle a mi hermana- añadió pasándole la jaula de Pig a Hermione antes de subir al carruaje.

-¿Qué has dicho?- preguntó Ginny a Hermione mientras subía al carruaje y la oía murmurar algo ininteligible para sí misma.

-Nada- contestó Hermione enfadada, pero Ginny se dio cuenta que miraba con el ceño fruncido a una chica de cuarto año que se reía tontamente mientras echaba rápidos vistazos al carruaje-. Cámbiame el sitio- le dijo a Ron mientras Luna subía al carruaje y se sentaba junto a Ginny.

-¿Qué?- le preguntó él sorprendido-. ¿Por qué?

-Porque me quiero sentar junto a la ventana- replicó Hermione al instante sin molestarse en decirle el verdadero motivo. Ella había convivido lo suficiente con Parvati y Lavender para saber que lo que se cocía cuando un grupo de chicas miraba a un tío, juntaban sus cabezas y empezaban a reírse tontamente. El que Ron y Harry no se diesen cuenta que las de cuarto y quinto estaban locas por ellos no quería decir que Hermione no se hubiese dado cuenta. Ella también se había dado cuenta de las miradas que le echaban a Bill en el tren. ¡Maldita sea! juró para sí misma, adivinando lo que ellas pensaban, dale un par de años para desarrollarse y estará tan bueno como su hermano-. Vamos, levántate- le exigió decidida a quitarles cualquier visión a su novio.

Aunque técnicamente hablando, se recordó a sí misma, él no es tu novio. Porque nunca te lo ha pedido, ¿verdad? Lo que quiere decir que es libre de tener una cita con una de esas imbéciles si quiere.

-¿Qué tal si yo quiero sentarme junto a la ventana?

-Te aguantas.

-Oh, ¡qué agradable!- exclamó Ron.

-Te puedes sentar en mi puesto- dijo Harry, que estaba situado en la bancada enfrente de ella, esperando evitar la riña que se avecinaba-. Yo no me sentaré en medio.

-No, Harry, está bien así- replicó Hermione, poniéndole la mano en el brazo antes de que tuviese opción de levantarse. ¡Maldita sea!, juró silenciosamente. Todo por respetar la regla de no reñir delante de Harry-. Sé que te gusta contemplar el castillo acercarse según avanzamos. Está bien. Yo iré en el medio- añadió dándole un codazo a Ron en el costado mientras hablaba.

-¡Jey! No hagas eso.

-Eso parece doler- dijo Luna echando un vistazo al labio partido de Ron e ignorando completamente el intento fallido de Hermione de levantarle.

-No mucho-, farfulló él antes de echarle una mirada a Hermione quien se acababa de sentar resignada y le había llamado estúpido.

-¿Te lo pasaste bien en el verano, Luna? – le preguntó Neville esperando distraer a Ron y Hermione de su disputa.

-Oh, sí- contestó ella lánguidamente-. Mi padre y yo nos lo pasamos estupendamente en Suecia.

-¿Atrapaste aquel snorkack de cuerno arrugado?- preguntó Ginny intentando iniciar una conversación.

-No, pero conseguimos atrapar un caballito de mar- contestó sacando una foto de su bolsillo y pasándosela a Ginny.

-Imagínatelo- murmuró Hermione. En cuanto lo dijo se sintió culpable. Luna realmente no le había hecho nada aparte de hablar con Ron, pero eso no era un crimen. Ella se había jugado la vida por ellos el año anterior y sólo porque ella estuviese enfadada con esas otras chicas, no quería decir que pudiese pagarlo con ella. En el fondo sospechaba que la joven Ravenclaw le gustaba Ron, pero no podía asegurarlo, el compartimento de Luna nunca era muy normal. Era posible que estuviese malinterpretando las pistas. En cualquier caso, no le importaba realmente, Luna no era una amenaza, al contrario de esas otras chicas. Ron siempre estaba ansioso por llamar la atención y si esas chicas empezaban a seguirle el juego no había forma de saber qué pasaría.

-Has cambiado tu pelo- dijo Luna con sus grandes ojos fijos en Hermione, quien tenía los brazos cruzados frente al pecho-. No te queda bien.

-Yo creo que te sienta bien- contestó Neville mientras Ron se quedaba boquiabierto por la conmoción.

Oh, oh, pensó Harry cuando vio a Hermione fruncir los labios. Esto va a ponerse feo.

-¿Qué piensas Harry?- le preguntó Luna.

-Um, si, supongo que está bien- contestó inseguro. Tan pronto como las palabras salieron de su boca se arriesgó a echarle a Hermione un rápido vistazo para evaluar su reacción. Él la conocía lo suficiente como para adivinar cuando estaba de mal humor y no quería ser quien le hiciese saltar.

-Luna tiene razón- contestó Hermione mientras el carruaje empezaba a moverse, tomando a Ron y a Harry por sorpresa-. Me veo ridícula, pero volveré a la normalidad mañana por la mañana.

Harry no prestó atención a la conversación que tenía lugar en el carruaje una vez que este empezó a balancearse y traquetear a lo largo del camino desde la estación de Hogsmeade hacia Hogwarts. Estaba ocupado mirando por la ventana para ver aparecer las columnas de piedra coronadas por jabalíes alados. Su corazón palpitaba de emoción mientras atravesaban las gigantescas puertas de hierro forjado, flanqueadas por estos pilares, porque sabía que en cuanto girasen la próxima curva podría vislumbrar la escuela.

No importaba las veces que ya lo había sentido en el pasado. No importaba las veces que había visto el castillo. Lo que sentía cuando las embarulladas almenas y las inmensas torres se dejaban ver tras el período estival era siempre el mismo. Sentía la misma calmada satisfacción. Un calor familiar se expandía por su cuerpo en el mismo instante en el que le echaba el primer vistazo a las deslumbrantes ventanas. Sintió la misma tranquilidad que siempre cuando los carruajes finalizaron su recorrido por el camino del castillo y se pararon enfrente de los escalones de piedra que llevaban a las grandes puertas de roble. El hogar, pensó Harry mientras bajaba del carruaje tras Hermione y Ron.

Eso es lo que era, la paz que sientes cuando sabes, en el fondo de tu corazón que finalmente has vuelto a casa. Voldemort aún estaba ahí fuera, la guerra parecía inminente y Harry sabía que finalmente tendrían que enfrentarse a ello.

Pero esta noche no, pensó mientras seguía a sus amigos a través de las puertas de roble y se adentraba en la cavernosa entrada iluminada por antorchas. Esta noche estaba en casa y podría descansar. Podría curarse y, lo más importante, prepararse para la batalla que se avecinaba.

-¡SEÑOR WEASLEY!. ¡SEÑORITA GRANGER!- se hizo oír una voz por encima del zumbido de la multitud que bullía a través de las puertas dobles que daban acceso al Gran Comedor-. ¡QUÉDENSE DONDE ESTÁN!- añadió la profesora McGonagall mientras bajaba las escaleras de mármol que llevaban a las plantas superiores y zigzagueaba entre la multitud dirigiéndose hacia los dos prefectos.

Ron apenas había tenido tiempo de echar un vistazo hacia Harry cuando McGonagall ya estaba de pie enfrente de ellos con el ceño fruncido-. Ustedes dos vengan conmigo- dijo sobriamente.

-Pero profesora…- Ron empezó a protestar.

-Ya señor Weasley- dijo McGonagall señalando hacia las escaleras-. Circula Potter- añadió cuando Ron empezó a avanzar arrastrando asustado los pies-, esto no te incumbe-.

Ron apenas habia tenido tiempo de echar un vistazo hacia Harry cuando McGonagall ya estaba de pie enfrente de ellos con el ceño fruncido "Vosotros dos venir conmigo" dijo sobriamente

Ron barely had time to glance at Harry, when McGonagall was standing directly in front of them, a scowl plastered across her face. "You two will come with me," she said somberly.

-Les guardaré un lugar- le dijo Harry a Hermione quien le echó una mirada ansiosa antes de seguir a McGonagall a través de la multitud.

-Señor Weasley- le llamó la jefa de la casa de Gryffindor cuando Ron empezó a subir la escalera de mármol que llevaba a su despacho-. Por aquí-, le aclaró señalando la estrecha escalera de piedra que daba acceso a las mazmorras.

Capullo, pensó Ron, tragando saliva de forma audible. Eso sólo significaba una cosa. Snape.

-No pierdas los nervios- le avisó Hermione en voz baja mientras le seguía a través del corredor al final de la escalera-. Déjame hablar a mí.

En vez de responder Ron simplemente asintió con la cabeza. Le parecía un buen plan, si él sujetaba su lengua y dejaba que Hermione llevase la voz cantante podrían hasta subir a tiempo para el festín.

-Entre- dijo McGonagall, abriendo la puerta del despacho del profesor Snape y señalando dentro- usted no señorita Granger- añadió cuando Hermione intentó pasar primero-. Usted esperará aquí, de momento.

-De acuerdo- contestó Hermione, pero estaba mirando a los ojos abiertos de Ron mientras hablaba. Esto no es bueno, pensó mientras veía como McGonagall hacía pasar a Ron al despacho y cerraba la puerta detrás de ella. Maldita sea, ¡MALDITA SEA!. ¡MALDITA SEA! Esto no está nada bien. Por favor, no pierdas los estribos. Por favor, por favor.

-¿Bien?- dijo suavemente el profesor Snape en cuanto Ron fue empujado dentro de la habitación y hubieron cerrado la puerta detrás de él-. ¿Le importaría explicarse?- le preguntó sentado tras su escritorio mirándole engreído, como si intentase no sonreír.

-Eh…- dijo Ron- ¿sobre qué?

-Sabe perfectamente de los que estoy hablando- contestó Snape, con su fachada de calma aparente derrumbándose rápidamente-. Estoy hablando del por qué el señor Malfoy aquí presente…- dijo señalando al prefecto de Slytherin que estaba sentado tranquilamente en una silla a la derecha-… acabo esta noche en la enfermería.

-¡LA ENFERMERÍA!- exclamó Ron indignado volviéndose para encararse con Draco en cuanto se dio cuenta que estaba en la habitación-. No te pasaba nada, pequeño mentiroso…

-¡SILENCIO!-rugió Snape, levantándose de su asiento y atrayendo completamente la atención de Ron.

-Siéntese señor Weasley- dijo McGonagall con los labios fruncidos y pareciendo más severa de lo habitual.

-Profesor, no fue culpa de Herm…- intentó Ron interceder antes de que le cortaran de nuevo.

-¿Le dije o no le dije que se callara señor Weasley?

Ron cerró su boca rápidamente, pero no necesitaba hablar para que el profesor Snape supiese que es lo que estaba pensando. Estaba escrito en su pecosa cara.

-Draco, aquí presente me acaba de contar lo que ha pasado en el tren- le informó el profesor de pociones a Ron, el cual le estaba fulminando con su mirada.

-¿Le importaría explicármelo usted?

-¿Se me permite hablar ahora, verdad?

-Señor Weasley- le avisó McGonagall-. Haría bien en recordar con quien está usted hablando.

Oh, sé muy bien con quien estoy hablando, Ron echaba humo por dentro. Con un imbécil, hipócrita vengativo.

-¡BIEN!- gritó Snape.

En vez de responder Ron se volvió con el ceño fruncido hacia Draco, quien sorprendentemente estaba negando con la cabeza imperceptiblemente. ¿Qué demonios?, se preguntó. Seguramente Malfoy no estaba tratando de advertirle, tenía que ser un truco. Pequeño bastardo Slytherin.

-¿Señor Weasley?- le preguntó la profesora McGonagall.

-¿Qué?

-¿Qué pasó?- le exigió Snape.

-Él les ha dado ya su versión- contestó Ron-. ¿De qué sirve que les de yo la mía?-. Pedazo de escarabajo con prejuicios.

-Yo por mi parte estoy muy interesada en su versión- intercedió McGonagall-. ¿Empezó o no empezó la pelea señor Weasley?

-Supongo que depende.

-¿De qué?- gruñó Snape.

-De a quién pregunte.

-Y le estoy preguntando a usted- dijo McGonagall lacónica-. ¿Empezó usted la pelea?

-No-. Puede que yo diese el primer puñetazo, pero él me provocó, así que él la empezó, pensó Ron justificando sus acciones en su mente.

-Si usted no empezó la pelea y el señor Malfoy tampoco- dijo sarcástico Snape- eso sólo nos deja otra opción. Quizás deberíamos pedir a la señorita Granger que se nos una para que explique cómo fue que ella empezó la pelea.

-Sí- dijo Ron cruzándose de brazos-. ¿Por qué no lo hacen entonces?

-Eso no será necesario señor- interrumpió Malfoy, pillándolos a los tres por sorpresa-. Yo lo hice. Yo empecé la pelea.

-¿Seguro?- dijo McGonagall entrecerrando los ojos en actitud de sospecha. Ella no tenía ninguna duda de que el prefecto de Slytherin probablemente había provocado a Ron. Fastidiar a Ron era uno de sus pasatiempos favoritos, pero era totalmente ajeno al carácter de Malfoy asumir la responsabilidad de nada. Había claramente algo más de lo que se había dado cuenta cociéndose. Tenía que hablar de ello con Ojoloco en cuanto tuviese la oportunidad.

-No sé por qué, no creo que esa sea toda la verdad- contestó Snape estudiando a Malfoy cuidadosamente.

-Lo es señor.

-Lo veremos ahora mismo, ¿verdad?- preguntó atravesando la habitación y abriendo repentinamente la puerta-. Granger. Entre. ¡Ahora!- ladró.

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Espero que lo hayan disfrutado. El próximo capítulo será el próximo mes o antes. ¡Cuídense!