. No me importa el peligro de amarte .

De: Priss

Capitulo I.


Jamás pensado o deseado, de él enamorarse. El peligro que esto representa para ella... ¡ no importa !.


Ella lloraba, si; lo estuvo haciendo durante horas y su llanto se mantenía tanto o más fuerte que en el instante en que derramó la primera lagrima.
Él, ya estaba más que harto de sus sollozos, escucharlos un rato no era gran problema, pero por más de ciento cuarenta minutos... no!, no era cosa fácil.

¡ Deja ya de lloriquear !. Le gritó fieramente.

La joven se paralizó apenas escuchó aquella amenaza; de inmediato dejó de llorar y comenzó a temblar severamente: estaba aterrada. A cada segundo, a cada minuto que pasaba no podía dejar de pensar que tal vez sería el último.
Estando a lado de este demonio lo único probable era una muerte lenta y segura.

Verla tan asustada, como un pequeño animal, una característica inequívoca de su deplorable raza, sólo hacia exasperar más al yokai; si por él fuera la hubiese matado desde hacía ya un buen rato, pero soportar su llanto y temor tendría una agradable recompensa: un encuentro con su desagradable hermano menor y la posibilidad de arrebatarle el colmillo de acero.

No, no la había raptado; su encuentro fue mera coincidencia, coincidencia de la que él supo sacar provecho. ¿Trueque?: No!!, demasiado fácil y aburrido. Sólo buscaba obligar al hanyou a pelear. El ganador obviamente se quedaría con el Tetsusaiga y por supuesto con vida.

¿Por qué lo haces?. No importa lo que intentes, jamás lo vencerás.

Las palabras de la joven sólo parecieron aburrir más al yokai.
Fastidiado, aunque sin mostrarlo, la sujetó con fuerza del cuello, manteniendo sus filosas garras a una pequeña distancia prudente.

¿Qué sabe una insignificante humana como tú?

Su carcelero la miró penetrantemente a los ojos; en ellos pudo encontrar tantas emociones: primero, y más visible que nada, estaba el temor, ese temor que la hacia verse vulnerable y que a él lo excitaba tanto, lo hacia sentir superior, y de cierta forma... lo era; también pudo divisar compasión, esto no le agradó al demonio y prueba de ello fue el aumento de ira en su expresión. Luego vio ternura... una muy escondida ternura que parecía haberse perdido en las niñas de sus ojos pues no tenia nada que hacer ahí en ese momento.
Y al final encontró lastima¿por qué?. Ese era un sentimiento que Sesshomarou nunca había experimentado, pero en todo caso en esta situación era más lógico que él fuese quien sintiera lastima por ella.

Dime, humana ¿a caso sientes lastima por mi?.
S-si !!.

El llanto cesó. La determinación y el valor fueron los que acompañaron las palabras de la chica, que con mirada implacable enfrentaba al temible yokai... ¡ total !, de cualquier forma iba a morir.

Sesshomarou sonrió; no era muy común, sino es que imposible, encontrar a una hembra de la raza humana con tanto valor como para enfrentarlo. No encontró razón especifica, pero sintió placer en ello.

La dejó caer al soltarle repentinamente el cuello. Ella permaneció en el suelo, tocando la parte donde los dedos del yokai habían hecho presión, le dolía de verdad; por un instante llegó a creer que la aniquilaría ahí mismo... pero no fue así y no sabia el por qué. Sería un gran error pensar que ya estaba fuera de peligro.

Para cuando buscó el rostro del demonio y poner una expresión de curiosidad y dudas, lo observó atenta. Él parecía estar buscando algo pues miraba paulatinamente en varias direcciones.
Algo asechaba en el ambiente. ¿Peligro?: no exactamente; era realmente difícil que algo se tornara peligroso para el gran Sesshomarou; pero las presencias no mienten.

Se acerca !!.

Kagome entendió la razón de que aun permaneciese viva. De inmediato sonrió con felicidad y esperanza creyendo que se trataba de cierto hanyou que venia aproximándose.

InuYasha, al fin t-tú...

Sus palabras se interrumpieron al percibir el peligro acercarse cada vez más. Definitivamente no era InuYasha el que venia...
Aquel que provocó el alerta del yokai apareció de entre la copa de los árboles sorprendiéndolos a ambos, tanto al demonio como a la humana.

Na-Naraku !!.
Con que eras tú.

El joven de plateado cabello afiló sus colmillos; con odio, recordó al insolente que ahora se encontraba frente a él.

Lo siento pero me llevaré a la chica; la necesito para eliminar a InuYasha.

Llevártela?. ¿Supones que será tan fácil?. Creo que no puedo permitírtelo.

Apenas terminó con sus palabras, Sesshomarou-sama se lanzó frenéticamente al ataque contra aquel extraño mestizo; odiaba a los de su clase o los que se parecían a el.

Todo indicaba que era un combate parejo, o al menos a simple vista.
Cualquiera hubiese creído que Naraku apenas y podía evitar las peligrosas garras con veneno del demonio-perro , pero no Kagome. Muy a pesar de que ella no sabia, ni entendía nada acerca de las peleas, tenia la inusual sensación de que era Sesshomarou el que se encontraba bajo una seria desventaja. Como fuera esto le importó muy poco; su mente estaba concentrada en escapar, cosa que hizo de inmediato.
Agitada, corrió entre la espesura del bosque. Seguramente ambos yokai estarían lo suficientemente ocupados como para distraerse en seguirla y por ello se creyó a salvo apenas unos metros lejos de la batalla; sin embargo siguió corriendo a sabiendas de que las cosas podían dar un giro drástico... y lo dieron.

Pareció derrapar en el pasto y posteriormente caer de espaldas; la razón: temor al ver como la silueta de Naraku descendía, después de un ágil salto, justo frente a ella.
El yokai sonrió victorioso y malévolo.

"A caso venció a Sesshomarou?. Lo habrá eliminado?".

Pensaba aterrada la joven, pero no quiso que fuera así. Cerró los ojos con miedo y resignación al ver que el yokai comenzaba a avanzar hacia ella... pero nada ocurrió.
Curiosa abrió temerosamente los ojos observando una escena que nunca creyó posible: frente a sus ojos se encontraba un Naraku cuyo pecho había sido atravesado por una de las garras del otro demonio. Después, el hanyou desapareció permitiéndole ver por completo al yokai que había "sobrevivido" a la batalla

Me estas causando muchos problemas, humana.

Dicho esto, Sesshomarou dio un paso al frente, perdiendo el equilibrio y cayendo, sin querer, sobre la joven Higurashi.
Ella estaba confundida, su cuerpo era la coraza de un sin fin de emociones mezcladas; estaba aterrada por todo lo acontecido, pero no creía justo el dejar al yokai en tan mal estado.

Sess... Sesshomarou !!...
Ma- maldición !.

La voz del joven demonio era débil; más que su voz, su cuerpo entero parecía estarlo.
Al alejarse de la chica esta pudo ver la gravedad del asunto. Él tenia múltiples heridas pero las más visibles eran tres: un delgado hilo de sangre que viajaba por su hermoso rostro y que no le sentaba nada bien; una más en el brazo derecho y otra más en el costado izquierdo.
Pocos, de hecho nadie, lo habían malherido de tal forma. Se sentía humillado.
Como pudo se recargó sobre el tronco de un árbol; soportando el dolor que recién había conocido abrió los ojos tan sólo para encontrarse con un rostro triste... era la belleza femenina que se opacaba por lo que su rostro expresaba.

Me muestras tu lastima de nuevo?.
No, eso no... ¡ esta vez no !.

En sus palabras se podía denotar sinceridad, pero si no era lastima, entonces¿qué?. En las condiciones que se encontraba sólo podía imaginarse ser objeto de esa despreciable emoción.
Sin comprender, se vio obligado a ser espectador del como la chica se iba acercando a él; ¿qué tramaría o que motivos la orillarían a arriesgar tan tontamente la vida?... quién sabe!. Sólo supo que ella le miraba de una forma que lo volvía loco... esta vez no con odio, no con lastima, sin miedo.. Le miraba tiernamente, arrepentida y con cierto toque de agradecimiento.

Gome... Gomene.

Ante esto, Sesshomarou frunció el seño; estas cursilerías humanas le molestaban al yokai, pero eso poco le importó a la joven. Seguramente sin idea alguna de lo que estaba haciendo, se abrazó al demonio haciendo que este gruñera ligeramente, más de sorpresa e incomodidad que de dolor. El "por qué" de aquello le sería siempre una incógnita, sin embargo, al sentir ese extraño calor y el tan agradable aroma a flores proveniente de su cuerpo lo relajó completamente provocando que se olvidara del dolor que las heridas le ocasionaban.

Si no fuera por mi culpa...
Le habló ella finalmente, acaparando su atención.
Esto, esto no hubiese pasado.

¿De qué hablas, humana?. Un yokai nunca permite que le roben a su presa, y mucho menos al gozo de aniquilarla.

Aun así, yo... ¡ lo siento !.

Eso fue a caso una disculpa?, por qué¿por esto?. Definitivamente Sesshomarou no entendía a los "miserables" humanos. Kagome lo miro atenta; tampoco ella comprendía exactamente el por qué estaba tan cerca de él "abrazándolo" con tanta o más confianza de la que le tenía a InuYasha.
Pensó, que seguramente era en agradecimiento por aniquilar a Naraku justo cuando este se disponía a lastimarla. Lo que olvidaba era que Sesshomarou no tenia la más mínima intención de protegerla como lo hacia su medio hermano.
Cuando pareció comprender esto, se separó del yokai para mantener, ante todo, una distancia un poco más prudente y segura entre sus cuerpos, así pudo contemplar con más detalle las heridas del demonio-perro. Eran más graves de lo que suponía, la herida de su costado atravesaba completamente su cuerpo, algo similar a lo que el mismo le había hecho a InuYasha; mientras que las otras heridas eran un poco menos preocupantes.

Deshaciendo el sencillo nudo de su corbata roja, Kagome amarró esta al brazo lastimado del yokai para impedir que siguiese sangrando, y con su herida más grave no tuvo más opción que tomar su pañuelo favorito y presionar suavemente en el área afectada... esto estaba por demás. Seguramente sus lesiones sanarían solas y con mucha más facilidad y rapidez que las del mismo hanyou, claro !!, Sesshomarou no tenia mezcla alguna de sangres.

Ambos guardaron silencio. Ella por miedo y él por confusión. En tan sólo unos instantes había sido herido, humillado y hasta levemente asistido por una débil humana a la que "protegió" exageradamente sin tener que hacerlo... ¿qué seguiría después?.

Y mientras estos dos permanecían estáticos sin pronunciar palabra alguna, no muy lejos de ahí, una silueta los vigilaba desde la copa de un árbol, escondido pero atento a lo que ahí acontecía.
Esto era algo que definitivamente no se esperaba.

Continuará...


Mi primer fanfiction de InuYasha.

Ya sé, ya sé que esta no es una pareja, y claro!!, JAMÁS lo será, pues mi queridísimo Sesshomarou la aborrece... pero da igual, yo lo adoro.
¿Por qué sobre esta inexistente pareja?: No sé, esto es ya una mala costumbre.
Me encanta la pareja que forman InuYasha y Kagome, pero me hubiese gustado que Sesshomarou hubiese sido ya por lo menos un rival amoroso, que sé yo.